domingo, 25 de marzo de 2018




«Los sentimientos son la motivación de la mente»

El famoso neurocientífico explica en su nuevo libro la importancia de los afectos en el desarrollo de la vida humana y cómo estos se relacionan con el cuerpo



Antonio R. Damasio | USC
NEUROLOGO PORTUGUES ANTONIO DAMASIO

-Usted distingue entre emociones y sentimientos. ¿Cómo es eso?
Todos los impresionantes artefactos de la cultura humana, desde un poema o una vacuna al más alto de los rascacielos o uno de los robots que ruedan por Marte, son para el neurocientífico portugués Antonio Damasio, director del Instituto del Cerebro y la Creatividad en la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, el producto final de los sentimientos. Sin ellos, dice el premio Príncipe de Asturias de Ciencia y Tecnología en 2005, la humanidad no habría sido capaz de crear la civilización en la que vive. Esos afectos se relacionan además de una forma muy íntima con nuestro cuerpo. Por todo eso, «la inteligencia artificial jamás será capaz de imitarnos», asegura en su último libro, «El extraño orden de las cosas» (Destino).
-Si tú tienes una emoción, por ejemplo de miedo, sufrirás un conjunto de cambios faciales, en tu piel, corazón, intestinos... Se trata de acciones que les ocurren hasta a las bacterias. Pero el sentimiento es la experiencia mental de todos esos cambios que suceden corporalmente. Es una distinción muy importante.
-¿En qué sentido?
-Porque muchos seres vivos pueden tener acciones, pero solo las criaturas como nosotros, con sistemas nerviosos, tienen sentimientos, experiencias mentales de lo que está sucediendo. Las bacterias empezaron a existir en los inicios de la historia de la vida, que se remonta a miles de millones de años, mientras que las criaturas con sistemas nerviosos son muy recientes. Tan solo tienen 500 millones de años y en nuestro caso, muchos menos.


-¿Cómo han influido los sentimientos en la evolución humana?
-Tenemos una inteligencia muy desarrollada, una gran memoria y nos comunicamos a través del lenguaje. Todo eso es impresionante, pero son los sentimientos los que nos dan la motivación para inventar soluciones a nuestros problemas.
-Entonces, ¿actúan sobre la cultura?
-Sí, nos dan razones para desarrollar las artes, la gobernanza, los sistemas morales y por supuesto también para desarrollar las tecnologías, la medicina o la arquitectura porque necesitamos tener abrigo y protección contra las enfermedades, el frío o el calor.
-Sin embargo, no parece que los valoremos mucho en las sociedades actuales.
-Creo que la novedad de este libro es que reconoce su importancia. Muchas veces las personas observan las culturas y dicen: «¡Oh, somos muy inteligentes, tenemos tantas capacidades!». Sin embargo, a mí me gusta dirigir la atención hacia el hecho de que las culturas solo pueden darse cuando tienes una motivación que surge de los sentimientos. Además, nos ofrecen la posibilidad de negociar soluciones para cualquier conflicto o problema. Y esto también me permite conectar los sentimientos como una regulación homeostática.
-¿Qué significa?
-Es la regulación vital que ya teníamos presente en las bacterias. La regulación de la vida o homeostasis es un proceso químico, es una forma en que ciertas moléculas crean la posibilidad de generar energía dentro de un organismo para que este pueda funcionar y continuar vivo. Las bacterias son seres unicelulares, mientras que nosotros tenemos miles de millones de células que trabajan conjuntamente en distintos órganos y sistemas. Los sentimientos son la forma en que nosotros, dentro de nuestras mentes, tenemos para descubrir cómo opera la homeostasis.
-¿Y cómo lo hacemos?
-Por ejemplo, si te despiertas y te sientes bien, con mucha energía y bienestar, significa que tus sentimientos te están diciendo que las cosas están funcionando bien a nivel homeostático. Pero si no te sientes bien, te avisan de lo contrario y tienes que hacer algo para corregirlo. Esa es una idea clave, los sentimientos son informadores.
-¿Nos dan información sobre el cuerpo?
-Te dan información de manera natural sobre si las cosas están funcionando bien o no. Si te encuentras en una situación en la que tu vida está en peligro o alguien te ha traicionado o dañado, esto también va a hacer temblar tu homeostasis y tendrá un impacto en tu vida y en tu salud.
-A veces son destructivos.
-Sí, pero es muy importante tener conciencia de ellos para intentar eliminarlos. Por ejemplo, si tienes emociones que producen ira, miedo o desprecio y generan violencia, no es bueno para tu salud ni van funcionar para solucionar conflictos en un contexto social. Por otro lado, también tenemos muchas emociones positivas, como la compasión, el amor, la admiración, la capacidad de cuidar de los demás... Y todo esto lo tenemos que nutrir. Aquí juega un papel muy importante la educación.
-¿Podemos cambiar nuestra respuesta emocional?
-Requiere mucho entrenamiento y una alta conciencia de las reacciones que tenemos, pero sí, se puede hacer.
-¿Pueden modificar los sentimientos el cerebro?
-Sí, sabemos que es posible, pero lo más importante como seres humanos es que tengamos conciencia de qué es lo que causa los sentimientos, estar en situaciones que puedan producir mejores afectos y educarnos a nosotros mismos para reaccionar de la forma más inteligente. Por lo tanto, es algo que nosotros tenemos que hacer como un esfuerzo de educación y madurez.
-¿Cuándo empezamos a sentirlos?
-Un bebé muy pequeño, de tan solo unas horas o días, ya tiene sentimientos.
-¿Los tienen los animales?
-No hay ninguna razón para pensar que los que están a nuestro alrededor, como los perros, los pájaros o los gatos, carecen de ellos, porque tienen las mismas estructuras cerebrales que nosotros. Reaccionan de la misma forma y tenemos la obligación de creer que los tienen, aunque no podamos demostrarlo ni, por supuesto, se lo podemos preguntar. La verdad, sería muy sorprendente descubrir que no es así.
-La inteligencia artificial está cada vez más desarrollada. ¿Podrá imitar la mente humana?

-Cuando dicen que la inteligencia artificial podrá imitar a un ser humano, recrear su mente, se equivocan. En esos procesos computacionales altamente complejos, basados en la codificación y en el silicio, no hay vida ni riesgos ni vulnerabilidad, y por lo tanto no hay forma de lograr que tengan sentimientos. Crearán sistemas cada vez más inteligentes pero nunca tendrán las características de la humanidad.

LOS PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DE SION SE HACEN REALIDAD EN EL 2018,Y SON PATOLOGIA MENTAL


Facebook: tocado y ¿hundido?


Estos dias se ha conocido la noticia de que los datos de 50 millones de usuarios de Facebook han ido usados sin su conocimiento. Y esta vez no han sido hackers rusos sino la consultora británica Cambridge Analytica, que ha actuado con total falta de ética. En la era del big data nada está a salvo si ha aparecido en algún momento en internet.

Marga Cabrera y Miguel Rebollo | 
<p>Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, presidente y consejero delegado. / Facebook</p>
Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, presidente y consejero delegado. / Facebook
La filtración de datos de más 50 millones de cuentas de Facebook en EE UU ha sido el último revés que ha sufrido la firma fundada por Mark Zuckerberg. Ahora bien, ¿nos extraña que la compañía diga ahora que no se trató de una filtración porque fueron los propios usuarios los que entregaron esa información?
Vivimos en el mundo de lo gratis, en el que no pagamos por el uso de plataformas como Facebook. Entonces, ¿de dónde creemos que sale el dinero? Si no pagas por el producto, el producto eres tú. Con tus gustos, tus costumbres, tus creencias, tus amigos… Nuestros datos son la mina de oro y los contenidos que generamos, cuándo, cómo, qué y con quién los compartimos es lo que da valor a la herramienta. Así que no, no nos debe extrañar.

Las aplicaciones también acceden a nuestra información
Al entrar por primera vez a una red social y darnos de alta, aceptamos todo lo que nos proponen en el aviso legal. Y la mayoría de veces nuestros datos y costumbres están incluidos. Algunos nos planteamos si es correcto o no, si es un abuso, si la legislación internacional debería tomar cartas en el asunto… pero la mayoría de usuarios aceptan sin más, incluso hartos de tener que darle a aceptar en tanta pantalla de aviso legal –si todos lo hacen, será que es correcto–.
Cuando cedemos nuestros datos para un sorteo, o damos acceso a una aplicación de terceros, como ocurre en la mayoría de los juegos, o usamos nuestra cuenta de Facebook para identificarnos en otros servicios –como Netflix– lo que estamos haciendo es permitir a todas esas aplicaciones acceder también a nuestra información, con lo que resulta casi imposible rastrear dónde están nuestros datos y qué se hace con ellos.
Lo confesamos: nosotros usamos los datos que obtenemos de las redes sociales en nuestra investigación. Especialmente de Twitter, pero también de Facebook. Es sorprendente lo que se puede sacar de la información pública de los usuarios.
El problema de Facebook es que, por defecto, es prácticamente visible todo el perfil y configurar los permisos de acceso no es algo intuitivo para la mayoría –aparte de la pereza que da–.
Así que ahora es un buen momento para hacer limpieza, eliminar todo aquello que no queramos que sea visible, replantearnos qué compartimos y con quién, sin olvidar que por muy cerrados que tengamos los datos, Facebook siempre los tendrá y, además, con nuestro permiso. Pero, ¿acaso no lo sabíamos? ¿Cuánto conocemos de la legislación sobre nuestros datos si apenas leemos la primera línea del aviso legal?

Además, hay que tener en cuenta que nos ‘espían’ desde muchos otros sitios ¿qué piensas que hacen las
 cookies? ¿Por qué Google nos da una cuenta de correo gratuita y un buscador para cualquier contenido en internet? ¿O de dónde viene ese anuncio que pinchamos en Instagram y nos sale en todas las redes?En los últimos días, han aparecido iniciativas para abandonar esta red o boicotearla. Nosotros elegimos quedarnos. Facebook no tiene nada que no le hayamos dado voluntariamente y somos conscientes de que nuestros datos son el precio que pagamos por estar ahí. Somos cuidadosos a la hora de compartir nuestra vida, costumbres o gustos.
Pensemos en toda la información que tiene un banco sobre nosotros solo con el uso que hacemos de la tarjeta de crédito, o las compañías telefónicas, saben dónde estamos, en qué momento, con quién hablamos,... o empresas de las apps a las que les decimos qué música escuchamos, por dónde corremos, qué lugares frecuentamos... continuamente estamos compartiendo datos personales, no solo en Facebook.
Falta de ética de Cambridge Analytica
En nuestra opinión, es la consultora británica Cambridge Analytica la que ha mostrado una falta de ética total. El origen de este problema ha sido los perfiles de votantes psicográficos que han construido a partir de los datos de esos 50 millones de usuarios sin su consentimiento. Y que se haya usado para manipular unas elecciones es algo con lo que últimamente estamos particularmente sensibilizados.

Mark Zuckerberg 
ha explicado lo que ha ocurrido en su perfil de Facebook, cargando toda la responsabilidad en Cambridge Analytica y Aleksandr Kogan, el catedrático que desarrolló la aplicación que usó la consultora. Zuckerberg ha defendido que ya en 2014 se habían puesto en contacto con ellos para asegurarse de que se habían eliminado los datos recuperados siguiendo las nuevas políticas de privacidad aprobadas entonces.Expertos valoran en un 2% el impacto que el uso de estos datos tuvieron en la elección de Donald Trump a través de campañas en medios digitales y televisivas.
Además, propone medidas adicionales para implementar en los próximos meses. Una de ellas sería controlar las aplicaciones que descargaron grandes volúmenes de información antes de 2014. También reducir la información disponible para las apps a algunos datos básicos y bloquear las que no se usen en tres meses. Y por último, proporcionar una forma más sencilla para que los usuarios sepamos con qué aplicaciones estamos compartiendo nuestros datos ¿Será suficiente?
Nosotros consideramos que es necesaria una regulación de Facebook por parte de los gobiernos, o que los datos sean privados y haya que pagar por estar en la red como alternativas posibles.

Los jóvenes huyen a Instagram

El escándalo con los datos usados por Cambridge Analytica se suma a los problemas que lleva arrastrando Facebook desde hace tiempo. Con el objetivo de dar un nuevo aire a la red social, su fundador y consejero delegado, Mark Zuckerberg, anunció en enero un cambio en su algoritmo para seleccionar qué información aparece en el muro.
Lo cambios pretenden que los usuarios “pasen más tiempo en la red y lo empleen mejor”. En su opinión, eso significa que conecten con las personas que más les interesan (familia y amigos) y menos con páginas o medios de comunicación. Esto afecta al alcance orgánico de las publicaciones de las páginas, ya no nos aparecerá tanta información de páginas, medios de comunicación o marcas, si estas no han pagado por ello.
Todo ello conlleva una parte negativa, si las redes sociales, Facebook en particular, nos muestran solo lo que considera que queremos ver o leer, si siempre nos muestra nuestro círculo más íntimo de amistades, si lo único que nos llega es contenido de los que piensan como nosotros porque son más cercanos, nos está encerrando en una burbuja de información en la que solo vemos a nuestros iguales.
Esto al final va a provocar que seamos mucho menos abiertos de mente. Conviviremos en un mundo virtual con mentalidades muy similares a las nuestra, lo cual nos cierra la posibilidad de ampliar con otras opiniones, visiones o perspectiva.
Otro problema es el descenso en los usuarios jóvenes. A ellos no les gusta estar donde están sus padres e incluso abuelos, necesitan sus espacios y códigos. Si suben una foto, y los primeros tres 'me gusta' serán de su padre. Con el cambio de algoritmo, esto será aún más evidente y sus familiares no se perderán nada de su historia. Parece que la tendencia es que estén más a gusto en Instagram, eso sí, hasta que lleguen los mayores.
Después de batir un récord sin precedentes con 2.000 millones de usuarios, parece que Facebook ha tocado techo: el segmento más joven se marcha, quizá abrumados por una red en la que les persiguen los anuncios y en la que se sienten vigilados; los medios y las empresas se ven expulsados por un algoritmo que los castiga y ahora muchos usuarios, preocupados por su privacidad, abandonarán también la red.
Facebook está tocado y es necesario un nuevo modelo que nos devuelva la confianza y el control de nuestros datos.
Marga Cabrera es directora del Máster Universitario en Contenidos y Aspectos Legales en la Sociedad de la Información (CALSI) en Comunicación Digital de la Universidad Politécnica de Valencia.
Miguel Rebollo es profesor del Grupo de Investigación de Tecnología Informática e Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Valencia.

sábado, 24 de marzo de 2018

EL TRAGO TE VUELVE LOCO

Trastornos causados por el consumo de alcohol y riesgo de demencia
La demencia afecta al 5–7% de las personas de 60 años o más y es una causa importante de discapacidad en todo el mundo. En este trabajo se analizó una cohorte retrospectiva de todos los pacientes adultos hospitalizados entre 2008 y 2013 en Francia
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Autor: Schwarzinger M, Pollock BG, Hasan OSM, Dufouil C, Rehm J The Lancet February 2018


Introducción
La demencia es causada por daño cerebral y se caracteriza por deterioro progresivo de la capacidad cognitiva y de la capacidad para vivir y funcionar de manera independiente.1 Afecta al 5–7% de las personas de 60 y más años en todo el mundo2 y es la principal causa de discapacidad en este grupo etario.3 Existen varios tipos de demencia; la enfermedad de Alzheimer es la más frecuente, seguida por la demencia vascular y otros tipos más raros, aunque a menudo coexisten tipos mixtos de demencia.
El consumo de alcohol se asocia con cambios en la salud cognitiva y demencia. Las relaciones entre consumo de alcohol y salud cognitiva en general y demencia  en particular son complejas.4 La mayoría de las revisiones señalan un posible efecto beneficioso del consumo de alcohol de leve a moderado sobre la salud cognitiva. Sin embargo, este se asoció con efectos perjudiciales sobre la estructura cerebral. 5,6 Casi todas las reseñas mencionan problemas metodológicos de los estudios, como la falta de uniformidad en la medición del consumo de alcohol o de la demencia o ambos y el control insuficiente de los posibles factores de confusión.
En cambio, el consumo excesivo de alcohol parece asociado con el riesgo de demencia de cualquier tipo. (1) El etanol y su metabolito acetaldehido tienen efecto neurotóxico directo, que conduce a daño cerebral estructural y funcional permanente. (2) El consumo excesivo de alcohol se asocia con deficiencia de tiamina y lleva al síndrome de Wernicke–Korsakoff. (3) Beber en exceso es un factor de riesgo para otros trastornos que también pueden dañar el cerebro, como la epilepsia, el traumatismo de cráneo y la encefalopatía hepática en  pacientes con cirrosis. (4)
Beber en exceso se asocia indirectamente con demencia vascular debido a las asociaciones del consumo excesivo de alcohol con factores de riesgo vascular como la hipertensión, el accidente cerebrovascular (ACV) hemorrágico, la fibrilación auricular y la insuficiencia cardíaca. Por último, el consumo excesivo de alcohol se asocia con tabaquismo, depresión y logros educativos escasos, que son posibles factores de riesgo de demencia.
Esta evidencia combinada llevó a una discusión acerca de establecer un diagnóstico específico de demencia relacionada con el alcohol;7–9 pero sin embargo el consumo de alcohol no se incluyó en el modelo de factores de riesgo para demencia durante el curso de vida en la reciente Comisión del Lancet sobre prevención de la demencia, intervención y atención médica.1
Este estudio explora los efectos de los trastornos causados por el consumo de alcohol sobre el inicio de la demencia en Francia. 10 La prevalencia de estos trastornos en Francia es cercana a la media de la Unión Europea y mucho mayor que las medias mundiales.11 Se examinaron los efectos del consumo de alcohol según el sexo sobre la demencia de comienzo temprano (<65 a="" os="" sup="">9,12
 y se investigó la posible modificación del efecto según el tipo de demencia.
Métodos
• Diseño
La fuente para este estudio fue la base de datos de las altas hospitalarias de Francia. Se analizó una cohorte nacional retrospectiva de todos los pacientes adultos (>20 años) ingresados al hospital entre 2008 y 2013. El resumen del alta incluyó el sexo, la edad al ingreso, los códigos del diagnóstico principal y el diagnóstico asociado al alta, los procedimientos médicos recibidos, la duración de la hospitalización y los modos de alta (incluida la muerte en el hospital).13
• Procedimientos
Los factores principales fueron los trastornos debidos al consumo de alcohol y el criterio principal de valoración fue la demencia.14,15
El inicio de la demencia se define por la edad al efectuarse el primer diagnóstico de demencia registrado entre 2008 y 2013; los diagnósticos efectuados antes de los 65 años se clasificaron como demencia de inicio temprano.
El inicio de la demencia se separó en tres clases: daño cerebral relacionado con el alcohol; demencia vascular y otras demencias, incluida la enfermedad de Alzheimer. Se consideró como demencia vascular cualquier registro de demencia vascular, demencia mixta o leucoencefalopatía vascular progresiva, así como cualquier demencia con antecedentes de ACV o de accidente isquémico transitorio.16
Los trastornos debidos al consumo de alcohol se identificaron por dos clases de códigos diagnósticos al alta:
1) trastornos mentales y conductuales debidos a consumo crónico perjudicial de alcohol anterior o actual, incluida la abstinencia de alcohol
2) enfermedades crónicas atribuibles a trastornos por el consumo de alcohol.10
Los trastornos relacionados con el alcohol fueron la enfermedad de Wernicke-Korsakoff, la enfermedad hepática terminal y otras formas de cirrosis hepática, la epilepsia y el traumatismo de cráneo.
Los factores de riesgo vascular fueron tabaquismo, obesidad, hipertensión, hiperlipidemia y diabetes.1 Las enfermedades cerebrovasculares fueron ACV hemorrágico, ACV isquémico, antecedentes de ACV, antecedentes de accidente isquémico transitorio y toras enfermedades cerebrovasculares, todas evaluadas antes del ACV. Otras enfermedades cardiovasculares fueron la cardiopatía isquémica, la enfermedad arterial periférica, la fibrilación auricular y la insuficiencia cardíaca.
Otros factores de riesgo para demencia fueron la depresión y la hipoacusia.1 Se controlaron además otros factores de riesgo, entre ellos la disminución de la agudeza visual que podría ser producto de retinopatía o glaucoma,1 la apnea del sueño1 y otras enfermedades que podrían conducir a tipos raros de demencia (nefropatía crónica, hipotiroidismo y enfermedades infecciosas del sistema nervioso central).
Resultados
Se encontró una gran asociación entre los trastornos por consumo de alcohol y todos los tipos de demencia
Entre 2008 y 2013 se dieron de alta de los hospitales franceses,31.624.156 adultos. De estos, 1.109.343 tenían diagnóstico de demencia y se incluyeron en el estudio.
De los 57.353 (5,2%) casos de demencia de inicio temprano la mayoría estaban relacionados con el alcohol o tenían el diagnostico agregado de trastornos por consumo de alcohol.
Se registró  daño cerebral relacionado con el alcohol en 35.034 casos de demencia y otros trastornos por consumo de alcohol en 52.625. Ambos fueron más frecuentes en varones.
De 8 295 081 hombres dados de alta entre 2011 y 2013, 181.255 (2,2%) habían recibido el diagnóstico de demencia a una mediana de edad de 82 años.
Se registraron trastornos por consumo de alcohol en el 6,2% de los hombres y en el 16,5% de los hombres con demencia. Los trastornos por consumo de alcohol se asociaron con aumento del riesgo del inicio de demencia entre los hombres y fueron el factor de riesgo modificable más fuerte para el inicio de demencia en hombres.
En cuanto al tipo de demencia, 12.435 (6,9%) de 181.255 hombres con diagnóstico reciente de demencia sufrieron daño cerebral relacionado con el alcohol  a una mediana de edad de 60 años. La asociación más fuerte con daño cerebral relacionado con el alcohol fue con enfermedad hepática terminal, seguida por cirrosis. Varios factores de riesgo contribuyeron independientemente al daño cerebral relacionado con el alcohol y con el tabaquismo.
En relación con el daño cerebral relacionado con el alcohol, el inicio de la demencia fue significativamente posterior en otros tipos de demencia. De 181.255 hombres con diagnóstico reciente de demencia, 69.700 sufrían demencia vascular (38%, mediana de edad 82 años) y 99.120 (54,7%; 83 años) sufrían otras demencias. Los trastornos por consumo de alcohol fueron más frecuentes en la demencia vascular (11,2%) que en otras (9%). En análisis multifactoriales de Cox, los trastornos por consumo de alcohol continuaron asociados con aumento del riesgo para cada tipo de demencia.
De 11.474.359 mujeres dadas de alta entre 2011 y 2013, 322.261 (2,8%) tuvieron diagnóstico reciente de demencia. La incidencia de la misma fue inferior en mujeres que en hombres hasta los 80 años. La mediana de edad al inicio de la demencia fue significativamente mayor en mujeres que en hombres (85 años), con informes de daño cerebral relacionado con el alcohol (4281 [1.3%] y 12.435 [6,8%], respectivamente) y de demencia vascular (104,113 [32,3%] y 69.700 [38,5%], respectivamente, significativamente menores
Los trastornos por consumo de alcohol en las mujeres se asociaron de la misma manera que en los hombres, con mayor riesgo para el inicio de la demencia y fueron el factor de riesgo modificable más fuerte para el inicio de la demencia en mujeres (figura 2).
Los mismos factores de riesgo independientes para el inicio de la demencia se identificaron para ambos sexos: todos los trastornos relacionados con el alcohol; el tabaquismo, la hipertensión y la diabetes entre los factores de riesgo vascular; el ACV hemorrágico, el ACV isquémico, los antecedentes de ACV, las arteriopatías periféricas (en hombres), la fibrilación auricular y la insuficiencia cardíaca entre las enfermedades cardiovasculares; y la zona de residencia de los pacientes con menor educación, la depresión, la hipoacusia, la insuficiencia renal crónica, el hipotiroidismo y las enfermedades infecciosas del SNC entre otros factores de riesgo.
Salvo por la depresión y el hipotiroidismo, los trastornos por consumo de alcohol y todos los otros factores de riesgo independientes para demencia fueron significativamente menos frecuentes en mujeres que en hombres. Además, salvo por los trastornos por consumo de alcohol, la fibrilación auricular, la menor educación y el hipotiroidismo, la fuerza de la asociación de los factores de riesgo con el inicio de la demencia fue significativamente diferente entre los sexos: mayor en hombres con trastornos relacionados con el alcohol, el ACV, la insuficiencia cardíaca, la depresión, la hipoacusia y las enfermedades infecciosas del SNC; y mayor en mujeres para los factores de riesgo vascular y la insuficiencia renal crónica.
Discusión
La carga de demencia atribuible al alcohol es mucho mayor de lo que se pensaba
En este estudio de carácter nacional se halló una gran asociación entre los trastornos por consumo de alcohol y todos los tipos de demencia.1 El índice de riesgo global para el inicio de todos los tipos de demencia fue mayor de 3,3 y para la demencia vascular y otras fue mayor de 2,3 para ambos sexos.
La asociación con trastornos por consumo de alcohol fue especialmente importante en aquellos con demencia de inicio temprano, donde la mayoría de los pacientes sufrían de daño cerebral relacionado con el alcohol o el diagnóstico de trastornos por consumo de alcohol. Este dato corrobora otros resultados, que sugirieron que el alcohol es un factor de riesgo para la demencia de comienzo temprano en hombres.12
El sistema de salud francés proporciona acceso universal y con gastos mínimos. Por consiguiente, más del 80% de los franceses mayores de 65 años fueron hospitalizados durante los 6 años del estudio, por lo cual los datos de este estudio se pueden generalizar a toda la población francesa 18 así como a poblaciones con exposición similar a los factores de riesgo en general y a los trastornos por el consumo de alcohol en particular.11
Se deben reconocer algunas limitaciones de este estudio, entre ellas variables mal clasificadas y otras que faltan, debido a la forma de registrar los datos administrativos.
Una limitación se relaciona con la evaluación de la demencia global y según el tipo. Debido al objetivo del estudio, los autores priorizaron el daño cerebral relacionado con el alcohol y la demencia vascular sobre la enfermedad de Alzheimer.
La segunda limitación se relaciona con la identificación de los trastornos debidos al  consumo de alcohol y otros factores de riesgo de demencia. Aunque estos trastornos fueron identificados por varias fuentes de información médica, los trastornos debidos al  consumo de alcohol probablemente fueron subestimados en relación con las estimaciones de prevalencia para Francia (16,7% para los hombres y 5,4% para lals mujeres).11
Los trastornos debidos al  consumo de alcohol  son muy estigmatizados, 24 con tasas de tratamiento de solo alrededor del 10% en Europa; 25 Es así probable que solo los casos más graves con dependencia del alcohol hayan sido registrados en el hospital.
Los datos obtenidos de este estudio efectuado en todo el país sugieren que la carga de demencia atribuible al alcohol es mucho mayor de lo que se pensaba. En análisis multifactoriales, los trastornos debidos al  consumo de alcohol fueron el mayor factor de riesgo modificable para el inicio de demencia. Además, aunque la abstinencia de alcohol se asoció con menor riesgo de muerte en relación con los trastornos debidos al  consumo de alcohol no mejorados, los datos de este estudio muestran que el riesgo de inicio de la demencia no cambiaba tras la abstinencia.
Este dato corrobora los resultados recientes que muestran que el consumo de alcohol provoca directamente daño cerebral durante toda la vida.5,6
Por último, los trastornos debidos al  consumo de alcohol se asociaron con todos los otros factores de riesgo independientes para el inicio de demencia, lo que sugiere que ellos contribuyen de muchas maneras al riesgo de demencia.
En resumen, los datos de este estudio avalan que los trastornos debidos al consumo de alcohol se deben reconocer como uno de los principales factores de riesgo para todos los tipos de demencia. La demencia relacionada con el alcohol-se debe reconocer como una de las principales causas de demencia de inicio temprano.7–9 Además, los médicos deben ser más conscientes de la importancia de los trastornos debidos al consumo de alcohol para el desarrollo de la demencia durante todo el curso de vida , que parece ser un factor de riesgo omitido a menudo.1
La detección temprana, las intervenciones breves (entrevistas motivadoras estructuradas, cortas, que apoyen a las personas para cambiar su conducta en relación con el alcohol) y tratamiento para la dependencia del alcohol o trastornos menos graves del consumo de alcohol son medidas eficaces en la atención primaria.29 Políticas preventivas con respecto al alcohol, con reducción de su disponibilidad, aumento de los impuestos al alcohol y prohibición de la publicidad y comercialización del mismo, también son medidas eficaces. 30 Si se implementaran todas estas acciones no solo disminuiría la incidencia de demencia o se retrasaría su inicio, sino que también disminuiría la morbimortalidad atribuible al alcohol.25

SI EL TRABAJO ES SALUD,QUE TRABAJEN LOS ENFERMOS


El trabajo mata y mata mucho

El Salto

En un mundo donde lo único que importa es el dinero, nuestras vidas —las de las trabajadoras— son supeditadas al beneficio económico.

 
Un trabajador en la construcción de la estación de metro de Sol. OLMO CALVO
En 2017, según los datos provisionales del Ministerio de Trabajo, 618 personas murieron en accidente laboral y 4.510 sufrieron un accidente laboral grave que les dejará alguna secuela permanente. De mantenerse la tasa de incidencia actual, en una vida laboral de 37 años —la que se nos exige para disfrutar del total de nuestra pensión—, de cada 107 trabajadoras una sufrirá secuelas permanentes por un accidente laboral y de cada mil, una morirá.
Los datos de enero de 2018 nos presentan un panorama aún más lúgubre: 52 personas murieron en accidente laboral, lo que supone un muy preocupante aumento del 23,8 % respecto a los datos de enero de 2017. Los accidentes graves también se han incrementado un 12.5 % en este periodo.
Por si estos datos no fueran suficientemente alarmantes, hay que tener en cuenta que estas son las cifras “oficiales”, que reflejan solo aquellos accidentes que la ley reconoce como laborales. No están incluidas en esta lista personas que, trabajando sin contrato, temen denunciar a su empleador tras sufrir el accidente —caso frecuente en el servicio doméstico— ni quienes, estando jubiladas, se ven forzadas a trabajar si quieren comer todos los días —no es difícil encontrar noticias en periódicos locales sobre muertes provocadas por maquinaria agrícola donde la víctima tiene más de 70 años—.
Tampoco recogen los sufridos por el 80% de los 3 millones de autónomos, cuyos ingresos no les permiten cotizar las cuotas por accidente de trabajo, muchos de ellos trabajando en los tres sectores de mayor siniestralidad laboral: el agrícola, la construcción y el transporte. Y, por supuesto, mucho menos se recogen los datos de muertes como la sufrida recientemente en Lavapiés por Mame Mbaye, fallecido a consecuencia de algo que forma parte del día a día del trabajo de un mantero: huir de la policía para preservar su medio de subsistencia.
Es también alarmante que se pretenda subir la edad de jubilación a los 70 años, cuando el riesgo de morir en accidente laboral mortal aumenta conforme aumenta nuestra edad —una persona que tiene más de 60 años corre un riesgo un 400% más alto de morir trabajando que una de 50 años—. Otro motivo que nos parece de peso para rechazar la ampliación de la edad de jubilación.
Es importante también reseñar que tampoco están incluidas las enfermedades profesionales. Si en el caso de la siniestralidad laboral hemos visto que la estadística oficial está lejos de la realidad, en el caso de las enfermedades laborales el subregistro de los datos oficiales es escandaloso. Los datos del observatorio de enfermedades profesionales recogen 20.600 nuevos partes, de los cuales 717 ocasionaron lesiones permanentes. En el resumen no se indica la existencia de muertes, pero dentro
del informe encontramos que han sido reconocidos cinco fallecimientos en 2016 —consecuencia de enfermedades profesionales iniciadas a partir del 1 de enero de 2007— y que han muerto 337 pensionistas de incapacidad permanente derivada de la enfermedad profesional, sin que se especifique si la muerte ha sido causada o no por la enfermedad profesional que padecían.
Los datos que maneja la OIT sobre muertes ocasionadas por el trabajo son de 2 millones de muertes anuales en el mundo, de las cuales 360.000 serían por accidente laboral y el resto por enfermedad profesional, lo que supone que, por cada persona que muere en accidente de trabajo, mueren cinco por enfermedad laboral —en nuestro país se reconocieron 0,008 muertes por enfermedad laboral respecto a las reconocidas por accidente—. Creemos que la comparativa no requiere de más explicaciones.
De nuevo tenemos que hacer hincapié en el silenciamiento de las muertes ocasionadas por el trabajo. La OIT informa de 2 millones de muertes anuales relacionadas con el trabajo, y para saberlo hay que realizar una intensa revisión de noticias. Aún más doloroso, el mismo informe estima en 12.000 las niñas que mueren cada año por accidente laboral. ¿Alguien ha oído hablar de ellas? ¿cuánta gente sabe que el 28 de abril es el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo y también el Día Internacional en Memoria de los Trabajadores Fallecidos y Heridos?
Indigna también que, en los artículos sobre muertes relacionadas con el trabajo de los organismos supranacionales, los datos vayan siempre acompañados de su coste económico. Desgraciadamente, en un mundo donde lo único que importa es el dinero, nuestras vidas —las de las trabajadoras— son supeditadas al beneficio económico, lo que implica que las políticas de prevención no vayan encaminadas a alcanzar una siniestralidad 0, sino una siniestralidad asumible.
Muestra de esto es la clara vinculación entre precariedad y muertes por accidente laboral en nuestro país. Las estadísticas muestran que, desde 2013 —año en que se aprobó la última y drástica reforma laboral—, las muertes en el trabajo suben de año en año. El incremento de accidentes laborales desde 2013 es de un 12,72%, mientras que las horas trabajadas solo han aumentado unas décimas por encima del 6%. La subcontratación es también causa directa de siniestralidad.
Si nuestro Estado pretendiera reducir a cero las muertes causadas en el trabajo, lo primero que tendría que hacer es terminar con la precariedad laboral y con la subcontratación. De nada sirven políticas y normativas de prevención si quienes trabajamos nos vemos obligadas a elegir entre nuestra seguridad y la miseria a causa de un mercado laboral cada vez mas asfixiante.
Es importante mencionar la altísima incidencia de enfermedades provocadas por causas psico-sociales. Son varias las enfermedades mentales vinculadas con el trabajo. La ansiedad y el estrés son las más frecuentes, quizás esto explique que la primera causa de muerte por accidente laboral, por delante de los accidentes de tráfico —aun incluyendo los ocurridos in itinere— son infartos y derrames cerebrales. Pese a ello, las enfermedades psíquicas no están incluidas en el cuadro de enfermedades profesionales del Estado español. Otro claro indicador de que la precariedad, la inseguridad laboral y el exceso de carga de trabajo son causas directas de las muertes en el trabajo.
¿Veremos alguna vez que los grandes medios se ocupen de tratar este asunto? ¿Se ocupará algún gobierno de proteger nuestras vidas eliminando la inseguridad laboral? Como no creemos que esto vaya a ocurrir, a las trabajadoras no nos queda más remedio que tomar conciencia de que, cada mañana, cuando nos levantamos para ir a trabajar, nos estamos jugando la vida y tener presentes los riesgos que corremos para poder evitarlos.