Acerca del miedo al crecimento ajeno (en el minúsculo mundo de la medicina)
Autor: Daniel Flichtentrei
"En el país de los ciegos el tuerto es el rey", Erasmo de Rotterdam
Supongo que ocurrirá en muchos ambientes, pero mi mundo es muy
pequeño y se reduce a la medicina. A los pasillos de los hospitales, a
las salas de internación, a los congresos, a la educación de postgrado. A
través de los años he conocido a cientos de jóvenes entusiastas y
apasionados que ponen su esfuerzo al servicio de la superación
profesional. Llegan a las aulas mal dormidos, agotados, con la ropa
arrugada e intoxicados de café. Hacen sus residencias con regímenes de
trabajo que muchas veces se acercan a la esclavitud. Antes de que la
clase comience envían mensajes a sus familias, preguntan si sus hijos
comieron, si se bañaron, si hicieron los deberes de la escuela. Pagan
matrículas que exceden sus posibilidades sacrificando el cine, una cena
con su pareja o un regalo para los chicos. Se quedan dormidos en todas
partes: en el colectivo, en el tren, en el baño. Quieren aprender,
estudian, asisten durante largos años al hospital sin cobrar un sueldo,
hacen guardias y guardias y más guardias para sobrevivir sin permitir
que sus mejores sueños claudiquen. Casa tomada
"Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y
tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le
ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa
tomada". Julio Cortázar
Pero también hay otra gente. Son seres sombríos e irrelevantes.
Cultivan el secreto, el murmullo y la penumbra. Tienen un poder
minúsculo -sin méritos ni calificaciones- al que se aferran como
animales aterrorizados. Temen perder lo que nunca han tenido. Están
muertos de miedo. Son unos pobres tipos.
Conocen el esfuerzo y los logros de los demás, pero jamás los
mencionan. Nunca estimulan el crecimiento ni reconocen el esfuerzo
ajeno. Dicen que enseñan, pero esconden lo que saben. Imponen fronteras
imaginarias. Cultivan la diferencia y la distancia. Un maestro desea ser
superado por su discípulo, pero a ellos eso los llena de terror.
Necesitan que lo que los separa de los que vienen atrás sea un muro
infranqueable. Construyen obstáculos en lugar de derribarlos.
En las pocas ocasiones en las que aparece una oportunidad: una beca,
un cargo, un espacio para crecer, lo guardan celosamente. Eligen a quien
pueden controlar sin que los amenace. Recompensan a sus vasallos, a los
pusilánimes. Quieren subordinados, no discípulos. Son burócratas del
conocimiento. Les abren la puerta de sus propias cuevas porque saben
que, con ellos, no tienen nada que temer. Desalientan a los que se
esfuerzan, a los que se capacitan a costa de sus propias vidas
personales. No premian el mérito sino la sumisión.
Tejen una trama de silencio que los envuelve y los protege. Los demás
no pueden vislumbrar el futuro. Se asfixian. Sienten que todo será
siempre tal como es ahora. Que nada cambiará. Que lo que creían que
valía la pena es un camino sin destino. Giran enloquecidos alrededor del
mismo lugar. Algunos se rebelan y se van. Dan un portazo y salen al
mundo. A veces tienen suerte y el horizonte se les dibuja delante de los
ojos. Entonces crecen, reciben el reconocimiento que creían imposible.
Encuentran el aire que les faltaba y el espacio que se les negaba.
La medicina es un monstruo. Se multiplica y se transforma a una
velocidad que da vértigo. Es un caballo salvaje al que te has montado
alguna vez con la insensatez de la adolescencia y del que ya no te
podrás bajar. Pero los tipos te aprietan el freno contra los dientes
hasta hacerte sangrar la boca. Necesitás el espacio que te niegan.
Querés ser mejor, pero eso es precisamente lo que ellos se encargan de
impedir. Te quieren manso, domado y obediente. Los encandila tu propio
brillo. Entonces cierran los ojos y las puertas. Como en la “Casa
tomada” de Julio Cortázar clausuran habitaciones vacías. Primero una,
después otra, y otra más. Hasta que un día ya no hay lugar para vos.
Cortarte el entusiasmo es cortarte las alas. Asesinar la esperanza es
un crimen imperdonable. Los jóvenes que llegan a la medicina saben que
les espera un camino arduo y están dispuestos a transitarlo por pura
prepotencia de trabajo. Los encienden el desafío y la dificultad.
Esperan que se los acompañe y se los aliente. Pero a menudo se
encuentran con una manada de mediocres que les hacen pagar un precio
carísimo por su pasión atrevida. Se paran sobre los hombros de los demás
para encontrar una altura que nunca tendrán. Creen en sus propias
mentiras. Tiemblan delante del espejo.
A veces esos tipos me dan lástima. Pero eso me dura poco, muy poco.
Cuando veo el modo en que los que vienen detrás van perdiendo las ganas.
El desaliento ganándoles los ojos. Sus brazos cayendo derrotados.
Entonces, me asalta un deseo incontenible de cagarlos a patadas. Daniel Flichtentrei
TUBO UN PASADO "MOVIDO" QUE AHORA OCULTA...UN TRATAMIENTO CON TESTOSTERONA LO DESFEMENIZO
viernes, 10 de febrero de 2017
Un estudio advierte sobre un tipo de azúcar común en edulcorantes
Endulzar tiene sus riesgos
Consumir
fructosa, en vez de glucosa, es más perjudicial para el metabolismo y
el sistema vascular, reveló una investigación española y estadounidense.
Se trata de un monosacárido que abunda en las frutas y es uno de los
edulcorantes más utilizados por la industria alimentaria
La fructuosa es muy utilizada porque su producción es barata y endulza mucho.
El
tipo de azúcar que se consume, y no solo la cantidad, puede determinar
el riesgo de padecer enfermedades metabólicas y cardiovasculares, según
una investigación realizada por un equipo de expertos españoles y
norteamericanos: consumir fructosa, en vez de glucosa, es más
perjudicial para el metabolismo y el sistema vascular. El estudio fue realizado por Marta Alegret, del Centro de
Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la
Nutrición del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, junto con
científicos del Instituto de Biomedicina de las universidades de
Barcelona y del Pacífico (Estados Unidos), y publicado en el American
Journal of Physiology-Heart and Circulatory Physiology. La fructosa, un azúcar simple, monosacárido, que abunda en las
frutas, es uno de los edulcorantes más utilizados por la industria
alimentaria: su producción es barata y endulza mucho. Se utiliza como
azúcar sencillo, componente de la sacarosa, una mezcla de glucosa y
fructosa, o del jarabe de maíz moro. En el estudio, el equipo utilizó ratas hembra en laboratorio, que son
más sensibles que los machos a las alteraciones metabólicas. Las ratas
fueron divididas en dos grupos: durante dos meses, y junto a su dieta
habitual de alimentos sólidos, un grupo ingirió un complemento líquido
de glucosa y el otro un complemento de fructosa. Al finalizar el estudio, los investigadores constataron que había
diferencias en el aumento de peso corporal, el nivel de triglicéridos y
la fisiología vascular en los animales estudiados. En el grupo de ratas que recibió fructosa, se observó alta
concentración de triglicéridos en el plasma, bajos niveles de una enzima
clave en la oxidación de ácidos grasos (el CPT1A), y aumento de la
expresión de una proteína esencial (l’MTP) para exportar triglicéridos
del hígado hacia el plasma en forma de lipoproteínas de muy baja
intensidad. “Todo esto nos lleva a pensar que, de forma específica, la fructosa
es capaz de reducir la oxidación de ácidos grasos e incrementar la
salida de triglicéridos del hígado en el plasma, y eso es lo que
probablemente origina la hipertrigliceridemia”, puntualizó la
coordinadora del estudio. El trabajo también analizó la respuesta de la arteria aorta según el
complemento ingerido, y se constató que en ratas que recibieron glucosa,
la capacidad de la aorta a relajarse era superior.
Virus del papiloma humano: 5 cosas que deberías saber sobre el virus de transmisión sexual que afecta al 80% de los hombres y las mujeres
Derechos de autor de la imagenTHINKSTOCKImage captionLa mayoría de las infecciones no causan ningún daño grave y desaparecen por sí solas "dentro de un período de dos años".
Las infecciones por el virus del papiloma humano (VPH) son muy comunes y contagiosas, y sin embargo en la mayoría de los casos no dan síntoma alguno.
Así, las personas infectadas ni se enteran de que las padecen ni de que se las pueden pasar a sus parejas.
Se contagia por el contacto de la piel con la zona genital y anal, de manera que no es necesaria la penetración para que el virus pueda pasar de una persona a otra. Tampoco el uso de un condón puede prevenir totalmente el contagio, que se puede dar durante el juego sexual o el sexo oral.
Te contamos cinco cosas que deberías saber sobre estas infecciones.
1. Afecta a más del 80% de los hombres y mujeres sexualmente activos en algún momento de sus vidas
Derechos de autor de la imagenSPLImage captionEn esta muestra cervical las manchas oscuras indican que hay cáncer de cuello uterino.
Las infecciones de VPH son tan comunes que son casi una evidencia de que una persona es o ha sido sexualmente activa.
Afectan en algún momento de sus vidas a más del 80% de las personas sexualmente activas, según estimaciones del servicio de salud pública de Reino Unido, el NHS, y de la Asociación Estadounidense de Salud Sexual.
En Estados Unidos es la enfermedad de transmisión sexual más común y según los resultados de un sondeo nacional que acaban de ser publicados en la revista especializada JAMA Oncology, casi la mitad de los 2000 hombres participantes la tenían.
2. Las variedades de VPH de alto riesgo pueden causar con el tiempo 6 tipos distintos de cáncer
cáncer cervical o de cuello uterino, asociado al VPH en un 99% de los casos (datos del NHS)
cáncer anal, asociado al VPH en un 84% de los casos
cáncer de pene, asociado al VPH en un 47% de los casos
cáncer de vulva
cáncer de vagina
cáncer de boca y garganta
Derechos de autor de la imagenSPLImage captionLas variedades de VPH de alto riesgo incluyen los tipos 16 y 18, que se estima causan más del 70% de los casos de cáncer cervical.
Hay más de 100 tipos de VPH, de los que una treintena afectan a la zona genital. Las variedades de VPH de alto riesgo incluyen los tipos 16 y 18, que se estima causan más del 70% de los casos de cáncer cervical.
Una infección de larga duración, especialmente cuando es causada por ciertos tipos de VPH de alto riesgo, puede causar cáncer con el paso de los años.
Según la encuesta nacional de Estados Unidos publicada en JAMA Oncology, 1 de cada 4 hombres tiene una cepa potencialmente cancerígena.
3. No es fácil de detectar porque no suele haber síntomas
Derechos de autor de la imagenSPLImage captionAlgunas cepas del virus, las consideradas como menos peligrosas, sí dan como síntomas como verrugas genitales.
En el caso de las mujeres se puede detectar tomando una muestra de las células del cérvix, mediante una prueba de Papanicolaou o citología vaginal.
La prueba específica de VPH puede identificar dentro de esa muestra una o varias de las variedades de mayor riesgo del virus, las que están asociadas al cáncer, al detectar su ADN.
A veces la prueba del virus se hace después de que aparezcan "células anormales" en el cérvix después de una citología de rutina.
En el caso de los hombres, según el NHS, "actualmente no existe ninguna prueba fiable para detectar el VPH y a menudo es muy difícil de diagnosticar ya que las cepas de mayor riesgo del virus no dan síntoma alguno".
Si una persona tiene un riesgo alto de tener una infección de VPH anal o de desarrollar cáncer de ano puede hacerse una citología anal.
Por otro lado, algunas cepas del virus, las consideradas como menos peligrosas, sí dan como síntoma unas verrugas que se pueden ver o sentir al tacto en o alrededor de los genitales, tanto en hombres como mujeres.
4. La infección no se cura pero se pueden tratar sus efectos, si es que se detectan
Derechos de autor de la imagenSPLImage captionAlgunos cánceres asociados al VPH, como el de boca y garganta y el de pene, no suelen dar ningún síntoma en su fase temprana.
No hay ningún tratamiento que pueda deshacerse del virus de papiloma humano como tal, pero lo que sí se pueden tratar son sus efectos.
La mayoría de las infecciones no causan ningún daño grave y desaparecen por sí solas "dentro de un período de dos años".
Si hay verrugas genitales se pueden tratar con cremas, lociones o productos químicos. También pueden ser extraídas o se pueden destruir sus tejidos mediante congelación o quema.
En el caso de las mujeres una infección persistente de un tipo de VPH considerado de alto riesgo puede causar cambios en las células del cérvix, lo cual aumenta el riesgo de desarrollar cáncer cervical, también llamado de cuello uterino.
La presencia de células consideradas "anormales" en el cérvix se puede tratar si es detectada a tiempo, por eso los expertos recomiendan como prevención que las mujeres se hagan regularmente una citología. El 99% de los casos de cáncer de cuello uterino son causados por el VPH, según el NHS.
Otros cánceres asociados al VPH no suelen dar ningún síntoma en su fase temprana, como el cáncer de boca y garganta y el de pene.
5. Existen vacunas para los jóvenes
Derechos de autor de la imagenPRESS ASSOCIATIONImage captionLa mayoría de las infecciones por VPH que ocasionan cáncer puede prevenirse con vacunas.
Hay varias disponibles en el mercado. Algunas protegen contra dos de las variedades de VPH de más alto riesgo, la 16 y 18, que se estima causan más del 70% de los casos de cáncer cervical.
Otra vacuna más reciente ofrece una protección del 90% frente al cáncer asociado al VPH, al proteger contra más variedades del virus de alto riesgo.
En algunos países estas vacunas se ofrecen como parte del calendario nacional a las niñas adolescentes. Pero cada vez más expertos sugieren que los niños también deberían vacunarse.