sábado, 19 de diciembre de 2015

ASI SE ASESINA EN ESPAÑA

Las últimas 48 horas de Samba Martine

Un informe de Cruz Roja enviado al juzgado detalla la desatención sufrida por la congoleña que murió en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid

La madre de Samba Martine (izquierda), durante su entierro. / GORKA LEJARCEGI
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Samba Martine apenas podía tenerse en pie. Tenía muchos y fuertes dolores. Pero el doctor no había llegado aún a la consulta y la enfermera decidió suministrarle un ansiolítico. No la vio ningún médico. Unas compañeras, las mismas que la habían sostenido para subirla a la enfermería, la ayudaron a bajar las escaleras y la llevaron a la sala de estar. Ella no tenía fuerzas ni para estar sentada, así que se tumbó en el suelo.
 Por la tarde seguía allí, tapada con mantas, y se quejaba de que el humo le impedía respirar. Muchos fumaban a su alrededor, una sala repleta y cerrada del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid en el que la congoleña estaba recluida por haber entrado de forma irregular en España. El ambiente era irrespirable y nocivo. Viendo el pésimo estado de la mujer, una mediadora de Cruz Roja subió a avisar a la enfermera, que respondió que no podía hacer nada por ella. Horas después, al verla peor, insistió. Sin éxito. La sanitaria no bajó a ver cómo estaba la enferma ni llamó a un médico.
Las compañeras de Martine se quejaron de la escasa atención sanitaria que estaba recibiendo la mujer y pidieron a Cruz Roja papel y sobres para contárselo al juez. Aseguraron a la mediadora que la congoleña nunca había sido derivada a un hospital a pesar de que su estado de salud no hacía más que empeorar. Y no exageraban. La mujer estaba tan mal que al día siguiente, seis antes de la Navidad de 2011, murió. Hoy se cumplen tres años.
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Estos hechos forman parte del relato de las últimas horas de vida de Samba Martine que consta en un informe de Cruz Roja, firmado por la coordinadora de su programa para inmigrantes y refugiados de la Comunidad de Madrid, al que ha tenido acceso este diario y que fue remitido al Juzgado de Instrucción número 38 de Madrid, que investiga su muerte.
El informe detalla también lo que ocurrió el mismo día en el que murió la congoleña. Esa mañana subió a la consulta a primera hora, pero el personal sanitario solo le enseñó ejercicios de respiración para que no hiperventilara. Después, dado que no se calmaba, le inyectaron diazepam. Ella siguió hiperventilando, solo que dormida. Horas después, finalmente, decidieron llevarla a un hospital, aunque el equipo sanitario consideró que podía ir en coche patrulla y que no era necesaria una ambulancia a pesar de que Martine “se encontraba desorientada, sin apenas poder hablar y descalza”, según el informe de Cruz Roja.
Cuando la policía llegó, la mediadora de la ONG pidió unas zapatillas para ella. Una de las agentes le “espetó que por qué no iba descalza, que daba igual”. Después, siempre según el relato de la organización humanitaria, ante las dificultades para calzar a una mujer que apenas podía moverse, la policía insistió en que se diera prisa, dijo que no hacía falta que le pusieran bien las zapatillas y luego se negó a ayudarla a bajar las escaleras alegando que no era su función.
Otro policía que pasaba por allí sí la auxilió y varios agentes comentaron que no entendían por qué no se había llamado a una ambulancia. El terrible estado de salud de la mujer resultaba evidente para todos salvo para la enfermera que la había atendido, que aseguró a los policías que “no se preocuparan, que no le pasaría nada, que había subido a la consulta andando”. “Efectivamente, Samba pudo subir las escaleras a primera hora de la mañana, pero su estado físico había empeorado y además había recibido una medicación que provoca, entre otros efectos, mareos, visión borrosa o somnolencia”, señala el informe de Cruz Roja. De hecho, la mujer estaba tan mal que tuvieron problemas incluso para sentarla en el coche de policía y acabaron usando el cinturón de seguridad para que no se cayera hacia un lado. Cuando llegó al hospital 12 de Octubre, los médicos no pudieron hacer ya nada para salvar su vida.
Martine tenía 34 años y una hija pequeña. Llevaba 38 días en el CIE y había dicho que se encontraba mal desde el principio. Que le dolía la cabeza y la nuca, que casi no podía mover el cuello ni los brazos. Acudió al menos 10 veces al servicio médico. Pero lo único que le dieron durante más de un mes fue paracetamol y tranquilizantes. La autopsia determinó más tarde que tenía sida, algo que nunca le diagnosticaron en el centro de internamiento, y que murió por una infección derivada llamada criptocosis, para la que existe tratamiento.
Cuatro años después, seis responsables sanitarios, médicos y enfermeros, están imputados. Se trata de personal contratado por Servicios Médicos Especializados, SL (Sermedes), la empresa encargada de prestar el servicio al CIE. El magistrado del juzgado número 38 de Madrid, encargado del caso, a la espera de los escritos del fiscal, las acusaciones y las defensas, está a punto de acabar la instrucción y tendrá que decidir ahora si se abre juicio oral contra algún imputado.
El juez tuvo que reabrir el procedimiento en enero de 2014, tras haberlo archivado, después de que le obligara la Audiencia Provincial de Madrid. El tribunal, que criticó la cadena de fallos e irregularidades cometidos por parte del equipo médico, fue tajante: si la congoleña hubiera recibido tratamiento para la causa de su muerte, “se podría haber evitado el fatal desenlace”. Los magistrados entendieron que los síntomas de Martine obligaban a sospechar de la existencia de una enfermedad grave y que, dado que los internos en un CIE no pueden acceder a médicos distintos de los del centro, es especialmente relevante “la posición de garante” del personal de la instalación.
“La administración de tratamiento antirretroviral adecuado habría podido cambiar la evolución clínica al poder impedirse la aparición de infecciones oportunistas asociadas a la infección por VIH como es el caso de la criptocosis”, opina el doctor Santiago Moreno Guillén, jefe del servicio de Inmunodeficiencia del hospital Ramón y Cajal, en un dictamen aportado al procedimiento. “No puede descartarse que la evolución hubiera podido ser la misma, pero es más probable la hipótesis contraria, es decir, puede afirmarse que el tratamiento de la infección por VIH hubiera disminuido de forma relevante el riesgo de desenlace letal”.
Cruz Roja acaba el informe recomendando que se garantice a todos los extranjeros internos en un CIE un reconocimiento médico completo y que los traslados al hospital “se lleven a cabo siempre a través de ambulancia y no de coche patrulla”. Consejos para que no vuelva a repetirse una situación como la de Samba Martine, que agonizó en el suelo rodeada de humo mientras suplicaba, sin éxito, ayuda médica.

Seis médicos y enfermeras imputados por la muerte

El magistrado del juzgado número 38 de Madrid debe decidir ahora si abre juicio oral contra alguno de los cinco médicos y enfermeras que han declarado como imputados y contra la persona que organizaba el servicio médico del Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid (CIE).
La cuestión central es si los sanitarios que trataron a Martine pudieron o no evitar su muerte y si, en virtud de sus síntomas, estaban obligados a prestar una asistencia médica que no se prestó.
Según reconoció uno de los médicos ante el juzgado, muchos sanitarios del CIE no saben que en los centros de inmigrantes de Ceuta y Melilla se hacen analíticas a todas las personas que ingresan para detectar enfermedades infectocontagiosas. De hecho, en Melilla, por donde entró la congoleña, sí habían detectado el sida que padecía, pero desde el CIE nunca requirieron el informe en el que constaba a pesar de que la mujer acudió al menos en 10 ocasiones al servicio médico del centro.
Las defensas han alegado que sus síntomas eran muy generales y que muchas veces los internos de los CIE piden ir a la consulta solo para salir de los espacios en los que están recluidos.
Al margen del proceso penal hay también iniciado un procedimiento administrativo por una posible responsabilidad patrimonial del Estado: por no socorrer correctamente a una mujer que se encontraba bajo su custodia.

Quien es el culpable?
El PP y todos sus militantes y votantes...

viernes, 18 de diciembre de 2015

jueves, 17 de diciembre de 2015

ENTRE MUERDEALMOHADAS Y SOPLANUCAS


Prácticas de riesgo

El 46% de los hombres practica COITO ANAL en sus relaciones homosexuales

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  • .El ‘bareback’ implica la penetración anal realizada sin condón de manera intencional. Se trata de la práctica de riesgo que realiza casi la mitad de los hombres que mantienen relaciones homosexuales, según un estudio publicado este mes en la revista Gaceta Sanitaria. Son los menores de 24 años y los que viven en pareja los que presentan hasta tres veces mayor riesgo de llevar a cabo esta práctica.

<p>Son los hombres menores de 24 años y los que viven en pareja los que presentan hasta tres veces mayor riesgo de llevar a cabo esta actividad. / EFE</p>
Son los hombres menores de 24 años y los que viven en pareja los que presentan hasta tres veces mayor riesgo de llevar a cabo esta actividad. / EFE
Conocido también como sexo ‘a pelo’, el ‘bareback’ supone la penetración anal sin condón realizada de forma premeditada e intencional. Es la práctica de riesgo que realiza el 46% de los hombres que mantienen relaciones homosexuales, según un estudio realizado por un equipo de la Universidad de Zaragoza.
A través de una encuesta realizada a 601 hombres que tienen sexo con hombres y difundida en redes sociales y oenegés, los resultados que publica este mes la revista Gaceta Sanitaria revelan también que son los menores de 24 años y los que viven en pareja los que presentan hasta tres veces mayor riesgo de llevar a cabo esta actividad.
Se trata de la primera investigación que analiza la relación entre la situación de convivencia y las prácticas de riesgo que mantienen los hombres que tienen relaciones homosexuales.
Se trata de la primera investigación que analiza la relación entre la situación de convivencia y las prácticas de riesgo de los hombres que tienen relaciones homosexuales
Además del ‘darporculo" el estudio también ha tenido en cuenta la penetración anal sin condón receptiva, cuando la persona es penetrada, y que reconocen haber practicado el 61% de los hombres con su pareja estable, el 32% con amigos, el 29% con parejas ocasionales y el 22% con parejas ocasionales conocidas a través de internet.
 La penetración anal sin condón insertiva (cuando la persona penetra), a priori la que comporta menos riesgo de las tres, la practican el 56% de los encuestados con su pareja estable, el 58% con amigos, el 27% con parejas ocasionales y el 20% con pareja ocasional conocida a través de la red.
Los hombres que tienen sexo con hombres y que tienen pareja estable son los que más se relajan a la hora de tomar medidas de precaución en sus relaciones sexuales. Concretamente, el 70% de los que conviven en pareja practican penetración anal sin condón receptiva, el 74%, penetración anal sin condón insertiva y el 60%, ‘bareback’.
Su probabilidad de realizar prácticas de riesgo es entre tres y cinco veces superior que la de los hombres que mantienen relaciones homosexuales y que no viven en pareja. Esta bajada de guardia contrasta con los resultados de otro estudio realizado en 2009 en EE UU y que revelaba que el 68% de las transmisiones de VIH se producen entre parejas estables.
En la Argentina dividimos a los homosexuales en "muerdealmohadas y en soplanucas",más gráfico que toda esa jerigonza católica.
Más control con amigos ocasionales
Las prácticas de riesgo se reducen cuando la pareja es un amigo o es ocasional. Sin embargo, alrededor del 25% mantiene relaciones sexuales sin condón. Los encuestados con estudios secundarios y los que viven solos son los que practican menos sexo seguro con sus amigos, mientras que en el caso de las parejas ocasionales, se observa una mayor proporción en los jubilados y una menor proporción en los que tienen estudios superiores.
El total de casos declarados de VIH en 2013 en nuestro país, el 51,2% eran hombres que tienen sexo con hombres
En cuanto a las relaciones esporádicas conocidas a través de internet, son los que tienen estudios secundarios y los que conviven con otros los que asumen más prácticas de riesgo en sus relacione sexuales.
El estudio, por tanto, muestra cómo los ingresos, el nivel de estudios y la convivencia de los hombres que tienen sexo con hombres se asocian con la realización de prácticas de riesgo en las relaciones sexuales.
“Las estrategias de prevención se centran más en intervenciones individuales, grupales y comunitarias. Estos resultados enfatizan la necesidad de reforzar la prevención también en las relaciones de pareja homosexuales para reducir las prácticas de riesgo”, concluyen los autores. Según datos del Plan Nacional sobre el sida, del total de casos declarados de VIH en 2013 en nuestro país, el 51,2% eran hombres que tienen sexo con hombres.
Referencia bibliográfica:
Àngel Gasch Gallén et al. Pareja, situaciones socioeconómicas y prácticas de riesgo en hombres que tienen sexo con hombres. Gac Sanit. 2015;29:412-8 - Vol. 29 Núm.6

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Qué nos hace ser de derechas o de izquierdas

Aparte de la educación, la actividad cerebral, las hormonas, los neurotransmisores y otras sustancias biológicas e incluso los genes pueden condicionar la orientación ideológica

Mariano Rajoy, a la derecha, y Pedro Sánchez, a la izquierda
Mariano Rajoy, a la derecha, y Pedro Sánchez, a la izquierda, antes del debate televisivo del pasado lunes entre ambos candidatos a la presidencia del Gobierno. / DANIEL OCHOA DE OLZA (AP)
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El lugar de nacimiento, la clase social, la familia y el ambiente en que nos criamos, los maestros y los amigos que tenemos, las experiencias vividas, todo eso, es decir, todo lo que forma parte de la educación recibida, es lo que muchos ciudadanos pueden alegar con razón ante la pregunta de qué es lo que nos hace ser de derechas o de izquierdas. Una respuesta ésta que también serviría para responder a cuestiones más generales, como por qué somos buenos o malos, o a cuestiones más prosaicas, como por qué somos del Barça o del Madrid. Ciertamente, el cerebro humano es un órgano anatómica y fisiológicamente plástico y pocas cosas tienen más fuerza que la educación para cambiarlo y modularlo.
Si la educación no cambiase las neuronas, su influencia en nuestras vidas sería nula o residual. Particularmente en la infancia y la adolescencia, las experiencias que tenemos y las ideas que nos llegan pueden calar con tanta fuerza y profundidad en nuestros sistemas de representación cerebral como para persistir en ellos toda la vida pues son permanentemente reforzadas por las conductas e interacciones sociales a las que esas mismas representaciones nos incitan, especialmente cuando se expresan como sentimientos. Pero, ¿son todos los cerebros iguales a la hora de ser influidos y modelados por la educación? ¿En qué medida la biología y el cerebro que heredamos determinan la fuerza y posibilidades de la educación que recibimos para hacernos de derechas o de izquierdas?
De ese modo, los investigadores concluyeron que frente a las situaciones nuevas que requieren modificar los comportamientos habituales los liberales tienen más sensibilidad neurocognitiva que los conservadores. Asimismo, de esos datos dedujeron que la menor sensibilidad neurocognitiva de los conservadores en tales situaciones podría explicar su más estructurado y persistente comportamiento. La valoración neurofisiológica de este estudio fue tan consistente que sirvió para predecir con bastante acierto si los participantes habían votado a John Kerry o a George Bush en la elección norteamericana de 2014. Repare el lector, porque es importante, en que los autores de este trabajo al hablar de sensibilidad neurocognitiva no se refieren a un tipo de sensibilidad moralmente enjuiciable, sino a un modo fisiológico de funcionamiento del cerebro.Para tratar de responder a estas preguntas nos vamos a referir a los estudios que abordan la misma problemática refiriéndose a la dicotomía liberales/conservadores, no coincidente con la de izquierda/derecha, pues de esta última no conocemos estudios científicos relacionados con el cerebro1. En 2007, un equipo de investigadores de las universidades de Nueva York y California realizó un trabajo experimental, publicado en la prestigiosa revista Nature Neuroscience, que mostró, mediante potenciales eléctricos evocados e imágenes de resonancia magnética funcional, que en situaciones de conflicto las personas políticamente liberales presentan más actividad que las políticamente conservadoras en la circunvolución cingulada anterior, una región del lóbulo temporal del cerebro caracterizada, entre otras funciones, por responder, cual alarma biológica, a situaciones en las que lo que razonamos no coincide con lo que sentimos.
Posteriormente, en 2011, un estudio de investigadores del University College de Londres, también con neuroimágenes de resonancia magnética, mostró que los liberales tenían un mayor volumen de sustancia gris, es decir, de neuronas, en dicha región cerebral, la circunvolución cingulada anterior, mientras que los conservadores superaban a los liberales en el volumen de esa misma sustancia en la amígdala, una estructura del cerebro emocional. No obstante, falta determinar si esas diferencias cerebrales son o no las causantes de las orientaciones políticas de las personas.
Neuroimagen sagital del cerebro humano mostrando en color amarillo la circunvolución cingulada anterior, un área que ha sido relacionada con la orientación ideológica de las personas.
Neuroimagen sagital del cerebro humano mostrando en color amarillo la circunvolución cingulada anterior, un área que ha sido relacionada con la orientación ideológica de las personas. / GEOFF B HALL
Otros trabajos han mostrado que las reacciones fisiológicas que muestran las personas ante imágenes amenazantes o sonidos repentinos de alta intensidad pueden relacionarse también con sus posiciones ideológicas. Concretamente, las personas que reaccionan con mayor sensibilidad ante ese tipo de estímulos, medida su sensibilidad por los cambios en la conductancia eléctrica de su piel o por la fuerza de su parpadeo, suelen ser también personas más favorables a legalizar la posesión de armas o la pena de muerte que aquellas otras personas que presentan menos sensibilidad de ese tipo.
La influencia de las hormonas sobre la ideología y las actitudes políticas también ha merecido estudios. En ellos no podía faltar la popularísima oxitocina, hormona segregada en el hipotálamo cerebral y considerada promotora de la empatía y de los lazos afectivos entre las personas. Curiosamente, o consecuentemente, según se mire, un estudio mostró que las inhalaciones nasales de esa hormona hicieron que un grupo de ciudadanos holandeses respondieran más favorablemente a sus compatriotas holandeses que a ciudadanos extranjeros. Otro trabajo ha mostrado también que la inhalación de oxitocina es capaz de promover la tendencia a defender a los tuyos, el llamado altruismo parroquial, manifestado por el aumento de la confianza y la cooperación con los de tu grupo sin que aumente al mismo tiempo la desconfianza o el odio hacia las personas de otros grupos.

Todos los estudios mencionados requieren réplicas y confirmación, pues son todavía escasos y parciales, pero si aceptamos que factores como la actividad cerebral, las hormonas, los neurotransmisores u otras sustancias biológicas pueden condicionar nuestra orientación ideológica, debemos preguntarnos quién determina a su vez las diferencias individuales en esos factores, y eso nos lleva directamente a los genes, es decir, a la herencia biológica recibida de nuestros progenitores, como posible condicionante ideológico. El interés por este factor se remonta a 1986, cuando el equipo del genetista australiano Nicholas Martín publicó un trabajo sugiriendo que los genes podrían influenciar las actitudes de las personas en cuestiones como el aborto, la inmigración, la pena de muerte o el pacifismo. Ese estudio puso de manifiesto que los gemelos idénticos, los que comparten el 100% de sus genes, tenían opiniones políticas similares con más frecuencia que los gemelos fraternales que solo comparten el 50% de ellos. Como los gemelos suelen crecer en el mismo ambiente familiar, los genes podrían ser entonces quienes marcan la diferencia entre ambos tipos de gemelos.Hay también una observación curiosa que indica que las personas con altos niveles de cortisol (la hormona del estrés) son menos proclives a ir a votar que las que tienen niveles más bajos en sangre de esa hormona. Según estos datos, el estrés podría ser un factor que disminuye la participación de los ciudadanos en las elecciones. Ni que decir tiene que determinados acontecimientos sociales, especialmente los de carácter traumático, pueden producir movilizaciones importantes, aunque no siempre permanentes, en la orientación ideológica de las personas. Así ocurrió en quienes vivieron de cerca el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, o también, como comprobamos en la primera vuelta de sus recientes elecciones, en muchos franceses, tras los recientes asesinatos de París, pues ambos colectivos se han desviado hacia posiciones conservadoras.
En definitiva, aun aceptando la prioridad de la educación, los datos disponibles nos hacen creer que hay factores biológicos que predisponen en alguna medida las orientaciones ideológicas de las personas. De entre esos posibles factores quien escribe se apunta a la reactividad emocional, es decir, a la fuerza y el enfado de naturaleza congénita con que las personas respondemos a la contrariedad o la frustración ya desde muy niños. Esa reactividad es como un cañón cuyo calibre heredamos, pero es la educación que recibimos quien determina, según la misma metáfora, hacia dónde apunta y cuándo dispara ese cañón que traemos con nosotros al nacer.Aunque estos resultados han recibido confirmación en diferentes trabajos realizados más recientemente en los Estados Unidos por investigadores del campo como John Hibbing, John Alford o Peter Hatemi, incluso con verificaciones en hermanos gemelos de diferentes países, los resultados han sido muy criticados, especialmente por las dificultades para poder controlar en los estudios los factores que, además de los genes, pueden determinar las posiciones ideológicas de las personas. Se ha dicho, por ejemplo, que los padres suelen tratar más del mismo modo a los gemelos idénticos que a los no idénticos, o que los primeros suelen tener más amigos comunes y por eso acaban teniendo la misma ideología. Esas posibilidades, entre otras, restan valor a la conclusión que nos lleva a los genes como determinantes ideológicos. No obstante, ni que decir tiene que una interesante oportunidad en este campo es la que nos puede brindar la moderna ciencia epigenética, cuyo cometido al efecto será determinar cómo los factores ambientales incluidos en la educación pueden hacer que se expresen o no los genes capaces de afectar a la orientación ideológica de las personas.
Ignacio Morgado Bernal es catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia y la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Autor de Emociones e inteligencia social: las claves para una alianza entre los sentimientos y la razón (Barcelona, Ariel, 2007 y 2011).
(1). A quienes deseen conocer con precisión el significado del término liberal les recomiendo encarecidamente la lectura de la obra Tres ensayos liberales, del abogado y periodista vasco José María Ruiz Soroa, colaborador de este diario.

martes, 15 de diciembre de 2015

NO SOLO EN ESPAÑA HAY CHAPUCEROS

La Dama de la Guadaña ha sufrido un accidente esta madrugada en el ejercicio de su actividad profesional y se ha seccionado varios tendones de la mano izquierda tras caerse por una escalera mientras perseguía a un joven neoyorkino llamado Mendel Birnbaum para anunciarle el fin de sus días.
Al parecer, la Muerte ha apoyado el brazo en su propia guadaña, provocándose los cortes, y ha tenido que acudir por su propio pie al centro hospitalario más cercano, pues nadie ha acudido a socorrerla. Una vez en el servicio de urgencias, su presencia ha provocado gritos y ataques de histeria incluso entre el personal médico, por lo que se ha visto obligada a curarse sus propias heridas mortales, que por fortuna no revestían gravedad.


La depresión afecta a todo el organismo

Un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad de Granada ha demostrado científicamente que no es solo una enfermedad mental
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Un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad de Granada ha demostrado científicamente por primera vez en el mundo que la depresión no es sólo una enfermedad mental, sino que conlleva importantes alteraciones del estrés oxidativo. Por ello, entienden que debería ser considerada una enfermedad sistémica, que afecta a todo el organismo.
Los resultados de este trabajo podrían explicar la significativaasociación que existe entre la depresión y las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, además de por qué las personas con depresión sufren una mortalidad más temprana, según informa laUniversidad de Granada. También puede ayudar a buscar nuevas dianas terapéuticas para prevenir y tratar la depresión, según sus autores.
La investigación supone un meta-análisis de 29 estudios que incluyen a 3.961 personas. Y representa, según sus autores, el primer trabajo detallado de estas características que se publica en el mundo sobre loque ocurre en el organismo de quienes sufren depresión, en cuanto al desequilibrio entre la elevación individual de diferentes parámetros de estrés oxidativo (en especial, malondialdehido) y la disminución de sustancias que actúan como antioxidantes (como el ácido úrico, el zinc y la enzima superóxido-dismutasa).
Los científicos han podido comprobar que, tras el tratamiento farmacológico convencional de una depresión, los niveles de malondialdehido (un marcador de la degradación oxidativa de la membrana celular) se reducen significativamente en los pacientes, hasta no distinguirse de los individuos sanos. De forma paralela, los niveles de zinc y de ácido úrico se elevan hasta normalizarse (algo que no ocurre con la superóxido-dismutasa).
EVOLUCIÓN

Tu perro surgió hace 33.000 años a partir de lobos del sur de China

Un estudio genético revela por primera vez "el viaje extraordinario" de los canes por el mundo

Una combatiente cristiana juega con dos perros en Al-Qahtaniyah (Siria).
Una combatiente KURDA juega con dos perros en Al-Qahtaniyah (Siria). / DELIL SOULEIMAN / AFP
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Los perros surgieron a partir de lobos salvajes hace unos 33.000 años en el sureste asiático, según el último parte de una guerra científica que no para de cambiar de fecha y lugar el nacimiento del primer animal domesticado por el ser humano. “Nuestro estudio, por primera vez, revela el viaje extraordinario que el perro doméstico ha realizado por el planeta”, presumen los autores, encabezados por el genetista sueco Peter Savolainen.
El análisis de los genomas completos de 58 perros y lobos de todo el mundo sitúa el origen de la domesticación hace 33.000 años en el sureste asiático. Tras miles de años de evolución en la misma región, exponen los autores, una población de perros migró hace 15.000 años hacia Oriente Medio, África y Europa, continente al que habrían llegado hace 10.000 años. Y uno de aquellos linajes emigrados regresó a Asia, al norte de la actual China, para remezclarse con las poblaciones existentes antes de viajar a América, hace menos de 10.500 años, a través del estrecho de Bering, que une Siberia con el noreste americano.
Tu perro surgió hace 33.000 años a partir de lobos del sur de China
Los resultados del nuevo estudio, publicado hoy en la revista científica Cell Research, contradicen los de algunos análisis anteriores. Otro trabajo publicado en la revista Science en 2013 sugería que los perros procedían de lobos que los humanos cazadores-recolectores de Europa comenzaron a domesticar hace entre 32.100 y 18.800 años. “Un gran problema de aquel estudio es que no incluía muestras procedentes del sureste asiático. Esto significa que en el caso de que los perros se originaran en esta región, no podrían detectarlo”, explica Savolainen, del Real Instituto de Tecnología, en Estocolmo.
El equipo del genetista sueco ha analizado los genomas completos de 58 cánidos, incluyendo 12 lobos de Europa y Asia, cuatro perros de razas indígenas de Nigeria, canes de zonas remotas de China, el perro sin pelo del Perú y ejemplares árticos y siberianos, de las razas alaskan malamute y husky. Los científicos también contaron con muestras de mastín tibetano, chihuahua mexicano, lebrel afgano y nueve razas europeas.
Otro estudio publicado hace un mes situaba el origen en Nepal o Mongolia, pero no utilizaba muestras del sureste asiático
“La toma de muestras, sin incluir ninguna del sureste asiático, ha sido un problema importante en varios estudios previos. Nuestro estudio es el primero con ADN nuclear de todo el mundo, incluyendo el sureste asiático. Por eso hemos podido llegar a estos hallazgos”, celebra Savolainen, que ha colaborado con el investigador Ya-Ping Zhang, de la Academia China de Ciencias.
“Es un conjunto de datos fantástico y realmente es una aportación al creciente catálogo de perros con el genoma completo secuenciado”, aplaude el genetista Adam Boyko, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Cornell (EE UU). Boyko publicó hace apenas un mes otro estudio, en la revista PNAS, en el que sugería un origen en Asia Central, “quizá cerca de los actuales Nepal y Mongolia”. Aquel estudio utilizó datos genéticos parciales de 5.400 perros, pero tampoco incluyó ejemplares del sur de China. Boyko, a su vez, lamenta que el nuevo estudio de Savolainen utilice “muy pocas muestras de Asia Central”.
El genetista de la Universidad de Cornell cree que humanos y lobos cazaban grandes mamíferos, como el alce, en Asia Central. A su juicio, el número de presas debió de reducirse, a causa de cambios climáticos o del aumento de cazadores humanos, y los lobos se vieron obligados a carroñear para sobrevivir. Se acercaron a los campamentos humanos, cogieron confianza y, en algún momento, ocurrió uno de los momentos más mágicos de la evolución: una mano humana acarició el pelo de un lobo.
La primera gran migración perruna pudo llevarse a cabo sin seres humanos, con los perros espoleados por el retroceso de los glaciares
“Lo que está claro es que los perros y los lobos se separaron hace unos 33.000 años. Y que hubo una migración fuera del sureste asiático hace 15.000 años. No tenemos claro qué ocurrió en ese lapso de tiempo, ni cómo de rápida fue la domesticación, ni cuándo los perros estuvieron completamente domesticados”, reconoce Savolainen.
Su estudio deja abierta una puerta sorprendente: que la primera gran migración perruna no ocurriera de la mano del ser humano, sino que los canes decidieran abandonar el sureste asiático debido a factores ambientales, como el retroceso de los glaciares que comenzó hace 19.000 años y duró unos cuantos milenios. “No sabemos si la primera migración fue con o sin humanos. Si fue sin humanos, los perros debieron de seguir en cualquier caso los asentamientos humanos existentes y extenderse como carroñeros viviendo alrededor de las personas”, especula Savolainen.
El equipo del genetista sueco señala que los ancestros de los perros son los lobos del sur de China, al sur del río Yangtsé, donde hoy en día “quedan muy pocos ejemplares, si es que queda alguno, y esos pocos posiblemente proceden del norte”. El investigador cree que aquella población de lobos, madre de los perros, se extinguió hace entre 50 y 100 años. “Apenas existe información de estos perros del sur de China”, admite.
Ese es uno de los principales obstáculos para definir con seguridad la fecha y el lugar de origen de los perros domésticos. Los actuales canes han sufrido tantas mezclas en los últimos siglos —los humanos los han cruzado para obtener razas tan distintas como el San Bernardo y el caniche— que es muy difícil descifrar su rompecabezas genético. “Para conseguir un relato realmente detallado necesitaríamos muestras antiguas, de aquella época. Nosotros y otros grupos ya estamos trabajando en ello”, adelanta Savolainen.

YA SE CONOCIA ESPAÑOLISTOS,UDS.LO SABRAN AHORA

Descubren el lugar del cerebro donde nace la generosidad

La amígdala influye en el mecanismo que nos permite regalar y compartir con los demás

Los investigadores estudiaron el comportamiento de monos para conocer la función de la amígdala - Lauren Brent
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Según marca la tradición, la Navidad es la época de la generosidad y de repartir regalos, un comportamiento que, como todo lo que nos concierne, tiene su lugar en el cerebro. Investigadores de las universidades de Pensilvania, Yale y Duke han descubierto que la amígdala, una pequeña estructura en el extremo anterior del lóbulo temporal del cerebro, hasta ahora relacionada con el miedo y la información sobre la cara y la mirada de los otros, también tiene que ver con lo que damos a los demás.
L. Brent
«Lo que estamos tratando de hacer es identificar y comprender el mecanismo cerebral básico que nos permite ser amables con los demás y responder a las experiencias de otras personas», explica Michael Platt, profesor de la Universidad de Pensilvania, cuyo estudio aparece publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Para ello, su equipo analizó el comportamiento social de los macacos Rhesus, una especie de primates, tanto en laboratorio como en la naturaleza, en una isla de Puerto Rico llamada Cayo Santiago. En el experimento, se entrenó durante un par de semanas a unos monos para reconocer unas formas de diferentes colores en una pantalla asociadas con una recompensa -un poco de zumo-, que se pueden quedar para sí mismos, entregar a otro mono a su lado, repartir entre ambos o no dar a nadie en absoluto y desperdiciarla.
«Generalmente el mono prefiere premiar a otro en lugar de dejarlo sin nada», dice Platt. Las relaciones también importan: «Hay más probabilidades de que den a aquellos con los que están más familiarizados y también a los monos subordinados a ellos», añade.
Al mismo tiempo que observaban el comportamiento de los monos, Platt y sus colegas registraron la actividad neuronal de la amígdala de cada animal, tomando nota de cualquier correlación entre lo que estaba sucediendo en el cerebro y sus acciones externas. De esta forma, descubrieron que la amígdala refleja el valor de la recompensa del destinatario de la misma manera que refleja el valor de la recompensa para el que da. Los científicos podían predecir cuándo los monos darían recompensas a otros sobre la base de estas respuestas neuronales.

Un chute de oxitocina

Cuando los monos recibieron oxitocina, la hormona habitualmente relacionada con el amor y el apego, los comportamientos cambiaron con rapidez. Los animales se volvieron más dispuestos a dar a otros y les prestaron más atención después de ofrecerles las recompensas. Pero, ¿ocurre lo mismo en los seres humanos? «Realmente no sabemos cómo funciona en la gente. Es muy difícil de estudiar», reconoce el científico. «Cuando las personas inhalan oxitocina, hay un cambio en el flujo sanguíneo a la amígdala, que creemos que podría estar involucrada en hacer a la gente más amable y receptiva a los demás».
Con todo, los macacos Rhesus ofrecen una comparación valiosa para los seres humanos, ya que también viven en grandes grupos sociales y forman lo que los científicos describen como lazos sociales a largo plazo, que mantienen no solo con sus parientes, sino con otros no allegados con los que forman «amistades o alianzas» y «trabajan duro para mantenerlas». «Al igual que los seres humanos, cuanto más fuertes son estos vínculos, más éxito tienen. Los monos con más y mejores amigos viven más tiempo y tienen más descendencia», indica Platt.
El investigador cree que su estudio puede ayudar a desarrollar posibles terapias que podrían mejorar la función de estos circuitos neuronales en aquellos con dificultades para conectar con los demás, como les ocurre a las personas con autismo, esquizofrenia o trastornos relacionados con la ansiedad.