domingo, 23 de septiembre de 2018

¿SOLO LA JUNTA?


GALICIALa Xunta incumple los plazos de citas médicas para derivar pacientes a la privada

Las clínicas privadas han facturado a la Administración pública en Galicia más de 600 millones de euros en los últimos tres años. Médicos, asociaciones de pacientes, sindicatos y organizaciones políticas denuncian el negocio.


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La Xunta te da cita para una consulta, una prueba o una intervención quirúrgica saltándose los plazos legales de espera que ella misma se ha impuesto. Y acto seguido te llama para decirte que lo que ella no puede hacer, sí pueden hacerlo en un hospital privado, al que está dispuesta a abonarle lo que cueste atenderte en las mismas condiciones. Si aceptas, lo hacen en pocas semanas, en días, incluso. Si no, el Servicio Galego de Saúde (Sergas) entiende que has rechazado la solución a tu problema y te excluye de las listas de espera. Una oferta que nadie puede rechazar.
Este es el sistema mediante el que el Servicio Galego de Saúde hace “de comercial” de la sanidad privada, según denuncian médicos, asociaciones de pacientes, sindicatos y organizaciones políticas. Esas clínicas han facturado a la Administración pública en Galicia más de 600 millones de euros en los últimos tres años.
A Miguel Moreno Alegría lo operaron de una enfermedad ósea en enero del 2015. Había empezado a notar los síntomas unos meses antes: un dolor insoportable en la muñeca derecha y tanta debilidad en la articulación que las cosas se le caían de las manos. Fue a su médico de cabecera y luego al especialista. No era grave, pero tenía que operarse. El Sergas le advirtió de que iban a tardar, y le indicó que podían derivarlo a un centro privado.
Miguel aceptó. Le llamaron de una clínica de Santiago apenas una semana después. La intervención fue correcta y solucionó su enfermedad, pero la experiencia no le gustó nada: “Parecía un quirófano de campaña, de hecho eran varios quirófanos separados por cortinas en una sala de curas. En la habitación de espera había una veintena de pacientes y acompañantes, donde coincidíamos los que aguardábamos para operarnos y los que ya habían sido intervenidos”.
“Entrabas, te ponían la anestesia local, te operaban en veinte minutos y te devolvían a la misma sala, con ese pijama de papel que ni siquiera te tapa el culo. Porque no había sala de reanimación postoperatoria. Me tuvieron allí otros veinte minutos, hasta que me dijeron que si me encontraba bien, podía irme a casa”.
Meses después, a Miguel se le reprodujeron los síntomas, ahora en la mano izquierda. Le dijeron que tenía que operarse de nuevo y el Sergas se lo advirtió de nuevo: si no quería esperar, lo derivaban a un centro privado. Esta vez dijo que no. Que con sus impuestos financia la sanidad pública y que estaba dispuesto a esperar lo que hiciera falta para comprobar cuánta demora acumula el sistema para intervenciones tan aparentemente sencillas como la suya.
La espera duró un año. Así que en febrero del 2017 dirigió una queja al Sergas indicando que su situación había empeorado y que los dolores en la mano ni siquiera le dejaban dormir. Le contestaron que era su problema. Meses después volvieron a ofrecerle que se operase en la misma clínica, pero él siguió en sus trece. Eso fue en la primavera del 2017. La Xunta tardó seis meses más en darle cita en un hospital de la red pública.
“Me ingresaron con una cama para mí dos horas antes de la intervención, vino el anestesista, revisó mi expediente y me hizo pruebas. El quirófano era individual, había un equipo de seis o siete personas y me operaron con una técnica que no me dejó cicatriz en la mano izquierda como la que sí tengo en la derecha. Luego me encamaron y me llevaron a una sala de reanimación. No me dieron el alta hasta seis horas después, cuando estuvieron seguros de que todo había ido bien”.
En el año 2005, la Xunta emitió un decreto por el que garantizaba que cualquier intervención quirúrgica no podía demorarse más de 180 días desde que el médico la prescribía, y que permitía a los pacientes buscarse por su cuenta un centro privado si transcurridos 140 días no eran atendidos.
En el 2013, el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo promulgó otra ley que reducía aún más esos plazos máximos garantizados: sesenta días para intervenciones quirúrgicas no urgentes, 45 días para consultas de especialista y otros tantos para primeras pruebas diagnósticas y terapéuticas.
En septiembre del año pasado, una nueva reforma sanitaria suscribió esas condiciones: “Si, comprobada la espera prevista en el centro hospitalario que le corresponda al paciente, aquella supera el tiempo máximo garantizado, el Sergas le ofertará la realización de la prestación en otro centro del sistema público de salud de Galicia o en un centro concertado. La oferta en el centro concertado sólo se podrá realizar cuando no exista una alternativa en un centro de carácter público”, indica la norma.
“Parece una garantía para los pacientes. Un avance. Pero es mentira. Porque lo que hace el Sergas es dejar que corran esos plazos para que no te quede más remedio que aceptar que te deriven a un centro privado”, afirma Miguel. En su queja al Sergas, pedía expresamente que le contestaran cuántas operaciones como la suya se hicieron en los hospitales públicos gallegos el mismo día en que a él le operaron en uno privado, para saber si de verdad no había otra alternativa en ninguno de los 34 centros de la red pública, como establece la ley. El Sergas no le respondió.
“Lo que están haciendo es nutrir el negocio de los hospitales privados. Feijóo dice que está invirtiendo en la sanidad pública, pero lo que está haciendo en realidad es dejarla sin los medios humanos y materiales necesarios para atender a los pacientes en el plazo que la propia Xunta se ha impuesto, para destinar ese dinero del presupuesto público de sanidad a las empresas privadas. Es una privatización encubierta”, asegura un médico de atención primaria de un centro rural, quien, como tantos otros, denuncia que el Sergas ni siquiera cubre las bajas por jubilación, enfermedad o vacaciones del personal sanitario en los puntos de atención continuada.
Este verano, él ha llegado a tener varios días en su agenda más de cuarenta citas de enfermos en una mañana, porque tuvo que hacerse cargo de los pacientes de los compañeros que se fueron de vacaciones. Y eso que trabaja en un pueblo de 5.000 habitantes. Hace dos meses, un hombre murió en un punto de atención continuada de A Estrada (Pontevedra, 20.000 almas) en el que no había médicos para atenderlo.
El galeno anterior dispone de medio centenar de ejemplos de enfermos de su ambulatorio a los que el Sergas les da cita incumpliendo los plazos legales y a los que, al poco tiempo, la Xunta los llama para ofrecerles atención en un centro privado.
Público ha tenido acceso a esos expedientes: una paciente con un quiste en la rodilla que tuvo que esperar más de un año para obtener tratamiento porque el Sergas tardó diez meses en hacerle una radiografía. Otra persona que padecía una alarmante debilidad acompañada de pérdida de masa muscular y que tuvo que esperar once meses para una electromiografía -la prueba que podía determinar la salud de sus músculos y de las neuronas que los controlan-. Un niño de cuatro años aquejado de un bulto en la ingle, cuyo médico pidió una ecografía en agosto del 2017 que no le hicieron hasta enero del año siguiente. Un hombre que acudió al ambulatorio con un problema grave de espalda en otoño del 2016, y que esperó un año a que lo derivaran a una clínica privada para hacerle una resonancia magnética cuyos resultados aún no conoce. En el verano del 2017 le dieron cita cita para el otoño del 2018.
“Lo peor es la incertidumbre. Si tu problema es grave y te dicen que tienes que esperar un año para saber si tienes cáncer, es difícil rechazar la oferta”, cuenta Xoán San Gil. Él lo hizo, porque dice que cree en la sanidad pública. Y que además, para eso la paga. Tiene diecinueve años y su padre murió a causa de un tumor cuyos síntomas, incluyendo sangrados, él empezó a sentir a mediados del 2017.
Una sencilla prueba habría descartado que se trataba de un tumor maligno, pero el Sergas le dio cita para seis meses después. Reclamó y pudo adelantarla a tres meses, también fuera de plazo. Tras varios meses de quejas y disputas, hasta febrero pasado no supo que no tenía cáncer. “Conozco muchos casos parecidos. Pero la gente no se atreve a denunciarlos, porque este es un pueblo pequeño y aquí hasta el alcalde te llama y te amenaza. Vivimos en una democracia entre comillas, donde pervive el mismo miedo que había durante la dictadura”, subraya Xoán.
Su nombre, como el de Miguel Moreno Alegría, es una alias para proteger su identidad. Pero las asociaciones que defienden la sanidad pública confirman que los retrasos y las esperas por falta de medios que muestran casos como los suyos son la norma en la sanidad gallega. Explican que se trata de un problema generalizado en toda la comunidad, y que la Xunta no le pone remedio porque así beneficia a las empresas de la sanidad privada.
“Feijóo está haciendo de comercial de esas compañías. Es el propio Sergas el que les hace el trabajo llamando a los pacientes para decirles que no tienen que esperar meses para las consultas, las pruebas diagnósticas y las operaciones que necesitan, porque en los hospitales privados se las hacen a la semana siguiente. Y lo que es peor, tenemos decenas de casos de enfermos que se niegan a que los traten en esos centros cuyos expedientes se meten en un buzón hasta que se pudren”, asegura el doctor Manuel Martín, portavoz de la plataforma SOS Sanidade Pública.
La portavoz de Sanidade de En Marea en el Parlamento de Galicia y coordinadora nacional de Esquerda Unida- Izquierda Unida, Eva Solla, advierte además de que esa práctica camufla las listas reales de espera: “Algunos cálculos estiman que son el triple de los que dice la Xunta. Porque además, en el caso de las consultas de especialista, los plazos garantizados son sólo para las primeras consultas. Las personas que esperan tiempos exagerados por una segunda o una tercera son muchas más”, señala.
La Administración autonómica, sin embargo, asegura que todo es mentira: “El Sergas no desvió a ningún paciente a centros concertados para cumplir los supuestos del decreto de tiempos máximos de la ley de garantías, todos fueron atendidos en centros públicos del Sergas”, mantienen fuentes de la Consellería de Sanidade, que dirige Jesús Vázquez Almuiña.
El propio Feijóo dijo eso mismo la semana pasada en el Parlamento. Y suena contundente, pero tiene truco: la ley del 2013 que garantizaba aquellos plazos garantizados no desarrolló reglamentariamente las condiciones de la deriva de pacientes a la sanidad privada hasta casi cinco años después.
La treta que emplea el Sergas, además, ni siquiera se sostiene con las cifras en la mano. Porque en todo ese tiempo los casos como el de Miguel Moreno Alegría se cuentan a miles. Si no fuera así, no tendría sentido que el Sergas destinara cada año más de 200 millones de euros a los conciertos con los hospitales privados.
Según un informe de la Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), las comunidades autónomas españolas pagan cada año a los hospitales privados más de 5.700 millones de euros por enviarles pacientes que deberían ser tratados por el sistema público. Siguiendo el informe de la FADSP, la Xunta abonará este año por ese concepto alrededor de 206 millones de euros.
La Asociación de Hospitales de Galicia (Ahosgal), que integra a doce centros que agrupan el 80% de las camas privadas de la comunidad, recuerda que la última cifra de la que dispone son los alrededor de 205 millones de euros del 2015, desglosados de la siguiente forma: 133,7 millones para los hospitales privados, 25,6 millones para los centros de hemodiálisis,  25 millones para los servicios de ambulancia y otros 20 millones para otros centros de diagnóstico y tratamiento.
Ahosgal defiende que los ingresos por conciertos de los centros que agrupa la asociación apenas suman el 5,5% del presupuesto sanitario de Galicia. Pero lo cierto es que el dinero que la Xunta destina a concertar con entidades privadas la prestación de servicios sanitarios representa el 65% de los 316 millones del volumen de negocio anual de esos doce hospitales. Y hay quien opina que es inversión debería redirigirse a la sanidad pública.
Entre quienes así piensan está la Asociación de Pacientes e Usuarios do Complexo Hospitalario Universitario de Santiago, a cuya cabeza está Eloína Núñez Masid, prima del presidente de la Xunta. Esa organización se ha hecho eco del testimonio de otro paciente, que el pasado 24 de abril solicitó cita para un otorrino por una patología de oído que no podían diagnosticarle por un tapón de cera en el oído. No volverán a verle hasta dentro de un par de meses, y además tendrá que pagarse de su bolsillo el tratamiento porque estña fuera de la cartera de servicios del Sergas.

MUJERES ARGENTINAS:CON EL MACRISMO,DE SEÑORAS A PUTAS


EXPLOTACIÓN SEXUAL"Chicas VIP 24 horas": más de 5.000 denuncias por trata en Argentina en los últimos tres años

Desde julio de 2015, la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) ha recibido un total de 5.138 denuncias. Según esta institución, actualmente se encuentran desaparecidas más de 3.000 mujeres en toda Argentina.


Carteles con el rostro de desaparecidas por la trata de personas en Argentina.


Estaba atardeciendo cuando Margarita Meira se dio cuenta de que su hija Susana no estaba en casa. No había avisado de que se iba y no respondía al teléfono. El hombre con el que solía salir, Luis Rafael Olivera, la amenazaba con que no se entrometiera, mientras la Policía lo atribuía a “cosas de chicas de 17 años”. Fue entonces cuando Margarita se dio cuenta de que tenía que ocuparse sola de la desaparición de su hija y de encontrarla para llevarla de vuelta a casa. Desde julio de 2015, la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) ha recibido un total de 5.138 denuncias. Según esta institución, actualmente se encuentran desaparecidas más de 3.000 mujeres en toda Argentina.
Un año de intensa búsqueda, amenazas y ausencia de ayuda institucional. Desesperada, Meira decidió hacer de su búsqueda personal una lucha colectiva: fundó Madres Víctimas de Trata. “Ya no podían decirme que eran cosas mías y que estaba loca, entonces éramos 14 madres buscando a nuestras hijas”, explica a Público. Finalmente, la hija de Margarita apareció. Un amigo taxista de su marido escuchó la conversación en la que hablaban del asesinato de Susana, así que Margarita recorrió los cementerios buscando las “NN” (mujeres que entierran sin nombre) y encontró a su hija.

Una consumición y un “pase”

El precio de la entrada a los clubs nocturnos incluye una consumición y un “pase”, es decir, una mujer. “La entrada a ‘Cocodrilo’ –uno de los clubs que señala Meira- ronda los 300-400 pesos (9 euros) e incluye un show de streappers. Si querés hablar con las chicas que bailan, tenés que pagar e invitarle a una copa. Después, si querés seguir en un hotel, ya son más de 3.000 pesos (67 euros)”, revela a este medio un cliente habitual del bar. Aunque ha sido investigado por trata de personas, el club, por su parte, ha asegurado no ofrecer “servicios privados”.
El 40% de las 4.296 denuncias que recibió la PROTEX entre 2016 y 2017 fueron por explotación sexual. El 55,2% estaban dirigidas a la existencia de prostíbulos, locales nocturnos, bares o pubs; el 25% a domicilios particulares y un 13,5%, a la prostitución callejera. El 61,1% del total fueron anónimas. En el año 2017 se produjeron un total de 2.215 denuncias por explotación sexual, llegando en el mes de octubre a 248 llamadas por este motivo.
Madres Víctimas de Trata ha conseguido rescatar a varias chicas jóvenes de los prostíbulos. Aterradas, intentaban explicarle su situación a los ‘clientes’, pero éstos lo achacaban a meras estrategias para pedir más dinero. “Actúas según lo que los puteros exigen y los proxenetas te dicen que eres”, aseguran. La asociación señala que existen alrededor de 10.000 prostíbulos clandestinos en Argentina. La UNDOC cifra en 32.000.000 dólares anuales las ganancias que genera el negocio ilícito de la trata. 

Mujeres sin cabeza

Las calles de Buenos Aires están llenas de folletos de cuerpos de mujeres con un número de teléfono en la parte inferior. “Masajes y mucho más”, “Chicas VIP 24 horas” o “Paraguayita de 24 años, solita en mi apartamento” son algunos de los mensajes que protagonizan estos ‘anuncios’.
Varias organizaciones de la provincia denuncian que detrás de estas ofertas de “mujeres sin cabeza” hay explotación sexual y trata de mujeres. Se han llegado a recoger más de 500 folletos distintos. “Las víctimas de trata vienen de los sectores más pobres, de los que nadie te busca. Se aprovechan de esa vulnerabilidad”, señala Graciela Collantes, presidenta de la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (AMADH). Collantes fue secuestrada y prostituida por las redes de trata hace 23 años.
“Éramos más de 400 mujeres, reuniéndonos para darnos cuenta de que ninguna habíamos tenido la capacidad de elegir. La trata empieza a visibilizarse en Argentina con el caso de Marita Verón, que era de clase media y su madre tiene las herramientas económicas para buscarla”, apunta. Susana Trimarco, madre de Marita Verón, consiguió durante la búsqueda de su hija rescatar a 17 mujeres argentinas que estaban siendo obligadas a prostituirse en España.

“Vivas se las llevaron, vivas las queremos”

Desde que su hija apareció muerta hace 25 años, Margarita no ha dejado de luchar por salvar a mujeres prostituidas. “No están perdidas, son desaparecidas para ser prostituidas, pero el Gobierno no quiere hablar de trata porque es un negocio muy lucrativo para el Estado. Vivas se las llevaron, vivas las queremos”, reclama.
Carlota continúa su búsqueda. Hace 17 años que su hija Gimena Dueñas desapareció. “El Estado se burla de nosotras. Dice que no encuentra a nuestras hijas, las mismas que aparecen como ofertas en fotos de los prostíbulos en Internet”, denuncia a este medio. Silvia, en cambio, tardó 15 años de constante agonía hasta que pudo enterrar a su hija.
La vuelta a casa tampoco es fácil. La organización asegura que las jóvenes rescatadas tienen problemas de alcoholemia, drogas, enfermedades y trastornos psiquiátricos. “¿Cómo no van a desarrollar estrés postraumático si les provocan abortos y a las pocas horas las obligan a mantener sexo de nuevo?”, reclama Meira.
Hoy ya hace 26 años desde que empezó la lucha de Margarita. Ha recorrido todos los Juzgados de Buenos Aires, los servicios de inteligencia y los prostíbulos de la ciudad. El presunto asesino nunca llegó a ser detenido. “A mi hija la mató un sicario del poder”, asegura. “Empecé esta lucha con el objetivo de hacer justicia, pero me di cuenta de que los poderes e instituciones son cómplices del negocio millonario de la trata”, recalca.
Meira denuncia las amenazas por parte del sistema prostituyente, pero asegura que no se dejará vencer por el miedo: “Cuando te matan a una hija, desaparece el miedo a todo. Tengo balazos en la puerta de mi casa, han venido a amenazarme proxenetas, me han colgado carteles con insultos en la fachada; pero yo no me canso de denunciar. Si nos asustamos, perdemos la batalla”.
Ya son 18 madres luchando por encontrar a sus hijas y por hacer justicia por el resto de mujeres desaparecidas. “Esta lucha sólo acaba de empezar, el siguiente paso es hacernos escuchar ante la Corte Interamericana”, concluyen.
[Si eres víctima o conoces algún caso de víctimas de trata o explotación sexual, contacta al 145 (Argentina) o al 900105090 (España)

sábado, 22 de septiembre de 2018

EN ESPAÑA ES MAS INSULTO SER "HIJO DE POLÍTICO " QUE HIJO DE MERETRIZ

SOCIEDAD
Actrices porno, prostitutas, gigolós, trabajadores de sala de masaje y shows eróticos quieren formar parte del sindicato IGNACIO GIL
Actrices porno, prostitutas, gigolós, trabajadores de sala de masaje y shows eróticos quieren formar parte del sindicato IGNACIO GIL

Las prostitutas destapan la ambigüedad del Gobierno: «No nos han ilegalizado»

El Ejecutivo se muestra radicalmente «en contra» de la prostitución y el sindicato OTRAS arremete contra su «feminismo rancio y abolicionista»

Con CIF propio, registrado como sindicato y con una citación de la Audiencia Nacional para el próximo 14 de noviembre. Esta es la situación actual de la segunda experiencia en Europa de un sindicato conformado por trabajadoras sexuales, después del francés, que cuenta con 2.000 personas afiliadas, respondió a ABC uno de sus integrantes, Juan Florián, colombiano de 35 años. El sindicato OTRAS ha desembarcado esta semana en Madrid, y después de pedir «audiencia» con todos los grupos políticos, «solo» ha logrado reunirse con Podemos y Ciudadanos. «Agradecemos su valentía», dijo Concha Borrell, secretaria general de la entidad. El Gobierno no ha dado la cara tras el «gol» que reconoció la ministra de Trabajo le había colado el sindicato al registrarse.
Por ello, arremeten con fiereza contra el Ejecutivo socialista, el mismo que registró el sindicato, lo publicó en el BOE y luego forzó la dimisión de la alta directiva que cumplimentó el trámite, la exdirectora general de Trabajo, Concepción Pascual. «Nadie nos ha anulado. Seguimos estando registradas y estamos haciendo historia. Somos guerreras y no nos callarán. Estamos trabajando, ilegales no somos y damos la cara», destapó Borrell en la presentación del sindicato en la capital.

Un Estado feminista

«Ni le hemos colado un gol a una ministra ni nos han ilegalizado ni pueden hacerlo en base a la legalidad», rubricó con rotundidad Borrell. El sindicato está realmente enfadado contra un Ejecutivo que «se presentó como feminista y es abolicionista. Son políticos que dicen que es ilícita la prostitución y luego les sorprende que montemos un sindicato». Pero «cuando algo no funciona hay que cambiarlo», emplazó la prostituta catalana.
«Al Estado no le importamos en absoluto. La izquierda no se preocupa de los derechos de las mujeres más vulnerables; no somos muñecas de trapo», aseveraron las portavoces de OTRAS. Ayer mismo, a Isabel Celaá, ministra portavoz del Gobierno, se le preguntó tras el Consejo de Ministros por su posición al respecto de la prostitución y Celaá señaló que están «en contra» y no legalizarán un sindicato de trabajadoras del sexo, aunque no aclaró si está preparando una ley para prohibirla o perseguir al cliente, como se hace en Suecia.
Sabrina Sánchez, secretaria de organización de OTRAS, quiso derribar ideas preconcebidas en torno al colectivo. «No habrá menos trata porque se pretenda terminar con los pocos derechos que tenemos», enfatizó. «En mi experiencia -continuó-, trabajando en Bélgica, Alemania, Francia, Holanda y España, me habré topado con dos o tres casos de trata». «Somos putas de manera voluntaria y ganamos más que con nuestras profesiones, la mía es periodista. La vida está así: hemos de trabajar, como el 99% de las personas», afirmó Sabrina, al tiempo que en la sala se coreaban eslóganes como «Putas unidas, jamás abolidas» y «Ninguna puta sin trabajo».
Ellas hablan de otra explotación: la del empresrio. Evelyn y sus compañeras del club Flowers de Madrid iniciaron una huelga de celo, y han visto cómo la Justicia ha tumbado las diligencias que emprendieron contra el dueño del lupanar, que les controlaba «cuándo comían, dormían e iban al baño». «Nuestros derechos no son reconocidos y tenemos verdaderos problemas laborales», se quejó en conversación con ABC.
«Las putas [hombres y mujeres se identifican, curiosamente, con el término femenino] somos explotadas con el beneplático de los que pueden impedirlo y no lo hacen», acusó Borrell, arropada en el acto por actrices porno, trabajadores de salas de masajes eróticos, masajistas tántricas y prostitutas de la calle como en polígonos de la población madrileña de Villaverde. Borrell no aclaró cuántas personaspodrían sindicarse en OTRAS, si bien aseguró que ya tienen «lista de espera».
«Respetamos a los Cuerpos de Seguridad del Estado como para saber que ellos no permitirían que siguiésemos en libertad si tuviésemos que estar en la cárcel. Lo considera oportuno un partido político, unas ministras o un gobierno entero», volvió a arremeter Borrell.Por su parte, Florián alardeó ante sus compañeras de las ventajas de estar sindicados en Francia. Según su relato, cuentan con cobertura médica y un programa de atención especial, además de lecciones de autodefensa y controles gratuitos de enfermedades de transmisión sexual


NUEVO DESCUBRIMIENTO

Confirmado: Dickinsonia es el animal más antiguo jamás encontrado

Se trata de una criatura de forma ovalada y 1,4 metros de longitud que vivió hace 558 millones de años

Las evidencias halladas apuntan a que la presencia de animales de gran tamaño debía ser abundante

Fósil de Dickinsonia preservado orgánicamente en el Mar Blanco de Rusia
Fósil de Dickinsonia preservado orgánicamente en el Mar Blanco de Rusia / ILYA BOBROVSKIY AUSTRALIAN NATI
Moléculas de grasa en un antiguo fósil han servido para revelar el primer animal confirmado en el registro geológico, que vivió en la Tierra hace 558 millones de años. La extraña criatura llamada 'Dickinsonia', que creció hasta 1,4 metros de longitud y tenía forma ovalada con segmentos en forma de costilla que recorrían su cuerpo, una masa animada sin boca ni ano sin ninguna relación con ningún animal vivo hoy, formaba parte de la biota de Ediacara que vivió en la Tierra 20 millones de años antes de la 'explosión cámbrica' de la vida animal.
El estudiante de doctorado de ANU (Australian National University) Ilya Bobrovskiy descubrió un fósil de 'Dickinsonia' tan bien conservado en un área remota cerca del Mar Blanco en el noroeste de Rusia, cuyo tejido aún contenía moléculas de colesterol, un tipo de grasa que es el sello distintivo de la vida animal.
El investigador principal, el profesor asociado Jochen Brocks, explica que la extraña fauna de este periodo era previa a la explosión del Cámbrico, en la que animales complejos y otros organismos macroscópicos, como moluscos, gusanos, artrópodos y esponjas, comenzaron a dominar el registro fósil.

Las nuevas evidencias

"Las moléculas de grasa fósil que hemos encontrado demuestran que los animales eran grandes y abundantes hace 558 millones de años, millones de años antes de lo que se pensaba", afirma el profesor Brocks, de la Escuela de Ciencias de la Tierra de ANU.
"Los científicos han estado luchando durante más de 75 años por saber qué fueron 'Dickinsonia' y otros extraños fósiles de la biota de Ediacaranameba unicelular gigante, líquenes, experimentos fallidos de la evolución o los primeros animales en la Tierra. La grasa fósil ahora confirma a 'Dickinsonia' como el fósil animal más antiguo conocido, lo que resuelve un misterio de décadas que ha sido el Santo Grial de la paleontología".

Un enfoque innovador

Bobrovskiy explica que el equipo desarrolló un nuevo enfoque para estudiar los fósiles de 'Dickinsonia', que tienen la clave entre el viejo mundo dominado por las bacterias y el mundo de los animales grandes que surgió hace 540 millones de años durante la 'explosión cámbrica'. "El problema que tuvimos que superar fue encontrar fósiles de 'Dickinsonia' que retuvieran algo de materia orgánica", relata Bobrovskiy, de la Escuela de Ciencias de la Tierra de ANU.
"La mayoría de las rocas que contienen estos fósiles, como las del yacimiento Ediacara en Australia, han soportado mucho calor, mucha presión, y luego han sido erosionadas después de eso. Estas son las rocas que los paleontólogos estudiaron durante muchas décadas, lo que explica por qué estaban atascados en la verdadera identidad de 'Dickinsonia", cuenta este experto.

La aventura de investigar

Los paleontólogos normalmente estudian la estructura de los fósiles, pero Bobrovskiy extrajo y analizó las moléculas del interior del fósil de 'Dickinsonia' encontradas en rocas antiguas en Rusia para hacer un descubrimiento de gran avance. "Cogí un helicóptero para llegar a esta parte remota del mundo, hogar de osos y mosquitos, donde pude encontrar fósiles de 'Dickinsonia' con materia orgánica aún intacta", recuerda Bobrovskiy.
"Estos fósiles estaban ubicados en medio de los acantilados del Mar Blanco, que tienen entre 60 y 100 metros de altura. Tuve que colgarme del borde de un acantilado con cuerdas y excavar enormes bloques de piedra arenisca, sacarlos, lavar la piedra arenisca y repetir este proceso hasta que encontré los fósiles que estaba buscando", añade.
El profesor asociado Brocks resalta que ser capaz de estudiar las moléculas de estos organismos antiguos representa un cambio de juego. "Cuando Ilya me mostró los resultados, simplemente no podía creerlo --cuenta--. Pero también de inmediato vi la importancia". ANU dirigió la investigación, publicada en 'Science', en colaboración con científicos de la Academia Rusa de Ciencias y el Instituto Max Planck de Biogeoquímica y la Universidad de Bremen en Alemania.

viernes, 21 de septiembre de 2018

DONDE,COMO ,CUANDO,QUESEYO,TALVEZ Y TENER GANAS.......


Viviana Waisman: “El consentimiento para el sexo no solo lo da decir sí o no”

La presidenta de Women's Link Viviana Waisman apuesta por un futuro judicial que aborde los delitos sexuales sin prejuicios, con perspectiva de género y una educación transversal

No hay resquicio para la duda, la respuesta es rápida y tajante. ¿La justicia necesita adaptarse a los cambios sociales recientes? "Es totalmente urgente". Lo dice Viviana Waisman, la fundadora y presidenta de la organización internacional Women’s Link, que trabaja desde el Derecho para mejorar la vida de niñas y mujeres. Esas que, puntualiza en algún momento de la conversación, no son un colectivo, sino la mitad de la población. Mujeres que sufren violencia física, psicológica y sexual cada día —la OMS define esta lacra como un grave problema de salud pública y la ONU cifra en el 35% la cantidad de mujeres que están sometidas a estas vejaciones—, que siguen siendo asesinadas, vendidas y compradas, mutiladas y explotadas, que tienen prohibido abortar, salir a la calle, mostrar el rostro, divorciarse, conducir, decidir.
Esa realidad cambia según las regiones, la cultura, la religión o la educación: “La discriminación y la violencia no conocen frontera ni clase social ni etnia ni raza ni nada”. Y la única manera de erradicarla, según Waisman, es darse cuenta de que es algo que ocurre en cualquier parte, en cualquier momento. En España, donde el pasado 8 de marzo fue espejo y reflejo internacional del crecimiento del movimiento feminista y la lucha social, también hay flecos, sigue habiéndolos: se produce una violación cada ocho horasel debate sobre la prostitución está abiertolos vientres de alquiler dividen a la opinión públicala cifra de denuncias por violencia machista alcanzó el pasado año su máximo histórico (166.620) desde que el Consejo General del Poder Judicial las contabiliza, y una comisión de expertos estudia una reforma del Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal relacionada con los delitos sexuales; este último un tema clave para el avance en la lucha contra la violencia sexual.
Cientos de mujeres se concentran en Bilbao en el Día de la Mujer, el 8 de marzo de 2018.
Cientos de mujeres se concentran en Bilbao en el Día de la Mujer, el 8 de marzo de 2018. REUTERS
"Está claro que cuando no hay consentimiento, hay una violación; y no solamente el decir sí o no es lo que da el consentimiento", apunta la abogada especializada en derecho internacional de los derechos humanos y género, en referencia al anuncio del Gobierno el pasado julio en el que propuso que cualquier acto sexual sin un ‘sí’ expreso sea delito, una modificación en la línea de Suecia para que existan garantías de que los tipos no dependen de la interpretación de los jueces. "Pase lo que pase, las situaciones siempre hay que interpretarlas, porque las situaciones y las palabras siempre son interpretables. Hay que intentar que no sean discriminatorios en sus demandas —no pedir que haya un testigo cuando no lo hay o no asumir que las personas están mintiendo, que es lo que pasa mucho ahora cuando se denuncia—, pero no creo que la solución esté en escribir un Código Penal que pretende que no haya una interpretación de las situaciones, eso no nos va a llevar a una justicia para nadie".
Mientras esa transformación social termina de extenderse y llega a todos los ámbitos, Women’s Link sigue trabajando desde el análisis de las decisiones y buscando los huecos legales para empujar ese nuevo camino. "Sin duda, cómo se gestiona la justicia, lo que hacen los jueces y las juezas para hacer realidad los derechos, afecta directamente a la vida de las mujeres, las niñas, sus familias y toda la comunidad y la sociedad", repite Waisman como un mantra de vez en cuando, entre varias claves para el cambio que ha de producirse en el ámbito judicial.
Manifestación en la Plaza Sant Jaume de Barcelona en contra de la puesta en libertad provisional de los acusados de La Manada el 27 de abril de 2018.
Manifestación en la Plaza Sant Jaume de Barcelona en contra de la puesta en libertad provisional de los acusados de La Manada el 27 de abril de 2018. MASSIMILIANO MINOCRI
Y una de las primeras es definir qué es violencia: "Es la forma más extrema de la discriminación contra las mujeres. En España, cuando se empezó a hablar de violencia de género, estaba limitado solamente a violencia entre personas de diferentes sexos en una relación de pareja". Sin embargo, añade, la violencia de género es algo mucho más amplio que eso, y puede venir de muchas partes: "Hay violencia de género que es estructural y por parte de las instituciones, por ejemplo". La falta de especialistas en el trato con las víctimas o el hecho de cuestionarlas cuando denuncian son ejemplos de esta última, algo que tiene que cambiar y que, según Waisman, pasa por dos cosas que tienen que darse a la vez: "Por un lado hay que mejorar los marcos legales. Y por otro la sociedad, y en particular el poder judicial, tiene que tomar conciencia de los estereotipos y los prejuicios que está utilizando al aplicar el Código Penal".
Los jueces y juezas, personas como cualquier otra rodeadas de los mismos patrones machistas que cualquier otra, "no son como la estatua que vemos siempre de la justicia, que tiene una venda, eso no es verdad". Está convencida de que, si cuando una mujer denuncia una violación, en vez de poner el foco sobre la persona que puede haber cometido el delito, es sobre qué ha hecho o no ha hecho ella, cuestionando todo [cómo iba vestida, si iba sola o iba acompañada, si había bebido, si había tenido otras relaciones sexuales anteriores y con cuántas personas], no va a producirse ningún avance.
El siguiente paso obvio es la educación. "Hay que educar y hay que educar más allá del poder judicial", alega. Se refiere a una conciencia colectiva que genere una sociedad en la que no solamente se les diga a las niñas que tengan cuidado cuando salgan a la calle, sino que sea una educación extendida a todos, también una educación sexual a todas las personas. "Además, es importantísimo que haya mujeres presentes, en todos los cargos que existen y en todos los ámbitos, pero eso no garantiza una perspectiva de género". Cree que es importante separar los debates: "¿Tiene que haber mujeres presentes? Sí, recordemos que las mujeres no somos una minoría, somos la mitad de la población". Pero, si se le pregunta si eso es suficiente, contesta que no. "Tampoco debemos asumir que no hay hombres que no pueden aplicar la perspectiva de género, porque sabemos que los hay, y también sabemos que hay mujeres juezas que dictan las peores sentencias, las más estereotipadas que hemos visto".
Para ir encauzando el camino, Waisman propone un diálogo que vaya más allá de lo que ocurre en los tribunales. "No es suficiente crear la jurisprudencia si cuando uno lleva un caso legal como el de La Manada no se crea también un debate público sobre lo que está ocurriendo y lo que pensamos que debe ocurrir. A veces fortalece a movimientos sociales existentes y a veces los crea". Algo que sucedió en el caso sobre los abusos en San Fermín en 2016: había un momento social ya existente, el del feminismo, que se retroalimentó de lo sucedido e hizo que muchas mujeres, y hombres, jóvenes, salieran a la calle para pedir que la justicia se imparta de forma diferente"..
Este caso, apunta la abogada, da también buen ejemplo entre otra conversación que tiene que tener lugar, la del poder judicial y otros poderes —las manifestaciones y las protestas sobre cómo se impartió la justicia, causaron que el Ejecutivo se decidiese a formar una comisión para revisar el Código Penal—. "Y también del rol tan importante de la sociedad civil para que los derechos se implementen de la manera que nosotros y nosotras queremos
Los derechos recogidos en nuestros códigos y también en los que vienen de fuera: "Hay mucha dificultad para incorporar estándares que se pueden crear en otros países, por convenios o por jurisprudencia, y entender que son un beneficio para la sociedad". Waisman pone el ejemplo del caso de Ángela González, con la que Women’s Link litigó hace un par de años: "Acompañamos a Ángela en su lucha por justicia, por la negligencia del poder judicial en España, su hija de seis años fue asesinada por su maltratador. Ella buscaba la responsabilidad del Estado en la negligencia que causó la muerte de su niña". Cuando el comité de Naciones Unidas condenó a España en este caso, España no aceptó que aquellas decisiones eran vinculantes: "Les estaban dando una hoja de ruta para mejorar la situación; pero tuvo que venir el Tribunal Supremo a decirlo, cuando en realidad era una oportunidad de mejora". 
En todas estas idas y venidas de pasos hacia delante y trastabilleos hacia atrás, Viviana Waisman ve luz, algo que también apuntó durante la conferencia que dio este pasado lunes en Caixaforum, en Madrid, sobre la capacidad del Derecho para ayudar a alcanzar la igualdad: "Las cosas van y vienen en diferentes partes del mundo, hay decisiones buenísimas en países donde la gente se sorprende, y decisiones malísimas en lo que es el norte global (Europa, EE UU, Reino Unido...), todas las sociedades tienen algo que trabajar. Estamos viviendo un momento que a mí me da muchísima esperanza, porque la fuerza con la cual está saliendo la gente, especialmente la gente joven, las mujeres jóvenes, a demandar sus derechos, es lo que va a producir el cambio".

PREMIOS GÉNERO Y JUSTICIA AL DESCUBIERTO

Este pasado lunes comenzó la décima edición de los Premios Género y Justicia, que reconocen las mejores decisiones judiciales y denuncian las peores del último año.
Este año, España cuenta con un caso nominado al Premio Garrote (para decisiones que hacen retroceder la equidad de género), el de La Manada, ahora recurrido por todas las partes después de que la Audiencia Provincial de Navarra decidiese condenar por abuso sexual —ahora en libertad provisional— a cinco hombres que vejaron a una mujer de 18 años en un portal en Pamplona durante los Sanfermines de 2016.
Puedes consultar los nominados de este año a Premio Garrote y Premio Mallete (para las decisiones que ayudan a promover la equidad de género) haciendo click en este enlace.