lunes, 28 de septiembre de 2015

El sexting mejora la vida sexual en las

 parejas estables

Existe una conexión directa entre el intercambio frecuente de mensajes eróticos y la satisfacción en las relaciones de una pareja, según un estudio de la universidad estadounidense de Drexel

Con el auge del uso de WhatsApp y otras aplicaciones similares que permiten el envío de imágenes, videos y textos en tiempo real y casi sin costo, aumentó la práctica del sexting, es decir, enviar material erótico a través de dispositivos móviles.
La novedad es que, si bien se cree que este hábito es más frecuente entre los adolescentes, un estudio reciente de la universidad de Drexel (Estados Unidos) difundido por la Asociación Psicológica Americana reveló que se trata de una práctica efectuada en el 82% de los estadounidenses sondeados. De ese total, uno de cada cuatro encuestados confirmó que lo hace con su pareja estable. Además, los investigadores establecieron una relación directa entre la práctica del sexting y una mayor satisfacción con la vida sexual, en especial entre las personas con una relación estable. "Los solteros, en cambio, presentan menores niveles de satisfacción sexual", indicó en la investigación Emily Stasko, una de las científicas a cargo del estudio, que se desempeña en la Universidad de Drexel, en Filadelfia (Estado Unidos). Adrián Solari, profesor de la Licenciatura en Psicología de la Fundación UADE, justifica este hallazgo: "Uno de los mayores enemigos a los que se expone la sexualidad de una pareja estable es la rutina, porque es difícil pasar de hablar del trabajo, los chicos y las cuentas que hay que pagar a una situación sensual y erótica. En este sentido, el sexting puede ser una vía para enriquecer la práctica sexual de una pareja, porque agrega fuentes de deseo y excitación mediante el uso de la tecnología", detalla.
En Argentina, esta práctica también está en ascenso: "Los pacientes, más específicamente las personas de hasta los 35 años, están planteando este tema con mayor frecuencia en los consultorios", explica la Lic. Eleonora Giusti, Psicóloga Clínica y Terapeuta de Familias y Parejas, y docente de la Universidad de Palermo. De todos modos, la especialista menciona que no se trata de algo nuevo: "El sexting es un nuevo capítulo en la larga historia de los amantes que vivieron apasionados a través de la correspondencia escrita".

Una alternativa para combatir la rutina

Giusti señala que, si bien en la Argentina no hay estadísticas ni estudios confiables, una investigación exploratoria cualitativa realizada a 30 participantes, en su mayoría mujeres, casadas o en una relación, reveló que quienes practican sexting con sus parejas admitieron que este hábito las estimula positivamente y logran mayor gratificación en las relaciones porque el sexo se vuelve más excitante.
"Romper la rutina es uno de los grandes desafíos que encuentran las parejas estables. De hecho, en la consulta sexológica es común escuchar que "el sexo es siempre lo mismo". Frente a esto se trabaja explorando fantasías y opciones para ofrecer variaciones a la rutina, y aquí es donde puede aparecer el sexting como opción", cuenta Solari.
Con respecto a los géneros, la encuesta de Stasko reveló que el sexting satisface más a los hombres que a las mujeres. "Esto se debe a que muchas veces lo que circula son imágenes y videos breves, y el hombre se estimula mucho más fácilmente a través de lo visual, y requiere menos tiempo de exposición a un estímulo para lograr excitación, comparado con las personas de sexo femenino", justifica Solari.
Sin embargo, Giusti considera que ambos géneros lo disfrutan por igual ya que todos están inmersos en la cultura del consumo y del placer inmediato. "Además, todos creamos la necesidad de mantener la ilusión de una satisfacción constante y permanente", dice, y agrega que el compartir imágenes eróticas genera un estado positivo de emociones placenteras "como el sentirse sexy, admirado y deseado, tanto en el mensajero como en el destinatario".

Algunos detalles a tener cuenta

Los especialistas coinciden en que esta práctica no tendría implicancias negativas para la pareja. De todos modos, Giusti recuerda que "debería implementarse siempre y cuando la pareja esté dispuesta y haya consenso para considerarlo como un ingrediente más a la hora de despertar la imaginación y la creatividad".
Más allá de los beneficios que puede traer el sexting a la vida sexual de una pareja estable, Solari advierte que uno de los mayores riesgos es que esas imágenes y videos pierdan su carácter de privado y exclusivo entre quienes los practican y obtenga una dimensión pública. Y ejemplifica con un caso concreto: "Hace poco recibí la consulta de una pareja que solía enviarse videos e imágenes. El acuerdo era que quien recibía el material luego de verlo debía eliminarlo del dispositivo. Sin embargo, uno de los integrantes no cumplió lo estipulado y esto salió a la luz cuando uno de los hijos tomó el teléfono del padre y se encontró con todo este material, generando un conflicto familiar y de pareja".
Tanto la autora del estudio norteamericano como los especialistas argentinos enfatizan que es necesario recordar que el sexting no debería ser un tabú. Tampoco hay que considerarlo como una perversión o una conducta enfermiza. En este sentido debemos ampliar nuestros horizontes y entender la importancia de las variaciones y diferencias que hay entre las personas a la hora de vivir la sexualidad.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Los secretos de tu orina.s

Chica en inodoroImage copyrightTHINKSTOCK
Hablemos de hacer pipí.
No es el tema más elegante para tratar pero no se puede negar que forma parte de nuestras vidas y resulta interesante enterarse de algunos detalles sobre qué pasa antes de que la orina salga de nuestro cuerpo.
Así que empecemos por el lugar en el que la producimos: los riñones.
En los seres humanos tienen aproximadamente el tamaño de un puño, son de color rojo oscuro y están a ambos lados de la columna, un poco más abajo que la cintura.
Una de sus funciones principales es regular el volumen y la composición de los fluidos del cuerpo.
RiñonesImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLa orina la hacemos en los riñones, que regulan los fluidos y los limpian de toxinas.
Para ello, filtran grandes volúmenes de plasma: por los riñones pasan entre 1.000 y 1.500 mililitros de sangre por minuto.
Tras reabsorber la mayoría de lo que es filtrado, queda esa solución concentrada de desechos metabólicos que conocemos como orina, la cual debe ser eliminada.
En otras palabras, trabajan duro para deshacerse de los desechos o toxinas, y para retener el agua que necesitas para que tu cuerpo funcione.
La orina es la mezcla de esas toxinas y el agua sobrante.
Cuando terminan su trabajo, entra a escena la otra protagonista de esta historia: la vejiga.

¡A punto de estallar!

Las vejigas tienen una enorme capacidad para estirarse.
Mira cómo lo hace ésta, que es de un cerdo:
Vejiga de cerdo
  1. Empieza con el tamaño y la forma de una pera.
  2. A medida que se llena, las fibras de la superficie se dilatan.
  3. La presión aumenta constantemente...
  4. Hasta que los sensores te avisan que tienes que ir al baño.

¿Por qué la orina es de diferentes colores?

Lo que comes y tomas puede cambiar el color de tu orina o, a veces, indicar que no estás muy bien.
Orina de colores
Rosa/Roja
La orina rosa o roja puede inquietarte pero la razón más probable es que comiste algo de color rojo fuerte, como remolacha o agrás, de manera que no te preocupes.
Sin embargo, la otra cosa que puede teñir tu orina de ese color es la sangre. En la mayoría de los casos, tampoco hay razón para alarmarse, pero es mejor consultar a alguien, especialmente si dura más de un día y si te duele hacer pipí.
Amarillo claro
¡Este es el color perfecto!
El color amarillo lo da el ácido úrico. Pero entre más oscura sea tu orina, más ácido úrico hay. Por eso un amarillo claro es el color indicado.
Blanco o transparente
Niño orinandoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionUna actividad cotidiana, de la cual ni se habla.
Si tu orina es muy pálida o no tiene ningún color, puede ser que hayas tomado demasiada agua.
En casos extremos, tomar mucha agua puede ser malo, pues se lleva con ella cosas importantes que el cuerpo necesita, como la sal.
Amarillo oscuro/naranja
Si tu orina tiene un color más parecido al de la miel, es una señal de que no has tomado suficientes líquidos.
Entre más oscura, más alto el contenido de ácido úrico, y eso no es bueno, así que debes tomar más agua.
Verde
Esto puede ser el resultado del tipo de alimentos que has comido.
En algunas personas, los espárragos hacen que la orina se torne verde y que tenga un olor fuerte.
La otra cosa que puede hacer que tu pipí sea verde, o que se vuelva turbia, es una infección.
Además, puede arder cuando vas al baño.
Normalmente, esto es una señal de que algo no está bien y hay que revisarlo.
Espumosa
Si tu orina hace espuma como una soda cuando cae en el inodoro, es probable que estés orinando muy rápido, o que haya algún detergente en el agua.
Pero si siempre es gaseosa y espumosa, ve al doctor, pues puedes tener algún problema con los riñones.

¿Estás que te mueres por ir al baño?

Muerta de ganas de hacer pipíImage copyrightTHINKSTOCK
Image caption¿Dos, siete, once veces?
¿Cuántas veces al día es normal hacer pipí?
Tres veces o menos
Esto es poco y significa que probablemente no estás tomando suficientes líquidos durante el día, especialmente si tu orina está muy oscura.
Cuatro a ocho veces al día
Esto es normal y muestra que probablemente estás tomando la cantidad correcta de fluidos.
Más de nueve veces
Esto es más de lo normal, pero si estás tomando mucho, tendrás que deshacerte de mucha agua. Si no estás tomando mucho, es mejor que vayas al doctor.

sábado, 26 de septiembre de 2015

ELVIRA SIGUE SOÑANDO CON EL CAMIONERO DE MANOLITO GAFOTAS


Esto también importa

Nuestra educación sexual fue inexistente, pero el deseo de romper con la tradición que sometía a nuestras madres hizo que algunas investigáramos la manera de ser libres

Una clase de educación sexual en un colegio de Barcelona. / CARLES RIBAS
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La intimidad de las mujeres sigue siendo un misterio. Lo apuntaba la semana pasada, cuando escribía sobre la desconocida sexualidad de las mujeres mayores de sesenta años. Lástima que los artículos no traten de lo que su autora pretende sino de lo que el lector prefiere, porque resultó que el affaire del Nobel peruano con una socialité ensombreció el resto de mis consideraciones y, en nuestra empecinada tendencia (marca España) a convertirlo todo en un plebiscito, unos se mostraron a favor y otros en contra de dicha relación. Pero lo que yo pretendía, sin conseguirlo, era reflexionar sobre los malentendidos que siempre rondan el asunto de la sexualidad femenina: si la mujer es mayor, madura o anciana, porque se le sobreentiende jubilada del juego amoroso, y si la mujer es muy joven, en esta época en la que debería contar con más armas para tener relaciones satisfactorias, evitar embarazos indeseados o infecciones que pongan su salud en riesgo, resulta que un porcentaje alarmante de chicas mantiene relaciones de cualquier manera y no sabe o no puede o no quiere pedir ayuda en sus primeros pasos.
En este asunto, las mujeres con experiencia o con experiencias deberíamos romper un tabú al que seguimos contribuyendo. Sobre todo, las que fuimos adolescentes en los setenta y jóvenes en los ochenta, aquellas que rompimos con el protocolo de iniciación habitual en la generación de nuestras madres, que aún valoraban la llegada al matrimonio con el himen intacto, ese himen que ahora algunas descerebradas pagan porque les sea reconstruido. Deberíamos contar por qué si las chicas liberadas (como se decía entonces) quisimos romper con el mito de la virginidad y buscamos por nuestra cuenta información, fuimos al ginecólogo en secreto, elegimos método anticonceptivo y tratamos de no quedarnos embarazadas, aunque la sombra del aborto estuviera muy presente en aquella juventud, por qué, pregunto, no hemos contribuido luego a que se avanzara más en este aspecto; por qué en estos tiempos en los que se habla de sexo tan burdamente en la televisión, convirtiendo la intimidad en algo impúdico, y tantos personajillos se empeñan en contarnos sus hazañas sexuales, por qué sigue habiendo un porcentaje considerable de adolescentes que ignoran casi todo lo que deberían saber antes de enrollarse con un tío. Hablo en femenino no porque sean ellas las únicas que deben informarse, en absoluto, pero es obvio que las consecuencias no deseadas suelen caer sobre sus hombros y también es habitual que las chicas renuncien a parte de su disfrute a favor del de su compañero de juegos. Aunque el aspecto dedicado al placer en sí no haya sido el objetivo del estudio de Bayer que ha analizado el conocimiento que nuestras jóvenes poseen de los métodos anticonceptivos, no existe verdadera educación sexual si no se contempla la esencia de encontrarse íntimamente con alguien: disfrutar, o mejor aún, disfrutar mucho.
No estaría de más que quienes ya podemos mirar atrás con ironía y habiéndonos perdonado todos los errores cometidos contáramos cómo fue nuestro inicio, dónde, a qué edad, quién nos había facilitado alguna información y si supimos algo a través de nuestros padres. Mi padre fue pedagogo por un día y me contó algo sobre la abeja reina y los zánganos. Todavía lo estoy asimilando. En realidad yo sabía de sobra a qué se estaba refiriendo y me sentí abochornada, casi tan incómoda como cuando fui al cine con él a ver Novecento y nos vimos en el trago de contemplar juntos la escena en la que una prostituta hace una doble paja a Robert De Niro y Gérard Depardieu. Nuestra educación sexual fue inexistente, pero el deseo de dar un salto generacional y romper con la tradición que sometía a nuestras madres hizo que algunas chicas investigáramos la manera de ser libres.
El futuro no siempre trae progreso; si la educación no funciona condenamos a las chicas a retroceder. Se puede ser de apariencia tan atractiva y rompedora como Amy Winehouse, admirar su talento y descubrir luego que en las letras que ella misma compuso hay una entrega ciega a la voluntad masculina, a la satisfacción de los deseos del hombre, a una infravaloración voluntaria y orgullosa, que nos retrotrae a los tiempos de una Billie Holiday a la que destrozaron el racismo y las drogas, pero también los hombres que amó, y que actuaron más como chulos que como compañeros. Es probable que la educación sexual sea una de las materias más difíciles de enseñar, pero tampoco se puede abandonar todo a la experiencia, porque no podemos permitirnos que las chicas sigan creyendo en la marcha atrás, en que no se pueden quedar embarazadas si tienen la regla, en que no hay más que dos métodos anticonceptivos, o en que lo fundamental es hacer que su chico se corra. Porque luego está esa imagen de la chica sola, desolada, que no sabe cómo salir del lío en el que se ha metido.

jueves, 24 de septiembre de 2015


El programa L’Oréal-Unesco lanza la iniciativa ‘Cambia las cifras’

Un manifiesto pide acabar con la discriminación contra las mujeres en la ciencia

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Menos del 20% de puestos de responsabilidad en ciencia en España están ocupados por mujeres, pese a que en una institución como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) las becarias suponen el 60%. Evitar este desequilibrio y animar a las mujeres a que prosigan la carrera investigadora son algunos de los objetivos del manifiesto Cambia las cifras, presentado ayer en la sede del CSIC en Madrid.
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La bióloga Selena Giménez-Ibáñez con el lema del manifiesto. / L’Oréal–UNESCO
“Porque el mundo necesita ciencia y la ciencia necesita mujeres, es el momento de ir más allá para lograr que ellas puedan, en igualdad de condiciones, dedicarse a la investigación”. Así arranca el manifestó Cambia las Cifras, impulsado por el programa L’Oréal–UNESCO For Women in Science con motivo de su 15 aniversario en España.
El acto, organizado en la sede del CSIC en Mfmujadrid, contó con la presencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes y Carmen Vela, secretaria de Estado de I+D+i, que apoyaron públicamente el manifiesto.
El documento defiende la necesidad de acortar las distancias entre hombres y mujeres en la ciencia y que la sociedad reconozca de forma pública la aportación de las científicas al progreso de la humanidad. Además, pretende servir de precedente para dar un vuelco a las cifras, luchar contra prejuicios y abrir nuevas oportunidades para las féminas, señalaron los organizadores.
Menos del 20% de los puestos directivos
Solo el 30% de los investigadores del mundo son mujeres y únicamente el 3% de premios Nobel científicos han sido otorgados a mujeres. En España, menos del 20% de los puestos directivos en la carrera científica están ocupados investigadoras.
En esta línea, Flora de Pablo, profesora de investigación del CSIC, señaló, en un video mostrado durante la presentación, que en su institución –que es el mayor organismo de investigación de España– “tiene un 60% de becarias, pero solo un 25% de ellas llega a puestos de responsabilidad".
Ayer una representación de algunas de las científicas españolas más prestigiosas, entre ellas, la bioquímica Margarita Salas y la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, María Blasco, se sumaron a esta iniciativa para acabar con estos desequilibrios. “Si las mujeres no damos un paso, esto no va a cambiar”, dijo Blasco.
Otras más jóvenes como Selena Giménez-Ibáñez, una bióloga especializada en la relación entre las plantas y los patógenos que las atacan, manifestó su deseo de que dejara de verse a las científicas como ‘bichos raros’.
María Blasco: “Si las mujeres no damos un paso, esto no va a cambiar”
Las principales demandas del manifiesto se resumen en seis puntos: la necesidad de dar visibilidad a la labor de las científicas españolas y poner en valor su aportación clave para el avance de la ciencia y de la sociedad; dar a conocer su trabajo para que tenga mayor presencia en medios. Además, reconocerlas en los premios científicos, en los que están infrarepresentadas –solo reciben el 18%–; favorecer su presencia en puestos de primer nivel en investigación; ayudarlas para que puedan avanzar en su carrera investigadora, e incentivar las vocaciones científicas y el interés por la ciencia desde niñas.
Bolsas de investigación 2015
Coincidiendo con el lanzamiento del manifiesto, ayer se entregaron también las bolsas de investigación 2015, que dotan con 15.000 euros a cinco científicas españolas que desarrollan un proyecto de investigación en un laboratorio en España.
En los últimos diez años, han apoyado a 47 científicas españolas concediéndoles ayudas por valor de 815.000 euros, alternando los campos de especialización de las becas entre las ciencias de la vida y las ciencias de la materia.
En esta edición, las premiadas han sido las investigadoras Verónica Ayllón (especializada en leucemia infantil); María José Buzón (terapias para curar la infección por VIH); Laura Masgrau (utilización de nanopartículas para curar el cáncer colorrectal); María Mittlebrunn (biología molecular para luchar contra el envejecimiento); y Marta Navarrete (sobre el papel que juegan los astrocitos –las células más abundantes del sistema nervioso central– en los procesos de memoria y aprendizaje).

miércoles, 23 de septiembre de 2015

TRABAJAMOS CON EL LADO DERECHO,PERO PENSAMOS CON LA PARTE IZQUIERDA


Estudian la lateralidad de los humanos del paleolítico

Cómo conocer la mente humana a través de la piedra

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La lateralidad está relacionada con la forma de organización del cerebro humano y asigna roles distintos a cada una de las extremidades al realizar una tarea determinada. Una investigación de la Universidad del País Vasco ha estudiado su origen y desarrollo para comprender mejor la organización cerebral y sus asimetrías, y saber cómo han evolucionado estas a lo largo de la historia.
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El estudio de las lascas de sílex que producían nuestros antepasados puede establecer si eran zurdos o diestros. / UPV
La lateralidad es la preferencia de los humanos por un lado de nuestro cuerpo; ser zurdo o diestro, por ejemplo, o usar preferentemente determinado ojo u oído. En opinión del geólogo y primatólogo Eder Domínguez-Ballesteros de la Universidad del País Vasco, “el comportamiento lateralizado humano ha podido tener algún tipo de reflejo en sus productos tecnológicos, especialmente en sus manufacturas. Por otra parte, la talla lítica –inherente a nuestro género desde los primeros estadios de su evolución– es una excelente fuente de información para el estudio del proceso de lateralización de los humanos”.
“El comportamiento lateralizado humano ha podido tener algún tipo de reflejo en sus productos tecnológicos, especialmente en sus manufacturas", afirma Domínguez-Ballesteros
Una investigación liderada por Domínguez-Ballesteros ha analizado las lascas, que pueden ser producto de una talla lítica, un resto, o un soporte para fabricar un útil. "Nosotros nos fijamos en el talón de la lasca, que es donde queda preservada una parte de la plataforma de percusión. Las fracturas que aparecen en dicha plataforma se orientan en función de la dirección del impacto del percutor en aquella. Una vez que se conoce la dirección del impacto, se puede saber si se ha hecho con la mano izquierda o con la derecha, con un alto grado de fiabilidad”, explica el investigador.
“Un tallista, sea zurdo o diestro, para impactar en un mismo punto del núcleo, tiene que girarlo, para colocárselo en un lado o en otro. El ángulo con el que inciden con el percutor tanto el diestro como el zurdo sería el mismo, pero en dirección exactamente opuesta”, continúa el investigador, quien añade: “El núcleo es el fragmento de materia prima del que se extraen las lascas, y la plataforma de percusión, la superficie donde es golpeado el núcleo”.
Una lasca, un tallista
Los primeros trabajos orientados a determinar la lateralidad humana a través de las lascas –producto de la talla lítica de nuestros antepasados– fueron efectuados por Toth en 1985. Según este investigador, un tallista diestro giraría el núcleo, a medida que fuera extrayendo lascas, en sentido dextrógiro (en el mismo sentido que las agujas del reloj), mientras que un tallista zurdo lo haría en sentido contrario (levógiro). Investigaciones posteriores (Patterson y Sollberg) probaron, sin embargo, que un tallista zurdo puede producir cierto número de lascas diestras, y viceversa.
Proponen un método que permite relacionar cada lasca individual con la lateralidad del tallista que la produjo
Más tarde, Rugg y Mullane estudiaron la orientación del cono de percusión de la lasca, y la relacionaron con la dirección del ángulo de percusión; sin embargo, Bargalló y Mosquera demostraron que el método de Rugg y Mullane, por sí solo, no permite determinar la lateralidad del tallista. Domínguez-Ballesteros y Álvaro Arrizabalaga, por último, proponen un método que permite relacionar cada lasca individual con la lateralidad del tallista que la produjo, sin necesidad de contar con varia lascas elaboradas por un mismo tallista. Se trata, por tanto, de un método extensivo, que puede aplicarse a lo largo de diferentes periodos del registro arqueológico.
Referencias bibliográficas
E. Dominguez-Ballesteros, Á. Arrizabalaga, 2014. Laterality in the first Neolithic and Chalcolithic farming communities in northern Iberia. Laterality, 20, 371–387.