Ella-arriba
es la
postura de Kali. En Kali se concentra la energía
del dios masculino Shivá. En el hinduismo, Kali destruye la maldad y
los demonios del mundo (y en el sexo,
acaba con los misioneros de
aburridas costumbres).
Kali
es la benévola diosa madre que, en el
Tantra,
da nombre a la asana (postura) que las mujeres mayoritariamente
elegimos en la cama: nosotras, encima de ellos. O eso dicen las encuestas.
Ella arriba. Ilustración del Kama Sutra.
El
Oriente milenario se ocupa de nuestro placer,
ilustra nuestros deseos y
los perfuma con olores exóticos, como el
de la flor dulce del loto o la canela y las cortezas de abeto
maceradas en filamentos de loto, pétalos de la flor de tamarindo o
en hojas de jazmín. El
Kama Sutra y el
Ananga Ranga, otro manual sexual hindú escrito entre los siglos XV y XVI (más
de diez siglos después que su antecesor), tienen recetas para el
amor y clasifican todas las maneras de abordar el erotismo y los
asuntos asociados: estrechar el
yoni (la vagina), estimular el
lingam
(el pene), depilar el vello, normalizar el flujo menstrual, acelerar
el orgasmo o retrasar la eyaculación.
A
mí me ha resultado fascinante leer el
Ananga Ranga,
así es que lo recomiendo fervientemente. Las
32 posturas o asanas
sexuales que enumera y describe en detalle el
Ananga Ranga permiten al
hombre, a decir de su autor,
vivir y gozar con una sola mujer como si
fueran 32. Pero va más allá: Kalyana Malla -el autor- nos da la
razón a las damas contemporáneas cuando nos quejamos del
excesivo
(y aplastante) misionerismo del hombre arriba: "Esta
forma de hacer el amor
no favorece el orgasmo femenino, pues ella queda atrapada, sin
posibilidad de movimiento. Y en ocasiones incómoda y hasta
asfixiada".
En
otro pasaje explica algo tan simple como pocas veces repetido: "las
piernas (de ella) bien manejadas pueden ser las llaves del coito".
Claro, porque
usar bien nuestras piernas, incluso
manteniendo la
penetración, moverlas a ambas a un lado del cuerpo, volver a
separarlas y llevarlas juntas al otro puede ser una fuente de placer
infinito para nosotras (y para ellos).
Contagiosa
y estimulante es la prosa del
Ananga Ranga, un libro escrito más o
menos
en la misma época en que Colón llegaba a América como
avanzadilla de las cruces de la evangelización que se trasladaron a las "Indias".
El Tantra y Kali en piedra, vía
kalirising.org.
Quiero transcribir, a continuación, la sección dedicada a la postura
Purushayita-bandha ("ella arriba").
"Esta
posición es contraria a
aquella que los hombres practican
habitualmente. El hombre se recuesta sobre su espalda, coloca a su
mujer encima y así la goza. Resulta especialmente útil cuando él
está cansado y no es capaz de esfuerzo muscular, mientras que ella
no se ha satisfecho
y
está todavía llena de ansias de amor. La
mujer lleva a su hombre a la posición boca arriba sobre el lecho,
se
monta sobre él y satisface sus deseos. De esta clase de unión
surgen otras tres subdivisiones:
"
Viparita-bandha.
'Brazo
opuesto'. la mujer
se recuesta sobre el hombre, que permanece
totalmente extendido y relajado. El contacto es total: los pechos
femeninos cumplen un papel inicial de excitación, preparando el
momento en que ella tome la
linga
y
la lleve a su
yoni.
Al
mismo tiempo, él acaricia el cabello femenino, la abraza y besa su
boca. En el
Ananga
Ranga se
recomienda: la mujer debe recordar que el placer de la relación
siempre puede mejorar sin que eso implique ningún esfuerzo especial.
Por ello,
debe cerrar su yoni
para
apresar la linga,
asegurarla dentro de sí y
manejarla a voluntad, sin impedir sus
movimientos. Para ayudar a estos movimientos, abre o cierra la gruta
del paraíso a voluntad; al tiempo que maneja la mano
como la pastora
que ordeña la vaca. Esto se aprende con mucha práctica y, sobre
todo, concentrándose en las zonas que se verán más beneficiadas,
de una forma similar a como los hombres se esmeran en mejorar sus
otros sentidos.
"
Puruchavita-bhamara-bandha. La 'posición de la
gran abeja': la mujer
se sienta en cuclillas sobre
el hombre, cierra los muslos con firmeza y, en el momento que se
introduce la
linga,
empieza a controlar todas las acciones.
Mueve sus caderas
circularmente hasta obtener la mayor satisfacción. El hombre no debe
mostrarse pasivo, ya que
tiene a su disposición los senos, que puede
tocar, besar, morder o succionar. También se halla a su alcance la
boca, la cual toma con sus labios a la vez que se sujeta los brazos
u hombros femeninos. Esta posición posibilita que ambos conserven una
gran amplitud de movimientos, que no deben desaprovechar. La mujer
puede controlar la velocidad, ángulo y cantidad de movimientos de su
pelvis.
"
Uthita-uttana-bandha. La
'posición elevada': la mujer, insatisfecha por la unión sexual
anterior, pone a su hombre de espaldas y
se sienta con las piernas
cruzadas sobre sus muslos, aprisiona su
linga,
la
conduce a la inserción y comienza a moverse de arriba hacia abajo y
de atrás hacia adelante. Al igual que el
Kama
Sutra, el
Ananga
Ranga aconseja estas
posiciones donde la mujer aparece como la 'dominadora'; esta es una
de las maneras de
reactivar la sexualidad del hombre que
ya ha
liberado el néctar de su linga
una o dos
veces. Esa es la razón para que ella se siente con las piernas entrecruzadas sobre los muslos del amado, tome con una mano la
linga
y la lleva a
su
yoni. Comienza
a moverse nuevamente de arriba aabajo, con la intención de que
recupere la erección.
"Relajado (él). La
primera fase de estas posiciones le permite al hombre mantenerse bien
relajado, deja que sea ella quien lleve la iniciativa hasta que sea
el momento de manejar la
linga y llevarla a su
destino.
Todo está
permitido (ella). Si
lo desea, ella puede intentar acariciar su clítoris, aun cuando esté
realizando un coito muy apretado.
Nada está prohibido, lo que se
busca es excitar todavía más al amante".
En 'La novena puerta' de Roman
Polanski. ¡Cómo disfruta Johnny Depp de la 'postura de Kali'!
El
Ananga
Ranga da más
tips para
seguir
abriendo o cerrando "la gruta del paraíso" y, de
paso, comenta a la mujer que practique el
Purushayita que "su
hombre la valora entonces por encima del resto de las mujeres, y no
la cambia por la más bella rani (reina)
de los tres mundos.
La mujer que aprieta tiene la virtud de ser
agradable y placentera."
Los expertos en sexo
tántrico refuerzan la idea, diciendo que cuando una mujer logra llegar
al orgasmo en la postura de Kali y que el hombre llegue al orgasmo, también, "habrá
dejado atrás muchos bloqueos o
karmas".
Tengo
un amigo que asegura que se ha cansado del sexo. Sí, es probable que el
sexo bonobo nos aburra... y quizá no hay nada nuevo y sí algo
milenario por donde comenzar a innovar.