domingo, 1 de julio de 2018

EL MISTERIO SIEMPRE VIENE DE ORIENTE


El misterio de la caída de los abortos en Rusia tras la desaparición de la URSS

Un nuevo estudio presentado en el Congreso de Salud Global de Oxford contradice la teoría generalizada de que las interrupciones voluntarias del embarazo cayeron por el mayor uso de anticonceptivosOtro

Póster sobre el aborto de la Rusia de los años veinte, cuando el país legalizó esta práctica.
Póster sobre el aborto de la Rusia de los años veinte, cuando el país legalizó esta práctica.
Oxford 
El aborto fue durante años el método de planificación familiar en la Unión Soviética. Pionero en la aprobación de la interrupción voluntaria del embarazo en 1920, el país lideró durante años esta práctica en el mundo, mientras que los métodos contraceptivos eran casi inexistentes. Pero, tras la caída de la URSS, los abortos comenzaron a bajar drásticamente. Aunque se han dado varias explicaciones, ninguna aclara totalmente por qué sucedió esto.

La más extendida es que el uso de los anticonceptivos ha subido y el aborto se hace innecesario en muchos casos. Y puede ser verdad para esta década, en la que la práctica ha seguido cayendo, pero no parece así para el periodo entre 1994 y 2010. Anastasia Klimova, investigadora de la Universidad Tecnológica de Sidney, presentó un estudio en el Congreso de Salud Global —que se ha celebrado recientemente en Oxford— desmintiendo esta asunción. Tras bucear en todos los estudios relacionados con el tema y en las encuestas a la población, concluye que aunque en la prensa se relaciona sistemáticamente la bajada de abortos con el aumento de los anticonceptivos, esta afirmación no se sustenta en los datos disponibles.
Los cambios sociodemográficos y el uso de estas medidas solo explica un 15% de la espectacular caída de los abortos en Rusia hasta 2010, según Klimova. Las cifras oficiales en las que se basa muestran que en 1995 había el doble de abortos que de nacimientos, mientras que tres lustros después, por cada 1.000 niños que se alumbraban, se interrumpían 600 embarazos. Desde entonces, la cifra ha bajado 480, mientras que en la Unión Europea la ratio es de poco más de 200.
Para desmentir la afirmación de que la bajada de abortos se debe a la expansión de anticonceptivos, Klimova se basa en una recopilación de encuestas sociológicas que se realizan en Rusia, las RLMS, por sus siglas en inglés. En ellas, se preguntaba a las participantes, de más de 4.000 hogares, si habían tenido un aborto en los últimos 12 meses y si habían usado métodos para evitar el embarazo. Sorprendentemente, la evolución de quienes no lo usaron había subido entre los años 1994 y 2010, de un 45% a un 55%. Y, paralelamente, los abortos bajaron, de un 5% de las consultadas, a un 2%. Aunque la natalidad en este mismo periodo experimentó un ligero incremento, los datos no parecen cuadrar.

En los últimos años, la tendencia de caída de abortos continúa. “Gracias a la aparición en consultas médicas femeninas y hospitales de maternidad de 1.500 despachos y centros de ayuda psicológica y médico-social a mujeres embarazadas en situaciones difíciles, solo en 2016 la cifra de abortos bajó en 58.000, o en un 8%", explicaba el año pasado Veronika Skvortsova, ministra de Sanidad del país,
 a la agencia de noticias Sputnik.¿Cómo se explica esto? Para la investigadora “es un misterio”. Por un lado, contempla la posibilidad de que los abortos clandestinos subieran y no quedaran registrados, con lo que los datos no serían del todo precisos. Sin embargo, el procedimiento es legal y gratuito en Rusia durante las 12 primeras semanas de embarazo, así que no cree que esto pueda ser determinante. La disminución de la fertilidad en los hombres, debido a los problemas como el alcoholismo, es otra hipótesis que se suma a la anterior. Klimova también especula con el enorme choque emocional que se produjo tras la desaparición de la URSS. “Esto pudo afectar de diferentes formas a la concepción, desde reducción por puro estrés hasta cambios de conductas sexuales”, relata. Pero esto no dejan de ser cábalas para tratar de dar respuesta unas cifras difíciles de interpretar. “Puede que de alguna forma sean erróneas”, dice.

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