domingo, 6 de enero de 2019


Los colibríes macho prefieren el combate a la comida

La mayoría de los colibríes, protagonistas de nuestro #Cienciaalobestia, tienen picos exquisitamente diseñados para deslizarse dentro de una flor, recoger el néctar y exprimir cada gota para alimentar su frenético estilo de vida. Sin embargo, en los trópicos de América del Sur la Universidad de California ha descubierto que priorizan la práctica de la esgrima y el apuñalamiento con el pico a alimentarse.

<p>Colibrí Gorriazul, Colombia /  Cristian Irian Finca</p>
Colibrí Gorriazul, Colombia /  Cristian Irian Finca
El científico Alejandro Rico-Guevara de la Universidad de California en Berkeley ha fotografiado y filmado colibríes durante más de una década, a menudo en los frondosos bosques de su Colombia natal, para comprender cómo se han adaptado a nichos especializados.
Algunos de ellos, por ejemplo, se alimentan de un solo tipo de flor, como resultado de haber evolucionado de forma conjunta. Como el pico del pájaro no cabe en ninguna otra flor y el tubo de esa flor tiene una forma que tampoco sirve para otras aves, esta relación proporciona una fuente segura de alimento (néctar) para el pájaro y un polinizador garantizado para la planta.
Pero en los trópicos de América del Sur estos animales se comportan de una forma muy peculiar. Un equipo, liderados por  Rico-Guevara, ha descubierto que algunos machos de colibrí han cambiado la alimentación eficiente por picos que son mejores para apuñalar y desplumar a otros colibríes para defenderse. Estos picos son buenos, no solo para tirar de las plumas y pellizcar la piel, sino también para luchar con sus rivales, lejos de los lugares principales de alimentación.
"Sabemos que la vida de los colibríes se basa en beber eficientemente de las flores, pero de repente reparamos en estas extrañas morfologías –picos rígidos y ganchos– que no tienen ningún sentido para recolectar néctar de forma eficiente", explica Rico-Guevara en un artículo publicado en la revista Integrative Organismal Biology. "Al ver estos extraños picos, nunca se esperaría que fueran de un colibrí".
Usando cámaras de vídeo de alta velocidad, los investigadores capturaron por primera vez las estrategias para comer y pelear de los colibríes. De esta forma, documentaron en cámara lenta las diversas formas en las que usan sus picos para pelear y las concesiones que hacen cuando eligen luchar a alimentarse.
Luchadores feroces
Los picos más rectos son mejores para pinchar, lo que puede explicar por qué en algunas especies las hembras tienen picos curvos para beber dentro de las campanas curvas de flores, pero los de los machos son menos curvados. Esto a veces ha obligado a los machos a alimentarse de flores diferentes a las hembras, más adaptadas a su forma más lineal. "Se trata de la eficiencia de la alimentación frente a la competencia por la lucha", añade el investigador.
Rico-Guevara señala que los colibríes siempre han sido conocidos como luchadores feroces, incluso atacan a los halcones, búhos y otras aves si perciben una amenaza, pero las peleas ocurren tan rápido no habían podido ver el resultado real.

La evolución de estos picos inusuales en colibríes tropicales parece ser el resultado de una mayor competencia. En otras partes de América, tres o cuatro especies de colibríes pueden competir entre sí en un hábitat; en los trópicos, pueden llegar a ser hasta quince distintas.
"Debido a que es un movimiento tan vertiginoso y se van volando, no se puede rastrear. No se había estudiado realmente el detalle de los picos. Estamos haciendo conexiones entre lo firmes que son, su morfología y lo que implica para su competitividad”, concluye Rico-Guevara.
Los ‘bares’ de solteros de las aves
Pero no todos los colibríes luchadores usan sus picos para proteger el alimento. Otros los utilizan para superar a los machos que compiten por hembras en lugares de reunión llamados leks.

Rico-Guevara y sus colegas continúan estudiando las adaptaciones que acompañan a las estrategias de alimentación y apareamiento de los colibríes en Colombia y en otras partes de América Latina. Están investigado, por ejemplo,  por qué las hembras y muchos otros machos, que también se pelean entre sí, no han convertido sus picos en armas.
"Un lek es como un bar de solteros, un sitio donde muchos machos se reúnen y cantan, cantan todo el tiempo. Las hembras van a estos pequeños espacios en el bosque y eligen a un macho para aparearse. Si puedes sentarte en ese bar, tendrás la oportunidad de aparearte. Aquí no luchan por acceder a los recursos, como en las especies territoriales, sino por optar a reproducirse. Y en los breves momentos en los que no hay pelea, se alimentan de diferentes flores", afirma el experto.

LAS MANADAS SIEMPRE SON DE BESTIAS


Reflexiones de la antropóloga Rita Segato sobre la sucesión de violaciones grupales
“El de género es un crimen de exceso de poder”
Segato plantea que las violaciones en grupo, en manada, que se reiteran, no son respuesta al creciente activismo feminista sino a la “precarización de la masculinidad por la precarización de la vida”. Y asegura que para la Justicia el sufrimiento de las mujeres es un “crimen menor”.
La antropóloga Rita Segato es especialista en temas de género.
La antropóloga Rita Segato es especialista en temas de género. 
La antropóloga feminista Rita Segato es una apasionada de la conversación. Es notable cómo, a partir del diálogo, va construyendo pensamiento. Cuando empezó a trabajar primero con los presos condenados por violación en la penitenciaria de Brasilia, pensó que sería una situación excepcional y pronto abandonaría el tema. Pero desde entonces, hace ya más de dos décadas, viene estudiando y tratando de entender la violencia contra las mujeres y en particular los crímenes sexuales. En una entrevista con PáginaI12, se explayó sobre las motivaciones que empujan a los hombres que cometen violaciones, sobre la sucesión de episodios similares que se dan últimamente y sobre la mirada que tiene la Justicia frente a esta clase de hechos. “Tratan el sufrimiento de las mujeres como un ‘crimen menor’ y eso es constatable. Necesitamos avisarles, hacerles percibir”, dice en referencia a los operadores judiciales.
En la última semana, las violaciones grupales que se sucedieron en el país la empujaron a volver sobre el tema.
“Desde hace años se viene hablando de la fatria masculina, del comportamiento imitativo de los hombres en búsqueda de exhibición y de potencia en los crímenes sexuales. Defiendo en mis textos el crimen de género como un crimen no instrumental sino ‘expresivo’. Expresa la capacidad de dominio y control de la posición masculina. Es, por eso mismo un crimen territorial. Si tiene una utilidad, esa utilidad es ‘expresiva, comunicativa’. Expresa dueñidad, y dirige ese enunciado a los ojos de los pares en la corporación masculina. Es un crimen, en ese sentido, autorreferido”, señala la antropóloga. Segato entiende esas conductas como parte de un mandato corporativo de la masculinidad. Lo dijo una y tantas veces. Pero ahora su pensamiento se volvió visible. También ha dicho que las violaciones en grupo, en manada, que se reiteran, no son respuesta al creciente activismo feminista sino a la “precarización de las masculinidad por la precarización de la vida”. “Entonces, la masculinidad exhibe su trasfondo, en la avidez por mostrar una potencia que ya no puede alcanzar. La capacidad de adueñamiento, indispensable para la titulación masculina, para la adquisición del prestigio masculino, solo se obtiene hoy con violencia”, explica otra vez. 
“La violencia aflora cuando los métodos no violentos ya no existen para el adueñamiento, que es la estructura y el lenguaje en un mundo de dueños, como es el mundo de hoy, cuando no se alcanza el control territorial y de los cuerpos mediante otros tipos de potencia, como la económica, la política, la moral o la intelectual... y según algunos psicoanalistas que he escuchado, inclusive la potencia sexual está severamente comprometida hasta en los más jóvenes”, dice a PáginaI12. Su producción académica abarca numerosos libros, el último, Contra-pedagogías de la crueldad (Buenos Aires: Prometeo, 2018).
–¿Por qué ha afirmado que la Justicia tiene dificultades en procesar la violencia machista?
–Como digo siempre, es evidente que a los ojos de la práctica del Derecho el crimen de género es un “crimen menor”, y esa idea es ya un concepto en mi vocabulario, una categoría crítica que es indispensable acercar a los oídos de los operadores del Derecho. Tratan el sufrimiento de las mujeres como un “crimen menor”, y eso es constatable. Necesitamos avisarles, hacerles percibir. Voy a recordar una anécdota personal. Corría el año 1993 cuando me presenté ante el director de la Penitenciaria de Brasilia para convenir con él cómo iría a realizar, junto a un equipo de estudiantes, una larga serie de entrevistas con internos ya sentenciados por violación. Se trataba de un proyecto pedido por el secretario de Seguridad Pública al rector de la Universidad de Brasilia. Durante esa primera visita a la cárcel, el director me ofreció un café mientras conversábamos. En su despacho, un hombre de media edad escribía a máquina. El director lo llama para servir el café. Cuando salíamos, el director bajó la voz y me dijo: “Es un interno. Pero nos ayuda aquí en la Dirección. Es médico. Lo que le pasó le podría haber pasado a cualquiera. Mató a la mujer”. La frase fue un vislumbre de lo que me viene mal asombrando hasta aquí y que, no por coincidencia, nos ocupa ahora. Para que no se piense que se trata de un caso excepcional, esa escena se repitió muchos años después en la Cárcel de Campana, provincia de Buenos Aires. La visité en 2007 con el profesor Rodolfo Brardinelli, de la Universidad de Quilmes, pues nos encontrábamos desarrollando el proyecto “Habla preso. El derecho humano a la palabra en la cárcel”, inspirado en el proyecto homónimo que realicé en Brasilia después de que la investigación con violadores me reveló la total y absoluta falta de promoción de la práctica reflexiva y responsable dentro de la institución penal. Allí, en el comedor al que fuimos convidados a almorzar, se presentó un hombre ya de edad trayendo los platos. Nuevamente, como en la escena anterior, al ausentarse, el director nos explicó en voz baja, por delicadeza hacia el interno: “Es muy mayor y nos ayuda en la cocina. Es que no es peligroso. Está preso solamente porque invitaba a dos nenas de la calle a ver películas pornográficas con él”. No sé sobre el resto de los presentes, pero la repugnancia hacia la mano que me sirvió el almuerzo me impidió comer.
–Muy estremecedoras las dos escenas. ¿Por qué a las respectivas direcciones penitenciarias les parecieron inofensivos estos dos convictos?  
–Porque un agresor de género no colocará en riesgo la propiedad ni la vida de los propietarios. Es decir, no se trata de un delincuente peligroso para los bienes y sus dueños. En este sentido, abogados y directores de cárceles ven el crimen de género como un crimen de otro tipo, lo clasifican de otra forma. Por un lado, en su fuero íntimo, no acceden a concebirlo como un crimen “contra las personas” y no construyen la imagen de su perpetrador como una figura amenazadora para la sociedad. En otras palabras, no lo perciben como una figura que amenaza bienes jurídicos de valor universal y de interés general. La figura masculina encarna e iconiza el bien jurídico de valor universal y de interés general. La figura femenina es leída por el sentido común como bien jurídico de valor particular, de interés privado. 
–Siguiendo su razonamiento... ¿es posible que por esa razón    ni la sociedad en general ni los operadores del Derecho consiguen digerirlo o ubicarlo en donde debe estar clasificado, como un crimen en la plenitud de ese concepto?
–Claro. De allí se desprende que la víctima de este crimen, la víctima sexual, en general una víctima con cuerpo de mujer, aunque no siempre, no se constituya ante el ojo público como una persona plena, no alcance el status de un ciudadano pleno, de un sujeto pleno. Ese efecto, a su vez, se acentúa como consecuencia de la estructura binaria del orden patriarcal moderno, orden monopólico, unitario. El orden patriarcal moderno es binario, y su estructura es diferente a la estructura dual del orden comunal. En la transición a la modernidad, el espacio doméstico comunal, que no era ni íntimo ni privado, se privatiza. De esa forma, el ámbito que, en un imaginario arcaico, es el espacio vital de las mujeres, su espacio de tareas y sociabilidad, experimenta una caída abrupta de prestigio y poder. Se transforma en el otro del ágora de la política y del Derecho, residual y despolitizado. Eso explica la situación despolitizada, privatizada, residual, marginal de la vida de las mujeres en el ojo estatal y, por lo tanto, también en el ojo de los fiscales y los jueces, salvando excepciones. 
–Es decir, nuestras vidas, finalmente, frente a la mirada estatal no han importado históricamente, por no pertenecer al orden público...
–Exacto. A partir de la privatización del espacio doméstico como íntimo y expropiado de su politicidad propia, que en el mundo comunal tenía y todavía tiene, todo lo que nos sucede a las mujeres, desde la agresión sexual hasta el feminicidio, pasa a ser capturado por la intimidad y referido a la libido sexual. Es por eso que la queja femenina no es audible a los tímpanos del Estado: porque nosotras las mujeres, a no ser que hagamos un gran esfuerzo de simulación, no pertenecemos al orden público, habitamos otro espacio, especialmente cuando figuramos en el papel de víctima –“no se ha agredido un ciudadano”, “no se ha asesinado un ciudadano”–, el agresor no ofrece peligro al bien jurídico de interés universal. De una forma muy concisa, ésa es la estructura que se encuentra por detrás del “crimen menor”. 
–Se supone, de todas formas, que los y las operadores de la Justicia deberían tener una formación y capacitación que les permita entender esos crímenes con otra mirada…
–Lamentablemente no la tienen. Lo que me espanta, por encima de todo, es la flagrante indistinción entre la mentalidad de un juez, una fiscal, y la mentalidad del sentido común. El sentido común de los operadores del derecho no se distingue del sentido común de cualquier hijo de vecino. No hay, como sí hay en otras profesiones, un “sentido común jurídico”, es decir, alimentado por el saber jurídico y, por eso, infelizmente, jueces y fiscales actúan como “operadores de la costumbre” y no del derecho, cuando se trata de crímenes de género. Hablar de violencia de género con un juez –e incluyo aquí a los más prestigiosos que hemos tenido– es lo mismo que hablar sobre el tema con un empleado público, un físico, un panadero. Los operadores del Derecho deben entender que las agresiones sexuales no son un tema de la libido, sino un tema del poder, del control, del mandato de masculinidad que domina la sociedad y las instituciones, que es un mandato de potencia y de crueldad, de insensibilidad, de entrenamiento para la falta de empatía. Un entrenamiento cuya escuela es el cuerpo de la mujer. 
–Usted señala que la doctrina del garantismo jurídico no ha comprendido que las garantías en el caso de la violencia de género deben operar en sentido contrario. ¿A qué se refiere?
–La justicia garantista se ha pautado por una idea de equidad: garantizar la justicia para quien se encuentra en el lado negativo de la ciudadanía, por los desempoderados, los perjudicados por la historia. Pero no procede de la misma forma cuando se trata de género. Ahí pasan a pensar en términos de ciudadanía general. De una ciudadanía que, en realidad, no existe. Por detrás de la justicia garantista y del ideal no punitivista, se encuentra, sin ser nombrada, la perspectiva de la discriminación positiva. Si no existiera en su foco alguna noción de vulnerabilidad de quien cae preso, condenado, no tendría por qué levantar la bandera de las garantías, pues sería, en verdad, redundante. Quien cae preso por crímenes contra la propiedad y contra la vida de las personas detentoras de propiedad y dignidad, o, en muchos casos, de propiedad como dignidad, es como ya muchos hemos mostrado, pobre y no blanco: sujetos subalternos y desposeídos. El garantismo en el tema de los crímenes de género debería proceder en sentido contrario, pues la contracorriente, la verdadera discriminación positiva, se encuentra del otro lado del crimen: el poderoso es el perpetrador, que precisamente delinque para reproducir, demostrar y espectaculizarse en la posición de dominio que su masculinidad le confiere a los ojos de los otros hombres y de la sociedad en general. El crimen de género es un crimen de exceso de poder y la vulnerabilidad se encuentra del lado de la víctima, que es quien necesita de la discriminación positiva, que es quien necesita de la acción afirmativa, pues es quien no ha adquirido todavía el estatus de ciudadanía plena. Y las pruebas son una gran cantidad de sentencias que no registran ni garantizan la dignidad de persona plena para las mujeres. 

sábado, 5 de enero de 2019

LOS MISMOS GENES DEL CONSUMO DE AZÚCAR


Hallan científicos rusos nuevos genes asociados con el alcoholismo

Sus investigadores recopilaron y analizaron el genoma de mil 780 hombres y mujeres rusos mayores de 20 años y los dividieron en cuatro grupos según la frecuencia con la que consumían alcohol: abstemios, aquellos que beben una vez al mes, una vez a la semana y a diario.
Imagen ilustrativa
El centro médico ruso Genotek, en cooperación con el Instituto de Genética General de la Academia de Ciencias de Rusia, llevó a cabo un estudio destinado a buscar variaciones de genes asociadas con el alcoholismo.
Sus investigadores recopilaron y analizaron el genoma de mil 780 hombres y mujeres rusos mayores de 20 años y los dividieron en cuatro grupos según la frecuencia con la que consumían alcohol: abstemios, aquellos que beben una vez al mes, una vez a la semana y a diario.

Al comparar los conjuntos de varios miles de pequeñas mutaciones en el ADN de los cuatro grupos, los genetistas identificaron varios genes asociados con una tendencia a padecer alcoholismo, incluyendo algunos que no habían sido descubiertos previamente en estudios realizados en otros países.
Las formas más graves de dependencia del alcohol se vincularon con las mutaciones presentes en el gen PDRM2, que controla el desarrollo de las células cerebrales. Problemas similares surgen en los portadores de ciertas versiones del gen KLB, que es responsable de la reacción del sistema nervioso a los alimentos azucarados.
Asimismo, variaciones específicas en los genes DLGAP1 y ANTXR1 estaban notablemente más presentes en los participantes que bebían alcohol diariamente.

UNA PRÓTESIS VAGINAL

La prótesis española premiada por el MIT

Un proyecto de la Universidad Miguel Hernández de Elche desarrolla prótesis para mujeres sin vagina, casos de mutilación genital severa y cambios de sexo

La ginecóloga María Isabel Acién y el jefe del departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la UMH, Miguel Sánchez, autores del proyecto.rn
La ginecóloga María Isabel Acién y el jefe del departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la UMH, Miguel Sánchez, autores del proyecto. PEPE OLIVARES
Hace poco más de un año, María se sentía “una oveja negra, una persona diferente a todas las demás”. Nació con el síndrome Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH), una malformación genética que afecta a una de cada 5.000 mujeres. A causa de este trastorno, María no tiene vagina ni útero. Se lo detectaron “a los 16 años”. No le venía el periodo y la familia sospechó que algo no iba bien. “Al principio no le di importancia, pero luego, cuando empecé a salir con una pareja, sí”. Era “imposible mantener relaciones sexuales”. El asunto es tan íntimo, que solo accede a hablar con EL PAÍS por teléfono. María no se llama María. Vive en una ciudad del sur de España. Tiene 26 años y trabaja de dependienta.
“En octubre del año pasado”, continúa, “me informaron de que iban a probar unas prótesis de vagina”. Ni lo dudó. Un ensayo clínico buscaba chicas, entre los 17 y los 26 años, para el proyecto. Eligieron a ocho, María entre ellas. “Me cambió la vida radicalmente”, asegura. En apenas un mes, la prepararon. La operación duró “dos horas” y tuvo lugar en el Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia. Tras dos semanas de recuperación, María comenzó una vida nueva. “Voy cada mes a revisión, pero todo va muy bien”, afirma.
“Al principio, llevaba la prótesis un montón de horas”, recuerda. Ahora, “solo por las noches”, aunque no tiene problemas “para salir a la calle con ella”. “No duele, es sencilla de aplicar, no molesta”. Le permite llevar “una vida normal”, sobre todo, “a la hora de conocer a alguien”. La pareja que tenía antes de operarse desapareció. Ahora mismo está soltera. Pero un año después de la operación, ya nada importa. “Era algo que tenía que hacer”.
El proyecto, financiado por la Agencia Valenciana de la Innovación, “acorta el tratamiento quirúrgico, disminuye el tiempo de estancia hospitalaria y es de gran comodidad para las usuarias”, asegura la ginecóloga María Isabel Acién
La prótesis de vagina que lleva María es un proyecto desarrollado por profesionales del Hospital de Sant Joan de Alicante, la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio) y la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche. Al frente del proyecto está la ginecóloga María Isabel Acién, quien explica que este dispositivo se utiliza, “mayoritariamente, en casos de agenesia vaginal, para mujeres que nacen sin vagina ni útero”. Pero también “en varones que se desarrollan como mujer” y que optan por una operación de cambio de sexo. Y, finalmente, “en los casos más severos de mutilación genital en los que, además de la ablación del clítoris, a las chicas les introducen sustancias abrasivas que sellan la vagina”.
El proyecto, financiado por la Agencia Valenciana de la Innovación, “acorta el tratamiento quirúrgico, disminuye el tiempo de estancia hospitalaria y es de gran comodidad para las usuarias”, asegura Acién. “Se trata de una especie de tampón grande” que se introduce tras una disección “del espacio que hay entre la vejiga y el recto, entre los músculos del suelo pélvico”, tanto en pacientes que sufren agenesia como en los cambios de sexo. En los de atresia, la mutilación genital, “se abre el espacio sellado por el vertido de ácidos”. Las pacientes deben llevar el dispositivo “durante todo el día hasta que se genera piel” y queda fijada una abertura. Desde ese momento, basta con que la lleven “unas horas al día, generalmente de noche, mientras duermen”.
El desarrollo de la prótesis ha corrido a cargo de Miguel Sánchez, director del Departamento de Ingeniería Mecánica y Energía de la UMH, la otra cabeza visible del proyecto. El dispositivo se ha llevado a cabo mediante “tecnologías de diseño paramétrico e impresión 3D”, por lo que puede “adaptarse al cuerpo de cada una de las pacientes”. La prótesis se autosujeta, la fabricación personalizada “evita los contactos y laceraciones” y aminora “el tiempo de cicatrización”, continúa Sánchez. Además, “ejerce una presión mínima” contra la musculatura de las pacientes.
Este estudio, que ya se ha patentado en España, acaba de recibir un premio al “proyecto con mayor potencial para mejorar la vida de las personas”, otorgado por el MIT de Boston
Para su confección, utilizan “ácido poliláctico (PLA)”, un material “biocompatible que favorece la epitelización”. “Es un proceso parecido al del agujero de un piercing que vuelve a cerrarse una vez practicado”, señala Sánchez. “Es un proceso natural, el material utilizado consigue que la piel nazca sola en torno a la prótesis”, que de esta forma queda fijada al cuerpo. No hace falta realizar injertos de piel procedente de otras partes del cuerpo, como suele ser habitual. Salvo en los casos de transexualidad. “En las intervenciones de cambio de sexo”, relata el ingeniero de la UMH, “se le da la vuelta a la piel del pene”, que es la que se fija a la prótesis.
Este estudio, que ya se ha patentado en España, acaba de recibir un premio al “proyecto con mayor potencial para mejorar la vida de las personas”, otorgado por el MIT de Boston. “La agenesia genital es una enfermedad que afecta a la imagen y a las relaciones de las personas que la padecen”, ratifica Acién. Y, además, se revela en plena adolescencia. “Mi primer novio entendió que me era imposible mantener relaciones”, recuerda María. “Me pedía que me operara, pero entonces era muy complicado y me dejó”. Todo eso ya ha pasado. “Ya no tengo problemas cuando conozco a alguien”, sentencia.

viernes, 4 de enero de 2019


¿Qué es el síndrome de excitación sexual persistente?


Mujer se muestra avergonzada.El trastorno persistente de excitación genital provoca orgasmos continuados.
El síndrome de excitación sexual persistente, o lo que preferiblemente se llama trastorno persistente de excitación genital, es una reacción o respuesta de excitación genital desajustada e involuntaria, ya que sucede en un contexto o situación que la persona no percibe ni interpreta como erótica, causándole ansiedad y un gran malestar físico y psicológico.
“La excitación no tiene un significado sexual para la persona. La persona puede tener -mejor dicho, sufrir- orgasmos continuados, sintiendo una total incoherencia y falta de control de su propio cuerpo, debido a que no percibe una relación de los estímulos del ambiente con la respuesta genital que le da su cuerpo”, explica a CuídatePlus Carolina Muñoz, psicóloga y sexóloga del Instituto Sexología, Medicina y Psicología Espill.
A veces, “el desencadenante es un movimiento brusco en el autobús, de presión al montar en bici o al realizar determinados estiramientos”, señala Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS). Por eso,  destaca la importancia de que cada paciente identifique cuál es ese desencadenante “gatillo”.

¿Se conoce la prevalencia? ¿Puede darse también en hombres?

“Hasta el momento actual, no se tiene referencia de que el trastorno lo sufran los hombres y no se sabe cuántas mujeres pueden padecerlo. Probablemente existan casos que no salgan a la luz por desconocimiento, vergüenza, miedo a no ser comprendidas y al rechazo”, dice Muñoz.
Por su parte, Molero puntualiza que aunque es un trastorno poco frecuente, “ahora es más fácil de identificar porque ha ido aumentando su conocimiento”.

Síntomas

La sexóloga del Instituto Espill cuenta que puede suceder que “cualquier movimiento de la pelvis desencadene un orgasmo. Otras veces, el orgasmo puede ir precedido de determinados sonidos o estímulos no eróticos, como el masticar, el ruido que se hace al absorber, el silbido…”. Por lo tanto, su excitación fisiológica descontrolada no se relaciona con su percepción de lo que es erótico o estimulante, lo que le hace vivir tales experiencias de una forma muy incómoda y desagradable.
El orgasmo le puede sobrevenir en los momentos más inoportunos, sin poder hacer nada por evitarlo. Es como si el mecanismo de su respuesta orgásmica se disparara una y otra vez sin discriminar los estímulos. Es muy similar al mecanismo de la sucesión de estornudos de las alergias, que, aunque estos también son desagradables e inoportunos, la persona puede llevarlo bastante mejor en su vida cotidiana.
“Como la mujer lo considera algo intruso o no deseado, aparece una reacción psicológica de rechazo”, indica la presidenta de la FESS.

¿Se conocen las causas?

Hasta la actualidad, no se sabe muy bien cuál es la causa de este grave problema, aunque se plantean diversas hipótesis. El profesor Barry Komisaruk, de la Universidad de Medicina de Nueva Jersey (Estados Unidos), ha publicado un reciente trabajo en la revista científica Journal of Sexual Medicine en el que lo relaciona con la presencia de quistes de Tarlov. “En los resultados se observa que el 66 por ciento de las mujeres de su estudio presentaban esas pequeñas protuberancias en la columna vertebral. Cifra muy alta si se compara con que solo el 9 por ciento de las personas en la población general tiene estos quistes. Aunque esto no resuelve la incógnita, ya que hay otras mujeres que presentan el trastorno de excitación genital persistente y no tienen esos quistes; y personas que tienen esos quistes y no tienen el síndrome”, dice la sexóloga de Espill.
Por ese motivo, algunos autores apuntan también a algún tipo de lesión traumática que pase desapercibida y que solamente afecte a la respuesta orgásmica genital.
En opinión de Muñoz, además de continuar investigando en las hipótesis halladas hasta el momento (quistes de Tarlov, lesiones traumáticas…), sería interesante realizar investigaciones a nivel neurológico con personas que sufren este trastorno, dado que han aparecido casos en los que determinados sonidos (masticar, silbar, absorber, etc.) provocaban esta respuesta. Esto podría estar relacionado con alguna diferencia significativa en algún área concreta del cerebro.

Repercusión de este trastorno en su vida en general y en su sexualidad

La repercusión del trastorno persistente de excitación genital en la calidad de vida de las personas es nefasta. Tal y como observamos en consulta, refiere Muñoz, “pierde por completo el deseo sexual y rechaza totalmente las relaciones sexuales (aversión a la sexualidad). Si tiene pareja, el sufrimiento se incrementa por el sentimiento de culpa de no poder llevar una vida sexual sana y placentera con ella”.
Si a esta situación le sumamos el continuo temor que padece a que el orgasmo la sorprenda en cualquier situación social, nos encontramos a una persona que se aísla, se recluye en su miedo y que suele estar inmersa en un estado depresivo.
Sumirse en un estado de hipervigilancia es otra de las consecuencias de este trastorno, según añade Molero.

¿Tiene tratamiento?

“Es importantísimo que el paciente acuda lo antes posible a terapia para que se pueda abordar y tratar su caso. El objetivo es que el trastorno persistente de excitación genital le afecte lo menos posible en su vida en general y en los diferentes ámbitos en particular (personal, social y laboral); y que, fundamentalmente, aprenda a desarrollar habilidades para las diferentes situaciones de la vida cotidiana”, expone Muñoz.

Abordaje de estos casos

Lo más importante es que la persona aprenda a aceptar lo que le sucede y, a partir de ahí, tratar de dar avances para disminuir la situación incapacitante que le produce este trastorno en su vida. Primero, enumera Muñoz, “es fundamental tratar su ansiedad y ayudarle a construir una visión de sexualidad positiva, para que pueda tener una vida sexual sana y placentera. Hay que ir acompañándole en las distintas sesiones en el proceso de su crecimiento erótico, facilitándole ayuda para que aprenda a discriminar los estímulos que le puedan resultar agradables, placenteros y estimulantes sexualmente”.
Por otra parte, es importante que compruebe la diferencia entre la respuesta orgásmica involuntaria que le hace padecer el trastorno y la vivencia de su sexualidad en la que focaliza la atención a los estímulos que ella misma selecciona y disfruta.
Finalmente, la terapia puede ayudar a desarrollar estrategias de afrontamiento a las situaciones incómodas que le produce el trastorno, trabajar su autoestima, sus emociones y sus habilidades sociales.
En palabras de la presidenta de la FESS es clave que el abordaje sea integral, ya que además del aspecto psicológico, también hay que trabajar el suelo pélvico.

SI EL ADN NO CAMBIARA,NO EXISTIRIAMOS

El ADN ya no es lo que era

Cuando una convicción contradice a un dato, siempre gana el segundo

Cadena de ADN.
Cadena de ADN. PIXABAY
Ahora que el ADN se ha convertido en la metáfora oficial de lo estable o lo inmanente y todo el mundo dice, por ejemplo, que el sufrimiento está en el ADN del Atleti, el salero está en el ADN de los sevillanos y hacer país está en el ADN de General Motors, ahora que un concepto estrella de la ciencia ha conseguido de manera insólita hacerse un hueco en la caja de herramientas del hablante y el tertuliano, el charcutero y el locutor, como tal vez solo el agujero negro y los universos paralelos habían logrado antes, justo ahora, vamos a tener que renunciar al chascarrillo, o al menos modificarlo hasta dejarlo irreconocible. Porque estamos descubriendo que el ADN cambia durante la vida, y sobre todo en el cerebro, y además en respuesta al entorno, empezando por los cuidados maternos. Decir que el sufrimiento está en el ADN del Atleti ya no es decir nada, porque el ADN del Atleti puede cambiar, y el sufrimiento paliarse.
Fred Gage y su equipo del Instituto Salk de California llevan un decenio investigando los genes saltarines que se mueven por el cerebro en desarrollo (su nombre técnico es transposones). Sabemos que la mitad del genoma humano consiste en residuos fósiles de antiguos transposones, que son segmentos de ADN que codifican su propia replicación y movilidad de un sitio a otro del genoma, y por tanto pueden experimentar crecimientos explosivos en ciertas fases de la evolución. No sabemos qué significa esto. Gage, sin embargo, descubrió en la década pasada que todavía hay un transposón activo en el genoma humano (se llama LINE-1) y que salta de un lado a otro mientras el cerebro va creciendo y madurando. Su lugar favorito es el hipocampo, una zona cerebral esencial para la formación de memorias y también para su recuperación.
Los últimos resultados de Gage, obtenidos en ratones, son aún más interesantes. Se sabe que los cuidados que recibe un ratón recién nacido tienen efectos profundos en su desarrollo psicológico. Cuando la madre le presta atención, su estrés se reduce, mientras que la indiferencia materna incrementa su ansiedad, y estos efectos pueden durar toda la vida. Los científicos han demostrado ahora que la indiferencia de la madre conduce al movimiento y la acumulación de transposones en las neuronas del hipocampo; esto no ocurre en el resto del cerebro, ni en otros tejidos como el corazón. Se trata de un fenómeno genético muy específico y su correlación es perfecta con el grado de cuidados maternos. El ADN cambia en respuesta a la experiencia durante el desarrollo del cerebro. Todo esto es verdaderamente asombroso. No solo porque contradice algunas de nuestras convicciones más arraigadas, sino porque apunta a un mecanismo esencial para que el cerebro en maduración responda al entorno.
La movilidad de los transposones está también detrás de algunas enfermedades que afectan al cerebro, como el síndrome de Rett, que genera deficiencias de comportamiento, lenguaje y actividad motora, la esclerosis lateral amiotrófica y la demencia frontotemporal. Y hay indicios de que otras condiciones mentales más comunes, como el autismo y la esquizofrenia, tienen una relación profunda con los cambios en el genoma durante el desarrollo del individuo, sean o no debidos a transposones. Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos han fundado una iniciativa para investigar esos cambios (Brain Somatic Mosaicism Network).
Cuando una convicción contradice a un dato, siempre gana el segundo. Está en el ADN de la ciencia.

LOS NAZIS TUVIERON BUENOS CIENTÍFICOS


El premio Nobel que afirma que los negros son menos inteligentes vuelve a la carga

James Watson, codescubridor de la estructura del ADN, defiende en un documental sus tesis racistas sin base cientificas.



El biólogo James Watson, en un fotograma del documental 'Decoding Watson'. En vídeo, tráiler en inglés.PBS
“Entre los blancos y los negros hay diferencias en los resultados de las pruebas de inteligencia. Yo diría que la diferencia es genética”. El polémico biólogo James Watson, ganador del premio Nobel de Medicina en 1962 por ser uno de los descubridores de la estructura del ADN, ha vuelto a lanzar al mundo sus teorías racistas, esta vez en el documental Decoding Watson [descodificando a Watson], estrenado anoche en la televisión pública estadounidense PBS.
Watson, nacido en Chicago hace 90 años, está muy solo con sus elucubraciones. Hace apenas dos meses la Sociedad de Genética Humana de EE UU emitió un comunicado “alarmada ante el resurgimiento social de grupos que rechazan el valor de la diversidad genética y utilizan conceptos genéticos distorsionados o ya desacreditados para reforzar afirmaciones falsas sobre la supremacía blanca”. La genética, continuaba la nota, “demuestra que los humanos no pueden dividirse en subcategorías biológicamente distintas”. En palabras del genetista español Carles Lalueza Fox, “las poblaciones no han estado suficientemente aisladas como para que surjan diferencias genéticas en rasgos cognitivos”.

La Sociedad de Genética Humana de EE UU ha alertado del resurgimiento de grupos que reivindican la supremacía genética blanca

Watson fue hace cuatro décadas uno de los mayores impulsores de la lectura del genoma humano y de la investigación de las bases moleculares del cáncer. Su defenestración llegó en 2007, cuando, en una entrevista con el semanario británico The Sunday Times, declaró que era “pesimista” sobre el futuro de África. Las políticas de cooperación al desarrollo, aseguró, “se basan en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra, mientras que todas las pruebas dicen que no”. Existe el deseo de que todos los seres humanos sean iguales, añadió Watson, pero “las personas que tienen que tratar con empleados negros saben que no es cierto”.
El racismo sin base científica de Watson desató la indignación mundial. El biólogo pidió disculpas, pero fue empujado a abandonar su puesto de rector del prestigioso laboratorio Cold Spring Harbor, en Long Island (EE UU), y fue repudiado por gran parte de la comunidad científica. En 2014 decidió subastar su medalla de oro del Nobel para compensar la caída de sus ingresos y se la vendió por 4,8 millones de dólares al magnate ruso Alisher Usmánov, dueño de un imperio metalúrgico.
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al comienzo parece que todos eramos negros,como esta belleza
El documental Decoding Watson es el regreso del científico apestado a los focos. El filme, dirigido por Mark Mannucci, sigue a Watson y a su entorno durante un año. Era la oportunidad perfecta para matizar sus declaraciones racistas de 2007, pero el científico nonagenario ha optado por mantenerlas. Preguntado por si había cambiado de opinión, Watson responde: “En absoluto. Me gustaría haber cambiado, que hubiese habido nuevos descubrimientos científicos que mostrasen que lo adquirido es mucho más importante que lo innato, pero no los he visto”.


Watson posa con sus colaboradoras en una imagen de archivo mostrada en 'Decoding Watson'.
Watson posa con sus colaboradoras en una imagen de archivo mostrada en 'Decoding Watson'. PBS


“Es decepcionante que alguien que ha hecho contribuciones tan innovadoras a la ciencia esté perpetuando creencias tan dañinas y tan infundadas científicamente”, ha declarado al diario The New York Times el director de los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU, Francis Collins. La mayoría de los expertos en inteligencia considera que las diferencias detectadas en los tests no surgen de factores genéticos, sino ambientales, subraya Collins. Las personas con mayor nivel socieoconómico, mejor alimentación y mejor educación tendrán, en promedio, mejores resultados en las pruebas de inteligencia. Y es más habitual que estas personas con recursos sean blancas.
El documental no esquiva otra de las grandes polémicas de Watson: la marginación histórica de su compañera Rosalind Franklin, la química británica cuya fotografía con rayos X de la molécula de ADN fue esencial para determinar que tenía forma de doble hélice. Esta estructura —similar a dos escaleras de caracol enroscadas en las que los peldaños enfrentados siguen reglas de emparejamiento— permite que la molécula haga fácilmente copias heredables de sí misma. La doble hélice es, en palabras de Watson, “el secreto de la vida”.


Rosalind Franklin.
Rosalind Franklin.


“Rosalind Franklin tuvo aquella famosa fotografía durante ocho meses y nunca concluyó que fuera una hélice”, sostiene Watson en el documental. La investigadora murió por un cáncer de ovario en 1958, cuatro años antes de la concesión del Nobel a sus tres compañeros varones: James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins. Los tres habían estudiado las imágenes de Franklin sin su autorización. En su libro La doble hélice, publicado en 1968, Watson se preguntó “qué aspecto tendría [Rosalind Franklin] si se quitase las gafas e hiciese algo distinto con su pelo”.
“No me preocupa decir lo que pienso”, presume el investigador en la película. Y es cierto. Sus entrevistas y libros están llenos de frases lapidarias. “Di la espalda a la izquierda porque no les gusta la genética. La genética implica que a veces en la vida fracasamos porque tenemos malos genes. [Las personas de izquierdas] quieren que todo fracaso en la vida sea culpa del malvado sistema”, declaró en 2007 a la revista Esquire.
En aquella entrevista, Watson defendía la libertad para hacer comentarios antisemitas y al mismo tiempo se preguntaba “por qué no todo el mundo es tan inteligente como los judíos askenazíes”, un grupo de unos 10 millones de personas cuyas raíces, muy endogámicas, se remontan a unos 300 individuos que vivieron hace 700 años en lo que hoy es Alemania, Polonia y Rusia. Durante el siglo XX, los asquenazíes eran el 3% de la población estadounidense, pero ganaron el 27% de los premios Nobel de ciencias concedidos a EE UU y más del 50% de los campeonatos mundiales de ajedrez, según el recuento de tres investigadores de la Universidad de Utah.
El documental Decoding Watson arranca con la celebración del 90º cumpleaños de Watson, el 6 de abril de 2018, en el laboratorio Cold Spring Harbor, donde todavía mantiene un despacho. Unos días después, el genetista Eric Lander, presidente del Instituto Broad del Instituto Tecnológico de Massachusetts y Harvard, se disculpó por brindar por Watson: “Sus puntos de vista son abominables: racistas, sexistas, antisemitas. Me equivoqué al brindar. Me disculpo”. Según fuentes familiares citadas por The New York Times, Watson tuvo que ser hospitalizado en octubre tras un accidente de coche y sigue en tratamiento médico.