La epidemiología la vincula con varios tipos de neoplasias | 09 JUL 17
¿Cuál es el efecto de la obesidad sobre el cáncer?
La obesidad es uno de los mayores
problemas de salud pública. La evidencia sobre la solidez de los riesgos
asociados podría identificar mejor a las personas con alto riesgo de
cáncer, quienes podrían así recibir prevención personalizada
Resumen
- El objetivo de este trabajo fue evaluar la solidez y validez de
la evidencia que respalda la asociación entre obesidad y riesgo de
contraer cáncer o de morir debido a este. El método fue el repaso
general de las revisiones sistemáticas y los metanálisis.
- En solo 11 tumores malignos (adenocarcinoma esofágico, mieloma
múltiple, cáncer del cardias gástrico, colon, recto, vías biliares
páncreas, mama, endometrio, ovario y riñón) se halló evidencia sólida.
- La obesidad es uno de los mayores problemas de salud pública. La
evidencia sobre la solidez de los riesgos asociados podría identificar
mejor a las personas con alto riesgo de cáncer, quienes podrían así
recibir prevención personalizada.
|
► Introducción
El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo (7,6 millones de muertes por año).
1
El peso corporal excesivo se asocia con mayor riesgo de enfermar y
morir por ser un factor predisponente de cáncer, diabetes tipo 2 y
enfermedades cardiovasculares.
2 La obesidad se ha transformado en un importante desafío para la salud pública
3 ; su prevalencia aumentó a más del doble en las mujeres y más del triple en los hombres en las últimas cuatro décadas.
4
Varios metanálisis apoyan el vínculo entre obesidad y cáncer, pero hay considerable heterogeneidad entre los estudios.
6
Las asociaciones publicadas pueden ser causales, pero quizás también
sean defectuosas, ya que sesgos inherentes a los estudios, como factores
de confusión residuales y la publicación selectiva de resultados
positivos pueden exagerar el efecto de la obesidad sobre el cáncer.
7-10
A fin de resumir y evaluar la evidencia existente y valorar su
calidad, los autores efectuaron un repaso general de las revisiones
sistemáticas y los metanálisis que investigaron la asociación entre
índices de obesidad y riesgo de enfermar o morir por cáncer.
► Métodos
Se efectuaron búsquedas en PubMed, Embase y Cochrane Database of
Systematic Reviews de revisiones sistemáticas o metanálisis que
investigaron la asociación entre índices de obesidad y riesgo de
contraer cáncer o de morir por el mismo mediante un algoritmo de
búsqueda predefinido. Los índices de obesidad fueron el índice de masa
corporal (IMC), la circunferencia de la cintura, la circunferencia de la
cadera, el índice cintura/cadera, el peso, el aumento de peso, y el
descenso de peso debido a la cirugía bariátrica. También se buscaron
manualmente las referencias de las revisiones sistemáticas y metanálisis
y las actas de conferencias importantes que se podrían haber pasado por
alto en la búsqueda electrónica.
⇒ Analisis de los datos
♦ Estimación del resumen de los efectos—Para cada exposición y par de resultados
and outcome pair, se calculó el resumen del efecto y el intervalo de confianza del 95% mediante métodos fijos y de efectos aleatorios.
19
♦ Evaluación de la heterogeneidad—La heterogeneidad entre los estudios se evaluó con la prueba de la Q de Cochran
20 y la estadística I
2 .
21
Las grandes contradicciones podrían reflejar heterogeneidad genuina
entre los estudios o bien sesgos. Para evaluar la incertidumbre sobre
las estimaciones de heterogeneidad, se calcularon los intervalos de
confianza del 95%.
22
♦ Estimación de los intervalos de predicción—Para
explicar mejor la heterogeneidad entre los estudios se calcularon los
intervalos de predicción del 95% para el resumen de las estimaciones de
efectos aleatorios, que representan la gama de las estimaciones del
efecto de los estudios a futuro.
23
♦Evaluación de los efectos de estudios pequeños—Se
investigó si los estudios pequeños produjeron estimaciones de mayor
riesgo que los estudios más grandes, lo que indica sesgo de publicación,
verdadera heterogeneidad o probabilidad.
11 24
♦ Evaluación de la sobresignificación—Se
evaluó el sesgo de sobresignificación examinando si el número de
estudios observado con resultados nominalmente estadísticamente
significativos (estudios “positivos”,
P<0 con="" de="" del="" dica="" diferente="" en="" esperado="" estad="" estudios="" fue="" la="" literatura="" m="" mero="" n="" publicada="" resultados="" significativos.="" sticamente="" sup="">25 0>
La sobresignificación para cada metanálisis se determinó como
P ≤ 0,10.
25
♦ Límites de credibilidad—Se
emplearon los límites de credibilidad, una herramienta de análisis de
la sensibilidad, para dar cuenta de las posibles limitaciones
metodológicas de los estudios de observación que podrían conducir a la
falsa precisión de las estimaciones de efectos combinados.
29 La principal hipótesis de este método es que todo estudio de observación tiene una probabilidad
c (del inglés
credibility ceiling,
es decir límite de credibilidad) de que el verdadero tamaño del efecto
sea en una dirección diferente de la sugerida por la estimación puntual.
El tamaño del efecto conjunto y la heterogeneidad entre los estudios se
reestimaron empelando una amplia gama de valores límite de
credibilidad.
►Clasificación de la evidencia
Las asociaciones entre las mediciones de la obesidad y el cáncer se
clasificaron en sólidas, muy sugestivas, sugestivas o débiles, según la
fuerza y la validez de la evidencia,
13 15 18 tras aplicar
criterios que incluyeron, entre otros, la significación estadística de
la suma de los efectos aleatorios y el estudio más importante de un
metanálisis, la heterogeneidad entre los estudios y los intervalos de
predicción del 95%.
► Resultados
Se hallaron 49 trabajos aptos que incluyeron un total de 204
metanálisis. De estos, 177 metanálisis tuvieron por lo menos 1000 casos
de cáncer.
Los 204 metanálisis incluyeron asociaciones entre siete índices de
obesidad (el IMC, la circunferencia de la cintura, la circunferencia de
la cadera, el índice cintura/cadera, el peso, el aumento de peso, el
descenso de peso debido a la cirugía) y la incidencia (
n = 196) o la mortalidad (
n = 8) por cáncer en 36 localizaciones anatómicas y por subtipos.
Un total de 194 metanálisis incluyó estudios de cohortes. De estos,
95 emplearon una escala continua para medir la obesidad (por ejemplo,
índice de masa corporal en adultos de alrededor de 20 años por 5 kg/m
2,
circunferencia de la cintura por 10 cm, circunferencia de la cadera por
10 cm, índice cintura/cadera por 0,1, peso por 5 kg y aumento de peso
por 1 kg o 5 kg). Estos 95 metanálisis estudiaron 28 localizaciones o
subtipos diferentes de cáncer, siendo el índice de masa corporal el
parámetro investigado con más frecuencia (
n = 57 metanálisis).
De esos 35 metanálisis, 31 hallaron que el aumento del índice de masa
corporal se asoció con mayor riesgo de cáncer en los casos de cáncer
esofágico, mieloma múltiple y cáncer de colon, recto, hígado, vías
biliares (cáncer de vesícula, conductos biliares extrahepáticos y
ampolla de Vater), páncreas, cáncer de mama y de endometrio en mujeres
posmenopáusicas y cáncer de riñón. Cuatro de los 35 metanálisis
indicaron una asociación inversa para el cáncer esofágico de células
escamosas y el cáncer de pulmón.
El estudio más grande de cada metanálisis mostró una asociación
nominalmente estadísticamente significativa en 65 metanálisis (68%), y
los riesgos relativos de los estudios más grandes fueron más
conservadores que el resumen de los efectos aleatorios en 53 (56%)
metanálisis.
El resumen de las estimaciones fue similar entre hombres y mujeres
para ocho de las 11 neoplasias malignas (adenocarcinoma esofágico,
carcinoma esofágico de células escamosas, mieloma múltiple, leucemia y
cáncer gástrico, pulmonar, renal y tiroideo.
Sin embargo, la incidencia de cáncer de colon y rectal fue mayor por cada 5 kg/m
2
de aumento del IMC en los hombres (riesgo relativo 1,30, intervalo de
confianza del 95% 1,25 – 1,35) y 1,09 (1,06 – 1,13), respectivamente)
que en las mujeres (1,12 (1,06 – 1,17) y 1,02 (0,99 – 1,05),
respectivamente). Sucedió lo mismo con los índices de obesidad. Además,
el IMC se asoció con aumento del riesgo de melanoma en los hombres, pero
no en las mujeres.
⇒ Heterogeneidad entre los estudios
En total, 20 metanálisis (21%) mostraron heterogeneidad considerable y
15 metanálisis (16%) mostraron heterogeneidad notable para algunos
índices de obesidad y varias neoplasias malignas (carcinoma esofágico de
células escamosas; cáncer de colon, hígado, pulmón, endometrio,
próstata, tiroides; melanoma y leucemia).
⇒ Efectos de estudios pequeños
Trece metanálisis mostraron evidencia que indicaba efectos de los
estudios pequeños, pero solo siete incluyeron 10 o más estudios y por lo
tanto tuvieron suficiente poder estadístico para que la prueba de Egger
identificara adecuadamente la presencia de efectos de los estudios
pequeños (cáncer de colon, pulmón, ovario y cáncer de próstata avanzado.
⇒ Sobresignificación
De los metanálisis, 19 tuvieron evidencia de sesgo de
sobresignificación para algunos índices de obesidad empleando la
estimación del estudio más grande como el tamaño del efecto creíble
(cáncer de colon, recto, hígado, páncreas, endometrio, ovario, cáncer de
próstata avanzado y cáncer renal). El empleo de estimaciones del
resumen de los efectos fijos o aleatorios como tamaños del efecto
creíbles dio resultados similares.
⇒ Límites de credibilidad
El límite de credibilidad del 0% corresponde al cálculo del modelo de
efectos aleatorios. De los 95 metanálisis, 72 (76%) mantuvieron
significación estadística nominal con un límite de credibilidad del 5%.
Cincuenta, (53%), 33 (35%) y 19 (20%) metanálisis continuaron
estadísticamente significativos con límites del 10%, 15% y 20%,
respectivamente.
La heterogeneidad entre los estudios disminuyó gradualmente al
aumentar los límites. Con un límite del 10%, ningún metanálisis de
estudios de cohortes con exposición continua produjo una estimación I
2 mayor que el 50%.
► Clasificación de la evidencia
Los autores exploraron si las asociaciones publicadas entre ser obeso
y contraer cáncer o morir por este estaban respaldadas por evidencia
sólida, muy sugestiva, sugestiva, o débil. Se halló que el 77% de los 95
metanálisis tenían como mínimo evidencia leve.
Solo el 13% de los metanálisis (12 de 95) estaban respaldados por
evidencia sólida. Estos metanálisis resumieron los datos sobre el IMC (
n=10), el índice cintura/cadera (
n = 1) y el aumento de peso (
n =
1). El aumento del IMC se asoció con mayor riesgo de sufrir
adenocarcinoma esofágico; cáncer de colon y recto en los hombres; cáncer
de las vías biliares y pancreático; cáncer de endometrio en mujeres
premenopáusicas, cáncer de riñón y mieloma múltiple.
El aumento de peso y el índice de circunferencia cintura/cadera se
asociaron con mayores riesgos de cáncer de mama en mujeres
posmenopáusicas que nunca habían recibido TRH y con cáncer de
endometrio, respectivamente. El aumento del riesgo de sufrir cáncer por
cada aumento de 5 kg/m
2 del IMC fue desde el 9% para el cáncer colorrectal en los hombres al 56% para el cáncer de las vías biliares.
El riesgo de cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas que nunca
habían recibido tratamiento de reemplazo hormonal (TRH) aumentó el 11%
por cada 5 kg de aumento de peso y el riesgo de cáncer de endometrio
aumentó el 21% por cada aumento de 0,1 del índice cintura/cadera.
Diecisiete metanálisis (18%) estaban respaldados por evidencia muy
sugestiva y se hallaron asociaciones positivas para el cáncer de colon
(con el IMC y la circunferencia de la cintura), de hígado (con el IMC),
de mama en mujeres posmenopáusicas (con el IMC), de endometrio (con el
IMC en adultos y alrededor de los 20 años, con la circunferencia de la
cintura, el peso y el aumento de peso), de endometrio, tipo I y tipo II
posmenopáusico y de riñón (ambos con el IMC).
Se haIlaron
asociaciones inversas para el IMC en
adultos con carcinoma esofágico de células escamosas (total y en
mujeres) y el cáncer de pulmón (total y en hombres). Veinticuatro
metanálisis (25%) fueron respaldados por evidencia que sugería una
asociación y 19 metanálisis (20%) por evidencia leve.
La evidencia se clasificó de la misma manera en los 194 metanálisis
de estudios de cohortes que evaluaron las mediciones continuas y
categóricas de la obesidad. Otras cinco asociaciones fueron respaldadas
por evidencia sólida: el aumento de peso por la incidencia de cáncer
colorectal, el IMC por la incidencia de cáncer de vías biliares, del
cardias gástrico y del ovario y de mortalidad por mieloma múltiple.
Cuando se evaluaron los estudios de cohortes y los estudios de casos y
controles se hallaron otras dos asociaciones respaldadas por evidencia
sólida: el IMC y el riesgo de melanoma y meningioma, ambas consideradas
asociaciones débiles cuando se evaluaron solo los estudios de cohortes.
La sólida evidencia de una asociación entre el IMC y la incidencia de
cáncer de las vías biliares bajó su clasificación a evidencia sugestiva
cuando se evaluaron los estudios de casos y controles y los de cohortes.
► Discusión
Se analizaron 204 metanálisis a fin de evaluar la evidencia actual de
asociaciones entre siete índices de obesidad y el riesgo de sufrir o
morir por 36 tumores malignos primarios y sus subtipos. Doce
asociaciones, surgidas de estudios de cohortes con el empleo de
mediciones continuas de obesidad, fueron respaldadas por evidencia
sólida.
| Estas asociaciones
fueron principalmente entre el IMC y cáncer de los órganos digestivos
(adenocarcinoma esofágico y cáncer del colon y el recto (solo en
hombres), las vías biliares y el páncreas, cáncer relacionado con
hormonas (como el cáncer de mama posmenopáusico en mujeres que nunca
habían recibido TRH) el cáncer de endometrio premenopáusico y todos los
tumores malignos endometriales, el cáncer renal y el mieloma múltiple. |
Otras cinco asociaciones fueron respaldadas por evidencia sólida
cuando se emplearon mediciones categóricas de obesidad: el aumento de
peso con el riesgo de cáncer colorrectal y el IMC con el riesgo de
cáncer de vesícula, cardias gástrico y ovárico y mortalidad por mieloma
múltiple.
El efecto de la obesidad sobre la incidencia y la mortalidad por cáncer es bien conocido
6 62 84
y fue evidente en esta revisión general, ya que aproximadamente el 77%
de los metanálisis incluidos informaron un resumen de la estimación de
efectos aleatorios nominalmente estadísticamente significativo. Aunque
las asociaciones informadas son exactas y pueden ser causales, el riesgo
de informar, seleccionar y otros sesgos inherentes pueden sobrestimar
las asociaciones sugeridas, como se señala en otras revisiones generales
publicadas recientemente sobre epidemiología del cáncer.
11 13 27
Se observó gran heterogeneidad (I
2 ≥50%) en el 37% de los
metanálisis. Algunos evidenciaron efectos de los estudios pequeños o
exceso de sesgos de significación. La mayoría de los metanálisis (53%)
conservaron su significación estadística con un límite de credibilidad
del 10%, pero solo uno de cada cinco conservó significación con un
límite del 20%, lo que indica que muchas asociaciones entre obesidad y
cáncer aún son inciertas.
► Comparación con otros estudios
Este artículo acuerda con los análisis sistemáticos de la literatura médica efectuados por el
World Cancer Research Fund (WCRF) y la
International Agency for Research on Cancer (IARC).
6 84 85
El WCRF enumera siete tumores malignos donde la evidencia respalda una
relación causal convincente con la obesidad (adenocarcinoma esofágico y
cáncer del páncreas, colon y recto, mama en mujeres posmenopáusicas,
endometrio, riñón e hígado).
Los autores también hallaron evidencia sólida de que la obesidad
aumenta el riesgo de sufrir estos tumores, excepto el cáncer de hígado,
donde la evidencia se consideró muy sugestiva debido a los efectos de
estudios pequeños, el sesgo de sobresignificación y la heterogeneidad
considerable entre los estudios.
La obesidad central, vinculada con la hiperinsulinemia y la diabetes tipo 2, es importante en el desarrollo de esta enfermedad
La asociación entre obesidad y otros cinco tumores malignos (de
vesícula, cardias gástrico, ovario, próstata y mama en mujeres
premenopáusicas) se clasificó como probablemente
causal
según el WCRF y recibió una clasificación más baja en el análisis
principal de este artículo empleando solo mediciones continuas de la
obesidad.
La IARC hallo evidencia suficiente para apoyar la asociación entre el
exceso de grasa corporal y 13 de 24 localizaciones del cáncer
(adenocarcinoma de esófago, cardias gástrico, colon y recto, hígado,
vesícula, páncreas, mama en mujeres posmenopáusicas, endometrio, ovario,
riñón, meningioma, tiroides y mieloma múltiple).
84
Los resultados de este trabajo son similares a los del informe de
IARC para la mayoría de los tumores malignos, excepto el cáncer de
cardias gástrico, hígado, ovario, tiroides y el meningioma. Estos
tumores recibieron la clasificación de evidencia menos sólida en el
análisis de los autores, debido al escaso número de casos, a gran
heterogeneidad entre los estudios o evidencia de efectos de estudios
pequeños y sesgo sobresignificación.
Sin embargo, las asociaciones entre obesidad y riesgo de cáncer del
cardias gástrico y de ovario se consideraron respaldados por evidencia
sólida cuando se evaluaron las mediciones categóricas de obesidad. La
evidencia de una asociación entre obesidad y riesgo de meningioma se
consideró sólida cuando se incluyeron estudios de casos y controles en
la evaluación.
Existen varios métodos para clasificar la evidencia, pero son contradictorios
86.Los autores de este artículo evaluaron la solidez de la evidencia mediante pruebas de sensibilidad y pruebas estadísticas.
La mayoría de las asociaciones entre índices de obesidad y cáncer de
endometrio fueron respaldadas por evidencia sólida o muy sugestiva. En
especial, la asociación entre el índice cintura/cadera y el riesgo de
cáncer de endometrio fue respaldada por evidencia sólida, que indica que
la obesidad central, vinculada con la
hiperinsulinemia y la diabetes tipo 2, es importante en el desarrollo de esta enfermedad.
Evidencia sólida también respaldó la asociación entre el IMC y el
cáncer de endometrio premenopáusico. Las asociaciones entre el IMC en
adultos o alrededor de los 20 años, la circunferencia de la cintura, el
peso y el aumento de peso y el cáncer de endometrio y entre el IMC y el
cáncer endometrial postmenopáusico tipo l y II fueron muy sugestivas
debido a considerable heterogeneidad entre los estudios y posibilidad
de sesgo por sobresignificación.
Estos resultados coincidieron con los de WCRF e IARC.
84 87
También se halló que las asociaciones entre el IMC o el aumento de peso
y el cáncer endometrial posmenopáusico fueron estadísticamente
significativamente más fuertes en quienes nunca recibieron TRH en
relación con aquellas que sí lo recibieron, pero los estudios son pocos,
de modo que la evidencia fue débil.
El WCRF halló que las asociaciones entre la circunferencia de cintura
o la relación cintura/cadera y el cáncer endometrial total fueron
probablemente causales,
87 lo que concuerda con los datos de
este artículo. Los autores hallaron sólida evidencia para respaldar la
asociación entre aumento de peso en adultas y cáncer de mama
posmenopáusico en mujeres que nunca recibieron TRH, con el 11% de mayor
riesgo por cada 5 kg de aumento de peso.
Hallaron evidencia muy sugestiva para respaldar la asociación
positiva del IMC con el cáncer de mama posmenopáusico,
independientemente del TRH. La evidencia de asociación entre los índices
de obesidad y el cáncer de mama premenopáusico fue más débil y solo
alcanzó fue sugestiva para la asociación inversa con el IMC en un
metanálisis de 20 estudios de cohortes.
Estos resultados en su mayor parte concuerdan con los datos de WCRF e
IARC de una asociación positiva causal convincente entre obesidad y
cáncer de mama posmenopáusico
84 91 y una probable asociación inversa causal para la enfermedad premenopáusica.
91
Dos estudios recientes de aleatorización mendeliana hallaron que un IMC
mayor en adultos se asoció con menor riesgo de cáncer de mama
posmenopáusico, contradiciendo la evidencia epidemiológica.
92 93
Esto quizás se deba a que el puntaje de riesgo genético para el IMC
en adultos es un determinante más sólido del IMC temprano en relación
con el IMC más adelante; estudios epidemiológicos hallaron asociaciones
inversas entre el IMC en la infancia y el cáncer de mama pre y
posmenopáusico.
94 95
La asociación positiva entre el IMC en adultos y el cáncer de mama
posmenopáusico hallada en estudios epidemiológicos puede ser causada por
aumento de peso en la adultez. Cierta evidencia muestra que estas
asociaciones pueden diferir según la condición de los receptores de
estrógenos y progesterona del tumor
97 .
El riesgo de cáncer de colon aumenta un 30% en hombres y un 12% en mujeres por cada aumento de 5 kg/m2 del IMC
La asociación entre el IMC y el cáncer de colon fue avalada por
evidencia sólida en hombres y evidencia sugestiva en mujeres. La
investigación mostró que el riesgo de cáncer de colon aumenta un 30% en
hombres y un 12% en mujeres por cada aumento de 5 kg/m
2 del
IMC. La asociación entre IMC y cáncer rectal en hombres fue avalada por
evidencia sólida, pero con un resumen del riesgo relativo
considerablemente menor que para el cáncer de colon (1,09
v 1,30).
No se encontró asociación entre el IMC y el cáncer rectal en mujeres.
La vía de señales de la insulina es un mecanismo posible que subyace a
la asociación entre obesidad y cáncer colorrectal en hombres.
98 El aumento de la insulinemia inducido por la obesidad es mayor en hombres que en mujeres
99 y los hombres son más proclives que las mujeres al aumento de la grasa abdominal.
100 Además, los estrógenos endógenos y exógenos se asociaron con efectos protectores contra el cáncer colorrectal en mujeres.
101 102
Los autores hallaron que el aumento del IMC se asoció con mayor
riesgo de adenocarcinoma esofágico, con sólida evidencia que respalda
este dato. También hallaron una asociación inversa para el carcinoma
esofágico de células escamosas que fue respaldada por evidencia muy
sugestiva debida a considerable heterogeneidad entre los estudios. Datos
similares fueron hallados por WCRF e IARC, que llegaron a la conclusión
de que la obesidad aumenta el riesgo de adenocarcinoma esofágico.
84 104
Se halló asimismo una asociación entre el IMC y el cáncer pulmonar,
respaldada por evidencia muy sugestiva, pero con considerable
heterogeneidad entre los estudios y evidencia de efectos de pequeños
estudios.
Estudios prospectivos a futuro deberán evaluar las asociaciones según
la presencia o no de tabaquismo en los diferentes subtipos de cáncer de
pulmón. Asimismo, los autores hallaron que las asociaciones entre IMC y
mieloma múltiple y tumores malignos de vías biliares, páncreas y riñón
estaban respaldadas por evidencia sólida. Las clasificaciones de WCRF e
IARC fueron similares, excepto que WCRF no estudió el mieloma múltiple.
84 85
► Conclusión
En este artículo los autores hallaron evidencia sólida que respalda
la asociación positiva entre la obesidad y 11 de las 36 localizaciones y
subtipos de cáncer que examinaron, que comprendió predominantemente
los tumores malignos de los órganos digestivos y los relacionados con
las hormonas en mujeres. Aún queda mucha incertidumbre para los demás
tumores malignos.
Para poder tener conclusiones más firmes se necesitan estudios prospectivos y grandes consorcios
XXX
con mejor evaluación de la naturaleza cambiante de la grasa corporal y
con informes completos estandarizados de los análisis. A medida que la
obesidad se convierte en uno de los más grandes problemas de salud
pública en todo el mundo, la solidez de las asociaciones entre obesidad y
cáncer permitirá detectar con mayor precisión las personas de alto
riesgo, en quienes se podrían poner en práctica estrategias
personalizadas de prevención primaria y secundaria.