viernes, 9 de agosto de 2013

¿SEÑORA MINISTRA,LE VA A DEVOLVER LA VIDA A LOS MUERTOS POR SU CULPA?

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Directo | Pastor presenta hoy un plan de medidas de seguridad ferroviaria

EL PAÍS Madrid 62
La ministra de Fomento comparece en la Comisión parlamentaria tras los testimonios de los presidentes de Renfe y Adif, que descargaron la responsabilidad en los técnicos

Un pais curioso,la alianza de corruptos PPPSOE,ahora va a resucitar a los muertos...

SI SE CONFIRMA,UN GRAN AVANCE

estudio preliminar

Una nueva vacuna de la malaria muestra una protección del cien por cien

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Científicos estadounidenses abren una nueva vía para luchar contra una pandemia que mata 2.000 personas cada día

Al parásito de la malaria, uno de los asesinos en serie más eficaces del planeta, le ha surgido un nuevo enemigo para intentar cercarle. Científicos de siete centros de investigación de Estados Unidos presentan en la revista «Science» una nueva vacuna que podría liderar la próxima generación de vacunas de la malaria. La candidata se llama PfSPZ y ha salido triunfante en el primer ensayo donde se ha puesto a prueba. Se ha convertido en la primera vacuna contra la malaria que logra un cien por cien de protección y lo hace con una buena tolerancia. Eso sí, sólo es una prueba de concepto, un primer ensayo que prueba el medicamento en las condiciones más favorables: en un entorno controlado y con un número muy reducido de voluntarios sanos.
La vacuna se administró a cincuenta adultos sanos estadounidenses. Fue segura, bien tolerada y protegió a todos los que fueron inmunizados aunque sólo consiguió el cien por cien de eficacia en seis de ellos, a los que se administró cinco dosis. Una peculiaridad es que la aplicación fue intravenosa, no bastó una inyección subcutánea como las habituales. Esto haría muy difícil su utilización a gran escala, si no se consigue mejorar su administración.

Pedro Alonso: «Una noticia muy buena»

«Estamos ante una noticia muy buena», asegura el epidemiólogo español Pedro Alonso desde Mozambique a ABC. Alonso, que prueba la que será la primera vacuna contra la malaria se felicita por los resultados de sus colegas. Recibe la investigación con esperanza y también con cautela: «Sólo tenemos una primera prueba. Si los siguientes ensayos van bien, necesitaremos diez años más de investigación para saber si puede convertirse en una buena vacuna». Alonso recuerda que «su» vacuna, a punto de recibir luz verde para su utilización, también consiguió casi un cien por cien en la primera fase. Ahora en condiciones reales y en bebés de corta edad la protección es del 33-35%.

De la saliva de los mosquitos

Para desarrollar esta nueva vacuna, los investigadores estadounidenses liderados por Stephen Hoffman, se inspiraron en un tratamiento de los años 60, bastante menos sofisticado que la vacuna actual. Consistía en vacunar favoreciendo la picadura con mosquitos infectados con el parásito de la malaria, pero irradiados para atenuar su agresividad. Se conseguía protección pero vacunar a base de picaduras de mosquito parecía una fórmula poco práctica.
Para fabricar la nueva vacuna recurrieron también a moquitos infectados irradiados. Diseccionaron sus glándulas salivares donde se esconde el parásito que causa la malaria, lo aislaron y lo purificaron.

¿Funcionará en bebés?

Superada esta primera prueba, a la nueva vacuna le queda responder a numerosas preguntas: «¿Funcionará en las zonas de más exposición del África subsahariana? ¿protegerá a los bebés de corta edad, las principales víctimas de la malaria? ¿se podrá utilizar con jeringuillas comunes o a través de una aplicación intrnasal?
De momento, la vacuna más avanzada que prueba el equipo de Pedro Alonso cuenta los días para su utilización. «Si todo va bien y conseguimos buenos resultados en el próximo ensayo, podríamos tener la autorización de la Organización Mundial de la Salud en 14-16 meses», explica. «Será la primera vacuna de malaria que se registre. No será la vacuna definitiva pero habremos dado un paso de gigante en la lucha contra la enfermedad y empezaremos a salvar miles de vidas».



A mi ya no me va a servir,me morire con alguno que otro ataque de vez en cuando,pero salvara muchas vidas.
Espero y deseo que sea util. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

martes, 6 de agosto de 2013

SER ALTRUISTA Y COLABORADOR TRAE PREMIO

La evolución castiga a los egoístas

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Darse la mano
El egoísmo no aporta ninguna ventaja evolutiva. Al contrario, ser colaborador compensa a largo plazo.
Esta es la idea que sugiere una nueva investigación, y que desafía teorías anteriores que indicaban justo lo contrario.
Un equipo de científicos analizó un modelo del "dilema del prisionero", un problema fundamental de la teoría de juegos, que es el estudio matemático de las estrategias en procesos de decisión.
Los investigadores sostienen que su trabajo, publicado en la revista Nature Communications, muestra que la especie humana se habría extinguido si sólo exhibiera características egoístas.
La teoría de los juegos plantea escenarios con situaciones de conflicto o cooperación. Esto permite a los científicos desentrañar complejas estrategias de decisión y establecer por qué emergen cierto tipo de comportamientos entre los individuos.

Prisión o libertad

Flamencos
Humanos y animales no sobrevivirían siendo egoístas en un entorno cooperativo, dicen los científicos.
Un equipo de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, usó el modelo del dilema del prisionero, en el que dos sospechosos que son interrogados en celdas separadas deben decidir si traicionar o no al otro.
En este modelo se ofrece a cada persona la libertad a cambio de delatar al otro, lo que hará que sea encarcelado por seis meses.
Sin embargo, esto ocurrirá sólo si el oponente elige no delatar.
Si los dos "prisioneros" eligen confesar (traición), los dos deberán pasar tres meses en prisión, pero si los dos deciden no hablar (cooperación) los dos obtendrán una pena de sólo un mes de cárcel.
El matemático estadounidense John Nash demostró que la estrategia óptima para el dilema del prisionero es no cooperar.
"Durante muchos años mucha gente se ha preguntado por qué, si Nash está en lo correcto, vemos cooperación en el reino animal, en los humanos y en el mundo de los microbios", dice Christoph Adami, autor del estudio e investigador de la Universidad Estatal de Michigan.

Extinción por maldad

La respuesta, según Adami, es que no se ha tenido en cuenta la comunicación.
Abrazo
Para evolucionar, la cooperación es clave.
"Los dos prisioneros interrogados no pueden hablar entre ellos. Si lo hicieran, harían un pacto y estarían en libertad en un mes. Pero si no se comunican entre ellos, se ven tentados a delatarse", explica el investigador.
"Ser mezquino puede dar ventajas en el corto plazo, pero ciertamente no a largo plazo. Nos extinguiríamos."
Estos hallazgos contradicen los de un estudio de 2012 que sostiene que las personas egoístas sacan ventaja de compañeros más cooperativos.

¿EL GEN EGOÍSTA?

En 1974, Richard Dawkins publicó su visión de la teoría de la selección natural de Darwin centrada en los genes.
Dawkins sostiene que no son los grupos u organismos los que se adaptan para evolucionar, sino los genes individuales y que el cuerpo de cada ser vivo es una máquina de supervivencia para sus genes.
Andrew Coleman, de la Universidad de Leicester, explica que este nuevo estudio sugiere que la cooperación ayuda a que un grupo evolucione, pero no contradice la teoría evolutiva del gen egoísta.
En todo caso, dice Coleman, ayuda a que sobrevivan los genes egoístas al obtener las ventajas de habitar grupos cooperativos.
Denominada "estrategia mezquina y egoísta", se basa en que el participante conozca previamente la decisión de su oponente y adapte la suya en consecuencia.
Pero en un entorno evolutivo, conocer la decisión de un oponente no representaría una ventaja por mucho tiempo, ya que éste desarrollaría el mismo mecanismo de reconocimiento para conocer al otro, explica Adami.
Esto es exactamente lo que su equipo observó: que cualquier ventaja obtenida de la traición tiene una vida corta.
En su trabajo utilizaron un poderoso modelo computarizado para analizar cientos de miles de juegos, simulando un intercambio simple de acciones que tuvieron en cuenta comunicaciones previas.
"Lo que modelamos en la computadora eran cosas muy generales, decisiones entre dos comportamientos diferentes. Las llamamos cooperación y traición. Pero en el mundo animal hay toda clase de comportamientos que son binarios, por ejemplo volar o pelear", le dijo Adami a la BBC.
"Es casi como lo que tuvimos durante la Guerra Fría, una carrera armamentística. Pero estas carreras armamentísticas ocurren todo el tiempo en la biología evolutiva."
Y al final, según el investigador, prevalecen los grupos más colaboradores.

Insectos sociales

A propósito de este nuevo estudio, Adrew Coleman, de la Universidad de Leicester en el Reino Unido, opina que "pone freno a las interpretaciones excesivamente entusiastas" de la anterior teoría, que proponía la ventaja de las estrategias manipulativas y egoístas.
"Incluso a Darwin desconcertaba la cooperación que se observa en la naturaleza. Estaba particularmente fascinado por los insectos sociales", explica Coleman.
"Uno puede pensar que la selección natural debe favorecer a los individuos que son explotadores y egoístas, pero de hecho, después de décadas de investigación, sabemos que esta es una visión de las cosas muy simplificada, sobre todo si tenemos en cuenta la teoría del gen egoísta en la evolución."
"No son los individuos los que deben sobrevivir, sino los genes, y los genes utilizan organismos individuales – animales o humanos– como vehículos para propagarse", agrega el científico.

El principio del placer

Aquello que fue algo prohibido, hoy es materia de análisis y goce. El erotismo y sus representaciones son el eje de esta indagación que explora el lugar del deseo en la sociedad.

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Unas horas después de haberse despedido en el living de la librería Eterna Cadencia, luego de haber cerrado la charla con un apretón de sus brazos fuertes de señor robusto, Ercole Lissarsi –una de las perlas de la literatura uruguaya que acaba de desembarcar en la Argentina con una edición doble de El centro del mundo, 3 nouvelles calientes (Planeta) y el ensayo La pasión erótica. Del sátiro griego a la pornografía en Internet (Paidós)– hará llegar un correo electrónico a esta cronista: “De camino a mi siguiente compromiso anoté en mi libreta respuestas que también me parece que aportarían a la entrevista” y las adjunta en un documento de texto. Una carilla de apuntes en la que decía más o menos así: “Lo más difícil al escribir La pasión erótica fue la ausencia de herramientas conceptuales desde las cuales pensar adecuadamente el fenómeno erótico. Tuve que forjarme unos conceptos y tuve que redefinir otros conceptos que ya no servían, que obstaculizaban la reflexión porque eran ya anacrónicos. Conceptos como los de ‘paradigma amoroso’ y ‘paradigma fáunico’, ‘figura paradigmática’ o ‘cuerpo pornográfico’ los tuve que inventar para pensar mi objeto. Una antinomia conceptual como la de ‘arte erótico’ y ‘pornografía’ tuve que redefinirla, porque tal y como se la utiliza hoy no sirve, no es útil. Tuve que investigar cómo y para qué se origina esa antinomia, y cómo evoluciona, y qué contenido se le puede dar hoy para pensar la realidad actual de las representaciones de la sexualidad. Tuve que pensar desde cero la función que Satanás cumplía en la siquis del creyente medieval para darle el lugar adecuado en el paradigma fáunico. Tuve que elaborar una historia conceptual de la pornografía para comprender la historia del cuerpo pornográfico y su lugar en el paradigma fáunico. Hoy en día no existe una historia conceptualmente elaborada de la pornografía, que es el fenómeno cultural más importante de nuestro tiempo, no existen más que estudios parciales. Tuve que comprender la verdadera relación entre Casanova y el Don Giovanni de Mozart para iluminar un momento esencial en la evolución del paradigma fáunico. En esta tarea de invención, y reelaboración, y relectura estuvo lo más arduo de mi trabajo de escritura”.
El autor estructura el ensayo La pasión erótica a partir de un rastreo de aquellas manifestaciones culturales y artísticas que se han ocupado del Eros esencialmente desde el apetito sexual, el deseo y la curiosidad sexual. Lo que él denomina “paradigma fáunico”, genealogía en la que inscribe su obra de ficción.
Sus libros, cuenta, han sido desde que empezó a publicar en Montevideo, celebrados por una porción de público y condenados por otra gran parte. “Me han atacado como pornógrafo y perversor pero siempre con discursos vacíos de argumentación. Porque no hay un discurso sobre la erótica. De modo que lo tuve que armar…”

¿Entonces este ensayo surgió de una necesidad como autor de ficción?
Absolutamente. Como escritor de ficción tú necesitas un discurso, no que legitime, o que justifique o que soporte, pero sí que te permita a ti relanzar hacia delante la propia producción. El discurso crítico debiera de relacionar a la obra con el público, pero a la vez relanzar en la mente del escritor sus propios temas. En determinado momento yo no encontraba un discurso en el cual autorreferenciarme y relanzarme, de modo que dije: “Si nadie lo hace lo tengo que hacer yo. Tengo que ser el boxeador y el mánager a la vez”. A partir de allí surgió este libro, cuando tuve la única crisis de escritura en mi vida. Me di cuenta que necesitaba ese discurso y lo empecé a elaborar, un poco a tontas y locas…

El resultado puede leerse como un mapa de las manifestaciones artísticas en torno de la erótica, ¿por qué cree que este tema nunca fue tratado por la academia?
En primer lugar porque durante 2.000 años fue un tema prohibido, un tema marginal y la academia no trabajaba sobre esas cosas. De hecho, la actitud de la academia hacia autores que se adentraron, mismo en el siglo XX, en el terreno de la erótica fue de mantener cierta distancia, cierta reserva. En Estados Unidos, Henry Miller no es apreciado por la crítica, sigue siendo un escritor marginal, porque no tenía una formación intelectual, pero sobre todo porque sus temas fueron profundamente eróticos. La maldición sobre lo erótico, herencia de la cultura católica, influyó para que la academia no hiciera un tratamiento profundo sobre ello.

Ni siquiera se lo toma como tópico…
Y lo opuesto sucede con lo que yo llamo el paradigma amatorio o amoroso, ese siempre fue el tema de la academia. El amor es el cemento del mundo. Dios es amor… bla, bla, bla. Hay todo un organigrama sobre el tema. No es lo mismo con la erótica. Qué decir acerca de esa actividad frenética y muy poco elegante que es entregarse al deseo. Cuando digo erótica me refiero a la proporción de obras que tratan temas eróticos, o sea, del deseo. Y el mismo concepto de deseo es un concepto que no está trabajado.
El erotismo de Georges Bataille es el primer libro en la historia de Occidente que, desde el punto de vista del pensamiento, trata el erotismo y es de 1957. Muy pocos autores han trabajado el tema del deseo, el que más lo desarrolló fue Jacques Lacan. Acaba de ser editado su seminario El deseo y su interpretación , en el que él aborda específicamente la cuestión. Pero son temas que quedaron atrasados y no se van a poner al día con mi libro. Mi libro es sólo un mapa.
Usted menciona que el paradigma amoroso ha tenido históricamente un fuerte discurso, del que careció por años el paradigma fáunico, ¿puede pensarse a la erótica como más asociada a las imágenes…?
Yo no creo que sea así. Realmente pienso que el paradigma amoroso fue trabajado y retrabajado a lo largo del tiempo y se expresa de maneras muy diferentes, pero también el paradigma fáunico ha tenido figuras que provienen del discurso escrito. Yo le dedico un capítulo a Don Juan, una de las obras de la literatura que ha tenido mayor impacto sobre la cultura occidental, pero en ella no hay discurso. Sí lo hay en Molière, pero la obra de Molière fue levantada de cartel a los 15 días de su estreno y hasta fines del siglo XX no se volvió a representar. Ahí sí había un discurso, un poco de trinchera pero sí había un discurso sobre la cuestión. Hubo obras de erótica, algunas de gran calidad, como pueden ser las de Petro Aretino, Molière o Giacomo Casanova pero no había un tratamiento explícito de una cierta manera de encarar el mundo como sucedió siempre con el amor. Eso no existía del otro lado. Había obra escrita pero no tenía la voluntad de reflexión como para autodefenderse como pensamiento.

El discurso del ser que encarna el deseo sólo logró instalarse con el tiempo. Pero usted se refiere en la actualidad al imperio del cuerpo pornográfico como una mera exhibición del cuerpo. ¿Se trata de un retorno a un paradigma que niega el discurso propio?
Entiendo el razonamiento. Efectivamente llevó mucho tempo para que el paradigma fáunico fuera capaz de establecer un discurso que enunciara su filosofía de vida, su designio en el mundo y en la cultura. Llevó muchísimo tiempo. Las obras son siempre reprimidas, dejadas de lado. La obra de Molière desapareció. Con Casanovas pasó lo mismo, él murió dejando papeles que se empezaron a publicar muy recortados, muy distorsionados. La obra permaneció de manera clandestina y subterránea a lo largo del siglo XIX y recién en 1961, por primera vez, se editó el texto tal y cual está en los manuscritos. Ese discurso, el propio discurso del paradigma fáunico cuando consigue aflorar es atacado, reprimido, prohibido. Hoy, en los tiempos de la permisividad, no hay ningún discurso que esté prohibido. El discurso del placer está entre nosotros y no puede retroceder. Será más o menos claro, pero ya está entre nosotros, forma parte de nuestras vidas la opción por el placer. La pornografía viene de fuera a instalarse en este juego, viene de hecho, de la más profunda marginalidad. De alguna manera, el discurso y ese concepto que inventó de ‘cuerpo pornográfico’, proviene de afuera de la cultura y se expresa de la manera en que encuentra para expresarse. Es cierto que el desarrollo rapidísimo de la tecnología de la imagen ha hecho que se convierta en la manera predilecta aunque no la única. Entonces, se da una cosa que es una especie de cierre de ciclo, de retorno absoluto a esa diseminación absoluta, infinita de las imágenes. En la Grecia clásica había una fuerte diseminación de imágenes fáunicas, estaban las imágenes por todos lados. Tal cual hoy vivimos la pornografía. Es igual, de alguna manera se cerró un ciclo para el paradigma fáunico cuando vivimos esta explosión.

¿Considera que eso atenta contra el deseo?
Es uno de los grandes temas el lugar del deseo en la sociedad pornografizada. ¿Qué lugar le queda, qué es lo que tiene para decir y cómo tiene que decirlo? En Historia de la sexualidad Michel Foucault ya sugirió que nuestra cultura avanzaba hacia el agotamiento del deseo. Es un tema que para mí es absolutamente central. ¿En qué medida la pornografización de la sociedad mata a esa fuerza extraña y misteriosa que nos lanza hacia otra persona? Implicaría pensar que el deseo es en realidad una formación psíquica temporal, relativa al contexto, a cierto tipo de momento de una sociedad, cosa que a mí me cuesta pensar. Como el amor, también el deseo es una formación psíquica propia de una sociedad y que eventualmente va a desaparecer. La idea del amor que tenemos hoy en día es cada vez más laxa y más vaga. La crisis del amor, de la pareja, del exclusivismo y la trascendencia de lo amoroso es una crisis que admitimos que está instalada, en qué medida la pornografización nos lleva a una especie de agotamiento, de pérdida en el terreno del deseo. Es difícil de pensarlo en la medida en que no tenemos siquiera un discurso sobre el deseo. Yo por el momento me limito a decir, subrayar que el corazón de la erótica es el deseo, que lo que define a una obra de erótica es la presencia de esa fuerza dentro de la obra, sea un cuadro, una foto, un filme, una novela. La presencia de esa fuerza oscura y terrible: el deseo.

Entonces, ¿es el arte el vehículo más adecuado para hablar de esta fuerza?
Es una buena pregunta. El pensamiento reflexivo, la ciencia, sin duda debiera de tener una palabra para decir y sin duda que sería influyente. El pensamiento sobre el deseo es sumamente vago por ahora, lo que sé es que desde el arte sí se habla y se dicen cosas que son centrales.

Y es lo que ha hecho avanzar este paradigma…
De hecho, la mayor parte del paradigma está desarrollado en basada en el arte, la representación por el arte o la palabra. Hasta ahí puedo llegar. Es tan poco lo que sabemos de esta fuerza; no sabría desde donde crear otro discurso.

lunes, 5 de agosto de 2013

QUE TE DEN POR C... QUE NO DEBE SER TAN FEO

El sexo anal y otras creencias

La actriz Isabelle Stoffel presenta su atrevido monólogo ‘La rendición’ en el festival de Edimburgo

La obra adapta las memorias de la neoyorquina Toni Bentley

Isabelle Stoffel, retratada en Madrid. / Luis Sevillano
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Uno cuenta, recuenta y observa muchas maneras de rendirse. Desde el tópico a las luces y sombras con las que cada cual se enfrenta a la vida existen múltiples opciones: para bien y para mal. La rendición por acción, por omisión, por circunstancias, por decaimiento, involuntariamente, por propia voluntad, a los encantos, a la seducción, al savoir faire,a las evidencias, por hartazgo, por cansancio, en los juegos de mesa…
Pero la que cada día encuentra durante este mes en el escenario del festival de Edimburgo Isabelle Stoffel es bien fuerte. La misma, por otra parte, que ha alzado a esta descomunal y bellísima actriz suiza desde los escenarios off del Madrid crujiente de tablas al Centro Dramático Nacional y ahora al gran escaparate del teatro universal que es el que se monta cada verano en la ciudad escocesa. Allí se ha presentado Stoffel con 8.000 condones que reparte por la calle y un corsé para que la gente entre al teatro.
Por el sexo anal hacia Dios, podría decir uno después de admirar su valiente monólogo. La rendición, se titula. Y no se trata de otra cosa que de una encendida glosa al poder de ciertas prácticas, según ella, “todavía encerradas en grandes tabús”. Así es como en la conjugación de esta serie veraniega titulada Presente histórico entra este caso dentro de la primera como anillo al dedo.
Entre la física y la mística encara Stoffel la revelación de la penetración anal. Lo defiende en esta versión que no deja de triunfar desde hace dos años en España y que sale de las memorias adaptadas por ella —con la dirección escénica de Sigfried Monleón— que, a modo de turbia, espontánea y cristalina confesión escribió la neoyorquina Toni Bentley.
La intérprete suiza, políglota, aterrizó
en España hace ocho años
Stoffel la adaptó primero al castellano y después lo ha hecho al inglés —muy fiel al original— y al alemán, su lengua madre. Una y trina. Actriz en tres lenguas. Y sin despistarse, echando mano de su vertiente políglota. Cuando la representa en español, asombra en Stoffel la concentración en los ceceos. No muy práctica, porque apenas un 5% de los hispanoparlantes la aplican a su vida diaria. Pero lo que demuestra es su rigor de mecanismo relojero suizo para el teatro. “No puedo pasar por encima de las palabras para así poder soltarlas luego con ligereza y naturalidad”.
Aunque para las frases que se escuchan en La rendición, lo mismo se requiere una espartana concentración que una desenfadada aceptación a entrar invitados desinhibidamente en lo que plantea el texto. “En el culo, la verdad siempre sale a la luz. Una polla en un culo es como la aguja de un detector de mentiras. El culo no puede mentir: si mientes, duele…”, te suelta Stoffel sin despeinarse, deslizándose por el escenario como una divina gata de goma y terciopelo.
En cambio, delante, uno debe guardarse de las mentiras por una mera cuestión física: “El coño está concebido para engañar a los hombres con sus aguas incitadoras, su predisposición a abrirse y sus dueñas airadas”.
Eso en escena, porque tomando un café a media mañana en el centro de Madrid, la actriz guarda las formas. Aunque no las cargas de profundidad: “El sexo es un motor en la vida, pero me resulta tremendamente difícil ponerle palabras al poder que transmite. Puede ser tan grave como la muerte, así que si no se le aplica ironía resulta un tema pesado. En La rendición encontré ese equilibrio”.
En el culo, la verdad siempre sale a la luz”, dice en el escenario
El equilibrio entre lo trascendente y lo ligero, entre lo ignoto y el sentido común, entre la rebeldía y la resignación que desprende esta pieza. Pero para pronunciar lo que Stoffel pronuncia en el escenario, además de sentido del humor, se requieren agallas para una actriz que aterrizó hace ocho años en España y que nunca ha dejado de trabajar tanto en cine como en teatro.
Existe una búsqueda de la trascendencia a través de lo físico. “Bentley confía en eso como su camino de perfección, a lo santa Teresa”, asegura quien ha nombrado a su compañía escénica Traspasada. “Es por ella —por la de Ávila—, no por querernos convertir en una agencia inmobiliaria”, comenta.
“En la sodomía, la confianza lo es todo. Si te resistes, pueden hacerte daño de verdad. Pero una vez superado ese miedo, una vez traspasado literalmente, ¡qué placer tan grande encuentras al otro lado de las convenciones! Dejándome dar por el culo he aprendido mucho, pero sobre todo una cosa: he aprendido a rendirme…”. Ahí queda eso.
En escena, insistimos. Porque recién salida de la cama, con la cara lavada y con el descaro que te pueden dar los churros y el zumo de naranja que cada mañana desayuna Stoffel, desvía un tanto sus experiencias personales. “Para interpretar hay que experimentar…”, comenta. Y ella se ha rendido al amor incondicional al menos un par de veces.
Espera que sean más. Puede que le llegue esa entrega durante el trimestre que le espera después de su paso por Edimburgo. Recalará en Barcelona (Sala Montaner), Buenos Aires y México DF. Allí también espera desatar esa risa floja que a veces le entra al público cuando escucha según qué confesiones: “Soy atea, por herencia. Llegué a conocer a Dios por medio de la experiencia, dejándome follar por el culo, una y otra vez, y otra vez más. Aprendo despacio, y soy de un hedonismo voraz”.
El sexo es un motor en la vida, pero es difícil poner su poder en palabras
Por no hablar de la inspiración lírica que prende en cada penetración. “Para mí el sexo anal es un acontecimiento literario. Las primeras palabras empezaron a fluir cuando él estaba en lo más hondo de mí. Su pluma en mi papel. Su rotulador en mi secante. Su cohete en mi luna. Es curioso de dónde saca una la inspiración. O cómo recibe una el mensaje”.
Lo haga en inglés, alemán o castellano, observarla rendirse, inquieta. Stoffel hace brotar la serena sonrisa de la ironía no exenta de perversión y el más puro instinto sólido de la seducción. “Pretendo provocar una sacudida física, es necesario crear un personaje cercano, elegante, aunque en cada suspiro, en cada movimiento haga saltar los instintos. En eso me ha ayudado mucho la dirección escénica de Sigfrid Monleón”, asegura.
Movimiento físico, movimiento anímico, movimiento trascendental, el alma aristotélica era eso: movimiento. Santa Teresa, en su quietud mística, implora movimiento, escape, huida; Toni Bentley en su sincera transfiguración hija de estos tiempos y con las aceras de Manhattan como testigos, nos trata de convencer de que sin el movimiento y el removimiento de las convenciones cotidianas quizás nos congelemos. Stoffel está aquí para provocar con este insólito e intrépido monólogo ni más ni menos que el deshielo.


Salvo que saques el bicho con acompañamiento y te comas literal y realmente un marron...

ESOS LUNES DE MIERDA...

La fobia a los lunes ya pega en el cuerpo

Por Alejandro Gorenstein

Crece 35% la demanda de atención médica y es cuando se registra el mayor ausentismo laboral. El 72% de las personas, además, sienten mayor desgano.


Son personas que se encuentran muy demandadas en el ámbito laboral. Tienen cargos importantes y sufren presiones acordes a esos puestos. Pero también están los desempleados que luchan por incorporarse al mundo del trabajo, y también los que están en actividad y se sienten amenazados de perder el empleo. Muchos de estos hombres y mujeres tienen un denominador común: sufren de deuterofobia, que significa temor al lunes (“deustera” quiere decir lunes en griego).
Los síntomas que presentan estos individuos suelen aparecer el domingo a la noche. Los más usuales: pesadillas, dificultades para levantarse a la mañana, decaimiento y ansiedad sobre si van a recibir un reto o una valoración negativa al llegar al trabajo. También pueden padecer taquicardia, sudoración y otras somatizaciones como dolor de estómago y, en algunos casos, enfermedades crónicas. Según un estudio realizado en Argentina por la consultora Bayton, el 72% de las personas tiene mayor desgano los lunes. Y el día también figura al tope del ausentismo laboral.
“En los países más pobres, las jornadas laborales alcanzan proporciones de vasallaje medieval. Son largas, incluyen traslados en transporte público deficiente o francamente peligroso, hay precarización laboral, y además, tener trabajo no asegura cubrir las necesidades básicas familiares. Enfrentarse con un lunes en ese contexto alcanza entonces proporciones épicas”, explica la Adriana Yankelevich, supervisora del Servicio de Salud Mental del Hospital Tornú y Miembro de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA). Y advierte que el problema no se enmarca “sólo en la pobreza y la exclusión social: la precarización laboral y la falta de vínculos emocionales fuertes con el entorno laboral pueden darse en todas las clases sociales”.
En este sentido, Luis Hornstein, presidente de la Fundación de estudios Psicoanalíticos (FUNDEP) y Konex de platino por la trayectoria en psicoanálisis entre 1996 y 2006, agrega que “en las personas desocupadas, sub-ocupadas o aquellas que aceptan un trabajo cueste lo que cueste, estas variables se convierten en fuente de angustia o depresión. Pero por otro lado, los triunfadores buscan la gloria de modo implacable y corren peligro de ser consumidos por el burn-out (sentirse quemados mentalmente por el trabajo) o de recaer en un anonimato mediocre. Los perdedores tampoco la pasan muy bien, chapoteando en el charquito”.
Según la empresa Emergencias Sociedad Anónima, que realiza visitas médicas domiciliarias entre otras atenciones, los lunes reciben un 35% más de llamados, en comparación con la media diaria. “También notamos un incremento los domingos con respecto al sábado de un 15%, que se da en especial a la noche. Los principales motivos de llamado son afecciones en las vías aéreas (angina, faringitis), gastroenterocolitis digestiva, síndrome gripal y lumbalgia”, explica Pablo Montes de Oca, gerente de Servicios y Operaciones de Emergencias Sociedad Anónima.
Sobre el total de llamados telefónicos que recibió la línea Telesalud de la Fundación para la Salud Mental, en lo que va del año 2013, las consultas por ansiedad y fobias representaron el 38% de las preguntas, mientras que la depresión alcanza el 18%. Y, otra vez, el día de la semana resulta clave: los lunes los pedidos de ayuda aumentan, en este caso, un 30%.
“Gran parte de la fobia a los lunes tiene que ver con las exigencias y el estrés laboral, por lo que los departamentos de Recursos Humanos pueden realizar programas de incentivo (remunerar especialmente el presentismo de los días lunes) o generar espacios para que los empleados puedan distenderse y así mantener el buen ánimo desde el principio y durante toda la semana. Hoy muchas empresas diseñan y aplican programas para reducir el ausentismo especialmente de los días lunes”, comenta Graciela Peyrú, psiquiatra y presidenta de la Fundación para la Salud Mental.
Para poder salir adelante y superar con éxito esta fobia es fundamental reconocer el problema, explicitarlo y buscar ayuda en el entorno más cercano, como así también en los compañeros de trabajo que muchas veces pueden ser testigos privilegiados de esos padecimientos.
“Recomiendo que ante síntomas o dificultades para retomar la actividad semanal, los lunes se planteen la posibilidad de hacer una consulta terapéutica para poder aprovechar este aviso codificado que la mente y el cuerpo envían de que algo no anda bien en la existencia, para revisar, con ayuda terapéutica, la situación en la que viven”, sugiere Yankelevich.
“Una buena autoestima permite dar curso a lo que se piensa, a lo que se desea, enfrentar dificultades, no ser demasiado influenciable por la mirada de los otros, tener sentido del humor y sobrevivir a los fracasos. Permite pedir ayuda, cambiar de opinión, aprender de la experiencia y tener expectativas a futuro”, concluye Hornstein.