Los paleontólogos lo han denominado 'Patagotitan mayorum'
El dinosaurio más grande del mundo ya tiene nombre
Desde su hallazgo en
2013 en la Patagonia argentina, el titanosaurio más grande del mundo y
hasta ahora anónimo ha fascinado a todo el mundo. Desde principios de
2016 incluso se puede contemplar una réplica a escala real en Nueva
York. Ahora un nuevo estudio, que ha permitido denominarlo Patagotitan mayorum, revela que pesaba 69 toneladas y medía casi 40 metros de largo, el equivalente a dos camiones.
Reconstrucción de Patagotitan mayorum. / Jorge González
Era hora de que el dinosaurio más grande del mundo conocido hasta el
momento tuviera un nombre. Durante cuatro años fue un gigante anónimo,
un monumental embajador del pasado lejano que imponía respeto. El
naturalista inglés David Attenborough cayó fascinado a sus pies y le
dedicó un documental. Desde enero de 2016, una réplica de sus restos
alimenta el asombro de los visitantes del Museo Americano de Historia
Natural en Nueva York. A partir de hoy el titanosaurio hallado en la
Patagonia argentina se llama
Patagotitan mayorum.
"Esta vez intentamos algo nuevo. Primero acercamos a la sociedad a
la paleontología al mantenerlos al tanto de cada paso de la
investigación", dice el experto
“Por lo general, los hallazgos paleontológicos se hacen en silencio y
se dan a conocer a la comunidad muchos años después del descubrimiento a
través de la publicación científica de un artículo –cuenta el
paleontólogo argentino José Luis Carballido, uno de los autores del
estudio e investigador del
Museo Paleontológico Egidio Feruglio–.
Pero esta vez intentamos algo nuevo. Lo hicimos al revés. Primero
acercamos a la sociedad a la paleontología al mantenerlos al tanto de
cada paso de la investigación, para que comprendan el trabajo de fondo y
la importancia de la preservación del patrimonio nacional. Y ahora
publicamos el primero de una serie de
papers sobre el titanosaurio”.
En el trabajo, publicado en la revista
Proceedings of the Royal Society B,
el gran dinosaurio descubierto en la provincia de Chubut en 2013 recibe
un nombre (“Patago” por Patagonia; “titan” por las deidades griegas
–símbolo de fuerza y tamaño– y “mayorum”, en honor a la familia Mayo,
los dueños del rancho “La Flecha” donde los fósiles fueron encontrados),
pero no solo eso.
Los investigadores revelan también más
detalles sobre la increíble anatomía de esta especie que vivió hace 101
millones de años. A partir de los fósiles recobrados de seis ejemplares
distribuidos en tres niveles, pudieron calcular la masa corporal –69
toneladas, el equivalente a 14 elefantes africanos– y longitud –39,5
metros de largo, algo así como dos camiones con remolque, uno detrás de
otro–. Esto convierte a esta criatura en la más grande que haya caminado
sobre la Tierra.
Réplica a escala real del titanosaurio. / Trelew
“Me llama la atención el diseño de las vértebras, son tan
grandes. Realmente parecen la estructura de acero que tienen algunos
edificios”, dice el paleontólogo Diego Pol, otro de los líderes del
equipo científico e investigador del Conicet. “Mantenerse lo más liviano
posible midiendo 39 metros de largo no debe haber sido fácil”,
recalca.
Una escena del crimen paleontológica
Como
muchas historias de detectives, todo comenzó por casualidad. Un día de
2011, mientras recorría a caballo las 13.000 hectáreas de la estancia La
Flecha –ubicada a más de 1.300 kilómetros de Buenos Aires, en el centro
de la provincia de Chubut–, un peón curioso llamado Aurelio Hernández
observó algo distinto, un objeto que caprichosamente afloraba del suelo:
un hueso solitario, distinto a los que dejan los animales habituales de
esta zona desértica atravesada por la soledad y los fuertes vientos.
"Nunca habíamos visto tantos huesos grandes juntos en un mismo lugar”, recuerda el paleontólogo Leonardo Salgado
Los meses pasaron y finalmente aquel hallazgo llegó a los oídos de
los científicos del Museo Paleontológico Egidio Feruglio de Trelew que,
con cinceles, cepillos, martillos y paciencia, se acercaron al lugar. Y
entonces, lo vieron: primero la punta de lo que parecía un fémur –de
unos 2,40 metros de largo–, y después una vértebra, y partes del cuello y
del dorso. Era toda una escena del crimen paleontológico.
“Lo que más me impactó fue la espectacularidad del sitio. Ya conocíamos otros dinosaurios de tamaño comparable al de
Patagotitan,
pero nunca habíamos visto tantos huesos grandes juntos en un mismo
lugar”, recuerda Leonardo Salgado, paleontólogo de la Universidad
Nacional de General Roca y miembro del equipo que trabajó en la
excavación a 40 ºC a la sombra.
Los restos estaban prácticamente
intactos, algo que no se ve con frecuencia. De hecho, los fósiles de
titanosaurios son escasos y fragmentarios. Las estimaciones sobre la
masa corporal del dinosaurio más grande conocido hasta entonces, el
Argentinosaurus,
se basaron en menos de 20 fósiles descubiertos. En esta ocasión, en
cambio, se hallaron en el yacimiento más de 200 fósiles de estos
dinosaurios herbívoros en excelente estado de preservación, además de 60
dientes de terópodos o dinosaurios carnívoros de gran tamaño como el
Tyrannotitan chubutensis.
“Ya
para la segunda campaña nos habíamos dado cuenta de que los huesos que
iban apareciendo correspondían a diferentes individuos de una misma
especie, que habían muerto en diferentes momentos, con varios años de
diferencia tal vez”, explica José Luis Carballido.
Los
científicos no podían saber exactamente la edad que tenían o su género.
Ni siquiera su color. “Analizando los huesos nos llamó la atención que
todos los individuos eran animales adultos, pero jóvenes. Aún estaban
creciendo lentamente. Si uno tuviera que compararlos con un humano,
sería una persona de 18 años”, asevera.
Un paleontólogo tumbado junto al fémur de 'Patagotitan mayorum'. / J. Farfaglia
Misterios sin resolver
Desde el momento
en que los enormes fósiles fueron extraídos con retroexcavadoras, palas
mecánicas y grúas y se anunció su descubrimiento, el “Titanosaurio” se
volvió todo un ícono cultural. Se erigieron reproducciones artísticas
tanto en la feria científica Tecnópolis en la provincia de Buenos Aires
como en el ingreso a la ciudad chubutense de Trelew. Una réplica se
levantó en el cuarto piso del Museo Americano de Historia Natural de
Nueva York. Se vendieron miles de objetos de
merchandising y se filmaron varios documentales.
Los paleontólogos estiman que estos dinosaurios probablemente caminasen más con el cuello paralelo al suelo
Aunque los miembros de esta especie eran altos como un edificio de
siete pisos, los paleontólogos estiman que probablemente caminasen más
con el cuello paralelo al suelo. “En este animal, los miembros
anteriores son más cortos que los posteriores. Hoy se piensa que
mantener el cuello horizontal tenía una ventaja: no buscaban comer de
las ramas más altas como hacen hoy las jirafas, sino cubrir una amplia
área de alimentación sin mover mucho el cuerpo”, indica Carballido.
Tras 13 campañas y miles de hora de trabajo en el laboratorio, los científicos conocen más detalles sobre la anatomía XL de
Patagotitan mayorum,
pero quedan muchos misterios por resolver todavía. Uno de ellos es el
cráneo. “Es la pieza más difícil de encontrar en muchos saurópodos y en
especial en los titanosaurios. Nosotros solo encontramos un diente de
estos animales con forma de cuchara. Se conocen solo cráneos
relativamente completos de cuatro especies de titanosaurios, muy poco
entre las cerca de 90 especies conocidas para este grupo o clado”,
subraya Diego Pol.
“Sería interesante saber más al respecto para
poder evaluar si el gigantismo estuvo acompañado de cambios en el cráneo
y en la dentición, dado que uno de los desafíos de ser gigante es poder
ingerir suficiente alimento por día para mantener los requerimientos
energéticos”, añade.
El mayor enigma de todos, sin embargo, es
otro: ¿Qué pasó en aquel lugar hace 101 millones de años, en el
Cretácico? En ese momento Sudamérica era una gran isla de clima húmedo y
de bosques frondosos con árboles de unos 15 metros de alto, una región
habitada por una fauna particular de dinosaurios que evolucionaba de
forma independiente a la del resto del mundo. ¿Qué tenía de particular
en aquel sitio? ¿Se trataba de un cementerio de dinosaurios o un lugar
al que acudían periódicamente a morir?
Según el geólogo Alberto
Garrido, el área por entonces era una planicie de inundación que
conformaba el valle del río. Los depósitos eran principalmente fangosos y
solían formarse además algunas pequeñas lagunas o charcos de agua
alrededor de los cuales crecía una importante vegetación.
“Los
restos fueron hallados en tres niveles diferentes, separados por pocos
centímetros entre sí. Cada nivel muestra distinto grado de preservación
de los huesos, muchas veces con signos de pisoteo, lo que indica que los
cuerpos sufrieron en cada caso un tiempo más o menos prolongado de
exposición. Las evidencias apuntan a que pasaron algunos meses o años
entre cada evento o muerte. Algo hacía que murieran allí. No existen
evidencias de acumulación por arrastre de corrientes, tampoco de haber
quedado empantanados en el terreno lodoso”, agrega el director del Museo
Juan Olsacher de Zapala.
Quizás estos descomunales saurópodos
concurrían en manada durante épocas de sequía a la zona a beber y comer.
Quizás algunos llegaban deshidratados y se desplomaban, quedando a la
merced de los carroñeros que, al morder su gruesa piel, perdían varios
de sus dientes. Se resuelvan o no estos interrogantes, ya forman parte
de la historia del gigante
Patagotitan mayorum.
Paleontólogo trabajando con los restos del dinosaurio gigante. / A. Otero
Referencia bibliográfica: