martes, 6 de marzo de 2018

¿Hay algo sobrenatural en un déjà vu?

Científicos preparados para experimentos con realidad virtual para entender cómo funciona este fenómeno.

¿Hay algo sobrenatural en un déjà vu?
"Esto ya lo viví", la sensación que cada tanto nos asalta.


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  • NeurocienciasEl conocido fenómeno del déjà vu carece de elementos sobrenaturales y se basa en un "truco del cerebro" similar al de tener una palabra "en la punta de la lengua", pero no en vidas pasadas.


La doctora Anne Cleary, psicóloga cognitiva de la Universidad Estatal de Colorado, encontró que el déjà vu es simplemente un fenómeno de la memoria y que el sentimiento de familiaridad frecuentemente asociado con ese fenómeno es solamente un sentimiento, sin importar cuán real parezca ser.
Cleary y sus colaboradores presentaron los resultados de su estudio en el número más reciente de la revista especializada Psychological Science, indicando que, al usar realidad virtual para recrear el sentimiento de déjà vu en voluntarios, esas personas sentían que podían anticipar el futuro, a pesar de que sólo estaban "ciegamente adivinándolo".
Por medio de realidad virtual (el videojuego Sims), Cleary creó escenarios, como un depósito de materiales o un jardín, que se les mostraba a los participantes en el experimento bajo condiciones controladas. Cuando los colaboradores veían escenarios similares, pero no relacionados y presentados desde otra perspectiva, creían que veían algo ya conocido.
En conversaciones durante y después del experimento, los participantes indicaron que, efectivamente, al ver ciertas imágenes tenían la sensación de "ya haber estado allí", aunque en realidad no era ese el caso.

¿Hay algo sobrenatural en un déjà vu?
El déjà vu es un truco del cerebro.
En una variante más reciente del experimento, en lugar de mostrar imágenes, Cleary les pidió que recorriesen un "escenario dinámico", y luego, al presentársele escenarios nuevos que los participantes no habían recorrido antes, pero similares a los anteriores, la mitad afirmó que había tenido la sensación de déjà vu.
"El déjà vu no nos ayuda a predecir el futuro, pero se manifiesta por medio de un sentimiento como si pudiésemos hacerlo", indica el reporte.
Cleary dijo que el siguiente paso será determinar el origen de ese sentimiento, que podría deberse a la presunta familiaridad que surge al ver algo similar a lo visto antes.
"Creo que la razón por la que las personas presentan teorías psíquicas del déjà vu es porque se trata de experiencias misteriosas y subjetivas. Incluso aquellos científicos que no creen en las vidas pasadas me han susurrado: '¿Tenés una explicación de por qué me pasa esto?'", comentó la investigadora mediante un comunicado difundido por la Universidad Estatal de Colorado.
A pesar de tratarse de una experiencia extraña, apuntó Cleary, existe una explicación lógica: es un fenómeno de la memoria relacionado con el deseo de predecir el futuro para poder sobrevivir, pero no con experiencias ya vividas.

La medicina personalizada avanza en canastas

Ensayos en cestas: cómo multiplicar el poder de los fármacos contra el cáncer.

Una de las esperanzas en la lucha contra el cáncer es la medicina de precisión, que ataca cada tumor según su genética. El problema es que tanta puntería limita el número de pacientes candidatos a sus terapias. Para salvar el escollo, los novedosos ‘ensayos en cestas’ agrupan a los tumores por sus mutaciones, en lugar de por su origen. Con esta estrategia, un rompedor ensayo con participación española ha ampliado los posibles usos de un fármaco contra el cáncer de mama.
jESUS MENDEZ
<p>Las cestas representan una de las formas más novedosas de hacer avanzar la medicina de precisión. / Cinta Arribas</p>
Las cestas representan una de las formas más novedosas de hacer avanzar la medicina de precisión. / Cinta Arribas
Durante siglos, el cáncer fue una enfermedad que entraba por los ojos. Su nombre viene de la palabra griega Karkinos (cangrejo) porque a Hipócrates le recordaba a la forma del animal. Y hasta hace un suspiro los tumores solo se distinguían por su lugar de nacimiento y su imagen al microscopio. Ahora, la genética es la estrella: los más modernos ensayos clínicos son casi agnósticos respecto a su aspecto y origen.
Este tipo de ensayos se conoce como ‘ensayos en cestas’ (basket trials, en inglés), y representan una de las formas más novedosas de hacer avanzar la medicina de precisión. Al contrario que en los procedimientos tradicionales, la selección de los pacientes no se basa en el origen del tumor (mama, pulmón, colon), sino en la genética.
Lo que cuenta es la presencia de una mutación para la cual existe un fármaco disponible. Una vez dentro del ensayo, los pacientes se distribuyen para su análisis en ‘canastas’ o ‘cestas’, ahora sí ya determinadas por el tejido o el órgano de origen.

“Creo que la publicación es un reconocimiento a la rapidez del trabajo y al enorme esfuerzo que ha supuesto, porque
 Nature no suele publicar estudios como este”, comenta Cristina Saura, jefa de la Unidad de Cáncer de Mama en el hospital Vall d´Hebron, en Barcelona, y una de las firmantes del artículo.Basándose en el perfil de mutaciones, un nuevo ensayo internacional con participación española ha expandido los posibles usos de un fármaco contra el cáncer de mama. No solo podría ser útil para más pacientes con esta enfermedad, sino también para tumores de la vesícula biliar o de cuello de útero que crecen por mutaciones semejantes. Lo publican en la revista Nature.

Una búsqueda entre miles de tumores

El ensayo, denominado SUMMIT, se propuso averiguar si el neratinib –aprobado para determinadas pacientes con cáncer de mama– podría ser útil también en otros casos y en diferentes tipos de tumores.
“Entre un 15 y un 20% de las pacientes con cáncer de mama tienen varias copias del gen HER2, que se encuentra mucho más activo”, comenta Saura. “Para ellas existen fármacos como el trastuzumab o el más moderno neratinib. Lo que queríamos ver era si el fármaco también podría ser útil en pacientes que no tenían más copias, sino una mutación en el gen”, explica a Sinc.
Sin embargo, no hay muchos tumores con las mutaciones buscadas: en ninguno su frecuencia supera el 10%. Para localizar a los pacientes se necesita invertir grandes recursos en programas de prescreening que permiten analizar miles de casos y encontrar aquellos pocos que sean candidatos.

Entre todos los centros participantes identificaron y reclutaron a 125 pacientes con mutaciones en HER2. Todos ellos tenían cánceres metastásicos, habían pasado por múltiples tratamientos y no disponían ya de alternativas eficaces. Se diseñaron nueve cestas, cada una compuesta por pacientes con un tipo determinado de tumor, y una cesta final compuesta por casos diversos, considerados raros. Las conclusiones, en algunos casos, son esperanzadoras. En otros, servirá para mejorar el conocimiento disponible y enfrentarse mejor a las dificultades.
Es lo que han desarrollado en el Instituto Oncológico del Vall d´Hebron, que dispone de un panel de 60 genes; en la Fundación Jiménez Díaz y en el Centro Oncológico Clara Campal, estos últimos en Madrid y participantes en el ensayo. Como también lo han hecho en el hospital Memorial Sloan Kettering, de Nueva York, que con su programa MSK-Impact ha buceado ya en más de 20.000 tumores buscando dianas que les hagan aspirantes a alguno de estos ensayos.
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Infografía: José Antonio Peñas | Sinc
Las esperanzas: una de cada tres pacientes con cáncer de mama respondió al tratamiento. “La mediana de tiempo hasta que el tumor volvía a progresar fue de unos cuatro meses”, comenta Saura. “Pero el ensayo sigue en marcha. Ahora estamos incorporando más pacientes a las que además se les añade un inhibidor de estrógenos, porque podría mejorar la respuesta”.

Unas puertas se abren, otras se cierran

Se calcula que entre un 2 y un 4% de los cánceres de mama tienen estas mutaciones, por lo que podrían beneficiarse del fármaco si se confirman los resultados. Además, se mostró eficaz en ciertos pacientes con tumores de vesícula biliarsalivares y de cuello de útero. Y, aunque no disminuían de tamaño, algunos tumores de pulmón se mantuvieron estables durante más de un año. “Todavía no sabemos exactamente por qué”, reconoce la oncóloga.
“Es un estudio interesante”, apunta Ramón Salazar, jefe del Servicio de Oncología Médica del Instituto Catalán de Oncología (ICO). “Necesitará ensayos nuevos que confirmen los resultados, pero ayuda a entender en qué casos puede ser útil el fármaco”.

Los ensayos de este tipo encierran una paradoja. Son potencialmente muy útiles, pero obvian en su génesis el papel del microambiente, las señales que reciben las células del entorno en el que crecen y cuya importancia se antoja cada vez más relevante en el desarrollo tumoral. “Esas señales condicionan cómo se expresa el genoma, que es otro factor además de las mutaciones en el ADN”, explica Salazar.
Las respuestas dependen del tipo exacto de mutación y, sobre todo, del tejido o el órgano del que procede. Y aunque los tumores de vejiga incluidos presentaban el tipo de mutaciones que teóricamente más deberían responder al tratamiento, el fármaco era del todo ineficaz.
El otro punto que modificaba la respuesta era el paisaje genético del tumor, los cambios que acompañaban a la mutación diana y que influían en su respuesta al fármaco. Se abre una inmensa puerta ante la idea de predecir la respuesta a un tratamiento a partir del genoma en global y no solo de una mutación en particular. Una quimera casi más propia de la física en la que, conociendo las condiciones iniciales, podrían deducirse y anticiparse la práctica totalidad de las finales.
“Ojalá las cosas en la biología fueran más simples –comenta Saura– pero casi nunca es así”.

Un cambio de paradigma

La medicina personalizada o de precisión es una de las grandes promesas contra el cáncer. Sin embargo, su mera naturaleza implica dificultades para hacerla avanzar. Al basar los tratamientos en características particulares, solo pueden dirigirse a porcentajes reducidos de pacientes. En el fondo, cada tumor se subdivide y casi cada uno de ellos puede pasar a considerarse una enfermedad rara. Eso complica las investigaciones y exige esfuerzos ímprobos para seleccionar a los pacientes candidatos.
Ante estas dificultades, los basket trials tienen ventajas respecto a los ensayos tradicionales. Aunque precisan de una intensa búsqueda previa, “son mucho más ágiles y flexibles, lo que permite acortar los plazos y hacerlos más eficientes”, comenta Saura.
Otra ventaja está en que la existencia de cestas supone un estímulo para la inversión de la industria farmacéutica, porque diversifica la apuesta y aumenta las posibilidades de éxito. Y posibilita, con poco gasto añadido, la inclusión de tumores raros para los que apenas se diseñan ensayos exclusivos. “Creo que es una aproximación inteligente –opina Saura– porque mejora la relación coste-efectividad".
También tienen inconvenientes. Sobre todo por su diseño y por el escaso número de pacientes incluidos, “hay que tener en cuenta que se trata de estudios preliminares, de concepto”, destaca Saura. El ensayo SUMMIT podría dar acceso al uso compasivo del fármaco cuando no hay ninguna otra alternativa, pero aún no modificará los protocolos establecidos.
Ahora mismo hay en marcha una gran cantidad de trabajos de este tipo –algunos enormes como el NCI-Match, en EE UU, que pretende analizar a más de 3.000 pacientes– y se corre el riesgo de que se abuse del modelo por el interés de la industria.
“Son estudios muy útiles, valiosos para saber por dónde avanzar, pero necesitarán otros más específicos que los confirmen”, dice Saura. Así lo ve también Salazar: “Serán parte del futuro, pero una parte complementaria. En general, necesitaremos aplicar mucha más ciencia en el laboratorio. Eso nos permitirá hacer ensayos más dirigidos”.
Por muy modernas que sean las herramientas, no se libran de algunas de las exigencias más tradicionales.

lunes, 5 de marzo de 2018

LENIN MURIO POR SIFILIS



Iósif Stalin y otros políticos durante una ceremonia solemne celebrada con motivo del 28 aniversario de la muerte de Lenin

¿Qué enfermedad tuvo Lenin y por qué sigue siendo un misterio hasta ahora?

© Sputnik/
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Lenta.ru
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Valeri Novosélov, médico en jefe del Centro Gerontológico Científico y Médico entrevistado por el portal ruso Lenta, pasó varios años estudiando los archivos sobre los últimos días de Lenin y las monografías que realizaron varios médicos sobre el tema.
Novosélov defiende que Lenin murió a causa de una sífilis y no por culpa de una ateroesclerosis, tal y como recoge la versión oficial.
La investigación de Novosélov
Actualmente existen muchas publicaciones que tratan sobre el estado de salud de Lenin antes de su muerte, pero todos estos materiales, según el experto, fueron escritos por historiadores que "carecían de conocimientos médicos suficientes". 
"En enero de 2017 solicité el acceso a los documentos que actualmente se encuentran en los archivos del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética y me permitieron acceder a ellos", declaró Novosélov.
En particular, el investigador estudió un diario de acceso restringido en el que constan los apuntes de los médicos que estaban a cargo de curar a Lenin. 
Una manifestación de trabajadores soviéticos durante los funerales de Lenin
© SPUTNIK/
Una manifestación de trabajadores soviéticos durante los funerales de Lenin
"Formalmente [este diario] incluye documentos en los que en ninguna parte figura la palabra 'diagnosis'. Hay un montón de información sobre qué comió el paciente o con quién se encontró. Las primeras notas datan de finales de mayo de 1922 —período en que Lenin, según la versión oficial, enfermó— y terminan en 1924, cuando murió", recalcó Novosélov.
El investigador apunta que nadie nunca vio antes este diario, que fue escrito por tres médicos especializados en neurología: Vasili Krámer, Alexéi Kozhévnikov y Víktor Ósipov. Según la versión oficial, Lenin sufrió una serie de hemorragias cerebrales, lo cual explicaría por qué se optó porque fueran neurólogos quienes lo trataran. 
Precisamente en aquella época, tres neurólogos de importancia mundial llamados Lázar Minor, Livriy Darkshévich y Grigory Rossolimo vivían en Rusia. Novosélov señala que cuando los doctores extranjeros invitados para examinar al líder bolchevique llegaron a Moscú todos se quedaron sorprendidos por que ninguno de los citados especialistas estuviera a cargo de la salud del 'Líder de la Revolución'. 
Para añadir un poco más de misterio al caso, Lenin también fue examinado por el neurólogo Vladímir Béjterev, aunque en 1927 Béjterev falleció en circunstancias poco claras. Hay quien defiende que se trató de un asesinato político y que Béjterev fue envenenado tras diagnosticar de paranoia a Iósif Stalin. Sin embargo, Novosélov ofreció otra versión.
"Me reuní con el biznieto de Béjterev, Sviatoslav Medvédev. Los parientes de Béjterev están seguros de que la causa de su muerte está relacionada precisamente con el caso de la muerte de Lenin. Antes de morir, Béjterev se preparaba para ir al extranjero para asistir a una conferencia de neurólogos. Es muy probable que las autoridades soviéticas hubieran temido dejarle salir al extranjero porque conocía el enigma de la enfermedad y la muerte de Lenin", señaló. 
Cosas que no encajan 
Novosélov estudió atentamente el diario médico del dirigente revolucionario y el documento de su autopsia, firmado el 22 de enero de 1924 por un concilio de 11 médicos en Gorki Léninskiye —una residencia de campo a las afueras de Moscú—.
"A Lenin le hacen la autopsia el 22 de enero y al día siguiente, el 23 de enero, envían su cuerpo a Moscú. Es totalmente evidente que en Moscú hubiera sido difícil asegurar el nivel necesario de confidencialidad, por eso [las autoridades soviéticas] eligieron la mansión en un bosque", dijo. 
Iósif Stalin, secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, cerca del ataúd de Lenin
© SPUTNIK/
Iósif Stalin, secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, cerca del ataúd de Lenin
No obstante, Novosélov declaró que incluso allí se produjo un incidente. Fédor Getie, médico de la familia de los Uliánov —el apellido real de Lenin— que también formó parte del concilio se negó a firmar el documento final de la autopsia. Esta es la razón por la que existe un segundo documento fechado en el 22 de enero de 1924 que contiene la firma de Getie.
De acuerdo con el entrevistado por Lenta.ru, el documento que lleva la firma de Getie afirma lo siguiente: "Se hallaron inesperados cambios en los vasos sanguíneos del cerebro y una hemorragia reciente que causó la muerte (…)".
"El médico Getie admitió este hecho, pero su firma falta en el documento que dice que la muerte de Lenin fue causada por la ateroesclerosis", aseguró Novosélov.
Además, Novosélov apunta a otro extraño hecho relacionado con la autopsia de Lenin. Según el investigador, la autopsia duró 3 horas y 10 minutos y, según las memorias del médico ruso Alexéi Abrikosov, se prolongó durante 3 horas y 50 minutos.
"Esta autopsia tendría que tardar no más de dos horas. ¿Qué hicieron los médicos las dos horas que restaban [según las memorias de Abrikosov]? En Gorki había teléfono y es más probable que el tiempo adicional fuera dedicado a acordar el diagnóstico con el Politburó. Es decir, dos páginas del documento fueron escritas por los médicos y el párrafo final que trataba de la ateroesclerosis pudo haber sido ordenado desde arriba", recalcó Novosélov. 
La ateroesclerosis o la sífilis
La ateroesclerosis viene acompañada por determinados cambios en el organismo. El primer cambio es la formación de sustancias lipídicas en la capa interior de las paredes de las arterias. El segundo cambio está relacionado con el surgimiento de los engrosamientos concretos denominados placas de ateroma.
"El acta de la autopsia de Lenin dice lo siguiente: los vasos son como cordones. Esto, sumado a otros detalles, es típico de otra enfermedad: la neurosífilis. Ippolít Davídkovskii, principal autopsista de aquella época en Moscú, tenía documentos que pormenorizaban las características de esta enfermedad. En caso de comparar el acta de la autopsia de Lenin con este documento, las dudas de los médicos desaparecerán", enfatizó el investigador.
Además, el experto declaró que los documentos a los que se puede acceder hablan de que mientras Lenin seguía con vida fue tratado por sus médicos de acuerdo al diagnóstico de la sífilis. 
Su tratamiento consistió en "metales pesados como mercurio, bismuto, arsénico, grandes dosis de iodo. De todo eso escribió el cirujano Yuri Lopujin. En aquel entonces todo el mundo combatía la sífilis de esa manera", destacó Novosélov. 
Al mismo tiempo, el investigador destacó el equipo de doctores que curaba a Lenin. Por ejemplo, según Novosélov, Alexéi Kozhevnikov era considerado el mejor especialista soviético en el tratamiento de la neurosífilis.
De acuerdo con el portal ruso Lenta, Ippolít Davídkovskii escribió que el número de personas contagiadas con la sífilis llegaba en 1924 y en 1925 al 5,5 % de la población de la URSS. 
"La sífilis fue un gran problema no solo para Rusia, sino también para Europa. Cuando los primeros antibióticos fueron descubiertos en 1940, la sífilis dejó de ser una amenaza para la seguridad del Estado. Cómo se contagió Lenin, no lo sabemos (…) Quiero subrayar que en aquel entonces la sífilis era muy popular. A mí no me interesa la fuente del contagio de esta enfermedad, para mí es una dolencia común que se convirtió en un hecho intrincado en la historia de nuestra medicina y la de todo el mundo", señaló. 
Vladímir Lenin pronuncia un discurso durante los funerales de Yákov Sverdlov, presidente del Comité Ejecutivo Central Panruso
© SPUTNIK/
Vladímir Lenin pronuncia un discurso durante los funerales de Yákov Sverdlov, presidente del Comité Ejecutivo Central Panruso
Los documentos relacionados con la enfermedad de Lenin fueron sellados en el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética —ahora llamado Archivo Estatal de Rusia de Historia Social Política— durante 75 años tras su muerte. En 1999 todas las restricciones impuestas al acceso a estos documentos deberían haber sido levantadas. 
"Resultó que la administración del ente decidió prolongar el plazo de las restricciones de acceso a petición de la sobrina nieta de Lenin, Olga Uliánova. Es decir, me permitieron trabajar con los documentos que tenían acceso limitado, pero los empleados del archivo no me avisaron de esto. En 2024 el plazo establecido para las nuevas restricciones debería terminar", concluyó.

CERRADO PREPARANDO LA HUELGA DEL 8

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domingo, 4 de marzo de 2018

NADIE SABE DE DONDE VINIERON LOS CABALLOS


El mito de los caballos de Przewalski

Un estudio concluye que los últimos ejemplares salvajes que quedan en el mundo son en realidad animales domésticos asilvestrados

caballo Przewalski
Un caballo de Przewalski en la actualidad. / ALAN OUTRAM
Los caballos de Przewalski o ferales mongoles, considerados durante décadas los únicos caballos auténticamente salvajes que quedan en el mundo y los antecesores de todas las demás poblaciones actuales, no son en realidad ni lo uno ni lo otro.
Según un estudio internacional encabezado por genetistas y arqueólogos franceses y estadounidenses, los caballos de Przewalski son los descendientes de ejemplares que fueron domesticados en Asia central hace cinco milenios pero que con posterioridad recobraron la libertad y se asilvestraron. Son en cierta manera como los mustang o caballos cimarrones de América del norte, animales domésticos llevados por los españoles en los siglos XVI y XVII que acabaron escapándose y poblando las praderas de los actuales Estados Unidos.
"Ha sido una gran sorpresa. Ya no quedan en la Tierra caballos salvajes", resume el coordinador del análisis, Ludovic Orlando, científico del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS). No solo se han extinguido todas las poblaciones salvajes, sino que el origen de las actuales poblaciones domésticas sigue siendo un misterio. Los autores del estudio, cuyos resultados se han publicado en la revista Science, han secuenciado el genoma de 88 caballos actuales y antiguos (restos fósiles) intentando determinar su árbol filogenético y el momento en que se produjo la domesticación. 
"Ha sido una gran sorpresa. Ya no quedan en la Tierra caballos salvajes"
Ludovic Orlando
Coordinador del análisis. Investigador del CNRS (Francia)
Población muy amenazada
Los caballos de Przewalski, cuyos últimos representantes libres viven actualmente en Mongolia y el noroeste de China, son una raza equina de pequeño tamaño, cuerpo robusto y muy resistente a condiciones meteorológicas extremas. Tras haberse extinguido en libertad en los años 70 del pasado siglo, un programa de reintroducción a partir de ejemplares conservados en zoos se puso en marcha dos décadas después y ahora se estima que la población en libertad asciende a unos 1.500 animales. 
Excavaciones en un yacimiento arqueológico de la cultura botai, en Kazajistán. / ALAN OUTRAM
En el estudio publicado en Science, los científicos han observado concretamente que los caballos de Przewalski son los herederos de una población de caballos salvajes que fue domesticada por la llamada cultura botai, un pueblo nómada que vivió en el norte del actual Kazajistán hace entre 5.700 y 5.100 años. "Es la primera vez en mi vida que me ocurre algo así", relata Orlando. "Es como si de pronto descubriésemos que el ser humano no proviene de donde creemos".

Coloración a lo dálmata

El análisis también ha observado que, una vez asilvestrados, los ahora llamados caballos de Przewalski perdieron el pelaje blanco con manchas negras, al estilo de los perros dálmatas, que al parecer tenían sus antecesores domésticos de los botai. Muy posiblemente, dicen los autores, un animal salvaje con esa coloración habría sido una presa muy fácil para los lobos y se habría extinguido con rapidez.
Gracias a residuos localizados en recipientes de cerámica y unos fósiles con unos desgastes muy característicos, se sabe que los botai bebían de leche de yegua y que crearon arneses y bridas para montar. El proceso de domesticación de los équidos condujo a cambios fundamentales en la vida de los pueblos prehistóricos de Asia central, como la difusión de lenguas indoeuropeas, la metalurgia, la expansión de algunas enfermedades y nuevas maneras de batallar.
Para obtener sus resultados, los investigadores secuenciaron los genomas de 42 caballos que vivieron desde hace 5.000 a 1.000 años en Eurasia, incluidos 20 caballos del pueblo botai. También analizaron los genomas ya publicados de otros 46 caballos antiguos (desde hace 42.000 años) y caballos modernos, entre ellos siete Przewalski.El resultado mostró también que los caballos actuales tienen muy poco que ver con los actuales caballos de Przewalski y tampoco con sus ancestros fósiles de los botai. Concretamente, dicen los autores del estudio, solo un 2,8% de los genomas modernos proceden de esta estirpe.

Constantes cruces

"Debido a los constantes cruces impulsados por los humanos, con las razas actuales no es posible determinar genéticamente dónde se sitúan sus orígenes. Todas las poblaciones son equidistantes", dice Tomàs Marqués-Bonet, investigador ICREA y director del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE), centro mixto CSIC-UPF. Su equipo en el IBE realiza diversos análisis sobre domesticación de especies y colabora asiduamente con los autores del estudio publicado en Science. "Con los caballos pasa igual que con los perros. Sabemos que proceden de los lobos, pero ninguna población actual es su directo ancestro", añade Marqués-Bonet.
Tras el descubrimiento, el origen de las razas domésticas modernas se convierte en un misterio. Los autores del estudio proponen dos hipótesis: o bien los caballos actuales proceden de una especie extinta todavía no descubierta o bien, algo más verosímil, "son el resultado de multitud de cruces de diversas poblaciones salvajes que los humanos llevaron a cabo en diferentes enclaves de Eurasia", explica Marqués-Bonet. Orlando asegura que intentarán descubrirlo y no descarta que haya que buscar sus orígenes en otros territorios de Asia central, las estepas pónticas del sur de Rusia, Anatolia o incluso de España.

La difícil huella de la domesticación en el registro fósil

Carles Vilà, investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) que ha participado en diversos estudios sobre el proceso de domesticación de los perros, explica que la recuperación de ADN antiguo ha sido una revolución científica en este terreno, pero recuerda las dificultades para determinar si un hueso fósil es de un animal salvaje o doméstico. Incluso con análisis genéticos. Si se encuentran los restos cerca de un campamento nómada, se pregunta Vilà, "¿es porque vivía junto a los humanos o porque los humanos lo cazaron y se lo comieron allí?" Una de las pistas es determinar el sexo: si hay un dominio de hembras, pone como ejemplo el investigador del EBD-CSIC, es porque con toda seguridad eran animales domésticos y los empleaban para obtener leche.