En Rosario se dicta el primer posgrado de “Medicina Tradicional Indoamericana” con Chamanes
El antropólogo Diego Rodolfo Viegas explicó en Télam Radio que el
curso de la carrera de Medicina, organizado por la Fundación Mesa
Verde, que brinda la Universidad Nacional de Rosario, tiene como
objetivo la idea de articular ambas medicinas, “el fin no es suprimir
ninguna”, aclaró.
La Universidad de Rosario amplio su currícula y ofrece un posgrado de
clases teóricas sobre 'Medicina Tradicional Indoamericana' dictadas por
médicos tradicionales indígenas, psiquiatras, psicólogos y
psicoterapeutas, “es algo realmente inédito”, destacó Diego Rodolfo
Viegas.
La iniciativa se logro debido a que la Facultad sigue normativas de
la Organización Mundial de la Salud (OMS), “hace muchos años que se da
lugar a este tipo de medicina”, asevero el experto; incluso a través
de una resolución de 2009 se incentivo la promoción de la medicina
tradicional, “de manera tal que los conocimientos de nuestro continente
se pongan en vista, del mismo modo que la medicina china o hindú”,
indicó.
“Algunos países americanos están más avanzados que nosotros en la
materia desde la legislación, la protección, el reconocimiento, la
enseñanza como Bolivia por su tradición, Nicaragua que en 2011 aprobó
una avanzadísima Ley de Medicina Tradicional y Ancestral, en
articulación con la salud pública”, informó Viegas.
En el caso argentino, la Fundación Mesa Verde lleva años dedicados a la
investigación y objetivación de la medicina tradicional, sus plantas
sagradas y los chamanes, “quienes por medio de otros métodos logran
verdaderos cambios emocionales y terapéuticos”, resaltó.
Sobre la articulación de ambas medicinas, el licenciado explicó que el
concepto del posgrado no es eliminar ninguna, por ellosu propósito “no
es formar chamanes sino que la meta es brindar una base y un marco
teórico respecto al tema” para así fomentar un ensamble seguro, amplio y
consciente acerca de ambas técnicas medicinales.
La cirugía es una de las soluciones ofrecidas a los pacientes que sufren el síndrome del túnel carpiano, una afección del nervio mediano de la muñeca que causa entumecimiento, hormigueo y debilidad en las manos, entre otros. Pero una nueva investigación demuestra con ensayos clínicos con mujeres la efectividad de un programa de ejercicios de fisioterapia manual en la mejora de la función, fuerza y movilidad cervical de las pacientes.
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Técnica manual aplicada a la región cervical. / URJC
El síndrome del túnel carpiano es una afección en la que el nervio mediano de la muñeca, que aporta la sensibilidad y el movimiento a ciertas partes de la mano, está presionado de manera excesiva. Este trastorno puede provocar entumecimiento, hormigueo, debilidad, o daño muscular en la mano y dedos.
En muchos casos, la cirugía es la solución para tratar este síndrome. Sin embargo, un nuevo estudio, publicado en Journal of Orthopedics and Sports Physical Therapy, ha permitido comparar la efectividad de un programa de fisioterapia para la rehabilitación de pacientes con síndrome de túnel del carpo.
El estudio demuestra la mejora de la función y la fuerza manual del agarre con pinza tras un mes de tratamiento
Los resultados del trabajo, liderado por el grupo de fisioterapia de la Universidad rey Juan Carlos (URJC), demuestran la mejora de la función y la fuerza manual del agarre con pinza tras un mes de tratamiento, frente a los pacientes que recibieron cirugía.
Un ensayo clínico con 100 pacientes
Para realizar esta investigación se realizó un ensayo clínico controlado con 100 pacientes del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid), los cuales fueron distribuidos de forma aleatorizada en dos grupos, uno de fisioterapia y otro que recibió la intervención quirúrgica.
El grupo de fisioterapia recibió tres sesiones (una cada semana), donde se aplicaron técnicas dirigidas a la relajación y tratamiento de las zonas anatómicas relacionadas con el nervio mediano (cuello, escalenos, pectoral menor, bíceps braquial, pronador redondo, flexores de muñeca y fascia palmar). También se aplicaron técnicas de terapia manual sobre el cuello y se mandaron estiramientos de los músculos afectados. Por su parte, el grupo de cirugía recibió una intervención de descompresión del ligamento transverso en el túnel del carpo según los estándares internacionales.
Los investigadores midieron diferentes variables antes del tratamiento, al mes de su realización, a los 3, 6 y 12 meses tras la finalización del mismo. “Por un lado, hemos evaluado la función y discapacidad a través del Cuestionario de Severidad de los Síntomas y Discapacidad”, explica César Fernández de la Peñas, Investigador Principal del Estudio y director del departamento de Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Rehabilitación y Medicina Física y de la Cátedra.
“También calculamos la fuerza manual de la pinza, realizada con el pulgar debajo y el índice o meñique encima, y medimos los rangos de movimiento del cuello, como la flexión, extensión o las rotaciones izquierda y derecha”, añade el investigador de la URJC.
Este segundo ensayo clínico forma parte de un proyecto subvencionado por el Instituto Carlos III y se ha realizado con el objetivo de complementar los datos de mejora clínica en relación al dolor publicados anteriormente en la revista Journal of Pain.
Referencias bibliográficas:
Fernández de las Peñas C, Cleland JA, Palacios Ceña M, Fuensalida Novo S, Pareja JA, Alonso Blanco C. "The effectiveness of manual therapy versus surgery on self-reported function, cervical range of motion and pinch grip force in carpal tunnel syndrome: A randomized clinical Trial". Journal of Orthopedics and Sports Physical Therapy 2017; 47 (3): 151-161.
Fernández de las Peñas C, Ortega Santiago R, De la Llave Rincón AI, Martínez Perez A, Fahandezh Saddi Díaz H, Martínez Martín J, Pareja JA, Cuadrado Pérez ML. "Manual physical therapy versus surgery for carpal tunnel syndrome: a randomized parallel-group trial". Journal of Pain 2015; 16 (11): 1087-1094.
El gran cerebro de los primates se debe más a la dieta que a su sociabilidad
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Los primates, humanos y no humanos, tienen un cerebro grande no tanto por ser sociables, sino más bien por lo que comen, según un estudio de la Universidad de Nueva York (EE UU). La investigación contradice la hipótesis del cerebro social, que atribuye el tamaño cerebral únicamente a la socialización y revela que los primates que comen frutas tienen alrededor de un 25% más de tejido cerebral que las especies que comen plantas.
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El tamaño del cerebro en los primates se predice por la dieta / Fotolia
Hasta ahora, la hipótesis más extendida sobre por qué los primates tienen un cerebro grande consideraba que la sociabilidad era la principal impulsora de su complejidad cognitiva, es decir, que las presiones sociales llevaron en última instancia a la evolución del gran cerebro humano.
Sin embargo, un estudio publicado en la revista Nature Ecology and Evolution contradice esta teoría. El trabajo, liderado por antropólogos de la Universidad de Nueva York (EE UU), refuerza la noción de que la evolución del cerebro en primates –humanos y no humanos– puede estar impulsada por las diferencias en la alimentación más que en la socialización.
La evolución del cerebro en primates –humanos y no humanos– está impulsada por las diferencias en la alimentación
"Es probable que las complejas estrategias de forrajeo, las estructuras sociales y las habilidades cognitivas hayan avanzado conjuntamente a lo largo de la evolución de los primates", explica Alex DeCasien, estudiante predoctoral en la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio. "Sin embargo, si la pregunta es: ¿Qué factor es más importante, dieta o sociabilidad, cuando se trata de determinar el tamaño del cerebro de las especies de primates? Entonces, nuestro nuevo análisis sugiere que ese elemento es la dieta", confirma.
Algunos estudios previos habían demostrado relaciones positivas entre el tamaño relativo del cerebro y el tamaño del grupo social. Sin embargo, otros trabajos, que examinaban los efectos en diferentes sistemas sociales o de apareamiento, mostraron resultados que entraban en conflicto. Esto planteaba interrogantes sobre la robustez de la hipótesis del cerebro social.
Los científicos que participaron en esta investigación examinaron más de 140 especies de primates –una proporción tres veces más alta que estudios previos– e incorporaron los datos evolutivos más recientes de las filogenias de los primates.
Cráneos de un lémur macho adulto (Lemur catta), mono vervet (Chlorocebus pygerythrus), gibón (Hylobates lar), babuino (Papio hamadrayas), chimpancé (Pan troglodytes) y humano (Homo sapiens) / Megan Petersdorf
Asimismo, tuvieron en cuenta las diferencias en el consumo de alimentos entre las especies estudiadas –si eran omnívoros, folívoros (si se alimentan de hojas), frugívoros (dieta basada en frutas) o frugívoros y folívoros– así como varias medidas de socialidad, como el tamaño de grupo, su sistema social y su sistema de apareamiento.
Las especies que consumen frutas tienen cerebros más grandes
Después de controlar el tamaño corporal y la filogenia, sus resultados indican que la dieta determina más el tamaño del cerebro que las diversas medidas de sociabilidad.
Los científicos examinaron más de 140 especies de primates, una proporción tres veces más alta que estudios previos
Tras considerar la relación evolutiva de cada especie y su tamaño corporal relativo, los autores hallaron que los primates que comen frutas tienen alrededor de un 25% más de tejido cerebral que las especies que comen plantas. Los frugívoros y los frugívoros y folívoros presentan cerebros significativamente mayores que los folivoros y, en menor medida, los omnívoros muestran cerebros significativamente más grandes que los folívoros.
Aunque este análisis no es capaz de discernir por qué comer fruta conduce a la evolución de cerebros más grandes, los expertos sugieren que puede deberse a una combinación entre la demanda cognitiva que supone recordar la ubicación de la fruta y la extracción manual que requiere su consumo. Además, la ingesta de fruta es más rica en energía en comparación con la de las plantas.
Sin embargo, los expertos advierten que estos resultados no indican una asociación entre el tamaño del cerebro y el consumo de frutas o proteínas, más bien evidencian demandas cognitivas diferentes según la especie para conseguir ciertos alimentos.
"La fruta está más dispersa en el espacio y el tiempo en la naturaleza, y su consumo a menudo implica conseguirla en lugares difíciles de alcanzar o cáscaras de protección", apunta DeCasien. "Juntos, estos factores acarrean que las especies frugívoras necesiten mayor complejidad cognitiva y flexibilidad", añade.
Chris Venditti, investigador de la Universidad de Reading (Reino Unido), que ha escrito un News & Views en la misma revista a raíz a este trabajo, expone: "Estoy seguro de que este estudio volverá a enfocar y revigorizar la investigación que busca explicar la complejidad cognitiva de los primates y otros mamíferos. Quedan aún muchas preguntas por resolver”.
"Tu salud es gratuita… pero cuesta": las polémicas "facturas simbólicas" con que Cuba busca concienciar a los enfermos
Abraham Jiménez Enoa, La HabanaEspecial para BBC Mundo
Image caption
En la fachada del Hospital Universitario General
Calixto García se despliega una frase de Ernesto "Che" Guevara: "Vale,
pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las
propiedades del hombre más rico de la tierra".
Cuando el timbre del teléfono sonó de madrugada, ya Xiomara sabía que a Frank, su hijo de 26 años, le había pasado algo.
Eran
las 3:30 am y Yohandrys, el mejor amigo de Frank, le daba la noticia: a
la salida de un concierto, un auto había embestido a Frank. Estaban en
el Hospital Universitario General Calixto García, en La Habana.
Después de varios exámenes médicos, los doctores determinaron que Frank solo tenía varias contusiones en el cuerpo, pero que tendría que pasar la noche allí por precaución.
Al mediodía siguiente, Frank recibió el alta médica.
Pero antes de partir, un doctor les notificó al joven y a su madre que el ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP), estimó que la atención brindada hubiese costado 770,50 pesos cubanos (US$32,10). Más de los US$20 al mes que gana un profesional trabajando para el Estado. Image caption
En el dorso de las recetas médicas se incluyen algunos costos promedio en pesos cubanos.
Son lo que se llaman "facturas de cortesías" porque
en Cuba, desde el triunfo de la Revolución, toda la atención médica es
gratuita.
Gratis... pero cuesta
Hace
una semana, el MINSAP inició una campaña de divulgación a través de un
reporte especial en el noticiero nacional de televisión que tiene como
eslogan: "Los servicios de salud en Cuba son gratuitos pero cuestan".
El objetivo de la disposición es "crear conciencia" en la población cubana de que el sistema de salud supone un costo para el Estado, aunque los enfermos no paguen cuando son atendidos.
"No
es la intención que se vayan a cobrar los servicios. Es solo que las
personas sientan el compromiso con los servicios que hoy estamos
brindando", dijo Miosotis Moreno, directora de Economía y Planificación
del MINSAP en dicho reporte. Image caption
Al igual que la salud pública, muchos servicios en
Cuba como la educación, el transporte o la alimentación básica, son
subvencionados por el Estado.
Varios meses atrás los hospitales, clínicas,
policlínicos y consultorio de médicos de la familia en todo el país
comenzaron a colgar en sus paredes carteles que anticipaban el inicio de
la campaña. Cada pancarta muestra los precios relevantes según el servicio de atención que se brinda en las instalaciones médicas.
Además, las recetas médicas también incluyen al dorso algunos ejemplos de las tarifas.
Tras
escuchar los montos, Xiomara dice: "Está perfecto que el Estado quiera
mostrarle a la gente lo que nosotros deberíamos pagar. ¿Pero qué sentido
tiene eso? ¿Si me lo vas a regalar y dar gratis, para qué me lo sacas
en cara? ¿Esto es socialismo o no? Se ve que Fidel ya no está".
Frank, adolorido, desde una camilla rodante le dice entre risas: "Mami, dale suave". Image caption
La campaña del gobierno cubano tiene como eslogan. "Tu servicio de salud es gratuito... pero cuesta".
Al igual que la salud pública, muchos servicios en
Cuba como la educación, el transporte o la alimentación básica, son
subvencionados por el Estado.
Precios exactos
Amel Valiente tiene 28 años y es médico de familia (el programa cubano por el cual cada barrio es atendido por un médico fijo).
Además
de atender a la población de su área en el céntrico municipio habanero
de Plaza de la Revolución, también en ocasiones brinda servicios en
policlínico en La Habana.
"No sé quién tomó esta medida, a
nosotros no nos dijeron nada. Del MINSAP empezaron a mandar los carteles
y dijeron que había que ponerlos y de pronto las recetas llegaron
impresas con las listas de precios también", cuenta tras realizar un
ultrasonido. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
El Centro Internacional de Restauración Neurológica,
fundado en La Habana hace casi 30 años, es uno de los orgullos de la
salud cubana.
"El ultrasonido que estaba haciendo cuesta, según
los precios, 148,50 pesos cubanos. No sé de dónde salió esa cifra tan
exacta ni en base a qué la establecieron", afirma Valiente.
"La verdad que no tengo idea, esos precios deben haberlos puesto alguien del Ministerio de Finanzas y Precios, pero a ningún médico le han dicho de dónde los sacaron", agrega.
"Pero yo lo veo bien", agrega, "para que la gente valore más nuestro trabajo". Image caption
Una de las salas de espera con los carteles del
costo de la salud y los pacientes esperando en el Hospital General
Calixto García.
Salud y Revolución
Una de las grandes banderas de la Revolución cubana es la atención médica gratuita que reciben los ciudadanos del país.
Autoproclamada
como "potencia médica mundial", la isla ha brindado su servicio de
cooperación a lo largo del mundo, en programas que llama "misiones
internacionalistas".
Según el propio MINSAP, a finales de 2015 en Cuba trabajaban 85.000 médicos y otros 25.000 participaban como cooperantes de misiones en el extranjero. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
La salud gratuita es uno de los pilares de la Revolución Cubana.
La
crisis económica tras la caída de la Unión Soviética en la década de
1990 convirtió a la medicina en uno de los principales rubros
exportadores del gobierno.
De ese modo, la exportación de servicios médicos sumada al deterioro de la infraestructura del sector ha desatado las críticas de la población contra la salud pública.
Mercedes
Arnau es especialista en pediatría y trabaja en uno de los hospitales
para niños de la capital ubicado en el municipio de Centro Habana.
Le ha tocado descansar el fin de semana y en los bajos de su casa, le cuenta a BBC Mundo: "Para los niños no hay precios, no hay indicación de comunicarles nada. Sería muy sarcástico eso". Derechos de autor de la imagenGetty Images"Yo sé que el tema no son los precios, porque creo
que son asequibles, sino la manera que el Estado ha encontrado para
demostrarle a la gente que ellos sí hacen cosas por la gente", opina vía
telefónica Indira Gómez, que es ortopédica.
La sala de espera de
la consulta de otorrinolaringología del Hospital General Calixto García
está repleta. Una anciana que sale de la consulta dice: "Menos mal que esto no hay que pagarlo, sino hoy no hubiera podido atenderme, porque no he cobrado la jubilación de este mes".
Según el listado de precios, su consulta le habría costado 36,55 pesos cubanos, el equivalente a alrededor de US$1,60.
Un restaurante vegano prohíbe a una madre dar el biberón a su hijo por ser de leche animal
El camarero aseguró que «las madres
verdaderamente humilladas son aquellas violadas durante toda su vida
para tener bebés que son robados: estas madres son las vacas, ovejas y
cabras, víctimas del biberón de su hijo»
El
Vergel ', un restaurante de cocina vegana ubicado en la calle Mayor de
Tarragona, publicó la semana pasada tanto en Instagram como Facebook un
mensaje que ha generado debate, según informa TaragonaDiari: «En El Vergel todo el mundo es bienvenido. Nos gustan las madres, las de todas las especies. Por ello, no nos gustan los biberones de leche de vaca. Por favor, no le das el restaurante.
Gracias! ». Esta norma hace tiempo que está, hasta el punto de que un
cartel avisa a la entradade que disponen de alternativas de origen
vegetal en caso necesario.
Esta norma no ha gustado a
algunas personas, que aseguran que se discrimina a las madres que no
pueden dar pecho a sus bebés y que han de darles leche de bote de origen
animal por cuestiones nutricionales. En este caso, los responsables del
restaurante piden que la leche sea consumida antes o después de entrar
en el local con el fin de respetar su filosofía.
El extraordinario antepasado que hace que los tibetanos sean diferentes de los andinos pese a vivir a grandes alturas
Alex RileyBBC Future
Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
La clave de la adaptación única a las alturas de los tibetanos hay que buscarla en un pasado muy lejano.
Hace miles de años,
una familia se asentó en la cima del mundo. Vivían en la meseta
tibetana, a 4.200m sobre el nivel del mar, en un sitio ahora conocido
como Chusang.
Esa familia dejó una marca duradera: 19 huellas de
manos y pies quedaron grabadas en el barro arcilloso que se filtraba de
un manantial. A juzgar por el tamaño, el grupo familiar contenía seis
individuos, dos de los cuales eran niños. Pero, ¿quiénes eran? ¿Y qué
los llevó a tales altitudes?
Todo lo que se sabe es que las huellas en Chusang datan de hace 12.700 y 7.400 años, por lo que es uno de los sitios arqueológicos más antiguos en la meseta tibetana.
Pero
lo que hace especial a la familia de Chusang es su aislamiento, señala
Mark Aldenderfer, antropólogo de la Universidad de California en Merced.
Su supervivencia es extraordinaria.
Aunque el
calor del fuego podía protegerlos del frío, la familia de Chusang no
podía resguardarse de un obstáculo obvio pero inevitable: el aire se
hace más fino con cada paso hacia el cielo.
Pulmones con forma de barril
A más de 4.000m sobre el nivel del mar, cada respiración contiene alrededor de un tercio menos de oxígeno que otra a menos altura. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
El altiplano tibetano ha estado habitado pero miles
de años. Pero los secretos de supervivencia de quienes viven ahí apenas
comienzan a ser descubiertos.
Cualquier escalador de montaña puede describir la falta de aliento que normalmente viene con la altitud.
La
presión del aire disminuye cuanto más se camina o vuela por encima de
la superficie del mar, permitiendo que las moléculas de gas se diseminen
en todas direcciones, y el pulmón sólo puede estirarse de modo limitado
hasta compensarlo.
A lo largo de muchos cientos de generaciones, las personas que viven en el altiplano andino que se extiende desde Perú a Bolivia han desarrollado pechos en forma de barril que aumentan el volumen de cada una de sus respiraciones.
Y desde finales del siglo XIX los científicos saben que su sangre está llena de glóbulos rojos y hemoglobina, las moléculas que llevan oxígeno.
Cuando
el oxígeno escasea, la sangre se espesa para aumentar la cantidad que
puede llevar a las células alrededor del cuerpo. Esta respuesta hematopoyética también se produce en cualquiera que decida escalar una montaña.
Y
como casi toda la investigación de las condiciones de vida en las
alturas se condujo por mucho tiempo en los Andes, la hematopoyesis fue vista como una respuesta universal a bajos niveles de oxígeno durante casi dos siglos.
Fue
sólo a finales de los años 70 y principios de los 80, después de ir de
excursión a siete aldeas en Nepal, que Cynthia Beall, antropóloga de
Case Western Reserve University en Ohio, empezó a encontrar que los tibetanos no se ajustaban a esta teoría.
Como a nivel del mar
En primer lugar, carecían de los pechos en forma de barril, pero parecían respirar a un ritmo más rápido que los andinos.
Y en segundo lugar, Beall y sus colegas encontraron que los tibetanos tienen niveles de hemoglobina sorprendentemente bajos, a menudo dentro del rango de lo que es normal para las personas que viven al nivel del mar. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
A los investigadores les sorprendió al principio
encontrar que los tibetanos no contaban, al parecer, con las
adaptaciones fisiológicas que se requieren para la vida en las alturas.
Aunque viven en el llamado "techo del mundo", su estado fisiológico parecía sorprendentemente similar al de aquellos que nunca habían despegado del suelo.
Lo que al principio parece ser muy paradójico -por no mencionar potencialmente peligroso-, realmente tiene mucho sentido.
Un beneficio, por ejemplo, es el menor desgaste en sus vasos sanguíneos.
"Si
usted tiene altos niveles de hemoglobina, su sangre tiende a ser más
viscosa, y eso puede tener muchos efectos perjudiciales", dice Tatum
Simonson de la Universidad de California en San Diego.
Sin CMS
Un resultado posible de esta tensión adicional en el sistema circulatorio es la Enfermedad Crónica de Montaña o CMS.
Descrita
por primera vez en 1925 por el médico peruano Carlos Monge Medrano, la
CMS (también conocida como Enfermedad de Monge) puede afectar a personas
que han vivido sin problemas en la altitud durante años.
"La
gente se queda sin aliento", explica Bell. "Se vuelven cianóticas (sus
labios y extremidades se tornan azules), no pueden trabajar, no pueden
dormir bien. Están muy enfermos".
Al igual que con el mal de altura a corto plazo, el remedio para CMS es un lento descenso hacia un aire más gruesoy oxigenado. Pero no es una cura. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
Tibet atrae a millones de turistas todos los años,
muchos de los cuales pueden verse afectados por el llamado "mal de
alturas".
El líquido puede haberse acumulado ya en los
pulmones (edema pulmonar de altitud o EPA) o en el cerebro (edema
cerebral de altitud, o ECA), o la sangre gruesa puede estar
congestionada en otros órganos vitales. El peor escenario es la muerte.
En los Andes peruanos, hasta el 18% de la población desarrolla CMS en algún momento de sus vidas. Pero en la meseta tibetana ese número rara vez supera el 1%.
Explicación en el pasado
Ciertamente,
la sangre delgada ayuda a reducir el riesgo de CMS, pero no es la única
razón por la cual el pueblo tibetano puede vivir felizmente en tales
extremos.
En 2005, Beall y sus colegas encontraron que los tibetanos exhalan más óxido nítrico en comparación con las personas que viven en los Andes y al nivel del mar.
Este
gas conduce a un ensanchamiento de los vasos sanguíneos en el pulmón y
alrededor del cuerpo, conocido como vasodilatación. Con más espacio, el
flujo sanguíneo y el transporte de oxígeno pueden aumentar.
Y, como sugiere Simonson, ¿es posible que los tibetanos simplemente no requieran tanto oxígeno como los demás?
En
2010, al comparar los genomas de 30 tibetanos con los de una población
chinos Han residentes en Pekín, Simonson pudo identificar aquellos genes
que estaban asociados con la vida en altura. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
Cambios genéticos muy rápidos han permitido a generación tras generación vivir en este ambiente.
En dos semanas de 2010, otros tres grupos de investigadores publicaron cada uno un estudio que encontró un puñado de genes muy diferentes entre las dos poblaciones.
Se destacaron dos genes llamados EPAS1 y EGLN1, conocidos por modular los niveles de la hemoglobina en sangre.
Después
de observar más de cerca el gen EPAS1 de los genomas tibetanos, Rasmus
Nielsen, de la Universidad de California, no sólo encontró que era un
cambio abrupto, sino también único. Era como si los tibetanos hubieran heredado el gen de otra especie. Y, de hecho, fue exactamente lo que sucedió.
Nielsen
había trabajado en el proyecto del genoma del neandertal con el experto
en ADN antiguo Svante Paabo, del Instituto Max Planck de Antropología
Evolutiva en Leipzig, Alemania.
Sabía que nuestra especie se
había mezclado con estos primos evolutivos cercanos, y examinó su ADN en
busca de la fuente del gen específico tibetano-EPAS1. No halló
coincidencia.
Eso no fue tan sorprendente. Se sabe que los neandertales se aparearon sólo con los antepasados de los modernos europeos.
Para las personas de ascendencia asiática, Nielsen miró hacia los denisovanos, otra rama del árbol de la familia humana.
"Hubo una coincidencia completa", dice.
Descubiertos
en las montañas de Altai en Siberia, sólo se conocen a partir de dos
dientes y un hueso de dedo pequeño, del que Paabo y sus colegas
publicaron un genoma en bruto en 2012.
Los resultados demostraron que las poblaciones de Papua Nueva Guinea, Australia y algunas regiones del sureste asiático había heredado entre el 1-6% de su genoma de denisovanos. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
Las variantes genéticas que han llevado a su adaptación provienen de especies ahora extintas.
Hace entre 50.000 y 30.000 años, algunos denisovanos
y los antiguos antepasados de tibetanos y chinos Han tuvieron
relaciones sexuales, combinaron sus genomas, mezclaron los genes y produjeron niños que crecerían para tener descendencia propia.
Durante
las siguientes decenas de miles de años, este gen EPAS1 parece haber
conferido poco beneficio a los chinos Han y sólo se encuentra en
aproximadamente el 1% de la población actual.
Pero para todos
aquellos grupos intrépidos que se trasladaron a la meseta tibetana,
incluida la familia de Chusang, les ayudó a hacer cada respiración más
fácil.
Allí el 78% de la población actual tiene esta versión de
EPAS1, un gen que los separa de los que viven más abajo, pero los
conecta con el pasado
Rechazan hacer públicas las transferencias de manera individual
Varias asociaciones piden que los pagos se ofrezcan de forma agregada
Los
médicos españoles no quieren que sus relaciones económicas con los
laboratorios farmacéuticos puedan ser publicadas de manera individual,
tal como han decidido hacer por unanimidad las compañías farmacéuticas
presentes en nuestro país en el año 2018.
En
los últimos días, varias de las principales asociaciones profesionales
del sector han manifestado abiertamente su rechazo frontal a esta medida
de transparencia, adoptada en España por la patronal Farmaindustria en
su nuevo código de buenas prácticas.
La más importante ha sido la
postura tomada por la Federación de Asociaciones Científico Médicas
Españolas (Facme), la entidad que agrupa hasta 42 sociedades médicas de
todas las especialidades y es la entidad de referencia en cuanto a su
papel de representante del mayor número de profesionales del colectivo
médico. En un comunicado oficial emitido sobre el asunto, esta
federación ha afirmado que tiene "serias dudas sobre la legalidad de la
desagregación de datos y su publicación a nivel individual de
profesional médico, sin su autorización".
La asociación se basa para ello
en el Reglamento Europeo de Protección de Datos de las Personas Físicas y
anuncia que recabará toda la información necesaria sobre la legalidad
de la decisión de Farmaindustria "no descartando plantear petición de
dictámenes alternativos o recursos legales si fueran necesarios".
Esta entidad aboga por un modelo
distinto, en el que todas estas ayudas de los laboratorios farmacéuticos
para la formación de los médicos se entreguen directamente a las
sociedades profesionales y sean éstas las que repartan luego ese dinero y
no se haga directamente a los profesionales. Este sistema lo ha
adoptado la patronal de fabricantes de tecnología médica, Fenin.
Los
laboratorios ya hicieron públicos en el mes de junio del año pasado los
primeros datos sobre estas transferencias, que incluyen desde los
gastos por acudir a congresos médicos a pagos por prestación de
servicios profesionales o transferencias por proyectos de investigación.
Más rechazo que en Europa
Sin
embargo, en esta primera ocasión, los profesionales pudieron optar
porque la cifra de ingresos recibida por cada laboratorio apareciera de
forma agregada con el resto de los profesionales. Como la mayoría de los
médicos españoles optó entonces por esta opción -en una proporción
bastante mayor a la de sus colegas europeos, que también vivieron esta
situación- la patronal Farmaindustria optó por ir un paso más allá y
-tras recibir el visto bueno a la Agencia Española de Protección de
Datos- decidió que todos los datos se publicarán de forma individual en
el próximo año.
Para ello, desde este 1 de enero,
todos los contratos de colaboración que las compañías farmacéuticas
presentes en España están firmando con los profesionales sanitarios en
este sentido recogen explícitamente que los datos de pagos serán
publicados en el año 2018 de forma individualizada. Esto significa que
cualquier médico que se niegue a firmar estos contratos no puede seguir
colaborando con la industria.