Las recetas que prescriben representan el 50% de los puntos que determinan sus incentivos de productividad.
La presidenta,una obesa zampabollos y analfabeta,socialista del Opus Dei,catequista y confidente de la Embajada U$A,muestra que es la derecha de la derecha nazi-fascista of Spain.
En el partido socialista se juntan firmas para expulsarla
Image copyrightTHINKSTOCKImage captionAunque las autoridades sanitarias coincidan en que repercuten en la salud, muchos químicos siguen estando presentes en nuestras vidas.
"Hace diez años este consenso no hubiera sido posible, pero hoy las investigaciones al respecto son abundantes y los resultados, claros".
Así de contundente es Irva Hertz-Picciotto, subdirectora del Departamento de Ciencias de la Salud Pública de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en Davis, Estados Unidos.
La epidemióloga ambiental se refiere a los riesgos para la salud que puede implicar la exposición a algunos de los químicos presentes en los productos de uso diario.
Y el consenso al que hace alusión es el alcanzado por expertos estadounidenses de diversas disciplinas englobados en el proyecto TENDR (Targeting Environmental Neuro-Developmental Risks, que podría traducirse como Apuntando a los Riesgos Ambientales del Desarrollo Neurológico).
En la iniciativa, de la que Hertz-Picciotto es copresidenta, participan investigadores de las principales universidades de EE.UU., como Harvard y Columbia, miembros de organismos como el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Medioambiental, la Escuela de Medicina del Hospital Monte Sinaí, entre otros.
Image copyrightGETTY IMAGESImage captionSegún los expertos que engloba en proyecto TENDR, los químicos mencionados aquí afectan al desarrollo neuronal.
Todos ellos concuerdan que "la exposición continuada a químicos tóxicos presentes en nuestro aire, el agua, la comida, el suelo y los productos de consumo pueden aumentar el riesgo de discapacidades cognitivas, sociales o de comportamiento, así como desórdenes específicos en el desarrollo neurológico, como el autismo y el síndrome de déficit de atención con hiperactividad".
La de TENDR es la última de las voces que se ha alzado contra estos componentes, presentes en algunos alimentos, en plásticos y envoltorios, en cortinas de ducha, muebles, electrodomésticos, hasta en ciertos productos cosméticos y de higiene diaria.
En la misma línea, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetriciaconcluyó en su informe del año pasado que el contacto continuado con esos productos "amenaza la salud reproductiva de los humanos".
Hace poco más de dos años, los científicos Philippe Grandjean, de la Universidad de Harvard, y Philip Landrigan de la Escuela de Medicina del Hospital Monte Sinaí, publicaron una polémica revisión en The Lancet Neurology que acaparó la atención de la prensa del todo el mundo.
Image copyrightGETTY IMAGESImage captionLa amplia presencia de estas neurotoxinas es una "pandemia silenciosa" los científicos Philippe Grandjean, de la Universidad de Harvard, y Philip Landrigan de la Escuela de Medicina del Hospital Monte Sinaí, ambos de EE.UU.
En ella aseguraban que la humanidad se enfrenta a una "pandemia silenciosa", causada por un conjunto de neurotoxinas, capaces de alterar el correcto desarrollo del cerebro humano.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha advertido en distintos informes sobre el uso de productos con estos componentes, aunque aclara que las consecuencias directas no siempre son fáciles de medir y que su gravedad depende del grado de exposición.
Sin embargo, los usuarios no siempre son conscientes de ello.
De hecho, un informe de 2011 del Eurobarómetro -una serie de encuestas llevadas a cabo por la Comisión Europea- concluía que más de la mitad de la población de la Unión Europea es incapaz de identificar los productos químicos de uso diario como potencialmente peligrosos y que "raramente" sigue las instrucciones de seguridad.
Image copyrightTHINKSTOCKImage captionDe acuerdo a los estudios, los usuarios no siempre son conscientes del peligro que implica la exposición continuada a estos compuestos.
¿Pero cuáles son estos químicos potencialmente perjudiciales? ¿Y qué podemos hacer ante ellos?
1. Ftalatos:
Los ftalatos o ésteres de ácido ftálico son un grupo de productos químicos industriales utilizados como disolventes y para la fabricación de plásticos más flexibles o resistentes, como el policloruro de vinilo (PVC).
Los más empleados son el DEHP (di-2-etilhexilftalato), el DIDP (diisodecilftalato) y el DINP (diisononilftalato).
Asimismo, los ftalatos sirven para fijar esencias a productos químicos.
Gracias a estas características, se pueden encontrar en champús, acondicionadores, aerosoles para el cabello, perfumes, esmaltes de uñas, embalajes para comida, cápsulas de medicamentos y en juguetes sexuales.
Image copyrightTHINKSTOCKImage captionLos ftalatos están presentes en muchos cosméticos.
"Se calcula que al año se producen 4,9 millones de ftalatos a nivel mundial", señala el proyecto TENDR.
Varios estudios relacionan estos compuestos con cocientes intelectuales más bajos, con el síndrome de déficit de atención y con alteraciones en el sistema hormonal.
"Estos compuestos entran a través de la piel, por la vía respiratoria o digestiva, pasan al torrente circulatorio y por la sangre se distribuyen por todo el organismo, pasan a las células de los tejidos y en algunos tienen efectos tóxicos importantes (no de forma aguda, sino con el paso del tiempo), concretamente en el sistema hormonal", señalan los expertos.
Ante esto, EE.UU. y la Unión Europea empezaron a regular su uso y se prohibió en juguetes y en cualquier material que pudiera estar en contacto con los menores.
Image copyrightGETTY IMAGESImage captionLos juguetes con ftalatos están prohibidos en muchos países.
Pero a pesar de las prohibiciones, otros estudios demuestran que la población mundial sigue expuesta a los ftalatos.
Así que, los expertos recomiendan tomar las siguientes medidas para reducir la posible exposición a estos componentes:
Optar por detergentes y lociones sin fragancia.
Para calentar la comida en el microondas utilizar envases de cristal, no de plástico.
No comprar juguetes cuya etiqueta dice que contienen DEHP, DBP y BBP.
Si el prospecto de un medicamento con cápsula menciona la palabra ftalato entre los principios inactivos, elegir otra marca.
Si vas a cambiar el piso de tu casa, evitar el PVC y optar mejor por madera o corcho.
2. Polibromodifenil éteres (PBDE)
Los polibromodifenil éteres o PBDE son compuestos bromados y se usan como retardantes de llama en plásticos y espumas.
Se los encuentra en numerosos equipos electrónicos pero, sobre todo, en los muebles, pues se aplica en las espumas de poliuretano presentes en estos.
Su uso se popularizó para sustituir a los éteres bifenilos policlorados (PCB) que se prohibieron a finales de los 70. Pero, según los expertos, el sustituto no fue mucho mejor.
Image copyrightTHINKSTOCKImage captionLos PBDE se usan como retardantes de llama en plásticos y espumas.
Su degradación en la atmósfera es muy lenta, por lo que es un compuesto difícil de eliminar.
Además, se va acumulando en los animales.
En 2006 el estado de California, EE.UU., prohibió su uso después de que un estudio de la Universidad de Columbia comprobara que la sustancia estaba presente en altas concentraciones en la leche materna, lo que se relacionó con un menor coeficiente intelectual y una pérdida de atención en los lactantes.
En Europa su uso está permitido dentro de determinados umbrales considerados -de momento- seguros.
Image copyrightTHINKSTOCKImage captionLos rellenos de algunos sofás contienen estos compuestos.
Sea como sea, estas son las recomendaciones de los expertos para minimizar la exposición a los PBDE:
Al comprar muebles con relleno, como sofás o sillones, leer la etiqueta con detenimiento y escoger el modelo "libre de retardantes de llama".
Limpiar el polvo de la casa con frecuencia.
Colocar un felpudo en la puerta, para que quien deje allí las partículas de PDBE que podría traer en los zapatos.
3. Mercurio
"El mercurio es una sustancia tóxica con efectos nocivos para el ser humano, en especial para las embarazadas, los lactantes y los niños", señala la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El mercurio se acumula en el suelo o en las aguas superficiales, y los microorganismos son capaces de transformarlo en metilmercurio (CH3Hg), un compuesto mucho más tóxico.
"En el feto, el lactante y el niño, el principal efecto del metilmercurio es laalteración del desarrollo neurológico(…); afecta negativamente el desarrollo del cerebro y del resto del sistema nervioso del niño".
Aun así, el mercurio y sus derivados siguen estando presentes en nuestras vidas.
Image copyrightTHINKSTOCKImage captionSustituir el termómetro de mercurio por uno digital es una medida recomendada por los expertos.
Las medidas para reducir su incidencia en la salud pasan por fomentar el uso de energías limpias que no se basen en la combustión del carbón, acabar con la minería de este mineral y dejar de utilizarlo en la extracción de oro y en otros procesos industriales.
Pero cada uno también puede poner de su parte para reducir la exposición a este compuesto tan tóxico, tal como señala la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de EE.UU:
Desechar el termómetro de mercurio que tienes guardado en el cajón y sustituirlo por uno digital.
Deshacerte de las pilas ya agotadas por las vías establecidas y nunca tirarlas a la papelera común.
Asegurarte de que los cosméticos que usas no contengan mercurio.
Si por causa de una caries debes hacerte un empaste, solicitar una alternativa al amalgama de mercurio, también conocido como amalgama de plata.
En el pasado, el cloruro mercurioso se usó extensamente en medicamentos tales como laxantes, medicinas para eliminar gusanos y polvos dentales. Estos medicamentos antiguos deben desecharse propiamente y deben ser reemplazados con medicamentos más seguros y eficaces.
Más ejemplos
Estas sustancias presentes en los productos que usamos a diario sólo son algunas de las que preocupan a las autoridades sanitarias. La lista de químicos potencialmente tóxicos es más larga y en ella se incluyen también el plomo, el flúor, el DDT, el tetracoloetileno, etcétera.
Image copyrightTHINKSTOCKImage captionLas consecuencias para la salud de estos compuestos dependen de la dosis, aclaran los expertos.
"Muchos de estos químicos son neurotóxicos del desarrollo bien conocidos, perotodo depende de cuál sea el nivel de exposición", explicaba la doctora en toxicología Laura Plunkett en la revista estadounidense The Atlantic.
"Es como todo. Si no le das a la gente lo suficiente o no consumes bastante en tu agua, tu comida o el aire que respiras, no va a tener ningún efecto".
En su opinión, la mayoría de la población está en contacto con niveles demasiado pequeños de los neurotóxicos identificados por los autores como para que supongan un peligro.
Investigadores del Keene State College, de EEUU. De derecha a izquierda, Jason Pellettieri, J.P. Dustin y Casey Kimball.
La 'Schmidtea mediterranea' (SM), un gusano exportado desde balsas de Barcelona a laboratorios de todo el mundo por sucapacidad de regenerarse, acaba de revelar otro asombroso comportamiento. Expuesta al sol, en lugar de oscurecerse, se vuelve blanca. Eso ocurre con un mecanismo molecular análogo al que actúa en las porfirias. Este grupo de enfermedades raras produce desde heridas en la piel por exposición a la luz, hasta problemas psiquiátricos. Los descubridores del mecanismo, que lo dieron a conocer en mayo, esperan que el gusano barcelonés sirva de cobaya para estudiar esos trastornos.
La SM es una planaria carnívora de menos de un centímetro de longitud que tiene una extraordinaria propiedad: se reproduce partiéndose en dos trozos, cada uno de los cuales genera otra planaria. Muy pocos organismos dotados de cierta complejidad (con cabeza, cola, frente y dorso) disponen de esta capacidad. Por esto, son estudiadas en una veintena de laboratorios del mundo para adivinar el secreto de su regeneración, que se supone vinculado a una extraordinaria abundancia de células madre en su organismo.
Casi todas las SM empleadas en investigación derivan de muestras sacadas de balsas del vivero municipal de Tres Pins, en Montjuïc. Junto con Menorca, este es el único sitio conocido donde ir a buscarlas, aunque seguramente estén presentes en buena parte del área mediterránea.
La estrategia para preservar la población de las balsas de Montjuïc
Aunque no exista una evaluación de la cantidad de ejemplares de 'Schmidtea mediterranea' existentes en las balsas del vivero de los Tres Pins de Montjuïc, "allí están, eso es seguro", afirma Sergi García, director de Galanthus, la asociación encargada de cuidarlas por cuenta del Ayuntamiento de Barcelona.
La estrategia de preservación consiste en limpiar las balsas a mano, sin vaciarlas completamente, cada dos o tres años. Para protegerlas del tóxico bronceado, se aumenta la densidad de plantas y se construyen refugios en las balsas soleadas.
HALLAZGO CASUAL
El biólogo del Keene State College (EEUU) Jason Pellettieri las usa desde hace años en experimentos de su curso de Biología. “Mi jefe del posdoctorado, Alejandro Sánchez Alvarado, se fue a Barcelona, compró un trozo de carne, lo puso en una balsa y volvió con las planarias que había pescado", recuerda.
Pero el año pasado ocurrió algo inesperado. Un grupo de estudiantes dejó una caja de planarias cerca de una ventana para mirar si la luz mermaba su capacidad de regeneración, dado que suelen vivir en la oscuridad del fondo de las balsas. Esa habilidad no mermó, pero al cabo de unos días los marrones gusanos se habían vuelto níveos.
Entonces, Pellettieri tomó el mando y reprodujo el experimento con luz controlada. “Ya en la década de 1950 se había observado el fenómeno en otras planarias, pero nosotros hemos identificado la vía bioquímica que produce la transformación”, explica. De esta manera, el investigador y su equipo descubrieron que le mecanismo molecular implicado es casi idéntico al de las porfirias.
En los humanos, este mecanismo -una secuencia de ocho enzimas- produce una sustancia llamada porfirina que se usa para fabricar elhemo. Este forma parte de la hemoglobina, el pigmento rojo de la sangre. En las porfirias, el mecanismo se “estropea” antes de que los ocho enzimas actúen. En consecuencia, en lugar de producir hemo, la porfirina se acumula en el organismo. Según el punto en el cual se estropea la secuencia y el tejido afectado, el resultado es una piel que se resquebraja bajo el sol e incluso alucinaciones y convulsiones. El origen es genético, aunque en algunas personas la enfermedad se desencadena solo en condiciones especiales, cuando el individuo reduce la ingesta de comida por dietas o ayunos.
“En las células del pigmento de las SM, solo los tres primeros enzimas del mecanismo están expresados. Mientras la planaria está en la oscuridad, la acumulación de porfirina no es un problema. Pero si se expone al sol esta sufre una reacción química que produceradicales libres, que matan las células del pigmento”, explica Pellettieri. De aquí el blanco bronceado del gusano. Los investigadores comprobaron también que el proceso se acelera si antes se ha quitado la comida a la planaria, un impresionante parecido con el caso humano.
“Hay otros modelos animales de la porfiria, incluyendo ratas [modificadas genéticamente para emular la enfermedad]. Sin embargo, las SM permiten ensayar fácilmente fármacos: basta con ponerlas en el agua y ver si cambian de color o no. Además, reproducen naturalmente el efecto de la ingesta de nutrientes”, observa Pellettieri.
“Las planarias son famosas por su capacidad de regeneración, pero hasta ahora nunca se han usado como modelo de enfermedades: este trabajo abre una nueva posibilidad”, comentaFrancesc Cebrià, investigador de la Universitat de Barcelona experto en SM. “Sin embargo, su piel es muy distinta a la humana y no tienen síntesis de la hemoglobina", matiza Jochen Rink, investigador en planarias del Instituto Max Planck de Dresden (Alemania). Así que la utilidad del hallazgo en humanos está todavía por demostrar.