sábado, 5 de enero de 2019

LOS MISMOS GENES DEL CONSUMO DE AZÚCAR


Hallan científicos rusos nuevos genes asociados con el alcoholismo

Sus investigadores recopilaron y analizaron el genoma de mil 780 hombres y mujeres rusos mayores de 20 años y los dividieron en cuatro grupos según la frecuencia con la que consumían alcohol: abstemios, aquellos que beben una vez al mes, una vez a la semana y a diario.
Imagen ilustrativa
El centro médico ruso Genotek, en cooperación con el Instituto de Genética General de la Academia de Ciencias de Rusia, llevó a cabo un estudio destinado a buscar variaciones de genes asociadas con el alcoholismo.
Sus investigadores recopilaron y analizaron el genoma de mil 780 hombres y mujeres rusos mayores de 20 años y los dividieron en cuatro grupos según la frecuencia con la que consumían alcohol: abstemios, aquellos que beben una vez al mes, una vez a la semana y a diario.

Al comparar los conjuntos de varios miles de pequeñas mutaciones en el ADN de los cuatro grupos, los genetistas identificaron varios genes asociados con una tendencia a padecer alcoholismo, incluyendo algunos que no habían sido descubiertos previamente en estudios realizados en otros países.
Las formas más graves de dependencia del alcohol se vincularon con las mutaciones presentes en el gen PDRM2, que controla el desarrollo de las células cerebrales. Problemas similares surgen en los portadores de ciertas versiones del gen KLB, que es responsable de la reacción del sistema nervioso a los alimentos azucarados.
Asimismo, variaciones específicas en los genes DLGAP1 y ANTXR1 estaban notablemente más presentes en los participantes que bebían alcohol diariamente.

UNA PRÓTESIS VAGINAL

La prótesis española premiada por el MIT

Un proyecto de la Universidad Miguel Hernández de Elche desarrolla prótesis para mujeres sin vagina, casos de mutilación genital severa y cambios de sexo

La ginecóloga María Isabel Acién y el jefe del departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la UMH, Miguel Sánchez, autores del proyecto.rn
La ginecóloga María Isabel Acién y el jefe del departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la UMH, Miguel Sánchez, autores del proyecto. PEPE OLIVARES
Hace poco más de un año, María se sentía “una oveja negra, una persona diferente a todas las demás”. Nació con el síndrome Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH), una malformación genética que afecta a una de cada 5.000 mujeres. A causa de este trastorno, María no tiene vagina ni útero. Se lo detectaron “a los 16 años”. No le venía el periodo y la familia sospechó que algo no iba bien. “Al principio no le di importancia, pero luego, cuando empecé a salir con una pareja, sí”. Era “imposible mantener relaciones sexuales”. El asunto es tan íntimo, que solo accede a hablar con EL PAÍS por teléfono. María no se llama María. Vive en una ciudad del sur de España. Tiene 26 años y trabaja de dependienta.
“En octubre del año pasado”, continúa, “me informaron de que iban a probar unas prótesis de vagina”. Ni lo dudó. Un ensayo clínico buscaba chicas, entre los 17 y los 26 años, para el proyecto. Eligieron a ocho, María entre ellas. “Me cambió la vida radicalmente”, asegura. En apenas un mes, la prepararon. La operación duró “dos horas” y tuvo lugar en el Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia. Tras dos semanas de recuperación, María comenzó una vida nueva. “Voy cada mes a revisión, pero todo va muy bien”, afirma.
“Al principio, llevaba la prótesis un montón de horas”, recuerda. Ahora, “solo por las noches”, aunque no tiene problemas “para salir a la calle con ella”. “No duele, es sencilla de aplicar, no molesta”. Le permite llevar “una vida normal”, sobre todo, “a la hora de conocer a alguien”. La pareja que tenía antes de operarse desapareció. Ahora mismo está soltera. Pero un año después de la operación, ya nada importa. “Era algo que tenía que hacer”.
El proyecto, financiado por la Agencia Valenciana de la Innovación, “acorta el tratamiento quirúrgico, disminuye el tiempo de estancia hospitalaria y es de gran comodidad para las usuarias”, asegura la ginecóloga María Isabel Acién
La prótesis de vagina que lleva María es un proyecto desarrollado por profesionales del Hospital de Sant Joan de Alicante, la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio) y la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche. Al frente del proyecto está la ginecóloga María Isabel Acién, quien explica que este dispositivo se utiliza, “mayoritariamente, en casos de agenesia vaginal, para mujeres que nacen sin vagina ni útero”. Pero también “en varones que se desarrollan como mujer” y que optan por una operación de cambio de sexo. Y, finalmente, “en los casos más severos de mutilación genital en los que, además de la ablación del clítoris, a las chicas les introducen sustancias abrasivas que sellan la vagina”.
El proyecto, financiado por la Agencia Valenciana de la Innovación, “acorta el tratamiento quirúrgico, disminuye el tiempo de estancia hospitalaria y es de gran comodidad para las usuarias”, asegura Acién. “Se trata de una especie de tampón grande” que se introduce tras una disección “del espacio que hay entre la vejiga y el recto, entre los músculos del suelo pélvico”, tanto en pacientes que sufren agenesia como en los cambios de sexo. En los de atresia, la mutilación genital, “se abre el espacio sellado por el vertido de ácidos”. Las pacientes deben llevar el dispositivo “durante todo el día hasta que se genera piel” y queda fijada una abertura. Desde ese momento, basta con que la lleven “unas horas al día, generalmente de noche, mientras duermen”.
El desarrollo de la prótesis ha corrido a cargo de Miguel Sánchez, director del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la UMH, la otra cabeza visible del proyecto. El dispositivo se ha llevado a cabo mediante “tecnologías de diseño paramétrico e impresión 3D”, por lo que puede “adaptarse al cuerpo de cada una de las pacientes”. La prótesis se autosujeta, la fabricación personalizada “evita los contactos y laceraciones” y aminora “el tiempo de cicatrización”, continúa Sánchez. Además, “ejerce una presión mínima” contra la musculatura de las pacientes.
Este estudio, que ya se ha patentado en España, acaba de recibir un premio al “proyecto con mayor potencial para mejorar la vida de las personas”, otorgado por el MIT de Boston
Para su confección, utilizan “ácido poliláctico (PLA)”, un material “biocompatible que favorece la epitelización”. “Es un proceso parecido al del agujero de un piercing que vuelve a cerrarse una vez practicado”, señala Sánchez. “Es un proceso natural, el material utilizado consigue que la piel nazca sola en torno a la prótesis”, que de esta forma queda fijada al cuerpo. No hace falta realizar injertos de piel procedente de otras partes del cuerpo, como suele ser habitual. Salvo en los casos de transexualidad. “En las intervenciones de cambio de sexo”, relata el ingeniero de la UMH, “se le da la vuelta a la piel del pene”, que es la que se fija a la prótesis.
Este estudio, que ya se ha patentado en España, acaba de recibir un premio al “proyecto con mayor potencial para mejorar la vida de las personas”, otorgado por el MIT de Boston. “La agenesia genital es una enfermedad que afecta a la imagen y a las relaciones de las personas que la padecen”, ratifica Acién. Y, además, se revela en plena adolescencia. “Mi primer novio entendió que me era imposible mantener relaciones”, recuerda María. “Me pedía que me operara, pero entonces era muy complicado y me dejó”. Todo eso ya ha pasado. “Ya no tengo problemas cuando conozco a alguien”, sentencia.

viernes, 4 de enero de 2019


¿Qué es el síndrome de excitación sexual persistente?


Mujer se muestra avergonzada.El trastorno persistente de excitación genital provoca orgasmos continuados.
El síndrome de excitación sexual persistente, o lo que preferiblemente se llama trastorno persistente de excitación genital, es una reacción o respuesta de excitación genital desajustada e involuntaria, ya que sucede en un contexto o situación que la persona no percibe ni interpreta como erótica, causándole ansiedad y un gran malestar físico y psicológico.
“La excitación no tiene un significado sexual para la persona. La persona puede tener -mejor dicho, sufrir- orgasmos continuados, sintiendo una total incoherencia y falta de control de su propio cuerpo, debido a que no percibe una relación de los estímulos del ambiente con la respuesta genital que le da su cuerpo”, explica a CuídatePlus Carolina Muñoz, psicóloga y sexóloga del Instituto Sexología, Medicina y Psicología Espill.
A veces, “el desencadenante es un movimiento brusco en el autobús, de presión al montar en bici o al realizar determinados estiramientos”, señala Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS). Por eso,  destaca la importancia de que cada paciente identifique cuál es ese desencadenante “gatillo”.

¿Se conoce la prevalencia? ¿Puede darse también en hombres?

“Hasta el momento actual, no se tiene referencia de que el trastorno lo sufran los hombres y no se sabe cuántas mujeres pueden padecerlo. Probablemente existan casos que no salgan a la luz por desconocimiento, vergüenza, miedo a no ser comprendidas y al rechazo”, dice Muñoz.
Por su parte, Molero puntualiza que aunque es un trastorno poco frecuente, “ahora es más fácil de identificar porque ha ido aumentando su conocimiento”.

Síntomas

La sexóloga del Instituto Espill cuenta que puede suceder que “cualquier movimiento de la pelvis desencadene un orgasmo. Otras veces, el orgasmo puede ir precedido de determinados sonidos o estímulos no eróticos, como el masticar, el ruido que se hace al absorber, el silbido…”. Por lo tanto, su excitación fisiológica descontrolada no se relaciona con su percepción de lo que es erótico o estimulante, lo que le hace vivir tales experiencias de una forma muy incómoda y desagradable.
El orgasmo le puede sobrevenir en los momentos más inoportunos, sin poder hacer nada por evitarlo. Es como si el mecanismo de su respuesta orgásmica se disparara una y otra vez sin discriminar los estímulos. Es muy similar al mecanismo de la sucesión de estornudos de las alergias, que, aunque estos también son desagradables e inoportunos, la persona puede llevarlo bastante mejor en su vida cotidiana.
“Como la mujer lo considera algo intruso o no deseado, aparece una reacción psicológica de rechazo”, indica la presidenta de la FESS.

¿Se conocen las causas?

Hasta la actualidad, no se sabe muy bien cuál es la causa de este grave problema, aunque se plantean diversas hipótesis. El profesor Barry Komisaruk, de la Universidad de Medicina de Nueva Jersey (Estados Unidos), ha publicado un reciente trabajo en la revista científica Journal of Sexual Medicine en el que lo relaciona con la presencia de quistes de Tarlov. “En los resultados se observa que el 66 por ciento de las mujeres de su estudio presentaban esas pequeñas protuberancias en la columna vertebral. Cifra muy alta si se compara con que solo el 9 por ciento de las personas en la población general tiene estos quistes. Aunque esto no resuelve la incógnita, ya que hay otras mujeres que presentan el trastorno de excitación genital persistente y no tienen esos quistes; y personas que tienen esos quistes y no tienen el síndrome”, dice la sexóloga de Espill.
Por ese motivo, algunos autores apuntan también a algún tipo de lesión traumática que pase desapercibida y que solamente afecte a la respuesta orgásmica genital.
En opinión de Muñoz, además de continuar investigando en las hipótesis halladas hasta el momento (quistes de Tarlov, lesiones traumáticas…), sería interesante realizar investigaciones a nivel neurológico con personas que sufren este trastorno, dado que han aparecido casos en los que determinados sonidos (masticar, silbar, absorber, etc.) provocaban esta respuesta. Esto podría estar relacionado con alguna diferencia significativa en algún área concreta del cerebro.

Repercusión de este trastorno en su vida en general y en su sexualidad

La repercusión del trastorno persistente de excitación genital en la calidad de vida de las personas es nefasta. Tal y como observamos en consulta, refiere Muñoz, “pierde por completo el deseo sexual y rechaza totalmente las relaciones sexuales (aversión a la sexualidad). Si tiene pareja, el sufrimiento se incrementa por el sentimiento de culpa de no poder llevar una vida sexual sana y placentera con ella”.
Si a esta situación le sumamos el continuo temor que padece a que el orgasmo la sorprenda en cualquier situación social, nos encontramos a una persona que se aísla, se recluye en su miedo y que suele estar inmersa en un estado depresivo.
Sumirse en un estado de hipervigilancia es otra de las consecuencias de este trastorno, según añade Molero.

¿Tiene tratamiento?

“Es importantísimo que el paciente acuda lo antes posible a terapia para que se pueda abordar y tratar su caso. El objetivo es que el trastorno persistente de excitación genital le afecte lo menos posible en su vida en general y en los diferentes ámbitos en particular (personal, social y laboral); y que, fundamentalmente, aprenda a desarrollar habilidades para las diferentes situaciones de la vida cotidiana”, expone Muñoz.

Abordaje de estos casos

Lo más importante es que la persona aprenda a aceptar lo que le sucede y, a partir de ahí, tratar de dar avances para disminuir la situación incapacitante que le produce este trastorno en su vida. Primero, enumera Muñoz, “es fundamental tratar su ansiedad y ayudarle a construir una visión de sexualidad positiva, para que pueda tener una vida sexual sana y placentera. Hay que ir acompañándole en las distintas sesiones en el proceso de su crecimiento erótico, facilitándole ayuda para que aprenda a discriminar los estímulos que le puedan resultar agradables, placenteros y estimulantes sexualmente”.
Por otra parte, es importante que compruebe la diferencia entre la respuesta orgásmica involuntaria que le hace padecer el trastorno y la vivencia de su sexualidad en la que focaliza la atención a los estímulos que ella misma selecciona y disfruta.
Finalmente, la terapia puede ayudar a desarrollar estrategias de afrontamiento a las situaciones incómodas que le produce el trastorno, trabajar su autoestima, sus emociones y sus habilidades sociales.
En palabras de la presidenta de la FESS es clave que el abordaje sea integral, ya que además del aspecto psicológico, también hay que trabajar el suelo pélvico.

SI EL ADN NO CAMBIARA,NO EXISTIRIAMOS

El ADN ya no es lo que era

Cuando una convicción contradice a un dato, siempre gana el segundo

Cadena de ADN.
Cadena de ADN. PIXABAY
Ahora que el ADN se ha convertido en la metáfora oficial de lo estable o lo inmanente y todo el mundo dice, por ejemplo, que el sufrimiento está en el ADN del Atleti, el salero está en el ADN de los sevillanos y hacer país está en el ADN de General Motors, ahora que un concepto estrella de la ciencia ha conseguido de manera insólita hacerse un hueco en la caja de herramientas del hablante y el tertuliano, el charcutero y el locutor, como tal vez solo el agujero negro y los universos paralelos habían logrado antes, justo ahora, vamos a tener que renunciar al chascarrillo, o al menos modificarlo hasta dejarlo irreconocible. Porque estamos descubriendo que el ADN cambia durante la vida, y sobre todo en el cerebro, y además en respuesta al entorno, empezando por los cuidados maternos. Decir que el sufrimiento está en el ADN del Atleti ya no es decir nada, porque el ADN del Atleti puede cambiar, y el sufrimiento paliarse.
Fred Gage y su equipo del Instituto Salk de California llevan un decenio investigando los genes saltarines que se mueven por el cerebro en desarrollo (su nombre técnico es transposones). Sabemos que la mitad del genoma humano consiste en residuos fósiles de antiguos transposones, que son segmentos de ADN que codifican su propia replicación y movilidad de un sitio a otro del genoma, y por tanto pueden experimentar crecimientos explosivos en ciertas fases de la evolución. No sabemos qué significa esto. Gage, sin embargo, descubrió en la década pasada que todavía hay un transposón activo en el genoma humano (se llama LINE-1) y que salta de un lado a otro mientras el cerebro va creciendo y madurando. Su lugar favorito es el hipocampo, una zona cerebral esencial para la formación de memorias y también para su recuperación.
Los últimos resultados de Gage, obtenidos en ratones, son aún más interesantes. Se sabe que los cuidados que recibe un ratón recién nacido tienen efectos profundos en su desarrollo psicológico. Cuando la madre le presta atención, su estrés se reduce, mientras que la indiferencia materna incrementa su ansiedad, y estos efectos pueden durar toda la vida. Los científicos han demostrado ahora que la indiferencia de la madre conduce al movimiento y la acumulación de transposones en las neuronas del hipocampo; esto no ocurre en el resto del cerebro, ni en otros tejidos como el corazón. Se trata de un fenómeno genético muy específico y su correlación es perfecta con el grado de cuidados maternos. El ADN cambia en respuesta a la experiencia durante el desarrollo del cerebro. Todo esto es verdaderamente asombroso. No solo porque contradice algunas de nuestras convicciones más arraigadas, sino porque apunta a un mecanismo esencial para que el cerebro en maduración responda al entorno.
La movilidad de los transposones está también detrás de algunas enfermedades que afectan al cerebro, como el síndrome de Rett, que genera deficiencias de comportamiento, lenguaje y actividad motora, la esclerosis lateral amiotrófica y la demencia frontotemporal. Y hay indicios de que otras condiciones mentales más comunes, como el autismo y la esquizofrenia, tienen una relación profunda con los cambios en el genoma durante el desarrollo del individuo, sean o no debidos a transposones. Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos han fundado una iniciativa para investigar esos cambios (Brain Somatic Mosaicism Network).
Cuando una convicción contradice a un dato, siempre gana el segundo. Está en el ADN de la ciencia.

LOS NAZIS TUVIERON BUENOS CIENTÍFICOS


El premio Nobel que afirma que los negros son menos inteligentes vuelve a la carga

James Watson, codescubridor de la estructura del ADN, defiende en un documental sus tesis racistas sin base cientificas.



El biólogo James Watson, en un fotograma del documental 'Decoding Watson'. En vídeo, tráiler en inglés.PBS
“Entre los blancos y los negros hay diferencias en los resultados de las pruebas de inteligencia. Yo diría que la diferencia es genética”. El polémico biólogo James Watson, ganador del premio Nobel de Medicina en 1962 por ser uno de los descubridores de la estructura del ADN, ha vuelto a lanzar al mundo sus teorías racistas, esta vez en el documental Decoding Watson [descodificando a Watson], estrenado anoche en la televisión pública estadounidense PBS.
Watson, nacido en Chicago hace 90 años, está muy solo con sus elucubraciones. Hace apenas dos meses la Sociedad de Genética Humana de EE UU emitió un comunicado “alarmada ante el resurgimiento social de grupos que rechazan el valor de la diversidad genética y utilizan conceptos genéticos distorsionados o ya desacreditados para reforzar afirmaciones falsas sobre la supremacía blanca”. La genética, continuaba la nota, “demuestra que los humanos no pueden dividirse en subcategorías biológicamente distintas”. En palabras del genetista español Carles Lalueza Fox, “las poblaciones no han estado suficientemente aisladas como para que surjan diferencias genéticas en rasgos cognitivos”.

La Sociedad de Genética Humana de EE UU ha alertado del resurgimiento de grupos que reivindican la supremacía genética blanca

Watson fue hace cuatro décadas uno de los mayores impulsores de la lectura del genoma humano y de la investigación de las bases moleculares del cáncer. Su defenestración llegó en 2007, cuando, en una entrevista con el semanario británico The Sunday Times, declaró que era “pesimista” sobre el futuro de África. Las políticas de cooperación al desarrollo, aseguró, “se basan en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra, mientras que todas las pruebas dicen que no”. Existe el deseo de que todos los seres humanos sean iguales, añadió Watson, pero “las personas que tienen que tratar con empleados negros saben que no es cierto”.
El racismo sin base científica de Watson desató la indignación mundial. El biólogo pidió disculpas, pero fue empujado a abandonar su puesto de rector del prestigioso laboratorio Cold Spring Harbor, en Long Island (EE UU), y fue repudiado por gran parte de la comunidad científica. En 2014 decidió subastar su medalla de oro del Nobel para compensar la caída de sus ingresos y se la vendió por 4,8 millones de dólares al magnate ruso Alisher Usmánov, dueño de un imperio metalúrgico.
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al comienzo parece que todos eramos negros,como esta belleza
El documental Decoding Watson es el regreso del científico apestado a los focos. El filme, dirigido por Mark Mannucci, sigue a Watson y a su entorno durante un año. Era la oportunidad perfecta para matizar sus declaraciones racistas de 2007, pero el científico nonagenario ha optado por mantenerlas. Preguntado por si había cambiado de opinión, Watson responde: “En absoluto. Me gustaría haber cambiado, que hubiese habido nuevos descubrimientos científicos que mostrasen que lo adquirido es mucho más importante que lo innato, pero no los he visto”.


Watson posa con sus colaboradoras en una imagen de archivo mostrada en 'Decoding Watson'.
Watson posa con sus colaboradoras en una imagen de archivo mostrada en 'Decoding Watson'. PBS


“Es decepcionante que alguien que ha hecho contribuciones tan innovadoras a la ciencia esté perpetuando creencias tan dañinas y tan infundadas científicamente”, ha declarado al diario The New York Times el director de los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU, Francis Collins. La mayoría de los expertos en inteligencia considera que las diferencias detectadas en los tests no surgen de factores genéticos, sino ambientales, subraya Collins. Las personas con mayor nivel socieoconómico, mejor alimentación y mejor educación tendrán, en promedio, mejores resultados en las pruebas de inteligencia. Y es más habitual que estas personas con recursos sean blancas.
El documental no esquiva otra de las grandes polémicas de Watson: la marginación histórica de su compañera Rosalind Franklin, la química británica cuya fotografía con rayos X de la molécula de ADN fue esencial para determinar que tenía forma de doble hélice. Esta estructura —similar a dos escaleras de caracol enroscadas en las que los peldaños enfrentados siguen reglas de emparejamiento— permite que la molécula haga fácilmente copias heredables de sí misma. La doble hélice es, en palabras de Watson, “el secreto de la vida”.


Rosalind Franklin.
Rosalind Franklin.


“Rosalind Franklin tuvo aquella famosa fotografía durante ocho meses y nunca concluyó que fuera una hélice”, sostiene Watson en el documental. La investigadora murió por un cáncer de ovario en 1958, cuatro años antes de la concesión del Nobel a sus tres compañeros varones: James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins. Los tres habían estudiado las imágenes de Franklin sin su autorización. En su libro La doble hélice, publicado en 1968, Watson se preguntó “qué aspecto tendría [Rosalind Franklin] si se quitase las gafas e hiciese algo distinto con su pelo”.
“No me preocupa decir lo que pienso”, presume el investigador en la película. Y es cierto. Sus entrevistas y libros están llenos de frases lapidarias. “Di la espalda a la izquierda porque no les gusta la genética. La genética implica que a veces en la vida fracasamos porque tenemos malos genes. [Las personas de izquierdas] quieren que todo fracaso en la vida sea culpa del malvado sistema”, declaró en 2007 a la revista Esquire.
En aquella entrevista, Watson defendía la libertad para hacer comentarios antisemitas y al mismo tiempo se preguntaba “por qué no todo el mundo es tan inteligente como los judíos askenazíes”, un grupo de unos 10 millones de personas cuyas raíces, muy endogámicas, se remontan a unos 300 individuos que vivieron hace 700 años en lo que hoy es Alemania, Polonia y Rusia. Durante el siglo XX, los asquenazíes eran el 3% de la población estadounidense, pero ganaron el 27% de los premios Nobel de ciencias concedidos a EE UU y más del 50% de los campeonatos mundiales de ajedrez, según el recuento de tres investigadores de la Universidad de Utah.
El documental Decoding Watson arranca con la celebración del 90º cumpleaños de Watson, el 6 de abril de 2018, en el laboratorio Cold Spring Harbor, donde todavía mantiene un despacho. Unos días después, el genetista Eric Lander, presidente del Instituto Broad del Instituto Tecnológico de Massachusetts y Harvard, se disculpó por brindar por Watson: “Sus puntos de vista son abominables: racistas, sexistas, antisemitas. Me equivoqué al brindar. Me disculpo”. Según fuentes familiares citadas por The New York Times, Watson tuvo que ser hospitalizado en octubre tras un accidente de coche y sigue en tratamiento médico.

La mitad de los votantes del PSOE cree que la ley de violencia de género no ayuda a perseguir el maltrato

ENCUESTA

La Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG) divide a los votantes del PSOE, el partido que la impulsó hace ahora 15 años y que la sigue defendiendo sin fisuras. Como si fueran dos mitades, unos creen que está siendo eficaz y otros no. Un 47,9% de quienes votaron a los socialistas en 2016 piensa hoy que la LIVG "no está ayudando en la lucha contra la violencia sobre las mujeres", según la encuesta de Sigma-Dos para EL MUNDO. Y un punto por debajo, 46,7%, cree que sí está reforzando la protección de las víctimas y la persecución de los agresores.
En el cómputo general, la ley no convence a la mayoría. Un 52% cree que no está ayudando y un 40% que sí. La duda es saber si el bloque de quienes piensan que la LIVG no está siendo eficaz es porque piensan que es una mala ley, porque no se aplica en su conjunto, no se dota con dinero suficiente o se queda corta en sus postulados.
La grieta más novedosa que desvela el sondeo es esa división de las bases socialistas, siempre abanderadas de una ley icónica de la política feminista de Zapatero.
La otra conclusión es que la LIVG le gusta menos a la derecha que a la izquierda, pese a que todos los grupos la aprobaron en 2004. El sondeo está hecho antes del órdago de Vox para que el PP y Ciudadanos eliminen de su acuerdo el Pacto de Estado (que desarrolla muchos aspectos de la LIVG) y la ley andaluza contra la violencia machista.
La cuestión es que seis de cada 10 votantes de Cs y del PP rechazan la LIVG. Sólo en Unidos Podemos hay una mayoría de votantes (53%) favorable, aunque casi la mitad (44%) no la ve con buenos ojos.
Curiosamente, las mujeres creen menos en la LIVG que los hombres. Y mientras la mayoría de las mujeres asegura que la ley no es eficaz, piensa que el 8-M y el#metoo sí ayudarán a la igualdad.
La fuerza del feminismo resulta esperanzadora para una mayoría general (45% frente a 35%), con más entusiasmo en los jóvenes (64%) que en los mayores (32%).
Y, por ideologías, la cosa se rompe. La lucha feminista es asunto de la izquierda (54% de votantes del PSOE y 72% de Podemos). A la derecha, sólo la avala el 23% del PP y el 38% de Ciudadanos.