lunes, 19 de diciembre de 2016

LOS MENTIROSOS QUEDAN CON EL CULO AL AIRE

La Ciencia Ya Sabe Cuál Es La Duración 

Ideal De Un Polvo

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CREO QUE NI ASI...QUEDA MUCHO POR ROBAR EN LA TRIPLE ALIANZA

domingo, 18 de diciembre de 2016

LA VENGANZA NO SIRVE PARA NADA,LA JUSTICIA ,SI

"Su esposo mató a sus hijos": ¿qué pasa por la cabeza de alguien en el momento de la venganza?


muñeco Vudú con alfileresImage copyrightTHINKSTOCK
Image caption¿"Ojo por ojo, diente por diente" o más bien "La venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible" (Goethe)?
"Iba a visitar a mi mamá y estaba tratando desesperadamente de encontrar un sitio para estacionar".
Un día común y corriente.
"Y por fin alguien dejó un espacio vacío, así que me adelanté un poco para dar reversaHabía un auto detrás con un hombre carirrojo muy, muy impaciente al timón".
"No paraba de tocar la bocina, hasta que decidí dejarlo pasar. Con mucha cortesía, me adelanté un poco más. ¿Sabes qué hizo? ¡Se estacionó en el lugar que yo había encontrado!".
Un día común y corriente... en el que las cosas van a descontrolarse.
"¡Estaba tan furiosa que si hubiera sido un toro lo habría embestido! Me acerqué a él y si su cara estaba roja, la mía era púrpura. Empecé a hablar y me dijo que me fuera al diablo e hizo un gesto soez. Me calmé, fui a casa de mi mamá y saqué un cuchillo".
Esta es Annie, quien no quiso dar su verdadero nombre pero nos habló de su venganza.
Mujer espichando un tomateImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLa ira a menudo es el motor de la venganza.

"¡Estaba iracunda!"

La venganza, un deseo que es parte de la naturaleza humana. Herir a quién nos hirió, sin esperar más satisfacción que el dolor del otro.
Muchos la hemos considerado... hasta planeado. Pero usualmente decidimos no dejarnos llevar por ese instinto.
¿Tiene algún propósito esa forma de agresión? ¿Qué pasa en la mente de una persona vengativa?
"La venganza es un subtipo de agresión", le explica a la BBC el profesor de psicología de Virginia Commonwealth University de EE.UU. David Chester.
"En la literatura científica la llamamos 'agresión de represalia' o 'agresión emocional' u 'hostil'. Es la conducta agresiva más común y responde a una provocación", señala el experto quien confiesa que la venganza es uno de sus temas favoritos.
"¿Por qué? Porque si estás tratando de entender por qué la gente se hiere, la venganza es un buen punto de partida", explica.
Rubia rayando un auto y haciendo un gesto soez con su manoImage copyrightTHINKSTOCK
Image caption"Sentí satisfacción", confiesa Anne.
"De verdad quería matarlo. ¡Estaba tan iracunda! Su arrogancia... era sencillamente horrible: él tenía todo el poder y podía hacer lo que hizo".
"Hay una lógica evolutiva para la venganza que a menudo damos por descontada pues la mayoría vivimos en mundos en los que las instituciones de la sociedad nos protegen", señala Michael McCullough, profesor de Psicología en la Universidad de Miami y autor de "Más allá de la venganza: la evolución del instinto del perdón".
"Imagínate que te despiertas un día y han desaparecido la policía, los tribunales... todo lo que protege nuestros derechos", propone.
"De repente, la gente es responsable de defender sus propios intereses. Ese es el tipo de sociedad en la que los humanos vivieron hasta hace unos pocos miles de años", explica McCullough.
"En esas circunstancias, una de las mejores maneras de disuadir a los otros de hacerte daño es proyectar la imagen de que no eres de los que se dejan maltratar".
"No iba a dejar que se saliera con la suya sin que le doliera de alguna manera, así que acuchille sus neumáticos y tallé una palabra muy, muy soez en su pintura".

¿Científicamente dulce?

Clásicamente, en la literatura sobre conducta agresiva, se habla de emociones negativas: 'estás bravo, quieres vengarte; tienes miedo, quieres vengarte'.
En el laboratorio de David Chester en Virginia abordaron la venganza de una manera distinta.
Los medios reportan numerosos casos de venganzas.Image copyrightAP
Image captionLos medios reportan numerosos casos de venganzas.
"Examinamos las emociones positivas. El placer. Y cómo esa noción folclórica de que 'la venganza es dulce' puede estar basada en la realidad".
"Sentí satisfacción. A medida que dañaba su auto, sentía que estaba recuperando el poder".
"No me arrepiento de nada. Espero que ese hombre haya sufrido días y días de problemas e irritación, porque se lo merecía".
"Hemos hecho varios estudios para tratar de entender si la motivación real de la venganza es el placer, y la satisfacción, no las emociones negativas", explica Chester.

El perfil del vengador

David Chester y su equipo miden la agresión en el laboratorio haciendo que los participantes en sus experimentos jueguen en computador a juegos en los que constantemente son provocados por sus oponentes.
El truco es que los jugadores creen que pueden vengarse en el mundo real, sometiendo a su oponente con una explosión sonora fuertísima. Depende de ellos decidir cuánto dolor quieren causar.
Entre tanto, valiéndose de una técnica con tomografías de resonancia magnética, miden la función cerebral en el momento en el que están siendo agresivos.
Manos de hombre expresando rabiaImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionEso de que "el infierno no tiene una furia como una mujer despreciada"... falso.
Y se enfocan en el nodo del cerebro que promueve sentimientos de placer y recompensa hedonista... ese sentimiento de euforia y satisfacción que sentimos cuando logramos lo que queremos.
Entonces, le preguntamos, ¿hay gente vengativa?
"Hay mucha evidencia para demostrar que no. Todos existimos en el espectro de la venganza que va desde no buscarla a buscarla todo el tiempo, pero la gran mayoría sentimos deseos de tomar represalias de tanto en tanto, dependiendo de la situación", señala Chester.
"Probablemente la diferencia más grande que hemos encontrado es que, aunque tanto las mujeres como los hombres son vengativos, estos últimos lo son más a menudo y de manera más extrema".

Venganza a escala mayor

Hay otro espectro: el que va de la venganza aceptable a la inaceptable.
Piensa en cómo nuestras sociedades incorporado alguna medida de venganza en los sistemas de justicia.
"Es la esencia de nuestro sistema penal. Y la gente tiende a sentir satisfacción cuando los criminales reciben un castigo como retaliación por sus ofensas", confirma el psicólogo.
"Como sociedad hemos magnificado esa tendencia a buscar la satisfacción de la venganza".
"La relación entre la justicia y la venganza es inmensamente compleja: no hay una línea divisoria clara entre las dos", confirma Philippe Sands, renombrado abogado de Derechos Humanos.
Ilustración de pistola disparando sangre y rosa.Image copyrightTHINKSTOCK
Image captionEl lado oscuro de la venganza es aterrador.
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"Para el mundo exterior, nuestro mundo y matrimonio, hogar y familia eran perfectos. Y ciertamente, desde adentro no era malo".
Sarah Heatley y su marido, un doctor, tuvieron dos hijos a finales de los años 80: Nina y Jack.
"Dejé de trabajar como enfermera cuando nacieron los niños pero luego volví, y en 1992 conseguí un cargo de investigación importante. Fue entonces que la envidia, rabia y resentimiento empezaron a evidenciarse y la relación cayó en picada".
"Al principio, el maltrato era verbal -realmente insultante y ruin-. Luego empezó a ser sádico... y aterrador. No me pegaba pero un día me encerró en la alacena. Otro día, me echó una gaseosa en la cabeza frente a los niños. Siempre actos realmente humillantes, pero nunca frente a otra gente".
"Estaba mostrando su cara controladora y yo me sentía muy, muy insegura en casa".
La gota que derramó la copa fue un ataque físico que dejó a Sarah sangrando, maltrecha y magullada. Fue entonces cuando decidió dejarlo.
Oso de peluche amarradoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLos niños se convierten en un vehículo para cobrar venganza.
6 de febrero de 1994
"Tuvimos una batalla legal que duró 6 meses y mi esposo cada vez estaba más inestable. Su conducta era muy extraña y asustadora. Incluso fue ingresado en emergencia psiquiátrica".
"Fui intimidada por las autoridades para que le permitiera acceso sin supervisión a los niños cada dos fines de semana. El 5 y 6 de febrero eran el primero en el que los tenía, contra mi voluntad".
"Me enteré de que nunca volverían a casa cuando la policía tocó mi puerta, a la 1:20 del domingo. Debían regresar a las cuatro de la tarde y yo estaba por salir a comprar comida".
"Eran dos policías y me dijeron abruptamente: 'Su esposo mató a sus hijos'".
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Mano ensangrentadaImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionPara los aniquiladores en familias, sus actos son castigos justificados.
"He estudiado asesinatos en masa en la familia, el trabajo, colegios, centros comerciales por más de 30 años y he determinado que la vasta mayoría son motivados por la venganza", le dice a la BBC Jack Levin, codirector del Centro Brudnick sobre violencia y conflicto de la Universidad Northeastern de Boston, EE.UU.
"El asesino quiere desquitarse. Culpa a todo el mundo menos a sí mismo por su miseria personal. Siente que es una víctima y los demás son villanos, y cuando les quita la vida siente que hizo justicia", explica.
"Cuando examinas la aniquilación familiar ves que el verdadero motivo a menudo es egoísta. La esposa es culpada. El esposo padre está en un frenesí suicida y decide deshacerse de los niños no porque los odia sino porque quiere torturarla, pues la ve como la fuente de todos sus problemas", explica Levin.
"Los niños eran mi todo y él lo sabía. No tengo ninguna duda que se trató de venganza. Él sabía que matando a los niños me heriría de la peor manera posible por el resto de mi vida".
"Y eso es exactamente lo que hizo".

sábado, 17 de diciembre de 2016

¿Por qué algunas personas detectan el olor de espárragos en la orina?

.No todo el mundo es capaz de reconocer el aroma fuerte y característico en el pis humano que se produce tras comer espárragos. Esta habilidad tiene un origen genético, según un estudio publicado en el número especial de Navidad de la revista BMJ.  
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<p>Un equipo de investigadores ha encontrado cientos de variantes genéticas asociadas con la capacidad de detectar el olor a espárragos en la orina. Imagen: Fotolia</p>
Un equipo de investigadores ha encontrado cientos de variantes genéticas asociadas con la capacidad de detectar el olor a espárragos en la orina. Imagen: Fotolia
De todos es sabido que comer espárragos (Asparagus officinalis) provoca un olor característico en la orina, aunque no todo el mundo puede detectar ese olor. Un equipo de investigadores estadounidenses y europeos ha encontrado cientos de variantes en la secuencia de genes implicados en el sentido del olfato que están fuertemente asociados con la capacidad de detectar los metabolitos de los espárragos en la orina.
Solamente un 40% de los participantes reconocían detectar el olor en la orina tras comer espárragos
Los resultados del trabajo se han publicado en el número especial de Navidad de la revista BMJ, en la que se recogen investigaciones de cuestionable interés científico, pero llevadas a cabo con pulcritud metodológica y mucho sentido del humor. Según los autores, se necesita investigar más para entender por qué algunos alimentos causan olores tan particulares y por qué hay predisposiciones genéticas que permiten oler o no los metabolitos, como en el caso de los espárragos.
Para determinar qué factores genéticos influyen en esta capacidad, los científicos, liderados por las investigadoras Sarah Markt y Lorelei Mucci, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, analizaron una muestra de 6.909 hombres y mujeres de ascendencia europea-americana. Simplemente les preguntaron si eran capaces de percibir o no el olor.
Encontraron que solamente un 40% de los participantes reconocía ese aroma en el pis. Al 60% restante se le diagnosticó anosmia a los espárragos –sin capacidad de olerlos–.
Después, cruzaron los datos de su muestra con los obtenidos en estudios de asociación del genoma completo sobre más de 9 millones de variantes genéticas, y descubrieron 871 variaciones en la secuencia de ADN asociadas a la incapacidad para detectar el olor. Estas variantes se encontraron en genes relacionados con el sentido del olfato.
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Los metabolitos que contienen los espárragos generan un olor particular en la orina que no todo el mundo detecta / Pixabay
Como curiosidad, los autores destacan el hecho de que una gran proporción del grupo que no percibe el olor sea de sexo femenino, a pesar de que las mujeres suelen ser más sensibles y precisas a la hora de identificar olores. Un dato que, según los responsables del estudio, puede explicarse simplemente porque la posición que utilizan las mujeres a la hora de orinar hace más difícil que noten el olor de su propio pis.
Un estudio con limitaciones
Los autores reconocen que el estudio tiene varias limitaciones. Por ejemplo, no se puede medir de forma objetiva la capacidad para percibir el olor, ya que se depende de la apreciación personal del sujeto del estudio. Desconocen además si las mismas variantes genéticas que han detectado en la muestra de europeo-americanos predicen esta anosmia en etnias diferentes. Tampoco han podido comprobar si esa capacidad aumenta o disminuye con la edad, a pesar de que otros estudios sí que muestran cambios en el sentido del olfato a medida que envejecemos.
La capacidad diurética de los espárragos nos puede ayudar a soportar las resacas navideñas
Sin embargo, sí que opinan que han descubierto unos candidatos idóneos para seguir investigando en el futuro la estructura del sentido del olfato y los compuestos responsables de percibir el olor del metabolito de los espárragos. “Hay que seguir investigando para ayudar a la gente anósmica a que descubra todo lo que se está perdiendo”, dicen los autores.
Los investigadores aprovechan para recordar el alto contenido en hierro, fibra, vitaminas A, E y C de los espárragos. Incluso insisten en que su capacidad diurética nos ayudará a sobrellevar las resacas y proteger el hígado ante los excesos de las fiestas que se acercan.
Además, en su artículo de investigación proponen un entrañable experimento familiar para llevar a cabo en las cenas navideñas: servir alguna receta con espárragos y discutir con nuestros seres queridos sobre el “asqueroso y desagradable olor de la orina”, como lo definió el gastrónomo romano Apicio en el siglo I d. C.
Referencia bibliográfica:
Markt, Sarah C. et al. "Sniffing out significant “Pee values”: genome wide association study of asparagus anosmia" BMJ 2016