miércoles, 14 de octubre de 2015

El envase de la cerveza influye en la respuesta emocional del consumidor

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El impacto del envase sobre las emociones del consumidor de cerveza es mayor que el que ejercen las propiedades sensoriales del propio producto. Además, las botellas con más alcohol evocan emociones como agresividad y aventura, frente a la tranquilidad que transmiten las que tienen menos. Así lo refleja un estudio europeo en el que ha participado la Universidad Politécnica de Madrid.
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El envase de la multitud de cervezas del mercado influye en la respuesta emocional de las personas que las beben. / Pixabay
La investigadora Carolina Chaya de la ETSI Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid, junto a investigadores de las universidades de Nottingham y Montpellier, han llevado a cabo un estudio entre consumidores de cerveza para evaluar cómo influyen los atributos sensoriales y los envases de diez tipos distintos de lager en la respuesta emocional evocada tras su cata.
Los resultados, publicados en el Journal of the American Society of Brewing Chemists, pueden ayudar en la innovación de este tipo de productos en cuanto a su posicionamiento en el mercado y a sus campañas de promoción y marketing.
Los resultados del estudio pueden ayudar en la innovación ymarketing de las cervezas
Los avances recientes en neurociencia demuestran que sin emociones es realmente difícil para el ser humano tomar decisiones. Está demostrado que las emociones guían y orientan la toma de decisiones y pueden ayudar a comprender el comportamiento del consumidor a la hora de elegir un producto frente a otro, por lo que medir la respuesta emocional se convierte en un elemento fundamental para proporcionar una visión más rica de las respuestas del consumidor.
En este contexto, el trabajo perseguía varios objetivos: medir la respuesta emocional de los consumidores ante la cerveza, determinar si existe alguna relación entre los atributos sensoriales y emocionales evocados por los productos, e investigar sobre el impacto relativo de los atributos sensoriales y del envase en la respuesta emocional evocada por la cerveza.
Cata ciega, paquete e informada
Para ello, utilizando una técnica denominada EsSense Profile, noventa consumidores evaluaron 10 tipos distintos de cervezas comerciales lager en tres condiciones diferentes de cata: ciega (solo líquido), paquete (solo envase), e informada (líquido más envase).
Los resultados muestran que la respuesta emocional es diferente de unas cervezas a otras y que dichas diferencias se producen tanto en términos de placer como en términos de activación e implicación. En el conjunto de cervezas evaluadas, productos con mayor carbonatación suscitaron emociones más placenteras y productos con mayor dulzor se asociaron con emociones de menor activación.
Los productos con mayor carbonatación suscitaron emociones más placenteras
El impacto del envase sobre la respuesta emocional es mayor que el ejercido por las propiedades sensoriales de las cervezas a ciegas, pudiendo en algunos casos acentuar y en otros contrarrestar el perfil emocional de unos productos frente a otros.
También observaron que en relación con el envase, la dimensión de activación se asocia claramente con el contenido en alcohol. Es decir, envases de cervezas con alto contenido alcohólico evocan emociones más activadas, tanto negativas como positivas -agresivo y aventurero, por ejemplo-, mientras que los envases con niveles reducidos de alcohol evocan emociones con menor activación, como aburrido y tranquilo.
En los mercados extremadamente competitivos de hoy en día, el uso de la medición hedónica por sí sola es insuficiente para evaluar la experiencia de consumo, por lo cual, el éxito y mantenimiento de un producto en el mercado frente a sus competidores requiere de una mejor comprensión de los factores que guían el comportamiento del consumidor.
Referencia bibliográfica:
Chaya, C; Pacoud, J; Ng, M; Fenton, A; Hort, J. "Measuring the Emotional Response to Beer and the Relative Impact of Sensory and Packaging Cues".Journal of the American Society of Brewing Chemists, 73 (1):49-60; 10.1094/ASBCJ-2015-0114-01 2015

martes, 13 de octubre de 2015

lunes, 12 de octubre de 2015

¿Para qué nos sirve dormir?

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiento. El neurólogo y neurocientífico Facundo Manes explica por qué

 Buenos Aires .
El sueño permite mantener los cerebros más ágiles. / SALLY ANSCOMBE / GETTY

Si llegamos a vivir hasta los 90, habremos logrado dormir alrededor de ¡30 años! Además de que resulte placentero, alguna función importante debe cumplir el sueño en los seres humanos para que nos ocupe un tercio de nuestra vida. ¿Cuál es?
La mayoría de los animales, y probablemente la mayoría de los organismos vivos, presentan un ritmo biológico de descanso-actividad. El sueño tuvo una implicancia crucial en el proceso de adaptación y puede haberse originado por la necesidad de los animales de protegerse y para permitir que los organismos conservaran y restauraran su energía. Muchas especies buscan alimento y agua durante el día porque es más fácil ver cuando sale el sol. En cambio, cuando está oscuro, es el mejor momento para ahorrar fuerza, evitar ser devorados o caer en un precipicio. El sueño mejoraría la supervivencia mediante la optimización de los tiempos de actividad y ocio, además de permitir mantener los cerebros más ágiles.
El sueño, lejos de ser una actividad pasiva, es sumamente activa, ya que el cerebro sigue trabajando toda la noche. Durante el sueño ocurren varios fenómenos en nuestro cuerpo: se produce una relajación postural característica, se elevan los umbrales sensoriales para desvincularnos del medio ambiente y aparece un patrón distintivo de actividad eléctrica cerebral. El sueño posee dos grandes etapas: una llamada NREM (por su sigla, en inglés, de Non-rapid eye movement sleep) y otra etapa llamada REM (Rapid eye movement sleep). La etapa NREM tiene, a su vez, diferentes fases basadas en el tipo de actividad en el cerebro. Durante la noche, una persona atraviesa las diferentes etapas, alternando sueños livianos y más profundos. En las primeras horas de la mañana, el sueño se vuelve más liviano y pasamos más tiempo en sueño REM, lo que significa que “soñamos” más.

¿Para qué le sirve al ser humano dormir? Aunque quedan numerosos interrogantes, sí sabemos que el sueño está asociado con funciones inmunes, endocrinas, de aprendizaje y memoria. También juega un rol esencial en nuestro bienestar emocional y puede conducir a ideas creativas. El sueño ayudaría a consolidar los nuevos recuerdos y a actualizar los antiguos sobre la base de lo que acabamos de aprender. También a forjar nuevas conexiones neuronales filtrando de estas las que no tienen importancia. El cerebro dormido sabe qué información nueva es lo suficientemente significativa como para mantenerla y, por el contrario, qué puede atenuarse o desaparecer. Científicos han descubierto recientemente que los buenos hábitos de sueño también fortalecen el cerebro a largo plazo y auxiliarían al cerebro en tareas de autorreparación. Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison realizaron un estudio por el que concluyeron que durante el sueño aumenta la actividad en los genes involucrados en la producción de “oligodendrocitos”. Estas células son fundamentales ya que son responsables de recubrir las neuronas de mielina, que es el “material aislante” del cerebro. Por el contrario, la privación de sueño produce una mayor actividad en los genes implicados en el estrés y la muerte celular.
No todos tenemos idéntico reloj biológico. Hay personas que prefieren despertarse en la madrugada y comienzan el día muy temprano con energía y otras que necesitan varias horas para ponerse en funcionamiento luego de apagar el despertador en reiteradas oportunidades, se sienten mal apenas se levantan y no pueden comer nada hasta media mañana. Lo más probable es que estas mismas personas sí puedan quedarse estudiando o trabajando hasta altas horas de la noche. Es así que existe un porcentaje de hombres y mujeres que califican como “alondras” o “amantes de la mañana” y otro como “búhos” o “amantes de la noche”. El resto nos hallamos en algún punto intermedio. El estado de búho o alondra es llamado “cronotipo”. Los cronotipos están asociados a variaciones genéticas, ánimo, función cognitiva y riesgos de problemas de salud. Algunos neurocientíficos aseguran que es importante descubrir a qué grupo cronobiológico pertenece una persona y así adaptar sus horarios de trabajo a su patrón de sueño natural. Sin embargo, otros especialistas mostraron que los “búhos” que suspendieron su exposición nocturna a la luz artificial y aumentaron su exposición a la luz solar lograron desplazar sus relojes biológicos hacia el despertar temprano y el dormir nocturno.El ciclo sueño-vigilia posee un equilibrio que se autorregula espontáneamente desde nuestro nacimiento. Sin embargo, una vez alterado, resulta muy difícil de recuperar. Se estima que antes del invento de la electricidad el ser humano dormía unas tres horas más que en las condiciones actuales. La iluminación artificial y la posterior implantación del trabajo por turnos nos ha separado progresivamente del ciclo natural de luz y oscuridad. Los horarios tempranísimos de la escuela o el trabajo, las programaciones de televisión que desplazan más y más los horarios centrales a horas avanzadas de la noche, la consulta permanente de redes sociales y el desproporcionado estrés cotidiano son algunos de los factores que atentan contra nuestro descanso. El uso de aparatos tecnológicos en horas cercanas al momento de dormir puede dificultar la conciliacióny el mantenimiento del sueño porque provocan una activación de la atención. Asimismo, la alerta y la luz de sus pantallas funcionan como estimulantes y reducen el nivel de melatonina (hormona que se encarga, entre otras cosas, de regular nuestro reloj biológico). Como consecuencia de esta situación, hemos caído en un bucle estimulación-sedación, donde se utilizan estimulantes como la cafeína y la nicotina para la vigilia durante los días y sedantes tales como hipnóticos y alcohol en la noche para inducir el sueño.

Por qué no dormimos

Uno de los trastornos más frecuentes del sueño es el insomnio. Se habla de insomnio cuando tardamos más de 30 minutos por noche para empezar a dormir, los despertares nocturnos son repetidos o se prolongan por más de media hora, existe baja eficiencia del sueño, o cuando dormimos aproximadamente menos de 6 horas y media. La presencia del insomnio por tiempo prolongado provoca consecuencias negativas en la calidad de vida y, en particular, se asocia con peor rendimiento cotidiano, cambios en el estado de ánimo, irritabilidad y una mayor probabilidad de sufrir accidentes. Algunas de las causas comunes de insomnio son: el estrés, la ansiedad y la depresión; medicamentos recetados, incluyendo varios para el corazón y la presión arterial; la cafeína, el alcohol y la nicotina; condiciones médicas subyacentes; malos hábitos de sueño; y el envejecimiento.

LA IMPORTANCIA DEL SUEÑO
Es importante destacar que las preocupaciones y las creencias sobre el sueño y sus posibles consecuencias juegan un papel central en la gravedad y el mantenimiento del insomnio. Los insomnes suelen presentar un estilo de personalidad ansioso y perfeccionista, por lo que intentan controlar el proceso del sueño. Paradójicamente, cuanto mayor es el intento de control, mayor es la dificultad para conciliar el sueño. Las personas con insomnio crónico suelen presentar problemas en la atención y la memoria, disfrutan menos de las relaciones sociales y familiares, y exteriorizan más quejas físicas que las personas que no sufren de este problema. Asimismo, suelen irritarse más fácilmente y refieren estar tensas. Estudios longitudinales mostraron que la privación de sueño aumenta la mortalidad causa de accidentes y exacerbación de enfermedades. La falta de sueño afecta al sistema endocrino, al sistema inmune y al metabolismo. Por lo tanto, puede convertirse también en un factor de riesgo para la obesidad, la diabetes y la falla cardíaca.
Resulta clave conocer pautas para la higiene del sueño, que buscan desarrollar hábitos compatibles con el buen dormir. Por ejemplo, asociar el dormitorio con esta actividad, eliminando de esta manera las conductas incompatibles con el sueño, como ver TV, escuchar radio, leer libros o revistas, etc. Además, este ambiente debe tener una temperatura adecuada y niveles mínimos de ruido y luz. También debe evitarse beber alcohol dos horas antes de acostarse porque, pese a ser depresor del sistema nervioso central, da lugar a un sueño poco reparador. Actúan como estimulante las bebidas, alimentos y medicamentos con cafeína, por eso no hay que consumirlos seis horas antes de dormir. Fumar y consumir grandes cantidades de azúcares tienen el mismo efecto. Otro consejo es no comer si se interrumpe el sueño, ya que generaríamos la costumbre de despertarnos cada vez que tenemos hambre.
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Pero todas estas respuestas a la pregunta inicial sobre las funciones del sueño, que ya de por sí parecen suficientes, están obviando una fundamental para los seres humanos. Porque también el sueño ha servido de inspiración a una de las tradiciones más bellas de la literatura popular a lo largo de la historia: las nanas infantiles. A esas justamente se refirió Federico García Lorca cuando dijo que “para provocar el sueño del niño intervienen varios factores importantes si contamos, naturalmente, con el beneplácito de las hadas. Las hadas son las que traen las anémonas y las temperaturas. La madre y la canción ponen lo demás.”
Facundo Manes es neurólogo y neurocientífico (PhD in Sciences, Cambridge University). Es presidente de la World Federation of Neurology Research Group on Aphasia, Dementia and Cognitive Disorders y Profesor de Neurología y Neurociencias Cognitivas en la Universidad Favaloro (Argentina), University of California, San Francisco, University of South Carolina (USA), Macquarie University (Australia).
@ManesF

domingo, 11 de octubre de 2015

ABUELITA QUE HORA ES?

La «hipótesis de la abuela», impres-cindible para la supervivencia humanaEPABC_FAMILIA

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La clave de por qué las madres pueden tener los siguientes bebés no se debe a que el padre lleve a casa alimento


DE SAN BERNARDO
La antropóloga de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, Kristen Hawkes, es conocida por la «hipótesis de la abuela»que acredita que la ayuda de las abuelas prehistóricas pudo alargar esperanza de vida humana. Ahora, esta experta ha empleado simulaciones por ordenador para vincular el papel de las abuelas y la longevidad a un excedente de hombres fértiles de más edad y, a su vez, a la tendencia masculina a proteger a una hembra frente a la competencia y formar un «vínculo de pareja» con ella en lugar de aparearse con varias compañeras.
«Parece que el papel de las abuelas fue crucial para el desarrollo de los vínculos de pareja en los humanos», afirma Hawkes, autora principal del nuevo estudio publicado en la edición digital de «Proceedings of the National Academy of Sciencess». «Los vínculos de pareja son universales en las sociedades humanas y nos distinguen de nuestros parientes vivos más cercanos», añade esta experta y sus colegas en este trabajo.
«Nuestra hipótesis es que los vínculos de pareja humanos evolucionaron con el aumento de las ventajas de proteger al compañero, los cuales resultaron de la evolución de nuestra historia de vida de la abuela». Esta conclusión contradice la visión tradicional de que los vínculos de pareja «resultaron de cazadores machos que alimentan a las hembras y sus crías a cambio de la paternidad de de esos retoños, de forma que los machos tienen descendientes y transmiten sus genes», dice Hawkes.
La hipótesis de la abuela sostiene que «la clave de por qué las madres pueden tener los siguientes bebés pronto no se debe a que el padre lleva a casa alimento, sino a que la abuela ayudar a alimentar a los niños destetados. Eso favoreció el aumento de la longevidad a medida que las abuelas de larga vida ayudaban más».
El nuevo estudio se centra en el exceso resultante de varones de más edad que compiten por compañeras, una fuente probable de la preferencia de los hombres por las mujeres jóvenes. «Esto es diferente a lo que se ve en los chimpancés, donde los machos prefieren las hembras mayores», dice Hawkes, distinguida profesora de Antropología y miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
Como la longevidad humana aumentó, hubo «mucho machos más viejos, por lo que existía un mayor número de varones compitiendo por la paternidad y la única forma en que pueden convertirse en padres es con una hembra fértil, lo que significa mujeres más jóvenes. Así que los hombres que tenían preferencia por mujeres más jóvenes tenían más probabilidades de dejar descendientes», explica.
Hawkes, antropóloga de la Universidad de Utah y de la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA), en Estados Unidos, publicó por primera vez la hipótesis de la abuela en estudios en 1997-1998, con base en las observaciones iniciadas en 1984 en personas del pueblo Hazda de Tanzania, que viven de la caza y la recolección de alimentos como nuestros antepasados. Los científicos señalaron la importancia de las mujeres de más edad Hazda a la hora de recolectar tubérculos para alimentar a los jóvenes que no eran lo suficientemente fuertes como para desenterrar tubérculos ellos mismos.
Las chimpancés hembras rara vez viven más allá de los años fértiles, por lo general hasta los 30 años y, a veces hasta los 40. Las mujeres humanas, a menudo, viven décadas más allá de sus años fértiles y esta longevidad puede haber comenzado con nuestros primeros parientes «Homo», hace 2 millones de años. La hipótesis de la abuela dice que antes de esa fecha, pocas mujeres vivían más allá de sus años fértiles pero que entornos cambiantes llevaron a la utilización de los alimentos como tubérculos enterrados que los niños destetados no podían desenterrar por sí mismos, de modo que las mujeres mayores ayudaron a esos niños a alimentarse, permitiendo a sus hijas tener los siguientes bebés antes.
Al posibilitar que sus hijas tuvieran más niños, los genes de la longevidadde las abuelas se hicieron cada vez más comunes en la población y la esperanza de vida humana aumentó. Un estudio de simulación por ordenador realizado por Hawkes en 2012 apoyó la hipótesis, encontrando que sin las abuelas, la esperanza de vida simulada alcanzaría el equilibrio coincidiendo con la de los grandes simios, pero con las abuelas, la esperanzas de vida calculada se vuelve más larga, como la de los humanos, a menudo hasta los 70 y 80 años.
Investigaciones anteriores por otros expertos también han demostrado un vínculo en el «cuidado del compañero» —en el que varios animales machos protegen a su pareja femenina frente a pretendientes que compiten cuando la ratio hombre-mujer es alta—, desarrollando el vínculo de pareja en los seres humanos.
El vínculo de pareja incluye, pero no requiere, una relación exclusiva —los polígamos pueden tener múltiples vínculos de pareja— pero sí significa «una relación especial y persistente entre un varón y una hembra». «Incluso, cuando dos personas están juntas durante un par de meses, se trata de un vínculo de pareja —dice Hawkes—. La cópula sola no cuenta. En los seres humanos, hay sin duda un peso emocional en las relaciones sociales para los vínculos de pareja».
Los chimpancés, por el contrario, no tienen relaciones de emparejamiento especiales persistentes entre un macho y una hembra en particular. Un chimpancé femenino puede emparejarse con múltiples machos. Especies desde la mosca del estiércol a primates cuidan a sus compañeros para asegurarse de que otros no se aparean con ellos.

Aumento ratio hombre-mujer

A medida que la esperanza de vida de los humanos se hizo más larga, la fertilidad de la mujer continuó para terminar en alrededor de los 45 años, mientras que los hombres de edad avanzada se mantuvieron fértiles. El nuevo estudio indica que la proporción de hombres fértiles frente a mujeres fértiles aumentó con el tiempo, lo que —según Hawkes— «favoreció que los hombres cuidaran a una hembra y desarrollaran un vínculo de pareja con ella».
Para este nuevo análisis, los investigadores realizaron simulaciones por ordenador de la evolución humana, 30 simulaciones con las abuelas y 30 sin ellas. Las simulaciones mostraron cómo la proporción de sexos entre hombres y mujeres cambió con el tiempo para convertirse en cada vez más dominada por los hombres, a diferencia de las poblaciones de grandes simios no humanos reales, que tienen más hembras fértiles que machos fértiles.
Por ejemplo, la proporción de hombres y mujeres en edades fértiles pasó de 77 hombres por cada 100 mujeres sin las abuelas a 156 hombres por cada 100 mujeres con las abuelas en 30.000 a 300.000 años simulados.A diferencia de los seres humanos, la mayoría de las especies de mamíferos tienen hembras más fértiles que machos fértiles.
«Este sesgo masculino en la proporción de sexos en las edades de apareamiento hace de la protección de la pareja la mejor estrategia para los hombres que tratan de buscar una pareja adicional, porque hay demasiados hombres en la competencia —dice Hawkes—. Cuantos más hombres hay, más disminuye su promedio de éxito reproductivo».
Los investigadores también mostraron que las relaciones sexuales entre hombres y mujeres en las simulaciones están estrechamente vinculadas con las de poblaciones que viven, específicamente, los chimpancés, que carecen de abuelas y que son los únicos otros grandes simios con buenos datos demográficos, y cuatro sociedades de cazadores-recolectores humanos en África y Sudamérica. El estudio cita investigaciones anteriores de animales vivos —desde mosca del estiércol a mamíferos— y simulaciones por ordenador para mostrar que cuando la proporción de machos y mujeres fértiles es alta, el cuidado de la compañera es más probable.

sábado, 10 de octubre de 2015

Este es el efecto que un beso con lengua tiene en su cerebro

El acto íntimo despierta neurotransmisores básicos que conducen al optimismo, la excitación y el bienestar, pero también a la ira


El beso erótico, ese que provoca sensaciones encontradas (escalofríos–calor) y acelera el corazón, esconde un complejo mecanismo. Un proceso quecomienza en los labios, la zona del cuerpo que, a pesar de sus reducidas dimensiones, es junto con la yema de los dedos, la que mayor densidad de terminaciones nerviosas contiene, es decir, en su interior se esconden múltiples receptores con gran capacidad para percibir, explorar y transmitir información al cerebro. "En los labios se nota con mucha precisión la temperatura corporal de la otra persona, el tono muscular y hasta el estado de su sistema inmunitario a través de los anticuerpos y otras proteínas de este sistema. Además, durante el beso, especialmente con lengua, hay un importante intercambio de saliva que hace que el hombre pase testosterona a la mujer y actúe como una especie de afrodisíaco que activa la receptividad sexual de la mujer. Cuando toda la información llega al cerebro, este valora si le gusta o no, si lo rechaza o lo acepta", explica David Bueno i Torrens, biólogo e investigador de genética en la Universidad de Barcelona.
El beso sirve entonces como un primer examen del otro, un examen del que no somos conscientes. Lo confirma un estudio de la Universidad de Oxford, realizado por Rafael Wlodarski y Robin Dunbar, que sugiere que ayuda a evaluar la idoneidad de la pareja. También la científica Sheril Kirshenbaum, de la Universidad de Texas, una de las mayores expertas en la materia y autora del libroLa ciencia del besar, aporta datos interesantes, como por ejemplo que las mujeres se sienten atraídas por el olor de los hombres que portan un código genético distinto del de ellas porque, de esa manera, se aseguran mejor descendencia.

Atracción por el olfato

Las feromonas son unas hormonas que se excretan a través de la piel e influyen en la atracción sexual y como consecuencia en el emparejamiento. Su presencia en los humanos ha sido discutida, sin embargo, hay estudios que dicen que sí existen. Uno de ellos, publicado en la revista Science, demuestra que los hombres que huelen las lágrimas de una mujer ven reducido su apetito sexual. Y otro más reciente, publicado en la revista Current Biology, muestra que la nariz puede detectar estas secreciones corporales incluso cuando pensamos que no estamos oliendo nada a nivel consciente. "Actualmente hay coincidencia mayoritaria de que existen unos receptores en la parte más interna de la nariz que las detecta, aunque la persona no lo sepa", afirma el biólogo David Bueno i Torrens, de la Universidad de Barcelona.
Pero no todo es química, la experiencia previa de la persona ocupa un lugar relevante en el proceso: "Las interacciones de hormonas en el cerebro dependen también de la experiencia previa de la persona en sus relaciones sociales, aunque no se dé cuenta. Hay estudios con ratas dónde se ha comprobado que cuando un macho es rechazado por las hembras le cuesta más trabajo acercarse de nuevo a ellas. Otro ejemplo de la importancia de la experiencia previa es que cuando se besa a una persona conocida, las reacciones químicas son diferentes que cuando el sujeto es conocido", apunta el biólogo.

Una cascada de hormonas

Cuando el cerebro, tras analizar toda esa información sensible, dice sí, en décimas de segundo, comienza a segregar una serie de neurotransmisores (sustancias químicas que comunican unas neuronas con otras) y los protagonistas del beso empiezan a notar sus efectos. "Lo que percibimos de todas estas reacciones químicas depende del tipo de neurotransmisor, del porcentaje o equilibrio entre ellos y de las neuronas sobre las que actúan", señala David Bueno. Es decir, dependiendo de cuál de ellos domine, sentiremos unos efectos u otros. Este experto describe cuatro neurotransmisores básicos que se despiertan con el beso: dopamina, que nos hace sentir placer y bienestar; serotonina, con la que sentimos excitación y optimismo, aunque también puede tener un efecto de ira y agresión ("en este caso lo que ocurre es un rechazo a la pareja", subraya Bueno); epinefrina, que aumenta la frecuencia cardiaca, el tono muscular y la sudoración, por eso sentimos calor y que el corazón se acelera; y la oxitocina, que genera apego y confianza.
Pero, además, se liberan otras sustancias, como el óxido nítrico, que relaja los vasos sanguíneos, provocando un incremento en el flujo sanguíneo del pene y, por tanto, la erección. O la feniletilamina, "una anfetamina potente y rápida que estimula el sentimiento de placer, por eso el primer beso de los adolescentes suele ser más intenso y apasionado", explica el doctor Jesús de la Gándara, jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario de Burgos y autor del libro El planeta de los besos. Aunque el psiquiatra destaca que no solo ocurre en los adolescentes, según Gándara, también puede darse en adultos, "la clave reside en encontrar a la persona que despierte ese neurotransmisor".

Tras la tormenta, llega la calma

Besarse en bueno. Hay estudios que han demostrado que las personas que besan más viven más porque todo lo que hay a su alrededor es positivo (compañía, ayuda, apoyo emocional)
Jesús de la Gándara, psiquiatra
Pero la pasión no es eterna. La química del beso parece cambiar con el paso del tiempo dentro de una misma relación. De manera que el enamoramiento inicial donde todo es energía y vitalidad se va desvaneciendo paulatinamente y deja paso a una segunda etapa más sosegada. Para el biólogo David Bueno, la razón de este cambio reside en la saturación de los receptores del cerebro, "se pasa a otra etapa en la que no se siente la pasión inicial pero se está a gusto con esa persona. Aunque no todas las parejas realizan el paso del primer estadio al segundo", aclara. El psiquiatra Jesús de la Gándara señala incluso que existe un cambio en la química cerebral, "al principio de la relación hay gran estimulación hormonal donde dominan los andrógenos (testosterona) y la dopamina, pero con el paso del tiempo cambia y se estimula más la vasopresina y la oxitocina; se besan con menos frecuencia e intensidad pero de manera más cariñosa y estable". Algo que parece confirmar un estudio realizado en la Universidad Bar llán, en Israel, y que mostró el importante papel de la oxitocina, la hormona que genera apego, en las relaciones estables.
No hay que olvidar que a través del beso también compartimos enfermedades, por ejemplo la mononucleosis (también conocida como la enfermedad del beso, muy frecuente en adolescentes). De hecho, con cada beso de 10 segundos intercambiamos 80 millones de bacterias, según un estudio realizado en Holanda. ¿Esto quiere decir que es malo besarse? "No, besarse en bueno. Hay estudios que han demostrado que las personas que besan más viven más porque todo lo que hay a su alrededor es positivo (compañía, ayuda, apoyo emocional). No hacerlo significa que no se tiene buena relación con seres humanos", afirma el psiquiatra, quien concluye que lo difícil no es que te besen, sino tener a alguien que se deje besar.

viernes, 9 de octubre de 2015

Los traumas en la infancia multiplican por siete el riesgo de psicosis de adulto

.Un estudio ha comparado en hermanos cómo influye haber pasado por experiencias traumáticas repetidas en la infancia o en la adolescencia en el riesgo de sufrir psicosis de adultos. Los resultados indican que en estos casos la posibilidad se multiplica por siete. Igualmente, haber sido intenso consumidor de cannabis durante la infancia o adolescencia multitiplica esta probabilidad por seis.
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El trabajo ha contrastado las características de 50 pacientes de las provincias Granada o Jaén, con psicosis de comienzo reciente. / UGR
Un estudio en el que participa la Universidad de Granada (UGR), y que ha sido publicado recientemente en el Journal of Psychiatric Research, muestra que sufrir experiencias traumáticas repetidas en la infancia o en la adolescencia multiplica por siete la posibilidad de padecer psicosis en la edad adulta. 
Igualmente, haber sido intenso consumidor de cannabis durante la infancia o adolescencia (es decir, cinco o más veces por semana) multiplica esta posibilidad por seis. Y por cada punto que se eleva un rasgo de personalidad llamado neuroticismo o inestabilidad emocional (inestabilidad e inseguridad emocional, tasas elevadas de ansiedad, estado continuo de preocupación y tensión, etc.) aumenta un 30% esa posibilidad.
Por cada punto que se eleva la inestabilidad emocional aumenta un 30% la posibilidad de sufrir psicosis
Estas tres asociaciones son independientes entre sí y no dependen del sexo, de la edad ni de la extraversión del paciente, otro rasgo de la personalidad incluido en el conocido como Cuestionario de Personalidad de Eysenck que los científicos emplearon para este estudio.
Comparación entre hermanos
El trabajo, que ha seguido una metodología estadística, ha contrastado las características de 50 pacientes de las provincias Granada o Jaén, con psicosis de comienzo reciente, con las características de un hermano sin psicosis.
Aunque se han publicado otros estudios al respecto en muestras de población general, “este trabajo tiene el valor de haberse realizado por primera vez en una muestra clínica formada por hermanos con y sin psicosis, y pone de manifiesto la necesidad de que los clínicos indaguen sobre antecedentes de este tipo al evaluar a sus pacientes”, explican Manuel Gurpegui y Jorge Cervilla, coautores del trabajo y catedráticos de Psiquiatría de la UGR.
En la investigación han participado además investigadores de la Fundación Jiménez Díaz y la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Kansas (EE UU), el Instituto de Psiquiatría de Londres (Reino Unido), la Universidad de Southampton (Reino Unido), el Instituto de Biomedicina de Sevilla, así como el Hospital Universitario Virgen del Rocío, el CSIC y la Universidad de Sevilla.
Referencia bibliográfica:
Barrigón ML, Diaz FJ, Gurpegui M, Ferrin M, Salcedo MD, Moreno-Granados J, Cervilla JA, Ruiz-Veguilla M.Childhood trauma as a risk factor for psychosis: A sib-pair study. Journal of Psychiatric Research 2015; 70: 130-136. http://dx.doi.org/10.1016/j.jpsychires.2015.08.017