domingo, 15 de mayo de 2016

Y LA DE LOS HUMANOS POR GUSTITO....

El tira y afloja genético explica la homosexualidad de los escarabajos

Todos los animales, desde insectos hasta mamíferos, tienen relaciones sexuales con individuos del mismo sexo. Para entender este mecanismo, un equipo de científicos se ha centrado en el comportamiento de unos pequeños escarabajos, protagonistas de #Cienciaalobestia. El estudio demuestra así que este acto homosexual entre machos trae beneficios a las hembras.

<p>Un escarabajo macho intenta montar a otro, pero de manera general el escarabajo montado escapa. / Ivain Martinossi-Allibert</p>
Un escarabajo macho intenta montar a otro, pero de manera general el escarabajo montado escapa. / Ivain Martinossi-Alliber
La cópula entre individuos del mismo sexo es común en el reino animal, pero desconcierta aún a los biólogos. La razón es simple: este acto sexual no conlleva los mismos beneficios biológicos que el cortejo heterosexual, que culmina en el apareamiento y la producción de descendencia. 
Un equipo de científicos, liderado por la Universidad de Uppsala (Suecia), ha tratado de entender por qué el comportamiento homosexual se repite tanto en la naturaleza. Para ello, los investigadores plantearon la hipótesis de que, como machos y hembras comparten la mayoría de los genes, las relaciones entre individuos del mismo sexo se mantienen por selección natural, porque los genes que predisponen a esta tendencia aportan beneficios cuando se expresan en el sexo opuesto. 

Un ‘tira y afloja’ genético
 El estudio, publicado en la revista BMC Evolutionary Biology, probó esta idea en un pequeño escarabajo muy común llamado Callosobruchus maculatus, una especie en la que tanto hembras como machos suelen tener bajos niveles de comportamiento homosexual. A través de técnicas de reproducción artificial, los científicos utilizaron crías de ambos sexos para crear una generación de escarabajos con mayor tendencia a mostrar esta conducta. 
Los resultados demostraron que cuando un grupo de machos o hembras había sido criado para expresar con más frecuencia un comportamiento homosexual, los hermanos del sexo opuesto disfrutaban de un incremento en su rendimiento reproductivo. Los genes ligados a esta conducta favorecen al sexo opuesto por selección natural. Es lo que llaman los científicos un “tira y afloja genético”. 
“Los machos nacidos con mayor tendencia a montar a otros machos eran menos exigentes cuando se les daba a elegir entre cortejar a machos o hembras, mientras que sus hermanas pusieron más huevos y produjeron más crías que antes”, recalca David Berger, uno de los autores del trabajo e investigador en el departamento de Ecología y Genética de la universidad sueca. 
Según Berger, este mecanismo genético que explica las conductas homosexuales en los escarabajos podría aplicarse en una gran variedad de animales. 
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Varios escarabajos machos intentando montar a otros. Este comportamiento también se produce en las hembras que imitan la conducta de los machos. / Ivain Martinossi-Allibert
Referencia bibliográfica:
David Berger, Tao You, Mara Ruiz Minano, Karl Grieshop, Martin Lind, Göran Arnqvist & Alexei A. Maklakov. “Sexually antagonistic selection on genetic variation underlying both male and female same-sex sexual behavior” BMC Evolutionary Biology 2016, DOI: 10.1186/s12862-016-0658-4

sábado, 14 de mayo de 2016

¿Hay que tener miedo al cáncer?

Una conversación con el doctor Manel Esteller sobre los avances y las esperanzas en la lucha contra la enfermedad. Acaba de recibir el Premi Nacional de Recerca 2015

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¿Hay que tener miedo al cáncer?
JULIO CARBÓ
El doctor Manel Esteller, sabio de la lucha contra el cáncer.
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Advertencias en la puerta de entrada a uno de los laboratorios de Idibell, en el Hospital Duran i Reinals.
Nacer es comenzar a morir: esta es una frase de poeta afectado, pero también un irrefutable hecho biológico. Pese a lo trágico de la expresión, entre uno y otro verbo hay vida, mucha vida, de la que hay que saciarse con plenitud. Sobre vivir y sobre morir y sobre la enfermedad hablaManel Esteller Badosa (Sant Boi de Llobregat, 1968), uno de los hombres que más saben del cáncer y sus mecanismos.
El doctor Esteller, que acaba de recibir el Premi Nacional de Recerca 2015, ocupa un despacho en el Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (Idibell) del Hospital Duran i Reinals, centro que dirige en ese oncológico que da miedo y que tan necesario es. Porque ¿hay que temer al cáncer? Responderá a eso y a otras decenas de cuestiones más adelante, puesto que ese es el objetivo del reportaje: situar el mal en el discurso de la esperanza.
Una investigadora, en un laboratorio de Idibell.
Optimismo no es una palabra, sino una medicina potente.
Se referirá varias veces a la epigenética. ¿Qué es? El estudio de los factores externos (medioambientales) o internos (heredados) que modifican los genes. EnIdibell han creado fármacos epigenéticos y tests diagnósticos en busca de dianas certeras.
El despacho de Esteller es la pesadilla de un maniático del orden. Asegura que cada seis meses libera carpetas y estanterías. Se diría que han pasado seis años desde la última vez. Pero si el sabio se encuentra cómodo en la madriguera, ¿quién tiene derecho a juzgar ese convencionalismo?
Divulgativo, mezcla en la conversación a Groucho Marx, el platino, el gas mostaza, las moléculas pequeñas y el club de los supervivientes.

¿HAY QUE TENER MIEDO AL CÁNCER?

“Hay que tener respeto. Es una enfermedad que aún se asocia a un pronóstico malo, que aún se asocia a la mortalidad. Depende de qué cáncer. Es como decir: ‘Estoy triste’. Estás triste ¿por qué? ¿Porque tienes una depresión? ¿Porque te ha pasado algo y estás triste? ¿Porque naciste triste? ¿Estás triste hoy y mañana no lo estarás? ¿Hay que tener miedo al cáncer? Respeto, seguro. Tratamiento médico académico, seguro. Y, después, estar informado de qué tipo de cáncer tienes. Porque los miedos son diferentes y la gestión del miedo también es diferente”.


“El que da menos miedo es el de piel, no confundir con el de las pecas (melanoma), que sí es malo. Más del 90% de los primeros se curan. Se curan tanto que algunos no los llaman ni cáncer. Cuando se hacen clasificaciones de incidencias de cáncer, lo separan porque es bastante frecuente. Estamos expuestos, todos tendremos algún pequeño tumor en la piel que nos tendrán que sacar. Antes, cuando la gente trabajaba en el campo, había más que ahora. Ahora salen por el sol de las playas y esas cosas. El 90% del cáncer de testículo se cura. Es importante porque afecta a gente joven con más esperanza de vida, con 50 o 60 años por delante. Necesitamos curarlos porque son muy importantes para la sociedad. Y se cura porque hubo un descubrimiento científico. El tumor de testículo responde muy bien a un derivado del platino. Una molécula parecida al platino con el que se hacen las joyas. Después tenemos las leucemias, básicamente, un cáncer de la sangre. Hay subtipos. Le dices a un especialista: ‘Leucemia’. Y te dirá: ‘¿Qué leucemia? ¿De células B o de células T? ¿Infantil o de adulto?’. Hay subtipos que se curan en un 90%, pero hay otros que solo en un 10%. Hemos podido llegar a un conocimiento genético, molecular, para definir los tipos. En el cáncer de pulmón seguro que hay muchos subtipos, pero aún no somos tan buenos en eso”.
EL PLATINO NO ES SOLO UNA JOYA

LO QUE OPINA GROUCHO MARX.

“Todo da cáncer’ es como una frase de Groucho Marx. ‘La vida es una enfermedad de transmisión sexual que solo se cura con la muerte’. La vida da cáncer. ¿Y por qué da más? Porque vivimos 85, 86, 87 años. Las mujeres catalanas son las que más viven de toda Europa. Al vivir más años hay más probabilidades de que haya errores en sus células y se produzcan tumores. Si todos los días juegas a la ruleta, un día te tocará”.

MALAS SEÑALES DE HUMO

“Con 85 años de vida, nuestras células que se dividen permanentemente pueden tener un error. Aunque lleves una vida muy saludable, las posibilidades son muchísimas. Usted puede tener un accidente de coche sin ir rápido ni estar borracho. Es azar y tiempo. Después hay causas que ayudan a producir errores. En esas podemos intervenir. Pero no podemos intervenir en la vida. Podemos intervenir en los factores externos, algunos identificados y otros, no. El número uno es el tabaco. Ha existido mucha resistencia a identificar el tabaco como cancerígeno. Demasiados intereses comerciales. Hubo anuncios que decían que limpiaba los alveolos y los bronquios. El tabaco provoca uno de cada tres cánceres en el mundo. El 30% de los tumores. Cuando tienes cáncer de pulmón, el 90% son fumadores. No es lo mismo que decir que el 90% de los que fuman tienen cáncer. Pero además del pulmón, cabeza y cuello, la boca, la lengua, la garganta, el paladar. Y, más lejanos, la vejiga, que es por donde el tóxico del tabaco se elimina”.

"El tabaco provocauno de cada tres cánceres en el mundo. El 30% de los tumores"

NO VAYAS A CHERNÓBIL

“Otros factores son las radiaciones excesivas. Las muy ionizantes, con mucha energía: las centrales nucleares. La central de Chernóbil mató a mucha gente años después, cinco, diez años, porque llegó la radiación fuerte. Muchos tuvieron tumor de tiroides. Después está la radiación solar excesiva, que se relaciona con el cáncer de piel y el melanoma”.

ZAPATERÍA RADIACTIVA

“Hay que reducir el número de radiografías. Una o dos al año. Se han hecho barbaridades. Hace muchos años, en EEUU, un cliente iba a una zapatería y le hacían una placa de rayos X para ver el tamaño. Los libros de experimentos del matrimonio Curie aún son radiactivos. Si son necesarias hay que hacerlas: a veces el beneficio es superior al riesgo”.

SOMOS OMNÍVOROS

“En China, gente que comía una cierta seta tenía cáncer de hígado. Producía una modificación específica en el ADN. Hay que ser muy cuidadosos. Nos podemos privar de fumar, evitar ser irradiados, pero no podemos evitar comer. Es una actividad humana que no podemos eliminar. No está claro que haya una gran dieta preventiva o una gran dieta causante de ese cáncer. Sabemos que hay excesos asociados a muchas enfermedades. El exceso de bebidas carbonatadas y azúcares tiene relación con la obesidad y la diabetes. Y crece en Asia. La dieta tiene que ser equilibrada. ¿Y qué significa? Que tiene que haber un poco de todo y sin pasarse. Las pirámides alimentarias son bastante ciertas. Arriba, las carnes procesadas. Eso no quiere decir que no tengamos que comer carne. Somos omnívoros”.

LA OMS Y LA CARNE PROCESADA

“Lo que la OMS dice es muy reciente y también ha sido bastante discutido. Explica que comer carne procesada de forma excesiva está asociado a enfermedades, entre ellas cánceres, sobre todo, cáncer de colon. ¿Por qué? No lo dice. A nivel celular y bioquímico no está claro”.


“¿Producen cáncer? Si se instalan en un edificio todos los vecinos protestarán y, al mismo tiempo, tienen móviles. Hay una contradicción. La OMS dice que no lo sabe. Los informes de la OMS no dicen ni que sí ni que no. Hay tumores graves que no sabemos por qué suceden. El glioma, el tumor de cerebro. Es de los peores. Mueres en los dos primeros años. Hay gente que dice que es por los móviles: no hay evidencia científica. Creo que aumentan un poco. Pasa entre gente joven, en torno a 40 años”.
ANTENAS TELEFÓNICAS: NO EN MI PISO

LOS ALIMENTOS MILAGRO

“Los alimentos tienen muchos componentes y es difícil saber qué hace cada uno. La clave es que muchos alimentos –los vegetales– ayudan a equilibrar otros, como las grasas. ¿Quiénes son los que llegan a centenarios? Personas que comen poco, hacen ejercicio moderado y no son fumadores. Y hay una parte genética, heredada. En Japón es algo contrastado. Hay una broma que dice: ‘¿Viven más o se les hace más largo?’. Obviamente no hablamos de comer por debajo de lo esperado, porque entonces entraríamos en un terreno muy peligroso, el de la anorexia, que es una enfermedad muy frecuente y mata a gente joven que no debería morir”.

DOCTOR, ¿USTED QUÉ HACE?

“Como mínimo tengo la información. Lo importante es tener la mejor información y después cada uno en su libre elección, si no afecta a los otros, tiene que tomar las decisiones que quiera. ¿Yo qué hago? Por fortuna, no fumo. Tengo más riesgo de una enfermedad cardiovascular: puede ser parte genética. ¿De qué muere la gente en Catalunya? Cardiovascular, de un infarto. De cáncer y de enfermedad neurodegenerativa, alzhéimer. La cuarta causa, de otra cosa, sea la que sea: un accidente de coche, una enfermedad minoritaria, suicidio. La aparición de la enfermedad cardiovascular, cáncer o neurodegenerativa es similar: de los 50 hacia arriba. La gente se cuida más y ahora, a lo mejor, el pico está en los 60. Se cree, la base aún no es sólida, que el alzhéimer podría prevenir el cáncer. La gente con alzhéimer ha llegado a mayor y no ha tenido cáncer antes: básicamente esa es la idea. El cáncer es inevitable. Todos los hombres mayores de 80, todos, tienen cáncer de próstata. Pero el tumor es tan lento, que mataría a esa persona en 20 o 30 años. Y a muchos solo se les descubre en autopsias”.


“Me gusta mucho el embutido, el jamón. ¿Tengo que renunciar a ese placer? Es uno al que, conscientemente, no he renunciado. Aunque por salud me interesaría. Tomo poco alcohol, no fumo, hago ejercicio moderado desde hace poco, cuando he visto las orejas al lobo. Ves que gente que conoces va cayendo, como es normal. Cuanto más tiempo pasa, más gente cae”.
UN POCO DE JAMÓN

CUÉNTEMELO TODO, DOCTOR

“¿Qué información recibe el paciente? La que quiera. Hay pacientes que no quieren saber nada. ¿Tengo cáncer? Ya me dará lo que sea. Hay pacientes que quieren saberlo todo. Todo. Así que va en función de la demanda. Un paciente bien informado puede entrar en los últimos ensayos clínicos con nuevos fármacos. Hay personas que no han querido saber nada diagnosticadas al mismo tiempo que personas que han querido saber cosas y han conseguido entrar en ensayos clínicos y están vivas”.

LA EPIGENÉTICA, EL LÁPIZ Y LOS ACENTOS

“La epigenética ha dado una explicación científica a cómo los factores externos son capaces de hablar con los factores internos, el ADN básicamente. Tenemos una epigenética que nos define como homo sapiens, que compartimos los humanos. Aparte, hay una epigenética que nos diferencia, pero que es muy menor a la general. Son diferencias mínimas. En células con tumores, la programación que las hace funcionar está alterada. Los fármacos borran las señales erróneas y vuelven a colocar señales normales. ¿Y cómo lo hacen? Hay una proteína alterada en un tumor, que pone unas marcas: imagine que es un lápiz. El fármaco bloquea ese lápiz, que ya no coloca los acentos donde no toca. Un mecanismo de llave y cerradura. Funciona muy bien en leucemias y linfomas. Y ahora probamos en tumores infantiles, que son especiales. Son poco ambientales porque han tenido poco tiempo para recibir influjo, pero han recibido de nacimiento alguna alteración, genética o epigenética. También comienzan a responder a algunos de esos fármacos”.

LA ALIANZA INDUSTRIA-CIENCIA

“Antes existía alergia entre la academia, los científicos –nosotros– y la industria. La academia decía: ‘Los de la industria son unos corruptos que solo buscan el dinero’. Y la industria decía: ‘Los científicos no tienen ninguna idea práctica y solo buscan su fama’. Por suerte, los dos mundos han confluido y hay una alianza. Nosotros damos conocimiento global sobre la epigenética en cáncer, demencia y otras enfermedades. Algunos de esos conocimientos son explotables. Se hace una patente que se puede licenciar a una compañía que desarrolle un fármaco o un kit diagnóstico, un test diagnóstico. De todo lo que hacemos, es un 20%. Todo lo otro a lo mejor lo será pero dentro de cinco años o más tiempo. Aparte de los fármacos epigenéticos, que son cinco, también salió de nosotros un test que permite predecir si un tumor del cerebro es sensible a una quimioterapia. Si es positivo, hay que dar esa quimioterapia. Si es negativo, esa quimioterapia no se puede dar. Eso hace que el paciente reciba la quimioterapia adecuada y se evite la toxicidad”.

 


“¿Cómo comenzó la quimioterapia del cáncer? Comenzó en la primera guerra mundial. Llegaban los soldados, tiraban gas mostaza y mataban a los enemigos. Se descubrió que no solo mataba a los enemigos, sino que disminuía el número de linfocitos en la sangre. Y eso fue útil porque en las leucemias se incrementa el número de linfocitos. Se comenzaron a tratar las leucemias con un derivado del gas mostaza. Un agente químico de guerra sirvió para la primera quimioterapia. La quimioterapia ha salvado muchísimas vidas. Ahora intentamos hacer fármacos específicos que incidan solo sobre la célula tumoral. En lugar de lanzar gas mostaza a chorro, los teledirigimos al enemigo: uno a uno. Es lo que llamamos moléculas pequeñas. Un 25% de los cánceres, uno de cada cuatro, se trata con una molécula pequeña, específica contra ese subtipo”.
LA PREHISTORIA DEL GAS MOSTAZA

MOLÉCULA PEQUEÑA, RESULTADOS GRANDES

“A mediados de los años 80 la terapia de la molécula pequeña era un 2%. Estamos en el 25%. La curva sube. Creo que en los próximos cinco años llegaremos al 50%. Bajará la quimioterapia global: aún será muy útil, curará muchos tumores. Otra cosa muy importante es que el cáncer de colon de un señor y el cáncer de colon de una señora en el microscopio pueden parecerse mucho, pero a nivel molecular son diferentes y tendrán un tratamiento diferente. Habrá que hacer una inversión: un diagnóstico molecular que cuesta unos 300 euros por paciente. Ahora se hace al 25% y habrá que hacerlo al 50%, con lo que el gasto sanitario aumentará, pero en el fondo disminuirá porque estamos dando algunos fármacos que tienen poco efecto, fármacos que cuestan 50.000 euros por paciente y solo le dan cuatro semanas de vida extra”.

TABLERO DE RISK

“¿Por qué no se hace? Cuando hablamos de guerra contra el cáncer no hablamos de guerrilla de tablero de Risk. Es una batalla grande. Va más allá de cerrar balances anuales y va más allá de legislaturas”.

MI ABUELA

“En todas las familias habrá casos de alzhéimer, de cáncer o cardiovasculares. En mi caso fue mi abuela. Me preocupan mucho las demencias por varios motivos. No te matan directamente, te invalidan. Puedes vivir 20 años más con una demencia. Te conviertes en una carga social para ti, que no te enteras, para tu familia y para el sistema. Aparte de ese gran problema, no hay terapias. En el cáncer curamos el 60% de los tumores globalmente, pero en la demencia no tenemos ni una terapia que funcione. Hay que invertir en esa investigación. No curamos ni a un paciente. Ni uno. Vas por la calle y hay gente curada del cáncer, gente que trabaja, que tiene hijos, que se casa y se descasa, que hace de todo. Si entras en el pozo de la demencia, no sales. Somos una población envejecida y cada vez habrá más casos. No sabemos la causa, si hay una causa, se asocia al envejecimiento. No sabemos por qué unos la tienen y otros, no”.

LO QUE PASÓ HACE 40 AÑOS

“En todas las demencias, parkinson, alzhéimer, tiene que haber algo en común. También en el cáncer: hay una alteración celular, las células se escapan de donde están, etcétera. Parte de eso que es común –en demencias y en el cáncer– son las alteraciones epigenéticas. Como hay fármacos epigenéticos para el cáncer, alguno de esos en el futuro puede servir para el alzhéimer. ¿Qué pasa con el alzheimer? Que no te acuerdas de lo que hiciste ayer pero recuerdas algo que pasó hace 40 años. Hay alteraciones de la memoria”.

MALDITA RESISTENCIA

“El cáncer se adapta. Si aplico quimioterapia, el cáncer cambia y muestra una cara resistente. Si es una molécula pequeña, la recibe, mueren muchas células, pero algunas crecen: son las resistentes. Estamos averiguando mucho sobre los mecanismos epigenéticos involucrados en la resistencia a los fármacos contra el cáncer. Encontramos el fármaco, dos años después el tumor reaparece y es resistente, ha cambiado. Es el fármaco el que ha hecho que cambie el tumor”.

EL CLUB DE LOS SUPERVIVIENTES VA DE FIESTA

“Cuando comencé, la mayoría de las mujeres con cáncer de mama morían, buena parte de ellas. Hoy se encuentran y van de fiesta. Ese mundo no existía, esas mujeres no existían. Y hoy están. ¿Dónde está el club de los supervivientes del cáncer de páncreas? No existe. Mueren casi todos. Un 90%. Y eso es lo que hay que cambiar: hacer que exista ese club de supervivientes y se vayan de fiesta”.

viernes, 13 de mayo de 2016

UNA BUENA PAJITA ES UN REGALO

5 beneficios de masturbarse (que quizás no conocías)


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Image captionLa masturbación es parte de una vida sexual sana.
Según la definición de la Real Academia Española masturbarse es estimular los órganos genitales o las zonas erógenas con la mano o por otro medio para proporcionar goce sexual.
Durante mucho tiempo la masturbación ha sido catalogada por diversas sociedades como una práctica inmoral y dañina, pero nada más lejos de la verdad.
Los expertos aseguran que es una experiencia placentera que aporta beneficios al cuerpo y a la salud.
Por eso BBC Mundo habló con Mariano Rosselló Gaya, andrólogo y experto en medicina sexual del Instituto Médico Rosselló quien nos habló de cinco beneficios de la masturbación científicamente comprobados y que probablemente no sabías.

1. Ayuda con los dolores menstruales

La masturbación puede aliviar dolores, especialmente aquellos relacionados con los malestares menstruales y otros síntomas ginecológicos.
Masturbarse durante la menstruación tiene el efecto de prevenir y mitigar la inflamación y aminorar las molestias en general de este periodo.
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Image captionLa masturbación sirve como analgésico.
" Todas las sustancias químicas que se ven involucradas en la cascada que se produce en el torrente circulatorio al tener un orgasmo actúan de manera analgésica contra los dolores premenstruales", explicó Roselló.
"Igualmente se produce una desinflamación de la zona genital debido a la liberación de las mismas que hace que la presión que provoca los dolores disminuya y por ello lo hagan también las molestias", añadió.

2. Fortalece el sistema inmune

Según un artículo publicado en Sexual and Relationship Therapy, los hombres que se masturban tienen un mejor funcionamiento del sistema inmune.
"En los hombres, el hecho de que la via seminal y los conductos eyaculadores circulen el semen hacia afuera, evita que se puedan producir infecciones de bacterias oportunistas exteriores".
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Image captionMasturbarte libera las hormonas de la felicidad.
"Hay estudios que demuestran que individuos que experimentan mayor número de orgasmos generan un mayor nivel de inmunoglobina A (IgA), que es un anticuerpo".
Asimismo, una investigación del Cancer Epidemiology Centre de Melbourne, Australia, indicó que los hombres entre los 20 y 50 años que se masturban más de cinco veces a la semana tienen menos posibilidades de desarrollar un cáncer.
Algunos estudios también indican que en mujeres, esta actividad previene la endometriosis, una enfermedad urinaria que puede provocar infertilidad femenina.
También se habla de prevención de infecciones, pues la actividad contribuye a que se abra el cuello uterino y libere mucosidad y fluidos cervicales.

3. Mejora el sueño

Hay muchas vías para darle solución al insomnio, pero al parecer una agradable, segura y natural es la de masturbarse, particularmente para los hombres.

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Image captionLa liberación de endorfinas, producto de la satisfacción del orgasmo, puede combatir el insomnio.
Según el experto, "tras el orgasmo se liberan toda una serie de endorfinas, hormonas, catecolaminas y citoquinas que hacen que actúan como relajantes químicos que inducen el sueño".
"El consejo francés de investigación médica público un trabajo en este sentido el año pasado y otros autores lo han podido constatar y publicar", añadió.
La eyaculación puede provocar sueño debido al incremento de la hormona de la prolactina y a la baja de la dopamina, lo que explica la somnolencia que se produce luego del orgasmo.

4. Genera sensación de bienestar

Masturbarse es bueno para tener una buena salud global tanto a niveles biológicos como psicológicos.
"La liberación de endorfinas y catecolaminas rebaja los niveles de estrés y por tanto mejora nuestro estado anímico", dijo Roselló.

5. Mejora las relaciones de la pareja

Un mito muy extendido plantea que la masturbación arruina la relación sexual con la pareja.
Según expertos, esto es absolutamente falso.
De hecho, es lo contrario.

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Image captionLa masturbación ayuda a comunicarnos mejor sexualmente con nuestra pareja.
Masturbarse favorece un buen sexo, ya que al hacerlo la persona aprende mucho sobre su cuerpo, sus reacciones, sus estímulos sexuales, haciendo que el coito sea mucho más placentero.
Pero no sólo eso, "en general, la actividad sexual y la intimidad en la pareja debe cultivarse. Tener buenos orgasmos afianza la relación y por tanto la convivencia familiar", concluyó Roselló.

jueves, 12 de mayo de 2016

Guerra de los sexos en los genes

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Los cromosomas X e Y, responsables por la determinación del sexo, están dando mucho que hablar en el mundo científico. El masculino Y, viene siendo rotulado como en peligro de extinción, y al parecer ambos cromosomas sexuales están enfrascados en una batalla evolutiva por la supremacía, según estudios recientes.

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Guerra de los sexos en los genes
(Publicada originalmente en Muy Interesante. Marzo, 2016)
La diferenciación en sexos, y la reproducción sexual, es casi tan antigua como la vida, se inició hace unos 3.500 millones de años, y consiste en la fusión de dos materiales genéticos diferentes en uno. Se trata de la forma de reproducción más exitosa en la naturaleza, al ser una forma de acelerar la aparición de nuevos materiales genéticos, lo que posibilita una mejor adaptación de las especies a los cambios en los ecosistemas en los que viven.
Son ciertos genes cargan con el trabajo de elegir si un nuevo organismo será macho o hembra. En especies como la nuestra, y la mayoría de los demás mamíferos, esa selección se realiza mediante los llamados cromosomas sexuales, X e Y. El Y es el que produce el cambio con su presencia o ausencia, determinando si el individuo será o no masculino.
En las aves, es al revés, es el cromosoma femenino el que determina el sexo. Mientras que en otras especies, como las abejas, no existen estos cromosomas, y al sexo lo elije a dedo la reina, fertilizando o no los huevos. En otros animales la diferenciación la produce el medio ambiente, como por ejemplo la temperatura.
Así es que modificaciones en los cromosomas sexuales, y en especial en el cromosoma masculino Y, podrían generar cambios evolutivos importantes en nuestra especie, y es lo que vienen notando los genetistas durante los últimos años.
Evolución de X e Y
Normalmente, una persona cuenta con 46 cromosomas, que se agrupan en 23 pares. Dentro de ellos se encuentra la mayor parte de la información genética del individuo. Desde el par 1 al 22, los autosomas, son todos similares en tamaño, pero el par que forman los cromosomas sexuales es muy desigual.
El Y, que en los mamíferos contiene los genes que determinan si un individuo será macho, palidece en comparación con su compañero X. Apenas cuenta con 16 genes de los 600 que en algún momento compartió con el X hace unos 200 a 300 millones de años, como se cuenta en un estudio publicado en la revista científicaNature, en 2014, por Daniel Bellot y colegas, del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
El cromosoma Y surgió por aquellos tiempos, en un ancestro común de la mayoría de los mamíferos, dicen los investigadores. Esto no quiere decir que antes no existiesen los machos, sino que la diferenciación de los sexos ocurría por otros factores como los que comentamos anteriormente.
Todo esto cambió cuando evolucionó un gen llamado SRY, y en la mayoría de los mamíferos el sexo dejó de ser determinado por el medioambiente, y pasó a ser dependiente de los genes de un cromosoma en particular.
Diferenciando X de Y
“En 1967 Susumo Ohno propuso un mecanismo para la evolución de los cromosomas sexuales”, nos contó Eliana R. Steinberg, del Grupo de Investigación Biología Evolutiva de la Universidad de Buenos Aires. “Postuló que los cromosomas sexuales surgieron originalmente a partir de un par cromosómico autosómico (los cromosomas se clasifican en dos categorías: cromosomas sexuales y autosomas)”.
“Uno de los cromosomas del par adquirió un gen con un rol determinante del sexo desencadenando la diferenciación de ese par cromosómico”, continuó Steinberg. “Luego de la adquisición de este gen habría seguido una etapa de restricción de la recombinación”.
Este último es el proceso mediante el cual el material genético de un cromosoma se une al de otro. La supresión de la recombinación entre los cromosomas sexuales, nos explicó Steinberg, evolucionó inicialmente como una forma de evitar que el gen determinante del sexo sea destruido o modificado.
“La ausencia de recombinación entre los cromosomas sexuales reduce la capacidad de la selección natural para fijar mutaciones favorables y evitar la fijación de mutaciones deletéreas”, agregó Steinberg. Pero esta es, también, la razón por la cual el cromosoma Y ha ido reduciéndose a lo largo de millones de años.
El menguante cromosoma Y
El cromosoma masculino viene perdiendo respeto desde finales de los años 1950s. Fue por aquellos tiempos que el entonces presidente de la Sociedad Americana de Genética Humana contó que tan sólo algunos pocos genes residían en el cromosoma Y.
En 2002, la genetista Jennifer Graves de la Universidad de Camberra, Australia, informó en  Nature que el poco respetado Y venía disminuyendo de tamaño desde hacía millones de años, e incluso llegó a predecir su extinción en 10 millones de años.
Esto viene generando titulares en los grandes medios de comunicación, con cada avance en este aspecto, preguntándose si los hombres no desaparecerían con el infame Y, como podemos ver plasmado en algunas ficciones como “Y: El último hombre”. En este comic, escrito por Brian K. Vaughan, el humano Yorick y el mono Ampersand son los únicos supervivientes de una plaga que acabó con el resto del género masculino del planeta.
Pero, ¿qué pasaría si desapareciese el cromosoma Y? “No pasa nada”, responde el experto en cromosomas sexuales y genética evolutiva Arcadi Navarro i Cuartiellas, director del departamento de ciencias experimentales y de la salud de la Universitat Pompeu Fabra. “Los genes migran a otros cromosomas y hay otros cromosomas que suplen la función del Y. En muchas especies eso ha pasado recientemente y hay casos claros de “Neo-Y” que en una especie muy cercana son autosomas normales. En humanos no pasaría nada, porque si desaparece Y no lo hará de golpe mañana, sino mediante un largo proceso natural de sustitución. Si no supiéramos genética, ni nos enteraríamos del cambio”.
Igualmente, un estudio reciente publicado en Nature, por Daniel Bellott y colegas, descubrió que si bien el cromosoma Y se ha ido achicando desde hace 200 millones de años, permanecería inalterablemente pequeño dese hace al menos unos 25 millones de años, cuando la rama evolutiva de los primates que derivaría en nosotros se separó de la que desembocó en los monos. Y la razón por la cual no se siguió achicando sería que no sólo tiene genes destinados a determinar el sexo, sino algunos encargados de sintetizar proteínas que serían importantes para órganos como el corazón o los pulmones.
La batalla de los cromosomas sexuales
Como si no fuese poco con la mala prensa que recibe el pequeño Y, se le agrega otro tema de conflicto en la relación que mantiene con su compañero X: La lucha por la supervivencia.
A veces, ciertos genes se enfrascan en una competencia dentro del genoma, y algunos terminan logrando transmitirse a la descendencia con una frecuencia mayor al 50% típico. Es lo que se conoce como conflicto genético, y es lo que está sucediendo entre los cromosomas X e Y, según un estudio presentado en 2015 en las reuniones de la Sociedad para el Estudio de la Reproducción, en Puerto Rico, por el biólogo David Page, de la Universidad de Cambridge, Estados Unidos.
Era algo que se sospechaba, pero recién con este estudio se pudo probar gracias a los avances en la tecnología utilizada para secuenciar segmentos de ADN, es decir, para interpretarlo. Se valieron de una técnica conocida como secuenciamiento de súper resolución, que puede detectar mínimas variaciones en los genes.
“Se dice que si ocurriera una transmisión no equitativa  o tendenciosa de los cromosomas sexuales estaríamos en presencia de un conflicto genético”, nos explicó Eliana Steinberg. “La acumulación de mutaciones favorables a un sexo determinado y la invasión de elementos “egoístas” podrían aumentar la transmisión de uno de los cromosomas sexuales a expensas de su cromosoma homólogo”.
“En ratones se ha encontrado secuencias que causarían este tipo de distorsiones en la descendencia, pero esto aún no se ha observado en otros grupos”, continúa Steinberg.
Pero lo cierto es que esta competencia, en realidad, nunca llega a proclamar a un ganador, porque si así sucediese, esto repercutiría en la fertilidad, y se verían poblaciones con más hembras que machos, o al revés, lo que podría degenerar en la extinción de la especie.  “Decir que existe competencia es malinterpretar ciertos resultados”, nos aclara Arcadi Navarro. “¡Se necesitan mutuamente!”.
Los cromosomas sexuales están mostrando un rico tapiz a la luz de los avances tecnológicos en secuenciamiento de ADN. X e Y están demostrando ser mucho más interesantes de lo que se pensaba.
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APARTADOS
¿Qué es un Cromosoma?
Lo que somos, físicamente, lo define un ácido nucleico dentro del cual se encuentran las instrucciones para nuestro desarrollo y funcionamiento. Se trata del ADN, donde están contenidos  los genes. Los cromosomas sirven de contenedores y transporte de largos fragmentos de ADN, dentro de los núcleos de los millones de células que contiene un organismo.
Los cromosomas vienen en pares, y en cada célula humana podemos encontrar 46, que se juntan en 23 pares. La mitad los heredamos de nuestra madre, y la otra mitad, de nuestro padre. La madre aporta un cromosoma X a su hijo, mientras que el padre puede aportar un X o un Y. Así se forma el par conocido como cromosomas sexuales, y es el padre quien determina el sexo, ya que las mujeres tienen dos X, y los varones un X y un Y. Los restantes cromosomas son conocidos como Autosómicos.
¿Por qué el Cromosoma Y define el sexo?
El sexo en los humanos, como en el resto de los mamíferos, se determina mediante lo que se conoce como cromosomas sexuales heteromórficos, que se manifiesta durante la concepción. Contamos con un sistema conocido como heterogamia masculina, es decir que los machos tienen un sistema sexual XY, mientras que las hembras tienen un XX.
En las aves, por el contrario, los cromosomas sexuales se denominan Z y W (para diferenciarlos del X e Y de los mamíferos, respectivamente), y cuentan con heterogamia femenina, es decir, los machos son ZZ y las hembras ZW.
En este caso uno de los cromosomas que porta el sexo heterogamético (el Y en mamíferos y el W en las aves) porta el gen determinante del sexo, que desencadena la diferenciación del embrión como macho (en mamíferos) o como hembra (en aves). Si falta ese gen determinante del sexo el embrión se desarrollará como hembra (en mamíferos) o como macho (en aves).