domingo, 9 de septiembre de 2018

LOS/AS BOLUDOS/AS DEL GOBIERNO SOCIATA-PODEMITA QUIEREN PROHIBIR EL SEXO,PROHIBAN COMER QUE HAY GENTE MUY GORDA PAJEROS/AS

Deseo, sexo, poder y dinero: las trabajadoras del sexo reclaman una voz propia

Como afirma Silvia Federici ninguna mujer debería preguntar a otra qué dominación prefiere ni ninguna feminista debería decir a otra cómo debe usar su cuerpo
MONTSERRAT GALCERÁN

J.R.MORA
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La aparición del sindicato OTRAS, protagonizado por trabajadoras del sexo, ha roto un cierto statu quo sobre el tema de la prostitución. Ciertamente los feminismos no tienen una postura unívoca: hay corrientes feministas que defienden el denominado “abolicionismo” que persigue eliminar (abolir) las prácticas sexuales remuneradas económicamente (prostitución); otras defienden una regulación más o menos estricta. Por su parte, las trabajadoras del sexo, feministas o no, insisten en que el trabajo sexual es un trabajo y exigen poder desempeñarlo “con derechos”. Algunas de ellas son las impulsoras de este sindicato.
A primera vista el abolicionismo parece la opción más “obvia”: la prostitución atenta contra el honor de las mujeres, cosifica nuestro cuerpo, nos priva de libertad sexual y va ligada en muchos casos a delitos graves como son actuaciones mafiosas, tráfico de mujeres y niñas y otras barbaridades. Pero a pesar del dramatismo de su retórica, esta postura no toma en consideración las voces de las mujeres que trabajan en este campo ni es capaz de distinguir entre formas realmente delictivas y otras que no lo son. Hetaira y otras asociaciones han hecho una encomiable labor desde hace años para desbrozar un tema tan complejo, mostrando la necesidad de diferenciar entre trabajo sexual y trata de mujeres y apelando a la intervención de las propias trabajadoras sexuales contra las mafias que operan en ella.
Sin embargo, y a pesar de su importancia, este artículo no se va a centrar en la polémica entre unas corrientes y otras en el seno del movimiento feminista sino en la iniciativa presentada por trabajadoras del sexo que pretenden sindicarse y en por qué no se debería impedir.
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Los artículos y opiniones que se han expresado hasta el momento por parte de quienes se oponen al sindicato giran en torno a que no se trata de un trabajo y de que es una actividad alegal cuando no ilegal. Respecto al primer punto entiendo que en la frase “trabajadoras del sexo”, sexo aparece como un sector de actividad; engloba a actividades de diverso tipo que se incluyen en la “industria del sexo”. Como las impulsoras del sindicato ponen de relieve, se trata de un sector reconocido por su aportación al PIB, cuyos empresarios gozan de cobertura legal –tienen sus propias patronales–. El que la tengan los empresarios y no las trabajadoras resulta lesivo para éstas pues se ven desprotegidas frente a cualquier abuso. El sindicato parece una herramienta importante para revertir esta situación, y no legalizará al sector más de lo que ya lo hacen las medidas mencionadas. Si desde el feminismo nuestro objetivo es ayudar a las mujeres a comportarnos como sujetos activos, a empoderarnos y a tomar las riendas de nuestra vida, no se entiende que haya feministas que propugnen su prohibición. ¿Qué extraños temores evoca en nosotras la mención del trabajo sexual?, ¿acaso no somos capaces de sustraernos a la moralina que recubre la sexualidad en nuestra sociedad?
Según la doctrina judicial la línea divisoria en este campo entre lo que se puede considerar trabajo y lo que no lo es, es la existencia de trato carnal, cuando lo realmente decisivo debería ser la voluntad de la persona, en este caso de la mujer, para permitir un acceso a su cuerpo en determinadas condiciones.
Algunos filósofos clásicos que trataron de las relaciones sexuales, no muchos ni muy prolijamente, las llamaban “comercio carnal”. Ese comercio consistía en la cesión que una persona hace a otra de su cuerpo con el objetivo de obtener placer de modo recíproco. La posibilidad de que una de las partes sustituya su objetivo de obtener placer por cualquier otra cosa, incluida una compensación económica, queda abierta por la propia relación. En este punto interviene el patriarcado intentando que el acceso al cuerpo de la mujer no se vea limitado por la voluntad de esta sino que dependa únicamente del deseo y la potestad de la parte masculina. A cambio de obtener lo que desea esta parte está dispuesta, en ocasiones, a ofrecer algún tipo de compensación, económica o de otro tipo.
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A esta pretensión no se ha opuesto históricamente un discurso basado en la voluntad y el empoderamiento de las mujeres, sino el complejo relato del amor romántico. El amor es la coartada que las mujeres tenemos para ceder nuestros cuerpos, con placer o sin él, a los deseos masculinos. No se trata con ello de desdeñar el amor y su fuerza transformadora, sino de poner de relieve cómo el discurso del amor romántico recubre las prácticas sexuales e impide tratarlas en su realidad material. Aumenta el desdén hacia el intercambio de sexo por dinero. Lo que está bien visto si se hace por amor, está mal visto si se hace por dinero. No estamos muy lejos de un sesgo de clase en el tratamiento de las prácticas sexuales.
¿Dónde quedan entonces las trabajadoras del sexo?
La pretensión de crear un sindicato que las defienda, que defienda sus intereses y que las proteja frente a los abusos, que tematice y estudie los pormenores de dicho trabajo y sus diversas modalidades no puede ser perjudicial para ellas. No parece que vaya a producir un efecto negativo. En el peor de los casos introducirá en el sector la dinámica sindical con todas sus ambivalencias.  
En la distopía de M. Atwood, El cuento de la criada, la reducción de la relación sexual al mero objeto de la reproducción afecta no sólo a la mujer sino también al varón; éste se ve reducido a su rol de inseminador. Le resulta invivible e intenta por todos los medios revestir su actividad con los aditamentos del deseo y la seducción que han sido proscritos por un poder despótico. La narración refleja la violencia de esta reducción y el papel constitutivo del deseo y la comunicación en las relaciones interhumanas, entre ellas, las sexuales. Pone de relieve la violencia de unas prácticas sexuales desprovistas de todo ello con lo que ilumina uno de los puntos fuertes de la dominación (hetero)patriarcal: el uso del cuerpo de la mujer como mero instrumento para el placer masculino. Cuando el placer desaparece para ambas partes y sólo interviene el objetivo de la procreación, la violencia se incrementa. El relato es una muestra de que aunque sepamos que el deseo puede pervertirse, prohibirlo aumenta la violencia, no la disminuye.
Así pues, el revuelo provocado por esta iniciativa no se debe, en último término, a su inconveniencia; se debe a que afecta directamente a todos los tabúes que rodean las prácticas sexuales y a la hipocresía de una sociedad que no se atreve a mirarlas directamente. La “revolución sexual” del 68 no logró romper su corsé social de clase media. El feminismo de la emancipación debería recordarlo pues las trabajadoras sexuales no son nuestras enemigas ni ponen en cuestión a las mujeres; son trabajadoras que en este trabajo perciben retribuciones más altas de las que se obtienen en trabajos alternativos como la limpieza y los trabajos de cuidados.
Como afirma Silvia Federici ninguna mujer debería preguntar a otra qué dominación prefiere ni ninguna feminista debería decir a otra cómo debe usar su cuerpo. Dignificar la profesión de las trabajadoras sexuales y reconocer a las personas que la ejercen también forma parte del feminismo.
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Montserrat Galcerán 

sábado, 8 de septiembre de 2018

MAMI,CUANDO VIENE EDIPO?

La amarga polémica del Psicoanálisis y la Ciencia

Psicoanalista. Psicólogo Clínico. Sección de Psicoanálisis, Asociación Española de Neuropsiquiatría-Profesionales de Salud Mental
No pretendo con este texto debatir con el Sr. Noguera, aunque su entrevista haya sido el detonante. Para discutir sobre Psicoanálisis él debería saber algo del tema y no hay nada en su entrevista que lo haga suponer. Prefiero expresar, a mi modo de ver, la posición del Psicoanálisis en este tema que él ha suscitado.
Si la cuestión es si el Psicoanálisis es una ciencia, entonces habría que hacer también la pregunta de si las demás disciplinas psiquiátricas y psicológicas lo son. Hay un problema en este campo del saber, un problema epistemológico muy arduo, poco amable para un artículo periodístico, más cuando se trata de algo de lo que se podrían plantear las bases, pero para lo que no hay respuesta. Ni siquiera podemos decir si la habrá en el futuro, que suele ser la cantinela en ciertos espacios donde la ciencia se vuelve religión. No que sean lo mismo -¡Dios me libre!-, pero que en ciertos discursos, la ciencia funciona como una religión. No descartemos que en este problema, en este obstáculo epistemológico, se esté fraguando un cambio de paradigma, es solo una intuición.
Los neuro-científicos saben de este obstáculo -y los más honestos lo dicen-; saben que entre sus observaciones, sus experimentos y sus conjeturas del funcionamiento cerebral y la práctica psiquiátrica y psicológica, hay un abismo insalvado, no hay apenas nada en ese terreno que sea consecuencia de la investigación directa del cerebro. Se sabe bastante sobre el Alhzeimer o sobre el Parkinson gracias a esta investigación y alguna clínica hay para tratarlos, al menos sintomáticamente. Si se hacen autopsias, se ven los axones destrozados. Pero, cuando se habla de “esquizofrenia”, de “depresión”, etc…, ya no se ve nada, hay muchas conjeturas, pero no se sabe lo que pasa con eso. La mayoría de los psicofármacos han sido encontrados “de casualidad” –como tantas veces en la historia de la ciencia, por otra parte-. Buscando otras cosas, aparecían efectos. Pues, lo cierto es que, a veces, se producen efectos clínicamente interesantes, pero nadie sabe explicarlos. Los neurolépticos, la principal herramienta farmacológica para tratar las psicosis, tienen el mismo procedimiento funcional de hace 50 años: la intervención a nivel de la recaptación de los neurotransmisores. Además de que 50 años en cualquier especialidad médica es una enormidad, la intervención a ese nivel es tan vasta que difícilmente se puedan justificar los efectos que se asegura tienen. Porque, eso sí, tenerlos los  tienen. De hecho, los psicoanalistas que atendemos psicóticos los recomendamos (con ciertas precauciones, por supuesto, y como un apoyo a otro tipo de trabajo), pero nadie puede explicar seriamente por qué funcionan. Más allá del interés de vender medicamentos o cualquier otra cosa que se pueda convertir en mercancía, la ciencia tiene aquí un problema nada fácil de resolver. Por eso, decir así que el psicoanálisis no es científico es una banalidad si no entendemos en qué marco se deben plantear las cosas. Pero para eso hay que discutir en serio, no hacer propaganda.
Desde nuestra perspectiva, la cuestión del sujeto no tiene que ver con la biología, sino con el lenguaje. Hay corrientes en Neurociencia que están utilizando las premisas psicoanalíticas para orientar sus investigaciones: Eric Kandel (premio Nobel de Medicina 2000), Antonio Damasio o Pierre Magistretti, por citar algunos nombres prestigiados (ver A cada cual su cerebro. Plasticidad neuronal e inconsciente, de F. Ansermet y P. Magistretti). Nos honra y esto podría ser una credencial de prestigio y respeto para nuestra disciplina. Aun así, para el Psicoanálisis, el asunto sigue sin ser biológico. No que la biología no participe, claro, si no hay cerebro no hay humano, pero la cuestión la planteamos al revés: la enorme sensibilidad a los efectos del lenguaje que ese plano biológico tiene.
Es necesario aclarar que cuando digo lenguaje me refiero al lenguaje propiamente humano, tan diferente de cualquier lenguaje animal. La abeja exploradora trasmit e con un código a las obreras dónde están las flores, pero la exploradora no hace bromas, ni metáforas, su mensaje no suele fallar. El lenguaje humano está hecho de polisemias, lo que se dice siempre queda abierto al poder discrecional del oyente: no es sólo lo que se dice sino cómo se entiende. Aquí, probablemente, se encuentre el nudo del problema epistemológico: que el lenguaje en el que nos relacionamos las personas no puede convertirse en un lenguaje formal, donde cada concepto significa una y solo una cosa. La riqueza inabarcable del vínculo humano está fundada en esta capacidad de su lenguaje.
En otros términos, cómo hacer del sujeto un objeto (de conocimiento del sujeto mismo), sin que este objeto deje de ser un sujeto; porque si lo deja, ya no estamos conociendo un sujeto, sino un objeto. Lamento el galimatías, la culpa no es mía.
Que el asunto sea una cuestión de lenguaje quiere decir que hay una lógica que se encarna en el animal que habla, por el hecho de hablar. La gramática es una primera forma de esta lógica, y esta encarnación del lenguaje lo cambia todo; como mínimo hace que el animal humano, más que de un hábitat, esté rodeado de un contexto. Nuestra realidad es una realidad significativa: las situaciones nos afectan en tanto significan algo para nosotros en nuestra historia, en nuestro lugar social y familiar, que son otras tantas estructuras significantes que nos determinan, hasta cierto punto. Esto es clave. Los psicoanalistas trabajamos con esta perspectiva, con las significaciones inconscientes que las marcas de los otros nos han dejado y con la siempre posible respuesta del sujeto a esas determinaciones constituyentes. El discurso proferido por la persona las va poniendo en evidencia y su revelación abre la puerta a nuevas significaciones de esas experiencias que son el sujeto mismo. Historia y vínculo actual con el Otro se anudan en la sesión psicoanalítica. Tanto pensando en una consulta privada, como en una de los diferentes Servicios Públicos donde los psicoanalistas no faltan y hacen su labor sin renunciar a sus principios ni a las particularidades de la Pública.
Por todo esto, se puede decir que hay algo siniestro y profundamente reaccionario en muchas de estas perspectivas que proclaman la caducidad del Psicoanálisis (pese a quien pese, en España goza de buena salud, aunque no frecuente los candeleros) en nombre de la ciencia. Con ese modelo anticuado de ciencia se aspira a una utopía ominosa: el hombre y la mujer como máquinas bioquímicas, para las que se podrá encontrar la fórmula que las explique y cierre la cuestión de qué es ser humano o la descripción biológica acabada que permita manipularlo –con un algoritmo, con un adiestramiento o con una sustancia química-.
El enorme negocio que supone la idea de reducir todo lo que nos pasa a un desequilibrio bioquímico, que se pueda corregir con una pastilla que, a su vez, se pueda fabricar por millones, para todos igual, es la delicia del capitalismo y no hace falta que sea verdad, basta con que lo crea la mayoría. El Psicoanálisis no tiene esa posibilidad millonaria y masiva, sigue siendo una artesanía, caso por caso; un trabajo personal y comprometido de subversión de lo que nos viene dado, no para rechazarlo – cosa que no podría hacerse sin rechazarse a sí mismo- sino para reformularlo. Quizá por eso sea, últimamente, tan frecuente que recibamos estas críticas –por ser benevolente- virulentas e injustificadas. No ofrecemos un gran negocio, si alguien quiere ganar mucho dinero que se dedique a otra cosa.

viernes, 7 de septiembre de 2018

LA CHISPA DE LA CORRUPCION



Coca-Cola ha pagado ocho millones de euros a asociaciones médicas y científicas en España

Una investigación acusa a la compañía de financiar estudios que sirven a sus intereses comerciales



Oficinas de Coca-Cola en Madrid.Ampliar foto
Oficinas de Coca-Cola en Madrid.

Coca-Cola ha entregado ocho millones de euros a decenas de organizaciones científicas y médicas españolas entre 2010 y 2017, según los datos de la propia compañía. Las que más dinero recibieron fueron la Fundación Iberoamericana de Nutrición (835.000 euros), la Fundación Española Del Corazón (640.000 euros) y la Fundación Española de Nutrición (567.000 euros). También aparece en la lista la Fundación SHE (363.000 euros), presidida por el prestigioso cardiólogo Valentín Fuster. Una nueva investigación, publicada ahora en la revista de la Asociación Europea de Salud Pública, sostiene que estos estudios científicos financiados por Coca-Cola “sirven a sus intereses comerciales y, en muchos casos, no concuerdan con los esfuerzos para mejorar la salud de la población”.
La Organización Mundial de la Salud ha instado a los gobiernos a aumentar al menos el 20% el precio de las bebidas azucaradas para reducir su consumo, vinculado a la epidemia de obesidad que azota al mundo. El abuso de estos productos está asociado con 133.000 muertes al año por diabetes, 45.000 por enfermedades cardiovasculares y otras 6.450 por diferentes tipos de cáncer, según las estimaciones de un equipo de la Universidad de Harvard. En un litro de Coca-Cola original hay 106 gramos de azúcar.

González y su colega Juan Pablo Rey, de la Universidad de Sídney, han analizado 20 investigaciones científicas financiadas por Coca-Cola. La mayor parte de ellas, 14, están alineadas con las estrategias de marketing empleadas por la empresa, como señalar a la inactividad física como principal culpable de la obesidad, según destacan los autores. Las otras seis investigaciones restantes serían más neutrales. Fuentes de Coca-Cola afirman que “en todas las colaboraciones se garantiza totalmente la independencia de las sociedades científicas y las universidades” y además estos patrocinios se declaran anualmente desde 2016 “en un ejercicio de transparencia”.
“Nadie se imagina un congreso de la Sociedad Española de Oncología Médica financiado por Philip Morris [la tabaquera dueña de Marlboro]. Y esto está pasando en la nutrición”, denuncia el epidemiólogo Carlos Alberto González, del Instituto Catalán de Oncología. “No hay consciencia de que esto es un escándalo”, sostiene.
“Coca-Cola está copiando las estrategias de las tabaqueras”, opina González, encargado en 1992 de coordinar en España el Estudio prospectivo europeo sobre nutrición y cáncer, de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Los autores del nuevo trabajo recuerdan que una conversación aireada recientemente entre dos antiguos vicepresidentes de Coca-Cola —Michael Ernest Knowles y Alex Malaspina— demuestra los esfuerzos de la industria para influir en las organizaciones científicas. “Tenemos buenos contactos en algunas [asociaciones médicas] y debemos alentarlos a abordar asuntos de salud pública y 'sugerir' temas apropiados”, le escribió Knowles a Malaspina.
En España, Coca-Cola ha entregado 420.000 euros a la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, 400.000 a la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, 357.000 a la Fundación para la Diabetes y 350.000 a la Asociación Española de Pediatría. La financiación se dedica habitualmente a la organización de congresos y a la realización de estudios científicos, una práctica habitual en algunas multinacionales alimentarias, como Danone y las mayores empresas de la industria cervecera.

El presidente de la Fundación Española de la Nutrición,
 Gregorio Varela, cree que los 567.000 euros que su organización ha recibido de Coca-Cola no ensucian su imagen. El dinero se ha destinado, explica, para financiar el estudio científico ANIBES sobre el balance energético en España. “El subgrupo compuesto por los refrescos con azúcar aporta el 2,0 % de la ingesta total de energía (36 kcal/día de un total de 1.810 kcal/día)”, asegura uno de sus informes.“Yo soy una científica independiente. Coca-Cola jamás me ha dicho lo que tengo que hacer”, sostiene la catedrática Marcela González Gross, de la Universidad Politécnica de Madrid, una entidad que ha recibido 243.000 euros de la empresa de bebidas azucaradas. La profesora es la principal autora del llamado Estudio de la Pirámide Alimentaria, financiado con 13.700 euros por Coca-Cola. “A los niños les gusta consumir distintos tipos de bebidas, especialmente las dulces como los zumos y los refrescos. Ello se debe a que tienen una preferencia gustativa por los alimentos dulces y a que sus necesidades energéticas son mayores que las de los adultos. Estas bebidas pueden ser ofrecidas con moderación, pero no deberían ser las únicas que consuman”, afirma una guía para padres firmada por González Gross y colgada en la web de Coca-Cola.
“Un estudio de esta envergadura no se habría podido hacer sin la colaboración de Coca-Cola”, apunta Varela, catedrático de Nutrición en la Universidad CEU San Pablo. El investigador cree que las bebidas azucaradas, “tomadas en cantidades excesivas son, sin duda, nocivas para la salud pública, pero tomadas de vez en cuando no tiene por qué”. A su juicio, “no es necesario poner un impuesto a las bebidas azucaradas” en España, a la espera de ver cómo funciona la medida en otros países.

“Yo creo que no hay ningún alimento que sea nocivo para la salud, excepto si se toma en cantidades inapropiadas. Las bebidas azucaradas se deben tomar de forma esporádica. Yo me puedo tomar una horchata de chufa, que también tiene el 10% de azúcar, o una Coca-Cola”, opina el biólogo
 Ángel Gil, catedrático de la Universidad de Granada y presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición.“Coca-Cola en España ofrece una alternativa sin azúcar añadido en cada una de sus marcas, está reduciendo el contenido de azúcar de las variedades clásicas y ha diseñado nuevos envases más pequeños para reducir cantidad de azúcar por unidad de consumo”, aseguran fuentes de la compañía. “En los últimos 17 años se ha logrado reducir el 45% de contenido de azúcar por litro en el total de ventas de Coca-Cola en España. De hecho, el 38% de las ventas de bebidas de Coca-Cola en España son ya sin azúcar añadido”, añaden.
El gerente de esta entidad, Miguel Fernández, matiza que la cantidad recibida por su fundación es 123.000 euros menor a la que aparece en la web de Coca-Cola (835.000 euros). Una tercera parte de estos fondos se dedicó a la creación de la exposición itinerante Nutrición, impulso vital, dedicada a promocionar hábitos de vida saludable. Ángel Gil considera que “hay que exigirle a Coca-Cola y a Pepsi que reduzcan su cantidad de azúcar”, pero tampoco es partidario de establecer un impuesto a las bebidas azucaradas como sí recomienda la OMS.
“Los científicos que trabajan en el campo de la salud pública no pueden tener conflictos de intereses, no pueden recibir dinero de empresas que están produciendo daños a la salud”, clama Juan Pablo Rey por teléfono desde su despacho en la Universidad de Sídney. El epidemiólogo recuerda que la obesidad es “una enfermedad socialmente transmisible”, vinculada a la pobreza. “Una Coca-Cola de dos litros es prácticamente más barata que una botella de agua. Hay población, sobre todo de nivel socioeconómico bajo, que se sienta a comer con una botella de dos litros de Coca-Cola encima de la mesa. Y esto es malo para la salud”, sentencia Carlos Alberto González.


VALENTÍN FUSTER Y COCA-COLA


En octubre de 2010, el prestigioso cardiólogo español Valentín Fuster fue una de las estrellas invitadas al I Congreso Internacional de la Felicidad, organizado por Coca-Cola. El 20 de enero de 2014, la Fundación SHE, presidida por Fuster, recibió 363.000 euros de la compañía líder en la venta de bebidas azucaradas. El administrador general de la entidad, Carlos Peyra, explica que el dinero financiará una iniciativa de promoción de la salud en Cardona, una pequeña localidad de 5.000 habitantes de Barcelona. “El proyecto tiene como objetivo mejorar la salud de los habitantes de Cardona utilizando una combinación innovadora de eventos, programas y diseño urbano que construyan una cultura de la salud en la ciudad”, señala Peyra. “Las colaboraciones entre profesionales de la salud e industrias que dañan la salud pública deben considerarse estrategias de marketing que la industria despliega para proteger sus beneficios”, alertan los epidemiólogos Juan Pablo Rey y Carlos Alberto González.
El Papa se la saca

EL PRIMER QUESO FUE CROATA

Hallazgo arqueológico

La primera producción de queso en el Mediterráneo fue hace más de 7.000 años

La investigación sugiere que ese y otros productos lácteos ayudaron a la expansión humana por toda Europa.


La producción de leche y queso entre los primeros agricultores redujo la mortalidad infantil. (Lucía Me
La primera producción de queso en el Mediterráneo tendría más de 7.000 años de antigüedad, según evidencias encontradas en vasijas de cerámica de un sitio arqueológico en la costa de Dalmacia (Croacia), lo que sugiere que ese y otros productos lácteos ayudaron a la expansión humana por toda Europa.
Un estudio que publica hoy la revista Plos One, a cargo de la Universidad estatal de Pensilvania (EE.UU), presenta "la primera evidencia de la producción de queso a través de etapas identificadas de fermentación láctea en recipientes funcionalmente específicos en la región mediterránea hace más de 7.000 años".
El acceso a la leche y el queso ha sido vinculado a la expansión de la agricultura en Europa hace unos 9.000 años, pero la evidencia de la producción de queso en el Mediterráneo se había situado, hasta ahora, hace unos 5.000 años.
En este nuevo estudio el equipo dirigido por Sarah McClure analizó isótopos de carbono estables procedentes de ácidos grasos preservados en vasijas procedentes de dos aldeas neolíticas en la costa dálmata, al este del mar Adriático, y encontraron "evidencias directas de una producción de queso mucho más temprana".

El queso comenzó a producirse en el Mediterráneo hace 7.200 años
El queso comenzó a producirse en el Mediterráneo hace 7.200 años
Las aldeas de Pokrovnik y Danilo Bitinj estuvieron habitadas hace entre 6.000 y 4.800 años antes de Cristo y preservan algunos tipos de cerámica procedentes de todo ese arco temporal.
Los análisis arrojaron evidencias de leche, carne y pescado durante todo ese periodo, así como de la existencia de queso hace unos 5.200 años antes de Cristo.
Los residentes en esas aldeas parece que usaron tipos específicos de cerámica para la producción de los diferentes alimentos y los residuos de queso son más comunes en ritones -un recipiente usado para beber- y tamices.
Estos datos indican que el queso comenzó a producirse en el Mediterráneo hace 7.200 años, cuando los productos lácteos fermentados, fácilmente almacenables y con un contenido relativamente bajo en lactosa, habrían sido una fuente importante de nutrición para todas las edades en las poblaciones de los primeros años de la agricultura.
El estudio apunta a que la producción de leche y queso entre los primeros agricultores redujo la mortalidad infantil y ayudó a estimular los cambios demográficos que impulsaron a las comunidades agrícolas a expandirse por latitudes septentrionales.
Los autores sugieren, por consiguiente, que la producción de queso y la tecnología asociada para la cerámica fueron "factores clave" que ayudaron a la expansión de los primeros agricultores en el centro y norte de Europa. 

COMIENDO" FAKE FOOD"ESPECIAL PARA BOLUDOS/AS

"Ningún alimento es una píldora mágica que nos vaya a curar de todo" 
La farsa de los superalimentos
Los expertos desmienten que productos exóticos de moda como las semillas de chía o las bayas de goji tengan propiedades especiales
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Quinoa, bayas de goji o de açaí, semillas de chía, té de maca, aceite de coco, espirulina, kale o espelta: cada vez más productos de nombre extraño y procedencia casi siempre exótica se amontonan en los estantes de tiendas de alimentación y supermercados. Son algunos de los llamados superalimentos, según los expertos una categoría creada más bien por el márketing y las redes sociales que por la comunidad científica. Ver atribuidas en Internet a estos productos supuestas propiedades beneficiosas con efectos hasta milagrosos para la salud es frecuente.
Pero en la gran mayoría de los casos no hay evidencias científicas que confirmen estas virtudes. Los nutricionistas aseguran que ningún producto en sí puede ser un superalimento y que una dieta saludable debe ser equilibrada y variada. Los alimentos sanos son abundantes en nuestro entorno habitual y no es necesario buscarlos al otro lado del mundo, coinciden.
"Es una nueva moda. ¿Por qué les llamamos superalimentos?
Tienen prácticamente las mismas características que otros, pero unos lo son y otros no", reflexiona la experta en industria alimentaria Gemma del Caño. Las características principales de los productos que se suelen incluir en la categoría son el hecho de ser "nuevos y desconocidos", "exóticos" y "con algún componente nutricional que les diferencie o al que podamos atribuir una función específica", según Del Caño.
La atracción por lo exótico descrita por esta experta parece verse reflejada en los datos. Según el último informe anual sobre alimentación en España del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, entre 2012 y 2017 las ocasiones de consumo de comida diferente de la "occidental tradicional", como quinoa, sushi, ceviche, guacamole o tacos, han subido un 132% como entrante, un 105% como plato principal y un 223% como plato para compartir.
Los superalimentos "de repente irrumpen y parece que van a ser los salvadores de nuestra salud", afirma Miguel Ángel Lurueña, doctor en tecnología de los alimentos y divulgador científico. "Son percibidos como una forma de compensar una mala dieta y unos malos hábitos", agrega Lurueña. Para Estefanía Toledo, de la Universidad de Navarra, la necesidad de encontrar "soluciones fáciles" a una cuestión compleja como lo es adoptar una dieta equilibrada genera falsas expectativas en muchos consumidores.
"El mensaje que se transmite es que da igual con qué se acompañen [los superalimentos] y el resto de la dieta", asegura esta investigadora, que también forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición. "Pero es lo contrario a lo que hay que buscar", zanja.
En su opinión, hay que alimentarse de forma saludable y equilibrada "en su conjunto" para tener un aporte de nutrientes adecuado. Entre las claves para lograrlo, la experta indica como ejemplo favorecer el consumo de cereales integrales, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y alimentos con grasas polisaturadas o monosaturadas como el aceite de oliva con respecto a los procesados, las carnes rojas, las bebidas azucaradas y los productos abundantes en grasas saturadas.
El peso del márketing
"Ningún alimento es una píldora mágica que nos vaya a curar de todo"
Toledo asegura que algunos productos incluidos en la categoría de superalimentos "tienen un valor nutritivo muy interesante" y pueden ser incluidos en una dieta variada, siempre y cuando se tenga en cuenta que "ningún alimento es una píldora mágica que nos vaya a curar de todo", agrega. Ante el auge de estos productos, también la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido de que "no existe ningún alimento milagroso ni curativo" y que "esta idea suele ser fruto de estrategias de márketing o leyendas sin fundamento".
"Gran parte de la responsabilidad de esto es de la industria, que fomenta en el consumidor una necesidad que en realidad no tiene", asegura Gemma del Caño, que trabaja en el sector. "Durante mucho tiempo se han sacado productos seguros, pero no todos saludables. Ahora intentamos resarcirnos y hemos cambiado un montón de azúcar por un montón de propiedades, para que no se piense que somos tan malos", afirma esta experta. "Estamos teniendo la misma falta de ética por un lado que por el otro", considera. Del Caño cree que a veces las empresas utilizan datos científicos sacados de estudios patrocinados por ellas mismas con fines comerciales.
Seguir una alimentación saludable "requiere constancia", afirma Estefanía Toledo. "Hay cosas que pueden no ser saludables pero tienen un fuerte márketing, y el márketing nos lleva a consumir, está diseñado para eso", agrega esta investigadora. La científica hace autocrítica. "Quizás en salud pública no hemos sabido hacer un buen contramárketing", reflexiona. Aunque subraya que también influye la escasez de recursos que se pueden destinar a las campañas de información por parte del sector público con respecto a los presupuestos para la publicidad de las empresas privadas.
"La innovación forma parte de la identidad de la industria de alimentación y bebidas, que pone a disposición del público productos e ingredientes hasta hace poco desconocidos", afirma la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB). "Se está trabajando intensamente en todo lo relacionado con alimentación, composición, salud y calidad alimentaria, así como en productos por sectores de población y en nuevos aromas e ingredientes. La oferta alimentaria nunca ha sido tan amplia", agrega la patronal del sector.
Por el otro lado, la FIAB asegura que "el término superalimento no es un concepto científico y en ningún caso hay productos milagrosos". La patronal recomienda "llevar una dieta variada y equilibrada en su conjunto y practicar actividad física de manera regular". También asegura que lo importante es que los estudios "estén basados en evidencias científicas" y que los que se publican en revistas especializadas "tienen que cumplir unos criterios rigurosos y son evaluados por revisores independientes".
En la UE "tenemos un marco legislativo estricto sobre información al consumidor y declaraciones nutricionales y de propiedades saludables", recuerda. Pero no contesta directamente a las acusaciones de los expertos de fomentar falsos mitos como estrategia de márketing.
Contrarrestar la desinformación
Hay que impulsar más campañas de información y gravar con impuestos diferenciados "los alimentos saludables y los alimentos menos saludables"
Los expertos alertan de los peligros de la desinformación. Para Del Caño la desconfianza en la producción alimentaria tradicional y la inquietud que provocan los problemas de salud hacen vulnerable a la población frente a la desinformación proporcionada por quienes se aprovechan de "medios estudios o medias verdades". Toledo propone que la publicidad directa esté más regulada para que no se puedan hacer "afirmaciones que no están fundamentadas". También cree que hay que impulsar más campañas de información y gravar con impuestos diferenciados "los alimentos saludables y los alimentos menos saludables".
"Si algo parece demasiado bonito como para ser verdad es muy probable que no lo sea", afirma Lurueña, que en su blog Gominolas de petróleo divulga información científica y desmiente mitos sobre alimentación y nutrición. Este experto invita a ser conscientes de que la intención de anuncios de productos milagrosos suele ser un intento de vender algo a través del engaño. “La realidad no es sencilla como tomarse un brócoli y pensar que así los problemas van a desaparecer”, recuerda.

jueves, 6 de septiembre de 2018

EL ACUERDO PODEMOS-PSOE TODA UNA BUENA NOTICIA PARA LA SANIDAD DE ESPAÑA


PLENO DEL CONGRESOEl PSOE comienza el curso parlamentario recuperando la sanidad universal 

Fuentes parlamentarias del grupo socialista confirman a 'Público' que el motivo del retraso del decreto de la exhumación de Franco ha sido que "no opaque" esta medida. 



La ministra de Sanidad, Carmen Montón, durante su intervención en el pleno del Congreso defendiendo la convalidación del Real Decreto–ley sobre el acceso universal al Sistema Nacional de Salud. EFE/Zipi


Carmen Montón, la ministra de Sanidad, ha sido la encargada de acaparar los flashes en el primer pleno del curso parlamentario. Esta ministra ha defendido el Real Decreto que devuelve a este país la sanidad universal. "Una sociedad justa no deja a nadie atrás", ha dicho para arrancar su discurso. "Traemos este decreto para terminar con la injusticia", ha afirmado.
Montón ha querido subrayar también que este decreto "representa un cambio de modelo",  que permite que el derecho a la sanidad sea intrínseco a "la ciudadanía" y termine con la importancia de los términos "asegurado o beneficiario".  
La ministra, además, no ha dejado pasar la oportunidad de comparar este decreto con el que aprobó el PP en 2012 para derogar esta sanidad universal, que hoy vuelve: "Para el Gobierno anterior era urgente recortar derechos, para éste lo urgente es recuperarlos". Además, ha recordado que el gobierno de Mariano Rajoy justificó aquella medida por motivos presupuestarios y que "nunca lo demostró". Montón ha citado los informes internacionales de organismos como Naciones Unidas que afirman que "el modelo de exclusión sanitaria es injusto y más caro". 
Para terminar ha anunciado que este real decreto se tramitará por proyecto de ley, que, por lo tanto, podrá ser enmendado por todos los grupos y ha agradecido a los profesionales sanitarios de este país que han seguido aplicando la universalidad aún a pesar de los legisladores. 
El decreto ha sido aprobado por 173 votos a favor, 133 en contra y 31 abstenciones. El PP ha votado en contra y Ciudadanos se ha abstenido. 

Este decreto iba acompañado de otros dos que no lo opacaban y que también han sido aprobados

En este primer pleno, tras el comienzo del curso parlamentario, el Gobierno ha presentado otros dos decretos ley para su convalidación que han sido aprobados por unanimidad. El Real Decreto–ley "de medidas urgentes para la adaptación del Derecho español a la normativa de la Unión Europea en materia de protección de datos" y el Real Decreto "por el que se aprueba una oferta de empleo público extraordinaria y adicional para el refuerzo de medios en la atención a asilados y refugiados" han sido aprobados por 335 votos a favor y dos abstenciones.
Vista del Pleno del Congreso de los Diputados celebrado este jueves, para la convalidación de diversos decretos ley. EFE/ Zipi
Los tres decretos, estos dos y el que recupera la sanidad universal, caducaban y tenían prioridad, por lo tanto, sobre otros pendientes también, como el de la exhumación de Franco y el de medidas urgentes para el desarrollo del Pacto de Estado contra la violencia de género. Sin embargo, también es cierto que donde caben tres decretos caben cuatro, como reconocen fuentes del partido socialista a Público
Esas mismas fuentes afirman que los socialistas han priorizado estos tres decretos porque querían evitar que Franco lo tape todo. Consideran que la vuelta de la sanidad universal a nuestro país se merece todo el foco informativo y es una buena carta de presentación del Gobierno en la vuelta al ruedo parlamentario. Por esa misma regla de tres, el decreto de la exhumación de Franco podría volverse a retrasar.

El decreto de la exhumación de Franco podría volverse a retrasar

El reglamento dice que los reales decretos tienen que ser convalidados, por el pleno de la cámara, en un plazo máximo de 30 días laborables desde su publicación. El de medidas urgentes para el desarrollo del Pacto de Estado contra la violencia de género caduca el 15 de septiembre y, por lo tanto, el Gobierno está obligado a traerlo al pleno de la próxima semana.
No ocurre lo mismo con el real decreto para llevar a cabo la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. Este decreto es del 24 de agosto y, por lo tanto, caduca el 5 de octubre, lo que da un margen al Gobierno de 4 plenos posibles más, las próximas cuatro semanas. 
En los mentideros del Congreso se rumorea que el Gobierno seguirá posponiendo esa votación para poder subrayar la semana que viene que PP y Ciudadanos rompen el consenso tan arduamente conseguido en el Pacto de Estado contra la violencia de género.
Ambos grupos ya han anunciado que votarán en contra porque exigen que esas medidas se aprueben con un proyecto de ley. Marta González, portavoz del PP, y  Patricia Reyes, de Ciudadanos, reconocieron, en la comisión de seguimiento de este pacto, que no tienen nada en contra del contenido del decreto pero sí con su forma que llegan a calificar de "inconstitucional".