Las nuevas advertencias sobre el Nolotil y sus efectos secundarios
Se estudia si los británicos tiene una "particularidad genética" que deriva en efectos secundarios que pueden provocar la muerte
N.C Lunes, 5 de noviembre de 2018
Unas turistas buscan su hospedaje en el barrio de La Barceloneta.
Las alertas o dudas sanitarias están puestas sobre el Nolotil, o lo que es lo mismo, en su principio activo que es el metamizol que actúa contra el dolor fuerte tras una operación, por un cólico o en procesos de cáncer.
Este efecto secundario sería una reacción grave que baja las defensas del paciente hasta tal nivel que supone un inicio de infección generalizada o sepsis. De no tratarse a tiempo, puede acabar en la muerte de la persona.
Esto es lo que subraya la Agencia Española de Medicamentos es su comunicado: "La notificación reciente al Sistema Español de Farmacovigilancia de casos de agranulocitosis, particularmente en pacientes de origen británico", según ha recogido ElEspañol.
Por ello, es importante recordar que el Nolotil o metamizol debe ser recetado por un médico y que el paciente que lo tome debe seguir un seguimiento médico con análisis de sangre y otras pruebas. Y piede "no utilizar metamizol en pacientes en los que no sea posible realizar controles, por ejemplo, población flotante", como son los turistas.
Por una "particularidad genética"
Y es aquí donde aparece la relación entre este medicamente y los turistas británicos.
A este respecto, The Times ha recordado un historia de la que ya hablaba a principios de años el Hospital de Dénia. Médicos de este centro hospitalario alertaban del riesgo mortal que podía tener el Nolotil en pacientes ingleses. Aunque se trata de un fármaco común, consideran que, en los británicos, pero también es las personas escandinavas, puede conllevar “un mayor riesgo” de efectos secundarios.
De hecho, enviaron una notificación interna a los médicos de Urgencias de dicho hospital y a los de Atención Primaria.
Aunque el prospecto del medicamento asegura que la agranulocitosis es un efecto secundario “muy raro” que se daría en uno de cada 10.000 pacientes, entre los británicos puede ser más frecuente por una posible “particularidad genética”.
Los expertos piden cautela, no se puede demostrar
ElEspañol, ha sumado otro relato, el de la traductora médica Cristina García del Campo que asegura que un hombre al que dio servicio de traducción, murió de sepsis tras tomar Nolotil.
Hasta que no devuelvan Gibraltar no se los recetamos
Metrovacesa proyecta en Valladolid el último desvarío posburbuja. Una nueva urbe de 1.440 viviendas y 26.000 plazas asistenciales junto a un espacio de alto valor ambiental.
nuevatribuna.es | Miguel Ángel Ceballos Ayuso
Maqueta del proyecto de la Ciudad de la Salud en Aldeamayor de San Martín, Valladolid
La constructora Metrovacesa quiere levantar en Aldeamayor de San Martín, a veinte kilómetros de Valladolid, una urbe llamada Ciudad del Bienestar y la Salud. Así, siguiendo la senda de la Ciudad del Golf de Ávila, la Ciudad del Medio Ambiente, Soria, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia o el Eurovegas en Madrid, resucita la fórmula de una impostada nueva ciudad como una cortina de humo de la especulación urbanística.
Este disparatado complejo inmobiliario, con 1.440 viviendas y 26.000 plazas asistenciales (hospitales privados, residencias para personas mayores, y otras instalaciones) en 300 hectáreas rústicas, colindantes con un espacio de la Red Natura 2000. El megaproyecto, al sur de la capital vallisoletana, disfraza su inconsistencia en cifras apabullantes de más de tres dígitos: 2.700 millones de euros de inversión y 24.000 puestos de trabajo, para engatusar a ingenuos y reclutar a políticos. oportunistas.
Ley Aznar
La historia comienza en 2003 con la clasificación de los terrenos como suelo urbanizable no delimitado, al calor de la Ley del Suelo de Aznar que tantas alegrías dio a los especuladores y tantas desgracias nos ha traído a los demás, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.
El proyecto crearía una ciudad con más de 26.000 plazas sanitarias privadas para turistas.
Como antecedente, Metrovacesa ya había conseguido que en 1990 la Junta de Castilla y León (JCyL) aprobara en otros suelos colindantes la urbanización Aldeamayor Golf, 2.200 viviendas con su correspondiente campo de golf sobre 220 hectáreas de un municipio agrícola que entonces apenas rebasaba los mil habitantes 1. La denominación original del proyecto, Las Cigüeñas, manifestaba los valores ecológicos de un singular humedal hoy protegido que ha sido parcialmente urbanizado 2.
En una segunda etapa de su negocio estrella en Valladolid, Metrovacesa promovió aneja a Aldeamayor Golf la urbanización Camino de Santa María, cuyas 5.000 viviendas fueron tumbadas por el Tribunal Supremo en 2015, a instancias de Ecologistas en Acción, no solo “porque las previsiones en materia de crecimiento en el número de viviendas sean materialmente irreflexivas, ilógicas o contrarias al bien común, sino por una razón conexa a ellas […]: la falta efectiva de razón o necesidad — de especificación del interés general— que impulse a la Administración a dar vía libre a esa decisión, que prácticamente triplicaría la población del municipio” 3.
‘Turismo sanitario’
Transcurridos apenas seis meses del pronunciamiento judicial, Metrovacesa volvió a la carga con un nuevo proyecto que reduce de 5.000 a 1.440 las viviendas previstas pero casi duplica la edificabilidad privada, de 750.000 a 1.334.000 metros cuadrados, incorporando diversos usos terciarios con hasta 26.000 plazas asistenciales que se pretenden ofrecer al “turismo sanitario” porque según el promotor “británicos, alemanes, rusos, árabes y nórdicos viajan a España atraídos por las cirugías estética, ocular, ortopédica y cardíaca”.
Una ciudad con 26.000 plazas asistenciales para “turismo sanitario” porque según Metrovacesa “británicos, alemanes, rusos, árabes y nórdicos viajan a España atraídos por las cirugías
La delirante propuesta fue descalificada por el Servicio de Urbanismo de la Diputación de Valladolid, porque constituye “un ejercicio de planeamiento que en modo alguno acredita, con el rigor y la credibilidad debidos (es decir, sin inventar ciudades fantásticas de ninguna clase, respecto a las cuales Aldeamayor no constituye centro de referencia para ningún instrumento de ordenación del territorio o de planeamiento de ámbito supramunicipal vigentes) la ‘conveniencia’ y el ‘interés público’ […]”. Y continúa el informe de Urbanismo: “propone clasificar como suelo urbanizable un paquete de terrenos tan innecesarios, tan carentes de justificación y tan huérfanos de encaje legal hoy como el día en que el Tribunal Superior de Justicia decretó la anulación del Plan Parcial Camino de Santa María” 4.
Zona Especial de Conservación
Aunque la Ciudad de la Salud es colindante por el sur con la Zona Especial de Conservación (ZEC) Salgüeros de Aldeamayor, singular humedal incluido en la Red Natura 2000 5, la Consejería de Medio Ambiente dictó en abril de este año una Declaración Ambiental Estratégica favorable, obviando algunas consideraciones esenciales como el carácter inundable de los terrenos, el efecto que el vertido de las aguas residuales o la extracción de aguas subterráneas para riego podrían tener sobre la ZEC, ya que “en todo caso se trata de un suelo urbanizable cuyo destino es siempre su urbanización”.
Salinas esteparias Aldeamayor de San Martín. Foto José María del Pozo Peñalba.
Precisamente esta falacia aclara la iniciativa de Metrovacesa. La Ley de Urbanismo de Castilla y León prevé que los terrenos de la Ciudad de la Salud (y el resto de áreas de suelo urbanizable no delimitado de la región) pasen automáticamente a suelo rústico si antes del 19 de octubre no consiguen dotarse de una ordenación detallada. De manera que la finalidad última de la operación es intrínsecamente especulativa: evitar la depreciación de los activos de la inmobiliaria de BBVA y Banco de Santander, para no afectar más a su maltrecha cuenta de resultados.
Es comprensible por lo tanto que la empresa intente evitar la inminente reclasificación como suelo rústico de uno de sus principales paquetes de suelo urbanizable en el Estado español. Pero resulta sorprendente que dos administraciones públicas como el Ayuntamiento de Aldeamayor de San Martín y la Delegación Territorial de la JCyL en Valladolid se prestaran al ‘enjuague’ de la inmobiliaria, en un nuevo caso de especulación urbanística que nos retrotrae a los tiempos gloriosos de la burbuja inmobiliaria.
Junco aleznado (Juncus subulatus). Foto José María del Pozo Peñalba.
De hecho, pese al informe negativo (en dos ocasiones) de su arquitecto municipal, el Ayuntamiento de Aldeamayor de San Martín aprobó provisionalmente el plan de Metrovacesa el pasado 26 de julio, con los votos de Partido Socialista y Partido Popular, tras romper el alcalde socialista Fernando de la Cal el pacto de gobierno con Izquierda Unida y Podemos para sacar adelante el proyecto. La Ciudad de la Salud beneficia a familiares directos del regidor y de otros cuatro concejales, como propietarios de fincas rústicas incluidas en el proyecto, en un claro caso de conflicto de intereses 6.
Con inusitada celeridad, al día siguiente de la aprobación provisional municipal la Delegación Territorial de la Junta en Valladolid ya había incluido la aprobación definitiva de la Ciudad de la Salud en el orden del día de la reunión de la Comisión de Urbanismo, en la que el alcalde compareció acompañado por ocho directivos y técnicos de Metrovacesa.
La propuesta del órgano presidido por Pablo Trillo, hermano del exministro Federico Trillo, concluía que “esta Administración admite que si no hay oferta es muy posible que nunca haya demanda”, magnífica definición de la especulación que prohíben tanto la legislación urbanística como la propia Constitución, en su artículo 47.
Sólo el voto particular del vocal de Ecologistas en Acción consiguió detener, en ese momento, el visto bueno definitivo al plan, pendiente de un informe de la Dirección General de Urbanismo de la propia Junta de CyL que ha descalificado radicalmente la propuesta 7, dando la razón a Ecologistas en Acción. Puede que en esta decisión haya pesado la implicación del consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, Juan Carlos Suárez-Quiñones, en el caso Enredadera 8.
Notas
1. El Plan Parcial Las Cigüeñas fue aprobado por Acuerdo de 27 de septiembre de 1990 de la Comisión Provincial de Urbanismo de Valladolid, a los dos meses de publicarse las Normas Subsidiarias de Planeamiento Municipal de Aldeamayor de San Martín, que ya preveían el desarrollo de dicho Sector de Suelo Urbanizable
2. Aparte de Aldeamayor Golf, también el Polígono Industrial El Brizo ha destruido parte del humedal, mientras diversas urbanizaciones programadas en los municipios de Aldeamayor de San Martín y Boecillo amenazan con cercar el espacio natural protegido de hormigón y ladrillo en prácticamente todo su perímetro
3. Sentencia de 9 de diciembre de 2015 de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, que confirma la previa de 4 de diciembre de 2013 de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, anulatoria del Plan Parcial Camino de Santa María
4. Informe urbanístico de 21 de marzo de 2017 del Jefe de la Sección de Urbanismo de la Diputación de Valladolid
5. Los Salgüeros de Aldeamayor y las Lagunas de Villafáfila constituyen los dos espacios de mayor interés regional para los criptohumedales salinos y la flora asociada a los mismos, catalogados como hábitats naturales de interés comunitario. Precisamente el Plan de Gestión y Conservación de la ZEC “Salgüeros de Aldeamayor” identifica la presión urbanística como una de las principales amenazas que soporta el espacio natural
6. Hasta la fecha, se han identificado una decena de parcelas con 20 hectáreas de superficie total, propiedad de padres, tíos, primos o suegros del Alcalde y cuatro concejales socialistas, populares y no adscritos, sólo uno de los cuales se ha abstenido en las aprobaciones de la Ciudad de la Salud
7. Informe urbanístico de 23 de agosto de 2018 del Jefe de Servicio de Urbanismo y el Director General de Vivienda, Arquitectura y Urbanismo de la Junta de Castilla y León.
8. Diversos medios de comunicación han divulgado algunas conversaciones del Consejero con José Luis Ulibarri, cerebro de la trama, en las que este recibía información privilegiada sobre licitaciones futuras o incluso la propuesta de adjudicación directa de un contrato de obra
Artículo escrito por Miguel Ángel Ceballos Ayuso.Geógrafo y técnico urbanista. Ecologistas en Acción de Valladolid. Revista Ecologista nº 97. Protegida por una licencia CC BY 2.5 ES
Investigadores de Valencia patentan un nuevo sistema para el diagnóstico precoz del cáncer de pulmón
El Instituto de Investigación Sanitaria del hospital La Fe presenta un modelo fiable, mínimamente invasivo y asequible
Con el objetivo de ayudar a detecctar de forma más rápida el cáncer de pulmón, el Hospital La Fe de Valencia ha patentado un nuevo sistema basado en biomarcadores epigenéticos para el diagnóstico precoz del tumor, fiable, mínimamente invasivo y asequible.
Este modelo epigenético está especialmente indicado en aquellos casos en los que la biopsia no es factible o cuando la citología no es concluyente, según han informado a EFE desde el Instituto de Investigación Sanitaria (IIS) del hospital, entidad que ha patentado el sistema internacionalmente.
El IIS de La Fe y la empresa valenciana de servicios avanzados de prevención de cáncer y asesoramiento genético Bemygene han firmado un acuerdo de licencia para comercializar e impulsar el desarrollo y comercialización de este kit epigenético.
También han firmado un acuerdo de licencia para comercializarlo el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados y el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra.
El sistema permite combinar el estado epigenético de cuatro genes para generar un valor de probabilidad de cáncer de pulmón personalizado para cada paciente.
El director de la Unidad de Epigenómica y miembro del Grupo de Biomarcadores y Medicina de Precisión del IIS La Fe, Juan Sandoval, es el investigador principal de este proyecto de investigación que se trasladará al paciente a través de un kit de diagnóstico.
El kit es el resultado de la investigación financiada con fondos FEDER y del Instituto de Salud Carlos III y recogidos en el artículo "A novel epigenetic signature for early diagnosis in lung cancer", publicado en la revista científica Clinical Cancer Research en 2016.
Bemygene ha elaborado un estudio que ha permitido definir el segmento de pacientes en el que el kit será realmente necesario, debido a las limitaciones de las técnicas convencionales, favoreciendo así su futura introducción en la rutina clínica.
Según Sandoval, este modelo de marcadores epigenéticos "puede ayudar a mejorar el diagnóstico precoz de cáncer de pulmón y, por lo tanto, disminuir las elevadas tasas de mortalidad actuales".
"Es un kit muy fiable, mínimamente invasivo y asequible, por lo que complementa y mejora los sistemas aplicados actualmente y permite, además, el diagnóstico de zonas en las que no es posible usar las técnicas convencionales, ya que no son biopsiables", asegura Sandoval, que lo considera un "aspecto determinante" para su futura incorporación al sistema sanitario.
Diagnóstico tardío
El cáncer de pulmón es la principal causa de mortalidad por cáncer en todo el mundo y la evolución del paciente está estrechamente vinculada a la etapa del tumor en el momento del diagnóstico.
Debido a su manifestación clínica tardía, la mayoría de los pacientes es diagnosticada en etapas avanzadas, cuando el tratamiento curativo ya no es posible.
Actualmente, la citología es el método estándar para el diagnóstico de este tipo de cáncer en muestras respiratorias mínimamente invasivas, pero es un método con baja sensibilidad.
Por ello existe una necesidad de búsqueda de nuevos biomarcadores moleculares que mejoren el proceso diagnóstico del cáncer de pulmón, según las fuentes.
La principal aportación de este kit de diagnóstico en broncoaspirados y esputos inducidos, además de su elevada sensibilidad, es su capacidad de producir un rango continuo de predicciones entre el 100 y el 0% (positivo-negativo).
El personal especialista de oncología podrá así tomar diversas acciones de acuerdo con las predicciones, como la realización de pruebas adicionales en los casos dudosos.
El desarrollo de un cáncer de pulmón suele llevar asociada una morbilidad que impide la realización de biopsias, y en estos casos está indicada la aplicación de esta herramienta epigenética que, además, es capaz de identificar falsos negativos provenientes de las pruebas de citología.
"La combinación de este modelo epigenético, altamente sensible y específico, junto con los métodos clínicos estándar puede ayudar a mejorar el diagnóstico del cáncer de pulmón y disminuir la tasa de mortalidad actual", afirma.
Al ser una técnica mínimamente invasiva y asequible, su uso podría hacerse extensivo a la clínica rutinaria hospitalaria y el siguiente paso, según las fuentes, es la promoción de un ensayo clínico desde el IIS La Fe que permita evaluar la aplicación del algoritmo en un entorno clínico real.
Según destaca la responsable de Bemygene, Teresa Valdés Sánchez, el acuerdo para desarrollar este sistema supone la posibilidad de hacer llegar a los pacientes una tecnología, que podría aumentar significativamente la probabilidad de éxito de las terapias contra el cáncer de pulmón.
¿Realmente los humanos vivimos más años hoy que nuestros antepasados?
Derechos de autor de la imagenBBC/GETTY IMAGESImage captionEl emperador Suiko, que lideró Japón en el siglo VI y murió a los 74 años.
En las últimas décadas, la esperanza de vida ha aumentado de forma dramática alrededor del mundo.
En promedio, una persona nacida en 1960, el primer año que Naciones Unidas empezó a recoger datos globales, tenía una esperanza de vida de 52.5 años. Hoy en día, la media es de 72 años.
La conclusión natural es que tanto los milagros de la medicina moderna y las iniciativas de salud pública nos ayudan a vivir mucho más que antes. Tanto, de hecho, que nos podemos estar quedando sin innovaciones para extender la vida.
En septiembre de este año, la Oficina Nacional de Estadísticas confirmó que en Reino Unido, al menos, la esperanza de vida ha dejado de de aumentar. Y globalmente también se está desacelerando.
Pero, aunque los avances médicos mejoraron muchos aspectos del cuidado de nuestra salud, la suposición de que la vida humana ha aumentado dramáticamente durante siglos o milenios es engañosa
"Hay una distinción básica entre la esperanza de vida y la duración de la vida", dice el historiador de la Universidad de Stanford Walter Scheidel, un destacado estudioso de la antigua demografía romana.
"Y la duración de la vida de los humanos, en oposición a la esperanza de vida, que es una construcción estadística, no ha cambiado mucho", afirma.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa esperanza de vida al nacer es nada más una estimación basada en un promedio.
La esperanza de vida es un promedio. Si tienes dos hijos, y uno muere antes de su primer cumpleaños pero el otro vive hasta los 70 años, su esperanza de vida es 35. Eso es matemáticamente correcto, pero no nos da la imagen completa.
Sin embargo, este promedio es la razón por la que comúnmente se dice que los antiguos griegos y romanos, por ejemplo, vivían hasta los 30 o 35 años. ¿Significaba eso que alguien de 35 años se podría considerar 'viejo'?
Si eso fuera cierto, los escritores y políticos de la Antigüedad no parecen haber recibido el mensaje. A principios del siglo VII a. C., el poeta griego Hesíodo escribió que un hombre debería casarse "cuando no tiene mucho menos de 30 años, ni mucho más".
Mientras tanto, el cursus honorum de la antigua Roma -la secuencia de cargos políticos que cualquier joven ambicioso emprendería- ni siquiera permitía que un hombre ocupara su primer cargo, el de cuestor, hasta los 30 años. Para ser cónsul, tenía que tener 43 años.
Derechos de autor de la imagenBBC/GETTY IMAGESImage captionEl primer emperador de Roma, Augusto, vivió hasta los 75 años.
En el siglo I, Plinio dedicó todo un capítulo de su "Historia natural" a las personas que vivían más tiempo. Entre ellos, enumera al cónsul M. Valerius Corvinos (que vivió hasta los 100 años), la esposa de Cicerón, Terentia (103), una mujer llamada Clodia (115, y con 15 hijos), y la actriz Lucceia que actuó en el escenario a los 100 años.
Sin embargo, envejecer no era tan fácil como ahora: "La naturaleza, en realidad, no ha otorgado mayor bendición al hombre que la brevedad de la vida", escribía Plinio.
"Los sentidos se apagan, las extremidades se vuelven torpes, la vista, el oído, las piernas, los dientes y los órganos de la digestión, todos mueren antes que nosotros..."
En el mundo antiguo, al menos, parece que las personas podían vivir tanto como lo hacemos hoy. ¿Pero qué tan común era?
Era de los imperios
En 1994, un estudio examinó a todos los hombres que tenían una entrada en el Diccionario Clásico de Oxford y que vivieron en la antigua Grecia o Roma. Su edad de fallecimiento se comparó con la de los hombres incluidos en el más reciente Diccionario Biográfico de Chambers.
Derechos de autor de la imagenBBC/GETTY IMAGESImage captionEl emperador romano Tiberio murió a los 77 años, según los reportes, asesinado.
De los 397 hombres antiguos en total, 99 murieron violentamente por asesinato, suicidio o en batalla. De los 298 restantes, los nacidos antes del año 100 a.C. vivieron hasta una edad promedio de 72 años.
Los nacidos después del 100 a.C., por su parte, vivieron hasta una edad promedio de 66 años. Los autores especulan que la prevalencia de peligrosas tuberías de plomo pueden estar detrás de este aparente acortamiento de la vida.
¿La media de los que murieron entre 1850 y 1949? 71 años, solo un año menos que su cohorte pre-100 a.C.
Por supuesto, hay algunos problemas obvios con esta muestra. Una es que solo contemplaba hombres. Otra es que todos los hombres fueron lo suficientemente ilustres como para ser recordados.
Lo que podemos extraer es que los hombres privilegiados vivieron, en promedio, casi hasta la misma edad a lo largo de la historia. Si no eran asesinados, claro.
Para Scheidel, los resultados no deben desestimados, sin embargo. "Implica que había personas no famosas, mucho más numerosas, que vivieron incluso más tiempo", dice.
¿Solo la élite?
Pero no todos están de acuerdo. "Había una enorme diferencia entre el estilo de vida de un pobre en relación con la élite romana", dice Valentina Gazzaniga, historiadora médica de la Universidad La Sapienza de Roma.
"Las condiciones de vida, el acceso a terapias médicas, incluso la higiene, todo era mucho mejor entre las elites", agrega.
En 2016, Gazzaniga publicó su investigación sobre más de 2.000 antiguos esqueletos romanos, todos pertenecientes a personas de clase trabajadora que fueron enterradas en fosas comunes. La edad promedio de la muerte fue de 30 años.
Muchos mostraban los efectos del trabajo duro, así como de enfermedades que asociaríamos con edades más avanzadas, como la artritis.
Derechos de autor de la imagenBBC/GETTY IMAGESImage captionEn la antigua Roma, las condiciones eran muy diferentes para las élites que para los pobres.
Las mujeres también hacían trabajos pesados, como trabajar en el campo. A ello hay que sumar que, a lo largo de la historia, el parto, a menudo en condiciones higiénicas deficientes, es una de las razones por las cuales las mujeres corrían un riesgo particular durante sus años fértiles. Incluso el embarazo en sí era un peligro.
Además, el parto se veía empeorado por otros factores. "Las mujeres a menudo se alimentaban menos que los hombres", dice Gazzaniga. Esa desnutrición significaba que las jóvenes no desarrollaban por completo los huesos de la pelvis, lo que aumentaba el riesgo.
"La esperanza de vida de las mujeres romanas aumentó con la disminución de la fertilidad", dice Gazzaniga. "Cuanto más fértil es la población, menor es la esperanza de vida femenina".
Falta de datos
La principal dificultad de saber con certeza cuánto tiempo en promedio vivía nuestro predecesor, ya sea de la Antigüedad o la Prehistoria, es la falta de datos.
Al tratar de determinar las edades promedio de muerte de los antiguos romanos, por ejemplo, los antropólogos a menudo se basan en los resultados del censo del Egipto romano. Pero debido a que estos papiros se usaban para recaudar impuestos, a menudo faltaban datos de muchos hombres, así como de bebés y mujeres.
Derechos de autor de la imagenBBC/GETTY IMAGESImage captionLa emperatriz romana Livia, esposa de Augusto, vivió hasta los 86 u 87 años.
Las inscripciones en las lápidas son otra fuente obvia. Pero los bebés rara vez eran enterrados en tumbas: los pobres no podían pagarlas y las familias que morían simultáneamente, durante una epidemia por ejemplo, también quedaban fuera.
Los datos de los que se dispone sobre la antigua Roma indican que hasta un tercio de los bebés morían antes de cumplir un año, y la mitad de los niños antes de los 10 años. Después de esa edad, sus posibilidades mejoraban significativamente. Si llegaban a los 60 años, probablemente vivirían hasta los 70.
En conjunto, la duración de la vida en la antigua Roma probablemente no era muy diferente de la actual. Puede haber sido un poco menos "porque no había esta medicina invasiva al final de la vida que prolonga un poco la misma, pero no era dramáticamente diferente", dice Scheidel.
Pobres más longevos
Los datos mejoran más adelante en la historia de la humanidad, una vez que los gobiernos comienzan a mantener registros cuidadosos de nacimientos, matrimonios y muertes, al principio, particularmente de los nobles.
Esos registros muestran que la mortalidad infantil se mantenía alta. Pero si un hombre llegaba a los 21 años y no moría por accidente, violencia o veneno, podía tener una esperanza de vida casi similar a la de los hombres de hoy.
Entre 1200 y 1745, los hombres de 21 años podrían llegar a una edad promedio de entre 62 y 70 años, excepto en el siglo XIV, cuando la peste bubónica redujo la esperanza de vida a 45 años.
¿Ayudaba el dinero o el poder? No siempre.
Derechos de autor de la imagenBBC/GETTY IMAGESImage captionLa reina Isabel I de Inglaterra vivió hasta los 70 años, en una época en la que los aldeanos podían tener una esperanza de vida mayor a la de los nobles.
Un análisis de unos 115.000 nobles europeos halló que los reyes vivían unos seis años menos que los nobles de menor rango, como los caballeros. Los historiadores demográficos encontraron en los registros parroquiales de los condados que en la Inglaterra del siglo XVII, la esperanza de vida era más larga para los aldeanos que para los nobles.
"Las familias aristocráticas en Inglaterra poseían los medios para obtener todo tipo de beneficios materiales y servicios personales, pero la esperanza de vida al nacer entre la aristocracia estuvo por detrás de la de la población en general hasta bien entrado el siglo XVIII", escribe.
Esto probablemente ocurría porque los nobles preferían vivir la mayor parte del año en las ciudades, donde estaban expuestos a más enfermedades.
Pero cuando llegó la revolución en la medicina y salud pública, esto ayudó a las élites antes que al resto de la población. A finales del siglo XVII, los nobles ingleses que llegaban a 25 años vivían más tiempo que sus contrapartes no nobles, aún cuando seguían viviendo en las ciudades.
No hay tantas diferencias
Aunque en general pensamos que en la época de Charles Dickens la vida era poco saludable y corta para casi todos, como escribieron los investigadores Judith Rowbotham, ahora en la Universidad de Plymouth, y Paul Clayton, de la Universidad Oxford Brookes, "una vez que pasaban los años peligrosos de la infancia, la esperanza de vida a mitad del período victoriano no era muy diferente de lo que es hoy": una niña de cinco años viviría hasta los 73 años; un niño, hasta los 75.
Estos números no solo son comparables a los nuestros, sino que pueden ser incluso mejores. Los miembros de la clase trabajadora de hoy (una comparación más precisa) viven alrededor de 72 años en el caso de los hombres y 76 en el de las mujeres.
Derechos de autor de la imagenBBC/GETTY IMAGESImage captionLa reina Victoria de Inglaterra murió en 1901 a los 81 años. Durante su reino, una niña podía tener una esperanza de vida de 73 años, y un niño, de 75.
"Esta relativa falta de progreso es sorprendente, especialmente dadas las muchas desventajas ambientales de la época victoriana y el estado de la atención médica en un momento en que las medicinas modernas, los sistemas de detección y las técnicas quirúrgicas no estaban disponibles", escribieron Rowbotham y Clayton.
Argumentan que si pensamos que vivimos más tiempo ahora que antes, esto se debe a que nuestros registros se remontan a alrededor de 1900, algo engañoso ya que ese fue un momento en que la nutrición disminuyó y muchos hombres comenzaron a fumar.
En conclusión, nuestra vida máxima puede no haber cambiado mucho, pero eso no es deslegitimar los extraordinarios avances de las últimas décadas que han ayudado a que muchas más personas alcancen esa vida máxima, y vivir vidas más saludables en general.