domingo, 28 de agosto de 2016

El PSOE contraataca- Alfons López

El desconcertante prurito braquiorradial, la desesperante picazón en los brazos que confunde a los médicos


Mujer rascándoseImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionPor mucho tiempo se pensó que se trataba de un tipo de dermatitis.
Lo único que sientes es piquiña en los brazos. No hay dolor, ni entumecimiento, ni debilidad. Sólo un picor crónico.
Los médicos intentan aliviarte en vano.
Finalmente te hacen una biopsia de la piel, pero la muestra es completamente normal.
Aunque está lastimada (lesiones, callos y marcas de arañazos), no tienes erupciones o problemas de la piel que podrían causar picazón.
Pueden pasar años e intensificarse de tanto que te rascas hasta sacarte sangre.
Pero recientemente, se han hecho estudios que indican que, aunque parezca extraño, la causa del problema, llamado prurito braquiorradial o PBR, es un daño neurológico, no cutáneo.
"Es una condición completamente ilógica y extraña", le dice a la BBC el dermatólogo Nisith Seth, quien tiene un interés especial en el PBR.

Síntomas engañosos

"Tienes una sensación de picazón en el medio del brazo que de alguna manera está conectada a los nervios de tu espina dorsal. Por eso es difícil de diagnosticar. Además la mayoría de la gente, incluso muchos doctores, no saben que existe".
Doctor confundidoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLos síntomas insinuaban otra cosa.
Uno de los problemas es que sus síntomas son similares a los de la dermatitis, así que causa confusión.
"Es muy fácil pensar que se trata de eczema, pues a menudo es peor en los brazos, particularmente en el doblez de los codos. Pero también se parece a la psoriasis y la urticaria", explica Seth.
Para contribuir a la confusión, por lo difícil que es evitar rascarse, la piel va adquiriendo las características de esos tipos de dermatitis: se pone más tosca, más seca, se descolora.
Además, muchos pacientes notan que se empeora con el calor y la luz del sol, como si fuera un sarpullido causado por fotosensibilidad.

¿Qué es entonces lo que está ocurriendo?

"Lo que pensamos que sucede es que los nervios que suplen la piel están alterados. Hay varias fibras nerviosas diferentes que emanan de la espina dorsal en el cuello y llegan a la piel. Estas fibras se pueden dañar de muchas formas", explica el dermatólogo.
"Lo que hay que tener en cuenta es que pueden lesionarse en cualquier lugar del camino, del origen al fin", señala.
"De manera que, aunque el daño se exprese a ras de piel, la causa puede ser quelos nervios estén comprimidos por las vertebras en el cuello".
Eso es lo que indican estudios en los que los médicos usaron imágenes de resonancia magnética para examinar la columna cervical de pacientes que sufren de comezón crónica.
Sistema nerviosoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionEl problema viene del cuello, no de la piel.
Descubrieron una marcada correlación entre la picazón y la compresión del nervio en el cuello. De hecho, el sitio exacto de la molestia en la piel correspondía precisamente con la ubicación en el cuello en la que el nervio reside y conecta la parte de la piel del brazo.
"Si te lo imaginas como un circuito eléctrico, tiene sentido. Conecta a tu piel, de manera que si tocas algo o algo te pica, ese sistema eléctrico le comunica esa sensación al cerebro. Si uno de los cables tiene una falla en algún lugar, la respuesta se altera", explica Seth.
Lo extraño, y lo que contribuyó a confundir a los médicos, es que cuando se trata de nervios dañados en otros lugares del cuerpo, los síntomas tienden a ser hormigueos o debilidad o adormecimiento.
"Lo que pasa es que la parte superior del cuerpo es mucho más sensible al tacto y a la picazón, pues así evolucionamos: necesitamos más sensibilidad en esa parte para funcionar. Es también común que la gente se queje de una sensación de comezón similar en la parte de arriba de la espalda (nostalgia parestésica), y también se le atribuya a un problema de la piel, cuando se trata de los nervios".

¿Y el tratamiento?

Sesión de fisioterapiaImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionEn algunos casos, la fisioterapia ayuda.
"Hay ciertas cremas que pueden ayudar, muy básicas, con mentol o las que afectan las terminaciones nerviosas, que alteran la manera en la que los nervios responden a la picazón", señala el especialista.
"En muchos casos no son suficientes, así que los pacientes pueden tomar pastillas. El problema es que éstas pueden producir efectos secundarios", agrega.
"Además, siempre vale la pena investigar y corregir la causa subyacenteLos escáneres pueden ayudar. Luego, es posible que se pueda tratar con fisioterapia, aunque en casos extremos quizás sea necesaria una cirugía", concluye Seth.

sábado, 27 de agosto de 2016

NO DESAPARECIERON COMO QUIEREN LOS FASCISTAS DE RAJOY Y SUS VOTANTES NAZIS

Un corazón y 45 cerebros rojos que
el franquismo no pudo borrar

De los 104 cadáveres de una fosa de la Guerra Civil en La Pedraja (Burgos), se han conservado estos órganos de represaliados gracias a la humedad y la acidez del suelo. Los forenses quieren que se considere "Patrimonio Científico Mundial" por lo insólito


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Uno de los cerebros 'saponizados' en la fosa de represaliados republicanos de La Predraja, Burgos.- SERRULLA ET ALL

MADRID.- Ocho décadas enterrados en una fosa no han bastado par hacerlos desaparecer. Como si el destino quisiera haber puesto su granito de arena en una suerte de victoria poética. El franquismo logró silenciar con represión las ideas durante cuarenta oscuros años, pero no ha logrado borrar de la historia ni las ideas ni algunos de los cerebros que las contenían y que decidió atravesar con un balazo para imponer su dictadura.

El antropólogo-forense Fernando Serrulla ha confirmado hoy el hallazgo de 45 cerebros y un corazón entre los 104 cadáveres de una fosa de la Guerra Civil en el monte de La Pedraja (Burgos), donde parecen haberse conservado, en contra de lo habitual, por las condiciones de humedad y de tipo de suelo.

Serrulla, autor de un estudio científico sobre tres de los cerebros hallados entre los restos de la fosa, ha señalado que estas partes blandas y grasas se han conservado "de forma atípica" y cree que esos restos deberían ser considerados "Patrimonio Científico Mundial".
Una familiar de represaliados durante la Guerra Civil visita la fosa común de La Pedreja, en Burgos.- OSCAR RODRÍGUEZ/ARANZADI

El forense, en una noticia adelantada por El País, explicaba que se trata de restos encontrados entre los cadáveres que se exhumaron de la primera fosa excavada en el monte de La Pedraja, en agosto de 2010.

Ha recordado que en el momento de la exhumación ya concluyeron que el cerebro de algunos cadáveres estaba conservado, aunque había quedado en la sexta parte de su tamaño al perder el agua y su peso había pasado de 1,2 o 1,5 kilos, que es la media habitual en los humanos actuales, a unos 50 gramos.
Se trata de una especie de momificación natural debida a las condiciones de la fosa
Más adelante, los científicos han confirmado que se habían conservado 45 cerebros y el corazón de uno de esos cadáveres, en una especie de momificación natural debida a las condiciones de la fosa en la que se sepultaron los cuerpos.

Aunque ha señalado la conveniencia de convertir "toda la colección en un corpus de estudio", Serrulla ha adelantado que parece que los restos han sufrido un proceso que se denomina "saponificación", por el que han quedado reducidos en tamaño y peso y convertidos en una especie de jabón.
El corazón conservado de un represaliado por los falangistas en La Predraja, Burgos.-SERRULLA ET AL
El corazón conservado de un represaliado por los falangistas en La Predraja, Burgos.-SERRULLA ET AL
Ha explicado que lo habitual que las partes blandas del cuerpo se conviertan en una masa en unos pocos meses y desaparezcan.

En este caso, cree que la razón de que se hayan conservado es un cúmulo de circunstancias, como el hecho de estar enterrados en un terreno ácido y arcilloso y que los meses de julio a noviembre de 1936 fueron extraordinariamente lluviosos y fríos en esa zona de Burgos.

Además, ha destacado la importancia del estudio de esos restos "por una razón humanitaria, para poder identificarlos" y por su interés puramente científico, porque en este momento solo están registrados en el mundo 400 cerebros conservados más allá de lo habitual y los únicos corazones que habían resistido hasta ahora el paso del tiempo son los de momias de Egipto y Chile.

viernes, 26 de agosto de 2016

LA MALA LECHE DE LA SALMONELLA

La salmonela sacrifica parte de su descendencia para prolongar la infección intracelular


Salmonella –un patógeno bacteriano intracelular que infecta a los humanos– promueve la eliminación de algunas de sus bacterias en el interior de la célula eucariota aprovechándose de un proceso denominado agrefagia. De esta manera, la bacteria controla de forma efectiva el tamaño de su progenie. Este mecanismo impide que la célula hospedadora muera por un excesivo número de bacterias en su interior y favorece una infección persistente en el tiempo.

<p>Célula infectada por <em>Salmonella</em>. En rojo bacterias, en morado agregados de membranas, en verde vimentina rodeando el agresoma y en azul núcleo de la célula. / CNB-CSIC</p>
Célula infectada por Salmonella. En rojo bacterias, en morado agregados de membranas, en verde vimentina rodeando el agresoma y en azul núcleo de la célula. / CNB-CSIC
Científicos del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC) han identificado un nuevo mecanismo que permite a Salmonella (bacteria causante de las intoxicaciones alimentarias conocidas como salmonelosis) controlar el tamaño de su población en el interior de células eucariotas. Este control es importante para evitar la muerte de la célula hospedadora y así establecer una infección persistente en el tiempo.
Para limitar el aumento de su descendencia y asegurar la continuidad de la infección intracelular, las propias bacterias se aprovechan de un proceso denominado agrefagia (tipo de autofagia selectiva que elimina agregados de proteínas inservibles para la célula) que culmina con el sacrificio de solo algunos miembros de su progenie. El estudio ha sido publicado recientemente en la revista científica Autophagy.
Los investigadores han analizado mediante microscopía en tiempo real la infección de células humanas vivas expuestas al patógeno intracelular Salmonella enterica
En este trabajo, los investigadores han analizado mediante microscopía en tiempo real la infección de células humanas vivas expuestas al patógeno intracelular Salmonella enterica serovar Typhimurium (S. Typhimurium).
Según sus observaciones, S. Typhimurium promueve que en la célula infectada se acumulen endomembranas en forma de agregados. Para deshacerse de ellos, la célula induce un proceso de autofagia selectiva por agrefagia destinado a digerir y eliminar estos agregados de membranas en el interior de compartimentos llamados autofagosomas.
“Durante este proceso de limpieza, algunas bacterias cercanas al agregado quedan también atrapadas en el interior del autofagosoma y son eliminadas de forma fortuita”, explica Francisco García del Portillo, autor principal del estudio e investigador del CNB-CSIC.
Las imágenes de células vivas obtenidas por los científicos permiten ver lo que ocurre dentro de la célula infectada en cada momento. “Las imágenes de microscopía en tiempo real muestran cómo algunas bacterias son capturadas y digeridas por la maquinaria de la agrefagia mientras otras tratan de escapar”, señala el investigador. “Parece una carrera contrarreloj para no quedar atrapadas en el autofagosoma cuando éste queda sellado”, añade.
Según indican los autores en el estudio, este es el primer ejemplo de un fenómeno de autofagia simultánea de bacterias y agregados de membranas de la célula hospedadora. “Es un mecanismo muy efectivo para establecer una infección persistente manipulando la maquinaria de autofagia de la célula eucariota”, concluye García del Portillo.
Referencia bibliográfica:
Noelia López-Montero, Estel Ramos-Marquès, Cristina Risco, and Francisco García-del Portillo. "Intracellular Salmonella induces aggrephagy of host endomembranes in persistent infections" Autophagy vol. 12, no- 10, 1-16.

jueves, 25 de agosto de 2016

EN LA ARGENTINA SE LLAMABA FATTIGATTI DE TUTTI

Agotamiento emocional: por qué estamos permanentemente exhaustos


Unas personas agotadasImage copyrightTHINKSTOCK
Image caption¿El costo de la vida moderna?
Hace algunos años, Anna Katharina Schaffner se convirtió en víctima de una "epidemia" de agotamiento.
Comenzó con una especie de inercia física y mental y, según sus propias palabras, un "sentido de pesadez" en todo lo que hacía.
Incluso las tareas más mundanas absorbían su energía y cada vez le resultaba más difícil concentrase en el trabajo.
Cuando trataba de relajarse, se encontraba revisando obsesivamente su correo electrónico.
Al cansancio se sumó la apatía: "Estaba desencantada, desilusionada y desesperanza", confiesa.
Esas sensaciones les resultarán familiares a muchas otras personas -incluidos famosos como el papa Benedicto XVI hasta Mariah Carey- que fueron diagnosticadas con agotamiento emocional.

Enfermedad moderna

Si tenemos en cuenta lo que dicen los medios de comunicación, es una enfermedad puramente moderna; casi todas las veces que Schaffner encendía la televisión, había un debate al respecto.
Schaffer, quien es crítica literaria e historiadora en la Universidad de Kent, Reino Unido, decidió investigarlo.
El resultado, su nuevo libro: "Agotamiento emocional: una historia", un fascinante estudio sobre las formas en que doctores y filósofos comprendieron los límites de la mente humana, el cuerpo y la energía.
El agotamiento emocional es una preocupación hoy día, con cifras especialmente sorprendentes en algunos sectores con gran desgaste físico y emocional, como la sanidad.
Hay quien argumenta que el agotamiento emocional es tan sólo una etiqueta no estigmatizada de la depresión.
En su libro, Schaffner cita un artículo de un diario alemán que defiende que el agotamiento es una "versión lujosa" de la depresión para altos profesionales.
"Sólo los fracasados se deprimen", dice el artículo.
Sin embargo, ambos trastornos son muy diferentes.

¿Cerebros evolucionados?

"Los expertos suelen coincidir en que la depresión conlleva una pérdida de autoconfianza e incluso autodesprecio, y ése no es el caso del agotamiento emocional, donde la imagen sobre uno mismo suele permanecer intacta", dice Schaffner.
"La rabia en el agotamiento no se suele volver contra uno mismo, sino más bien contra la empresa o los clientes para quienes uno trabaja, o el sistema socio-político o económico", añade.
Dos mujeres en una oficinaImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionUna teoría que dice que nuestros cerebros evolucionaron para lidiar con el entono laboral moderno. ¿Será cierto?
El agotamiento emocional tampoco debería confundirse con el síndrome de fatiga crónica (SFC), el cual implica periodos prolongados de fuerte cansancio físico y mental durante al menos seis meses. Y muchos pacientes reportan dolor físico con la menor actividad.
Hay una teoría que dice que nuestros cerebros evolucionaron para lidiar con el entono laboral moderno.
El aumento del énfasis en la productividad -y la necesidad de probar que uno merece el puesto de trabajo- dejó a los empleados en un estado permanente de "pelear o huir".
Esto se desarrolló, originalmente, para enfrentar peligros graves.
Pero si sufrimos este tipo de presión día tras día, nuestras hormonas del estrés aumentan.
Además, para muchos la presión no termina con el trabajo.
Las ciudades (y los dispositivos tecnológicos) siempre están activas, lo cual hace difícil tomarse un descanso. Sin poder recargar nuestras mentes y cuerpos, nuestras baterías siempre están en las últimas.

De Galeno en adelante

Esa, al menos, es la teoría.
Un trabajador recibiendo un fuerte regañoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionEl argumento moderno dice que, debido a nuestra obsesión con la productividad, estamos permanentemente entre la necesidad de "pelear" o "escapar", lo que nos lleva a estar permanentemente exhaustos.
Pero cuando Schaffner analizó la literatura histórica, descubrió que la gente padeció fatiga crónica mucho antes del auge del entorno laboral moderno.
Uno de los primeros análisis sobre el agotamiento lo escribió el médico romano Galeno.
Al igual que Hipócrates, Galeno creía que todas las dolencias físicas y mentales se debían al equilibrio relativo de los cuatro humores: sangre, bilis amarilla, bilis negra y flema.
Una acumulación de bilis negra, decía, ralentizaba la circulación y obstruía las vías cerebrales, provocando letargo, apatía, cansancio, pereza y melancolía.
Aunque ahora sabemos que no tiene base científica, la idea de que nuestros cerebros estén llenos de un líquido similar al alquitrán refleja, sin duda, el hecho de que mucha gente se sienta agotada.
En la época en que el cristianismo se había apoderado de la cultura occidental, el agotamiento era visto como un signo de debilidad espiritual.
"Era visto como una falta de fe y de voluntad; lo espiritual contra lo carnal", dice Schaffner.
Un hombre dormido en el un autobúsImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionCon el nacimiento de la medicina moderna, los doctores comenzaron a diagnosticar una condición llamada "neurastenia".
Las explicaciones religiosas y astrológicas continuaron abundando hasta el nacimiento de la medicina moderna, cuando los doctores comenzaron a diagnosticar síntomas de fatiga, como la neurastenia (trastorno neurótico caracterizado por una sensación de fuerte cansancio).
Personajes intelectuales, desde Oscar Wilde hasta Charles Darwin, Thomas Mann y Virginia Woolf fueron diagnosticados con neurastenia.
Los médicos culparon a los cambios sociales de la revolución industrial, aunque los nervios delicados también eran percibidos como un signo de refinamiento e inteligencia.

¿Parte de la "condición humana"?

Muchas personas a lo largo de la historia se sintieron tan cansadas como nosotros ahora, lo cual sugiere que tal vez la fatiga y el cansancio sean parte de la condición humana
"Lo que cambia a través de la historia son las causas y efectos relacionados con el agotamiento emocional", dice Schaffner.
En la Edad Media, era el demonio del mediodía; en el siglo XIX, lo fue la educación de las mujeres; y en la década de los 70, el auge del capitalismo y la despiadada explotación de los empleados.
En realidad, todavía no comprendemos realmente qué es lo que nos provoca esa sensación de "energía" y cómo puede disiparse tan rápidamente sin esfuerzo físico.
No sabemos si los síntomas se originan en el cuerpo o en la mente; si son el resultado de la sociedad o si son creados por nuestro propio comportamiento.
Tal vez sea un poco de todo: la creciente comprensión de la conexión entre el cuerpo y la mente nos ha mostrado cómo nuestros sentimientos y creencias tienen una profunda influencia en nuestra fisiología.
Sabemos que la angustia emocional puede aumentar la inflamación y exacerbar el dolor, por ejemplo. Y en algunos casos puede incluso provocar convulsiones y ceguera.
"Es muy difícil decir que una enfermedad es puramente física o puramente mental porque suele ser una mezcla de ambas", dice Schaffner.
En ese sentido, no es de extrañar que nuestras circunstancias puedan obnubilar nuestras mentes y casi paralizar nuestro cuerpo con letargo.
esto no debería sugerir de ningún modo que los síntomas sean imaginarios o inventados; pueden ser tan "reales" como la fiebre que sentimos cuando tenemos gripe.

Súmale las redes sociales...

Schaffner no niega las tensiones de la vida moderna.
Una joven tomándose un selfieImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLa tecnología añade al estrés.
Cree que se deben, en parte, a nuestra mayor autonomía, pues cada vez más trabajos nos dan la libertad para gestionar nuestras propias actividades.
"Se manifiesta, principalmente, en la ansiedad por el bajo rendimiento y en la sensación de no ser lo suficientemente buenos o de no cumplir las expectativas", explica.
También sostiene que las redes sociales y los correos electrónicos pueden agotar nuestras reservas.
"En muchos sentidos, las tecnologías que estaban enfocadas a ahorrar energía se han convertido en factores de estrés por sí mismos", dice Schaffner.
Hoy día, es más difícil que nunca dejar el trabajo en la oficina.
Si la historia nos enseñó algo, es que no hay una cura fácil para este mal.
En el pasado, a los pacientes con neurastenia les prescribían reposo prolongado, pero el aburrimiento aumentaba su malestar.
Hoy, la gente que padece agotamiento puede recibir terapias cognitivo-conductuales para ayudarles a gestionar sus síntomas e identificar la manera de recargar energía.
"Las curas para el agotamiento son específicas. Tienes que saber lo que consume tu energía y lo que la restaura", dice Schaffner.
Algunas personas pueden requerir la estimulación de deportes extremos, mientras que otras prefieren leer un libro.
"Lo importante es definir los límites entre trabajo y placer", agrega.
Schaffner dice que su conocimiento (sobre el tema) le ayudó a manejar los altibajos de sus propios niveles de energía.
"Investigar y escribir sobre el agotamiento fue, paradójicamente, muy revitalizante", dice Schaffner.
"Hay algo muy reconfortante en aprender que uno no está solo, que otras personas se sienten igual, aunque en diferentes circunstancias", concluye.