martes, 8 de enero de 2019


Interior muestra cómo es el perfil del agresor sexual con víctima desconocida: de origen español y de 18 a 35 años de edad

Casi la mitad de los casos de agresión sexual cuando no existe relación previa entre agresor y víctima no se resuelve. El estudio se basa en datos sobre las denuncias recibidas durante los años 2009 a 2013 y en más de 600 atestados policiales

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Imagen: Europa Press
Hombre joven, de entre 18 y 35 años, y con nacionalidad española. Éstas son las características principales de los agresores sexuales cuya relación con la víctima es ninguna o desconocida, según un informe (PDF) publicado por el Ministerio del Interior.
Los resultados son fruto de un proyecto de investigación elaborado por distintas universidades y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para mejorar la eficacia policial en el ámbito de la delincuencia sexual. El estudio se basa en datos sobre las denuncias recibidas por Interior durante los años 2009 a 2013 y en más de 600 atestados policiales sobre agresiones o abusos sexuales cometidos principalmente en 2011 en casos en los que no había un vínculo previo entre víctima y agresor.
Según el estudio, sólo se esclarecen el 51% de los casos de agresión sexual cuando no existe relación previa entre ambos, mientras que sí se resuelven el 86% de los casos en los que sí hay una relación previa.
Concretamente, en el 57% de los casos los agresores son varón y tienen entre 18 y 35 años: la media de edad se sitúa en 35,5 años, pero la edad más frecuente es la de 28 años. Además, el estudio refleja que los agresores más jóvenes cometen más agresiones sexuales con penetración, mientras que a partir de los 36 años en adelante, el porcentaje de agresiones sexuales sin penetración es superior al de agresiones con penetración.
Respecto a la procedencia del agresor, en el 52% de los casos analizados el agresor tiene nacionalidad española, seguida de Sudamérica/Ecuador (15%), Países del Magreb/ Marruecos (11%) o Europa del Este/ Rumanía (10%).
Por su parte, en el 61% de los casos las víctimas son mujer joven(entre 18 y 35 años), con nacionalidad española (66%) o procedentes de Sudamérica (12%), Europa Central (9%) o Europa del Este (6%). La edad de mayor victimización es la de 19 años y la media de edad de las víctimas es de 28 años.

Noche, domingos, vía pública

El 46,1% de estos delitos ocurre por la noche (desde las 22.00 horas hasta las 16.00), en condiciones de baja o nula iluminación y visibilidad, de viernes a lunes, siendo el domingo el día más frecuente, y suceden con mayor frecuencia en los meses de verano (de junio a septiembre).

En cuanto a los medios empleados,
 la violencia e intimidación son los medios más frecuentes (33,5% de los casos analizados); las armas se utilizan en un 28% de los casos, y los vehículos, drogas y objetos peligrosos se utilizan en el mismo porcentaje (entorno al 2-3%).La mayoría de las agresiones se produce en la vía pública (42%), seguido de la vivienda (19%) y las zonas comunes de las viviendas (10%). Asimismo, en la mitad de los casos tanto el agresor como la víctima recorren menos de un kilómetro hasta llegar al lugar donde se comete el delito. Esta distancia es superior en agresores de mayor edad, con antecedentes policiales o que emplean vehículo, según reflejan las conclusiones del informe.

Tipos de agresores

Según destaca, se pueden diferenciar tres tipos de perfiles de agresores sexuales. Uno en el que el autor selecciona a su víctima en la vía pública, con presencia de testigos y ejerce violencia psicológica o física para forzarla. Casi la mitad de estos sujetos son españoles; por lo general ni el agresor ni la víctima han consumido alcohol; y el delito no se salda con consumación sino que la agredida suele conseguir huir.
El sujeto del segundo perfil se fija en mujeres solas y bajo los efectos de alguna droga, y normalmente las selecciona en zonas urbanas y de ocio, preferentemente por la noche. A través de engaños consigue llevársela a casa y agredirla. En este perfil, el 77% de los agresores son extranjeros.
En último lugar, hay sujetos que seleccionan a las víctimas de entre mujeres que ejercen la prostitución, normalmente en un entorno rural. En dos de cada 10 agresiones sexuales el agresor y la víctima no tienen relación previa y precisamente estas son las que más cuesta esclarecer, según señala el estudio.
Este perfil se caracterizaría más por agresores españoles y procedentes de Sudamérica y de países del Magreb.

Agresiones grupales: más jóvenes y sin antecedentes

Precisamente es en este perfil en el que se concentran la mayoría de las agresiones sexuales cometidas en grupo. El estudio analiza las agresiones grupales de manera concreta y concluye que los agresores que actúan en grupo son más jóvenes, aunque apenas cuentan con antecedentes policiales.
En las agresiones grupales hay menor presencia de agresores españoles que en las agresiones que no se cometen en grupo —31% agresores en grupo frente a un 49% en las no grupales—.
Así, si se analiza la procedencia de los sujetos, muchos son de Marruecos (22% de los agresores en grupo frente al 14% en no grupales) y de Europa del Este (15% agresores en grupo frente al 11% en las que no se realizan en grupo).

En este contexto, hay más presencia de víctimas que ejercen la prostitución en las agresiones sexuales en grupo: un 16% frente al 5% que hay en las que no se cometen en grupo, es decir, hasta tres veces más.
En cuanto a las víctimas, en este tipo de agresiones grupales desciende ligeramente el porcentaje de víctimas españolas y aumenta las víctimas procedentes de Sudamérica, Países del Magreb, Europa del Este y resto de países de África.
La mayoría de las agresiones sexuales en grupo se cometen en festivo o fin de semana, mayoritariamente en sábado, y principalmente de noche. El método de aproximación más característico es el engaño, aunque también se utiliza frecuentemente la violencia física o psicológica. Y el lugar de la agresión suele ser la vía pública o un espacio abierto.
En cualquier caso, el informe, basado en datos recogidos entre 2009 y 2013, muestra una disminución de las agresiones sexuales con víctima desconocida en este periodo, pasando de 25,8%, en 2009 a 15,3%, en 2013.
Asimismo, recalca que España es uno de los países con menores cifras de delincuencia sexual en Europa, ya que los delitos contra la libertad sexual representan el 0,5% de las infracciones penales cometidas anualmente, aunque recuerda que en torno al 70% de las víctimas de un delito de este tipo no denuncian los hechos.

ACABAR CON LA LEISHMANIASIS HUMANA Y CANINA

La estrategia podría contribuir a controlar la enfermedad en zonas endémicas

Demostrada en perros la eficacia de un insecticida oral contra la leishmaniasis

Un nuevo estudio respalda el uso de insecticidas orales en perros como estrategia para el control de la leishmaniasis visceral en zonas endémicas. Los expertos comprobaron cómo la administración oral de insecticidas a perros de la comunidad podría ser un método eficaz para reducir la transmisión del parásito.

<p>La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria grave en el perro. / Jennifer Regnier | Unsplash</p>
La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria grave en el perro. / Jennifer Regnier | Unsplash
Una sola dosis oral del compuesto fluralaner es eficaz para matar flebótomos, parásitos que transmiten la leishmaniasis y que se alimentan de perros tratados, hasta 45 días después del tratamiento. Así concluye un ensayo clínico liderado por ISGlobal, centro impulsado por la Fundación Bancaria “la Caixa”.
Los resultados respaldan el uso de insecticidas orales en perros como estrategia para el control de la leishmaniasis visceral en zonas endémicas.
Causada por el parásito Leishmania infantum, se transmite al humano por la picadura de hembras flebótomas que se alimentan de mamíferos infectados, particularmente perros. En zonas endémicas, es un problema de salud pública (unos 3.000 casos en Brasil, con 10-20% de mortalidad).
La leishmaniasis se transmite al humano por la picadura de hembras flebótomas que se alimentan de mamíferos infectados, particularmente perros
Sin embargo, las estrategias probadas hasta ahora para reducir la transmisión del parásito –incluyendo el sacrificio de perros infectados, el uso de collares con insecticidas o el uso de insecticidas tópicos– han tenido un impacto limitado.
En cambio, la administración oral de insecticidas a perros de la comunidad podría ser un método eficaz para reducir la transmisión del parásito, como indica un modelo matemático desarrollado y publicado por el equipo de Albert Picado, investigador de ISGlobal.

Un insecticida común

En este estudio, Picado y su equipo pasaron del modelo al ensayo para evaluar el impacto potencial de dicha estrategia. En colaboración con investigadores de la Universidad de Zaragoza, probaron el efecto de una dosis oral de fluralaner –un insecticida comúnmente usado en mascotas contra pulgas y garrapatas– sobre la supervivencia de flebótomos que se alimentaron de perros tratados o no tratados.
Los resultados del ensayo clínico muestran que la mortalidad de flebótomos que se alimentaron de perros tratados con una pastilla masticable de fluralaner fue entre el 100 y 89% hasta 45 días después del tratamiento (comparado con una mortalidad entre el 4 y 10% para los que se alimentaron del grupo no tratado). Después de los 45 días, la eficacia del medicamento disminuyó por debajo del 65%.
“Estos resultados indican que el uso comunitario de fluralaner y otros compuestos parecidos aprobados para perros puede representar una estrategia de control de leishmaniasis visceral en zonas endémicas”, apunta Picado.
Referencia bibliográfica:
Gomez SA, Lucientes J, Castillo JA, Peris MP, Delacour S, Ortega P, Oropeza RV, Picado A. A randomized, blinded, controlled trial to assess sand fly mortality of fluralaner administered orally in dogs. Parasit Vectors. 2018 Dec 5;11(1):627. doi: 10.1186/s13071-018-3231-8.

lunes, 7 de enero de 2019

YANQUIS PAYASOS


  • Los ataques sónicos denunciados por EE.UU. contra Cuba eran solo grillos.
Según los científicos, eran grillos, los supuestos ataques sónicos en la embajada de EE.UU. en Cuba de los que Washington culpó a la isla eran grillos.
En octubre de 2017 la agencia estadounidense de noticias The Associated Press (AP) difundió un audio, señalando que correspondía a una grabación del sonido percibido por algunos de los empleados de la embajada estadounidense en La Habana, capital cubana.
En un estudio, realizado por un grupo de científicos de Estados Unidos y del Reino Unido y presentado en la reunión anual de la Sociedad de Biología Integrativa y Comparativa (SICB, por sus siglas en inglés), se analiza la grabación de esos presuntos “ataques sónicos”.
“Lo único que puedo decir de manera bastante definitiva es que la grabación publicada por AP es de un grillo, y creemos que sabemos de qué especie es”, destacó el viernes el coautor del estudio Alexander Stubbs, de la Universidad de California en Berkeley (sur de EE.UU.), en una entrevista con el diario local The New York Times.
Según el diario, expertos en los sonidos de estas especies de insectos caribeños consideraron que el análisis de los especialistas que investigaron el caso fue correctamente elaborado.
Lo único que puedo decir de manera bastante definitiva es que la grabación publicada por AP es de un grillo, y creemos que sabemos de qué especie es”, destaca el coautor del estudio Alexander Stubbs, de la Universidad de California en Berkeley, en alusión a un audio difundido en 2017 por AFP sobre los supuestos ataques sónicos en la embajada de EE.UU. en Cuba.

Los expertos señalan también que la especie es “increíblemente ruidosa” y “se puede escuchar desde el interior de un camión viajando por la carretera a 60 kilómetros por hora”.
Washington ha acusado en repetidas ocasiones al Gobierno cubano de estos ataques que se remontan a finales de 2016 y ha endurecido su bloqueo económico. Incluso ordenó la reducción del personal de su misión diplomática en más del 50 %.
La Habana rechazó en su momento dichas acusaciones y pidió el esclarecimiento de los hechos y que no se tomaran “decisiones apresuradas sin sustento en evidencias”.

PERO EL 51 % DE LOS ESPAÑOLES DE VOX,C's y PP ODIAN A LAS MUJERES Y QUIEREN QUE GOBIERNE EL MACHISMO ASESINO

Repugnante

Todos los asesinatos son criminales, pero solo las mujeres mueren por el simple hecho de serlo



Manifestación contra la violencia machista en Madrid.
Manifestación contra la violencia machista en Madrid. CARLOS ROSILLO

Solo existe una cosa más repugnante que una ideología odiosa, y es manipular la realidad para quitarle importancia, alegar que en el III Reich había delincuentes judíos, que la policía estadounidense también tirotea a hombres blancos. Nadie ha negado nunca que exista violencia en las familias. Nadie afirma que no se produzcan muertes en relaciones homosexuales. Nadie sostiene que las mujeres no puedan matar a sus maridos, a ancianos, a niños. Pero ninguno de estos supuestos comparte la naturaleza de la violencia machista. Todos los asesinatos son criminales, todas las agresiones, igual de graves, pero solo las mujeres mueren por el simple hecho de serlo. Solo ellas mueren por azar, a manos de desconocidos a quienes les da más o menos lo mismo una que otra, y secuestran a las que tienen a mano para violarlas y matarlas después. Desde hace siglos, los maridos se han ido a comprar tabaco y no han vuelto. Desde hace solo unos años, las esposas se atreven a irse de casa y cada mes muere alguna a manos del hombre al que ha abandonado. No es lo mismo. La violencia familiar existe, la violencia doméstica existe, la violencia machista es otra cosa. En el caso de los feminicidios determinados por el azar, es puro terrorismo ciego. En el caso de los asesinos que consideran que sus esposas son objetos de su propiedad, es la manifestación terrorista de una tradición criminal, que ha esclavizado, maltratado y excluido durante siglos a la mitad de la población a favor de la otra mitad. Aunque las cifras sean abrumadoras, no es una cuestión de cantidad, sino de calidad. Tratar todas las violencias de la misma manera es posicionarse a favor de la violencia machista, quitarle importancia, avalar las razones de los asesinos de mujeres.

domingo, 6 de enero de 2019


Los colibríes macho prefieren el combate a la comida

La mayoría de los colibríes, protagonistas de nuestro #Cienciaalobestia, tienen picos exquisitamente diseñados para deslizarse dentro de una flor, recoger el néctar y exprimir cada gota para alimentar su frenético estilo de vida. Sin embargo, en los trópicos de América del Sur la Universidad de California ha descubierto que priorizan la práctica de la esgrima y el apuñalamiento con el pico a alimentarse.

<p>Colibrí Gorriazul, Colombia /  Cristian Irian Finca</p>
Colibrí Gorriazul, Colombia /  Cristian Irian Finca
El científico Alejandro Rico-Guevara de la Universidad de California en Berkeley ha fotografiado y filmado colibríes durante más de una década, a menudo en los frondosos bosques de su Colombia natal, para comprender cómo se han adaptado a nichos especializados.
Algunos de ellos, por ejemplo, se alimentan de un solo tipo de flor, como resultado de haber evolucionado de forma conjunta. Como el pico del pájaro no cabe en ninguna otra flor y el tubo de esa flor tiene una forma que tampoco sirve para otras aves, esta relación proporciona una fuente segura de alimento (néctar) para el pájaro y un polinizador garantizado para la planta.
Pero en los trópicos de América del Sur estos animales se comportan de una forma muy peculiar. Un equipo, liderados por  Rico-Guevara, ha descubierto que algunos machos de colibrí han cambiado la alimentación eficiente por picos que son mejores para apuñalar y desplumar a otros colibríes para defenderse. Estos picos son buenos, no solo para tirar de las plumas y pellizcar la piel, sino también para luchar con sus rivales, lejos de los lugares principales de alimentación.
"Sabemos que la vida de los colibríes se basa en beber eficientemente de las flores, pero de repente reparamos en estas extrañas morfologías –picos rígidos y ganchos– que no tienen ningún sentido para recolectar néctar de forma eficiente", explica Rico-Guevara en un artículo publicado en la revista Integrative Organismal Biology. "Al ver estos extraños picos, nunca se esperaría que fueran de un colibrí".
Usando cámaras de vídeo de alta velocidad, los investigadores capturaron por primera vez las estrategias para comer y pelear de los colibríes. De esta forma, documentaron en cámara lenta las diversas formas en las que usan sus picos para pelear y las concesiones que hacen cuando eligen luchar a alimentarse.
Luchadores feroces
Los picos más rectos son mejores para pinchar, lo que puede explicar por qué en algunas especies las hembras tienen picos curvos para beber dentro de las campanas curvas de flores, pero los de los machos son menos curvados. Esto a veces ha obligado a los machos a alimentarse de flores diferentes a las hembras, más adaptadas a su forma más lineal. "Se trata de la eficiencia de la alimentación frente a la competencia por la lucha", añade el investigador.
Rico-Guevara señala que los colibríes siempre han sido conocidos como luchadores feroces, incluso atacan a los halcones, búhos y otras aves si perciben una amenaza, pero las peleas ocurren tan rápido no habían podido ver el resultado real.

La evolución de estos picos inusuales en colibríes tropicales parece ser el resultado de una mayor competencia. En otras partes de América, tres o cuatro especies de colibríes pueden competir entre sí en un hábitat; en los trópicos, pueden llegar a ser hasta quince distintas.
"Debido a que es un movimiento tan vertiginoso y se van volando, no se puede rastrear. No se había estudiado realmente el detalle de los picos. Estamos haciendo conexiones entre lo firmes que son, su morfología y lo que implica para su competitividad”, concluye Rico-Guevara.
Los ‘bares’ de solteros de las aves
Pero no todos los colibríes luchadores usan sus picos para proteger el alimento. Otros los utilizan para superar a los machos que compiten por hembras en lugares de reunión llamados leks.

Rico-Guevara y sus colegas continúan estudiando las adaptaciones que acompañan a las estrategias de alimentación y apareamiento de los colibríes en Colombia y en otras partes de América Latina. Están investigado, por ejemplo,  por qué las hembras y muchos otros machos, que también se pelean entre sí, no han convertido sus picos en armas.
"Un lek es como un bar de solteros, un sitio donde muchos machos se reúnen y cantan, cantan todo el tiempo. Las hembras van a estos pequeños espacios en el bosque y eligen a un macho para aparearse. Si puedes sentarte en ese bar, tendrás la oportunidad de aparearte. Aquí no luchan por acceder a los recursos, como en las especies territoriales, sino por optar a reproducirse. Y en los breves momentos en los que no hay pelea, se alimentan de diferentes flores", afirma el experto.

LAS MANADAS SIEMPRE SON DE BESTIAS


Reflexiones de la antropóloga Rita Segato sobre la sucesión de violaciones grupales
“El de género es un crimen de exceso de poder”
Segato plantea que las violaciones en grupo, en manada, que se reiteran, no son respuesta al creciente activismo feminista sino a la “precarización de la masculinidad por la precarización de la vida”. Y asegura que para la Justicia el sufrimiento de las mujeres es un “crimen menor”.
La antropóloga Rita Segato es especialista en temas de género.
La antropóloga Rita Segato es especialista en temas de género. 
La antropóloga feminista Rita Segato es una apasionada de la conversación. Es notable cómo, a partir del diálogo, va construyendo pensamiento. Cuando empezó a trabajar primero con los presos condenados por violación en la penitenciaria de Brasilia, pensó que sería una situación excepcional y pronto abandonaría el tema. Pero desde entonces, hace ya más de dos décadas, viene estudiando y tratando de entender la violencia contra las mujeres y en particular los crímenes sexuales. En una entrevista con PáginaI12, se explayó sobre las motivaciones que empujan a los hombres que cometen violaciones, sobre la sucesión de episodios similares que se dan últimamente y sobre la mirada que tiene la Justicia frente a esta clase de hechos. “Tratan el sufrimiento de las mujeres como un ‘crimen menor’ y eso es constatable. Necesitamos avisarles, hacerles percibir”, dice en referencia a los operadores judiciales.
En la última semana, las violaciones grupales que se sucedieron en el país la empujaron a volver sobre el tema.
“Desde hace años se viene hablando de la fatria masculina, del comportamiento imitativo de los hombres en búsqueda de exhibición y de potencia en los crímenes sexuales. Defiendo en mis textos el crimen de género como un crimen no instrumental sino ‘expresivo’. Expresa la capacidad de dominio y control de la posición masculina. Es, por eso mismo un crimen territorial. Si tiene una utilidad, esa utilidad es ‘expresiva, comunicativa’. Expresa dueñidad, y dirige ese enunciado a los ojos de los pares en la corporación masculina. Es un crimen, en ese sentido, autorreferido”, señala la antropóloga. Segato entiende esas conductas como parte de un mandato corporativo de la masculinidad. Lo dijo una y tantas veces. Pero ahora su pensamiento se volvió visible. También ha dicho que las violaciones en grupo, en manada, que se reiteran, no son respuesta al creciente activismo feminista sino a la “precarización de las masculinidad por la precarización de la vida”. “Entonces, la masculinidad exhibe su trasfondo, en la avidez por mostrar una potencia que ya no puede alcanzar. La capacidad de adueñamiento, indispensable para la titulación masculina, para la adquisición del prestigio masculino, solo se obtiene hoy con violencia”, explica otra vez. 
“La violencia aflora cuando los métodos no violentos ya no existen para el adueñamiento, que es la estructura y el lenguaje en un mundo de dueños, como es el mundo de hoy, cuando no se alcanza el control territorial y de los cuerpos mediante otros tipos de potencia, como la económica, la política, la moral o la intelectual... y según algunos psicoanalistas que he escuchado, inclusive la potencia sexual está severamente comprometida hasta en los más jóvenes”, dice a PáginaI12. Su producción académica abarca numerosos libros, el último, Contra-pedagogías de la crueldad (Buenos Aires: Prometeo, 2018).
–¿Por qué ha afirmado que la Justicia tiene dificultades en procesar la violencia machista?
–Como digo siempre, es evidente que a los ojos de la práctica del Derecho el crimen de género es un “crimen menor”, y esa idea es ya un concepto en mi vocabulario, una categoría crítica que es indispensable acercar a los oídos de los operadores del Derecho. Tratan el sufrimiento de las mujeres como un “crimen menor”, y eso es constatable. Necesitamos avisarles, hacerles percibir. Voy a recordar una anécdota personal. Corría el año 1993 cuando me presenté ante el director de la Penitenciaria de Brasilia para convenir con él cómo iría a realizar, junto a un equipo de estudiantes, una larga serie de entrevistas con internos ya sentenciados por violación. Se trataba de un proyecto pedido por el secretario de Seguridad Pública al rector de la Universidad de Brasilia. Durante esa primera visita a la cárcel, el director me ofreció un café mientras conversábamos. En su despacho, un hombre de media edad escribía a máquina. El director lo llama para servir el café. Cuando salíamos, el director bajó la voz y me dijo: “Es un interno. Pero nos ayuda aquí en la Dirección. Es médico. Lo que le pasó le podría haber pasado a cualquiera. Mató a la mujer”. La frase fue un vislumbre de lo que me viene mal asombrando hasta aquí y que, no por coincidencia, nos ocupa ahora. Para que no se piense que se trata de un caso excepcional, esa escena se repitió muchos años después en la Cárcel de Campana, provincia de Buenos Aires. La visité en 2007 con el profesor Rodolfo Brardinelli, de la Universidad de Quilmes, pues nos encontrábamos desarrollando el proyecto “Habla preso. El derecho humano a la palabra en la cárcel”, inspirado en el proyecto homónimo que realicé en Brasilia después de que la investigación con violadores me reveló la total y absoluta falta de promoción de la práctica reflexiva y responsable dentro de la institución penal. Allí, en el comedor al que fuimos convidados a almorzar, se presentó un hombre ya de edad trayendo los platos. Nuevamente, como en la escena anterior, al ausentarse, el director nos explicó en voz baja, por delicadeza hacia el interno: “Es muy mayor y nos ayuda en la cocina. Es que no es peligroso. Está preso solamente porque invitaba a dos nenas de la calle a ver películas pornográficas con él”. No sé sobre el resto de los presentes, pero la repugnancia hacia la mano que me sirvió el almuerzo me impidió comer.
–Muy estremecedoras las dos escenas. ¿Por qué a las respectivas direcciones penitenciarias les parecieron inofensivos estos dos convictos?  
–Porque un agresor de género no colocará en riesgo la propiedad ni la vida de los propietarios. Es decir, no se trata de un delincuente peligroso para los bienes y sus dueños. En este sentido, abogados y directores de cárceles ven el crimen de género como un crimen de otro tipo, lo clasifican de otra forma. Por un lado, en su fuero íntimo, no acceden a concebirlo como un crimen “contra las personas” y no construyen la imagen de su perpetrador como una figura amenazadora para la sociedad. En otras palabras, no lo perciben como una figura que amenaza bienes jurídicos de valor universal y de interés general. La figura masculina encarna e iconiza el bien jurídico de valor universal y de interés general. La figura femenina es leída por el sentido común como bien jurídico de valor particular, de interés privado. 
–Siguiendo su razonamiento... ¿es posible que por esa razón    ni la sociedad en general ni los operadores del Derecho consiguen digerirlo o ubicarlo en donde debe estar clasificado, como un crimen en la plenitud de ese concepto?
–Claro. De allí se desprende que la víctima de este crimen, la víctima sexual, en general una víctima con cuerpo de mujer, aunque no siempre, no se constituya ante el ojo público como una persona plena, no alcance el status de un ciudadano pleno, de un sujeto pleno. Ese efecto, a su vez, se acentúa como consecuencia de la estructura binaria del orden patriarcal moderno, orden monopólico, unitario. El orden patriarcal moderno es binario, y su estructura es diferente a la estructura dual del orden comunal. En la transición a la modernidad, el espacio doméstico comunal, que no era ni íntimo ni privado, se privatiza. De esa forma, el ámbito que, en un imaginario arcaico, es el espacio vital de las mujeres, su espacio de tareas y sociabilidad, experimenta una caída abrupta de prestigio y poder. Se transforma en el otro del ágora de la política y del Derecho, residual y despolitizado. Eso explica la situación despolitizada, privatizada, residual, marginal de la vida de las mujeres en el ojo estatal y, por lo tanto, también en el ojo de los fiscales y los jueces, salvando excepciones. 
–Es decir, nuestras vidas, finalmente, frente a la mirada estatal no han importado históricamente, por no pertenecer al orden público...
–Exacto. A partir de la privatización del espacio doméstico como íntimo y expropiado de su politicidad propia, que en el mundo comunal tenía y todavía tiene, todo lo que nos sucede a las mujeres, desde la agresión sexual hasta el feminicidio, pasa a ser capturado por la intimidad y referido a la libido sexual. Es por eso que la queja femenina no es audible a los tímpanos del Estado: porque nosotras las mujeres, a no ser que hagamos un gran esfuerzo de simulación, no pertenecemos al orden público, habitamos otro espacio, especialmente cuando figuramos en el papel de víctima –“no se ha agredido un ciudadano”, “no se ha asesinado un ciudadano”–, el agresor no ofrece peligro al bien jurídico de interés universal. De una forma muy concisa, ésa es la estructura que se encuentra por detrás del “crimen menor”. 
–Se supone, de todas formas, que los y las operadores de la Justicia deberían tener una formación y capacitación que les permita entender esos crímenes con otra mirada…
–Lamentablemente no la tienen. Lo que me espanta, por encima de todo, es la flagrante indistinción entre la mentalidad de un juez, una fiscal, y la mentalidad del sentido común. El sentido común de los operadores del derecho no se distingue del sentido común de cualquier hijo de vecino. No hay, como sí hay en otras profesiones, un “sentido común jurídico”, es decir, alimentado por el saber jurídico y, por eso, infelizmente, jueces y fiscales actúan como “operadores de la costumbre” y no del derecho, cuando se trata de crímenes de género. Hablar de violencia de género con un juez –e incluyo aquí a los más prestigiosos que hemos tenido– es lo mismo que hablar sobre el tema con un empleado público, un físico, un panadero. Los operadores del Derecho deben entender que las agresiones sexuales no son un tema de la libido, sino un tema del poder, del control, del mandato de masculinidad que domina la sociedad y las instituciones, que es un mandato de potencia y de crueldad, de insensibilidad, de entrenamiento para la falta de empatía. Un entrenamiento cuya escuela es el cuerpo de la mujer. 
–Usted señala que la doctrina del garantismo jurídico no ha comprendido que las garantías en el caso de la violencia de género deben operar en sentido contrario. ¿A qué se refiere?
–La justicia garantista se ha pautado por una idea de equidad: garantizar la justicia para quien se encuentra en el lado negativo de la ciudadanía, por los desempoderados, los perjudicados por la historia. Pero no procede de la misma forma cuando se trata de género. Ahí pasan a pensar en términos de ciudadanía general. De una ciudadanía que, en realidad, no existe. Por detrás de la justicia garantista y del ideal no punitivista, se encuentra, sin ser nombrada, la perspectiva de la discriminación positiva. Si no existiera en su foco alguna noción de vulnerabilidad de quien cae preso, condenado, no tendría por qué levantar la bandera de las garantías, pues sería, en verdad, redundante. Quien cae preso por crímenes contra la propiedad y contra la vida de las personas detentoras de propiedad y dignidad, o, en muchos casos, de propiedad como dignidad, es como ya muchos hemos mostrado, pobre y no blanco: sujetos subalternos y desposeídos. El garantismo en el tema de los crímenes de género debería proceder en sentido contrario, pues la contracorriente, la verdadera discriminación positiva, se encuentra del otro lado del crimen: el poderoso es el perpetrador, que precisamente delinque para reproducir, demostrar y espectaculizarse en la posición de dominio que su masculinidad le confiere a los ojos de los otros hombres y de la sociedad en general. El crimen de género es un crimen de exceso de poder y la vulnerabilidad se encuentra del lado de la víctima, que es quien necesita de la discriminación positiva, que es quien necesita de la acción afirmativa, pues es quien no ha adquirido todavía el estatus de ciudadanía plena. Y las pruebas son una gran cantidad de sentencias que no registran ni garantizan la dignidad de persona plena para las mujeres. 

sábado, 5 de enero de 2019

LOS MISMOS GENES DEL CONSUMO DE AZÚCAR


Hallan científicos rusos nuevos genes asociados con el alcoholismo

Sus investigadores recopilaron y analizaron el genoma de mil 780 hombres y mujeres rusos mayores de 20 años y los dividieron en cuatro grupos según la frecuencia con la que consumían alcohol: abstemios, aquellos que beben una vez al mes, una vez a la semana y a diario.
Imagen ilustrativa
El centro médico ruso Genotek, en cooperación con el Instituto de Genética General de la Academia de Ciencias de Rusia, llevó a cabo un estudio destinado a buscar variaciones de genes asociadas con el alcoholismo.
Sus investigadores recopilaron y analizaron el genoma de mil 780 hombres y mujeres rusos mayores de 20 años y los dividieron en cuatro grupos según la frecuencia con la que consumían alcohol: abstemios, aquellos que beben una vez al mes, una vez a la semana y a diario.

Al comparar los conjuntos de varios miles de pequeñas mutaciones en el ADN de los cuatro grupos, los genetistas identificaron varios genes asociados con una tendencia a padecer alcoholismo, incluyendo algunos que no habían sido descubiertos previamente en estudios realizados en otros países.
Las formas más graves de dependencia del alcohol se vincularon con las mutaciones presentes en el gen PDRM2, que controla el desarrollo de las células cerebrales. Problemas similares surgen en los portadores de ciertas versiones del gen KLB, que es responsable de la reacción del sistema nervioso a los alimentos azucarados.
Asimismo, variaciones específicas en los genes DLGAP1 y ANTXR1 estaban notablemente más presentes en los participantes que bebían alcohol diariamente.