viernes, 13 de mayo de 2016

UNA BUENA PAJITA ES UN REGALO

5 beneficios de masturbarse (que quizás no conocías)


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Image captionLa masturbación es parte de una vida sexual sana.
Según la definición de la Real Academia Española masturbarse es estimular los órganos genitales o las zonas erógenas con la mano o por otro medio para proporcionar goce sexual.
Durante mucho tiempo la masturbación ha sido catalogada por diversas sociedades como una práctica inmoral y dañina, pero nada más lejos de la verdad.
Los expertos aseguran que es una experiencia placentera que aporta beneficios al cuerpo y a la salud.
Por eso BBC Mundo habló con Mariano Rosselló Gaya, andrólogo y experto en medicina sexual del Instituto Médico Rosselló quien nos habló de cinco beneficios de la masturbación científicamente comprobados y que probablemente no sabías.

1. Ayuda con los dolores menstruales

La masturbación puede aliviar dolores, especialmente aquellos relacionados con los malestares menstruales y otros síntomas ginecológicos.
Masturbarse durante la menstruación tiene el efecto de prevenir y mitigar la inflamación y aminorar las molestias en general de este periodo.
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Image captionLa masturbación sirve como analgésico.
" Todas las sustancias químicas que se ven involucradas en la cascada que se produce en el torrente circulatorio al tener un orgasmo actúan de manera analgésica contra los dolores premenstruales", explicó Roselló.
"Igualmente se produce una desinflamación de la zona genital debido a la liberación de las mismas que hace que la presión que provoca los dolores disminuya y por ello lo hagan también las molestias", añadió.

2. Fortalece el sistema inmune

Según un artículo publicado en Sexual and Relationship Therapy, los hombres que se masturban tienen un mejor funcionamiento del sistema inmune.
"En los hombres, el hecho de que la via seminal y los conductos eyaculadores circulen el semen hacia afuera, evita que se puedan producir infecciones de bacterias oportunistas exteriores".
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Image captionMasturbarte libera las hormonas de la felicidad.
"Hay estudios que demuestran que individuos que experimentan mayor número de orgasmos generan un mayor nivel de inmunoglobina A (IgA), que es un anticuerpo".
Asimismo, una investigación del Cancer Epidemiology Centre de Melbourne, Australia, indicó que los hombres entre los 20 y 50 años que se masturban más de cinco veces a la semana tienen menos posibilidades de desarrollar un cáncer.
Algunos estudios también indican que en mujeres, esta actividad previene la endometriosis, una enfermedad urinaria que puede provocar infertilidad femenina.
También se habla de prevención de infecciones, pues la actividad contribuye a que se abra el cuello uterino y libere mucosidad y fluidos cervicales.

3. Mejora el sueño

Hay muchas vías para darle solución al insomnio, pero al parecer una agradable, segura y natural es la de masturbarse, particularmente para los hombres.

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Image captionLa liberación de endorfinas, producto de la satisfacción del orgasmo, puede combatir el insomnio.
Según el experto, "tras el orgasmo se liberan toda una serie de endorfinas, hormonas, catecolaminas y citoquinas que hacen que actúan como relajantes químicos que inducen el sueño".
"El consejo francés de investigación médica público un trabajo en este sentido el año pasado y otros autores lo han podido constatar y publicar", añadió.
La eyaculación puede provocar sueño debido al incremento de la hormona de la prolactina y a la baja de la dopamina, lo que explica la somnolencia que se produce luego del orgasmo.

4. Genera sensación de bienestar

Masturbarse es bueno para tener una buena salud global tanto a niveles biológicos como psicológicos.
"La liberación de endorfinas y catecolaminas rebaja los niveles de estrés y por tanto mejora nuestro estado anímico", dijo Roselló.

5. Mejora las relaciones de la pareja

Un mito muy extendido plantea que la masturbación arruina la relación sexual con la pareja.
Según expertos, esto es absolutamente falso.
De hecho, es lo contrario.

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Image captionLa masturbación ayuda a comunicarnos mejor sexualmente con nuestra pareja.
Masturbarse favorece un buen sexo, ya que al hacerlo la persona aprende mucho sobre su cuerpo, sus reacciones, sus estímulos sexuales, haciendo que el coito sea mucho más placentero.
Pero no sólo eso, "en general, la actividad sexual y la intimidad en la pareja debe cultivarse. Tener buenos orgasmos afianza la relación y por tanto la convivencia familiar", concluyó Roselló.

jueves, 12 de mayo de 2016

Guerra de los sexos en los genes

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Los cromosomas X e Y, responsables por la determinación del sexo, están dando mucho que hablar en el mundo científico. El masculino Y, viene siendo rotulado como en peligro de extinción, y al parecer ambos cromosomas sexuales están enfrascados en una batalla evolutiva por la supremacía, según estudios recientes.

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Guerra de los sexos en los genes
(Publicada originalmente en Muy Interesante. Marzo, 2016)
La diferenciación en sexos, y la reproducción sexual, es casi tan antigua como la vida, se inició hace unos 3.500 millones de años, y consiste en la fusión de dos materiales genéticos diferentes en uno. Se trata de la forma de reproducción más exitosa en la naturaleza, al ser una forma de acelerar la aparición de nuevos materiales genéticos, lo que posibilita una mejor adaptación de las especies a los cambios en los ecosistemas en los que viven.
Son ciertos genes cargan con el trabajo de elegir si un nuevo organismo será macho o hembra. En especies como la nuestra, y la mayoría de los demás mamíferos, esa selección se realiza mediante los llamados cromosomas sexuales, X e Y. El Y es el que produce el cambio con su presencia o ausencia, determinando si el individuo será o no masculino.
En las aves, es al revés, es el cromosoma femenino el que determina el sexo. Mientras que en otras especies, como las abejas, no existen estos cromosomas, y al sexo lo elije a dedo la reina, fertilizando o no los huevos. En otros animales la diferenciación la produce el medio ambiente, como por ejemplo la temperatura.
Así es que modificaciones en los cromosomas sexuales, y en especial en el cromosoma masculino Y, podrían generar cambios evolutivos importantes en nuestra especie, y es lo que vienen notando los genetistas durante los últimos años.
Evolución de X e Y
Normalmente, una persona cuenta con 46 cromosomas, que se agrupan en 23 pares. Dentro de ellos se encuentra la mayor parte de la información genética del individuo. Desde el par 1 al 22, los autosomas, son todos similares en tamaño, pero el par que forman los cromosomas sexuales es muy desigual.
El Y, que en los mamíferos contiene los genes que determinan si un individuo será macho, palidece en comparación con su compañero X. Apenas cuenta con 16 genes de los 600 que en algún momento compartió con el X hace unos 200 a 300 millones de años, como se cuenta en un estudio publicado en la revista científicaNature, en 2014, por Daniel Bellot y colegas, del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
El cromosoma Y surgió por aquellos tiempos, en un ancestro común de la mayoría de los mamíferos, dicen los investigadores. Esto no quiere decir que antes no existiesen los machos, sino que la diferenciación de los sexos ocurría por otros factores como los que comentamos anteriormente.
Todo esto cambió cuando evolucionó un gen llamado SRY, y en la mayoría de los mamíferos el sexo dejó de ser determinado por el medioambiente, y pasó a ser dependiente de los genes de un cromosoma en particular.
Diferenciando X de Y
“En 1967 Susumo Ohno propuso un mecanismo para la evolución de los cromosomas sexuales”, nos contó Eliana R. Steinberg, del Grupo de Investigación Biología Evolutiva de la Universidad de Buenos Aires. “Postuló que los cromosomas sexuales surgieron originalmente a partir de un par cromosómico autosómico (los cromosomas se clasifican en dos categorías: cromosomas sexuales y autosomas)”.
“Uno de los cromosomas del par adquirió un gen con un rol determinante del sexo desencadenando la diferenciación de ese par cromosómico”, continuó Steinberg. “Luego de la adquisición de este gen habría seguido una etapa de restricción de la recombinación”.
Este último es el proceso mediante el cual el material genético de un cromosoma se une al de otro. La supresión de la recombinación entre los cromosomas sexuales, nos explicó Steinberg, evolucionó inicialmente como una forma de evitar que el gen determinante del sexo sea destruido o modificado.
“La ausencia de recombinación entre los cromosomas sexuales reduce la capacidad de la selección natural para fijar mutaciones favorables y evitar la fijación de mutaciones deletéreas”, agregó Steinberg. Pero esta es, también, la razón por la cual el cromosoma Y ha ido reduciéndose a lo largo de millones de años.
El menguante cromosoma Y
El cromosoma masculino viene perdiendo respeto desde finales de los años 1950s. Fue por aquellos tiempos que el entonces presidente de la Sociedad Americana de Genética Humana contó que tan sólo algunos pocos genes residían en el cromosoma Y.
En 2002, la genetista Jennifer Graves de la Universidad de Camberra, Australia, informó en  Nature que el poco respetado Y venía disminuyendo de tamaño desde hacía millones de años, e incluso llegó a predecir su extinción en 10 millones de años.
Esto viene generando titulares en los grandes medios de comunicación, con cada avance en este aspecto, preguntándose si los hombres no desaparecerían con el infame Y, como podemos ver plasmado en algunas ficciones como “Y: El último hombre”. En este comic, escrito por Brian K. Vaughan, el humano Yorick y el mono Ampersand son los únicos supervivientes de una plaga que acabó con el resto del género masculino del planeta.
Pero, ¿qué pasaría si desapareciese el cromosoma Y? “No pasa nada”, responde el experto en cromosomas sexuales y genética evolutiva Arcadi Navarro i Cuartiellas, director del departamento de ciencias experimentales y de la salud de la Universitat Pompeu Fabra. “Los genes migran a otros cromosomas y hay otros cromosomas que suplen la función del Y. En muchas especies eso ha pasado recientemente y hay casos claros de “Neo-Y” que en una especie muy cercana son autosomas normales. En humanos no pasaría nada, porque si desaparece Y no lo hará de golpe mañana, sino mediante un largo proceso natural de sustitución. Si no supiéramos genética, ni nos enteraríamos del cambio”.
Igualmente, un estudio reciente publicado en Nature, por Daniel Bellott y colegas, descubrió que si bien el cromosoma Y se ha ido achicando desde hace 200 millones de años, permanecería inalterablemente pequeño dese hace al menos unos 25 millones de años, cuando la rama evolutiva de los primates que derivaría en nosotros se separó de la que desembocó en los monos. Y la razón por la cual no se siguió achicando sería que no sólo tiene genes destinados a determinar el sexo, sino algunos encargados de sintetizar proteínas que serían importantes para órganos como el corazón o los pulmones.
La batalla de los cromosomas sexuales
Como si no fuese poco con la mala prensa que recibe el pequeño Y, se le agrega otro tema de conflicto en la relación que mantiene con su compañero X: La lucha por la supervivencia.
A veces, ciertos genes se enfrascan en una competencia dentro del genoma, y algunos terminan logrando transmitirse a la descendencia con una frecuencia mayor al 50% típico. Es lo que se conoce como conflicto genético, y es lo que está sucediendo entre los cromosomas X e Y, según un estudio presentado en 2015 en las reuniones de la Sociedad para el Estudio de la Reproducción, en Puerto Rico, por el biólogo David Page, de la Universidad de Cambridge, Estados Unidos.
Era algo que se sospechaba, pero recién con este estudio se pudo probar gracias a los avances en la tecnología utilizada para secuenciar segmentos de ADN, es decir, para interpretarlo. Se valieron de una técnica conocida como secuenciamiento de súper resolución, que puede detectar mínimas variaciones en los genes.
“Se dice que si ocurriera una transmisión no equitativa  o tendenciosa de los cromosomas sexuales estaríamos en presencia de un conflicto genético”, nos explicó Eliana Steinberg. “La acumulación de mutaciones favorables a un sexo determinado y la invasión de elementos “egoístas” podrían aumentar la transmisión de uno de los cromosomas sexuales a expensas de su cromosoma homólogo”.
“En ratones se ha encontrado secuencias que causarían este tipo de distorsiones en la descendencia, pero esto aún no se ha observado en otros grupos”, continúa Steinberg.
Pero lo cierto es que esta competencia, en realidad, nunca llega a proclamar a un ganador, porque si así sucediese, esto repercutiría en la fertilidad, y se verían poblaciones con más hembras que machos, o al revés, lo que podría degenerar en la extinción de la especie.  “Decir que existe competencia es malinterpretar ciertos resultados”, nos aclara Arcadi Navarro. “¡Se necesitan mutuamente!”.
Los cromosomas sexuales están mostrando un rico tapiz a la luz de los avances tecnológicos en secuenciamiento de ADN. X e Y están demostrando ser mucho más interesantes de lo que se pensaba.
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APARTADOS
¿Qué es un Cromosoma?
Lo que somos, físicamente, lo define un ácido nucleico dentro del cual se encuentran las instrucciones para nuestro desarrollo y funcionamiento. Se trata del ADN, donde están contenidos  los genes. Los cromosomas sirven de contenedores y transporte de largos fragmentos de ADN, dentro de los núcleos de los millones de células que contiene un organismo.
Los cromosomas vienen en pares, y en cada célula humana podemos encontrar 46, que se juntan en 23 pares. La mitad los heredamos de nuestra madre, y la otra mitad, de nuestro padre. La madre aporta un cromosoma X a su hijo, mientras que el padre puede aportar un X o un Y. Así se forma el par conocido como cromosomas sexuales, y es el padre quien determina el sexo, ya que las mujeres tienen dos X, y los varones un X y un Y. Los restantes cromosomas son conocidos como Autosómicos.
¿Por qué el Cromosoma Y define el sexo?
El sexo en los humanos, como en el resto de los mamíferos, se determina mediante lo que se conoce como cromosomas sexuales heteromórficos, que se manifiesta durante la concepción. Contamos con un sistema conocido como heterogamia masculina, es decir que los machos tienen un sistema sexual XY, mientras que las hembras tienen un XX.
En las aves, por el contrario, los cromosomas sexuales se denominan Z y W (para diferenciarlos del X e Y de los mamíferos, respectivamente), y cuentan con heterogamia femenina, es decir, los machos son ZZ y las hembras ZW.
En este caso uno de los cromosomas que porta el sexo heterogamético (el Y en mamíferos y el W en las aves) porta el gen determinante del sexo, que desencadena la diferenciación del embrión como macho (en mamíferos) o como hembra (en aves). Si falta ese gen determinante del sexo el embrión se desarrollará como hembra (en mamíferos) o como macho (en aves).

Los maltratadores registran valores altos de autoengaño


Cuestionarios completados por 101 hombres condenados por maltratar a sus parejas o exparejas revelan que estos presentan una visión absolutista sobre lo que está bien y lo que está mal, una alta concepción moral de sí mismos y altos niveles de autoengaño. En el estudio, dirigido por la Universidad Complutense de Madrid, se compararon estos resultados con los de varones de conductas no violentas, que no registraron esta visión absolutista ni se autoengañaban tanto.
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<p>El estudio abre un nuevo marco para entender la violencia de género. / <a href="https://www.flickr.com/photos/european_parliament/4403827916/sizes/o/in/photostream/" target="_blank">European Parliament</a>. </p>
El estudio abre un nuevo marco para entender la violencia de género. / European Parliament. 
Para averiguar si los hombres que maltratan a sus parejas actúan así porque creen que su comportamiento es correcto y no acarrea consecuencias negativas, un equipo de científicos dirigidos por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) entrevistó a 101 maltratadores. 
Mediante cuestionarios, los investigadores evaluaron el grado en que estas personas creían que sus valores morales eran los correctos y que debían ser adoptados por los demás, lo que se conoce como absolutismo moral. También se midió su autoconcepto moral y su nivel de autoengaño.Con una media de edad de 37 años –entre los 19 y los 68–, todos ellos habían sido condenados por violencia doméstica y habían iniciado un tratamiento psicológico de doce semanas. La gran mayoría (el 70%) era de nacionalidad española, seguida de latinoamericanos (25%) y de otras nacionalidades de Europa del este o de África (5%). El 80% carecía de educación universitaria. 
Estos resultados, que se publican en la revista Violence Against Women, fueron comparados con los de una muestra opuesta en cuanto al uso de la violencia de 110 psicólogos varones que luchan contra esta desde su ámbito profesional. 
Los datos del estudio reflejan que los maltratadores mostraron puntuaciones más altas en absolutismo moral –evaluado con frases como “lo correcto y lo incorrecto no es algo simple como blanco o negro” o “solo hay una forma de pensar y comportarse moralmente”–, en comparación con los hombres que no maltrataban. También puntuaron más en autoengaño. En cuanto al autoconcepto moral, fue similar al registrado por el grupo de psicólogos que participaron en el estudio.  
Nuevo marco contra la violencia machista 
“Los resultados abren un nuevo marco para entender la violencia de género y posibles nuevas variables de intervención”, indica María Luisa Vecina, investigadora de la facultad de Psicología de la UCM y autora principal del trabajo.  

“En este marco se conecta la violencia contra la pareja con el paradójico y profundo mundo de la moralidad, apelando a que las creencias morales son experimentadas como verdades universales que se autojustifican en sí mismas, son muy motivantes y están fuertemente conectadas con las emociones, hasta tal punto que la violencia emerge como una respuesta defensiva necesaria cuando son puestas en cuestión”, señala la investigadora. 
Los resultados muestran cómo la relación entre absolutismo moral y autoconcepto moral desaparece cuando el autoengaño se introduce entre ellos, de tal manera que el absolutismo moral predice un autoengaño alto y este, a su vez, un buen autoconcepto moral. 
Esta relación, junto a grandes dosis de autoengaño que impiden ver las consecuencias de las propias acciones, sirve de hipótesis para que los autores continúen con su investigación. 
Los científicos recuerdan que estos datos no implican que el autoengaño o el absolutismo moral de los maltratadores sean la causa de la violencia que ejercen. “En nuestro estudio no tratamos sobre las causas de la violencia, únicamente se muestra un retrato de cómo se encuentran los hombres que inician un tratamiento psicológico por haber ejercido violencia contra sus parejas en términos de absolutismo moral, autoconcepto moral y autoengaño”, subraya la experta. 
Este primer estudio de corte exploratorio con una muestra socialmente relevante ofrece datos recogidos en un mismo momento temporal, por lo que sus resultados no permiten hablar de causalidad, según concluye Vecina.
Referencia bibliográfica:
María L. Vecina, F. Chacón y J. M. Pérez-Viejo. “Moral Absolutism, Self-Deception, and Moral Self-Concept in Men Who Commit Intimate Partner Violence: A Comparative Study With an Opposite Sample” Violence Against Women 22 (1) enero 2016. DOI: 10.1177/1077801215597791.

EL TTIP ENCARECERÁ LOS MEDICAMENTOS Y ACABARA CON LA SANIDAD PUBLICA

miércoles, 11 de mayo de 2016

DAME CHOCOLATE

Un nuevo receptor neuronal implicado en los trastornos alimentarios

Científicos de la Universidad Pompeu Fabra revelan el papel que desempeña el receptor delta opioide en la sensación placentera obtenida al ingerir comida apetitosa como el chocolate. Es la primera vez que se estudia este receptor como posible implicado en los trastornos alimentarios y la obesidad. Los resultados se publican en la revista Addiction Biology.
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<p>Cambios neuronales inducidos por el consumo de chocolate en ratones que no expresan el receptor DOR (DOR KO) y ratones normales (wild type). / DCEXS-UPF</p>
Cambios neuronales inducidos por el consumo de chocolate en ratones que no expresan el receptor DOR (DOR KO) y ratones normales (wild type). / DCEXS-UPF
La obesidad y el exceso al comer suponen grandes problemas de salud para los países desarrollados. Estos desórdenes dependen tanto de la predisposición genética como del ambiente. El fácil acceso y disponibilidad de comida apetitosa contribuyen a la elevada tasa de obesidad actual: según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 13% de la población mundial adulta sufría obesidad en 2014, porcentaje que irá en aumento a lo largo de los próximos años.
Existen numerosas evidencias científicas que relacionan el consumo de comida apetitosa con el sistema opioide endógeno, una red de receptores neuronales vinculados a sustancias opiáceas como la heroína. Científicos del departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud (DCEXS) de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) han investigado el papel del receptor opioide delta (DOR) en la sensación placentera que obtenemos al ingerir comida apetitosa como el chocolate.
Las propiedades apetitivas de los alimentos provocan la activación del llamado sistema de recompensa en el cerebro, que se traduce en una sensación de placer. Esta sensación contribuye al deseo de repetir la experiencia, pudiendo resultar en este caso en un exceso de la ingesta que da lugar a sobrepeso o incluso obesidad.

El papel que desempeñan algunos tipos de receptores opioides en la obesidad y los desórdenes alimentarios es conocido. Sin embargo, poco se sabe de la implicación de los receptores DOR en estos trastornos.
La comida, igual que las drogas, activa el sistema mesocorticolímbico del cerebro, involucrado en el efecto placentero promovido por distintos estímulos, y puede desencadenar en respuestas adaptativas que recuerdan a las inducidas por las drogas de abuso.
Ratones sin gusto por el chocolate
En este estudio, el equipo liderado por Rafael Maldonado, jefe delLaboratorio de Neurofarmacología de la UPF, examina los receptores DOR en la respuesta de recompensa y en los cambios en la plasticidad cerebral inducidos por la comida apetitosa. Para ello, han utilizado ratones transgénicos que carecen genéticamente de este receptor.
Los resultados, publicados en Addiction Biology, revelan la implicación de los receptores DOR en los efectos de recompensa, motivación y comportamiento impulsivo inducidos por el chocolate. Aquellos ratones que no tienen receptores DOR parecen haber perdido la motivación hacia el chocolate, mostrando un descenso en el comportamiento compulsivo que el chocolate puede provocar en los ratones normales.
Este cambio se acompañó de una alteración en la plasticidad neuronal en las áreas cerebrales que controlan dicho comportamiento que también resultó dependiente de los receptores DOR.
Así pues, los receptores DOR están implicados en las propiedades motivacionales y la pérdida de control de la conducta que puede producir la comida apetitosa, así como en las respuestas impulsivas asociadas con la búsqueda de esta comida, dependientes todas ellas del sistema de recompensa del cerebro.
Estos resultados proporcionan nuevos avances en la comprensión de los cambios neuronales relacionados con comportamientos de búsqueda de comida que puedan desencadenar desórdenes alimentarios y destaca la relevancia de DOR como una posible diana terapéutica en estos desórdenes.
Referencia bibliográfica:
Samantha Mancino, Sueli Mendonça-Netto, Elena Martín-García, Rafael Maldonado. Role of DOR in neuronal plasticity changes promoted by food-seeking behaviour. Addiction Biology, Mayo 2016. doi:10.1111/adb.12401

martes, 10 de mayo de 2016

Una nariz artificial utiliza el aliento para detectar cáncer de pulmón

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Para diagnosticar de forma precoz el cáncer de pulmón, un equipo internacional de científicos con participación de la Universidad Complutense de Madrid ha desarrollado una herramienta basada en el concepto de nariz artificial, que detecta la enfermedad a través del aliento. El método también sirve para monitorizar la eficacia del tratamiento que se aplica a pacientes afectados por este tipo de cáncer. 
.<p>Carcinoma de pulmón de células pequeñas. / <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Lung_cancer#/media/File:Lung_small_cell_carcinoma_(1)_by_core_needle_biopsy.jpg" target="_blank">KGH</a></p>
Carcinoma de pulmón de células pequeñas. / 
Partiendo del concepto de nariz artificial, con el aliento del paciente y una serie de sensores que lo analizan con algoritmos matemáticos, un equipo internacional de científicos con participación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha diseñado una herramienta para diagnosticar cáncer de pulmón. “Este método se utiliza para identificar y cuantificar biomarcadores volátiles y reconocer los grupos de alto riesgo de cáncer de pulmón”, explica José S. Torrecilla, profesor del departamento de Ingeniería Química de la UCM e investigador principal del grupo español. 
Tal y como revela un artículo publicado en Advanced Materials, la tecnología –que está siendo validada en varios centros hospitalarios– detecta el tumor al registrar la composición química del aliento. Esta está directamente relacionada con la química de la sangre o con la actividad metabólica, que se encuentra alterada debido a la presencia del cáncer.
“Una de sus ventajas es que el médico puede recibir la evaluación del paciente pocos segundos después de haber introducido su aliento en el equipo”, afirma John C. Cancilla, investigador del equipo de la UCM y coautor del trabajo. 

Precoz y no invasivo
 Los científicos de la universidad madrileña han aplicado los algoritmos matemáticos inteligentes que tratan las señales procedentes de los sensores de la herramienta. Esta también se puede emplear para monitorizar la efectividad del tratamiento en pacientes diagnosticados con la enfermedad. 
El método se ha desarrollado en el marco del proyecto europeo LCAOS, financiado por el Séptimo Programa Marco. “Su objetivo es reducir la mortalidad por este tipo de tumor mediante una detección precoz y no invasiva, con el análisis periódico del paciente a costes reducidos a través de algo básico como el aliento”, destaca Gemma Matute, integrante del grupo de la UCM que participa en el proyecto. 
El cáncer de pulmón supone el 28% de las muertes en el mundo. En Europa, aparecen cada año 384.0000 nuevos casos y pierden la vida 342.000 personas como consecuencia de la enfermedad. 
Parte del consorcio de LCAOS, con la participación de la UCM y coordinado por Hossam Haick, del Instituto de Tecnología de Israel, está desarrollando herramientas similares para el diagnóstico precoz de otro tipo de cáncer, el gástrico. 
Referencias bibliográficas:
Bin Wang, Tan-Phat Huynh, Weiwei Wu, Thu Trang Do, John C. Cancilla, José S. Torrecilla, Masrur Morshed Nahid, John Colwell, Sreenivasa Reddy Puniredd, Christopher R. McNeill, Prashant Sonar, Hossam Haick. “A Highly Sensitive Diketopyrrolopyrrole-Based Ambipolar Transistor for Selective Detection and Discrimination of Xylene Isomers”, Advanced Materials, 21 de marzo 2016. DOI: 10.1002/adma.201505641. 
Bin Wang, John C. Cancilla, Jose S. Torrecilla, Hossam Haick. “Artificial Sensing Intelligence with Silicon Nanowires for Selective Detection in the Gas Phase”, Nano Letters, 14 (2), 2014. DOI: 10.1021/nl404335p.

lunes, 9 de mayo de 2016

¿Qué sabes sobre la tercera práctica sexual más extendida en el mundo?

Qué es verdad y qué es leyenda sobre el sexo anal.
Después del coito vaginal y el sexo oral, la sodomía es la práctica favorita de los humanos.
Se trata de una práctica tan antigua como puedan serlo las relaciones humanas. 
Foto:Wikimedia Commons
Foto:Wikimedia Commons
Dar por culo, encular, sodomía, amor griego, sexo de puerta trasera... Son incontables los nombres con los que esta práctica sexual ha sido bautizada a lo largo de la historia. El sexo anal, en definitiva, es tan antiguo como el ser humano y aunque ha sido tradicionalmente asociado en la cultura judeocristiana a una relación entre dos hombres, se extiende mucho más allá de las relaciones homosexuales. Existen figuras precolombinas del Perú que muestran a parejas heterosexuales practicando este tipo de penetración, así como vasijas griegas de cinco siglos antes de la era cristiana en las que los soldados se sodomizan unos a otros con alegre camaradería.
Y de la época romana se sabe que era de buen tono entre las clases altas sodomizar a los inferiores y esclavos, así como tener un buen 'padrino' gracias al que ascender socialmente. Julio César sodomizó y se cree que fue sodomizado, sin que se tenga claro si su orientación fue exclusivamente homosexual. Y deAlejandro Magno, el más grande conquistador de todos los tiempos, se cree queera un gran amante del sexo anal pasivo, además de ser más o menos abiertamente gay. El sexo anal, y por ende la homosexualidad, está ligado así a grandes gestas militares, civiles y culturales. 
Foto:Wikimedia Commons
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Pero, ¿es la sodomía una práctica que excluye a las mujeres? ¿Es cierto queellas ni disfrutan ni forma parte de sus fantasías? ¿Es realmente doloroso? ¿Se trata de un acto desviado y contra natura que no aporta placer sino perversión del orden de las cosas y enfermedad? ¿Se practica con frecuencia en las relaciones de pareja heterosexual? ¿Es bueno para combatir el cáncer de próstata? Vamos a tratar de responder en este artículo estas y algunas otras preguntas.

El sexo anal no interesa a las mujeres

Es una aserción muy relativa, por cuánto que aproximadamente el 50% de las parejas heterosexuales practican eventualmente el coito anal, según varias estadísticas que destacan que un 10% lo hace con cierta regularidad y declarando que la práctica es placentera y satisfactoria. Por lo tanto, parece que mujeres sienten como mínimo curiosidad por esta modalidad de penetración y la mitad se atreven a llevarla a la práctica, aunque solo una quinta parte la incorpore a su costumbrario. 
mitos sexo anal
Por otro lado, algunos estudios muestran que la proporción de parejas heterosexuales que practica el sexo anal aumenta cuanto más bajo es el estrato sociocultural o más pobre es el país. Este hecho se debe probablemente a que la sodomía es una práctica profiláctica en zonas donde no hay otros medios de contracepción. De hecho, en las antes mencionadas figuras precolombinas solo aparece la penetración anal cuando junto a la pareja hay un niño, lo que indicaría que se ha usado desde antiguo para evitar el embarazo. 

El sexo anal duele

Si doliera, no sería una práctica habitual de las parejas homosexuales ni contaría con una proporción significativa de entusiastas entre los heterosexuales, y no solo cuando es el hombre el que penetra. Sin embargo, sí es cierto que al no haber lubricación natural del ano es necesario contar con ayuda sintética para facilitar la penetración. En una plataforma tan convencional como Amazon, por ejemplo, se pueden adquirir numerosos productos destinados a lubricar la penetración anal y hacerla más fácil y menos dolorosa. Son de uso frecuente en relaciones tanto homosexuales como heterosexuales. 
Pero también hay que tener en cuenta que el recto, la parte final del intestino, es un músculo contractor que posee dos válvulas destinadas a contener el paquete fecal antes de expulsarlo. Por lo tanto si el recto está contraído la penetración es dolorosa. Para una relación anal consentida y placentera es necesario que la pareja, sea cual sea su orientación, esté dispuesta y relajada, de modo que el recto no se contraiga. Por supuesto, mejor desterrar la pasión violenta en la penetración anal. 
Foto: ConsumoClaro
Foto: ConsumoClaro
Se puede estimular el ano con caricias o con la lengua, dado que posee muchos terminales nerviosos, de modo que provoque un primer placer relajante que permita la penetración. Como en toda práctica sexual, los preámbulos son casi más importantes que la culminación. También se venden en Amazon juguetes especialmente diseñados para la estimulación y la penetración anal:consoladores, dilatadores, bolitas chinas, etc., si bien es mejor leer sus instrucciones de uso antes de ponerlos a trabajar. De nuevo, sus consumidores son tanto homosexuales como heterosexuales, puesto que muchos hombres 'heteros' convierten en realidad su fantasía de ser penetrados por una pareja femenina con resultados gratificantes.

Las mujeres no alcanzan el orgasmo con el sexo anal

Se sabe que la penetración entre hombres puede provocar orgasmos intensos si la punta del pene estimula la próstata de la pareja. ¿Cómo funciona en las mujeres si no tienen próstata? Para empezar la zona erógena de las mujeres es mucho más amplia y difusa que la de los hombres. Dependerá de cada mujer, pero el clítoris no es la única fuente de placer femenina, sino que se define en un triángulo entre el cuello del útero, la vagina en sí y el clítoris, según defiende el reputado sexólogo Barry Komisaruk.
Ahora bien, el ano es otra zona con numerosas terminaciones nerviosas que se pueden estimular en la penetración, ayudando como mínimo a intensificar un orgasmo clitorideo o incluso provocando uno local por la cercanía con el cuello uterino. En un estudio llevado a cabo por el sexólogo, y gurú de las relaciones anales heterosexuales, David DeCitore, las mujeres encuestadas aseguraron queel orgasmo anal mientras se les estimulaba el clítoris era más pleno que el orgasmo clitorideo solo.

El sexo anal es sucio

Es cierto, como otras prácticas sexuales, incluyendo el coito vaginal, aunque en este caso el riesgo de infecciones es especialmente alto. Pero eso no significa que no sea lícito ni fuente de placer. Basta con tomar precauciones si una o uno es muy dado o dada a la promiscuidad. En primer lugar si no estamos con una pareja estable y queremos mantener una relación anal, el preservativo es fundamental.
Si estamos con nuestro compañero o compañera habitual, como mínimo es recomendable el uso de lubricantes para evitar las heridas. Hemos de ser conscientes que el sexo anal puede provocar fisuras en el intestino por donde se pueden colar tanto bacterias fecales como otros contaminantes procedentes del pene que nos penetra, entre ellos el VIH, pero también el virus de la hepatitis B y otros. Todos ellos muy graves. 
Foto: Wikimedia Commons
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Por otro lado, es conveniente lavarse adecuadamente tras mantener una relación anal, sobre todo si deseamos penetrar seguidamente a otra persona, ya que en el pene nos quedarán restos de materia fecal procedentes del recto de la pareja a quien hemos penetrado. Por último, conviene evitar los excesivos ímpetus en la penetración anal para no crear daños en el tracto intestinal de la persona penetrada. 

Los gays viven más gracias al sexo anal

La teoría de que la estimulación anal de la próstata mediante el pene  la previene del cáncer, viene traída por diversos estudios que aseguran que el aumento de la frecuencia en los orgasmos previene a los hombres de diversos tipos de cáncer. Tomando con pinzas el segundo aserto, pues procede de unos pocos estudios, la primera afirmación es totalmente falsa. Si los homosexuales viven más, desde luego no es por tener sexo anal.
Al contrario, los estudios citados  muestran que el riesgo de cáncer se dispara entre los hombres que han sido penetrados por numerosas parejas a lo largo de su vida, sin que se conozca el motivo. Se especula con que podría tener que ver con lesiones en la próstata al ser reiteradamente estimulada por un pene, pero los mismos investigadores subrayan que son solo hipótesis sin confirmación. 
Foto: Wikimedia Commons
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Por otro lado, se ha alegado que el semen, que se sabe que aporta diversas hormonas euforizantes a la mujer penetrada vaginalmente, se absorbe también vía anal, incluso mejor. Además se dice de este modo un hombre penetrado recibe adicionalmente selenio, un regulador fundamental de nuestra fisiología. Se trata de un elemento antioxidante que estimula el sistema inmunológico e interviene en el funcionamiento de la glándula tiroides. 
Diversas investigaciones realizadas desde los años setenta del siglo pasado sugieren la existencia de una correlación entre el consumo de suplementos de selenio y la prevención del cáncer en humanos. Pero aun siendo así, lo cierto es que estos hombres ya poseen selenio en su propio semen, además de poder absorberlo de numerosos alimentos. No parece, por otro lado, que una relación anal sin protecciones, con los peligros que entraña, sea la mejor vía para tomar un suplemento de selenio.

El sexo anal es inmoral

Lo es para la moral judeocristiana, que lo llama “el vicio nefando”. Pero en otras culturas mediterráneas, como las antiguas griega y romana,  no tenía connotaciones de inmoralidad sino de estatus social y de dominación. En algunas culturas árabes occidentales parece haber una mayor tolerancia tradicional hacia esta práctica, aunque también es condenada en muchas otras yen países como Qatar se paga con la pena de muerte. Pero sin ir tan lejos, la sodomía no fue totalmente legal en los Estados Unidos hasta el fallo de la Corte Suprema de 2003 en el que se legalizó la penetración anal.
¿Por qué esta inquina? Es posible que intervenga la identificación de sexo anal con homosexualidad y su consiguiente  inversión de los roles convencionales, cosa que molesta a quien los sigue. Las minorías nunca son bien vistas ni toleradas porque ponen en duda las convicciones de la mayoría. También puede intervenir el hecho de que es un acto que, sin las debidas precauciones, puede ser vector de algunas enfermedades graves, como ha ocurrido con el VIH o las diferentes formas de hepatitis. 
Pero quizás el motivo más profundo sea que el acto anal conlleva inconscientemente una imagen de agresión de un inferior por parte de un superior. El intento de monta entre machos es frecuente en animales, incluso domésticos como los perros, y tiene como fin marcar el estatus. En la antigua Grecia, mientras que el sexo anal homosexual era sinónimo de amor y amistad, el heterosexual era de desprecio hacia la mujer. Y la situación en Roma no era menos inquietante, según refleja  Pascal Quignard en su ensayo El sexo y el espanto, que analiza la sexualidad grecorromana. 
El trabajo del escritor francés es fruto del material que recogió durante varios años en las ruinas de Pompeya, Herculano y otros pueblos sepultados bajo lagran erupción del Vesubio a principios del siglo I de nuestra era. De él deduce que la sexualidad no se dividía en hetero y homosexuales sino en activos y pasivos, de modo que el activo era el dominaba y penetraba al inferior, ya fuera por la vagina, el ano o la boca.
Los activos eran en general los hombres libres de posición, mientras que los pasivos eran las mujeres, los esclavos y algunos jóvenes de posición inferior que sin embargo, podían obtener protección dejándose sodomizar y así escalar socialmente. En este sentido, la revolución filosófica cristiana que acabó con la esclavitud en Roma, podría haber querido desterrar esta práctica tan humillante para los esclavos, por el motivo de que muchos eran forzados a ella, obviando que para otras personas tenía connotaciones completamente distintas.