domingo, 18 de marzo de 2018

LA FAMILIA PURDUE ES LA FINANCISTA DE TRUMP...Y NADIE LO DICE

Estados Unidos cerca en los tribunales a las farmacéuticas por las miles de muertes por opiáceos

Más de 400 demandas acusan a fabricantes y distribuidores de engañar sobre la adicción de los analgésicos. Las sobredosis mataron a 64.000 estadounidenses en 2016

Un bote del opiáceo OxyContin en una farmacia de Estados Unidos
Un bote del opiáceo OxyContin en una farmacia de Estados Unidos AP
Estados Unidos ha declarado una guerra a las compañías detrás de la sangría de muertes por el consumo de opiáceos. Más de 400 ciudades, condados y organizaciones han interpuesto una demanda conjunta contra los fabricantes y distribuidores de los potentes analgésicos. Casi todos los Estados han lanzado investigaciones a la industria farmacéutica y varios de ellos tienen previsto unirse al litigio colectivo. El Gobierno federal apoya esa hoja de ruta y no descarta presentar su propia denuncia. Se acusa a empresas gigantescas de publicidad engañosa y de ocultar a los consumidores el potencial de adicción de las pastillas de opiáceos. De ser cómplices de una feroz epidemia que abruma a EE UU: cada día mueren por sobredosis más de 150 personas. El proceso evoca la ofensiva judicial en los años noventa contra los gigantes de la industria del tabaco.

Polster, de 66 años, ha optado por un enfoque heterodoxo desde que en diciembre una comisión judicial decidió agrupar en su tribunal casi todos los litigios en EE UU relacionados con las prescripciones de opiáceos. El juez ha comunicado a las partes de que su objetivo es lograr un acuerdo en vez de iniciar un largo y agresivo juicio, lo que ha soliviantado a la defensa de los grandes fabricantes, distribuidores y vendedores de fármacos. La estrategia se ha comparado con el acuerdo de 1998 que llevó a las grandes tabacaleras a pagar una compensación millonaria (206.000 millones de dólares) por los efectos nocivos del tabaco. El pacto también incluyó prohibiciones a la publicidad de cigarrillos y advertencias públicas sobre sus riesgos para la salud.
“Es una crisis, es una epidemia. Todo el mundo lo sabe, todo el mundo lo siente, así que creo que todos debemos empezar a trabajar conjuntamente”, dice en una entrevista telefónica el juez Dan Aaron Polster. Temido por las poderosas compañías farmacéuticas. Admirado por quienes conocen de primera mano la sangría de muertes por el consumo de opiáceos. Polster tiene uno de los trabajos más difíciles de EE UU. En su mesa en el juzgado federal del Distrito Norte de Ohio, en Cleveland, se acumulan 434 demandas contra la industria. “Mi objetivo es cambiar la trayectoria de esta crisis. No dije que fuera o fuéramos a solucionarla este año pero tenemos que dar algunos pasos. Más gente se está volviendo adicta. Es inaceptable”, clama.
Las estadísticas son escalofriantes. En 2016, el último año con cifras completas, murieron alrededor de 64.000 estadounidenses por sobredosis. Tres cuartas partes fueron provocadas por el abuso de pastillas analgésicas, heroína o fentanilo. Los récords se rompen año tras año. La estimación provisional de 2017 alcanza las 66.000 muertes. Para hacerse una idea del alcance del drama, más de 58.000 estadounidenses fallecieron en toda la Guerra de Vietnam, 55.000 lo hicieron en accidentes de coche en 1972, un año récord, o 43.000 durante el pico de la epidemia de Sida en 1995. La crisis de los opiáceos ha costado al Gobierno estadounidense cerca de un billón de dólares desde 2001.
Las muertes por sobredosis de heroína se triplicaron entre 2010 y 2014 en EE UU. Alrededor de 435.000 ciudadanos aseguran haber consumido la droga en los últimos 30 días, según las encuestas disponibles. De fondo, subyace una poderosa conexión entre fármacos y heroína. Cuatro de cada cinco nuevos consumidores de heroína aseguran haber abusado antes de pastillas contra el dolor. Cuando se quedan sin recetas para comprarlas, la desesperación les lleva a pincharse. Y muchas miradas apuntan a la actuación de médicos, farmacéuticos y dispensarios: en 1992, se prescribieron 79 millones de recetas de opiáceos en el país, en 2012 fueron 217 millones.
El Gobierno de Donald Trump ha declarado la crisis de los opiáceos una emergencia de salud pública. Y el juez Polster apunta a la raíz de la tragedia. Su objetivo es lograr soluciones tangibles a corto plazo que no solo impliquen compensaciones económicas sino transformaciones en el sector. “Cuando das algunos pasos luego puedas dar otros más. En general, así es cómo uno soluciona un problema muy complejo. No te quedas sentado esperando a que alguien haya encontrado una gran solución para todo”, esgrime.
La presión ante una industria vigorosa pero que se sabe en el ojo del huracán está empezando a dar frutos. A los 10 días de una de las sesiones judiciales, Purdue Pharma, fabricante de OxyContin, el más conocido de los opiáceos, anunció en febrero que dejaba de promocionar sus pastillas a médicos y recortaba por la mitad su equipo comercial.
Greg Williams, vicepresidente de Facing Addiction, una organización que ayuda a adictos, lo considera un paso insuficiente. “Ellos y otros fabricantes y distribuidores de opiáceos deben a nuestras comunidades miles de millones de dólares en reparación”, sostiene. “Necesitamos financiación para educación pública, profesionales de la salud, prevención y tratamiento”.
Anna Lembke, una experta en adicciones de la Universidad de Stanford que ha comparecido ante el juez de Cleveland, coincide en que el anuncio de Purdue supone una “gota en el océano” del conjunto de la crisis de los opiáceos. Pero subraya que “simbólicamente es muy importante” porque encarna, tras años negándolo, una admisión implícita de la farmacéutica de su impacto sobre qué recetan los doctores.
En la megacausa judicial, se acusa a Purdue y a otros fabricantes, como Johnson & Johnson, de publicitar durante años sus opioáceos pese a conocer perfectamente su potencial adictivo. A las compañías distribuidoras se las denuncia por enviar cantidades ingentes de fármacos sin avisar a las autoridades; y a las farmacéuticas de no advertir lo suficiente a los pacientes del producto que estaban comprando.
Todos alegan que los fármacos han sido autorizados por el Gobierno y que son los médicos quienes los recetan. Sin embargo, los críticos argumentan que no se informa suficientemente a los doctores sobre los riesgos. Y las compañías han financiado a lobbies médicos que minimizaban los posibles problemas de las pastillas, según un informe del Senado.
De hecho, Purdue se declaró culpable en 2007 ante un juez federal de engañar a médicos y pacientes sobre el riesgo de adicción y el potencial de abuso de OxyContin tras una investigación que terminó en 2001. Pagó una multa de 600 millones de dólares. El diario Los Angeles Times reveló en 2016 que, durante dos décadas, Purdue conocía que su fármaco podía tener un efecto más corto del anunciado, lo que aviva el riesgo de adicción, pero lo ocultó para no perder cuota de mercado. OxyContin supone el 80% de las ventas de la compañía por un valor de 1.700 millones de dólares en 2017.
Un portavoz de Purdue no contestó a las preguntas de este periódico.
La farmacéutica se ha embarcado en las últimas semanas en una campaña para tratar de mejorar su imagen. Ha publicado anuncios en los principales diarios, ha hablado de una “responsabilidad en unirse a la lucha” contra la epidemia de opiáceos y ha asegurado que hay demasiadas pastillas entre la población. Purdue también ha promovido en algunos Estados el uso de productos que palian sobredosis, el desecho de fármacos y ha hecho campañas de información sobre adicción.
La compañía, sin embargo, ha rechazado la reclamación de algunos de los demandantes de dejar de vender su versión más fuerte de OxyContin y los expertos advierten de que sigue publicitando su fármaco en otros países.
Lembke enfatiza que la solución a la adicción rampante de opiáceos llevará “años sino décadas en llegar”. Pide actuar en múltiples ámbitos, más allá de atajar la influencia del sector farmacéutico, y abordar asuntos incómodos, como lo que llama “medicalización de la pobreza” o la estigmatización del dolor, que contribuyó a que a partir de los años noventa proliferaran las prescripciones de opiáceos ideadas contra las dolencias crónicas. Lo que nadie imaginaba es que de esa intención inicial se pasaría a la pesadilla actual.

LA POLÉMICA FAMILIA DE PATRONOS ARTÍSTICOS DETRÁS DE OXYCONTIN

Los orígenes de Purdue Pharma, el fabricante del opiáceo OxyContin, están en una pequeña compañía científica impulsado por la familia Sackler. Los Sackler son conocidos por su riqueza y sus generosas donaciones a museos y universidades. Pero en los últimos años la epidemia de muertes por consumo de opiáceos los ha colocado ante un espejo incómodo. Por ejemplo, la fotógrafa Nan Goldin, una antigua víctima de la adicción de OxyContin, lideró el pasado fin de semana una protesta en un ala del museo Metropolitan de Nueva York que lleva el nombre de la familia. Los manifestantes exhibieron carteles, como “Vergüenza en los Sackler”, y otros que pedían que el clan financie programas de rehabilitación.
Los herederos de Arthur Sackler aseguran que él murió antes de que se desarrollara OxyContin y que ellos no se han beneficiado económicamente del fármaco. Pero una de las hijas, Elizabeth Sackler, ha elogiado el activismo de Goldin y ha considerado “moralmente aberrante” el papel de Purdue en la crisis de los opioáceos.

sábado, 17 de marzo de 2018

NO SE FIJARON EN EL ADN


Los humanos modernos y denisovanos se mezclaron no una, sino dos veces

A lo largo de su historia, el Homo sapiens se mezcló con otras especies de humanos como los neandertales y los denisovanos. Prueba de ello es que algunos pueblos de Oceanía tienen en la actualidad cerca de un 5% de ADN denisovano. Pero no son los únicos. Un nuevo estudio revela que los habitantes del este asiático tuvieron su propio cruce con estos humanos arcaicos de los que aún sabemos muy poco.

<p>Los restos de denisovanos se hallaron en Siberia. / José Antonio Peñas/SINC</p>
Los restos de denisovanos se hallaron en Siberia. / José Antonio Peñas/SINC

Los humanos modernos, neandertales y denisovanos coexistieron y se cruzaron, y su mezcla sigue presente en nuestro ADN. Desde que se analizó el genoma de los denisovanos en 2010 –con las pocas piezas fósiles que se hallaron: una falange y dos molares– se sabe que algunas poblaciones de Oceanía, como los papúes, indígenas de Nueva Guinea e islas cercanas, comparten hasta un 5% de su ADN con aquellos humanos.

Un estudio publicado ahora en la revista
 Cell se ha centrado en la herencia genética de estos pueblos gracias a un nuevo método de análisis basado en la información de los proyectos UK10K, 1000 Genomes y Diversidad del Genoma Simons.Esto significa que se produjo un cruce entre humanos modernos y denisovanos, que incluso marcó el genoma de las poblaciones del este y el sur de Asia, que contiene un 0,2% de ADN denisovano en la actualidad. Los científicos han supuesto que la ascendencia denisovana de los asiáticos modernos se debía a las migraciones de las poblaciones de Oceanía.
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El gráfico muestra cómo se produjeron las migraciones de los denisovanos en Asia y Oceanía. / Browning et al./Cell
Los resultados demuestran que el ADN actual de los asiáticos orientales como las etnias chinas Han y Dai y los japoneses contiene ADN denisovano gracias a un segundo cruce diferente al de los pueblos de Oceanía.
“En este nuevo trabajo con asiáticos del este encontramos un segundo conjunto de ascendencia de denisovanos que no está en los sudasiáticos y papúes”, señala Sharon Browning, autora principal del trabajo e investigadora en la Universidad de Washington (EE UU). “Este ancestro de denisovano en los asiáticos orientales parece ser algo que ellos mismos adquirieron”, añade la investigadora.
Casi 6.000 genomas bajo lupa
El equipo de científicos analizó 5.639 secuencias de genoma completo de individuos de Europa, Asia, América y Oceanía y los comparó con el genoma de denisovanos. Así los investigadores pudieron determinar que el genoma de estos humanos arcaicos que pudieron vivir hasta hace 40.000 años está más estrechamente relacionado con la población moderna del este asiático que con los modernos papúes.

“Las dos poblaciones mezcladas de denisovanos estaban genéticamente diferenciadas, lo que sugiere que estaban geográficamente separadas. Puede ser que los antepasados de los asiáticos orientales se encontraron con un grupo de denisovanos que vivían en el centro o este de Asia, mientras que los oceánicos se encontraron con los denisovanos que vivían en el sur o el sureste de Asia”, detalla a Sinc la investigadora.
Según los expertos, los genomas de los dos grupos de humanos modernos con ancestros denisovanos –los individuos de Oceanía y los del este de Asia– son singularmente diferentes, lo que indica que se produjeron dos episodios separados de mezcla con esos humanos arcaicos: una procedente de una población cercana a los Montes Altai en Siberia –donde se encontraron los restos de denisovanos– y otra más alejada.
El objetivo de los investigadores es encontrar evidencias de otros cruces con otros humanos arcaicos. Para ello analizarán poblaciones de todo el mundo, incluidos nativos americanos y africanos para completar el panorama de la historia demográfica humana. “Estudios como este muestran que la historia demográfica humana era compleja”, concluye Browning.

viernes, 16 de marzo de 2018

Los bebés razonan antes de aprender a hablar

Un estudio demuestra que entre los 12 y los 19 meses ya son capaces de elaborar deducciones lógicas

La investigación concluye que el origen del razonamiento no depende del lenguaje o de la educación

Valentina Raffio

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Luca Bonatti y Ana Martín, investigadores de la Universitat Pompeu Fabra, en el laboratorio donde se desarrollan sus experimentos.  / RICARD FADRIQUE
El funcionamiento de la mente humana sigue siendo, a día de hoy, un misterio. Una de las preguntas más interesantes que se plantean en este ámbito es el origen de nuestra capacidad de pensamiento. Esta cuestión se ha situado al centro de muchos estudios, en los cuales se especulaba sobre aquellos elementos que contribuían a formar nuestra mente. Hasta hoy, una de las principales hipótesis es que el proceso de razonamiento es un producto directo del lenguaje y de la educación. Un estudio publicado en Scienceliderado por la Universitat Pompeu Fabra (UPF), plantea que no solo adquirimos la capacidad de razonar antes de lo que se creía, sino que esto tiene lugar incluso antes de aprender a hablar.
El estudio concluye que las habilidades de razonamiento aparecen en etapas muy tempranas del desarrollo, sugiriendo incluso que algunos procesos lógicos tienen lugar en los bebés que aún no han empezado a hablar. Ana Martín, investigadora de la UPF y autora del estudio, destaca: "Hemos encontrado lo que se denominan en inglés building blocks, es decir, las unidades fundamentales sobre las que se construyen pensamientos más complejos". Tradicionalmente, se había considerado que las habilidades de pensamiento complejas estaban relacionadas directamente con la adquisición del lenguaje y luego con la educación formal.
En este sentido, se creía que la capacidad de razonamiento se adquiría de forma muy paulatina desde el momento mismo en que empezamos a hablar hasta prácticamente la adolescencia. Debido a este enfoque, esta facultad siempre se había estudiado en adultos mediante tareas lingüísticas. Martín añade: "Al no poder separar esta facultad del lenguaje, hasta ahora no sabíamos muy bien de qué manera funcionaba nuestro razonamiento y, sobre todo, de dónde salía. En el estudio nos hemos centrado en niños que aún no han adquirido la capacidad del habla, lo que nos permite estudiar el fenómeno del razonamiento en su estado más puro".

El experimento

La investigación, liderada por el Grupo de Investigación en Razonamiento y Cognición Infantil (RICO) de la UPF y de ICREA, ha tomado como punto de partida niños y niñas de entre 12 y 19 meses. En esta etapa de su desarrollo, los infantes aún no han adquirido la capacidad del habla ni han estado expuestos a entornos educativos, lo que para muchos significaba que eran incapaces de razonar de manera lógica ni intuitiva.

El estudio, liderado por Nicoló Cesana-Arlotti y publicado en la revista 
Science, no destaca tan solo por la introducción de nuevas técnicas, sino por el cuestionamiento de teorías que parecían estar ya establecidas. Los investigadores, mediante la técnica del eyetrackinganalizaron el recorrido visual de los participantes y la dilatación de sus pupilas, considerada como una muestra de esfuerzo cognitivo.Para hallar el origen del razonamiento, los investigadores expusieron a los bebés a un experimento para analizar su reacción ante una serie de estímulos. En una pantalla se mostraban dos elementos diferentes, en su esencia, pero con alguna similitud. Es el caso, por ejemplo, de una pelota y una flor con la parte superior de la misma forma y color. En un determinado momento, ambos objetos quedaban cubiertos por una barrera y, uno a uno, eran mostrados gracias a la acción de una taza. Según la lógica, si primero se muestra la pelota, en segundo lugar deberá aparecer la flor. Sin embargo, cuando esto no ocurría tal y como dicta nuestra razón, los niños y niñas se mostraban estupefactos con la incoherencia del resultado. 

Indicios de razonamiento

Esta técnica, basada en unos sensores posicionados a un lado de las pantallas, permite saber hacia qué parte de los monitores los niños y niñas dirigen la mirada, además del tamaño y variación de sus pupilas en intervalos de 16 milisegundos. En el planteamiento del experimento, cuando los participantes hallaban un resultado que no era el esperado, se podía observar un patrón específico de dilatación de la pupila y de exploración de la pantalla. Muchos de ellos, mostraban gran sorpresa al encontrarse con un resultado diferente al esperado. En este sentido, Martín añade: "Es la primera vez que hemos podido observar en tiempo real el proceso de razonamiento en bebés".
Para los investigadores, analizar el proceso se planteaba como un reto en sí. La base del desafío era poder encontrar escenas sencillas, breves y que pudieran captar completamente la atención de los niños de entre 12 y 19 meses. De alguna manera, las escenas se planteaban como un problema en sí mismo. Por lo tanto, al observarlas, los participantes debían plantearse unas premisas, generar unas hipótesis, elaborar unas deducciones y validarlas.
En esta misma línea, Justin Halberda, de la Johns Hopkins University (Estados Unidos), comenta: "Algunos psicólogos evolutivos sugieren que, en cierta manera, los infantes pueden ser entendidos incluso como pequeños científicos dibujando hipótesis sobre objetos y causas". En este sentido, Martín añade: "Lo más importante es plantear escenas donde los niños y niñas no sepan que están haciendo tareas de razonamiento lógico, igual que pasa con los estudios centrados en adultos". Por otro lado, la investigadora añade: "Lo que nos interesaba es analizar cómo son estas estrategias de elaboración del razonamiento más allá de las diferencias entre niños y adultos. Hemos concluido que los patrones son muy similares, aunque haya diferencias temporales".

El siguiente paso

Lejos de zanjar el debate sobre el origen del razonamiento, el estudio plantea nuevas preguntas para futuras investigaciones. Ana Martín añade: "Seguimos sin saber de qué manera razonan los bebés, ya que sigue siendo un tema bastante complejo. No sabemos cómo hacen testing de las hipótesis, cómo representan la información en sus mentes o cómo comprenden el fenómeno que están observando". Para los investigadores, el siguiente paso será seguir indagando sobre las capacidades cognitivas humanas.

jueves, 15 de marzo de 2018


¿El eslabón perdido? Un marco teórico para superar la mera acumulación de datos |

Sistemas Biorregulatorios en Medicina

La medicina de los sistemas biorreguladores se fundamenta en que la complejidad de las enfermedades debe solucionarse con la optimización del sistema homeostático de los pacientes y sus interacciones mediante los niveles de organización biológica

Autor: Goldman A, Burmeister Y, Berman B Frontiers in Physiology 6(225):1-17 2015
Introducción
En los últimos años aparecieron nuevas formas de considerar a la medicina. El conocimiento sobre los sistemas y las redes, junto con las tecnologías nuevas y el análisis de gran cantidad de datos, permiten que surjan perspectivas innovadoras. Una posibilidad es la descripción del cuerpo del ser humano como una red biológica compleja, con componentes interconectados. Además, se señaló que debe lograrse un flujo bidireccional entre el conocimiento en torno al genoma humano y los avances clínicos.
En este trabajo, los autores se propusieron introducir un nuevo paradigma clínico denominado “medicina de sistemas biorreguladores” (MSB), que se fundamenta en que la complejidad de las enfermedades debe solucionarse con la optimización del sistema homeostático de los pacientes y sus interacciones mediante los niveles de organización biológica. Por su parte, la perspectiva reduccionista tradicional tiende a ver al cuerpo humano como una compilación de objetivos para la intervención y el alivio de los síntomas.
La inercia del pensamiento reduccionista tradicional, en el que se educó la comunidad médica y con el cual se ejerce en la práctica diaria, puede dificultar lograr un cambio hacia una forma más integrada de pensamiento
Habitualmente, los profesionales clínicos se especializan en un sistema o tejido y enfocan el tratamiento en los síntomas manifestados. Sin embargo, los costos en salud generados por esta forma de atención son muy elevados y puede llevar a la iatrogenia, los diagnósticos innecesarios y las consultas superpuestas. Así, este modelo es ineficiente y aumenta la incidencia de enfermedades en la población. La complejidad del organismo humano no debe reducirse a partes de moléculas, lo que da lugar a un entendimiento deficiente del funcionamiento de las redes de regulación.
La MSB se centra en la capacidad autorregulatoria de los pacientes, incluidas las redes jerárquicas y la relación transversal entre ellas. El estado de esta capacidad de regulación es un determinante de la salud del individuo y el punto de acceso para el tratamiento eficaz. No obstante, la inercia del pensamiento reduccionista tradicional, en el que se educó la comunidad médica y con el cual se ejerce en la práctica diaria, puede dificultar lograr un cambio hacia una forma más integrada de pensamiento. El objetivo de este artículo es presentar el modelo de MSB.
Métodos
Para el diseño de este nuevo modelo se eligieron diversos especialistas de distintos campos y, luego, se agruparon los puntos de vista mediante un proceso de conceptualización. Se eligieron líderes de la inmunología, la genómica, la biología molecular, la neurociencia y la biología de sistemas; además, se incluyeron clínicos especialistas en medicina de familia, enfermedades crónicas, gerontología, cardiología, pediatría y neurología.
Se utilizaron mapas de conceptos grupales, que integraron múltiples ideas complejas. El contenido se generó a partir de premisas que surgieron de la definición de la idea de MSB por parte de los participantes. Se obtuvieron 102 premisas que luego se agruparon sobre la base de las relaciones entre ellas.
Luego, se creó una matriz de similitudes, que se representó en una escala multidimensional. A su vez, los grupos de ideas se reunieron en conglomerados. Finalmente, los participantes se reunieron para nombrar y clasificar a los conglomerados, según su relevancia en el modelo general.
Resultados
Las 102 premisas se agruparon en 10 temas y se identificaron 4 centrales: fisiología de la inflamación, comunicación biológica en una escala de microambientes, comunicación biológica en redes de escalas múltiples y farmacología clínica biorreguladora.
Además, se identificaron 6 temas de importancia intermedia: respuesta a la alteración de la red inflamatoria, respuesta de los microambientes a la inflamación, estrategia diagnóstica y terapéutica, foco clínico en la desregulación, autorregulación de las redes biológicas y continuo entre la salud y la enfermedad del paciente.
A partir de estos conceptos surgieron 2 ejes: información biológica y procesos de resolución.
Principios clave de la MSB
La enfermedad aparece cuando la capacidad de autorregulación se ve comprometida y, a su vez, esto sucede cuando el estrés sobrepasa la habilidad de autorregulación
La estructuración en la red de la salud y la enfermedad permite integrar conceptos de una manera holística, que entiende al cuerpo humano desde múltiples escalas y niveles. A diferencia del pensamiento reduccionista, trabaja a favor, y no en contra, de la interconectividad de la organización biológica. Un sistema saludable es el que se regula de manera autónoma (autorregulación). Los sistemas biológicos son, de manera inherente, dinámicos e inestables, en tanto que un sistema robusto es capaz de adaptarse a la inestabilidad proveniente del ambiente.
A diferencia de la homeostasis, que tiene implícito un sistema estático, los sistemas robustos asumen el dinamismo y un estado de interconectividad activa, con mantenimiento de la funcionalidad a pesar del estrés o el cambio. La enfermedad aparece cuando la capacidad de autorregulación se ve comprometida y, a su vez, esto sucede cuando el estrés sobrepasa la habilidad de autorregulación, lo que estrecha la robustez de los tejidos.
La modularidad explica la presencia de unidades de organización biológica de componentes individuales que se agrupan de acuerdo con reglas determinadas. La modularidad permite contener las perturbaciones, da soporte a la autorregulación y minimiza los efectos de la enfermedad sobre el sistema. De esta manera, muchas enfermedades comparten módulos funcionales, lo que sugiere que los tratamientos pueden ser más eficaces cuando se enfocan en las redes biológicas, en vez de apuntar solo a una molécula.
Los participantes de este estudio identificaron dos clases de información relevante para la MSB, basándose en la teoría de la información y la termodinámica.
  1. La primera clase corresponde a la información secuencial, que es la responsable de codificar los mecanismos moleculares.
     
  2. La segunda clase es la información de redes regulatorias, que se supone que la transmite el ácido ribonucleico (ARN) no codificante.
Recientemente, este último se asoció con procesos de enfermedad y la respuesta al estrés; a su vez, lo producen las células del sistema inmunitario, los adipocitos, las células madre y las células de la sangre. En la MSB, el estado de salud o enfermedad está determinado por la integración de estas redes y sus respuestas organizadas frente a los estímulos del ambiente.
La inflamación como mecanismo regulador central para mantener la homeostasis
En general, se considera que la inflamación debe ser combatida o suprimida; sin embargo, la MSB establece que es una extensión de los mecanismos de autorregulación, capaz de restaurar la funcionalidad de un tejido dañado.
Las enfermedades crónicas, como el asma, el cáncer y la aterosclerosis, coinciden en la presencia de estados inflamatorios crónicos irresueltos, en tanto que la duración o la gravedad del proceso inflamatorio llevan a la enfermedad.
También, los estímulos persistentes pueden desencadenar un estado inflamatorio de menor intensidad. De esta manera, la inflamación no es peligrosa en sí misma, sino los estados en que está descontrolada. El objetivo terapéutico reside en mejorar la capacidad autorregulatoria y no solo combatir la inflamación. Por ejemplo, se permite la restauración del proceso de autorregulación mediante la eliminación toxinas, noxas, deficiencias u otras alteraciones que interfieran en la estructura o la función de un tejido.
También, pueden crearse herramientas para evaluar el estado de la capacidad autorregulatoria para realizar el diagnóstico.
Continuo entre la salud y la enfermedad para el diagnóstico y el tratamiento
La interacción entre el ambiente, los sistemas y el impacto epigenético requiere de la capacidad de entender la complejidad de la biología intrínseca, además de los signos y los síntomas
Uno de los objetivos de la MSB es crear biomarcadores capaces de predecir el continuo entre la enfermedad y la salud, para enfocar el tratamiento en el estadio específico de la enfermedad. La interacción entre el ambiente, los sistemas y el impacto epigenético requiere de la capacidad de entender la complejidad de la biología intrínseca, además de los signos y los síntomas.
El objetivo consiste en evaluar de manera directa la capacidad autorregulatoria, con el fin de proveer de información que permita individualizar el plan terapéutico a cada paciente.
El enfoque de un profesional clínico que se basa en la MSB frente a un caso evalúa si existe una respuesta inflamatoria a nivel sistémico frente a la alteración de las redes regulatorias.
También, determina si la alteración tiende a
  • la resolución como en la neumonía
  • la remodelación temprana como en el asma
  • la degeneración y a la fibrosis como en la EPOC
  • la proliferación como en el caso del cáncer de pulmón.

De esta manera, la MSB establece si es necesario un tratamiento de reemplazo o de sustitución. En el futuro, los biomarcadores y las herramientas diagnósticas nuevas mejorarán la evaluación de la capacidad autorregulatoria del individuo frente al estrés.El enfoque reduccionista actual utiliza el tratamiento farmacológico como una “bala mágica” para erradicar la enfermedad o el síntoma. Esta perspectiva de objetivos dirigidos no considera la manera en que los fármacos impactan sobre la capacidad regulatoria del organismo. Las drogas deben diseñarse para modular, imitar o promover las respuestas naturales del cuerpo y no simplemente interferir con ellas.
Discusión y conclusión
Dos corrientes subyacen a la MSB:
  1. la regulación de la información
  2. la resolución de la enfermedad.
La MSB acciona frente al tratamiento de la enfermedad y agrega dinamismo a la concepción estática tradicional de sus procesos. También, sostiene que los cambios micros y macros en las redes de regulación son centrales para la resolución de la enfermedad, de manera endógena y exógena.
La respuesta inflamatoria es una de las maneras de mantener la homeostasis, en tanto que las respuestas no controladas, irresueltas y crónicas se deben a la interrupción del flujo de información de las redes regulatorias.
La respuesta del microambiente a la inflamación parece un marcador indirecto para evaluar la capacidad regulatoria.
El avance en la investigación genómica puede validar, refinar o, incluso, reemplazar el uso de mecanismos moleculares en la toma de decisiones clínicas. También, ayudaría a identificar múltiples objetivos para el diseño de fármacos.
La MSB se centra en las redes de autorregulación, en la descripción del continuo entre la salud y la enfermedad, en el diagnóstico de la capacidad autorregulatoria y en el tratamiento enfocado en la mejoría de la autorregulación para la práctica clínica diaria.