lunes, 20 de noviembre de 2017

Algunas prendas de poliéster contienen el tóxico antimonio

    Investigadores de la Universitat Rovira i Virgili han evaluado por primera vez los riesgos para la salud derivados de vestir o usar prendas de ropa. La mayoría de los elementos detectados no suponen ningún peligro, pero sí se ha detectado la presencia de antimonio, un metal que puede causar alteraciones dérmicas y problemas gastrointestinales, en algunas prendas de poliéster. También se han encontrado niveles elevados de cromo en tejidos de poliamida negra.
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    <p>Los investigadores han analizado la composición de casi 150 prendas. / URV</p>
    Los investigadores han analizado la composición de casi 150 prendas. / URV
    La ropa en sí misma puede representar un riesgo para la salud humana derivado de su contacto con la piel. Así lo señalan investigadores del grupo de recercaTecnATox (Centro de Tecnología Ambiental Alimentaria y Toxicológica) de la Universidad Rovira i Virgili (URV) tras analizar la composición de casi 150 prendas adquiridas en tiendas de Tarragona y Reus, desde supermercados hasta establecimientos de ropa de marca.
    En su estudio, publicado en el Journal of the Textile Institute, se han centrado en los tejidos del hogar, como toallas, ropa de cama y pijamas, y han identificado algunas piezas que, a través de su contacto directo con la piel, podrían ser potencialmente peligrosas si la persona que las usa o lleva encima lo hiciera de forma continuada.
    En ropa de poliéster se ha detectado una presencia de antimonio que, en algunos casos, está por encima de los límites permitidos
    Este es el caso de la ropa de poliéster (el tejido que se utiliza en las camisetas deportivas, por ejemplo), en la que se ha detectado una presencia de antimonio que, en algunos casos, está por encima de los límites permitidos.
    "El cociente de peligro (HQ) máximo para todos los elementos estuvo muy por debajo de 0,01, lo que indica una situación segura; la única excepción fue el antimonio, cuyo HQ debido al uso de ropa de cama (por un lado) y pijamas y toallas (por otro) fue de 0,4 y más de 1, respectivamente", señalan los autores.
    De todos los resultados, lo que ha puesto en alerta a los investigadores ha sido el derivado de la presencia de este elemento tóxico en algunas prendas de poliéster. Este metal se utiliza como catalizador para fabricar fibras de este material, y es habitual que deje residuos en el proceso de fabricación de la ropa.
    Los efectos del antimonio en contacto con la piel se traducen en afectaciones dérmicas, así como problemas en el tracto gastrointestinal y al aparato reproductor. De hecho, la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC), ha clasificado el trióxido de antimonio como un metal posiblemente cancerígeno para los seres humanos.
    En el estudio también señala que, comparando con otras actividades diarias, "el uso de toallas, que contactan con las manos y la boca, fue la acción más relevante que condujo a la exposición dérmica para la mayoría de los oligoelementos" analizados.
    Para hacer su investigación utilizaron, en primer lugar, la espectometría de masas de acoplamiento inductivo, que les permitió aislar los componentes de la ropa e identificar qué metales contiene. Posteriormente, generaron sudor artificial para poder comprobar si los metales que hay en los tejidos se desprenden de la ropa en contacto con el sudor y si se impregnan en la piel del individuo en un proceso de migración.
    También utilizaron procedimientos que les permitieron detectar nanopartículas de plata y titanio en los tejidos a través del microscopio electrónico, y a partir de ahí evaluaron los riesgos que tienen para la salud humana la presencia de estos metales analizados.
    Altos niveles de cromo en prendas de poliamida negra
    En su investigación estudiaron casi 30 metales diferentes que contenían los tejidos y sus efectos cuando interactúan con la piel. Aunque los riesgos derivados de la exposición dérmica a algunos metales tóxicos tradicionalmente siempre han sido considerados residuales, esta búsqueda puso de manifiesto que existen niveles elevados de cromo en prendas de poliamida negra.
    También se han detectado niveles altos de cobre en algunas prendas de color verde, azul o marrón
    "En términos generales, los riesgos de cáncer no excedieron los niveles de umbral establecidos, excepto para el caso del cromo hexavalente (Cr VI), cuyo riesgo estaba por encima de 10-5", apunta el estudio.
    También se detectaron altos niveles de cobre en algunas prendas de color verde, azul o marrón, así como la presencia de nanopartículas de plata y de titanio en alguno tejidos, pero a día de hoy no se saben sus efectos tóxicos.
    Los resultados de esta investigación ponen de manifiesto que actualmente las personas están expuestas, a través de la piel, a un cóctel de aditivos procedente de la industria textil. De algunos de estos compuestos se desconocen a día de hoy sus efectos. Pero otros, como se ha comprobado con el antimonio, supondrían un riesgo de salud humana en caso de vestir determinadas prendas de ropa ininterrumpidamente.
    A partir de estos resultados, las próximas líneas de estudio se centrarán en investigar otras sustancias presentes en la ropa que está en contacto con la piel, como los retardantes de llama y los compuestos perfluorados.
    Los investigadores también quieren estudiar qué efectos tienen estas sustancias en la microflora de la piel, ya que un empobrecimiento de esta microflora puede acabar provocando alergias e infecciones de otros microorganismos foráneos o parasitarios.
    Referencia bibliográfica:
    Joaquim Rovira, Martí Nadal, Josep Lluís Domingo y Marta Schuhmacher. "Home textile as a potential pathway for dermal exposure to trace elements: assessment of health risks". Journal of the Textile Institute, 108 (11), pp. 1966-1974, 2017. DOI: 10.1080/00405000.2017.1302635

    domingo, 19 de noviembre de 2017

    LO SUPERVISABAN MEDICOS MILITARES

    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad

    Los represores usaron el Pozo de Vargas, en las afueras de San Miguel de Tucumán, para "desaparecer" a sus víctimas. Pero la fosa fue destapada en democracia y 107 cadáveres ya fueron identificados. Un equipo de Viva bajó a 33 metros de profundidad para describir el trabajo de los peritos.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    El horror. En una pericia que lleva ya 15 años, los antropólogos encontraron entre 37 mil y 40 mil huesos. (Foto: Gentileza de CAMIT)
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    Aquí, a 33 metros de profundidad, el aire está lleno de partículas de muerte. La humedad penetra la ropa, los guantes, el barbijo. Flota el silencio. Y no se distingue qué más.
    Es un hoyo oscuro, habitado por una atmósfera ultra densa.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    Profundidad. Está marcada aquí en 33,5 metros desde la superficie. (Fotos de Fernando de la Orden/Enviado especial a Tucumán).
    Y aún quedan siete metros por excavar, pues el piso real fue detectado a los 40 metros.
    La redondez de este agujero en la tierra es perfecta: tres metros de diámetro. Luego se angosta, como la cola de una cascabel. Su encamisado de ladrillos le da forma de aljibe abismal.
    De este lugar fueron rescatados entre 37 mil y 40 mil huesos ó fragmentos óseos, de unos 140 cadáveres, arrojados entre 1975 y 1979. Hasta el mes pasado, 107 fueron identificados. Eran desaparecidos de la última dictadura.
    Esta fosa común es conocida como “Pozo de Vargas” y se ha convertido en el sitio de inhumaciones clandestinas con más identificaciones efectivas de la Argentina. Queda en Tucumán, la provincia del norte azucarero donde se desplegó el Operativo Independencia para “aniquilar la subversión”, según decía la orden de 1975, y se puso en marcha el terrorismo de Estado.
    Los peritos tardaron 15 años en alcanzar esta hondura. Antes, tuvieron que desalojar toneladas de escombros y desactivar el plan de ocultamiento de los cuerpos, el sello macabro de la represión ilegal.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    En acción. Dos peritos, Julia Lund y Ruy Zurita, estudian el interior del pozo. (Fernando de la Orden).
    Para llegar hasta esta cavidad inferior, delimitada por vigas de quebracho que se atraviesan y forman, arriba y abajo, dos símbolos numeral, los peritos tuvieron que quitar rocas, vestigios ferroviarios, piezas de hierro, tierra, arena, mampostería, cal para destruir músculos, nervios y tendones, botellas con ácido para borrar huellas, antorchas de fuego que se apagaron en el trayecto, neutralizadas por la humedad.
    Eso, desparramado en la superficie, elevó el terreno de alrededor unos 40 centímetros y formó una pequeña montaña, habitada por cuises. Pero es aquí abajo, entre el metro 28 y el metro 33, el espacio donde fueron hallados los esqueletos, aplastados entre sí, baleados, torturados, quemados, solos, de a dos, en bolsas de a tres, empaquetados de a cuatro y luego tapados por una masa de objetos y desechos equivalentes al cargamento de 160 camiones. Una molienda de rostros y de almas.
    Hoy, en este agujero negro, siguen las tareas de búsqueda de restos humanos.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    Hondura. Los peritos bajan por una escalera vertical y tienen también un ascensor. Los enviados de Viva estuvieron con ellos en la máxima profundidad actual. (De la Orden).
    Se puede alzar la vista y percibir en lo alto la luz del atardecer, que se cuela por el tinglado. Por momentos caen gotas de agua que impactan en el suelo y retumban. Pero hubo un día de esta historia en que el hueco (con el largo de un edificio de 12 pisos) quedó totalmente sellado.
    Arriba creció el pasto. Los limoneros florecieron y alcanzaron los siete metros de altura.
    El plan de impunidad estaba dando resultado.
    De a poco, luz. Reinaba el miedo, pero se corrió la voz. Vecinos del límite entre Tafí Viejo y la ciudad de San Miguel de Tucumán se animaron a contar que vieron movimientos extraños, apagones, camiones unimog, sigilo a deshora, bultos, armas, sobrevuelo de helicópteros.
    Los testimonios llevaron a inspeccionar un predio que hace un siglo abastecía de agua a las locomotoras inglesas a vapor. Había limitaciones, porque ahora era una propiedad privada. El dueño de la finca, Antonio Vargas, se acercó a los que husmeaban: “Acá no van a encontrar nada”, les repitió.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    Rocas y flores. Esa montaña se formó con escombros extraídos del Pozo de Vargas. Piensan hacer un monumento por la memoria de las víctimas. (De la Orden).
    El 13 de febrero de 2002, por una denuncia del dirigente Enrique Romero, se abrió el expediente judicial número 400140, no para la persecución penal de los culpables, sino para reconstruir la verdad histórica de lo que pasó. Esa causa permaneció 12 años bajo secreto de sumario. Recién ahora se puede conocer su contenido.
    Cuando el terreno fue desmalezado, se volvió a localizar el pozo, con su brocal destruido por las topadoras.
    Había que empezar a cavar. Con cuidado, para evitar la destrucción total de lo que ya estaba hecho añicos. Y para conseguir pruebas de la matanza.
    Se subió la tierra en bolsas, baldes y malacates. En 2004, los arqueólogos lograron traspasar la primera de las tres napas de agua que atraviesan el pozo. Antonio Vargas se volvió a asomar y soltó: “Ahora sí van a encontrar”.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    La búsqueda continúa, Y los peritos empezarán a cavar los últimos 7 metros de los 40 que tiene el pozo en total, si llegan los fondos del Consejo de la Magistratura. (De la Orden).
    Mediante una perforación de dos pulgadas de diámetro los peritos tuvieron las primeras evidencias de la presencia de restos óseos. En 2006, a los 20 metros de profundidad, se produjo el hallazgo de esos huesos.
    Con esa evidencia, tuvieron que convencer a la Justicia de la necesidad de respaldar la tarea. No había fondos, pero una donación de 12 mil euros, gestionada ante el Ayuntamiento de Barcelona por la Plataforma Argentina contra la Impunidad, les permitió seguir.
    Se pasaron los materiales extraídos por una zaranda casera y se hizo un registro de objetos significativos: más de mil botellas trituradas, tapitas de gaseosas, telas, bolsas de arpillera.
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    Desechos. Las bolsas custodian los materiales asociados a los cuerpos encontrados. (De la Orden).
    Un día apareció un diente de oro.
    “Hubo cuatro metros que se cavaron sin pala ni cucharín, sino con estecas de madera, porque no rompen ni marcan los huesos”, explica el perito Ruy Zurita en el fondo del pozo, vestido con un mameluco blanco de hule.
    Zurita integra el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT) y es uno de los motores del trabajo, porque está desde el comienzo, metió mano varias veces entre vidrios cortantes y llegó a colgarse de sogas y trapos para quedar suspendido en el aire y seguir extrayendo piedras en los lugares más críticos del pozo.
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    Perito Ruy Zurita. Se desempeña en la excavación desde hace 15 años. (De la Orden).
    Una tarde encontró un cráneo. Notó que le faltaba un diente. Y recordó aquél de oro que había aparecido envuelto en celofán. Cuando hizo el cotejo, la pieza calzaba justo en la dentadura. “Fue muy impresionante –deduce Zurita– porque esa persona, en peligro, guardó su diente en un bolsillo o en algún lugar de su cuerpo, probablemente para esconderlo de sus captores, y ya no tuvo tiempo para más.”
    La guitarra callada. Juan Falú tiene manos virtuosas para zambas lentas. Es uno de los folcloristas más importantes del país, sobrino de Eduardo Falú y hermano de Luis Eduardo Falú, un estudiante de Historia, empleado de Gas del Estado y militante de la Juventud Peronista que fue secuestrado en septiembre de 1976 a metros de su casa, cuando tenía 25 años.
    Servicios de inteligencia lo habían intimado a armar una lista de sus compañeros y delatarlos, a lo que se negó. Eso le costó la vida. Según testimonios en la Justicia, el propio Antonio Domingo Bussi, entonces gobernador de facto de la provincia, lo ejecutó a sangre fría.
    Con la guitarra atravesada en su espalda, Juan solía ir al Pozo a apoyar el trabajo de los peritos de la Universidad Nacional de Tucumán, la institución donde estudiaba su hermano.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    Juan Falú. Su hermano Luis Eduardo estaba en la fosa. (Archivo Clarín).
    Pero un día, atormentado por los recuerdos, el compositor se asomó al precipicio, se aferró a la baranda y quedó invadido por una extraña sensación: “Tuve el deseo de encontrar a Lucho ahí. Fue una especie de conexión, aunque es cierto que en ese lugar se disparaba mucho la imaginación”.
    En julio del año pasado, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que se encarga en Buenos Aires de identificar los restos que extraen los peritos en Tucumán, confirmó el presentimiento de Juan: en el Pozo de Vargas estaba su hermano. Su cuerpo había permanecido 40 años desaparecido.
    Tal fue el impacto que la mamá de ambos, Esther, murió al día siguiente de recibir la noticia. Tenía 99 años.
    “Recuerdo a Lucho jugando al fútbol, de wing izquierdo, porque era zurdo, ó cantando conmigo canciones. En la infancia compartíamos el cuarto y lo quise mucho, porque era un tipo gaucho, solidario, cariñoso, pituco. Era un chango esmerado, que de joven ya se ponía traje y corbata. Lo recuerdo como un tipo de coraje, con expresiones en su rostro que me vuelven en esta misma evocación”, se emociona Juan Falú.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    Juan y Liliana Falú sostienen un retrato en sepia de su hermano desaparecido. (Archivo Clarín).
    Juan compuso el tema Vida la de Lucho en homenaje a su hermano, al que ahora visita en el cementerio, con la guitarra en silencio y una flor.
    Pese a su dolor, suelta esta estrofa final: “El Pozo de Vargas trasciende mi situación familiar, porque es en realidad un drama colectivo. Representa el destino final de decenas de compañeros, con sus sueños y banderas, y evidencia una brutalidad sin igual”.
    Cintas. La perito antropóloga Julia Lund ata y desata bolsas con materiales obtenidos de la estructura subterránea. Una arpillera que “envolvía dos esternones”, una botella de la bebida Crush “típica de los años ‘70”, alambres, tramos de sogas y “hasta un cuadro de bicicleta encontramos aquí... y hace poco tuvimos testimonios acerca de un obrero que fue capturado junto con su bici. Guardamos todo, porque el día de mañana un objeto mínimo puede servir para completar una historia”.
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    Perito antropóloga Julia Lund. Pasa por la zaranda los materiales que pueden contener restos humanos. (De la Orden).
    A los investigadores les llamó la atención el hallazgo de unas tiras de tela rectangulares, tal vez arrimadas por pájaros, que suelen hacer sus nidos con distintos materiales. Pero cuando llevaron las cintas al scanner, detectaron manchas que parecían rastros humanos.
    “Llegó un momento en que habíamos reunido siete de esas cintas así que probamos ponerlas en escala sobre un cráneo digitalizado, de manual, que son los que se utilizan para las comparaciones macroscópicas y vinos que las cintas y sus marcas coincidían con las cavidades de la boca y de los ojos. Llevamos las cintas a la Facultad de Bioquímica y ahí un compañero pudo determinar que las marcas tenían que ver con saliva y con lagrimales”, revela Zurita, como describiendo un santo sudario.
    A los 30 metros de profundidad, además, se encontró el primer cráneo con vendas puestas en la mandíbula y en los ojos, similares a las que estaban sueltas. Zurita se explaya: “Esto sirve para señalar que si ponían dos vendas por víctima, siete vendas correspondían a tres personas y media, o sea a cuatro, si damos con la que falta. Y sumado al cráneo hallado, se deduce que al menos cinco personas fueron tiradas al Pozo amordazadas y con los ojos vendados posiblemente por una misma patota o grupo de tareas. Además, el diseño de los cortes deja entrever que fue la misma persona la que los hizo. Y que era diestra”.
    Tres mujeres, tres historias. Josefina Molina halló a su papá, Dardo Molina, vicegobernador de Tucumán hasta el golpe militar de marzo de 1976, secuestrado a los nueve meses en su estudio jurídico. Ella lo encontró, pero por partes.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    Josefina Molina. Reconstruye con tenacidad el conjunto ósea de su padre, el ex vicegobernador Dardo Molina. (De la Orden).
    “Primero aparecieron dos dientes, un canino y un molar, y un fragmento de cúbito derecho. Después me informan de la mandíbula, que estaba a 29,80 metros de profundidad. Hace dos años encontraron por ADN un coxal derecho y, por acercamiento, el izquierdo, pues estaba a la par. En un video veo luego los omóplatos y el conjunto de costillas. Y eran. También pido asociar las vértebras, ubicadas a la par de las costillas, pero no las reconocen, porque estaban llenas de cal, es decir no aptas para el análisis genético”, enumera Josefina, que sigue buscando los huesos de aquel hombre que la tuvo en brazos.
    El año pasado sumó un peroné y un brazo, con un trozo de su camisa. “Es la primera prenda que tengo de él, con manchitas de sangre por fuera, pero que pertenecen a otra persona”, señala Molina, que desea la condena de los responsables de este crimen político en un juicio que se realizará en 2018.
    Josefina busca ahora el cráneo de su papá: “Tiene que estar suelto, voy a pedir a la Justicia que analice todos los que quedaron sin identificar. Yo lo lloro, no es fácil esto. Pero quiero recuperarlo”.
    Virginia Sosa busca aún a su marido, José Zenón Ruiz, que era guardiacárcel y fue secuestrado el 27 de julio de 1975, cuando tenía 26 años.
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    Virginia Sosa. Busca a su marido desaparecido José Zenón Ruiz. (De la Orden)
    –¿Piensa que puede ser uno de los cuerpos hallados aquí que todavía no fueron identificados? –Le pregunta Viva. a centímetros de la boca del Pozo.
    –No... Bueno, no creo... En verdad, no lo sé... Quizás sí, ¿no? Hay que aguardar los estudios –contesta Virginia, tragando saliva, mirando hacia abajo.
    A ella, hoy presidenta de la agrupación Familiares de Desaparecidos de Tucumán, le queda la duda sobre el papel del dueño de la finca: “Cuando Antonio Vargas tenía que declarar, justo se murió y se llevó sus secretos a la tumba. La Justicia no quiso averiguar más”.
    Marta Rondoletto encontró en el Pozo de Vargas a casi toda su familia. Allí estaban su mamá, María Cenador, su papá, Pedro Rondoletto, sus hermanos Jorge y Silvia, y su cuñada Azucena Bermejo, embarazada. Falta el sobrino.
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    Documento. Una foto de la familia Rondoletto, desaparecida casi por completo durante el "Operativo Independencia". Una sobreviviente, Marta, reclama justicia. (Foto: Gentileza de Marta Rondoletto).
    “Participé de las campañas iniciales de búsqueda del Pozo, cuando no se sabía su ubicación exacta. Ese minuto cero duró unos 45 días. Apoyé esa lucha y la creación del grupo de peritos locales, estudiantes y profesionales tucumanos para hacer la extracción de huesos que luego se analizan en los laboratorios de Buenos Aires. Hice todo lo que uno hace. Pero cuando fueron identificados mis familiares, sentí un shock brutal, un golpe del que todavía no me repongo, pese a que ya pasó un año”, se conmueve Marta, periodista, docente, militante peronista y presidenta de la Fundación Memorias e Identidades del Tucumán.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    Los que hallaron a los Rondoletto. Los peritos Ruy Zurita y Víctor Ataliva, dos pioneros del CAMIT. En el equipo están también Luciano Molina, Alejandro Leiva, Sergio Cano, Aldo Gerónimo, Gema Huetagoyena Gutiérrez, Andrés Romano, Fabio Srur y Julia Lund.
    Para Marta, “el Pozo de Vargas es la prueba más contundente de la implementación de un plan genocida, con su lógica perversa y deshumanizada. Pienso que los restos hallados no son mis familiares en sí, sino que implican la ubicación de los cuerpos de los delitos, de los crímenes cometidos por los pergeñadores de sus desapariciones”.
    Entre los 107 identificados hay obreros de los ingenios, estudiantes, docentes, delegados ferroviarios, militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo y de Montoneros y de la JP, según entidades de Derechos Humanos.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    El abismo y la muerte. El gráfico del pozo muestra su profundidad de 40 metros y las tres napas de agua que lo araviesan. (Gentileza CAMIT)
    Por las redes sociales, Rondoletto impulsará una campaña de donación de sangre para que se completen los análisis genéticos, ya que hay restos de unas 33 personas que permanecen como NN, sin nombre.
    El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
    Restos ferroviarios. Rodean al Pozo de Vargas. La erosión forma figuras en la madera.

    sábado, 18 de noviembre de 2017

    MATAMOS AL PEDO Y LA RELIGION NOS HACE VIOLENTOS

    Muere Françoise Heritier, feminista sucesora de Lévi-Strauss

    La antropóloga que demostró que la violencia machista no tiene nada de natural

      “La humanidad es la especie más estúpida: es la única donde los machos matan a sus hembras”, dijo Françoise Heritier. Esta semana ha muerto la etnóloga francesa, que probó que la violencia de género no responde a ninguna ferocidad natural, sino a un exceso de cultura patriarcal.
      Pablo Francescutti | |
      <p>Françoise Heritier / Wikipedia</p>
      Françoise Heritier / Wikipedia
      Una intuición fundamental del antropólogo Claude Lévi-Strauss le llevó a basar en el intercambio de mujeres la teoría del parentesco que explicaba la sociabilidad humana. Lo respaldaba la práctica milenaria de las bandas paleolíticas, los asentamientos neolíticos y las primeras sociedades históricas. ¿Razones? La prohibición del incesto, que obligaba a los hombres a conseguir esposas fuera del grupo de parientes consanguíneos, y el apremio por aliarse con los pueblos vecinos para evitar la guerra de todos contra todos.
      Las mujeres servían de moneda de cambio entre padres y hermanos de distintas tribus, que se asociaban al convertirse en suegros y cuñados. En resumidas cuentas: las mujeres fueron sometidas en beneficio de la supervivencia grupal y la cohesión social.
      En Burkina Fasso se sumergió en la vida de los Samo, una etnia mandinga, para estudiar las relaciones de género y el incesto
      ¿Y por qué no ocurre al revés y no son las mujeres las que intercambian hombres?
      Tal fue la pregunta que movió a la francesa Françoise Heritier a buscar una respuesta que la alejaría del estricto estructuralismo de su maestro. Y la buscó guiada por la hipótesis de que, para que dicho intercambio fuera aceptado, tenía que existir previamente una convicción común a ambos sexos de que las cosas debían ser así y que sus parientes masculinos actuaban correctamente.
      Su pesquisa la llevó lejos de su patria, hasta Burkina Fasso, a sumergirse en la vida de los Samo, una etnia mandinga cuyo sistema de filiación estudió, en especial las relaciones de género y el incesto de segundo tipo –entre una madre y una hija con un mismo amante–. De formación geógrafa, gustaba contar que las fascinantes clases de Lévi-Strauss la decidieron a apuntarse a una expedición a Gabón que requería un geógrafo y, a falta de candidatos varones, la aceptaron.

      Apoderarse de sus vientres

      Con esos conocimientos y otros que fue adquiriendo con el correr de los estudios tejió una explicación de la universalidad de la subordinación femenina. La respuesta la encontró en la capacidad reproductiva de las mujeres; ellas pueden “producir” niñas y, sobre todo, ¡niños!
      Ese gran don siempre asombró a los hombres, que han tratado de controlarlo desde la noche de los tiempos. Para apoderarse de sus vientres y su poder generador se convencieron a sí mismos de que eran ellos quienes introducían el principio sexualizante en la mujer. Aristóteles teorizó esa fantasía al afirmar que todo dependía del esperma.
      Como Heritier explicó, a Levi-Strauss no le preocupaba la sumisión femenina sino el intercambio, las reglas estables que gobiernan el aparente desorden social y cultural. Y por eso le enmendó la plana a su concepción del incesto, demostrando que este no obedecía únicamente a las exigencias del intercambio, pues el tabú se impone incluso a los parientes políticos. Al fin y al cabo, ¿qué necesidad de intercambio obliga a vetar las relaciones de un hombre con su cuñada o su nuera?.
      Fiel, sin embargo, a la lógica binaria a la que era tan adepto su maestro, postuló que la singular biología de los dos sexos ha sido la inspiración de todo un intrincado complejo de creencias sobre las identidades de los géneros. Y enseguida aclaró que “los dos sexos son diferentes, pero la naturaleza no dice nada en términos de jerarquía”, valores establecidos por una estructura de poder, el patriarcado.
      ¿Por qué es universal la subordinación femenina? La respuesta está en la capacidad reproductiva de las mujeres

      La dominación masculina continúa

      Como se encargó de recalcar, los últimos descubrimientos de la neurología niegan las diferencias sexuales en el funcionamiento y organización cerebral. Es el aprendizaje discriminatorio –las niñas con las muñecas, los niños con los caballitos– lo que promueve el desarrollo de conexiones sinápticas divergentes.
      Conjeturaba que, en algún momento del Paleolítico medio, nuestros ancestros inventaron la prohibición del incesto, una de las mayores innovaciones de la especie, para salir del refugio precario de sus familias extensas. Superaron así el brete mortífero que los empujaba a guerrear sin fin con los vecinos para robarles esposas cuando su grupo endogámico no se las podía proporcionar.
      “Hoy los hombres ya no intercambian mujeres”, reflexionaba [excepto en la prostitución, donde las mujeres siguen circulando en las redes de proxenetas, puntualizamos nosotros]. “Pero la dominación masculina existe igualmente. Es por eso que desarrollé la idea de que la diferencia sexual era una invariante todavía más fundamental que la necesidad del intercambio”.
      Pero que la subordinación femenina sea universal no significa que tenga nada de natural, como tampoco lo tiene la igualmente extendida violencia machista. No existe un comportamiento semejante en la fauna, afirmaba categóricamente. Y aunque se intenta explicar la agresividad masculina como un vestigio bestial, una recaída en el animalismo, se trata de una explicación sin fundamento.

      Ningún animal agrede a sus hembras

      “Algunos animales matan a las crías de las hembras, pero solo para interrumpir la lactancia y volverlas sexualmente receptivas. Y si es cierto que a menudo los machos pelean entre ellos por la supremacía en una manada, jamás combaten ni matan a las hembras de su grupo”, decía Heritier en un artículo publicado en Science et Avenir. En síntesis: la violencia de género no responde a ninguna ferocidad natural, sino más bien a un exceso de cultura, de cultura patriarcal.
      Los demás machos pelean entre ellos por la supremacía en una manada, pero jamás combaten ni matan a las hembras de su grupo
      Titular de la cátedra de antropología del Colegio de Francia, un templo del saber señalado por su misoginia, a la que accedió por sus méritos y gracias al apoyo de Levi-Strauss, se distinguió además como divulgadora de las grandes aportaciones de la antropología en materia de género.
      Socialista moderada, se mojó en los crispados debates que han dividido a Francia en las últimas décadas: defensora del matrimonio gay, del control de la natalidad y del derecho al aborto, se opuso con todas sus fuerzas al velo en las escuelas y a la adopción por parejas homosexuales.
      Al final de su vida se aproximó a Lévi-Strauss en el pesimismo acerca del cambio de estructuras socioculturales que se le antojaban inmutables, como el reparto sexual del trabajo, el tabú del incesto y la valencia diferencial de los sexos, la raíz de las desigualdades jerárquicas. No creía que en un plazo cercano se pudiera llegar a la deseada igualdad entre hombres y mujeres.
      La antropóloga que feminizó el estructuralismo murió el pasado 15 de noviembre en París, el día de su 85º cumpleaños.

      Frases de Heritier que remueven la conciencia colectiva

      “Decir que las mujeres tienen el derecho de venderse es enmascarar que los hombres tienen el derecho de comprarlas”
      “Se dice que un hombre no puede casarse con tal o cual mujer. Pero jamás se ha dicho que una mujer no puede casarse con tal o cual hombre. De hecho, las mujeres nunca han sido sujeto de derecho con voz en los textos históricos”.
      “Seguimos moviéndonos con patrones de conducta y pensamiento forjados en el Paleolítico Superior”
      “La humanidad es la especie más estúpida: es la única donde los machos matan a sus hembras”
      “No me intriga saber lo que ocurrirá después de mi muerte. Después de todo, nadie se plantea la cuestión de qué era antes de nacer”

      viernes, 17 de noviembre de 2017

      LA PALABRA CURA


      ¿Qué son el efecto nocebo y la amplificación viscerosomática? 

      El potencial iatrogénico de la palabra del médico

      Parte de la información que los médicos transmiten a sus pacientes puede inadvertidamente amplificar los síntomas y convertirse en una fuente de angustia.
      Autor: Arthur J. Barsky, MD Fuente: JAMA. Published online October 31, 2017. doi:10.1001/jama.2017.16216 The Iatrogenic Potential of the Physician’s Words
      La comunicación tiene efectos como los fármacos 
      Parte de la información que los médicos transmiten a sus pacientes puede inadvertidamente amplificar los síntomas y convertirse en una fuente de angustia somática elevada, un efecto que los médicos deben comprender para garantizar un manejo óptimo de la atención del paciente. Este efecto ilustra el potencial iatrogénico de la información, en oposición al potencial iatrogénico de las drogas y los procedimientos.
      Los síntomas somáticos y la enfermedad subyacente no tienen una equivalencia fija, invariable, uno a uno. Los síntomas pueden ocurrir en ausencia de una enfermedad demostrable, la enfermedad "silenciosa" ocurre sin síntomas, y existe una considerable variabilidad interindividual en los síntomas que resultan de la misma patología o fisiopatología.
      Un mediador de esta variabilidad entre los síntomas y la enfermedad son los pensamientos, las creencias y las ideas del paciente. Estas cogniciones pueden amplificar los síntomas y la angustia corporal. Aunque las cogniciones pueden no causar síntomas, pueden amplificarlos, perpetuarlos y exacerbarlos, lo que hace que los síntomas sean más destacados, nocivos, intrusivos y molestos.
      Varios escenarios clínicos comunes ejemplifican el potencial iatrogénico de las palabras del médico; por ejemplo:
      • Instituir un nuevo régimen de medicación
      • Revisar un documento de consentimiento informado
      • Presentar información ambigua de una prueba de laboratorio
      • Preparar a los pacientes para procedimientos dolorosos.
      El conocimiento de los efectos adversos inespecíficos, difusos y ambiguos de un medicamento (como fatiga, dificultad para concentrarse, náuseas, mareos, dolor de cabeza) aumenta la frecuencia con la que se experimentan y notifican.1
      Si la información se imparte a través de una conversación con el médico o al obtener el consentimiento informado, los pacientes que aprenden sobre los efectos adversos comunes e inespecíficos de los betabloqueantes, las estatinas, los anticonceptivos orales que contienen estrógenos y los agentes para los síntomas urinarios obstructivos informan más de estos supuestos efectos adversos que los pacientes comparables no informados sobre ellos.
      Por ejemplo, en un estudio de 76 pacientes que recibieron tratamiento con betabloqueantes para la hipertensión, se produjo disfunción eréctil en el 32% de los 38 pacientes informados explícitamente de este efecto adverso y en el 13% de los 38 pacientes no específicamente advertidos al respecto2.
       En una prueba doble ciego de estatinas, la incidencia de efectos adversos relacionados con los músculos aumentó de 1.00% por año a 1.26% por año cuando los pacientes (n = 9899) fueron posteriormente no cegados y recibieron la droga activa.
      ¿Qué son el efecto nocebo y la amplificación viscerosomática? 
      El fenómeno de nocebo (el desarrollo de efectos adversos para el placebo) respalda firmemente que el conocimiento del paciente sobre los efectos adversos influya en la incidencia informada de estos síntomas. Por lo tanto, la frecuencia y el perfil de los efectos adversos manifestados por pacientes aleatorizados para recibir placebo en ensayos clínicos controlados, doble ciego son similares a los que se les ha indicado que pueden ocurrir con el fármaco comparador activo.
      Proporcionar resultados de una prueba de significación clínica dudosa también puede conducir a un aumento de los síntomas. Por ejemplo, en un estudio aleatorizado de dolor lumbar agudo, un grupo (n = 210) se sometió a imágenes de la columna vertebral, mientras que el otro grupo (n = 211) no lo hizo. Se implementó un plan de tratamiento de manejo médico conservador en ambos grupos. A los 3 meses de seguimiento, el primer grupo tuvo significativamente más dolor, mayor deterioro funcional y más visitas al médico.4
      Es probable que los problemas involucrados en la transmisión de resultados equívocos o anomalías anatómicas de significado clínico desconocido (“incidentalomas”) aumenten en importancia a medida que el volumen y la resolución de las pruebas de diagnóstico se aceleran.
      El dolor es particularmente sensible a las creencias, pensamientos y expectativas de los pacientes. El lenguaje específico utilizado para describir y preparar a los pacientes para procedimientos dolorosos puede afectar la experiencia del dolor.
      Por ejemplo, en un estudio aleatorizado de mujeres que recibieron anestesia epidural o anestesia raquídea (n = 140) durante el parto, se les dijo que la inyección intradérmica de un anestésico local se sentiría como una picadura de abeja: esta es la peor parte del procedimiento. Informaron significativamente más dolor que los que les dijeron: "el anestésico local ... adormecerá el área y usted se sentirá cómoda durante el procedimiento".5 La importancia de las cogniciones en la experiencia del dolor es particularmente oportuna, dada la crisis actual en el tratamiento de los opiáceos dolor no maligno
      El mecanismo de la amplificación viscerosomática
      La amplificación viscerosomática ha sido propuesta como un mecanismo explicativo por el cual la información puede afectar la percepción de los síntomas.6 La información transmitida por el médico no causa síntomas somáticos sino que amplifica los síntomas que pueden deberse a la condición médica subyacente o a la fisiología normal ( ej., ectoía, hipotensión ortostática), disfunciones benignas comunes (ronquera, hinchazón, calambres), dolencias transitorias y autolimitantes (erupciones, infecciones del tracto respiratorio superior), acontecimientos vitales estresantes, falta de ejercicio, sueño insuficiente o indiscreción dietética.
      La nueva información médica puede iniciar un ciclo autoperpetuante y autovalidante de amplificación de síntomas. Aprender que un síntoma puede ser más significativo o médicamente significativo lo amplifica. Volver a atribuir el síntoma a una fuente nueva, más seria y más preocupante hace que el paciente controle y examine el síntoma más de cerca, y este enfoque atencional intensificado amplifica el síntoma, haciéndolo más intenso e intrusivo, más perturbador y angustiante6,7.
      El fenómeno nocebo proporciona una ilustración vívida del poder de las creencias para amplificar los síntomas
      La atribución errónea también inicia una búsqueda selectiva de síntomas adicionales para corroborar la sospecha de que algo está mal, lo que da como resultado un mayor conocimiento de otros síntomas difusos, transitorios o ambiguos que anteriormente se habían ignorado, minimizado o descartado como insignificantes. La aparición aparente de estos "nuevos" síntomas (junto con el rechazo de las observaciones que no confirman la causa sospechada) se toma como una prueba más de su seriedad. El ciclo de amplificación también se ve impulsado por la creciente ansiedad: el aumento de la preocupación por la importancia médica del síntoma, y ​​su aparente empeoramiento, lo vuelven más amenazante y ominoso.
      Modulando la amplificación de síntomas y minimizando la angustia indebida
      Una cuidadosa atención a qué y cómo se transmite la información puede minimizar el fomento inadvertido de síntomas excesivos, desproporcionados e indebidamente molestos. El paso terapéutico inicial es una exploración de las ideas del paciente sobre los síntomas: ¿Cuál es la causa sospechada de los síntomas y cuál su significado putativo, cuál es el curso futuro que se espera que tengan, qué es lo más preocupante de ellos? Las respuestas a estas preguntas pueden conducir a una discusión más realista y tranquilizadora sobre las preocupaciones específicas de los pacientes.
      Explicar el proceso de amplificación viscerosomática puede ser beneficioso. Entender que la interpretación de la información médica puede exacerbar y perpetuar los síntomas y aprender sobre los procesos de atribución errónea, atención selectiva, aumento del escrutinio corporal y ansiedad secundaria, puede tener un efecto paliativo proporcionando a los pacientes una explicación más benigna y tranquilizadora para su malestar. La tranquilidad acerca de que los síntomas, por molestos que sean, no son médicamente dañinos, los hace menos intrusivos y más tolerables.
      El fenómeno nocebo proporciona una ilustración vívida, útil y no peyorativa del poder de las creencias para amplificar los síntomas. Esta discusión también ayuda al enfatizar y alentar el afrontamiento adaptativo para aumentar la tolerancia a la incomodidad. Puede ser útil para identificar de manera prospectiva a los pacientes con mayor riesgo de efectos adversos desproporcionados o indebidos de la medicación no específica, de modo que el proceso de amplificación pueda explicarse de antemano. Esto se puede hacer con la escala Sensibilidad Percibida a las Medicina, cuestionario autoinformado de 8 a 5 ítems con validez y confiabilidad demostradas.
      Además de explorar las ideas del paciente y explicar el proceso de amplificación, los médicos deben tener cuidado al elegir palabras. Por ejemplo, al hablar de procedimientos potencialmente dolorosos, los médicos pueden enfatizar qué se hará para aliviar el dolor (como técnicas de relajación simples), usar un lenguaje neutral para describir la experiencia y darle al paciente tantas opciones y control sobre el régimen analgésico como sea médicamente factible.
      Del mismo modo, el lenguaje es importante para discutir efectos adversos no específicos de medicamentos, por ejemplo, centrándose en la proporción de pacientes que no tienen los efectos adversos bien reconocidos, en lugar de en la proporción de los que sí lo hacen, y acoplando estrechamente información sobre beneficios con información sobre efectos adversos.
      Al obtener el consentimiento informado, los médicos deben proporcionar información completa y veraz y deben evitar fomentar una relación "paternalista" entre el médico y el paciente. Pero deben equilibrar el requisito de divulgación completa con el potencial iatrogénico de cierta información suele ser problemático. El "consentimiento informado contextualizado" se ha propuesto como una forma ética de equilibrar estos imperativos competitivos.9
      Cuando se prescribe un medicamento se describen por supuesto todos los efectos adversos graves y médicamente significativos, y se instruye al paciente para que informe de todos los efectos adversos; sin embargo, si el paciente está de acuerdo, los síntomas benignos e inespecíficos no se enumeran de antemano porque se explica que al hacerlo, los hace más propensos.
      Los síntomas inusualmente angustiantes pueden indicar dificultades en la relación médico-paciente, ya que los síntomas pueden ser una forma no conflictiva y menos explícita de expresar dudas o inquietudes que los pacientes sienten y que no pueden expresar abiertamente o que los averguenzan. Los síntomas pueden convertirse en una comunicación encubierta no verbal de ansiedad acerca del dolor, dudas sobre los medicamentos, inquietudes sobre el significado de un resultado de prueba de diagnóstico o inquietudes sobre el cuidado o la experiencia del médico.1

      Conclusiones
      La información es un mediador importante de la variabilidad en la relación entre la enfermedad y los síntomas. Se puede entender que algunos efectos adversos inespecíficos de medicamentos, dolor indebido de los procedimientos y síntomas exacerbados al conocer los resultados de pruebas de significación médica poco clara comparten mecanismos patogénicos similares y responden a estrategias similares de tratamiento médico.

      VALDERRAMA

      EL NEGOCIO MAS GRANDEL PLANETA ES LA ENFERMEDAD


      COMUNIDAD VALENCIANA

      Ribera Salud maniobra para aferrarse a la gestión de los hospitales privatizados que está a punto de perder

      YA LO DICEN LOS CURAS..............

      Una mujer semidesnuda (archivo)

      La ciencia lo comprueba: ver porno afecta a tu cerebro

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      Ver pornografía no solo nos trae placer, sino también puede convertirse en una peligrosa adicción, según los resultados de un estudio llevado a cabo por un equipo científico del Instituto Karolinska, en Suecia, y citado por el periódico Dagens Nyheter.

      De acuerdo con los investigadores suecos, ver imágenes eróticas y pornográficas lleva a la síntesis de un neurotransmisor denominado dopamina, que también es conocido como 'la hormona de la felicidad' y es un ingrediente clave del sistema de recompensa del cerebro humano. La dopamina es capaz de suscitar un profundo deseo de revivir la misma estimulación una y otra vez. Según comentó al medio el profesor adjunto de psiquiatría Predrag Petrovic, líder del estudio, ver demasiado porno puede compararse con cualquier otra adicción. El científico subrayó que la pornografía no puede considerarse un "estímulo natural".
      "Este es el propósito mismo de nuestro sistema de recompensa. Por eso, no es sorprendente, especialmente cuando se trata de instintos tan fuertes como el sexo y la reproducción", indicó.
      El científico subrayó que el porno se convierte en un tipo de "abuso" en el momento cuando empieza a reemplazar a otras actividades. Petrovic afirmó que "el consumo excesivo casi siempre altera el cerebro, no importa lo que hagamos". No obstante, observó que la pornografía no genera dependencia física como ocurre en el caso de los drogadictos, puesto que "no están involucradas sustancias externas".
      En 2014, los científicos del Instituto Max Planck, en Alemania, llegaron a la conclusión de que ver demasiado porno puede alterar la estructura de nuestro cerebro, reduciendo el volumen de materia gris en el lóbulo derecho, lo que afecta de manera negativa el control sobre el comportamiento de una persona.
      No obstante y de acuerdo con Petrovic, "en este caso, la causalidad podría ser al contrario, ya que algunas personas ven más porno debido a su escasa habilidad de controlar los impulsos".
      Por su parte, el psiquiatra y especialista en el tratamiento de delincuentes sexuales, así como en comportamiento agresivo, Niklas Langstrom, comparó este problema con el legendario dilema del 'huevo o la gallina' e indicó que los estudios actuales cuentan con una metodología deficiente, por lo cual es imposible sacar conclusiones firmes.
      En lo que respecta al supuesto vínculo entre la pornografía y la inclinación a la violencia, todavía resulta bastante difícil establecerlo, al mismo tiempo, el porno sí afecta nuestros hábitos y preferencias sexuales. Así, según los resultados de un estudio llevado a cabo en 2016 por un equipo científico internacional, las personas que consumen más porno tienen la primera experiencia sexual más temprana, además, suelen tener más relaciones sexuales —incluso las casuales— durante su vida.
      Además de esto, algunas mujeres revelaron que fueron obligadas a colocarse en las posiciones sexuales más populares de las películas porno. Al mismo tiempo, una amplia experiencia sexual nos hace buscar ciertos tipos de pornografía. A su vez, las personas jóvenes —que todavía no tienen suficiente experiencia en la vida real— lo buscan para adquirir más conocimientos del ámbito íntimo.