viernes, 13 de julio de 2018

El humor gráfico de Juan Carlos Ortega del 13 de Julio del 2018

VAMOS PERDIENDO VISION


Un cráneo revela nueva información del sistema visual neandertal


El córtex visual primario es el área del cerebro localizada en el polo posterior de la corteza occipital, responsable del procesamiento de los estímulos visuales. En los neandertales, esta corteza es más extensa que en Homo sapiens, por lo que se deduce que la agudeza visual también sería superior a la del humano moderno, según un estudio a partir de un espécimen hallado en la cueva de El Sidrón (Asturias).

<p>Cráneos de <em>Homo sapiens</em> (izquierda) y <em>Homo neanderthalensis </em> (derecha) / Grupo de Paleoantropología (MNCN-CSIC) </p>
Cráneos de Homo sapiens (izquierda) y Homo neanderthalensis  (derecha) / Grupo de Paleoantropología (MNCN-CSIC) 
El análisis de un hueso occipital de hace 49.000 años encontrado en la cueva de El Sidrón (Asturias) revela que los neandertales poseían una corteza visual primaria más extensa que la del Homo sapiens, lo que también podría suponer una mayor agudeza visual, según una investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).
El estudio, publicado en Journal of Anatomy, proporciona información sobre el sistema visual de los neandertales al comparar el córtex visual primario –parte de la corteza cerebral ubicada en el lóbulo occipital, responsable del procesamiento de la información visual– con el de los humanos modernos.
“Hemos demostrado que el neandertal tiene un córtex visual primario más extenso que el humano moderno, por lo que es muy probable que también estuviera dotado de una mayor agudeza visual que nosotros”, explica Ángel Peña Melían, investigador del departamento de Anatomía y Embriología de la UCM. “Dicha extensión no se debe a la adaptación a regiones más frías y con menos luminosidad, como se pensaba hasta ahora, ya que el espécimen procede de una región al sur de Europa más cálida y luminosa que el norte del continente”, continúa el experto.
Moldes craneales en 3D
Debido a las excelentes condiciones de preservación del fragmento del fósil SD-2300, correspondiente a un hueso occipital, se han identificado unas huellas excepcionalmente marcadas de los surcos y giros de la región del cerebro relacionada con esa superficie endocraneal que corresponden al polo occipital del cerebro y zonas vecinas.

“Los resultados de esta comparación apuntan que el cerebro del neandertal en esa región era muy similar en cuanto a la dotación de surcos y giros a la del humano moderno. Sin embargo, se comprueba una mayor extensión del surco calcarino, situado en la cara medial del lóbulo occipital, en comparación con el humano moderno”, explica el investigador del MNCN, Antonio García-Tabernero. “Al ser el surco calcarino de mayor longitud, el córtex visual primario era también más extenso en el neandertal al compararlo con el humano moderno”, concluye el investigador del MNCN.
Para este estudio se realizaron moldes endocraneales tanto reales como virtuales (mediante la utilización de programas 3D de ordenador) y se compararon con las mismas regiones del cerebro humano moderno utilizando el material postmorten del Centro de Donación de Cuerpos y Salas de Disección de la UCM.
Los procesos de evolución cerebral de Homo neanderthalensis y Homo sapiens son hitos notables en la paleoneurología del género Homo. Ambos alcanzaron un grado muy alto de encefalización, pero a través de diferentes trayectorias evolutivas, produciéndose varios cambios, no solo en tamaño, sino también en forma y organización neurológica, como demuestra este nuevo hallazgo.
Referencia bibliográfica:

jueves, 12 de julio de 2018

LOS RUSOS SE DROGAN CON AMONIACO Y LO INGLESES SE "REFRESCAN"!!!!!!!!!CON NO SABEMOS QUE COÑO

La ciencia del cerebro: qué escupen los futbolistas en la Copa del Mundo

Especialistas analizan los efectos de los enjuagues de carbono y carbohidratados durante el partido.

Harry Kane --capitán de Inglaterra y goleador de la Copa del Mundo-- pareció por momentos más interesado en enjuagarse la boca con un líquido que en tragarlo.
Bien avanzado un épico partido de la segunda ronda contra Colombia que se prolongó a 30 minutos de tiempo adicional y penales, Kane exprimió vigorosamente en su boca una botella de bebida deportiva. Después arrojó un chorro de fluido en lugar de ingerirlo.


Harry Kane, capitán de Inglaterra (AFP)
Harry Kane, capitán de Inglaterra (AFP)
Otros jugadores de Inglaterra -que este miércoles perdió contra Croacia en las semifinales- también se enjuagan la boca y escupen a medida que van cansándose en los partidos y su rendimiento tiende a declinar.
Lo mismo hicieron muchos jugadores de otros equipos. Cristiano Ronaldo, el astro portugués, tomaba sorbos de su botella y los despedía en puntos y rayas como en una especie de código Morse acuático.
Puede que algunos jugadores quieran evitar sentirse hinchados y simplemente se refresquen la boca por el calor.
Pero a otros se los nota más decididos, con otra intención. Los jugadores están notoriamente aislados durante el Mundial de fútbol y en especial poco dispuestos a hablar sobre sus secretos de mantenimiento físico, de manera que lo que contienen sus botellas se desconoce.


Kane. (AP)
Kane. (AP)
Pero podrían estar empleando una técnica llamada “enjuague de carbono” o “lavado bucal”, según algunos científicos especializados en ejercicios y nutrición.
Durante más de una década, la investigación en deportes de resistencia como el ciclismo y las carreras a pie demostraron quelos atletas pueden lograr un incremento de rendimiento enjuagándose la boca con una solución carbohidratada y después expulsándola sin tragar.
Esencialmente, de acuerdo con los científicos, los receptores de la boca envían señales a los centros de placer y recompensa del cerebro, insinuando que hay más energía en camino, de modo que los músculos puedan esforzarse un poco más y no haya razón para sentir tanto cansancio.
“En cierta forma estás engañando al cerebro un poquito; creemos que eso es lo que hace este mecanismo”, dijo Asker Jeukendrup, fisiólogo de ejercicios y nutricionista deportivo que, junto a colegas suyos de la Universidad de Birmingham de Inglaterra, detectó en 2004 que el enjuague de carbono hacía que los ciclistas fuesen alrededor de un minuto más rápidos en las pruebas de 40 kilómetros por tiempo.


Cristiano Ronaldo, en el Madrid. (AFP)
Cristiano Ronaldo, en el Madrid. (AFP)
El equipo nacional de Inglaterra no aceptó hablar sobre sus tácticas nutricionales en la Copa del Mundo. Pero una persona familiarizada con el régimen del equipo reconoció que los enjuagues de carbono eran algo que “se ha visto hacer en el pasado” al seleccionado y se los consideraba una “práctica bastante estándar”.
Un funcionario de la Premier League inglesa dijo que los buches con carbono se usaban para potenciar la energía, evitar la sensación de pesadez en el estómago y tratar de evitar calambres. Los científicos dijeron también que la técnica puede ser beneficiosa para eludir el malestar estomacal que puede producirse por tragar bebidas carbohidratadas.
Indican las investigaciones que el enjuague de carbono puede mejorar la performance cuando el líquido se agita dentro de la boca durante 5 a 10 segundos, cuanto más tiempo mejor, para que más receptores orales entren en contacto con los carbohidratos.

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“Yo diría que todavía no es algo tan difundido” en la Copa del Mundo, pero parece que los jugadores están haciéndose más enjuagues de carbono que antes, dijo Jeukendrup, que ahora es profesor de metabolismo del ejercicio en la universidad inglesa Loughborough.
“Espero que se trate de un plan deliberado”, dijo. “Es bueno ver que la ciencia se abre camino hacia el deporte concreto.” Desde luego, los buches de carbono no pueden sostener a los jugadores durante un período indefinido. También debe ingerirse combustible carbohidratado a medida que en los músculos del cuerpo merma el glicógeno, forma de glucosa acumulada para proporcionar energía durante el ejercicio. De lo contrario, con el tiempo los jugadores se quedan sin nafta.
La mayoría de las investigaciones indica que los enjuagues con carbono son óptimos para el ejercicio intenso que dura entre 30 minutos y una hora. Dado que un partido de fútbol dura por lo menos 90 minutos y puede extenderse a dos horas en las rondas eliminatorias del campeonato mundial, recurrir a esta técnica puede ser “lo que no hay que hacer”, dijo Lindsay Bottoms, fisióloga del ejercicio e investigadora principal de deporte, salud y ciencia en la Universidad de Hertfordshire de Inglaterra.
Bottoms ha descubierto que el lavado bucal puede mejorar el desempeño pulmonar de los esgrimistas. Y uno de sus colegas que trabaja en el equipo de Inglaterra en la Copa del Mundo dijo que el nutricionista del grupo puso a los jugadores al tanto de los beneficios potenciales de los enjuagues de carbono en futbol.
Pero Bottoms agregó: “Hace falta que lo ingieran en vez de escupirlo, debido a la duración del futbol. Idealmente, diría que hay que hacer un buche y después tragarlo”, para obtener un beneficio doble.
La investigación de los beneficios potenciales de la ingestión de carbohidratos para el rendimiento en futbol está, en términos relativos, en su infancia. Son escasas las chances de beber líquidos luego del precalentamiento y el entretiempo. Nadie ha dado todavía con la cantidad óptima de hidratos de carbono que hay que ingerir para lograr un buen incremento de performance. Algunos estudios indican que es más de lo que se ingiere habitualmente durante un partido.
Los beneficios en cuanto a rendimiento en running aparecen con bastante claridad en las investigaciones, dijo Jeukendrup. Pero lo que es menos cierto, según él mismo ha escrito, es si beber soluciones con carbohidratos mejora procedimientos específicos del futbol como los pases, llevar la pelota con los pies (dribbling), patear y cabecear, ya sea postergando el cansancio o incidiendo en procesos cerebrales.
Hay estudios que muestran efectos positivos en el dribbling, los pases y el ritmo, pero otros aspectos no muestran cambios. No es una sorpresa, dijo Jeukendrup, el científico que estudia el ciclismo. Medir el funcionamiento en fútbol es extremadamente complicado y está sujeto a muchas variables.


Kane. (AFP)
Kane. (AFP)
Siguen sin contestarse muchas preguntas sugestivas en cuanto a los enjuagues con carbono: ¿Afectan la función cognitiva? ¿La toma de decisiones? ¿El tiempo de reacción?
¿Permiten que un jugador llegue a la pelota un paso antes cuando se instala la fatiga en los 15 minutos finales de un partido, proporcionando una fracción de segundo extra para tomar una decisión? ¿O para patear algo más fuerte y con mayor precisión?
¿Pueden haber influido en parte los enjuagues con carbono para que Inglaterra superara su traumática historia de fracaso en los penales en la victoria contra Colombia la semana pasada?
“Yo no diría tanto”, exclamó sonriendo Ian Rollo, científico líder del Instituto Gatorade de Ciencia Deportiva de Gran Bretaña.
“Por el momento, de ninguna manera podemos acreditarnos éxito alguno con los penales.” En cualquier caso, el enjuague de carbono no produce daño, de acuerdo con Rollo y otros científicos. (La broma es que el único riesgo posible es tener caries por tratarse de bebidas azucaradas.)
Y podría haber algunas ventajas del lavado bucal, dijo Rollo, así que “¿por qué no ponerlo en práctica?” Cuando la Copa del Mundo se acerca a su fin, el enjuague carbohidratado que elabora una empresa de Nueva York llamada Unit Nutrition, pasa a estar en venta en el mercado. Investigadores de la Universidad del Estado de Michigan están midiendo la actividad cerebral en estudiantes de nivel secundario para intentar determinar cuánto persiste un aumento potencial del rendimiento originado en un enjuague de carbono y si el enjuague de glucosa de Unit Nutrition puede mejorar la atención de atletas y otros usuarios.
Los resultados son “muy preliminares” pero indican que el incremento de performance dura unos 15 minutos. El enjuague parece contrarrestar el cansancio y aumenta la atención en una tarea, dijo David Ferguson, profesor adjunto de fisiología de los ejercicios en la Universidad del Estado de Michigan.
Para los jugadores de las semifinales de la Copa del Mundo, cansados al cabo de partidos cargados de presión, en el calor, durante casi un mes en Rusia luego de una temporada entera en sus equipos habituales, los enjuagues con carbono no parecen “hacerlos correr más rápido ni pegarle más fuerte a la pelota”, afirmó Ferguson.
En cambio, agregó, “van a maximizar su atención de modo que no se dejen vencer por el cansancio, que puedan ubicarse en la posición adecuada para jugar como tienen que jugar”.
Al acercarse a los penales el partido entre Inglaterra y Colombia, se hacía muy tarde incorporar carbohidratos en el torrente sanguíneo pero tal vez no demasiado tarde para provocar un buen “impulso cerebral” por medio de un enjuague de carbono, dijo Trent Stellingwerff, director de soluciones de la división del Pacífico del Instituto Deportivo Canadiense, que miró el partido y que ha estudiado los enjuagues con carbono.
“Vas a recurrir a todos los trucos que encuentres en el libro para tratar de maximizar la atención cognitiva después de dos horas de un partido muy intenso”, dijo. “Hay apoyo científico para respaldar eso dentro de un modelo de futbol? No que yo sepa. ¿Puede ser perjudicial? No, en absoluto. Si los deportistas creen en eso y es parte de su magia, ¿funcionará?
Por supuesto que sí.
♦ Andrew Keh, Tariq Panja y Rory Smith colaboraron con informes desde Rusia.

SEIAN VEGANOS ?

El sarro de los neandertales demuestra el consumo generalizado de plantas


Investigadores de varias instituciones europeas han analizado los trozos de cálculo dental o sarro de los neandertales para conocer su dieta. El estudio demuestra que el consumo de vegetales era generalizado, pero limitado a un tipo de planta o vegetal concreto

<p>Domingo C. Salazar, investigador en la UPV/EHU. / Ikerbasque</p>
Domingo C. Salazar, investigador en la UPV/EHU. / Ikerbasque
Los científicos Domingo C. Salazar, del centro Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y Robert C. Power, del Instituto Max-Plank de Antropología Evolutiva (Alemania), han participado en un estudio que ha analizado los trozos de cálculo dental o sarro de neandertales, con el objetivo de conocer su dieta.Los resultados del trabajo han sido publicado en la revista Journal of Human Evolution.
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Microrrestos de una variedad de plantas, algunos de los cuales representan alimentos dietéticos de los Neanderthales. / UPV/EHU
Los neandertales (Homo neanderthalensis) habitaron Europa y partes de Asia occidental desde hace 230.000 hasta 28.000 años, coincidiendo durante los últimos milenios con el Homo sapiens, y se extinguieron por motivos aún discutidos.
La idea más común es que su desaparición fue motivada por una mayor competencia de los humanos más modernos. Se cree que los neandertales tenían dietas más limitadas, mientras que nuestros antepasados ​​tenían dietas más flexibles y adaptativas que incluían alimentos marinos y abundantes plantas.

Esta nueva investigación de los fragmentos de cálculo dental o sarro, "demuestra que la explotación de plantas era una estrategia de subsistencia de los neandertales extendida y profundamente arraigada", agregan.
Sin embargo, "todavía hoy solo tenemos una imagen fragmentada de su ecología dietética dado que carecemos de información amplia y ambientalmente representativa sobre el uso que hacían de plantas y otros alimentos", señalan los autores.
Domingo C. Salazar indica que los resultados apuntan a que el consumo de vegetales en los neandertales era generalizado, pero limitado a un tipo de planta o vegetal concreto, a diferencia de cómo los humanos modernos se nutrían.“Esta forma de alimentarse, en lugar de ser signo de primitividad, refleja una estrategia que simplemente se mantuvo durante miles de años por su eficacia

miércoles, 11 de julio de 2018

El investigador Vinay Prasad es el azote de la medicina ineficaz

“El 40% de lo que hacemos los médicos es incorrecto”


Vinay Prasad es un oncólogo sin complejos. No le tiemblan la voz ni el pulso a la hora de criticar toda una serie de prácticas médicas que deberían corregirse. Tratamientos y pruebas ineficaces, intereses económicos, ensayos clínicos inadecuados… En su opinión, solo una mejor ciencia podrá dar lugar a una mejor medicina.

Jesús Méndez |
<p>El oncólogo Vinay Prasad. / Universidad de Oregón</p>
El oncólogo Vinay Prasad. / Universidad de Oregón
Tiene apenas 35 años y ya le definen como el nuevo enfant terrible de la medicina. Vinay Prasad es un oncólogo especializado en hematología y profesor en la universidad de Oregón, en los Estados Unidos. Coautor del libro Ending Medical Reversal, se erige como uno de los azotes de la medicina.
Recientemente ha estado presentando sus ideas en Barcelona, en el hospital Clínic y en unas jornadasorganizadas por la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitaria de Cataluña. El título de su presentación coincide con el de este artículo y deja pocas dudas sobre su enfoque: “El 40% de lo que hacemos es incorrecto”.

La cifra proviene de
 un estudio del año 2013 en el que él mismo participó y que dio la vuelta al mundo. En él analizaron 363 artículos publicados durante diez años en la revista médica más prestigiosa, The New England Journal of Medicine, que evaluaban si una nueva práctica médica era mejor que aquella a la que había sustituido. De ellos, 146 (el 40,2%) encontraba que no, que la nueva resultaba ser peor que la anterior.“No pretendo convencer de la cifra exacta. Puede que no sea exactamente el 40%. Lo que quiero es alertar sobre lo que sugiere”, comienza. Con incorrecto se refiere a todo tipo de práctica médica, ya sean medicamentoscirugíaspruebas diagnósticas que o bien no son mejores que las anteriores (pero sí más caras) o no son eficaces, o incluso son peores que no hacer nada.
“Pensamos que con los cambios en medicina sucede como con los coches o los teléfonos, que siempre van a mejor. Y es cierto, pero solo parcialmente. Los libros de medicina parecen escritos por los vencedores”, denuncia.

¿Cuáles son las causas?

“En ciertos casos es porque recibimos incentivos económicos, pero la mayor parte de las veces nos convencemos de que algo funciona y lo corroboramos con evidencias anecdóticas –explica a Sinc–. Tanto los médicos como los pacientes nos engañamos a nosotros mismos. Además hay otra cuestión: no se realizan los estudios correctos”.
Prasad es tremendamente crítico con la forma en que las novedades llegan a la práctica clínica. En su opinión a veces se incorporan basándose en estudios débiles que, aun plausibles científicamente, no demuestran que sean útiEl año pasado, un artículo en la revista BMJ hizo saltar la voz de alarma. Mostró que hasta el 50% de los fármacos contra el cáncer que se aprobaron en Europa entre 2009 y 2013 no mejoraban la supervivencia ni la calidad de vida. Sin embargo, todos habían mostrado eficacia en los ensayos clínicos previos a su comercialización y, en general, se vendían a precios elevados.En otras ocasiones los ensayos clínicos no se han realizado como deberían. Además de la opacidad –muchos de los que tienen resultados negativos no se publican– según Prasad suelen diseñarse para aumentar las probabilidades de éxito y eso lleva a que su eficacia sea menor en condiciones reales. Y, en su inmensa mayoría, son realizados por la propia industria. “Es como si yo fuera pintor y me presentara a un concurso en el que también soy el jurado. Seguramente ganaré ese concurso”.
Prasad critica el diseño de estos ensayos, basados en variables intermedias y no en el objetivo final. Por ejemplo, como se tarda mucho tiempo en estudiar si un fármaco mejora la supervivencia, se analiza si retrasa el momento en que el cáncer progresa o vuelve a aparecer. “Pero se ha demostrado que esto no significa que el paciente vaya a vivir más tiempo. Ni siquiera que aumente su calidad de vida, aunque suene contraintuitivo”.

Más evaluaciones independientes

Dispara también contra lo que muchos consideran la esperanza contra el cáncer: la medicina personalizada de precisión. En un controvertido artículo en la revista Nature llegó a decir que se trataba de un espejismo. Sus críticos denunciaron su temeridad: de momento no es la panacea, pero ha dado resultados muy positivos en tumores como ciertas leucemias, de mama o de pulmón.
“Yo me refería más bien a la nueva corriente que busca secuenciar la genética completa del tumor y a partir de ahí buscar un fármaco dirigido. Pero también abarca casos como estos. Solo pueden aplicarse en un 9% de los pacientes y disminuyen el tamaño del tumor en el 5%”.

Prasad reclama más evaluaciones. “Las novedades que se introducen en la práctica clínica deberían examinarse mediante ensayos clínicos sistemáticamente, empezando con lo más utilizado y lo más caro, y evitando conflictos de interés”. Una vez identificadas, las
 prácticas ineficaces deberían cambiarse.¿Cree entonces que ha sido un error poner tantas esperanzas y recursos en este tipo de terapias? “Nos movemos por modas sin saber lo que va a ser eficaz en el futuro. Cuando James Allison empezó sus estudios sobre la inmunoterapia le dijeron que era una locura. En lugar de concentrarnos tanto en un área deberíamos mantener abiertos varios enfoques durante el tiempo suficiente”, asegura.

Médicos y pacientes

Sobre todo, los ensayos clínicos que justifican la aprobación de una práctica clínica deberían ser mejores y realizarse “por una agencia independiente, no por la industria”. Sobre su altísimo coste, Prasad opina que se han hinchado por motivos burocráticos y pueden hacerse de forma más barata.
“Alguien me dijo que los médicos me invitan a dar conferencias porque están de acuerdo conmigo, aunque no lo confiesen”
¿Qué pensarán los pacientes si se les cambian prácticas o tratamientos habituales porque no eran eficaces? El riesgo de perder su confianza es muy alto. Prasad admite que es un tema delicado, pero, en su opinión, “la gente es inteligente, solo que muchas veces está desinformada. Los médicos debemos ser honestos y explicar cómo funciona la ciencia. En el fondo es un tema de cultura científica. Y, ante todo, debemos ser más humildes en lo que hacemos”.
¿Y el resto de la comunidad médica? “Está claro que es algo controvertido, pero creo que la reacción es positiva porque me siguen invitando a dar conferencias en sitios importantes (sonríe). Una vez un compañero me dijo que la razón por la que no están de acuerdo pero me siguen invitando es porque secretamente sí lo están. Aunque no lo vayan a confesar”.

Ejemplos e iniciativas

Los ejemplos de prácticas médicas ineficaces o de poco valor son numerosos, pero dos suelen ser los más comentados. Uno de ellos es el uso de terapia hormonal sustitutiva en mujeres posmenopáusicas, que se generalizó en los años 80 y 90. Como los estrógenos parecían proteger la salud cardiovascular, la lógica científica inicial y los primeros estudios epidemiológicos hicieron que se emplearan en millones de mujeres. Sin embargo, un potente trabajo del año 2002 mostró que la terapia no solo no protegía, sino que podía ser perjudicial. La recomendación se retiró.
El otro ejemplo tiene que ver con los enfermos coronarios pero estables, en los primeros momentos de la enfermedad. En ellos tiende a colocarse un stent, una suerte de muelle que mantenga abierta la arteria estrechada. Aunque la operación tiene también una lógica básica, un estudio del año 2007 no encontró beneficios respecto al tratamiento con pastillas habitual. A pesar de ello, se siguen colocando hoy en día a un ritmo similar.
En los últimos años han surgido diversas iniciativas que tratan de centralizar y mejorar la búsqueda de estas prácticas de poco valor. Algunas de ellas son la plataforma Choosing Wisely (“Elegir sabiamente”) o la sección Less is more (“Menos es más”) de la revista JAMA. En España se encuentra la web de consultas DianaSalud, de la que forma parte la iniciativa MAPAC (Mejorar la Adecuación de la Práctica Asistencial y Clínica)
 
 
 
 

Descubren el color "más antiguo del planeta"

Janet Hope sostiene un tubo con el pigmento hallado en rocas de 1.100 millones de añosDerechos de autor de la imagenLANNON HARLEY AUSTRALIAN NATIONAL UNIVERSITY
Image captionEl pigmento fue descubierto en rocas de 1.100 millones de años de antigüedad halladas bajo el desierto del Sahara.
"Dio un grito y enseguida vino corriendo".
Jochen Brocks, científico de la Universidad Nacional de Australia, describió a la BBC el asombro de una investigadora en su laboratorio cuando vio algo que nadie había presenciado jamás.
Nur Gueneli, estudiante de doctorado, había descubierto el color natural que, según los científicos en Australia, ha sobrevivido más tiempo en el planeta.
El pigmento fue descubierto en rocas de 1.100 millones de años de antigüedad halladas bajo el desierto del Sahara.
Cuando está diluido, el pigmento tiene un color rosa o rosado brillante, "un rosa neón", según Brocks.
Pero en altos grados de concentración el color puede ser desde rojo sangre a morado oscuro.

"Piel de dinosaurio"

"En un primer momento pensé que la muestra estaba contaminada", le confesó Brocks a la BBC.
Imagina que pudieras hallar la piel de un fósil de dinosaurio con su color original. Éste es el tipo de descubrimiento que hemos hecho
Jochen Brocks, Universidad Nacional de Australia
"Es increíble que algo con un color biológico haya sobrevivido durante tanto tiempo", agregó.
"Imagina que pudieras hallar la piel de un fósil de dinosaurio con su color original, por ejemplo verde o azul. Éste es el tipo de descubrimiento que hemos hecho".
"Estamos hablando de moléculas reales, las moléculas coloreadas más antiguas del mundo".

Océano extinto

Las rocas fueron halladas hace unos diez años por una compañía minera que perforaba a cientos de metros de profundidad en la Cuenca de Taoudeni, en Mauritania, en el oeste de África.
El pigmento es 500.000 años más antiguo que otros descubiertos previamente.
¿Cuál es el origen del color?
Gueneli señaló que las moléculas "son fósiles de clorofila producida por cianobacterias, organismos que realizaban fotosíntesis y vivían en un océano ya extinto".
Tubo con el pigmento diluidoDerechos de autor de la imagenLANNON HARLY AUSTRALIA NATIONAL UNIVERSITY
Image captionLas moléculas coloreadas son fósiles de clorofila producida por cianobacterias, organismos que realizaban fotosíntesis y vivían en un océano ya extinto.
Brocks explicó a la BBC que "hace mil millones de años las cianobacterias dominaban la base de la cadena alimenticia y esto explica por qué en esa época aún no había animales".
Las cianobacterias no proporcionaban los nutrientes necesarios para el desarrollo de criaturas marinas grandes, que debieron aguardar al desarrollo de las algas.
"Aunque las algas son microscópicas, son mil veces más grandes en volumen que las cianobacterias y son una fuente mucho más rica de alimento", señaló el científico del Departamento de Estudios de la Tierra de la Universidad Nacional de Australia.
"Los océanos de cianobacterias comenzaron a desaparecer hace unos 650 millones de años, cuando las algas comenzaron a proveer la energía necesaria para la evolución de ecosistemas complejos".
"Estos ecosistemas permitieron que animales más grandes, incluyendo los seres humanos, llegaran a sobrevivir en la Tierra".
El estudio fue publicado en la revista de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, Proceedings of the National Academy of Sciences o PNAAS.