viernes, 7 de agosto de 2015

Los mensajes ocultos en nuestro sudor: lo que la transpiración revela sobre nosotros


Adolescente sudando
El sudor puede, al menos en algunos casos, comunicar información importante sobre nuestro estado mental.
En 1934 un físico británico llamado BA McSwiney lamentó frente a sus colegas de la Sociedad Real de Medicina que la mayoría de los médicos no se interesaba por la composición química del sudor humano.
Su único foco de atención por aquel entonces era el mecanismo con el cual la evaporación del sudor de la superficie de la piel servía para enfriar al propio cuerpo.
Pero McSwiney sabía que había algo más. ¿Qué tipo de sustancias dejaban nuestro cuerpo con el sudor? ¿Esas pérdidas eran buenas o malas?

Las sustancias que nos abandonan con el sudor

Una persona suda cada día el equivalente en líquido a 600 o 700 centímetros cúbicos.
En ese sudor hay cloruros, urea -la sustancia que le da el nombre a la orina-, y amoníaco. Además hay proteínas, azúcares, potasio y bicarbonato.
Y también restos de metales como zinc, cobre, hierro, níquel, cadmio, plomo y hasta un poquito de manganeso.
El sudor es un mecanismo importante para que el cuerpo expulse algunos de esos metales.
Pero no todas las cosas que abandonan nuestro cuerpo en el sudor tienen una naturaleza química.

Un mensaje

Todos alguna vez hemos empezado a sudar después de comer algo muy picante, y la mayoría de la gente está familiarizada con el sudor emocional debido al miedo, la verguenza, la ansiedad o el dolor.
Hombre sudando
El olor de la gente en determinados estados emocionales puede influenciar también cómo se sienten quienes lo perciben.
Las palmas de las manos, la frente y las plantas de los pies están asociadas a la transpiración emocional.
Es ahí donde las glándulas sudoríparas ecrinas, que están distribuídas en millones por casi todo el cuerpo, están apiñadas de una manera mucho más densa.
Por ejemplo en esas zonas hay hasta 700 glándulas por centímetro cuadrado de piel, mientras que en la espalda hay unas 64.
Lo cierto es que el sudor inducido por lo emocional es una herramienta importante de comunicación.
De hecho los olores que detectamos en el sudor nos pueden decir mucho sobre cómo se siente el otro.

Miedo a través del olor

En un experimento de la Universidad de Urecht, en Holanda, un grupo de psicólogos recolectó muestras de sudor de hombres mientras veían escenas de películas seleccionadas para evocar sentimientos de miedo o asco.
Después le preguntaron a 36 mujeres si podían detectar alguna pista emocional en las muestras de sudor.
Los investigadores encontraron que cuando las mujeres eran expuestas a las muestras de sudor derivadas de la emoción de miedo sus propias expresiones faciales reflejaban miedo también.
Y cuando eran expuestas a las muestras derivadas del sentimiento de asco, también imitaban facialmente esa emoción.
Por el contrario cuando las participantes olieron las muestras que servían de control no mostraron ninguna expresión facial predecible.
Este hallazgo le hizo pensar a los investigadores que el sudor es un mecanismo eficaz de transmitir un estado emocional de una persona a otra.
También es impotante destacar que las expresiones faciales que las mujeres hicieron mientras olían las muestras de sudor no tenían ninguna relación con su percepción subjetiva sobre la intensidad o agrado del olor.
Así que podían mostrar un aspecto de asco incluso cuando decían que una muestra particular tenía un olor agradable.
En otros estudios científicos se han encontrado patrones similares de comportamiento.

Un estado de alerta "contagiado"

Por ejemplo, en 2012 psicólogos y psiquiatras de la Universidad Estatal de Nueva York extrajeron muestras de sudor de las camisetas de 64 donantes.
La mitad había saltado en caída libre desde un aeroplano por primera vez mientras que la otra había hecho mucho ejercicio.
Hombre sudando
Ver que alguien está sudando puede reforzar la magnitud de las emociones percibidas.
Después le pidieron a unos voluntarios que olieran las muestras de sudor antes de mostrarles rostros enfadados.
Y descubrieron que quienes olieron el sudor de los aterrorizados paracaidistas después estaban alerta ante las caras poco amigables, pero también ante las neutras o ambiguas.
Los psicólogos lo describían como vigilancia: el sudor producido por la sensación durante la caída libre indujo a los participantes a prestar atención a cualquier indicio social por sutil que fuera que quizás en otras circunstancias habrían obviado.
Por el contrario, quienes olieron el sudor de los participantes que habían hecho ejercicio sólo se mostraon alerta al ver las caras enfadadas, como sería normal en cualquier circunstancia.
Otro experimento de psicólogos y neurocientíficos alemanes encontró que el sudor extraído de hombres en estado de ansiedad, que participaban en un curso de deportes de riesgo en altura, hacía que las mujeres que olían las muestras tomaran decisiones más arriesgadas.
Eso después de pasar un cierto tiempo calibrando las distintas opciones, en un juego de computadora diseñado para valorar el comportamiento en la toma de riesgos.

Una ventaja ancestral

Ninguno de estos estudios indica si la gente era consciente de que el sudor de otra persona había alterado su propio comportamiento.
Hombre sudando
No todas las cosas que abandonan nuestro cuerpo en el sudor tienen una naturaleza química.
Pero sí sugieren que el sudor puede, al menos en algunos casos, comunica información importante sobre nuestro estado mental.
También sugieren que utilizamos la información que contiene el sudor de otra persona para entender mejor lo que nos rodea.
Nuestra especie se ha adaptado a la comunicaión verbal y linguística, pero el lenguaje es una herramienta relativamente nueva en nuestra evolución social.
Parece razonable imaginar que nuestros ancestros usaron para su beneficio la información olfativa que pasaba por sus narices y que esa habilidad llegó hasta nosotros.
Además, ver que alguien suda puede permitirle a la gente percibir la intensidad de una emoción expuesta.
El sudor, en otras palabras, puede ser mucho más que una excreción apestosa.

miércoles, 5 de agosto de 2015

¿Qué tipo de borracho eres según la ciencia?

Joven bebiendo
Los resultados confirman desde una perspectiva científica la percepción social de que distintas personas responden de diferente manera ante el alcohol.
Noche de alcohol con amigos. El más tímido se pone supersimpático, el buena onda se vuelve aun más buena onda, otro ni se inmuta a pesar de llevar encima unas cuantas copas de más y el de siempre está a punto de armar pelea.
¿Te suena?
Seguro que puedes asociar nombres concretos y anécdotas con estos personajes que pululan por el imaginario colectivo pero ahora un grupo de investigadores de psicología de la Universidad de Misuri en Columbia, Estados Unidos, acaba de elaborar una tipología que describe los distintos tipos de borracho desde una base científica.
El estudio fue publicado en abril en la revista especializada Teoría e Investigación sobre la Adicción y en él concluyen que según la muestra analizada, hay cuatro tipos de borrachos, encarnados en cuatro conocidos personajes de la realidad y la ficción: Mary Poppins, Ernest Hemingway, Mr. Hyde y Nutty Professor (el profesor chiflado).
Para llegar a esa conclusión los investigadores analizaron las descripciones del comportamiento de 374 estudiantes universitarios de Estados Unidos, de una edad media de 18 años.
Los participantes tenían que valorar sus personalidades y las de sus "compañeros de bebida", en estado sobrio y en estado de embriaguez, de acuerdo a cinco factores de comportamiento: extraversión, agradabilidad, estado de conciencia, estabilidad emocional e intelecto.

¿Qué hace cada tipo de borracho?

Ernest Hemingway
Los borrachos tipo ernest Hemingway ni se inmutan con el alcohol, según la categorización del estudio.
1. Borrachos tipo Ernest Hemingway.El legendario escritor presumió alguna vez de poder beber cualquier cantidad de whisky sin emborracharse. Y así se siente el primer grupo identificado por los investigadores, integrado por un 40% de los partipantes en el estudio. Estos bebedores no exiben cambios notables en su personalidad cuando transitan del estado de sobriedad al de embriaguez.
2. Borrachos tipo Mary Poppins. Se comportan como la niñera superpositiva de la película del mismo nombre de 1964. Está conformado por un 14% de la muestra del estudio y son particularmente agradables cuando están borrachos, desplegando un comportamiento simpático y amigable. Definiría a ese grupo de gente a los que el alcohol vuelve aún más agradables y extrovertidos.
3. Borrachos tipo Nutty Professor (el profesor chiflado). Las personalidad de este grupo hace referencia al personaje central de una película de Disney que cambia de personalidad por una cuestión química y se transforma en alguien mucho más extrovertido de lo normal.
Pertenecían a este grupo el 19% de los estudiantes que participaron en el estudio. Los borrachos de este grupo se caracterizan por una baja valoración en extraversión cuando están sobrios y un incremento mayor que la media en extraversión cuando están borrachos, a la vez que disminuye menos que la media su estado de conciencia con el alcohol.
Mary Poppins
La niñera feliz, Mary Poppins.
Aunque los miembros de este grupo muestran el cambio de personalidad más dramático cuando se emborrachan, sus experiencias no están asociadas con un elevado riesgo de daños.
4. Borrachos tipo Mr. Hyde. La clasificación de este grupo de bebedores se inspira en la personalidad siniestra de Mr. Hyde. A él pertenecía el 22% de los participantes en el estudio. Se caracterizan por tener disminuciones grandes del estado de conciencia, intelecto y agradabilidad cuando están borrachos. Según el estudio los miembros de este grupo mostraban una "tendencia a ser particularmente menos responsables, menos intelectuales y más hostiles bajo la influencia del alcohol".
Los investigadores dicen que este es el grupo que por estadística tienen más probabilidad de experimentar consecuencias negativas asociadas al consumo del alcohol, como pérdidas de memoria o arrestos por mal comportamiento.

Limitaciones y utilidad del estudio

Los autores dicen que con su trabajo abordaron por primera vez desde una perspectiva científica esta área virgen para la investigación empírica.
Joven bebiendo
Si la muestra del estudio hubiera sido más variada quizás se habrían identifiado más tipos de comportamiento.
Sin embargo la muestra del estudio tiene limitaciones.
Como se analizó únicamente el comportamiento de estudiantes universitarios, la gran mayoría blancos, los cuatro tipos de borracho identificados pueden no ser representativos de otros sectores demográficos.
Si la muestra hubiera sido más variada quizás se habrían identifiado más tipos de comportamiento.
Sin embargo los resultados confirman desde una perspectiva científica la percepción social de que distintas personas responden de diferente manera ante la intoxicación por el alcohol.
Los investigadores esperan que su categorización en "tipos de borracho" sirva para ayudar a personalizar las intervenciones de ayuda en casos de alcoholismo.

martes, 4 de agosto de 2015

LAS CHICAS SON FRIOLERAS,LOS CHICOS CALIENTES

La guerra del aire acondicionado,

 una cuestión de sexos

Un estudio revela por qué las mujeres pasan frío en verano en la
 oficina 
.. 2
Por fin un estudio ha demostrado lo que ya todos sospechábamos: los hombres y las mujeres no responden de igual manera al aire acondicionado debido a la diferencia de temperatura corporal que presentan, así han informado investigadores del hospital Universitario de Maastricht, en Holanda, que han presentado sus resultados en la revista Nature Climate Change.
Queda resuelto así el curioso caso de las mujeres que pasan frío en verano en la oficina, la imagen de ellas con chaqueta y ellos de manga corta resulta ser el pan nuestro de cada día cuando se enciende el aire acondicionado, así como las constantes guerras por la temperatura del aparato. La razón es que, sencillamente, el cuerpo masculino genera más calor que el femenino realizando la misma actividad, por lo que los hombres prefieren fijar una temperatura más baja. 
Según el estudio, la mayoría de las empresas fijan su temperatura usando una fórmula de los años 60 que se basa en los valores del metabolismo de un hombre de 40 años y 70 kilogramos de peso, parámetros que distan mucho de la temperatura corporal femenina. El estudio holandés revela que la diferencia de temperatura dependiendo del sexo suele variar entre dos o tres grados, de modo que mientras ellos se sienten cómodos trabajando a 22ºC, ellas prefieren los 25ºC. Esto puede provocar problemas de convivencia 
Esta diferencia de temperatura provoca con frecuencia problemas de convivencia en los lugares de trabajo, ya que muchas mujeres se ven discriminadas por esta situación. Pero no solo el sexo influye en el confort térmico, también la edad y la masa corporal son determinantes; las personas ancianas y delgadas prefieren temperaturas más altas que las jóvenes u obesas.
El estudio concluye que aunque resulte casi imposible contentar a todo el mundo en cuanto a temperatura se refiere, sobre todo en lugares de tránsito público, lo ideal es que las oficinas o los recintos privados adapten su temperatura al tipo medio de población que los frecuenta.

¿Por qué se besan los humanos si la mayoría de los animales no lo hacen?


Un beso apasionado
¿Repulsivo?
Si lo piensas un poco, podrías llegar a la conclusión de que besarse es extraño, incluso repulsivo.
Intercambias saliva con alguien, a veces por un tiempo prolongado.
Además, con un beso se pueden traspasar hasta 800 millones de bacterias, no todas buenas para la salud.
Aun así, seguramente todos recuerdan su primer beso con todo lujo de detalles, ya sean vergonzosos o placenteros.
Y la práctica sigue jugando un papel importante en todo nuevo romance.
Al menos es así en la mayoría de las sociedades.

Menos de la mitad

Quizá en Occidente se pueda considerar que besarse de forma romántica es un comportamiento universal, pero un estudio publicado recientemente sugiere que menos de la mitad de las culturas del mundo lo practican.
Una pareja besándose
El beso romántico podría ser una invención reciente.
Además, es algo extremadamente raro en el reino animal. Así que, ¿qué es lo que hay detrás de ese comportamiento?
Si cumple su función, ¿por qué no lo hacen todos los humanos y los animales?
De acuerdo a un nuevo estudio llevado a cabo en 168 culturas, sólo el 46% de las sociedades practican el beso como gesto romántico.
Investigaciones anteriores habían estimado que era común en el 90% de las culturas del mundo. Pero este nuevo estudio excluyó los besos entre padres e hijos y se centró solamente en el beso romántico, el que las parejas se dan en los labios.
Tras analizar las sociedades cazadoras-recolectoras, los investigadores no hallaron evidencias de que sus miembros se besen, ni que tengan deseos de hacerlo.
Algunos incluso lo consideran repugnante.

Inhalando el alma

Según reportes, para la tribu mehinaku de Brasil llamado beso romántico es intolerable.
Y dado que el de estas sociedades es el más cercano al estilo de vida de nuestros ancestros, es probable que ellos tampoco se besaran.
Dos aborígenes
El beso no existe en todas las culturas.
Por ello, el estudio descarta la creencia de que besarse de forma romántica sea un comportamiento universal, señala William Jankowiak, de la Universidad de Nevada, en Las Vegas, Estados Unidos.
Más bien parece un producto de las sociedades occidentales, una costumbre que pasó de generación en generación, añade.
Y existe evidencia histórica que respaldan esta teoría.
El besarse como se hace hoy en día parece una invención bastante nueva, dice Rafael Wlodarski, de la Universida de Oxford, en Reino Unido.
El experto ha pasado años buscando evidencias de cómo ha cambiado esa práctica. La prueba más antigua la encontró en unos textos en sánscrito de más de 3.500 años.
En estos se describía el beso como la acción de inhalar el alma del otro.
Besarse es una manera de acercarse lo suficiente como para olfatear los genes de la potencial pareja"
Según los expertos...
Getty
Asimismo, descubrió que los jeroglíficos egipcios representan figuras humanas unas cerca de otras, pero no con los labios pegados.
Entonces, ¿es el beso algo natural para nuestra cultura pero que otras han suprimido? ¿O una invención del humano moderno?

Pistas en la naturaleza

El comportamiento de los animales pueden dar una idea al respecto.
Los parientes más cercanos de los humanos, los chimpancés y los bonobos, también conocidos como chimpancés pigmeos, se besan.
El primatólogo Frans de Wall, de la Universidad Emory de Atlanta, EE.UU., ha sido testigo de ello más de una vez. Ha observado a chimpancés besarse y abrazarse después de haberse peleado.
Por lo tanto, para estos la práctica, más común entre machos que entre hembras,es una forma de reconciliarse. En otras palabras, no es un comportamiento romántico.
Chimpancés besándose
Los chimpancés se besan para reconciliarse.
Sus primos los bonobos se besan con más frecuencia y muchas veces utilizan la lengua al hacerlo. Quizá no es sorprendente, ya que son unos seres muy sexuales.
Cuando los humanos se encuentran, se estrechan la mano. Los bonobos tienen sexo; es su forma de saludarse.
Y también usan el sexo en otras situaciones. Aun así, sus besos no son particularmente románticos.

Excepcionales

Pero más allá, estos dos primates son excepciones en el mundo animal. Por lo que se sabe hasta ahora, el resto de animales no se besan.
Puede que acerquen sus rostros o se acaricien, pero incluso los que tienen labios no los unen, apretando los unos con los otros, ni comparten saliva. No necesitan hacerlo.
Los jabalíes machos, por ejemplo, producen un olor acre que las hembras encuentran atractivo.
La clave de ello son las feromonas llamadas androstenonas, que desencadena en las hembras el deseo de aparearse.
Unos jabalíes
Las hembras de muchas especies usan el olfato para identificar buenas parejas.
Desde el punto de vista de las hembras esto es algo bueno, ya que los machos con más androstenonas son también los más fértiles. Y su sentido del olfato es tan preciso que no necesitan acercarse para besar a los machos.
Algo similar ocurre con muchos otros mamíferos. Por ejemplo, la hembra del hámster emite una feromona que hace que los machos se exciten.
Y los ratones siguen un rastro químico similar para encontrar parejas que sean genéticamente diferentes y minimizar así el riesgo de incesto accidental.

Más bien el olfato que la lengua

Con frecuencia, los animales liberan feromonas con la orina.
"Su olor es mucho más penetrante", describe Wlodarski. "Y si hay orina en el ambiente pueden encontrar compatibilidades a través de ella".
Pero no solo los mamíferos tienen un gran sentido del olfato. Un macho de la viuda negra, una especie de araña, al oler las feromonas producidas por una hembra puede saber si ésta comió recientemente o no.
Gracias a ello puede aparearse con la que lo haya hecho, minimizando así el riesgo de ser devorado.
Una viuda negra
Los machos de la viuda negra huelen a su potencial pareja para saber si ya comió. De esta manera tiene menos probabilidades de ser ingerido por su pareja.
Por lo tanto, los animales no necesitan acercarse a una potencial pareja para saber si les conviene o no.
Sin embargo, los humanos tienen un sentido del olfato terrible que mejora al acercarse.
Y aunque parezca que el olfato no es el principal recurso que utilizamos para evaluar las aptitudes de otros, los estudios han demostrado que juega un papel importante a la hora de elegir pareja.
Una investigación publicada en 1995 concluía que las mujeres, como los ratones, prefieren el olor de los hombres que son genéticamente distintos a ellas.
Tiene sentido, ya que al aparearse con una pareja con genes diferentes aumentan las posibilidades de tener una descendencia saludable.
Así que besarse es una manera de acercarse lo suficiente como para olfatear los genes de la potencial pareja.

Forma aceptable de olfatear

En 2013 Wlodarski analizó en profundidad las preferencias de varias culturas a la hora de besarse. Preguntó a cientos de personas qué era lo más importante a la hora de besar, y descubrió que el olor era más relevante en los periodos en los que las mujeres eran más fértiles.
En ese sentido, resulta que los hombres también secretan su versión de las feromonas y las mujeres las encuentran atractivas.
Elefantes
Los elefantes usan la trompa para mostrar afecto.
Están presentes en el sudor y cuando las mujeres están expuestas a ellas su nivel de excitación aumenta ligeramente.
"Las feromonas juegan un gran papel para los mamíferos a la hora de elegir pareja", dice Wlodarski.
"Y nosotros hemos heredado toda nuestra biología de los mamíferos, sólo le hemos añadido unos cuantos matices con la evolución", añade.
Así, el experto considera que el beso es sólo una manera culturalmente aceptable para acercarse lo suficiente a otra persona para detectar sus feromonas.
En algunas culturas el acercamiento para olfatear desembocó en el contacto físico de los labios, dice Wlodarski. Aunque es difícil señalar cuándo ocurrió, reconoce.
"Aunque ambos comportamientos sirven al mismo objetivo".
Beso
Según este punto de vista, si quieres encontrar la pareja perfecta podrías renunciar a los besos y empezar a olfatear gente.
Así además evitarías gérmenes ajenos.
Eso sí, tendrás que prepararte para las miradas curiosas.