Un
grupo de científicos de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, ha
descubierto una posible causa de la enfermedad de Alzheimer que abrirá
una nueva y prometedora
diana terapéutica para acabar con el trastorno que sufren millones de personas en todo el mundo.
Los
investigadores han descubierto que ciertas células inmunes, que
normalmente protegen el cerebro, comienzan a consumir anormalmente un
nutriente importante: la
arginina. El bloqueo de este
proceso gracias a un fármaco logró evitar la formación de “placas” en el
cerebro y detuvo la pérdida de memoria en un grupo de ratones.
La nueva investigación, publicada en el
Journal of Neuroscience,
no sólo apunta a una nueva posible causa del alzhéimer, sino que
también puede conducir eventualmente a una nueva estrategia de
tratamiento. Cada vez más, la evidencia apoya la idea de que el sistema
inmunológico, que protege nuestro cuerpo contra invasores externos,
desempeña un papel importante en la enfermedad de Alzheimer –y en
muchas otras patologías contemporáneas–, pero su rol exacto sigue siendo un misterio.
“Si
el consumo de arginina es tan importante para el proceso de la
enfermedad, tal vez podríamos bloquear y revertir el trastorno”, augura
la autora principal de la invesigación,
Carol Colton,
profesora de Neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de
Duke y miembro del Instituto Científico para el Cerebro en Duke.
En
los cerebros de las personas con enfermedad de Alzheimer se pueden
observar dos alteraciones que los científicos no dejan de investigar:
las “placas”, una acumulación de una proteína pegajosa llamada
beta-amiloide y los “ovillos”, hebras retorcidas de una proteína llamada
tau.
Una vuelta de tuerca al estudio del alzhéimer
En
el estudio, los científicos utilizaron un tipo de ratón, llamado
CVN-AD, que habían creado hace varios años mediante el cambio de un
puñado de genes importantes para hacer el sistema inmune del animal más
parecido al de un ser humano. El ratón CVN-AD, a diferencia de los
roedores utilizados hasta la fecha en la investigación del alzhéimer,
tiene todas las características propias de la enfermedad: placas y
ovillos, cambios de comportamiento y pérdida de neuronas.
Además, según explica en la
nota de presentación del estudio su primer autor, el estudiante
Matthew Kan,
la aparición gradual de estos síntomas en el ratón CVN-AD dio a los
investigadores la oportunidad de estudiar la evolución de su cerebro a
lo largo del tiempo, observando cómo empieza la enfermedad, algo que era
inviable hasta ahora.
“Este estudio abre las puertas a pensar en la enfermedad de Alzheimer de una manera completamente diferente”
Buscando
anormalidades inmunológicas durante toda la vida de los ratones, el
equipo encontró que la mayoría de los componentes del sistema
inmunológico se mantuvieron igual en número, excepto un tipo de células
inmunes del cerebro llamadas
microglías, la primera y principal línea de defensa del sistema nervioso central.
Mediante
el aislamiento de estas células y el análisis de sus patrones de
actividad en los genes, los científicos encontraron un aumento de la
expresión de genes asociados con la supresión del
sistema inmune y también una disminución de la expresión de genes que funcionan para reforzar este.
“Es
sorprendente porque [la supresión del sistema inmune] no es lo que se
pensaba que sucedía en la enfermedad de Alzheimer”, destaca Kan. Hasta
ahora
se pensaba lo contrario: que el cerebro liberaba
moléculas que participaban en un aumento gradual del sistema
inmunológico, que acaba dañando el cerebro.
¿Un tratamiento preventivo contra el alzhéimer?
El equipo de expertos se encontró la molécula que liberan las microglias (
CD11c)
y la enzima que descompone la arginasa (arginina) en las regiones del
cerebro involucradas en la memoria, las mismas donde habían muerto las
neuronas.
Al bloquear la arginasa utilizando una pequeña molécula farmacológica –
difluorometilornitina
(DFMO)– antes de que aparecieran los primeros síntomas de alzhéimer en
los ratones, los autores del trabajo constataron una menor presencia de
CD11c y una menor cantidad de placas en sus cerebros. Estos ratones se
desempeñaron mejor en las pruebas de memoria.
“Todo esto nos sugiere que si se puede bloquear este proceso local de
privación de aminoácidos, entonces se puede proteger, al menos a los ratones, de la enfermedad de Alzheimer”, resume Kan.
La investigación no sugiere que las personas deban tomar más arginina o suplementos dietéticos
Actualmente, se está estudiando la DFMO en ensayos clínicos en humanos para el tratamiento de algunos tipos de
cáncer, pero no ha sido probado nunca como un tratamiento potencial para la enfermedad de Alzheimer.
Colton
aclara que su estudio no sugiere que las personas deban tomar más
arginina o suplementos dietéticos, en parte porque una malla densa de
células y vasos sanguíneos determina la cantidad de arginina que puede
entrar en el cerebro. Tomar más arginina no sirve para que esta llega a
las áreas del cerebro que la necesitan y, si la teoría de los
científicos es correcta, la
enzima arginasa, a menos que sea bloqueada, seguiría descomponiéndola.
“Este
estudio abre las puertas a pensar en la enfermedad de Alzheimer de una
manera completamente diferente y rompe el estancamiento que rodea a su
investigación”, señala Colton. "En los últimos 15 o 20 años la
investigación se ha movido en torno al
amiloide y
tenemos que buscar otras cosas porque aún no entendemos el mecanismo de
la enfermedad o cómo desarrollar terapias eficaces”, plantea.