jueves, 16 de febrero de 2017

NUEVO PSICOANALISIS POSTVERDAD

TEM BURAQUINHO PRA TODO

También me chifla por

 detrás

La Tana es de las que quieren aprender, cuanto más mejor porque no está dispuesta a

 perderse nada. Ni siquiera el sexo anal.

.
Me habías lamido de arriba abajo, me había corrido una vez en tu boca y otra con los tacones sobre tus hombros. Estaba tan cachonda como para no preocuparme de lo que pudiera acontecer, pero deseando que sucediera. El pulso acelerado, la respiración arrancada; me colocaste a cuatro patas sobre la sábana. Lubricaste tus dedos y empezaste a jugar con mis dos agujeros. De uno al otro. Del otro al uno. Siguiendo el ritmo con la lengua, completamente entregada a mi entrepierna y mis dos huecos. Recogiendo primero con los dedos; claudicando después con la lengua.
De delante a detrás. De detrás a delante.
Ni me di cuenta de que no habían sido solo los dedos lo único que habías engrasado. También tu verga, lucía brillante, enfundada en un condón de los extrafinos, no fuera a ser que te lo perdieras. Seguiste lamiendo hasta que estuve a punto de volverme a correr y entonces procediste.
Entró divina, sí. Entró con cuidado; lo cual agradecí. Entró para salir y volver a entrar una y otra vez, mientras con las manos seguiste el mismo ritmo perpetrado con la boca. Una por detrás, otros por delante; hincándome y clavándome, mesándome y envalentonándome.
Arrancándome aquel glorioso grito que confirmaba que el entrenamiento consigue milagros y si eres tú el que entra así de bien, va a ser verdad que también me chifla por detrás.
Que haya más, pues...

CURDAS DEL MUNDO¡¡ UNIOS!!

               "Homo imbibens": ¿fue el alcohol uno de los promotores del progreso humano?


Los humanos han consumido bebidas alcohólicas durante miles de años, y puede ser que sin ellas no hubiera sido posible el nacimiento de algunas civilizaciones, afirman los investigadores.
"Homo imbibens": ¿fue el alcohol uno de los promotores del progreso humano?
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La revista 'National Geographic' ha publicado un artículo dedicado a explicar la función que ha tenido el alcohol en la historia de la humanidad. Su autor concluye que este compuesto químico jugó uno de los papeles clave en el nacimiento de las civilizaciones.
El progreso no era tan inevitable como solemos pensar ahora. Al bajar de los árboles, nuestros ancestros primates se hicieron más accesibles para los depredadores. Además, los hallazgos arqueológicos han demostrado que la transición a la agricultura socavó la salud de los humanos. ¿Por qué entonces pudimos evolucionar? Es probable que fuera el alcohol que lo hizo posible.

'La hipótesis del mono borracho'

En 2014, Robert Dudley, de la Universidad de California en Berkeley, publicó su libro 'El mono borracho. ¿Por qué bebemos y abusamos del alcohol?', en el que propuso una novedosa teoría.
Según esta, el consumo de etanol producido por la fermentación de las frutas pudo suponer una ventaja evolutiva para nuestros ancestros primates. Para ellos, las frutas fermentadas tenían tres ventajas. Su fuerte olor las hacía más fáciles de encontrar, proporcionaban más calorías, y tenían una función antiséptica. Por eso, algunos monos empezaron a consumir frutas pasadas que caían al suelo y, como resultado, empezaron a bajar de los árboles, indica Dudley.
Esto no quiere decir que nuestros ancestros se convirtieran en alcohólicos. Un primate completamente borracho se hubiera convertido en una víctima fácil para los depredadores. Las frutas fermentadas no contenían el volumen de alcohol suficiente para que los monos se embriagaran. Además, una mutación genética que experimentaron hace 10 millones de años, les capacitó para digerir el etanol 40 veces más rápido, señala Andrew Curry, autor del artículo.

Pan o cerveza: ¿qué apareció antes?

Hasta ahora ha dominado la opinión según la cual la cerveza apareció como un subproducto del pan. Sin embargo, Martin Zarnkow, profesor de la Universidad Técnica de Múnich (TUM) especializado en la historia de la cerveza, tiene dudas sobre ello.
Su opinión se basa en los hallazgos producido en Göbekli Tepe, un antiguo santuario situado en el sur de Turquía con una edad estimada de 11.600 años. En 2012, encontraron allí en una primitiva cocina unas grandes pilas de piedra con rastros de oxalato, una sustancia que se produce durante la fermentación del grano en alcohol.
Por otro lado, Patrick McGovern, un arqueólogo de la Universidad de Pensilvania, presentó en 2004 una investigación que revelaba que unos análisis químicos habían probado que los chinos ya producían bebidas alcohólicas hace 9.000 años. Es por todo ello que el arqueólogo está convencido de que la cerveza apareció antes que el pan.

"Homo imbibens": ¿Fue el alcohol el promotor de la revolución neolítica?

McGovern da tanta importancia al papel del alcohol en la evolución humana que incluso ha acuñado el término 'Homo imbibens' ('hombre bebedor'). Según él, el deseo de producir más bebidas alcohólicas estimuló a los humanos a dedicarse a la agricultura. Según su teoría, trataron de fermentar cualquier planta que contuviera azúcar, y en las regiones que carecían de frutas o granos, tales como Asia Central, fermentaban la leche de los caballos, apareciendo así la bebida conocida como 'kumis'.
No obstante, ¿para qué necesitaba el alcohol la humanidad ? El etanol contribuye a la liberación de serotonina, dopamina y endorfinas en nuestro cerebro, recuerda Curry. Nos hacen más felices y no relaja. Esa es la razón principal por la cual lo consumimos ahora. Pero para nuestros ancestros tenía mucho más ventajas. La primera de ellas, como ya hemos señalado, es que cumplía una función antiséptica, y en aquel entonces con frecuencia era más seguro beber alcohol que agua misma. Además, contiene varias vitaminas B (ácido fólico, niacina, tiamina y riboflarina).
Por estas razones, las bebidas alcohólicas se consumían con mucha frecuencia en la Antigüedad, declara el autor. Sin ir más lejos, el Antiguo Egipto tenía cervecerías a nivel industrial que, por ejemplo, se usaban para abastecer a los trabajadores que construían la Gran Pirámide de Guiza. Los miembros de la familia real egipcia eran enterrados con sus cervecerías en miniatura para que pudieran disfrutar de ellas en el más allá.
McGovern cree que los beneficios nutricionales de las bebidas alcohólicas y su efectos cerebrales hicieron posible la aparición de la escritura, las artes y la idioma. Algunos historiadores piensan que las bebidas fermentadas hicieron posible la existencia de la civilización en Mesopotamia, aportando a los primeros habitantes que se instalaron allí las vitaminas que faltaban en su pobre dieta.

¿Y la contracara?

Sin embargo, después de los avances que alcanzaron los procesos de destilación en la Edad Media, empezamos a consumir un alcohol en una forma tan concentrada que proporciona más daños que beneficios a nuestra salud, agrega el autor.
Por ejemplo, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la actualidad, por término medio, cada persona de 15 años o más consume 13,5 gramos de alcohol cada día o incluso más. Según estimaciones, en Estados Unidos el abuso de alcohol cuesta a la economía del país 249.000 millones de dólares cada año (lo que equivale aproximadamente a 1% de su PIB), y, además, como resultado de este abuso, cada año mueren 88.000 de sus ciudadanos.
Quizás por eso, desde la Antigüedad las sociedades han tratado de permitir a la gente beber, pero siempre se ha tratado de evitar que se bebiera demasiado, cita Andrew Curry a Rod Phillips, autor del libro 'El alcohol: una Historia'.

miércoles, 15 de febrero de 2017

LA LOCURA EN LA POLITICA

Existe la creencia popular de que muchos políticos están como un cencerro y, según parece, hay informes científicos que lo demuestran. En su momento Rajoy sostuvo que no era suficiente con ser español y mayor de edad para ser presidente del Gobierno y, en referencia a Zapatero, al que solía referirse como un incapaz que tenía la cabeza de adorno, sugirió que se ampliaran los requisitos para el cargo. No se le hizo caso y él mismo llegó a la Moncloa tiempo después. Sea como fuere, quizás fuera conveniente que los presidenciables pasaran un examen psicotécnico, aunque no difiriera mucho del que se exige para entrar a trabajar al Mercadona. Parece de sentido común que si para obtener la licencia de armas se exigen estas pruebas, el señor al que se confía el maletín nuclear deba ser evaluado mentalmente antes de recibir la llave y los códigos.
Viene esto a cuento de la carta que ha publicado The New York Times en la que 35 psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales aseguran que Trump sufre una grave inestabilidad emocional que le incapacita para ocupar el despacho oval. Los firmantes advierten de que el del flequillo tiene serios problemas para aceptar opiniones distintas a las suyas, lo que le hace experimentar reacciones de rabia, y creen probable que al ser coronado como emperador del mundo y ver confirmado su mito personal de grandeza aumenten sus ataques.
La opinión de estos expertos confirma el análisis de un grupo de especialistas de Harvard quienes certificaron que el magnate padece “narcisismo maligno”, un trastorno que inhabilita los sentimientos sociales de quienes lo padecen hasta el punto de impedirles comprender sus obligaciones morales y provocarles problemas de agresión y sadismo. Llovía pues sobre mojado. El diagnóstico tiene a los mexicanos en un sinvivir porque el psicótico vive en el piso de arriba y quiere tapiar las escaleras de la comunidad de vecinos sin pedir permiso al presidente.
Lo de Trump no es una rareza si se tienen en cuenta los resultados de un estudio del psiquiatra Jonathan Davidson y su equipo para la Duke University Medical Center, quienes tras analizar la conducta de los 37 primeros presidentes de EEUU llegaron a la conclusión de que la mitad de ellos estaban tocados del ala, ya fuera porque sufrían de depresión, como Madison o Lincoln, o un desorden bipolar, tal era el caso de Jefferson o Roosevelt. El nuevo inquilino de la Casa Blanca no es, por tanto, una excepción aunque en ninguno de sus antecesores se había percibido tan claramente que estaba como las maracas de Machín.
Sería un error pensar que las enfermedades mentales se ceban exclusivamente con los mandatarios estadounidenses. El propio Davidson es el autor de un libro sobre los primeros ministros británicos, cuyas conclusiones son bastante turbadoras. Desde el conde de Oxford Robert Walpole (1676-1745) a Tony Blair, un 75% de quienes ocuparon el cargo se vieron afectados por depresiones severas, bipolaridad, demencia, ansiedad social, diversas parafilias, o directamente eran alcohólicos, dolencias que afectaron gravemente al ejercicio de sus funciones.
Hitler, según los informes de la CIA, lo tenía todo: histeria, paranoia, esquizofrenia y hasta sifilofobia, que es sentir pánico a la contaminación de la sangre. Stalin era un paranoico de libro, lo que explicaría sus sangrientas purgas. El mundo ha sufrido a estos dementes pero no faltan quienes afirman que un buen tarado puede salvar a un país en tiempos de crisis graves. Esta es la opinión del psiquiatra Nasir Ghaemi, autor de Locuras de primera, donde establece que los mejores líderes en etapas turbulentas de la historia son enfermos mentales o mentalmente anormales. Sería el caso de Churchill, un maniático depresivo cuya enfermedad le habría hecho entender desde el primer momento las intenciones de Hitler dándole el coraje necesario para hacerle frente.
El tal Davidson y su colega inglés David Owen creen haber identificado el trastorno más común de los políticos que ostentan el poder durante largos períodos de tiempo. Lo llaman síndrome de Hybris, una especie de endiosamiento que les transforma en mesías, les hace perder el contacto con la realidad y les provoca tales delirios de grandeza que les impide rendir cuentas de sus actos a los simples mortales porque sólo Dios o la historia pueden juzgarlos. Puede remitir cuando el afectado cesa en el cargo o perpetuarse en su conducta. Aquí, de natural modestos, venimos definiendo el fenómeno como el síndrome de la Moncloa y hemos tenido ejemplos de ambos comportamientos. Ninguno se ha librado, desde Suárez a Rajoy, aunque éste último ha conseguido disimularlo con un atuendo para sus caminatas escasamente narcisista.
No hace falta ser un especialista para detectar que los más afectados por el virus han sido González y Aznar, que siguen instalados en sus respectivos olimpos y hasta disponen de sacerdotes consagrados a su culto. En el caso del estadista con bigote se ha llegado a detectar un complejo de inferioridad mal resuelto, que le provoca intensos sudores de arrogancia más allá de las axilas. El síndrome es tan contagioso que no es preciso alcanzar la presidencia. Basta con añorar que en algún momento las alfombras de Moncloa se extiendan a sus pies para notar sus efectos. Tal vez sea cosa de los ácaros del polvo.
Que Trump no sea el único demente que nos gobierna no sirve de mucho consuelo. Poe decía que sólo cuando un loco parece completamente sensato es el momento de ponerle la camisa de fuerza. Aún no se ha dado el caso. Su enajenación no tiene nada de transitoria. No hay esperanzas de que recupere la cordura porque carece de su recuerdo.

EL HOMBRE BLANCO ES UNA ENFERMEDAD



El genocidio de indígenas en el sur de Chile que la historia oficial intentó ocultar

El Mostrador


Después de varios años de investigación en La Patagonia chilena y argentina, el historiador español José Luis Alonso Marchante publicó el libro "Menéndez. Rey de la Patagonia", el texto definitivo –según expertos en el tema– sobre la verdad de la extinción de los selk'nam en la Tierra del Fuego, que en rigor se trató de un exterminio ordenado por José Menéndez, el gran latifundista del sur de Chile, sobre cuya familia existen sendos museos en Punta Arenas, y a quien se le atribuye el desarrollo económico de la región.
El año pasado el historiador español José Luis Alonso Marchante encontró en la Biblioteca Nacional de España el texto original de Treinta años en Tierra del Fuego, del misionero salesiano, gran naturalista y expedicionario Alberto de Agostini. Con este libro en sus manos, el historiador comprobó que en las actuales reediciones del texto, incluida la realizada el 2013, faltaban párrafos y no cualquiera. En los textos censurados, el misionero era implacable: la extinción del pueblo selk'nam en la Patagonia chilena y argentina no fue obra de su "ignorante glotonería", "guerra entre tribus" o producto de su "miserable contextura física", como dictó durante muchos años la historia oficial, sino que producto del exterminio y la cacería, ordenada por un solo hombre: José Menéndez, el gran latifundista del extremo sur de Chile. "Exploradores, estancieros y soldados no tuvieron escrúpulos en descargar sus mauser contra los infelices indios, como si se tratase de fieras o piezas de caza", reza uno de los párrafos censurados (De Agostini, 1929: 244).
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Alberto de Agostini junto un selk'nam. Foto: Gentileza Editorial Catalonia
Este hallazgo junto a otros importantes testimonios se encuentran contenidos en el libro Menéndez. Rey de la Patagonia (Editorial Catalonia), recientemente lanzado en Chile y que, según historiadores expertos en La Patagonia, como Osvaldo Bayer, vendría siendo "el libro definitivo sobre la verdad ocurrida en el sur chileno y argentino".
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"Hubo dos cosas que me impactaron en la investigación: el genocidio de todo un pueblo (los selk'nam) en pleno Siglo XX y la trágica suerte de los obreros (también masacrados) que trabajan en esas estancias", dice Alonso Marchante, casi al comienzo de la conversación con Cultura + Ciudad, en la que explica sin eufemismos la naturaleza de la responsabilidad criminal de quien fuera también el abuelo de Enrique Campos Menéndez, el escritor favorito de Pinochet y redactor de los bandos militares del Golpe.

La censura

La censura en el texto de De Agostini, explica Alonso Marchante, fue más bien una autocensura que el religioso aplicó a sus libros luego que la Congregación fuera presionada por el poder de Menéndez para cambiar la historia y exculpar de la masacre al más grande latifundista del sur de Chile, quien acumulara una de las más grandes fortunas de América Latina con el comercio lanero.
"Los primeros salesianos no negaban las matanzas, los primeros, como Faganno y De Agostini, fueron gente que estuvieron en el terreno, que levantaron las misiones de la nada, y en sus diarios publicaban cómo se estaban exterminando a los indígenas. Ocurre que después hubo un cambio en la historiografía de los salesianos. Los que vienen después ya están sometidos al poder económico de los Menéndez, entonces ahí se reescribe la historia de la colonización, y ahí sostienen que los indios simplemente desaparecen sin que mediaran los estancieros", explica Alonso.

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La motivación por investigar el papel de Menéndez y de sus descendientes en Chile nació casi por casualidad. Un día –cuenta– paseando por el Museo Asturiano en Buenos Aires, encontró un busto de José Ménendez. Nunca había escuchado una palabra de él, pese a que el historiador también es asturiano. En su región natal, Alonso no encontró calle que llevara su nombre, pero sí una escuela –fundada a comienzos del siglo pasado–, que era la forma que tenían los "indianos" (como se conoce a los colonos europeos que viajaron a América) de retribuir a su patria la fortuna alcanzada en sus aventuras.
"Se construyeron más de 350 escuelas en Asturias, en las primeras décadas del siglo XX, y entre ellas está la de José Menéndez en Miranda y que lleva su nombre",  cuenta Alonso, remarcando así el punto de partida de una historia marcada por la fortuna, la crueldad y la mentira.

El imperio Menéndez

En la Región de Magallanes, específicamente en Punta Arenas, las mansiones de la familia Menéndez se conservan en forma de museos, dando cuenta –a través de su fastuosidad– de la época dorada de la región magallánica.
En el libro se explica que Menéndez, tras una breve estancia en Cuba, llega a nuestro país en 1868. Al poco tiempo recibe miles de hectáreas como beneficio del gobierno chileno por la colonización en el sur. La idea era traer el desarrollo económico a la zona y establecer reservas indígenas. En esos años Mauricio Braun, otro inmigrante, también había recibido miles de hectáreas, lo mismo que Julius Popper en Argentina.
Alonso Marchante cuenta que, como parte de una gran inversión, las familias Menéndez y Braun se unen a través del matrimonio de sus hijos, y las tierras de Popper, tras una extraña muerte por presunto envenenamiento, son cedidas a Menéndez, convirtiéndose este último en el dueño y señor de toda la Patagonia chilena y argentina a través de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego.
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Esquiladores en la estancia "San Gregorio". Foto: Gentileza Editorial Catalonia
El imperio económico, que llegó a sumar bancos y navieras, tuvo su origen el comercio de lana de oveja, que vendían a Inglaterra a cambio de libras esterlinas. En la inserción de la ovejas  en la zona y consecuente desplazamiento del guanaco, animal que poblaba esas zonas, se encuentra –según el libro– el origen de una de las matanzas más grandes de indígenas y que contó con todo el poder editorial de esos años para tapar el genocidio.

El exterminio de los selk'nam

"A medida que comenzó a avanzar la frontera ovina, porque toda la riqueza de las dinastías económicas se sustentaba en el ganado de lana", cuenta el historiador, "comenzaron a requerirse cada vez más tierras para terminar instalándose en el territorio selk'nam".
Al instalarse en la zona, se divide el terreno mediante alambradas, y el guanaco –principal sustento alimenticio y de abrigo de los onas– se ve arrinconado hacia tierras más altas.
"Una vez que el guanaco desaparece los Selk'nam empiezan a pasar hambre. Cuando se dan cuenta de la aparición de las ovejas empiezan a alimentarse de este animal y lo entienden como algo absolutamente natural, no saben muy bien cómo han aparecido esas ovejas ahí, ni conocían el concepto de propiedad", explica el historiador.
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Grupo de "cazadores de indios" de una de las estancias de Tierra del Fuego (Instituto Patagonia).
Foto: Gentileza Editorial Catalonia
"Cuando los Selk'nam empiezan a atacar a las ovejas, José Menéndez da la orden de acabar con ellos. Lo hacen primero disparándoles directamente para exterminarlos, y con las mujeres y niños se produce una cacería. Los van cazando para después ofrecerlos en plazas públicas", cuenta Alonso, quien precisa que todo esto es muy posterior a la exhibición de indígenas como piezas de circo, en lo que se llamó "zoológicos humanos".
La familia Menéndez, especialmente José Menéndez –remarca el historiador–, fueron los instigadores de la matanza. "José Menéndez puso como capataz y como administrador de su estancia a un escocés de nombre Alexander Mc Lennan (El chancho colorado), quien fue el mayor matador de indígenas y reconocido por él mismo. Él recibía órdenes directas de José Menéndez, era su empleado".
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En el libro se sostiene que por cada indígena muerto, Menéndez pagaba una libra esterlina, de modo que en la fortuna que alcanzó a tener este escocés podría incluso calcularse la cantidad de indígenas asesinados y que, de acuerdo a las versiones de otros historiadores, podría estimarse en varios cientos, si no miles.
"Cuando se retiró Mc Lennan, José Menéndez le regaló un carísimo reloj en agradecimiento por todos esos servicios", relata.

La historia oficial

"Logré contactarme con un bisnieto de Alexander Mc Lennan, quien me decía que no se puede decir que esté bien matar indios, pero que, gracias a lo que hizo su abuelo y José Menéndez, hoy no hay indígenas en la Tierra del Fuego, así que no hay problemas. Y eso me lo dicen en pleno 2014", recuerda con asombro el historiador.
Durante muchos años, la historia oficial que se contó tuvo como propósito ocultar los crímenes, que fueron incluso celebrados como deporte.
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Selk´nam en la misión San Rafael. Foto: Gentileza Editorial Catalonia
En 1971, el historiador y descendiente del clan, Armando Braun Menéndez, portavoz de los estancieros, señala que como causa de muerte de los indígenas estaban sus hábitos alimenticios. "Era frecuente observar al lado de los restos de una ballena, los cadáveres de los indígenas que, llegados tarde al festín, habían sido víctimas de su ignorante glotonería" (Braun 1971: 135). Insiste a tal punto en el tema que escribe que "era tan miserable su contextura física que no pudieron soportar ni su propio clima".
Esta absurda conjetura –explica Alonso en su libro– chocó con la respuesta contundente del etnólogo suizo Jean-Christian Spahni, quien señala: "Mis investigaciones alrededor de los habitantes me han demostrado que los genocidios habían existido realmente y que fueron causados justamente por los propietarios de las estancias a los que Armando Braun intenta defender".
Enrique Campos Menéndez
Enrique Campos Menéndez
Otro de los herederos de los hacendados, el escritor favorito de Pinochet, Enrique Campos Ménendez, llega incluso a exponer sus dudas sobre un posible canibalismo de los Selk'nam, cuestión que, al momento de sus dichos, ya nadie se atrevía siquiera a mencionar.
La historia oficial de negación del genocidio intenta a tal punto instalarse, que otro de los herederos, Eduardo Braun Menéndez, llega a obligar –se narra en el libro– "al científico Alexander Lipschutz (Premio Nacional de Ciencias 1969) a la eliminación de cualquier referencia a la caza de indígenas, como paso previo para publicar sus ensayos en la revista Ciencia e investigación, que dirigía el nieto de José Menéndez".

La Patagonia trágica

Además del exterminio de los onas, el libro de Alonso toca otro de los temas sensibles en La Patagonia, y que tiene que ver con las matanzas de más de 1.400 obreros chilenos en 1921.
Estos crímenes fueron recogidos en un libro llamado La Patagonia Trágica, publicado en Argentina en 1928 por José María Borrero. En este libro, escrito sin rigurosidad científica, había una denuncia en cada página y al poco tiempo se convirtió en un mito al desaparecer de las librerías. Un segundo texto, presuntamente llamado Orgías de sangre y que, según el mito, narraba los asesinatos de 1921, se convirtió en leyenda tras asegurarse que el manuscrito había sido robado y quemado.
Jornaleros chilenos tomados presos por el Ejército argentino en las huelgas de 1921
Jornaleros chilenos tomados presos por el Ejército argentino en las huelgas de 1921. Foto: Gentileza Editorial Catalonia
Parte de esa historia fue recogida con seriedad científica por Osvaldo Bayer, quien publicó La Patagonia rebelde, en 1972, un libro testimonial de no ficción que trataba sobre la lucha protagonizada por los trabajadores  anarcosindicalistas en rebelión de la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina, entre 1920 y 1921. Esta historia comenzó como una huelga contra la explotación de los obreros por parte de sus patrones, luego reprimida por el Ejército al mando del teniente Héctor Benigno Varela, enviado por el entonces presidente Hipólito Yrigoyen.
"Se fusilaron a centenares de peones de las estancias, la mayoría de ellos chilenos, pero también asturianos, argentinos, alemanes, italianos. Esas son las dos grandes tragedias de esta historia, creo que esta historia no la podemos ver con una sonrisa porque es una historia trágica, porque desaparecen de manera brutal los pueblos que habitaron por milenios esas tierras y además hay una represión salvaje sobre los peones que trabajaron en las estancias", sostiene Alonso Marchante, de cuyo libro el propio Bayer reconoce que "después de este acopio de pruebas nadie podrá señalar que las versiones críticas que surgieron a medida que se producían los hechos eran exageradas o de pura imaginación".
–¿Como historiador crees que hay responsabilidad del Estado chileno en estas masacres? 
–Los peones fueron fusilados por el Ejército argentino, pero la mayoría eran chilenos, y las autoridades chilenas no solamente no levantaron la voz sino que colaboraron con las autoridades argentinas en el silencio. Esto lo demostró Osvaldo Bayer hace ya mucho tiempo, cuando descubrió cómo los propios carabineros chilenos llevaban a los peones a Argentina, en donde el Ejército de ese país los fusiló. Es verdad que estos hechos ocurrieron hace casi un siglo, pero los Estados deben hacer un reconocimiento. En Argentina, en la zona en que ocurrieron los fusilamientos, en cada cuartel en donde hubo un centro de detención hay unas placas que identifican que en ese lugar y en ese cuartel se mató gente. Yo no se qué homenajes han hecho las autoridades chilenas a esos peones.
http://www.elmostrador.cl/cultura/2014/08/13/el-genocidio-de-indigenas-en-el-sur-de-chile-que-la-historia-oficial-intento-ocultar/

martes, 14 de febrero de 2017

FESTEJEN SAN VALENTIN

Así funcionan los mecanismos fisiológicos que provoca el amor

Un estudio de la Universidad de Granada ha investigado los mecanismos fisiológicos del amor. Según sus conclusiones, la ‘taquicardia afectiva’ –una deceleración seguida de un gran aumento de la frecuencia cardíaca–, la activación del músculo facial cigomático –responsable de la sonrisa– o un aumento de la actividad cerebral al contemplar la imagen de la persona amada, son algunos de sus patrones.

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Cuando una persona está enamorada y contempla una fotografía de la cara de su amado o amada se produce lo que los científicos de la UGR han denominado 'taquicardia afectiva' / Juan Millás (SINC) 
Científicos de la Universidad de Granada (UGR), pertenecientes al Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento, han llevado a cabo los estudios más completos realizados hasta la fecha sobre los mecanismos fisiológicos que provoca el amor en las personas, midiendo estos efectos tanto a nivel central (cerebral) como periférico (cardíaco, muscular y de sudoración). 
Su trabajo ha determinado que, cuando una persona está enamorada y contempla una fotografía de la cara de su amado o amada –algo que también ocurre si es un familiar querido, como el padre o madre–, se produce lo que los científicos de la UGR han denominado 'taquicardia afectiva': su corazón sufre una deceleración inicial al disminuir la frecuencia cardíaca durante unos segundos, para posteriormente acelerarse rápidamente.

Por último, a nivel central, la actividad cerebral que se produce es mucho mayor cuando contemplamos fotos de personas queridas que las de desconocidos.
Además, la visión del rostro de la persona amada aumenta la sudoración o conductividad eléctrica de la piel a partir del primer segundo y medio, y provoca una activación del músculo cigomático facial, que es el responsable de la sonrisa. Este último patrón se produce en mayor medida en las chicas que en los chicos, debido, probablemente, a cuestiones culturales, ya que las mujeres tienen una mayor facilidad para expresar sus emociones que los hombres.
Los investigadores que han realizado este trabajo pertenecen al Laboratorio de Psicofisiología Humana y Salud del CIMCYC, y desde el año 2010 analizan los patrones fisiológicos que producen las emociones positivas en los sujetos.
Una de las alumnas durante el estudio / Desiré Maya (UGR)
Una de las alumnas durante el estudio / Desiré Maya (UGR)
Caras de seres queridos
Para llevar a cabo esta investigación, los científicos trabajaron con una muestra formada por estudiantes de la Facultad de Psicología de la UGR, hombres y mujeres de entre 20 y 29 años, a quienes pidieron que realizaran una fotografía con unas condiciones determinadas de tamaño y en blanco y negro de su padre o madre, así como de su pareja, con quien debían llevar un mínimo de seis meses de relación.
“Estas fotos de las caras deben ser neutras, es decir, no deben tener ninguna expresión emocional de alegría o tristeza que pueda interferir en la reacción de los participantes, y se proyectan de manera aleatoria durante 4 segundos durante el experimento que llevamos a cabo”, explican los investigadores del CIMCYC Jaime Vila Castellar y Pedro Guerra Muñoz.

El patrón fisiológico del amor realizado por los científicos de la UGR también revela que este sentimiento positivo es un protector del estrés. Y es que, cuando los participantes estaban contemplando la foto de una persona querida, al darles un susto –mediante un fuerte ruido inducido a través de los auriculares– la respuesta de sobresalto que se producía era mucho menor que cuando esto ocurría sin visionar la foto.
Posteriormente, los científicos realizaron un experimento con todos los participantes, en el que les colocaban sensores en el rostro, cabeza y manos, y monitorizaban su actividad fisiológica central y periférica, al tiempo que les presentaban fotografías de 5 caras: dos de personas queridas, dos de personas desconocidas y una de un bebé (como grupo control).

lunes, 13 de febrero de 2017

POR SI ACASO NO TOMO DULCES QUE MI VIEJO ERA DIABETICO


La fructosa, peor para el metabolismo y el sistema vascular que la glucosa

El tipo de azúcar que se consume –y no solo la cantidad ingerida– puede determinar el riesgo de padecer enfermedades metabólicas y vasculares, según un estudio realizado en animales de laboratorio y dirigido por la Universidad de Barcelona. El trabajo concluye que consumir fructosa tiene efectos más perjudiciales en el metabolismo y el sistema vascular de roedores en comparación con la glucosa.
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<p>El tipo de azúcar que se consume puede determinar el riesgo de padecer enfermedades metabólicas y vasculares. / <a href="https://www.flickr.com/photos/kaibara/139793866/in/photolist-dmtR5-dNCKGp-e4nPei-cT6dz9-ppn6Dq-Nrxeq-Bp8Um-82bsvF-e6f5MH-79BWdP-iDQgx5-BsJ5k-77XbwS-4vsCKf-4Z13Pm-gjSxNg-E1WGq-4vaTUi-fbuj3A-5NNEd-53yBXh-6AJRKd-e5UAur-dw3mzH-nnWesj-nHaAdN-88cEJy-8SH5G6-fuKSCo-p5s8L6-nBEjLS-9ZzxTc-9GFRQ8-ecVXK3-nFQUJR-fjSwTR-8mkcpZ-LDdyo-8rtuHU-d9Hf6k-o8wE8M-cK4mRf-7oeTd6-k2d51-5QuayT-bonaap-pJPmXh-9ZzxGH-6AEPSe-bxfi7N" target="_blank">Umberto Salvagnin</a></p>
El tipo de azúcar que se consume puede determinar el riesgo de padecer enfermedades metabólicas y vasculares. / Umberto Salvagnin
Un estudio en animales de laboratorio, liderado por Marta Alegret, de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación y del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB), revela que el tipo de azúcar que se consume –y no solo la cantidad ingerida– influye en el riesgo de padecer enfermedades metabólicas y vasculares. 
El nuevo artículo, publicado en el American Journal of Physiology-Heart and Circulatory Physiology, subraya que consumir fructosa tiene efectos más perjudiciales en el metabolismo y el sistema vascular de los animales de laboratorio en comparación con la glucosa. 
La fructosa es un azúcar simple (monosacárido) que abunda en las frutas. Con gran poder edulcorante y bajo coste de producción, es uno de los endulzantes más habituales en la industria alimentaria, ya sea como azúcar sencillo, o bien como componente de la sacarosa (un disacárido formado por glucosa y fructosa) o del jarabe de maíz (enriquecido con fructosa).
El equipo dividió una muestra de ratas hembra —más sensibles que los machos a las alteraciones metabólicas— en grupos que ingirieron durante dos meses un complemento líquido de glucosa o fructosa, además de su dieta habitual de alimentos sólidos. En función del tipo de azúcar ingerido —glucosa o fructosa—, los resultados muestran diferencias en el aumento del peso corporal, el nivel de triglicéridos y la fisiología vascular de los animales estudiados.
Desde el punto de vista vascular, la fructosa produce un efecto negativo, ya que dificulta la relajación correcta de la aorta
Tal como explica Marta Alegret, miembro del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) del Instituto de Salud Carlos III, “uno de los efectos metabólicos más destacados es la alta concentración de triglicéridos en el plasma del grupo de ratas que recibió fructosa (y no glucosa)”. Este efecto no podría explicarse únicamente por una mayor síntesis de lípidos en el hígado, “ya que tanto la glucosa como la fructosa incrementan la lipogénesis hepática”.
“En cambio —prosigue la experta—, los niveles proteicos de una enzima clave en la oxidación de ácidos grasos —la CPT1A— se encuentran reducidos únicamente en las ratas que recibieron fructosa. En este grupo, también aumenta la expresión de una proteína esencial —la MTP— para exportar triglicéridos del hígado hacia el plasma en forma de lipoproteínas de muy baja densidad. De forma específica, la fructosa es capaz de reducir la oxidación de ácidos grasos e incrementar la salida de triglicéridos del hígado al plasma, y eso es lo que probablemente origina la hipertrigliceridemia”.
Efectos sobre la aorta y la presión arterial
El nuevo trabajo también compara la respuesta diferencial en indicadores de patologías vasculares, mediante el estudio de la respuesta de la arteria aorta tras exponerla a sustancias que provocan su relajación o contracción.
“En ratas que recibieron glucosa, la capacidad de la aorta de relajarse al exponerla a un agente donador de óxido nítrico (nitroprusiato sódico) es superior, mientras que en las que recibieron fructosa es menor, en comparación con el grupo de control. Por tanto, desde el punto de vista vascular, la fructosa produce un efecto negativo, ya que dificulta la relajación correcta de la aorta. En cambio, el efecto de la glucosa resulta incluso beneficioso”, detalla Alegret.
Según los resultados en animales de laboratorio y en cultivos in vitro, el efecto beneficioso de la glucosa se explicaría por el aumento en los niveles plasmáticos de adiponectina —una hormona producida y secretada por el tejido adiposo que participa en el metabolismo energético celular—, aumento que no se produce en las ratas tratadas con fructosa.
El hígado graso, una patología preocupante
El grupo de ratas que consumía fructosa también mostró marcadores ligados a alteraciones hepáticas. En estudios previos, el equipo de la UB ya había constatado que, tanto en rata como en ratón, la fructosa produce hígado graso. Además de las alteraciones vasculares y hepáticas, también hubo mayor aumento de peso corporal en las ratas que recibían fructosa, aunque consumieron menos calorías que las otras ratas.
El grupo de ratas que consumía fructosa también mostró marcadores ligados a alteraciones hepáticas
“El hecho de que la fructosa reduzca la oxidación de ácidos grasos, y de que también incremente la síntesis de lípidos en el hígado puede conducir a aumentar el depósito de lípidos en este órgano, lo que se conoce como hígado graso. Esta acumulación de lípidos en el hígado, aunque no da sintomatología en un primer momento, puede acabar originando inflamación en este órgano, y a la larga podría derivar en patologías más graves, por lo que es mejor evitarla”, explica Alegret.
“Después de muchos años estudiando los efectos de la fructosa y su particular metabolismo, no es sorprendente descubrir que tenga efectos que no presentan otros azúcares similares como la glucosa. Aunque parezca que el incremento de peso solo esté relacionado con el aumento de calorías consumidas, sabemos que influyen otros factores. En concreto, el incremento del peso del hígado que solo se presenta en ratas tratadas con fructosa (y no con glucosa) también podría relacionarse con la acumulación de lípidos en este órgano e influir en el peso corporal”.
Referencia bibliográfica:
Marta Alegret, Gemma Sangüesa, Núria Roglans, Juan Carlos Laguna, Sonali Shaligram, Farjana Akther y Roshanak Rahimian. Type of supplemented simple sugar, not merely calorie intake, determines adverse effects on metabolism and aortic function in female rats. http://ajpheart.physiology.org/content/312/2/H289