domingo, 30 de agosto de 2015

Los cuatro principales retos de la Sanidad Pública en España

El Sistema Sanitario Público en España había logrado tener prestigio tanto a nivel nacional como internacional, lo que tenía más mérito considerando que la eficacia que demostraba no era consecuencia de los altos porcentajes presupuestarios 
Las últimas elecciones autonómicas y sobre todo las próximas generales son una oportunidad para volver a recuperar la Sanidad Pública en nuestro país. El Sistema Sanitario Público en España había logrado algo que no es muy frecuente. Tenía prestigio tanto a nivel nacional como internacional, la población lo apreciaba mucho, lo que tenía más mérito considerando que la eficacia que demostraba no era consecuencia de los altos porcentajes presupuestarios que se destinaban a Sanidad (siempre hemos estado por debajo de la media con respecto a la comunidad europea en cuanto al PIB destinado a Salud), sino a una notable eficiencia, en muchos casos basada en el sobreesfuerzo de muchos trabajadores del sistema. 
En este contexto se ha producido desde 2009, pero mas especialmente desde 2011, un proceso de recortes, deterioro, desmantelamiento y privatización de la Sanidad Pública que, de resultas de ello, se encuentra en una situación critica. Por eso una de las principales tareas a abordar por cualquier gobierno es la recuperación de nuestro sistema sanitario. En ese empeño cuatro son los principales retos a afrontar: recuperar lo recortes, acabar con las privatizaciones, mejorar la utilización de la tecnología evitando su uso inapropiado y establecer sistemas eficaces de participación social y profesional. 
Los recortes
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Los recortes que ha sufrido el sistema sanitario público han sido básicamente económicos, pero también de derechos. Los recortes económicos se pusieron en marcha a partir de 2009 y desde entonces los presupuestos sanitarios públicos han disminuido entre 14.000 y 20.000 millones € según las fuentes (resulta sorprendente que a pesar de la aprobación de la llamada “Ley de Transparencia” resulte tan difícil tener datos ciertos del sistema sanitario público). Estos recortes han tenido una expresión diferente según las CCAA, así aunque el recorte promedio entre 2009 y 2013 en gasto por habitante en Sanidad fue del 20,3% esta disminución oscilo entre el -7,9% de Cantabria y el -28,5% de Castilla La Mancha. El primer resultado de estos recortes económicos ha sido una disminución drástica de los trabajadores de la Sanidad Pública (otra vez nos encontramos con la opacidad oficial, pero los datos mas fiables la cifran en 55.000 trabajadores menos), y correlativamente una disminución de los recursos (cierres de camas hospitalarias, cierres de quirófanos, consultas, puntos de atención continuada, etc, no cobertura de jubilaciones, bajas y suplencias). Y al final se produce un deterioro  de las condiciones de trabajo con jornadas laborales de más horas, menos retribución, más carga de trabajo, más precariedad. Todo ello aumenta la presión asistencial lo que acaba suponiendo deterioro calidad, aumento  estrés, errores y accidentes laborales. Y también se refleja en aumentos de las listas de espera y empeoramiento de la opinión de la ciudadanía sobre el funcionamiento de la Sanidad Pública.
En esta situación es urgente recuperarse de los recortes y volver cuando menos a los presupuestos de 2009, aunque lo más razonable seria incrementar el gasto sanitario público en 1 punto del PIB. En este ámbito tiene que haber medidas a nivel de las autonomías y del gobierno central. Las autonomías tienen algunas limitaciones debido al techo de gasto impuesto por el Ministerio de Hacienda, pero conviene recordar que hay un cierto margen de maniobra (el porcentaje de gasto sanitario sobre el total autonómico estaba  en 2013 en el 46,1% con una oscilación del 35,2% en Cataluña y el 58,8% en Aragón). Pero obviamente para recuperar todo lo recortado debe de suprimirse o elevarse el techo de déficit fijado por Hacienda y aumentar la financiación de las CCAA, lo que solo pueden hacer el Gobierno y el Parlamento. Además para acabar con la actual disparidad en gasto sanitario autonómico seria conveniente una financiación finalista de la Sanidad y/o un aumento de los fondos de cohesión que permitieran homologar los presupuestos autonómicos, que al final es la mejor manera de garantizar las mismas prestaciones en cualquier punto del país.
En cuanto a los recortes de derechos estos se centran en la aprobación del RDL 16/2012 que cambia el modelo sanitario pasando este de estar basado en  la ciudadanía a hacerlo en el aseguramiento con lo que se excluyeron varios colectivos (el mas conocido y el mas sangrante, el de los inmigrantes irregulares) y en el establecimiento de copagos que impiden a las personas mas pobres y mas enfermas el acceso a prestaciones farmacéuticas. En este caso el principal objetivo es la derogación del RDL 16/2012 para lo que se precisa una mayoría parlamentaria, si bien las CCAA pueden arbitrar mecanismos para paliar estas exclusiones (como ya han hecho varias de ellas).
2015012813192255893Acabar con las privatizaciones
El proceso privatizador viene de mas lejos, al menos desde los años 90, y tiene dos vertientes, la privatización directa de los centros sanitarios, con formulas diversas, las mas conocidas las concesiones administrativas (modelo Alzira) y los PFI (iniciativas de financiación privada, como 7 de los hospitales construidos en Madrid durante la época de Esperanza Aguirre), y la privatización sumergida o silente (las derivaciones de pruebas diagnosticas, consultas e intervenciones quirúrgicas a centros privados) mucho mas difícil de detectar y por lo tanto de contabilizar. En ambos casos han ido acompañadas de unos importantes sobrecostes (entre 7 y 8 veces más) y una infrautilización sistemática de los centros públicos, además de encontrarse implicados en algunos de los escándalos de corrupción. 
La paralización  de las privatizaciones es relativamente fácil porque se trata de abandonar la utilización sistemática de los centros privados cuando existe una alternativa en el sistema sanitario público. La recuperación de lo privatizado es una tarea mas compleja y va a ser la verdadera prueba de fuego de los acuerdos de investidura, el caso de Alcañiz en Aragón es el que plantea menos problemas, simplemente hay que decidir no realizar la adjudicación del concurso, mas complicado es el caso de Toledo y Valdecilla donde se adjudico el concurso, y mas aún los de los centros sanitarios de Baleares y Valencia que llevan años en funcionamiento (si bien conviene recordar que en esta última el contrato de Alzira acaba en 2018). Se trata pues de una cuestión que va a poner en evidencia la voluntad política real del cambio en el modelo sanitario. Complementariamente varias CCAA han anunciado la elaboración de legislación que blinde el papel de la provisión sanitaria pública, y por supuesto habrá que ver en que términos se produce esta nueva regulación.
Aunque la política autonómica va a ser importante en este aspecto, el Gobierno central tiene algunas tareas muy significativas. La primera es la derogación de la Ley 15/97 que facilitaba la privatización de los centros sanitarios, y la siguiente el aprobar una nueva normativa que garantice la gestión pública de los centros sanitarios del Sistema Nacional de Salud.
Mejorar la utilización de la tecnología
La tecnología médica es cada vez más importante en el sistema sanitario de los países desarrollados. La tecnología incluye no solo los aparatos para realizar pruebas diagnósticas y tratamientos sino además los medicamentos y los aparatos que dan soporte tecnológico a la atención sanitaria (de manera muy relevante la informática que permite el almacenamiento y el acceso de los datos de las historias clínicas). La expansión de la utilización de tecnología ha ido de manos tanto de los avances en las ciencias clínicas y de las ventajas de la comunicación y la informática, como de los poderosos intereses de las industrias del ramo que están interesadas en expandir el uso de la tecnología independientemente de que su utilidad para la salud sea mínima o inexistente, e incluso en algún caso tengan mas daños que beneficios.
La utilización inapropiada de la tecnología esta cifrada en torno al 30% en nuestro país, aunque en este como en otros temas la información es muy deficiente, por lo que usarla solo en aquellos casos en los que existe una indicación bien establecida supondría mejoras en la eficiencia y disminución de las listas de espera en mas de un caso infladas por exploraciones innecesarias.
Mención aparte precisa la prestación farmacéutica. En España el gasto farmacéutico es muy elevado en comparación con los países de la UE y de la OCDE (unos 2.500 millones € mas de lo que correspondería a nuestra población). Las medidas adoptadas no han conseguido contenerlo porque aumenta de manera continua (tanto el debido a recetas como el hospitalario que es el que mas crece). Y ello se debe a que han sido muy “comprensivas” con la industria a la que se permite labores de marketing/formación que promocionan el gasto ineficiente y precios abusivos (el caso del sofosbuvir es un buen ejemplo).
Y por fin las tecnologías de la información que han supuesto muchas mejoras para el funcionamiento del sistema sanitario (almacenamiento de datos, acceso a los resultados de pruebas diagnósticas, etc), pero a su vez abren la puerta a poner en manos de empresas privadas datos de carácter confidencial y a la sobreutilización (por ej las denominadas estrategias de crónicos que pretenden facilitar medios tecnológicos a personas que no conocen y/o no tienen capacidad para su manejo y que solo favorecen la medicalización y los negocios de las grandes empresas).
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Este es el reto cuyo abordaje tiene una mayor complejidad. Algunos aspectos dependen de la voluntad política de los gobiernos (por ej la fijación de precios de los medicamentos, garantizar la formación /información sobre utilización de las tecnologías independiente de las empresas, potenciar la atención domiciliaria, etc), pero otras dependen de un cambio cultural, de uso racional, de prevenir utilización inapropiada, de medicina basada en la evidencia, de favorecer la autonomía de la población, medidas que por supuesto deben ser impulsadas desde las administraciones públicas, pero que solo tendrán efecto a medio plazo, y precisa la activa participación de los profesionales de la salud y la ciudadanía.
La necesaria participación social y profesional
Porque este es el último reto, conseguir que ciudadanos y profesionales se sientan participes y corresponsables del funcionamiento de su sistema sanitario público, algo que viene siendo prometiendo desde la Ley General de Sanidad, de 1986, y sobre lo que prácticamente no se han realizado avances significativos, para ello se precisa establecer mecanismos de participación y control de ciudadanos y profesionales sobre el funcionamiento y la gestión del sistema sanitario público (consejos de salud, etc) que les permitan controlar e impulsar mejoras en la Sanidad Pública y garantizar su pervivencia.
Estos retos  por supuesto no son los únicos que afronta la Sanidad Pública, hay muchos mas como la política de recursos humanos, la atención a aspectos abandonados como la salud laboral, la salud pública o la salud mental, etc, pero si que son claves en este momento, y de la solución que se les de dependerá la capacidad de la Sanidad Pública para volver a retomar  su papel puntero a nivel internacional, y para responder con eficiencia y calidad a las necesidades de salud de la población. Para abordarlos con éxito se precisa un sector profesional comprometido, una mayoría social que apoye el sistema sanitario público y unos gobiernos con voluntad y compromiso político. Las dos primeras condiciones ya existen, la última depende de los resultados de las próximas elecciones generales. Ahora es el momento.

2014071812322984324Marciano Sánchez Bayle | Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

sábado, 29 de agosto de 2015


La 'Viagra femenina', el polémico objeto del deseo

Aprobado hace escasos días por la administración de EEUU, el medicamento se dirige a mujeres premenopáusicas que padezcan el trastorno por deseo sexual hipoactivo, una dolencia inexistente para muchos expertos. 



Addyi, ese el nombre del que ya se conoce como 'la viagra femenina'. / Sprout Pharmaceuticals
Tras varios años disfrutando del sexo con su marido, Amanda Parrish perdió repentinamente el deseo. "Yo amaba mucho a Ben, me atraía, teníamos una relación fantástica… No había ninguna razón para que desapareciera mi apetito sexual", confiesa a Sinc. No se trataba de que tuviera problemas para excitarse; no deseaba hacerlo. "Es como beber café obligado, sin dejarte llevar por el olor que despierta tus sentidos y te incita a tomar una taza", compara.

A la norteamericana, de 52 años, le diagnosticaron trastorno por deseo sexual hipoactivo, una dolencia que podría afectar a una de cada diez mujeres, según algunos estudios. En 2009, esperando en la consulta del médico, Parrish reparó en un folleto en el que invitaban a mujeres premenopáusicas con ese trastorno a participar en un ensayo clínico para probar la flibanserina, un fármaco que actúa a nivel molecular en el cerebro para despertar la libido.

Ella es una de las 2.400 con el trastorno que participaron en el ensayo. Casi seis años más tarde, la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos aprobaba, hace solo unos días, la comercialización del fármaco, bautizado como Addyi, el primero dirigido a la salud sexual de la mujer y conocido como viagra femenina, que ha desarrollado Sprout Pharmaceuticals.

Pero la píldora, en este caso rosa, no tiene nada que ver con la pastilla azul. Actúan de forma totalmente diferente: Addyi, en las sustancias químicas claves del cerebro relacionadas con el deseo sexual (como la dopamina, la serotonina y la norepirefrina) y la viagra, en el flujo sanguíneo masculino para favorecer la erección.

La decisión del organismo regulador llega cargada de polémica. La píldora, concebida inicialmente como un antidepresivo, fue rechazada por la FDA en 2010 y 2013 porque en los ensayos no había demostrado que fuera eficaz, y ese precisamente es uno de sus puntos débiles. Solo un 10% de las participantes afirmó haber experimentado mejorías significativas, mientras que los encuentros sexuales satisfactorios pasaron, de media, de 0,5 a 1 al mes.
Addyi actúa en las sustancias químicas claves del cerebro relacionadas con el deseo sexual y la viagra en el flujo sanguíneo masculino para favorecer la erección
Además, el organismo advierte de los posibles efectos secundarios que lleva aparejados, como mareos, somnolencia, náuseas, fatiga, insomnio y sequedad bucal. El tratamiento consiste en una pastilla diaria a la hora de dormir, y podría haber complicaciones si la paciente bebe alcohol o si consume otros fármacos como anticonceptivos o antidepresivos, pues hay riesgo de hipotensión grave y síncope.

Por eso mismo, su aprobación está sujeta a una estrategia de evaluación de riesgos, que implica su venta bajo estricta prescripción médica y que los facultativos que la receten realicen un curso de capacitación previo. También las farmacias que la dispensen deberán estar certificadas y completar la capacitación correspondiente.

"Cuando una sustancia presentada como fármaco no es segura, es decir, sus efectos secundarios y perjuicios superan los beneficios, no se debería autorizar su uso", opina Ana Belén Romero, directora médica de Eleana Sexólogos. Parrish asegura no haber presentado ninguna molestia durante los nueve meses que duró su tratamiento. Se tomaba la píldora antes de ir a dormir y, aunque bebe ocasionalmente, no tuvo problemas.

El peligro del sobrediagnóstico

Junto a los posibles efectos secundarios que acarrea y a sus modestas cifras de éxito en los ensayos clínicos, la píldora también ha sido criticada por dirigirse a un segmento de mujeres muy específico: premenopáusicas con el trastorno por deseo sexual hipoactivo, una dolencia que, según algunos expertos, se está medicalizando sin motivo.

Ray Moynihan, autor del libro Sex Lies and Pharmaceuticals (Mentiras del sexo y farmacéuticas), afirma que se está sobrediagnosticando a las mujeres con trastornos que no son tal, como el que trata Addyi. "Existe un riesgo real de que, cuando se empiece a comercializar, los altibajos comunes se confundan con síntomas de un trastorno médico y las mujeres sean etiquetadas con una condición que no les causaría realmente ningún daño", alerta a Sinc.

Hace cuatro décadas que el deseo sexual hipoactivo está reconocido por diferentes expertos como disfunción sexual. La biblia de la psiquiatría, el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), lo recoge desde su tercera edición, en 1980, aunque entonces se denominaba deseo sexual inhibido.

La quinta versión, el DSM-5, ha reducido las cinco dolencias femeninas de la anterior edición a tres. Así, bajo el paraguas de trastorno de interés-excitación sexual femenino se agrupan el deseo sexual hipoactivo y el trastorno de excitación sexual femenino —incapacidad para lograr la excitación sexual o mantenerla hasta que termina el acto—.

"La razón de combinar ambos se debe a que las mujeres, con frecuencia, experimentan los dos juntos y tienen problemas para distinguir los síntomas de uno y otro", comenta a Sinc Sheryl Kingsberg, jefa de medicina del comportamiento en el MacDonald Women’s Hospital (EE UU).
Su aprobación está sujeta a una estrategia de evaluación de riesgos, que implica su venta bajo estricta prescripción médica
Pero un artículo firmado por Moynihan en el British Medical Journal revela otro motivo más tajante. "Ya no existe. No hay un trastorno del deseo". Según el escritor, eso fue lo que le manifestó Cynthia Graham, miembro del equipo encargado de elaborar la quinta edición del DSM, refiriéndose al trastorno y a la decisión de eliminarlo como dolencia independiente.

Las principales críticas se basan en que no recoge la complejidad sexual femenina, aunque hay división de opiniones. "El deseo sexual hipoactivo es un trastorno real que sufren muchas mujeres. De hecho, es el primer motivo de consulta femenina en sexología", asegura a Sinc Felipe Hurtado, presidente de la Asociación de Especialistas en Sexología.

Partidario de que la píldora llegue a aprobarse en España, el sexólogo admite que habrá que esperar a ver cómo son las experiencias de las usuarias para evaluar la verdadera eficacia y analizar los posibles efectos secundarios.

Un complejo puzle llamado deseo

Los otros dos trastornos sexuales femeninos incluidos en el DSM-5 son el orgásmico —ausencia o retraso del orgasmo— y el dolor genitourinario o trastorno de penetración, que engloba al vaginismo —contracción involuntaria de los músculos vaginales con la penetración— y a la dispareunia —coito doloroso—.

Algunos estudios realizados en Estados Unidos calculan que alrededor del 40% de las mujeres registran problemas sexuales, y al 12% de ellas, esta situación les genera ansiedad. La pérdida del deseo sexual es un fenómeno frecuente en las consultas médicas y psicológicas, "uno de los grandes desconocidos de la sexología", en palabras de Wulf H. Utian, presidente honorario de la Sociedad Norteamericana de Menopausia.

Pensemos en el deseo como un sofisticado puzle. Una pieza sería la dosis química, otra la anatómica, otra la cultural, otra la emocional, otra la neurológica… Y todas tienen que encajar. En el momento en que una falla, el puzle está incompleto. Así se sienten muchas mujeres con este tipo de trastornos, incompletas, sin una parte de sí mismas. "Es muy triste, vergonzoso y frustrante", se lamenta Parrish.

Imágenes por resonancia magnética han mostrado que algunas diagnosticadas con trastorno de deseo sexual hipoactivo registran diferencias en el córtex prefrontal del cerebro. "El componente biológico del deseo se basa en factores neuroendocrinos, especialmente, en el equilibrio de la dopamina, la norepirefrina y la serotonina en el córtex prefrontal", apunta Kingsberg.

Los expertos señalan que para tratar este tipo de dolencias es importante identificar la causa que las provoca y, a partir de ahí, personalizar el tratamiento a la medida de cada paciente, desde terapia individual, a terapia de pareja, pasando por un ajuste del tratamiento farmacológico, si es que la disfunción se debiera a una enfermedad previa.

En el caso masculino existen diferentes fármacos aprobados para tratar sus problemas sexuales. Addyi es el primero femenino. De ahí la campaña de Even the Score (con la farmacéutica Sprout entre sus patrocinadores) para que la FDA la aprobara. Otros colectivos de mujeres como National Women's Health Network también abogan por medicamentos que mejoren la vida sexual femenina, pero que demuestren ser eficaces y sin efectos secundarios, algo que, a su juicio, Addyi no cumple.

¿Llegará a España?

La píldora rosa empezará a venderse en las farmacias estadounidenses el próximo 17 de octubre. Desde Sprout Pharmaceuticals no quieren pronunciarse sobre las expectativas de venta que manejan.

Mujeres de otros países no podrán comprarla hasta que no la aprueben los organismos correspondientes. "Para que este fármaco esté disponible en España, en farmacias y online, es necesario que primero reciba una autorización de comercialización en Europa o en cada país", informan a Sinc fuentes de la Agencia Europea de Medicamentos. De momento, el organismo no lo tiene pendiente de evaluación en su registro.

Tampoco la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha recibido ninguna petición de evaluación de Addyi, tal y como han confirmado a Sinc.
Los expertos señalan que para tratar este tipo de dolencias es importante identificar la causa que las provoca y, a partir de ahí, personalizar el tratamiento
Desde Sprout Pharmaceuticals recalcan que la píldora solo se ha aprobado para su uso en EE UU, y que la compañía se compromete a trabajar con otros organismos reguladores para llevar en un futuro al mercado un tratamiento "seguro y efectivo" para millones de mujeres de todo el mundo afectadas por el bajo deseo sexual.

Amanda Parrish cuenta los días que faltan para que llegue el 17 de octubre. "¡Acudiré a mi médico para ser la primera en conseguirla!", exclama. En los últimos cinco años, tras finalizar el ensayo clínico de Addyi, ha probado de todo para despertar su deseo sexual: desde testosterona, hasta médiums que decían aumentar la libido, sin olvidar 50 sombras de Grey, que asegura haberse leído doce veces. Nada despertó su apetito sexual. “A mi marido y a mí Addyi nos funcionó", reitera.

Habrá que ver cómo afecta a las demás consumidoras y si realmente es eficaz ante un problema tan complejo. "El deseo no es una respuesta solo orgánica y centralizada en las zonas genitales; compete a todo el organismo, a las emociones, a aspectos socioculturales… De ahí la gran dificultad de querer aumentarlo solo con un componente químico exógeno, como es la flibanserina (Addyi)", recuerda Belén Romero.
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viernes, 28 de agosto de 2015

EL GRAN NEGOCIO DE BEBER AGUA TODO EL DIA

No, no tienes que beber ocho vasos de agua al día

El autor de un libro sobre mitos médicos explica por qué este se resiste a morir

Michelle Obama, en un acto de promoción de la iniciativa 'Bebe'. / LETSMOVE.ORG
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Si hay un mito sobre la salud que se niega a desaparecer, es este: hay que beber ocho vasos de agua al día.
Es sencillamente falso. No hay ninguna evidencia científica que lo respalde.
Y, sin embargo, todos los veranos nos inundan con noticias en los medios de comunicación que nos advierten de que la deshidratación es peligrosa y que está por todas partes.
Estas noticias crean el temor a que haya adultos y niños, por lo demás sanos, que van por ahí deshidratados, e incluso de que la deshidratación ha alcanzado proporciones de epidemia.
El agua está presente en la fruta y en la verdura. Está en el zumo, en la cerveza, e incluso en el té y en el café"
Vamos a analizar estas afirmaciones.
Allá por 2007, fui coautor de unartículo publicado en la revista BMJsobre mitos médicos. El primer mito era que la gente tenía que beber al menos ocho vasos de agua de 236 mililitros al día. Este artículo recibió más atención de los medios de comunicación que prácticamente cualquiera de las investigaciones que he realizado en mi vida.
Dio igual. Cuando, dos años después, publicamos un libro sobre mitos médicos que desmontaban otra vez la idea de que necesitamos ocho vasos de agua al día, pensé que convencería a la gente para que dejase de preocuparse. Me equivoqué otra vez.
Muchos creen que el origen de este mito es una recomendación delConsejo de Alimentación y Nutrición de 1945 que decía que las personas necesitan unos 2,5 litros de agua al día. Pero pasa por alto la frase que aparecía a renglón seguido: “La mayor parte de esta cantidad está contenida en alimentos preparados”.
El agua está presente en la fruta y en la verdura. Está en el zumo, en la cerveza, e incluso en el té y en el café. Y antes de que alguien me escriba para decirme que el café deshidrata, que sepa que las investigaciones demuestran que eso tampoco es cierto.
Aunque recomendaba el agua como la mejor bebida que se puede consumir, no hay duda de que no es la única fuente de hidratación. No tenemos que consumir toda el agua que necesitamos a través de bebidas. Tampoco hay que preocuparse tanto por no tener nunca sed. El cuerpo humano está perfectamente equipado para indicarnos que tenemos que beber mucho antes de que lleguemos realmente a deshidratarnos.
El número de personas que llevan agua encima cada día parece aumentar año tras año. Y las ventas de agua embotellada siguen subiendo"
Contrariamente a las numerosas historias que posiblemente oigan, no existen pruebas científicas reales de que para gente por lo demás sana, el beber más agua suponga algún beneficio para la salud. Por ejemplo,los análisis no han logrado hallar pruebas de que beber más agua mantenga la piel más hidratada y nos haga parecer más sanos y evite que nos salgan arrugas. Es cierto que algunos estudios de cohorte retrospectivos han descubierto que el incremento de agua se asocia con mejores resultados, pero estos estudios adolecen de los problemas epidemiológicos habituales, como la incapacidad para demostrar la causalidad. Además, su definición de un consumo de agua “elevado” era muy inferior a ocho vasos.
Los estudios prospectivos no encuentran beneficios para la función renal o para la mortalidad por cualquier tipo de causa cuando las personas sanas aumentan su consumo de fluidos. Los ensayos controlados aleatorios tampoco encuentran beneficios, con la excepción de algunos casos específicos, como, por ejemplo, prevenir la reaparición de algunas clases de piedras del riñón. La deshidratación real, cuando el cuerpo ha perdido una cantidad importante de agua debido a alguna enfermedad, o al ejercicio o el sudor excesivos, o por una incapacidad para beber, es un problema grave. Pero las personas que sufren deshidratación clínica casi siempre muestran síntomas de algún tipo.
Un importante número de anunciantes y de noticias de los medios de comunicación intentan convencernos de lo contrario. El número de personas que llevan agua encima cada día parece aumentar año tras año. Y las ventas de agua embotellada siguen subiendo
La avalancha de historias de este verano se inspira en un reciente estudio del American Journal of Public Health. Los investigadores emplearon datos de 2009 a 2012 de la Encuesta Nacional para el Estudio de la Salud y la Nutrición para analizar a 4.134 niños y jóvenes con edades comprendidas entre los 6 y los 19 años. Y, concretamente, calcularon la osmolalidad media de la orina, que es un indicador de la concentración de orina. Cuanto más elevado es el valor, más concentrada es la orina.
Descubrieron que más de la mitad de los niños tenían una osmolalidad de la orina de 800 mOsm/kg o más. También descubrieron que los niños que bebían unos 236 mililitros o más de agua al día tenían, de media, una osmolalidad de la orina con unos 8 mOsm menos que los que no lo hacían.
Por tanto, si definimos la “deshidratación” como una osmolalidad de la orina de 800 mOsm/kg o más, los resultados de este estudio son realmente preocupantes. Este artículo la definía así. El problema es que la mayoría de los médicos no lo hace.
Es posible que haya niños que necesiten estar mejor hidratados, pero, llegados a un punto, corremos el riesgo de llamar enfermedad a un estado de salud normal"
Soy pediatra, y puedo decirles que muy pocas veces he usado -si es que lo he hecho alguna vez- la osmolalidad de la orina como indicador para decidir si un niño está deshidratado. Cuando pregunté a mis compañeros, ninguno encontraba preocupante el valor de 800 mOsm/kg. Y en una búsqueda en Internet, la mayoría de las fuentes que encontré pensaban que los valores de hasta 1.200 mOsm/kg todavía estaban dentro de lo psicológicamente normal y que en los niños variaban más que en los adultos. Ninguno declaró que los 800 mOsm/kg fueran un valor que les llevara a pensar que los niños están deshidratados.
En otras palabras, existen muy pocas razones para creer que los niños que tienen una medida puntual de la orina de 800 mOsm/kg deberían preocuparse. De hecho, en 2002, se publicó un estudio enJournal of Pediatrics (más de carácter exploratorio que una búsqueda de la deshidratación), que había descubierto que los chicos en Alemania tenían una osmolalidad media de la orina de 844 mOsm/kg. Desde el tercer párrafo del artículo hasta el último se recogía un enorme número de estudios de todo el mundo en los que se había descubierto una osmolalidad media de la orina en los niños que iba desde los 392 mOsm/kg en Kenia a los 964 en Suecia.
Eso no ha impedido que estudios más recientes sigan usando la medida estándar de 800 mOsm/kg para declarar que una gran cantidad de niños están deshidratados. Uno de ellos, aparecido en 2012 en Annals of Nutrition and Metabolism la usó para afirmar que casi dos tercios de los niños franceses no bebían suficiente agua. Otro que fue publicado en la revista Public Health Nutrition la utilizó para declarar que casi dos tercios de los niños de Los Ángeles y de Nueva York no bebían suficiente agua. El primer estudio estaba financiado por Nestlé Waters; y el segundo por Nestec, una filial de Nestlé.
El cuerpo humano está perfectamente equipado para indicarnos que tenemos que beber mucho antes de que lleguemos realmente a deshidratarnos
Es posible que haya niños que necesiten estar mejor hidratados, pero, llegados a un punto, corremos el riesgo de llamar enfermedad a un estado de salud normal. Cuando se descubre, año tras año, que dos tercios de los niños sanos presentan un valor de laboratorio que se califica de “anormal”, es posible que lo que esté mal sea la definición y no su salud.
Nada de esto ha frenado la oleada de recomendaciones para que bebamos más agua, e incluso ha formado parte de la campaña Drink Up [Bebe] de Michelle Obama. En 2013, Sam Kass, entonces asesor de política nutricional de la Casa Blanca, declaraba: “El 40% de los estadounidenses bebe menos de la mitad de la cantidad recomendada de agua a diario”.
No existe una recomendación formal respecto a la cantidad de agua diaria que las personas necesitan. Esa cantidad, obviamente, varía en función de lo que come la gente, de dónde vive, de su peso y de lo que está haciendo. Pero como la gente en Estados Unidos vive más tiempo que nunca, y supuestamente puede acceder a las bebidas más libremente que prácticamente en cualquier época de la historia humana, simplemente no es cierto que estemos todos deshidratados.
Aaron E. Carroll es catedrático de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana. Escribe un blog sobre investigación y política sanitaria en The Incidental Economist, y le pueden seguir en Twitter en: @aaronecarroll.

jueves, 27 de agosto de 2015

La Junta dice no al registro específico para la atención sanitaria a inmigrantes

ANDALUCESDIARIO.ES /
Imagen de archivo de un centro de salud.Imagen de archivo de un centro de salud.
La Junta de Andalucía ha rechazado este miércoles un registro específico para la atención sanitaria a inmigrantes que no tienen regularizada su residencia en la Comunidad y que carecen de recursos económicos y aseguramiento por considerarlo “discriminatorio y disuasorio”.
En un comunicado, el consejero de Salud, Aquilino Alonso, tras conocer el anuncio realizado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, sobre la puesta en marcha de un registro en el que tendrán que figurar estas personas, ha expresado su disconformidad con esta medida, al considerar que este colectivo no debe estar sometido a más “discriminaciones o segregaciones” con una base de datos específica.
En este sentido, ha explicado que la información clínica de los inmigrantes debe ser tratada “de igual forma a la del resto de la población española”. Al mismo tiempo, ha recordado que el Gobierno andaluz sigue defendiendo “una sanidad pública universal, con el mismo acceso y los mismos derechos para toda la población”, tal y como se viene prestando en la Comunidad andaluza desde 1999.
“Sólo hay una sanidad pública posible, la universal, por lo que no admite excepciones, discriminaciones o ambigüedades en los compromisos adquiridos, tal y como ha reiterado en diferentes consejos interterritoriales”, ha explicado, pues en este sentido, el consejero ha exigido la retirada del Real Decreto Ley de 2012, que “excluye explícitamente a estas personas”.
La Consejería ha explicado que la vía de entrada de la población inmigrante, al igual que ocurre con el resto de la población, suele ser la atención primaria, pero también puede ser puerta de entrada las Urgencias de los centros asistenciales, por lo que la Junta ha indicado que “nunca se admitirá reconocer el acceso de este colectivo únicamente a atención primaria”.
Según ha recalcado, el acceso debe ser al conjunto de la cartera de servicios sanitarios, como son las consultas de atención primaria, consultas de atención especializadas, urgencias, o prestación farmacéutica, entre otros.
Alonso ha explicado que la creación de un registro “único” y “específico” puede, igualmente, “disuadir a la población del uso de los recursos sanitarios por temor, especialmente teniendo en cuenta que muchas de estas personas tienen una situación irregular en el país”.
Según ha asegurado el consejero, este rechazo se trasladará en la próxima reunión técnica de la comisión de prestaciones convocada para el día 2 de septiembre, en la que no estarán presentes los consejeros, sino el personal técnico de las diferentes administraciones sanitarias.
Para la Administración andaluza, la defensa de la universalidad es “una decisión solidaria y de salud pública que intenta proteger a la población más vulnerable y sin recursos”, ha indicado Alonso.
MÁS DE 110.000 PERSONAS ATENDIDAS
En Andalucía, la población inmigrante recibe un documento de reconocimiento temporal que se emite en los distritos de atención primaria y que garantiza el acceso al sistema sanitario público dentro de la Comunidad.
Este documento es fruto de diversos convenios suscritos con asociaciones y organizaciones no gubernamentales al objeto de facilitarle a este colectivo su acceso al servicio sanitario con todos los derechos.
Con este documento se hace posible la identificación de los inmigrantes y permite hacer un seguimiento de los servicios que se les presta y de su estado de salud.
El número de documentos temporales distribuidos entre la población inmigrante ha descendido, en los últimos años, en paralelo a la disminución de la población inmigrante en la Comunidad.
Desde que en 2012 entrara en vigor el Real Decreto del Gobierno central que deja sin cobertura a los inmigrantes, Andalucía ha reconocido el derecho a la asistencia sanitaria a más de 110.000 inmigrantes que “se hubieran quedado sin prestación sanitaria con la normativa estatal”. En este sentido, actualmente, son 27.000 los inmigrantes que tienen documento sanitario temporal.
ANDALUCÍA LOS SEGUIRÁ ATENDIENDO
“La exclusión de la sanidad pública de la población inmigrante en situación administrativa irregular no es una medida de ahorro”, ha asegurado la Consejería, ya que su frecuentación a los servicios sanitarios es “baja”.
De hecho, las atenciones a la población inmigrante no regularizadasupone una mínima parte del total de las asistencias sanitarias. La frecuentación de estas personas a los centros de salud sólo representa el 0,6 por ciento de las consultas totales, el 2,3 por ciento de la asistencia a urgencias y el siete por ciento de los partos atendidos.
“Andalucía seguirá, por tanto, atendiendo en las mismas condiciones a esta población, frente a las amenazas recibidas en las últimas semanas por parte del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de multas por parte de la Unión Europea, cuyos responsables se han desmarcado públicamente de estas afirmaciones”, ha concluido el consejero.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Los hombres que matan a sus parejas y familiares tienen un perfil psicológico común ..

Un nuevo estudio de la Universidad de Northwestern podría prevenir los «homicios domésticos» al identificar a las personas con riesgo de cometer este tipo de asesinatos

Los asesinos que matan a sus parejas y otros familiares tienen un perfil psicológico y forense significativamente diferente de quienes matan a personas que no conocen. Así se especifica en un nuevo estudio de la Northwestern Medicine que examinó los datos demográficos,antecedentes psiquiátricos y la neuropsicología de estos individuos.
Conocer mejor a los asesinos que cometen lo que se llama homicidio doméstico espontáneo –crímenes impulsados emocionalmente que no son premeditados– podría permitir, según los autores de este estudio, la intervención temprana para evitar el homicidio. Y es que los homicidios domésticos son la forma más común y frecuente de asesinato en EE.UU.
Un tercio de todas las mujeres asesinadas en los EE.UU. mueren a manos de sus parejas masculinas, ya sean maridos, ex maridos, novios y ex novios. De hecho, se estima que el 25% de las mujeres serán víctimas de violencia doméstica severa por parte de su pareja a lo largo de su vida.
«Los resultados proporcionan información importante que puede ayudar a prevenir futuros homicidios domésticos al identificar a las personas con riesgo de cometer este tipo de asesinatos», apunta el autor principal, Robert Hanlon, director del laboratorio de investigación de Psicología Forense de la Escuela Feinberg de Medicina de laUniversidad de Northwestern. «Los asesinos de este grupo son muy similares entre sí y se diferencian de quienes cometen asesinatos no domésticos, que a menudo son premeditados».
Hanlon también es profesor asociado de psiquiatría y ciencias conductuales de la Feinberg y un neuropsicólogo en Hospital Memorial del Noroeste.

Trastornos psicóticos

El estudio sobre homicidios domésticos espontáneos apunta que estos asesinos tienen enfermedades mentales más graves (particularmentetrastornos psicóticos), pocas condenas por delitos graves previas, son menos inteligentes y tienen más deterioro cognitivo. El artículo fue publicado el pasado 21 de agosto en la primera edición online de laRevista de Ciencias Forenses.
«Estos crímenes a menudo se pueden prevenir si los familiares están más informados sobre el potencial peligro de tener a alguien que se encuentra mentalmente enfermo en el hogar y que puede haber mostrado tendencias violentas en el pasado», constató Hanlon. «Losfamiliares pueden convencerse a sí mismos pensando 'mi hijo nunca me haría daño' o 'mi marido puede tener un fusible corto pero él nunca me haría daño serio'». «Lo cierto es que el marido o el hijo puede hacer daño fácilmente a su esposa o madre», añadió.
Estos asesinatos no responden a un tipo de matanza «premeditada», relató Hanlon, quien testificó el pasado mes de julio en un juicio por el asesinato en masa del teatro James Holmes de Colorado en Denver.
«Generalmente estos actos involucran drogas o alcohol y son impulsados por celos o venganza tras una separación o una ruptura», dijo Hanlon. «En esas condiciones, el hombre puede agarrar el cuchillo de cocina del cajón en un ataque de ira y apuñalarla 42 veces».
Otro escenario de asesinato es el cometido por un hijo enfermo mental u otro miembro de la familia que es psicótico y piensa que la víctima está conspirando contra él.
Tal y como recomienda Hanlon, la pareja y los familiares tienen quenotificar a las autoridades que están preocupados por posibles daños y alejarse de la situación. «Puedes quedarte con familiares, llamar a las líneas directas de violencia doméstica y decir: 'Tengo miedo de que me pase algo'», dijo Hanlon. «Es la vía para comenzar a recibir ayuda».
Para el estudio, Hanlon entrevistó y evaluó personalmente 153 asesinos durante más de 1500 horas. Los participantes fueron hombres y mujeres acusados de y/o condenados por asesinato en primer grado en Illinois, Missouri, Indiana, Colorado y Arizona.
«Se aprende mucho sobre ellos en tanto tiempo», dijo Hanlon. «Pude reconocer los mismos patrones y tendencias una y otra vez».