miércoles, 19 de abril de 2017

¿PORQUE NO PREGUNTAN QUE OPINAMOS LOS SUDAKAS DE LOS ESPAÑOLES?



La mitad de los españoles cree por error que la homeopatía funciona

El 53% confía en los productos homeopáticos aunque el 76% recela de los curanderos

Empleados trabajan en una farmacia homeopático de Londres con los múltiples preparados que ofrecen. Ampliar foto
Empleados trabajan en una farmacia homeopático de Londres con los múltiples preparados que ofrecen.
"Indique si se identifica con esta afirmación: los productos homeopáticos funcionan". Ningún estudio científico ha demostrado que estos remedios tengan valor terapéutico contra ninguna dolencia, y el Ministerio de Sanidad ya determinó que no tiene capacidades curativas. Sin embargo, más de la mitad de los españoles cree que sí, que la homeopatía funciona. En concreto, el 52,7% dice que se identifica mucho, bastante o algo con la afirmación inicial y son las personas con mayor nivel de estudios las que más confían en estos productos, según un estudio realizado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) con más de 6.300 españoles. Además, el 59,8% confía mucho, bastante o algo en la acupuntura.
Además, los grupos que más sobresalen de la media en la confianza hacia estos preparados son las personas con más estudios, las mujeres, quienes se identifican como de centro izquierda y que viven en ciudades."La pseudociencia es un peligro", ha asegurado hoy el director general de Fecyt, José Ignacio Fernández Vera, durante la presentación del estudio, en Madrid. Fernández Vera se ha mostrado convencido de que los poderes públicos deberían hacer algo para tratar de sacar a los ciudadanos de este error. "Tenemos que ser mucho más estrictos con este tipo de cosas", defendió, "porque no son más que placebo".
"Los datos son datos, unos esperanzadores y otros no tanto", dijo la secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, en la presentación del estudio, antes de celebrar que el interés por la ciencia de las mujeres haya crecido en la última oleada de la encuesta.
Ya hace dos años, en la anterior edición de este estudio bienal, se evidenció que el 50% de los españoles cree que estos preparados tienen alguna o mucha base científica, cuando no es así. Aunque la pregunta era distinta, muestra que en estos años se ha mantenido estable o ha crecido el respeto que los ciudadanos tienen por esta pseudoterapia sin aval científico. Estos preparados se pueden comprar en farmacias sin problemas, y muchas veces recomendado por los propios farmacéuticos, lo que puede contribuir a la confusión sobre su verdadera validez. Y todo a pesar de que un informe del Ministerio de Sanidad determinó de forma tajante: "En general, las revisiones realizadas concluyen que la homeopatía no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta".
Los ciudadanos creen que la ciencia es más beneficiosa que perjudicial, pero cuando se les preguntó por aplicaciones concretas, hubo cuatro casos en los que la mayoría considera que provocan más perjuicios que beneficios: la energía nuclear (43,1%), el cultivo de transgénicos (33,4%), la clonación (31,3%) y el fracking (27%)
Este año es el primero en el que se incluyen en este estudio preguntas sobre la confianza de los ciudadanos en prácticas paranormales o pseudocientíficas. Al margen de la homeopatía, al preguntarles por otras pseudociencias los españoles muestran una importante desconfianza de los horóscopos (un 83,9%), de los fenómenos paranormales (76,7%), de los curanderos (76,3%) y de los números y amuletos de la suerte (71,3%). Esta es la octava encuesta de Percepción Social de la Ciencia que, de manera bienal desde el año 2002, realiza Fecyt, fundación que depende del Ministerio de Economía.
Respecto a la imagen que los ciudadanos tienen sobre la ciencia, más de la mitad (un 54,4%) afirma que ésta tiene más beneficios que perjuicios frente a un escaso 5,8% que afirma que tiene más perjuicios que beneficios. Cuando se preguntó a los ciudadanos por aplicaciones concretas de la ciencia y la tecnología, hubo cuatro casos en los que la mayoría considera que provocan más perjuicios que beneficios: la energía nuclear (43,1%), el cultivo de transgénicos (33,4%), la clonación (31,3%) y el fracking (27%). No obstante, en todos estos casos el porcentaje de rechazo se ha reducido sustancialmente desde el anterior estudio, aumentando sobre todo el apartado de quienes aseguran no tener opinión. Salvo el caso de los cultivos de plantas modificadas genéticamente, que crece su aprobación del 17,3% al 22,8%.
Además, como señaló la secretaria de Estado, el interés de las mujeres por la ciencia ha subido del 9,9% en 2014 al 13,7% en 2016, reduciendo a la mitad la brecha de género. El porcentaje de españoles que sigue la ciencia y la tecnología con interés ha pasado del 6,9% en 2004 al 16,3% en 2016, que sigue siendo mayor entre los jóvenes (23,1%) aunque aumenta más en el tramo de edad de 45 a 65 años.

El Sol ya no gira en torno a la Tierra

Hace dos años, en la anterior edición de la encuesta de Percepción Social de la Ciencia, llamó especialmente la atención que una cuarta parte de los españoles creyeran, por error, que el Sol gira alrededor de la Tierra. Aunque este dato se explicaba especialmente por grupos sociales y de edad con peor escolarización, hubo especialistas que señalaron que la clave podría estar en la forma en la que se realizó la pregunta: planteando la oración errónea y preguntando a los encuestados si creían que era cierta o falsa. Este año, se cambió la forma de preguntar sobre el geocentrismo, planteando las dos opciones, la correcta y la equivocada, dejando que eligieran la adecuada. De este modo, los españoles que consideran que el Sol da vueltas en torno a la Tierra ha caído del 27,5% de 2015 hasta el 11,7%.
En general, los resultados de alfabetización científica mejoran los de las ediciones previas, al situarse en una nota media de 7,66 sobre 10, frente al 6,39 de 2014 y el 5,09 de 2006. Además, los ciudadanos perciben un déficit en su formación en ciencia aunque desciende del 47,1% al 44,2% el porcentaje de los que creen que su educación en este apartado es baja o muy baja. Destaca que los jóvenes de 15 a 24 años perciben una mejor educación científica que la media, pues solo un 29,9% la califica de baja o muy baja.
¿Qué transformaciones produjo en la práctica clínica? 

Avances en la medicina basada en la evidencia un cuarto de siglo después

La historia y los cambios conceptuales de un movimiento que cambió la estructura del conocimiento y la práctica médica
Autor: Benjamin Djulbegovic, Gordon H Guyatt Fuente: The Lancet  Progress in evidence-based medicine: a quarter century on
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Avances en la medicina basada en la evidencia: un cuarto de siglo después
Benjamin Djulbegovic, Gordon H Guyatt
En respuesta a las limitaciones en la comprensión y el uso de la evidencia publicada, la medicina basada en la evidencia (MBE) comenzó como un movimiento a principios de los años noventa. El enfoque inicial de MBE se centró en educar a los clínicos en el uso de la literatura disponible para optimizar la atención clínica, incluida la ciencia de las revisiones sistemáticas. La MBE avanzó para reconocer las limitaciones de las pruebas por sí solas, y ha subrayado cada vez más la necesidad de combinar las pruebas con los valores y preferencias del paciente a través de la toma de decisiones compartida.
En otro progreso, la MBE incorporó y desarrolló la ciencia de la producción de guías de prácticas clínica confiables iniciadas por investigadores en la década de 1980. Las  contribuciones duraderas de MBE a la clínica incluyen la colocación de la práctica de la medicina sobre una base científica sólida, el desarrollo de jerarquías de evidencia más sofisticadas, el reconocimiento del papel crucial de los valores y preferencias de los pacientes en la toma de decisiones clínicas y el desarrollo de la metodología para generar recomendaciones dignas de confianza.

Origen histórico de la medicina basada en la evidencia
Desde la época de Hipócrates la medicina ha luchado para equilibrar la experiencia incontrolada de los sanadores con observaciones obtenidas mediante una rigurosa investigación con respecto a los efectos de las intervenciones sanitarias. Durante los últimos 300 años las exigencias para que la práctica de la medicina sea fundada en la evidencia empírica científicamente confiable se han vuelto cada vez más manifiestas.
Los pioneros, entre ellos Rudolph Virchow, Claude Bernard y Louis Pasteur, defendieron la ciencia en medicina en Europa y el informe Flexner a principios del siglo XX consolidó a la investigación científica como base de la medicina. Aunque se pueden identificar los intentos de obtener datos precisos de observación en la obra de Pierre-Charles- Alexandre Louis y John Snow a mediados del siglo XIX, y el uso de ensayos clínicos en el famoso estudio de James Lind acerca del escorbuto en la marina británica,1 el foco de la mayoría de estos innovadores estaba en la investigación  fisiológica y básica como fundamentales para la práctica clínica, en lugar de la evaluación de las pruebas de diagnóstico, pronóstico y el efecto terapéutico.
De hecho, no fue hasta 1962, con la creación en los EE.UU. de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) que las rigurosas pruebas empíricas de ensayos en seres humanos se convirtieron en legalmente obligatorias con respecto a la eficacia de una droga; otros 2 países siguieron pronto después de eso. Aunque estos desarrollos normativos se hicieron evidentes -se estableció la necesidad de los ensayos clínicos bien realizados para demostrar la eficacia y seguridad de las innovaciones farmacéuticas- la experiencia clínica personal, no sistemática, incontrolada y el razonamiento fisiológico continuaron su dominio como conductores de la práctica clínica.
En los años 1970 y 1980, David Sackett, David Eddy y Archie Cochrane (entre otros) destacaron necesidad de fortalecer la práctica empírica de la medicina y formularon la propuesta de normas iniciales para guiar las decisiones clínicas.3-7 En 1991, uno de nosotros (GHG) introdujo el término Medicina Basada en la Evidencia (MBE),8 con el objetivo de educar a los clínicos de primera línea para evaluar la credibilidad de la evidencia de la investigación, comprender los resultados de los estudios clínicos y determinar la mejor manera de aplicar los resultados a su práctica cotidiana.9Posteriormente, se integraron a la currícula de la educación médica los artículos publicados en revistas y libros de texto asociados,10,11 y fueron complementados por herramientas populares de divulgación que resultaron en que la MBE se encontrara cada vez más integrada al conocimiento médico.
Aquí revisamos brevemente los fundamentos filosóficos de la MBE y, en mayor detalle, su progreso durante el pasado cuarto de siglo. La discusión actual va más allá de las revisiones anteriores colocando el desarrollo de la MBE dentro de un marco histórico y filosófico, destacando el papel de sus fundamentos en el desarrollo de normas para la investigación y de evaluación de la práctica. Documentando claramente las cambios en la MBE que ocurrieron durante más de dos décadas, abordamos las críticas y las limitaciones de MBE y predecimos su desarrollo en la próximos 25 años.

La MBE y la teoría del conocimiento
Lo que es justificable o razonable para creer depende de la fiabilidad de las pruebas
En la superficie la MBE propone una asociación específica entre la evidencia médica, la teoría y la práctica. La MBE no propone una nueva teoría científica del conocimiento en la medicina16,17 sino que ha progresado como una estructura heurística coherente para optimizar la práctica médica que analiza explícita y concienzudamente18 la naturaleza de la evidencia médica. Es central a la epistemología de la MBE que lo que es justificable o razonable para creer depende de la fiabilidad de las pruebas y se extiende en que creemos que la evidencia está determinada por un proceso creíble. Aunque la MBE reconoce un papel para todas las observaciones empíricas, sostiene que las pruebas clínicas controladas proporcionan pruebas más fiables que las observaciones incontroladas, los experimentos biológicos o las experiencias de los clínicos individuales.
  1. La base del primer principio epistemológico de la MBE es que no todas las pruebas son creadas iguales, y que la práctica de la medicina debe basarse en la mejor evidencia.
     
  2. El segundo principio respalda el supuesto filosófico de que la búsqueda de la verdad se realiza mejor mediante la evaluación de la totalidad de la evidencia, y no en seleccionar la evidencia que favorece una hipótesis en particular.16 Sin embargo, la evidencia es necesaria pero no suficiente para la toma de decisiones efectivas que tiene que abordar cuáles serán las consecuencias de importancia para de una decisión dentro de un contexto dado.17
     
  3. Así, el tercer principio epistemológico de la MBE es que la toma de decisiones requiere la consideración de los valores y preferencias de los pacientes.
La jerarquía inicial de evidencia de la MBE se centró originalmente en la documentación de los sesgos en la investigación aplicada a la práctica clínica, en los resultados de los estudios clínicos (considerando las relacionadas con las características del paciente, la familia y el ambiente social y económico) en el que estos resultados pueden o no pueden aplicarse con utilidad. Al hacerlo, la MBE enfrentó la necesidad de identificar las malas prácticas de investigación ya sea en cómo ha sido concebida, conducida, publicada o utilizada.
Varios investigadores han proporcionado ejemplos de investigación sesgada que conduce a una práctica médica subóptima, lamentando el "escándalo de la mala investigación médica"19 y alegando que "la mayoría de las investigaciones son falsas".20 Las estimaciones sugieren que el 50% de los esfuerzos de investigación son desperdiciados en cada etapa de generación y reporte de la información, resultando en que más del 85% de la investigación total resultas desperdiciada.21 El costo humano de las investigaciones espurias es también enorme.
  • Por ejemplo, miles de mujeres se sometieron a un trasplante de médula ósea extenuante y a veces fatal para el tratamiento del cáncer de mama en una investigación sesgada.23
     
  • La promoción de la profilaxis antiarrítmica en pacientes con infarto agudo de miocardio, basado en el razonamiento fisiológico de que la supresión de las arritmias reduciría la mortalidad, resultó desastroso: más estadounidenses murieron por el uso de estos medicamentos que en la guerra de Vietnam.24
     
  • A millones de mujeres sanas se les prescribió terapia de reemplazo hormonal sobre la base de una hipótesis de reducción de riesgo cardiovascular; pero los ensayos aleatorios refutaron estos beneficios y demostraron que la terapia de reemplazo hormonal aumentó la incidencia del cáncer de mama.25
Como respuesta, la EBM, desde su creación, generó esquemas para la evaluación de la calidad de la evidencia reflejando su primer principio epistemológico: a mayor la calidad de la evidencia, más cerca de la verdad están las estimaciones de las propiedades de las pruebas diagnósticas, de pronóstico y los efectos de las intervenciones sanitarias. Además, los escritos de la MBE reconocieron los desafíos de comprensión de los resultados cuantitativos de la investigación, y de aplicar estos resultados a los pacientes que no necesariamente reúnen los criterios de elegibilidad de los estudios. Este trabajo, enfocado en la educación de los clínicos, se reconoció tan rápidamente que, dentro de una  década de su introducción, los principios de la MBE formaron parte de los requisitos esenciales para la mayoría de los programas de educación de pre y de post-grado en medicina en todo el mundo.
Las jerarquías iniciales de evidencia que propuso la MBE estaban centradas en el diseño de estudios clínicos y fueron relativamente simples (figura 1A). Para la terapia, la jerarquía proporcionaba inequívocamente la superioridad de los ensayos controlados aleatorios (ECA) sobre los estudios observacionales para determinar la confiabilidad de la evidencia relacionada con los efectos del tratamiento -aunque los primeros trabajos reconocieron las limitaciones del tamaño pequeño de las muestras y la cuestionable aplicación de esos hallazgos clínicos, a menudo basados ​​en marcadores sustitutivos, a pacientes que difirieron de los incluidos en los estudios primarios.
Casi inmediatamente, los observadores lo objetaron señalando que los ECA también pueden ser sesgados y, por lo tanto, no deben equipararse automáticamente con evidencia de alta calidad.28 Como resultado de ello, durante la primera década del movimiento de la MBE, muchos autores publicaron modificaciones de la jerarquía de evidencia original. En 2002, se disponía de 106 sistemas para calificar la calidad de las pruebas de la investigación médica.29
Cuando los investigadores aplicaron algunos de estos instrumentos de calidad a un conjunto de estudios el resultado fue un amplio desacuerdo, con calificaciones que oscilaban entre los excelentes y los pobres para los mismos estudios.30 Una evaluación de estos sistemas concluyó que ninguno era particularmente útil para la investigación la práctica de la medicina, que su uso continuo no reducirá los errores en la formulación de recomendaciones ni mejorará la comunicación entre los desarrolladores de las directrices y los usuarios de las guías y, por lo tanto, no ayudarían a las personas a tomar decisiones bien informadas.31
Promoviendo el principio de la necesidad de analizar la totalidad de las pruebas surgen las revisiones sistemáticas. Las formulaciones iniciales de la jerarquía de las evidencias también fueron limitadas en el sentido de que confundían el método de recolección de evidencia con el diseño del estudio subyacente.
La opinión de que "la ciencia es acumulativa y los científicos deben acumular conocimiento científicamente"32 refleja el segundo principio de la MBE: las declaraciones de propiedades saludables deben basarse en revisiones sistemáticas que resumen las mejores pruebas disponibles.33 De acuerdo con esta visión, las formulaciones anteriores de la jerarquía colocaron a las revisiones sistemáticas en la cima de la clasificación de las evidencias seguidas por los ECA. Esta clasificación es errónea en que las revisiones sistemáticas son una forma de resumir las pruebas, mientras que los ECA son un tipo de diseño del estudio. La distinción es vívida cuando se considera que las revisiones sistemáticas pueden resumir no sólo los ECA, sino también los estudios de cohortes, los estudios de casos y controles e incluso los informes de casos.
La Colaboración Cochrane34 representa el movimiento responsable de los mayores avances en la metodología de la revisión sistemática. Con el nombre de Archie Cochrane, un visionario que exigía que la profesión médica organizara un "resumen crítico, por especialidad o subespecialidad, adaptado periódicamente de todos los ensayos controlados aleatorios relevantes"6, la Colaboración Cochrane ha reunido a más de 37.000 colaboradores de más de 130 países dedicados a la realización de revisiones sistemáticas.35 Aunque las revisiones de los ECAs siguen siendo el enfoque principal de la Colaboración, su alcance incluye ahora estudios observacionales que abordan los efectos de una intervención, así como las pruebas diagnósticas y los modelos pronósticos.
Iain Chalmers, el individuo responsable de la creación de la Colaboración Cochrane, ha señalado el "escandaloso fracaso de la ciencia para acumular evidencia sistemáticamente"36 y los casos documentados en los cuales las personas han sufrido y muerto innecesariamente y se han desperdiciado recursos para la investigación en salud porque las pruebas de investigación existentes no se revisaron sistemáticamente.32
Cuando las revisiones sistemáticas se han aplicado de manera oportuna ocurrieron cambios en la práctica de la medicina, incluyendo el establecimiento de estándares de cuidado para la quimioterapia y la terapia hormonal para el cáncer de mama en etapa temprana;37,38  también han ayudando a anular el consejo erróneo de décadas atrás acerca de que los bebés no deben dormir sobre sus espaldas;39 y más recientemente el cambio de manejo de uno de los trastornos más comunes del mundo: la neumonía adquirida en la comunidad, hacia el uso de un curso corto de esteroides orales.40
Las revisiones sistemáticas, el tipo más citado de artículos de investigación clínica41, son esenciales para el desarrollo de las guías de práctica clínica para evitar la duplicación de los esfuerzos de investigación y para ayudar a informar acerca del diseño de nuevos estudios de investigación. La revista The Lancet ha reconocido la necesidad de los resúmenes sistemáticos para informar acerca de nuevos hallazgos, exigiendo que los autores de los estudios primarios expliquen "la relación entre la evidencia existente y la nueva por referencia directa a una revisión sistemática existente o a un metaanálisis". La evolución de los acontecimientos incluye un Registro Prospectivo Internacional de Revisiones Sistemáticas,43 una sofisticación cada vez mayor de los métodos44 y la creciente incorporación de revisiones sistemáticas en tablas de evidencia y ayudas45 para facilitar la toma de decisiones clínicas.
Jerarquías más sofisticadas y su aplicación a las guías de práctica clínica
Pocos médicos tendrían alguna vez las habilidades necesarias para llevar a cabo una evaluación sofisticada de la base probatoria de su práctica, y aquellos que las tengan, rara vez tendrían tiempo
A medida que la conciencia de las limitaciones de las jerarquías simples iniciales de la evidencia creció, se estaba gestando otra corriente en el progreso de la MBE. Una década de esfuerzos para enseñar MBE a los médicos había revelado que pocos de ellos tendrían alguna vez las habilidades - y aquellos con las habilidades rara vez tendrían tiempo - para llevar a cabo una evaluación sofisticada de la base probatoria de su práctica.
Esto llevó a una reorientación de los esfuerzos de la MBE dirigiendo a los clínicos hacia las fuentes procesadas de la evidencia y ayudando a la toma de decisión mediante Guías de Práctica Clínica confiables que estarían disponibles para los médicos en sus lugares de atención.
El enfoque en la evidencia pre-procesada y en las pautas de práctica clínica en particular, tenía otros factores inicialmente descuidados en la MBE con su enfoque centrado en educar a los profesionales en el análisis de las fuentes primarias de la investigación científica.
En 1990, el reconocimiento de la variación injustificada de la práctica médica49 llevó al Instituto de Medicina de los Estados Unidos (OIM) a estudiar los principios de la investigación primaria, la normalización de la práctica clínica mediante el desarrollo y aplicación de las guías de práctica clínica.50
Pero continúa la calidad problemática de la atención: las estimaciones de los Estados Unidos sugieren que más del 30% de la atención de la salud es inapropiada o derrochadora; entre 70 000 y un tercio de todas las muertes51 ocurren anualmente como resultado de errores médicos; y solo el 55% de los servicios de salud necesarios son entregados.52
Las pautas representan una estrategia para abordar estos problemas: si las directrices son confiables -por ejemplo, de acuerdo con los criterios de la OIM53 que incluyen una revisión sistemática de la evidencia y la consideración explícita de los valores y preferencias, y abordan las cuestiones relacionadas con los conflictos de interés- la adhesión a ellas podría prevenir hasta un tercio de las principales causas de muerte y reducir el gasto en atención de la salud en un tercio.54
Estas tres realizaciones -las limitaciones de las jerarquías de evidencia existentes, la importancia de la evidencia procesada para asegurar la práctica basada en la evidencia y el potencial relacionado con las guías para mejorar la práctica y sus resultados) condujo al desarrollo de un nuevo enfoque para calificar la calidad de la evidencia y el grado de calificación de las recomendaciones denominado Sistema de Evaluación, Desarrollo y Evaluación de Grados de Recomendación (GRADE), que se publicó por primera vez en 200427.
Ha tenido un éxito similar al de la MBE: el sistema GRADE ha sido adoptado por más de 100 organizaciones incluyendo la Colaboración Cochrane, el Instituto Nacional de Excelencia en Salud y Atención, la OMS y UpToDate.27
El sistema GRADE proporciona una jerarquía de evidencia mucho más sofisticada (figura 1B), que aborda todos los elementos relacionados con la credibilidad de los cuerpos de evidencia: diseño del estudio, riesgo de sesgos (fortalezas y limitaciones del estudio), precisión, consistencia (variabilidad en los resultados entre estudios), aplicabilidad, sesgo de publicación, magnitud del efecto y gradientes dosis-respuesta. Al hacerlo, GRADE protege contra la evaluación y la confianza injustificada en los ECA, así como de las decisiones dogmáticas. Además, el uso rápidamente creciente de GRADE ha dado lugar, y resultará cada vez más, a una mejora notable en la calidad de las revisiones sistemáticas.
GRADE permite no sólo las limitaciones en los cuerpos de evidencia de los ECA sino también la calificación de estudios observacionales como evidencia de alta calidad (como en casos de diálisis, insulina para cetoacidosis diabética y reemplazo de cadera, porque en esas áreas los ECAs -de manera apropiada- nunca han sido emprendidos (Figura 1B). Por lo tanto, GRADE reconoce la posibilidad de que los estudios observacionales proporcionen evidencia causal definitiva, particularmente relevante para exposiciones dañinas (por ejemplo, estableciendo que fumar causa cáncer de pulmón).
GRADE proporciona ahora una guía para evaluar la calidad de la evidencia, no sólo para cuestiones de gestión, sino también para cuestiones de diagnóstico y pronóstico, así como estudios en animales y meta-análisis de redes.55 GRADE también abordó el proceso de pasar de la evidencia a la recomendación, comenzando con un resumen de los cuadros de resultados que presentan no sólo la calidad de la evidencia, sino estimaciones de los efectos relativos y absolutos para cada uno, la importancia de los beneficios, las cargas y los daños, la calidad de la evidencia (certeza o confianza en las pruebas), y los valores y preferencias (importancia relativa de los resultados). Otras cuestiones que podrían considerar los paneles de directrices son el uso de los recursos (costos), la viabilidad, la aceptabilidad y la equidad en salud (figura 2).
Al presentar la información en diferentes formatos, GRADE58 e iniciativas similares59,60 se refieren a los efectos del marco o formato (refiriéndose al fenómeno de las personas que toman decisiones diferentes cuando se presenta información idéntica en términos de ganancias vs pérdidas).
Mediante la consideración explícita del juicio sobre el equilibrio de los beneficios y los daños, el uso de los recursos y las cuestiones de viabilidad y equidad, la MBE ha articulado un marco para la toma de decisiones racionales.56, 57, 61
La estandarización de la atención no es ni posible ni deseable para las muchas decisiones sensibles al valor y a las preferencias que enfrentan los clínicos y los pacientes
El reconocimiento de que los valores y las preferencias varían ampliamente entre los individuos tiene una importante implicación: la estandarización de la atención, que fue una de las razones originales para la introducción de directrices, y sigue siendo considerada una razón fundamental para evaluar la calidad de las iniciativas de atención62, no es ni posible ni deseable63 para las muchas decisiones sensibles al valor y a las preferencias que enfrentan los clínicos y los pacientes.
GRADE reconoce la variabilidad intrínseca de las preferencias del paciente en su clasificación de recomendaciones como fuerte (derecho para todos o casi todos) y débil (condicional, contingente-derecho para la mayoría pero no para todos y que requiere presentación de evidencia que facilita la toma de decisiones compartida).
Desarrollo de normas de conducta y presentación de informes de investigación clínica
Las comunidades científicas han adoptado iniciativas relacionadas con la MBE para desarrollar directrices y listas de verificación para mejorar el diseño, la conducta y la presentación de informes de la investigación.
Numerosas iniciativas de este tipo han ocurrido durante los últimos 25 años, incluyendo listas de verificación y declaraciones sobre cómo desarrollar un protocolo de investigación y reportar ensayos aleatorios, estudios observacionales, estudios de pruebas diagnósticas o predictivos, modelos y estudios de pruebas genéticas; se puede acceder a ellos a través del sitio web de EQUATOR. A. Los investigadores han diferenciado cada vez más entre la eficiencia explicativa (también conocida como eficiencia mecanicista o de prueba de concepto) los ensayos que abordan la pregunta: "¿pueden los trabajos de intervención funcionar en un entorno ideal?", frente a los ensayos pragmáticos (también conocidos como prácticos o de efectividad) que abordan la pregunta "¿funciona en entornos reales?" y "¿vale la pena? y ¿deben ser pagados? (eficiencia)."64,65
Existe alguna evidencia de que estas iniciativas han resultado en una mejora en la calidad de la información de la investigación -por ejemplo, la presentación de informes de ECA ha mejorado como resultado de la lista de CONSORT.66 La presentación de informes óptimos es deseable, pero peor que la mala información es la falta de información o la supresión de la investigación clínica.
En la actualidad los investigadores informan sólo el 50% de sus ensayos,67,68 una amenaza importante y evitable para el cuerpo de conocimiento científico. Cuando no se reporta la mitad de los estudios, tanto la atención al paciente como las nuevas iniciativas pueden debilitarse. A pesar de una larga conciencia del problema del sesgo de publicación69, la única solución posible para el problema es el registro de todos los protocolos de los ensayos antes de que la investigación se lleve a cabo de hecho, y la información completa de los resultados en una manera oportuna después de que el estudio se complete (aunque esto recibió sólo una adhesión dispar en 2016).70
La divulgación de la evidencia y el acceso a la MBE en la atención clínica requiere de un acceso rápido a la mejor evidencia disponible adecuadamente filtrada para asegurar un uso eficiente. La provisión de ese acceso es un desafío y ha sido uno de los esfuerzos académicos más importantes. El proceso se complica por la continua explosión de la información: las estimaciones en el año 2000 sugieren que más de 6 millones de artículos se publican en más de 20 000 revistas biomédicas cada año.72 Solo MEDLINE contiene más de 22 millones de citas indexadas de más de 5600 revistas,73 y 75 ECA y 11 revisiones sistemáticas se publican todos los días.74
El tratamiento de la explosión de la información y de las imitaciones inherentes del cerebro humano en el procesamiento de la evidencia ha requerido la aplicación del principio de la MBE acerca de la evaluación crítica para identificar investigaciones de alta calidad en nombre de los clínicos. Haynes y colaboradores75 han desarrollado un servicio modelo que utiliza técnicas de evaluación crítica de para evaluar sistemáticamente más de 3000 artículos al año de todas las disciplinas médicas. Usando el procesamiento y el filtrado de la información informaron que, en promedio, los clínicos deben estar al tanto de sólo 20 nuevos artículos por año (99,96% de reducción de ruido comunicacional) para mantenerse al día en su área de especialización, los autores de temas basados ​​en la evidencia deben estar conscientes de que solo deben estar advertidos de cinco  de cada 50 nuevos artículos por año.75 De manera similar, los oncólogos practicantes deben estar conscientes de sólo el 1-2% de la evidencia publicada que es válida y relevante para su práctica clínica.76 Los servicios de información brindan a los clínicos alertas cuando esta nueva información clave aparece en la literatura médica, además de proporcionar sistemas de búsqueda filtrados que priorizan la evidencia procesada (incluyendo las guías de práctica clínica y las revisiones sistemáticas). Los libros de texto electrónicos también proporcionan valiosa información pre-procesada, incluyendo resúmenes basados ​​en evidencias y recomendaciones de GRADE (por ejemplo, Dynamed y UpToDate), al igual que otros resúmenes de pruebas (por ejemplo, Best Evidence in Emergency Medicine). Los resúmenes de información sobre el cuidado encontraron una calidad desigual en todos los productos, y algunos productos puntuaron más alto en dimensiones basadas en la evidencia que otros.77
No obstante, es probable que las plataformas electrónicas basadas en el marco GRADE (por ejemplo, Making GRADE78,79) que permitan el almacenamiento de información estructurado digitalmente, desempeñen un papel importante para facilitar la creación, difusión y actualización dinámica de resúmenes de pruebas fidedignas y ayudas de decisión. Estas plataformas también facilitan la rápida actualización de las revisiones sistemáticas y la adaptación de las directrices79, la publicación automatizada de formatos de presentación en múltiples capas sobre teléfonos inteligentes y otros dispositivos y la integración de pruebas (resúmenes) y recomendaciones en registros médicos electrónicos como sistemas de apoyo a la toma de decisión. La investigación formal ha optimizado y continuará mejorando los formatos de presentación de los resúmenes de las pruebas y las recomendaciones en estas aplicaciones ayudando a asegurar la máxima captación por parte de los clínicos de primera línea.
Desarrollo de herramientas para mejorar la toma de decisiones
La evidencia nunca determina las decisiones; siempre es evidencia en el contexto de valores y preferencias
Los muchos factores que determinan la toma de decisiones pueden clasificarse como el efecto de (1) el contexto o el encuadre, (2) situacional: (el contexto psicosocial o las características del sistema de atención de la salud), y (3) características individuales de un tomador de decisiones (por ejemplo, experiencia, antecedentes culturales y valores y preferencias)80,81. Un tomador de decisiones se relaciona con el tercer principio de la MBE: la evidencia nunca determina las decisiones; siempre es evidencia en el contexto de valores y preferencias.
El tercer principio de la EBM está en consonancia con un cambio cultural en la medicina en los últimos 20 años: el énfasis creciente en la autonomía del paciente y en la prioridad asociada dada a la toma de decisiones compartida. Aunque se reconoce ampliamente que son deseables, los desafíos para la aplicación de la toma de decisiones compartida siguen siendo formidables. Los proveedores de atención de la salud enfrentan severas limitaciones de tiempo y pueden no tener la evidencia relevante disponible o las habilidades necesarias para involucrar de manera óptima a los pacientes.
Las ayudas para la toma de decisiones que comuniquen los daños, los beneficios y las alternativas de una manera fácil de entender representan una posible solución a los retos de la toma de decisiones compartida.82 Estos también enfrentan desafíos: a menudo se basan en resúmenes de pruebas inadecuados e inexactos desde el principio; si se basan de manera óptima al principio, no se actualizan adecuadamente; y, diseñadas esencialmente como información para el paciente, a menudo logran poco en el modo de facilitar la discusión útil entre los clínicos y sus pacientes.83 Las ayudas a la toma de decisiones puntuales específicamente diseñadas para el encuentro clínico-paciente muestran una promesa para avanzar en la toma de decisiones compartida . Cuando se crean a partir de las plataformas electrónicas mencionadas anteriormente, los desarrolladores pueden acceder y presentar la mejor evidencia actualizada para que el clínico la comparta con dispositivos electrónicos.45 La prueba formal del usuario ha proporcionado un formato que permite al desarrollador abordar los otros dos determinantes de la toma de decisiones introducidos en el comienzo de esta sección: enmarcar la información y asegurar la relevancia para el entorno clínico particular. El desarrollo ulterior, las pruebas y la difusión de las ayudas para la toma de decisiones en el punto de atención representan una frontera para los futuros avances de la MBE.
Críticas a  la MBE
Las críticas persistentes ala MBE se han centrado en tres temas principales.
El primero argumenta que la MBE se basa en el reduccionismo del método científico,84,85Los críticos han sido particularmente enfáticos con respecto a la adherencia excesivamente estricta a la pirámide de la jerarquía de las pruebas (figura 1A), que consideraban estrecha y simplista.28,84- 86 La MBE tardó casi 15 años en responder plenamente a esta preocupación legítima; la sofisticada jerarquía de la evidencia que ofrece el marco GRADE aborda eficazmente esta cuestión (Figura 1B).
La segunda afirmación es que la MBE alienta la fórmula de una "medicina de recetas"87, desalentando la deliberación y el razonamiento clínico y conduciendo a la toma automática de decisiones. Esta crítica fue reformulada en un artículo reciente que planteaba la cuestión de si la MBE es un "movimiento en crisis", y emitió advertencias con respecto a enfoques que son excesivamente algorítmicos (tal vez descuidando la frecuente utilidad de los algoritmos).88 Los críticos han señalado que el cuidado de un paciente en particular "puede no coincidir con lo que la mejor evidencia parece sugerir."88 Estos autores89 y otros autores lamentan que la MBE haya descuidado los aspectos humanísticos y personales de la atención médica y haya desplazado el enfoque del individuo particular. La MBE ha promovido agresivamente la necesidad de considerar los valores de un paciente en cada decisión sensible a las preferencias.91 Un enfoque en los valores de los pacientes individuales, que implican cómo los pacientes ven el mundo y sus relaciones con su entorno, amigos y seres queridos, está en el centro de la práctica humanista de la medicina. Notablemente, desde sus primeros días la MBE se ha centrado en el paciente individual. Los aspectos de ese enfoque incluyeron la promoción de ensayos aleatorios en pacientes individuales (N-of-1 randomized trials),92 destacando las diferencias en el riesgo basal (grandes efectos en pacientes con alto riesgo basal y efectos pequeños en aquellos con bajo riesgo basal) y en proporcionar guías para la credibilidad del análisis de subgrupos.93
Una tercera crítica es que la MBE promueve el razonamiento basado en reglas en lugar del pensamiento intuitivo y experiencial que caracterizan el juicio de expertos.88 La MBE ha sostenido que las evidencias científicas deben reflejar conocimientos que son públicamente compartidos y fácilmente comprendidos por todos los profesionales cualificados,16 Es comprensible que el énfasis de la MBE en el uso de resultados de investigación replicables pueda interpretarse como una disminución del papel de la pericia y del juicio clínico. De hecho, la MBE valora altamente el papel crítico de la experiencia en la prestación de servicios de salud al enfatizar la importancia de un juicio apropiado en la evaluación crítica y en la toma de decisiones. Otra crítica es que no hay evidencia de alta calidad de que su aplicación haya mejorado la atención al paciente. Rechazamos la historia de una década-o más- de retrasos en la aplicación de las intervenciones probadas como la terapia trombolítica para el infarto de miocardio,94 y destacando los ejemplos de la administración de intervenciones inútiles y perjudiciales, como la lidocaína a los pacientes después del infarto de miocardio, la colocación de niños boca abajo para dormir o la terapia de reemplazo hormonal para mujeres posmenopáusicas, que precedieron a la implantación generalizada de la MBE.

Figura 1A: Jerarquía de las pruebas

Figura 1B: GRADE
Recientes escritos también han afirmado que la MBE ha sido "captada"95 por intereses comerciales que, habiendo aprendido a explotar sus principios, han estado creando dudas cuando no existían razonablemente,96 para girar el mensaje97 y medicalizar temas que son mejor vistos como el acompañamiento natural de la experiencia humana. Es cierto, por ejemplo, que la mayoría de los ensayos aleatorios convincentes destacados en los textos orientados a la MBE han sido conducidos por la industria farmacéutica. La MBE ha proporcionado guías para detectar diseños de estudio e interpretación engañosos-por ejemplo, elegir un comparador inferior98 o emprender mega-ensayos y luego tergiversar efectos muy pequeños como avances importantes.99 El grado en que tales advertencias y guías han protegido adecuadamente a los clínicos de las presentaciones engañosas son, en el mejor de los casos, cuestionables y probablemente limitados. Los profesionales de la MBE en particular, y la comunidad médica en general, deben seguir presionando contra estas distorsiones que a menudo resultan en "demasiada medicina".100
Sin embargo, ningún crítico nunca sugirió que la evidencia confiable no debería ser una clave para la resolución eficaz de problemas y la toma de decisiones. Los seres humanos somos "informóvoros", necesitamos evidencia para funcionar efectivamente en el mundo que nos rodea.
Los próximos 25 años
La MBE ha difundido tres principios principales: una jerarquía cada vez más sofisticada de la evidencia, la necesidad de resúmenes sistemáticos de la mejor evidencia para guiar la atención, y el requisito de considerar los valores del paciente en importantes decisiones clínicas. La MBE ha contribuido a, y tal vez generado, una serie de iniciativas relacionadas. Las iniciativas incluyen un enfoque en la investigación comparativa de eficacia102 del sobre u subdiagnóstico y sobre o subtratamiento100 mediante mediciones de la calidad de la atención,103 mejorando los estándares de publicación104, asegurando que todos los ensayos están registrados,70,105 y evitando el desperdicio en la producción de investigación, incluyendo la discontinuación de intervenciones equivocadas que se han convertido en parte de la práctica establecida.106 Estas iniciativas reflejan el amplio alcance del movimiento, incluyen disciplinas como la enfermería, la odontología, la salud pública y la política de salud (conocida como atención médica basada en la evidencia), así como el reconocimiento de la necesidad de una ciencia basada en la evidencia para asegurar el funcionamiento óptimo de clínicas, hospitales y centros de salud.
La MBE tendrá que enfrentar varios retos en el próximo cuarto de siglo. La falta de publicación, y de hecho la supresión de los resultados de la investigación, sigue siendo un problema. El logro óptimo de la atención clínica requiere de una producción mucho más eficiente y de una difusión rápida tanto de las revisiones sistemáticas como de las guías de práctica clínica.107 Lograr este objetivo requerirá de mayores avances en la construcción de equipos de investigación experimentados que busquen un rápido cambio en la creación de rigurosos resúmenes de pruebas y la adopción generalizada de plataformas electrónicas que facilitan en gran medida la rápida actualización. La difusión debe incluir accesos electrónicos amigables con los clínicos en todos los tipos de dispositivos, incluidos los teléfonos inteligentes, a los registros médicos electrónicos y, en particular, a los pacientes y las redes sociales.45,101,110
La MBE tendrá que abordar el lugar de la evidencia generada por la llamada minería de grandes datos111 en relación con los estudios observacionales tradicionales y los ensayos aleatorios para el desarrollo de un "sistema de atención continua de salud".112 La MBE todavía tiene que generar una teoría coherente de la toma de decisiones de cuidado de la salud113 y continuará asociándose con otras disciplinas, tales como las ciencias cognitivas y de la decisión, hacia este objetivo.114 A un nivel más práctico, todavía quedan grandes retos para proporcionar a los médicos herramientas para la toma de decisiones compartida en el punto de atención totalmente prácticas y eficientes, y una experiencia positiva tanto para los pacientes como para los médicos. En conclusión, los esfuerzos están bien encaminados en cada una de las áreas problemáticas de la MBE y el progreso es cierto. Sea cual sea el alcance de los progresos futuros, el éxito de la MBE en proporcionar un marco para integrar plenamente la evidencia de la investigación en la prestación de servicios de salud115 y aumentar la conciencia de la necesidad de considerar los valores y las preferencias individuales de los pacientes seguirá haciendo contribuciones duraderas a la medicina clínica y a los campos relacionados afines.

lunes, 17 de abril de 2017

Un estudio en ratones muestra cómo actúan las fresas contra el cáncer de mama

El extracto de fresa es capaz de inhibir la proliferación de células de cáncer de mama cultivadas en el laboratorio, incluso cuando son inoculadas en ratones hembra para inducir el tumor. Así lo revela un experimento realizado por investigadores europeos y latinoamericanos, aunque señalan que estos resultados en animales no se pueden extrapolar a los humanos.

<p>Un estudio en ratones ofrece resultados esperanzadores sobre los efectos positivos que podrían tener las freseas para prevenir o tratar el cáncer de mama. / SINC</p>
Un estudio en ratones ofrece resultados esperanzadores sobre los efectos positivos que podrían tener las freseas para prevenir o tratar el cáncer de mama. / SINC
Investigaciones anteriores ya habían demostrado  que el consumo diario de 500 gramos de fresas (entre 10 y 15 unidades) ofrece beneficios antioxidantes, antiinflamatorios y reduce los niveles de colesterol en sangre. Ahora un nuevo estudio, publicado en la revista de acceso abierto Scientific Reports, ofrece resultados esperanzadores sobre los efectos positivos que también podría tener este fruto para prevenir o tratar el cáncer de mama.
“Por primera vez ponemos de manifiesto que un extracto de fresa –rico en compuestos fenólicos– inhibe la proliferación celular en modelos in vitro e in vivo de cáncer de mama”, destaca a Sinc Maurizio Battino, coautor y profesor en la Universidad Politécnica delle Marche (Italia) y la Universidad Europea del Atlántico, en Santander.
El experimento en ratones ofrece resultados esperanzadores sobre los efectos positivos que podrían tener las fresas para prevenir o tratar el cáncer de mama
Para el modelo in vitro se utilizaron células de la línea tumoral A17, muy agresiva e invasiva, a las que se trató con distintas concentraciones de extracto de fresa de la variedad Alba (entre 0,5 y 5 mg/mL) durante 24, 48 y 72 horas. Los resultados constataron que de esta forma se disminuía la viabilidad celular –de manera dependiente a la dosis y el tiempo–, se bloqueaba el ciclo que conduce a la división de las células, y se inhibía su migración.
También se comprobó que el extracto de fresa disminuía la expresión de varios genes implicados en procesos de invasión y metástasis, como Csf1, Mcam, Nr4a3 y Set, al mismo tiempo que estimulaba la expresión del gen Htatip2, considerado un supresor de metástasis al ganglio linfático en pacientes con cáncer de mama.
Respecto al modelo in vivo, se emplearon ratones hembras de laboratorio, a las que al mes de vida se dividió en dos grupos: uno alimentado con dieta estándar y otro con una dieta enriquecida en la que el 15% era extracto de fresa. Transcurrido otro mes, todos los roedores fueron inyectados con células de cáncer de mama A17.
El seguimiento de los tumores se monitorizó dos veces por semana mediante palpación. Después de 5 semanas, se retiraron y analizaron las masas tumorales para evaluar su peso y volumen.
Reducción significativa del volumen tumoral
En este caso, los datos también señalaron que la suplementación con el extracto de fresa había servido para detener la propagación de las células cancerígenas a los tejidos sanos circundantes. “Además, se observó una reducción significativa del peso y del volumen tumoral”, subraya Battino.

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Aspecto del tumor sin y con el tratamiento con fresas. / M. Battino et al.
A pesar de los buenos resultados del estudio, en el que también han participado investigadores de la Universidad de las Américas (Ecuador) y la Universidad Internacional Iberoamericana (México), el investigador recalca que los datos de este y otros trabajos en los que se usan modelos animales, no se pueden extrapolar a los humanos.
Con estudios clínicos y epidemiológicos se podrá comprobar si en las personas se producen los mismos efectos positivos observados en ratones
“La mayoría de las enfermedades, incluyendo el cáncer, son complejas –explica el experto– e involucran complejas interacciones entre sistemas celulares y moleculares que determinan el desarrollo de la enfermedad. Sin duda estos resultados son válidos para entender los posibles efectos de la fresa en el cáncer de mama y los mecanismos moleculares involucrados, pero se deben complementar con estudios clínicos y epidemiológicos para comprobar si en las personas se producen los mismos efectos positivos observados en ratones”.
Los autores también señalan que la concentración de los compuestos fenólicos (considerados responsables de los efectos beneficiosos para la salud) puede variar sustancialmente de una variedad de fresa a otra, aunque no dudan en recordar el efecto protector contra el cáncer de un estilo de vida saludable, caracterizado, entre otras cosas, por una dieta equilibrada rica en verduras y frutas, incluidas las fresas.
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Los investigadores han utilizado extracto de fresa para realizar sus experimentos. / M. Battino et al.
Referencia bibliográfica:
Stefano Amatori, Luca Mazzoni, Josè Miguel Alvarez-Suarez, Francesca Giampieri, Massimiliano Gasparrini, Tamara Yuliett Forbes-Hernandez, Sadia Afrin, Alfredo Errico Provenzano, Giuseppe Persico, Bruno Mezzetti, Augusto Amici, Mirco Fanelli, Maurizio Battino. “Polyphenol-rich strawberry extract (PRSE) shows in vitro and in vivo biological activity against invasive breast cancer cells”. Scientific Reports 6 (2016): 30917. Doi: doi:10.1038/srep30917.
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domingo, 16 de abril de 2017

MAS QUE TRUMP SEGURO

“Las plantas son mucho más sensitivas que los animales


¿Qué sienten las plantas? ¿Se comunican? ¿Son seres inteligentes? ¿Tienen vida social? ¿Colaboran altruistamente con otras de su misma especie? Stefano Mancuso, el neurobiólogo que más las ha estudiado, nos abre la puerta al mundo secreto y desconocido de un reino que ha permanecido invisible mucho tiempo, a pesar de proporcionarnos oxígeno, comida, energía y medicamentos: el vegetal.

<p>Stephano Mancuso en una foto cedida por él mismo.</p>
Stephano Mancuso en una foto cedida por él mismo.
Durante miles de años, las plantas han estado condenadas a través del imaginario colectivo a un rol fundamentalmente pasivo. Han permanecido invisibles ante nuestros ojos, y no han sido consideradas en toda su complejidad. Por eso, Stefano Mancuso (Italia, 1965), director del Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal de la Universidad de Florencia (Italia) y una de las máximas autoridades mundiales en neurobiología vegetal, ha dedicado toda su carrera científica a desmitificar nuestra visión de las plantas.
"Las plantas tienen todos los sentidos que normalmente asociamos a los animales y unos 15 más"
Convertido en abanderado mundial del reino vegetal, Mancuso, que acaba de publicar su libro Plant Revolution (editorial Giunti), sostiene que las plantas son seres inteligentes con capacidades sensoriales mucho más sofisticadas que cualquiera de los seres vivos del planeta y defiende su forma de inteligencia distribuida, que imitan sistemas como internet.
Aunque ninguna planta fue transportada en el Arca de Noé para salvaguardar al mundo según el relato bíblico –dice el neurobiólogo en una famosa charla TED–, las plantas son la base de la alimentación de una gran parte del reino animal y proporcionan oxígeno, energía y medicamentos, entre otros. El científico argumenta que las plantas constituyen más del 90% de las formas de vida de la Tierra, pero durante mucho tiempo se ha ignorado el increíble aprendizaje que ofrecen.
¿Tienen alma las plantas?
Depende de lo que definamos como alma. Si nos referimos a un concepto flexible de consciencia, en el sentido de si son capaces de sentir su entorno, definitivamente sí. Son increíblemente sensitivas, mucho más que los animales, porque si lo piensas, necesitan sentir todo mucho antes que ellos, ya que si pasa algo los animales pueden salir corriendo, pero las plantas no.
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Las plantas interactúan entre ellas de la misma manera que los animales y a veces de forma mucho más compleja. / Peter Castleton
¿Entonces sentir es su única forma de supervivencia?
En efecto, sienten que algo cambia en su ambiente mucho antes que los demás, para así poder prepararse. En este sentido, las plantas son organismos conscientes. Cualquier planta conoce exactamente cómo es el mundo físico que la rodea, y es capaz de detectar los cambios en otros organismos a su alrededor, por ejemplo de otras plantas. Son capaces de cambiar su fisiología para contrarrestar el cambio y sobrevivir.  
"Los perros tienen mejor sentido del olfato que nosotros y las plantas son a su vez mucho mejores que los perros"
¿Qué superpoderes tienen las plantas que nosotros no tengamos?
Tienen todos los sentidos que normalmente asociamos a los animales y unos 15 más. Pueden ver, aunque no tengan ojos; pueden escuchar sonidos; y son capaces de oler con una sensibilidad increíblemente buena ya que su receptor para las sustancias volátiles es mucho más avanzado que en animales. Los humanos tenemos un sentido del olfato limitado, los perros son muchos mejores que nosotros y las plantas son a su vez mucho mejores que los perros. No sabría decir cuán mejor es su olfato respecto al de un perro, pero pueden percibir el olor de unas pocas moléculas en un compuesto específico, algo que es imposible de imaginar a escala humana.
¿Cómo consiguen ser tan sensibles?
Tienen muchos otros sentidos que no tienen los animales. Pueden, por ejemplo, detectar campos eléctricos y magnéticos y todas pueden sentir los gradientes químicos, así que las raíces en el suelo pueden ‘degustar’ la composición del mismo, la cantidad de nutrición, de agua, la presencia de metales pesados o los sonidos. Desde este punto de vista, son auténticos superhéroes con respecto a nosotros.
¿Cómo interactúan entre ellas? ¿Son tan sociables como los animales?
Tienen una vida social muy rica, son capaces de interactuar entre ellas de la misma manera que los animales y a veces de forma mucho más compleja. Por ejemplo, las plantas normalmente compiten por el territorio con otro tipo de plantas y especies e incluso dentro de la misma especie si no son parientes. Si son parte del clan, en ese caso no compiten, sino que comparten el territorio de una forma amistosa.
"Tienen una vida social muy rica, son capaces de interactuar entre ellas"
¿Podría darme ejemplos?
Tienen cuidado parental, es decir, cuidan de sus crías. Imagina un bosque, que es un entorno muy oscuro. Allí a una semilla que está germinando le cuesta muchos años llegar al nivel donde puede captar la luz. En todos estos años, ¿cómo consigue sobrevivir? Hay un clan familiar que le suministra los nutrientes que necesita a través de las raíces, igual que hacen los humanos, que cooperan en muchas especies.
¿Entonces también podríamos decir que son altruistas?
En parte sí. Hace tres o cuatro años se publicó una investigación que describía un experimento que se hizo en un bosque de abetos en Canadá, donde todos los árboles estaban conectados los unos con los otros. Los científicos impidieron que a uno de ellos le llegase agua, pero mantuvieron todas sus conexiones con el resto de las plantas del bosque. Entonces observaron algo sorprendente: este abeto, que era incapaz de tomar agua, sobrevivió durante muchos años gracias a la ayuda de sus compañeras.
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Árboles y plantas están conectados entre ellos. / Rocky T
¿Y cómo se defienden de los ataques?
De muchas maneras. Una planta siempre es consciente de los insectos que están tratando de comérsela, así que puede producir proteínas indigeribles para al atacante o aumentar sus moléculas venenosas. Alguna de las formas más sofisticadas es llamar a otros animales para que las defiendan. Por ejemplo, cuando ciertos insectos las atacan producen móleculas químicas volátiles que se transmiten a kilómetros y estos acuden a defenderlas y ellas a cambio les dan como recompensa azúcar. Es como un negocio, tú me defiendes y yo te doy azúcar. Otra estrategia increíblemente interesante es atraer a los enemigos del insecto que le está atacando, siguiendo la estrategia de ‘el enemigo de mi enemigo es mi amigo’. Un ejemplo es el de la hoja de tomate que emite móleculas volátiles que le dicen a las avispas –enemigos del insecto atacante– que vengan.
"No tienen neuronas, pero esta es la parte más fascinante de las plantas: pueden ser inteligentes sin ellas"
¿Cómo pueden ser organismos tan inteligentes?
No tienen neuronas, pero esta es la parte más fascinante de las plantas: pueden ser inteligentes sin ellas. No tienen ningún tipo de órgano y eso es importante. En los animales existen órganos específicos que nos ayudan a cumplir ciertas funciones de forma muy eficiente: vemos con los ojos, respiramos con los pulmones, etc. En el caso de las plantas no funciona así porque también representan un punto débil. Imagina que eres una planta: no puedes huir, estás enraizada al suelo y todos los animales pueden comer un poco de ti. Tener órganos sería muy peligroso porque un pequeño daño en un solo órgano te mataría. Estas es la razón por la que no los tienen, pero eso no significa que no ejecuten la función, que está distribuida a lo largo de su cuerpo. Pueden respirar, ver o escuchar con todo el cuerpo.
¿Cómo consiguen hacerlo?
Las plantas pueden producir una señal eléctrica con todo su cuerpo. No tienen nada similar a nuestro cerebro, pero sí raíces. El aparato de la raíz es un sistema muy complejo, una sola planta puede tener literalmente millones de raíces y cada raíz tiene su propio centro de mando, donde integran toda la información que captan del ambiente y deciden qué hacer. El conjunto de todos estos millones de pequeños centros de mando podría ser descrito como un tipo de cerebro. Por supuesto, estoy hablando metafóricamente, no es un cerebro, pero sí ejerce la misma función de una manera completamente diferente al nuestro.
¿Funcionan como internet?
Sí, así es. Internet funciona de la misma forma que este aparato de raíces. Es una red de pequeños ordenadores que de manera conjunta se convierten en una herramienta poderosa. Si lo quieres detener puedes matar el 90%, pero siempre habrá un 10% que sigue funcionando. Esto es así porque está construido del mismo modo que las raíces. Imagina que en lugar de este centro de comando de raíces las plantas tuvieran cerebro. Un pequeño agujero en ese cerebro las mataría, y lo mismo ocurriría con internet. Las plantas e internet evolucionaron por la misma razón: para evitar la depredación.

sábado, 15 de abril de 2017


Diseñan el primer fotofármaco para el tratamiento del dolor

La optofarmacología permite aplicar luz sobre un fármaco fotosensible para controlar el proceso de acción farmacológica con precisión espacial y temporal. Así un equipo de científicos españoles ha diseñado in vivo el primer fotofármaco que posee potenciales aplicaciones terapéuticas para tratar el dolor
<p>El profesor Francisco Ciruela, científico en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, el Instituto de Neurociencias de la UB y el IDIBELL. / UB</p>
El profesor Francisco Ciruela, científico en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, el Instituto de Neurociencias de la UB y el IDIBELL. / UB
La farmacología convencional presenta limitaciones importantes –distribución lenta e imprecisa del fármaco, falta de especificidad espacial o temporal en el organismo, dificultad en el ajuste de la dosis, etc.– que pueden restringir la acción terapéutica de cualquier fármaco. En este contexto, la optofarmacología es una disciplina emergente en farmacología que se basa en el uso de la luz para controlar la actividad de los medicamentos. Así, aplicando luz sobre un fármaco fotosensible, se puede controlar el proceso de acción farmacológica con precisión espacial y temporal.
Un equipo del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UB) ha participado en el diseño del primer fotofármaco –el JF-NP-26– activado por la luz para tratar el dolor. Esta investigación, desarrollada con modelos animales y publicada en la revista eLife, la han encabezado los equipos que dirigen el profesor Francisco Ciruela, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Neurociencias de la UB y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), y Amadeu Llebaria, del Grupo de Química Médica y Síntesis (MCS) del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC).

El trabajo ha culminado con el diseño de un fotofármaco que posee potenciales aplicaciones terapéuticas para tratar el dolor: el JF-NP-26, una molécula que se puede activar con luz localmente y cuando se quiera (es decir, con una alta resolución espaciotemporal).  
"No existe ningún precedente del uso de la optofarmacología para mejorar el tratamiento del dolor ni de ninguna patología relacionada con el sistema nervioso"
"En el ámbito clínico, no existe ningún precedente del uso de la optofarmacología para mejorar el tratamiento del dolor ni de ninguna patología relacionada con el sistema nervioso. En el estadio preclínico, es decir, con modelos animales, este es el primer fotofármaco diseñado para el tratamiento del dolor in vivo", detalla el profesor Francisco Ciruela.
Diseñando un compuesto fotosensible sin efectos tóxicos

En esta nueva propuesta de optofarmacología, un fármaco con un mecanismo de acción conocido (por ejemplo, un analgésico) se modifica químicamente para hacerlo fotosensible e inactivo. Así modificado, el fotofármaco se activa cuando un haz de luz –dirigido mediante una fibra óptica– de una longitud de onda apropiada y con precisión milimétrica irradia el tejido diana (cerebro, piel, articulaciones, etc.).

El fotofármaco JF-NP-26 es lo que se llama un photocage, es decir, una molécula enmascarada químicamente e inactiva, que se activa mediante la luz. Comparado con otros compuestos fotosensibles, el JF-NP-26 es una molécula que cuando se administra a un animal no tiene ningún efecto farmacológico hasta que el tejido diana es irradiado con luz del espectro visible (con una longitud de onda de 405 nm). Además, no muestra efectos tóxicos ni indeseables en animales, incluso a dosis elevadas.

La iluminación del fotofármaco induce en él una rotura que libera la molécula activa (raseglurant), la cual bloquea el receptor metabotrópico de glutamato tipo 5 (mGluR5), implicado en la transmisión neuronal del dolor, entre muchas otras funciones neuronales. El bloqueo de este receptor permite anular la transmisión del dolor desde la periferia del cuerpo al cerebro del organismo. Este bloqueo se puede producir tanto en las neuronas periféricas como en el sistema nervioso central (cerebro) y generar, en ambos casos, un efecto analgésico como resultado final.

"La molécula liberada por la acción de la luz, el raseglurant, no pertenece a ningún grupo de fármacos del arsenal farmacológico clásico contra el dolor: los antiinflamatorios no esteroideos o AINE (paracetamol, ibuprofeno) y los opioides (morfina, fentanilo). En consecuencia, en este trabajo se describe un mecanismo analgésico poco explorado hasta ahora", precisa Ciruela.
La optofarmacología perfila un nuevo horizonte en el descubrimiento de nuevos analgésicos y de vías de administración y control de la acción farmacológica
"Curiosamente –añade el experto–, el raseglurant fue explorado en ensayos clínicos como analgésico contra la migraña, pero se descartó por su hepatotoxicidad. Esta nueva aproximación optofarmacológica del raseglurant puede evitar los efectos adversos en el hígado y abre el camino para emplearlo como analgésico".

En busca de nuevos fármacos mediante la optofarmacología

La optofarmacología perfila un nuevo horizonte en el descubrimiento de nuevos analgésicos y de vías de administración y control de la acción farmacológica. Esta disciplina puede ayudar a ampliar el abanico terapéutico en la lucha contra el dolor y reducir notablemente los efectos indeseables de muchos fármacos (por ejemplo, el riesgo elevado de adicción de la morfina, la baja eficacia analgésica de los AINE ante el dolor intenso y crónico, etc.).

"Si comparamos las moléculas biológicas naturales que actúan en los seres vivos con los fármacos, vemos que las primeras funcionan con una gran precisión: actúan de forma localizada y con unas dosis reguladas y duraciones definidas. En cambio, los fármacos que tenemos actúan en todos los lugares y de modo poco controlado. El uso de moléculas reguladas por luz intenta superar estas carencias para poder obtener fármacos más precisos que actúen imitando a las moléculas biológicas", afirma Amadeu Llebaria.
El equipo del Grupo MCS del IQAC-CSIC participa actualmente en varios proyectos de fotofarmacología, en concreto, en el diseño y la síntesis de diversas moléculas activables mediante luz. "Esta aproximación es más compleja que la de un fármaco convencional, ya que, además de las propiedades terapéuticas, se deben optimizar las respuestas fotoquímicas y fotofísicas de la molécula", apunta Llebaria.

El grupo de expertos de la UB y del IDIBELL está desplegando líneas de investigación en optofarmacología para dar respuesta a muchos problemas asociados a la farmacología convencional. "En la actualidad, estamos explorando otras moléculas con mecanismos de acción diferentes, pero basados también en receptores de membrana acoplados a la proteína G, la mayor diana terapéutica a día de hoy".
En esta línea, el equipo está estudiando fotofármacos para tratar el párkinson o la psoriasis. Asimismo, explora el uso optofarmacológico de luz con diferentes longitudes de onda (verde, amarilla y roja) que son menos tóxicas todavía. "En un escenario de futuro, no podemos descartar que algunas sintomatologías se puedan aliviar con la implantación de fibras ópticas en el cerebro, tal como se implantan electrodos en la estimulación cerebral profunda en el caso del párkinson", concluye Ciruela.
Referencia bibliográfica:
Joan Font et al. "Optical control of pain in vivo with a photoactive mGlu5 receptor negative allosteric modulator" eLife 11 de abril de 2017

viernes, 14 de abril de 2017

Los beneficios inesperados de la venganza


La venganza ha formado parte del comportamiento humano casi desde que estamos sobre la Tierra. La literatura la ha usado a lo largo de su historia, de las tragedias griegas al Hamlet de Shakespeare.
Muchos de nosotros, sin duda, hemos imaginado vengarnos contra aquellos que nos han contrariado o incluso hemos llevado a cabo el golpe.
En el momento, puede sentirse como una catarsis. Pero, ¿qué nos motiva a buscar la venganza?
Los investigadores están buscando respuestas a esta pregunta y están concluyendo que la venganza tiene algunas ventajas inesperadas.

Para empezar, la venganza es un detonante emocional poderoso que moviliza a las personas a actuar.
"Es una experiencia muy extendida de la vida humana, personas de todas las sociedades entienden la idea de enfadarse y querer herir a alguien que te ha hecho daño", asegura el psicólogo evolutivo Michael McCullough, de la Universidad de Miami, quien lleva más de una década estudiando los mecanismos de la venganza y el perdón.
De hecho, la venganza potencia el crimen: está asociada con hasta el 20% de los homicidios y el 60% de los tiroteos en las escuelas, según muestran distintos estudios.
Pero también influye en la política. La victoria presidencial de Donald Trump, en Estados Unidos, se produjo gracias a la "venganza de los blancos de clase media…que se sintieron abandonados por una economía que se globaliza a un ritmo rápido", escribió el Washington Post.
Y muchos otros medios se hicieron eco de este sentimiento.

Una desconocida para la ciencia

Mientras que el tema de la agresión ha sido bien estudiado (sus detonantes incluyen el alcohol, haber sido previamente insultado y los rasgos narcisistas de personalidad) la venganza está peor comprendida.
No es fácil separarla de lo que es un comportamiento violento, haciendo que sea un tema difícil de estudiar.

David Chester, de la Universidad de Virginia Commonwealth, empezó a estudiar los mecanismos de la agresión, pero se dio cuenta pronto de que con frecuencia hay algo más antes de una interacción violenta.
Se refiere a las emociones asociadas a lo que se conoce como el "intermediario psicológico": los pensamientos y sentimientos que se producen entre una provocación y el resultado agresivo.
"Me provocó curiosidad, cómo se pasa de algo como recibir un insulto a llevar a ejecutar una respuesta agresiva".
La clave, en su opinión, es el deseo de represalias.
"Así que por intentar entender la agresión, empecé a estudiar la venganza".
Se puso a investigar más sobre las causas de ésta.

Agresión y placer

Al principio, junto con su colega Nathan DeWall de la Universidad de Kentucky, descubrió que una persona que es insultada o rechazada socialmente sufre dolor emocional.
La zona del cerebro asociada con el dolor se activó más intensamente en los participantes que reaccionaron con una respuesta agresiva tras sentirse rechazados.
"Está poniendo de manifiesto una tendencia antigua y mantenida durante la evolución de responder a las amenazas y hacer daño mediante una represalia agresiva", dice Chester.

En un estudio de seguimiento, Chester se sorprendió al ver que el dolor emocional estaba intrincadamente unido al placer.
Aunque que el rechazo se siente doloroso al principio, puede rápidamente ser enmascarado por el placer cuando se presenta con la oportunidad de vengarse: incluso activa el circuito de recompensas del cerebro, el núcleo accumbens.
Las personas que han sido provocadas se comportan agresivamente precisamente porque puede ser "gratificante hedonísticamente", concluyó Chester. La venganza, parece, puede ser muy dulce.
El vínculo entre la agresión y el placer en sí mismo no es nuevo.
El "padre de la psicología", Sigmund Freud, era muy consciente de que comportarse de forma agresiva puede ser una forma de catarsis, pero la idea de que la venganza proporciona una propia forma especial de placer solo ha surgido recientemente.

Una muñeca de vudú

Para entender esto mejor, Chester y DeWall pusieron en marcha una serie de experimentos, publicados en la edición de marzo de este año en la revista "Personality and Social Psychology".
Para estos, hicieron que los participantes se sintieran rechazados al ser deliberadamente excluidos de un juego de lanzamiento de pelota computarizado.
Luego, permitieron a todos los participantes clavar agujas en una muñeca virtual de vudú. Aquellos en el grupo de los rechazados pincharon su muñeca con un número significativamente mayor de agujas.
Esta simulación de rechazo se hizo primero de forma remota a través de internet, y luego se replicó con distintos participantes en el laboratorio.

En la versión en el laboratorio, los participantes dejaron salir su deseo de "venganza" emitiendo un ruido explosivo prolongado y desagradable contra sus oponentes (que eran computadoras, no gente real, pero los participantes no lo sabían).
De nuevo, aquellos que se sintieron más rechazados sometieron a sus rivales a estallidos más largos.
Finalmente, para entender el rol de las emociones en el deseo de venganza, Chester y DeWall proporcionaron a los participantes una supuesta droga que inhibía el estado de ánimo (en realidad, era solo una vitamina inofensiva).
Aún así, el efecto placebo fue tan fuerte que los participantes que tomaron la "droga" no se molestaron en vengarse contra las personas que los rechazaron, mientras que aquellos que no recibieron el placebo actuaron de forma mucho más agresiva.
El grupo que tomó el placebo, parece, no buscó venganza porque creyeron que no iban a sentir placer en ello.

Un placer ¿pasajero?

Tomando estos resultados todos juntos, el equipo llegó a una conclusión sorprendente.
No solo la venganza puede dar placer, sino que la gente la busca precisamente anticipando esto mismo.

"Se trata de la experiencia de regular emociones", dice Chester. Y funcionó. Tras tener la oportunidad de vengarse, los individuos rechazados obtuvieron la misma puntuación en los exámenes de estado de ánimo que aquellos que no se sintieron rechazados.
Esta conclusión, sin embargo, hay que tomarla con un poco de cautela. No hay en la actualidad estudios de seguimiento a largo plazo sobre cómo se siente la venganza días o incluso semanas después del acto.
Y, según Chester, resultados preliminares todavía no publicados muestran que las personas que buscan venganza solo obtienen un sentimiento de placer momentáneo.
"Como muchas otras cosas, se siente bien en el momento. Pero empieza un ciclo y comienzo a parecerse a una adicción… luego te sientes peor que cuando empezaste", explica.
Y esto puede ayudar a explicar por qué aquellos que buscan el subidón de la venganza no son capaces de anticipar las consecuencias personales desastrosas que puede implicar.
El futbolista Zinedine Zidane, por ejemplo, será recordado para siempre como el autor de un cabezazo contra Marco Matterazzi en la Copa del Mundo de 2006.

Pero, ¿por qué?

La pregunta, entonces, es por qué este comportamiento aparentemente destructivo persistió en nuestra evolución si puede causarnos tantos problemas.
La respuesta es que lejos de ser un error evolutivo, la venganza sirve un propósito muy útil.
Michael McCyllough lo explica así: aunque la gente puede decir que buscar la venganza "es muy malo para ti" (porque puede arruinar tus relaciones, por ejemplo) el hecho es que existe, y es positiva.
El objetivo principal es funcionar comofactor disuasorio, lo cual a su vez tiene claras ventajas para nuestra supervivencia.

Pensemos en la cultura de las bandas o de las cárceles, donde si te mezclas con la gente equivocada los ataques vengativos son una consecuencia segura.
"Si tienes una reputación de ser alguien vengativo, la gente no se va a meter contigo ni intentar aprovecharse", dice Chester.
En la actuación ganadora de un Óscar de Leonardo DiCaprio en "The Revenant", su deseo de venganza es tan poderoso que lo mantiene vivo.
Con huesos rotos y heridas abiertas, atraviesa terrenos hostiles y peligrosos para vengarse del asesino de su hijo.
E incluso la amenaza de venganza puede en sí misma disuadir de un ataque, dice McCullough.
"Al individuo que responde a ese daño le irá mejor que al que recibe la bofetada en la mejilla y deja que el chico malo se salga con la suya".
Al igual que el hambre, considera la venganza como una necesidad primaria que satisfacer.
Solo entonces puede el vengador seguir hacia adelante, "porqueel objetivo se ha cumplido".
Así que si el objetivo principal de la venganza es evitar el daño, entonces se trata de algo muy bueno.
Pero esto no implica, dice McCullough, que se deba animar a la gente a buscar venganza.
"Podemos apreciar para qué sirve, entender que no es el producto de mentes enfermas y al mismo tiempo estar interesados en ayudar a la gente a limitar sus deseos de venganza", asegura.