sábado, 13 de septiembre de 2014

Las mujeres con una visión superhumana

Ojo y colores
Un pequeño grupo de personas puede ver colores "invisibles" que nadie más puede percibir, descubre David Robson, columnista de BBC Future. ¿Cómo lo hacen?
Cuando Concetta Antico llevaba a sus alumnos al parque para una lección de arte, les solía preguntar acerca de los distintos matices que ella podía distinguir.
"Les decía, 'Miren la luz en el agua: ¿pueden ver el rosado que reluce a través de la roca? ¿Pueden ver el rojo en el borde de esa hoja?'". Ellos asentían con la cabeza.
Años más tarde, se dio cuenta que sólo por cortesía no le decían la verdad: los colores que ella veía tan vívidamente eran invisibles para ellos.
Hoy en día, ella sabe que esto es un síntoma de una condición conocida como "tetracromatismo".

Ver lo invisible

La gente como Antico puede ver colores que son invisibles para la mayoría de nosotros.
Ojo multicolor
Lo que para la mayoría es gris, para las tetracrómatas es multicolor.
Piense en un camino de gravilla. Lo que a nosotros vemos de un sobrio color gris, brilla como la vidriera de una joyería para Antico.
"Para mí, las pequeñas piedras sobresaltan de color anaranjado, amarillo, verde, azul y rosa", dice ella. "Me sorprendí mucho cuando me di cuenta de lo que los otros no son capaces de ver".
Los tetracrómatas son bastante raros y, gracias a que es una artista, Antico es capaz de darnos una visión de su mundo.
Según Kimberly Jameson, de la Universidad de California, Irvine, quien ha estudiado extensivamente a Antico, es hasta posible que su caso sugiera maneras para que más gente vea de la misma manera.

¿Vemos lo mismo?

La pregunta de si todos vemos los mismos colores ha sido cuestionada ampliamente a lo largo de la historia de la filosofía y la ciencia.
Casi todos tenemos tres tipos de conos, las células sensibles a la luz situadas en la retina, y que cada uno responde a luz de un ancho de banda diferente.
Canal con casas de colores
La retina responde a los diferentes anchos de banda de la luz.
El color de un objeto depende de la combinación particular de dichas señales y, aunque la sensibilidad puede variar entre la gente, en general los colores que ve una persona deberían coincidir con los de otra.
Las personas daltónicas serían la excepción, pues uno de sus conos es defectuoso. Su reducida sensibilidad a ciertas longitudes de onda hace que tengan dificultad para distinguir entre los rojos y verdes, por ejemplo.

El factor X del cono

Gracias a una mutación en un gen que influye en el desarrollo de la retina, los tetracrómatas cuentan con un cono adicional y, según algunas estimaciones, su existencia ofrece un centenar de variantes diferentes para cada color percibido normalmente por los humanos.
Sabemos que esto sucede en la naturaleza: los pinzones cebra y peces de colores tienen un cuarto cono que parecería ayudarlos a diferenciar colores aparentemente idénticos.
Probar que ocurre en humanos, fue más difícil.
Hace unos 20 años, Gabriele Jordan de la Universidad de Newcastle y John Mollon de la Universidad de Cambridge, argumentaron que podía ser posible en los seres humanos.
Mujer de colores
Es más probable que sean mujeres las que tengan esta capacidad extra.
El punto crucial del argumento era el hecho de que los genes de nuestros tipos de conos rojos y verdes se encuentran en el cromosoma X.
Como las mujeres tienen dos cromosomas X, potencialmente podrían tener dos versiones diferentes de los genes, con códigos para conos sensibles a rangos ligeramente distintos del espectro. Además de los otros dos conos no afectados, tendrían cuatro en total, es decir, podrían ser tetracrómatas.
Por esa razón, se piensa que es una condición exclusiva de las mujeres, aunque los investigadores no pueden descartar totalmente la posibilidad de que los hombres también la hereden de alguna manera.

Diferencias sutiles

Esa era la teoría, pero demostrar que hay mujeres que ven el mundo de otra manera ha involucrado dos décadas de trabajo.
Rosa multicolor
Las tetracrómatas pueden ver tonos distintos en cosas que nos parecen monótonas.
Aunque la correspondiente combinación de genes no parece ser particularmente rara (es posible que el 12% de las mujeres tenga cuatro conos diferentes), muchas no mostraban diferencias de percepción.
Pero hacia el año 2010, la científica encontró un sujeto que se comportaba como un tetracrómata.
Para sus pruebas, Jordan usaba discos de colores con mezclas diferentes de pigmento, como un verde hecho de amarillo y azul. Las mezclas eran demasiado sutiles para la mayoría de la gente: casi todos veían el mismo tono de verde oliva, pero cada combinación emitía un espectro de luz perceptible únicamente para alguien con un cuarto cono.
El sujeto de Jordan veía la diferencia entre los discos. "Cuando se le pide a un tetracrómata que discrimine entre dos mezclas, lo puede hacer muy rápidamente. No duda", dice Jordan.

De compras con una tetracrómata

Cuando se divulgaron las extraordinarias habilidades de la mujer encontrada por Jordan, la pregunta de muchos era ¿cómo se ven esos colores?
Pero ella no quería dar entrevistas. No obstante, la noticia de su existencia hizo que otras tetracrómatas potenciales se acercaran.
Camisetas de colores
De compras, muchas mujeres distinguen más colores que los hombres pero cuando se trata de una tetracrómata, las posibilidades se multiplican.
Una de ellas es Maureen Seaberg, periodista y escritora de Nueva York.
"Siempre he tenido discrepancias con la gente acerca de los tonos de colores", ella dice.
Al comprar ropa, por ejemplo, a menudo encuentra que los tops y las faldas haciendo juego desentonan por ser de diferentes matices y nadie parece darse cuenta.
Su sensibilidad a veces desconcierta a quienes la rodean: una vez, al ayudar a restaurar una casa, rechazó 32 muestras de pintura antes de dar con el tono adecuado. "Los de color beige eran demasiado amarillos y no eran suficientemente azules ni fríos; algunos de los tonos almendra eran demasiado anaranjados", recuerda. Las distinciones que confundieron mucho a la empresa constructora.
Se trata apenas de evidencia anecdótica, pero ilustra un poco cómo los tonos aparentemente idénticos pueden parecer notablemente diferentes para un tetracrómata.

Paleta y pincel

Antico siempre supo que sus ojos veían el mundo de manera diferente.
"Cuando pequeña, mi madre me dijo: ‘Tú serás artista e instructora de arte’". Y así fue: Antico tiene su propia galería en San Diego, California, donde utiliza su visión superhumana para crear pinturas vibrantes llenas de color.
Mire la siguiente pintura de un eucalipto arcoiris. Cuando se compara con el árbol real, el resultante lienzo sugiere que Antico ve más que el ojo normal.
Obra de Antico y eucaliptus
La mayoría vemos algo más parecido a lo que captó la cámara (der) que lo que muestra Antico (izq).
Fue al ver una de esas pinturas que un cliente le sugirió a Antico contactar a algunos investigadores que trabajaban en tetracromatismo. La prueba genética dio positivo y ella comenzó a colaborar con Jameson en una serie de experimentos.

A media luz

Jameson inmediatamente sospechó que los genes de Antico también podrían ser los responsables de su visión nocturna aumentada.
"En sus cuadros de la madrugada, pinta con varios colores y lo hace con una iluminación muy baja", señala. En esas condiciones, nuestra visión normalmente se reduce a una escala de grises.
Obra de Concetta Antico
Las pinturas de Antico en la madrugada muestran un mundo con más que tonos de gris.
Los experimentos de Jameson han demostrado que ante los ojos de Antico, la luminosidad de los diferentes colores estalla a media luz.
Sin embargo, una sensibilidad extrema no siempre es una bendición.
"La tienda de comestibles es una pesadilla", ella dice. "Es como una montaña de colores que se me aparecen por todos los ángulos".
Su consuelo son las superficies blancas y llanas. "La gente piensa que es extraordinario que mi color favorito sea el blanco, pero tiene sentido porque es muy tranquilo y relajante para mis ojos. Si bien aún hay mucho color en él, no me hace daño".

El camino del color

No todos los tetracrómatas tienen habilidades tan sorprendentes.
Para Jameson, la percepción de Antico supera a la de otros tetracrómatas que no han sido entrenados artísticamente. "Concetta es la tormenta perfecta para la tetracromía por su experiencia en aprendizaje perceptual pues trabaja con el color a diario".
Pinceles
A través de la pintura, quizás se puede ayudar a las tetracrómatas a ver más...
y de pronto hasta a nosotros también.
Si eso se confirma en subsiguientes investigaciones, Antico espera que ella también sea capaz de desarrollar un sistema de entrenamiento para que las niñas tetracromáticas desarrollen su potencial.
Pero su ambición va más allá. Antico cree que podría ayudar a la gente a ver el mundo de una manera diferente.
Anecdóticamente, dice que algunos de sus estudiantes han comenzado a notar algunos tonos adicionales por sí mismos.
"Es como si se levantara una cortina".
Sin los genes nunca podremos lograr una visión tetracromática completa, pero tal vez la gente como Antico pueda señalarnos algunas diferencias que sólo podemos percibir con entrenamiento.
"¿Qué pasaría si los tetracrómatas pudieramos mostrarle el camino del color a las personas que son menos afortunadas?", dice. "Quiero que todos vean cuán hermoso es el mundo".
Read the article in English in BBC Future 

viernes, 12 de septiembre de 2014

ESPAÑA ESTA GOBERNADA POR UN TIO SIN CEREBRO,QUE ES PEOR...

El extraño caso de una mujer sin cerebelo trae de cabeza a los médicos


La paciente ha logrado llegar a la edad adulta e, incluso, ha podido convertirse en madre sin ningún problema

El extraño caso de una mujer sin cerebelo trae de cabeza a los médicos
El cerebelo es una región de nuestro cerebro imprescindible para el buen funcionamiento del mismo. O eso creíamos. La revista científica «Brain» ha informado recientemente del caso de una paciente de 24 años y nacionalidad china que, tras haberse sometido a los pertinentes exámenes médicos a consecuencia de los vómitos y mareos que venía sufriendo desde hacía tiempo, ha descubierto para su sorpresa y la de los médicos que carece de cerebelo.
El caso es, según la publicación «Brain», ciertamente extraño, más aún cuando gran parte de los pacientes en que se ha constatado esta anomalía son niños que, debido a dicha alteración, en ningún caso han llegado a alcanzar la edad adulta. Esta paciente china no solo ha logrado cumplir 24 años, sino que ha podido convertirse en madre y a lo largo de la vida apenas ha sufrido trastornos de gravedad derivados de la ausencia de cerebelo.
Así lo relata «Brain», en cuyas líneas afirma que «el embarazo de la joven se desarrolló sin incidentes y, ni sus padres ni sus hermanos tienen antecedentes de trastornos neurológicos». Sin embargo, cabe destacar —prosigue la publicación— que la madre de la joven aseguró que la paciente no logró caminar sin ayuda hasta los siete años y sus frases no fueron coherentes hasta los 6.

Nueve casos documentados

La joven se une a la lista de nueve adultos que, de forma documentada, han logrado sobrevivir a la infancia sin poseer cerebelo. De estos nueve casos, tres son hombres y seis mujeres. La publicación «New Scientist», que también documenta el extraño caso de esta paciente china, demuestra lo impresionante que puede llegar a ser nuestro cerebro, capaz de adaptarse a la superviviencia sin una de sus partes más importantes. Así lo asegura el doctor Mario Manto a la publicación: «Casos como este muestran cómo nuestro sistema cerebral es capaz de funcionar compensando las partes que faltan». Sencillamente impresionante.
 › EL EXCESO DE PESO AUMENTO MAS DEL 15 POR CIENTO EN LOS ULTIMOS 4 AÑOS EN LA ARGENTINA

La obesidad, un mal que sigue en alza

Dos de cada diez personas son obesas y seis de diez tienen sobrepeso, según la Tercera Encuesta Nacional sobre Enfermedades No Transmisibles. También creció el sedentarismo. Entre los aspectos positivos, bajó el consumo de sal y la exposición al humo de tabaco ajeno.

 Por Pedro Lipcovich
La cantidad de obesos en la Argentina aumentó más del 15 por ciento en los últimos cuatro años, y más del 42 por ciento en los últimos ocho: en la actualidad, más del 20 por ciento de la población es obesa y cerca del 60 por ciento tiene sobrepeso. Este es uno de los datos más destacados, y sin duda el más preocupante, de la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo para Enfermedades No Transmisibles (ENFR), que se dio a conocer ayer. También creció el sedentarismo: 55 de cada 100 habitantes no hacen actividad física. Se registran también aspectos positivos, como la reducción en el consumo de sal: sólo el 17 por ciento agrega sal a la comida en la mesa, cuando, hace sólo cuatro años, lo hacía el 25 por ciento. Bajó el consumo de tabaco y sobre todo cayó la exposición a humo de tabaco ajeno en el trabajo y en bares. También mejoró el uso de cinturones de seguridad. Hubo avances en el acceso al sistema de salud: más mujeres se hacen mamografías, y más gente controla su presión arterial. Pero la hipertensión se mantiene elevada, afectando al 33 por ciento de la población.
La investigación se realizó entre octubre y diciembre de 2013, por convenio entre el Ministerio de Salud de la Nación, el Indec y las direcciones provinciales de estadística. Según confirmaron a este diario expertos independientes, el trabajo preservó los estándares metodológicos de las dos ENFR anteriores, efectuadas en 2005 y 2009. Se obtuvieron respuestas de 32.365 personas, desde 18 años en adelante, de las 24 jurisdicciones y los distintos sectores sociales del país.
El exceso de peso afecta al 57,9 por ciento de la población; en 2009 era el 53,4 y en 2005, el 49 por ciento. La obesidad llega al 20,8 por ciento; trepó desde el 18 por ciento en 2009 y el 14,6 por ciento en 2005. Quiere decir que la obesidad aumentó un 23,3 por ciento entre 2005 y 2009 y un 15,6 por ciento entre 2009 y 2013: un 42,5 por ciento de aumento en ocho años. Para obtener estos datos se estableció el índice de masa corporal a partir del peso y la altura del entrevistado.
La obesidad es mayor entre varones, donde llega al 22,9 por ciento; entre las mujeres es de 17,9 por ciento. La franja etaria con más obesos es la que va de 50 a 64 años, con 29,6 por ciento: casi una de cada tres personas. Y la prevalencia va pareja con el nivel de instrucción: el 28,4 por ciento de los que tienen primaria incompleta es obeso, contra sólo el 15,6 por ciento de los recibidos en universidad o terciario.
El sobrepeso –que no llega a constituir obesidad– se registra en el 37,1 por ciento de la población; en 2009 era el 35,4 y en 2005, el 34,4 por ciento.
No sorprende que la actividad física haya disminuido: el 55,1 por ciento de la población incurre en “actividad física baja”; era el 54,9 por ciento en 2009, y el 46,21 en 2005. El sedentarismo afecta más a las mujeres (el 57,9 por ciento) que a los hombres (el 52,1 por ciento). Y también hay diferencias significativas según nivel de ingresos: el 55 por ciento de los que ganan menos de 4500 pesos por mes es sedentario, contra el 49 por ciento de los que ganan más de 10 mil.
El consumo de fruta y verdura sigue siendo bajo: 1,9 porción por día, muy por debajo de las 5 porciones recomendadas. Es similar al de 2009 y no hay diferencias significativas por condición económica u otras variables.
En cambio, la proporción de gente que le agrega sal a la comida después de la cocción bajó significativamente en los últimos cuatro años: del 25 por ciento en 2009 al 17 por ciento en 2013. Había sido del 23 por ciento en 2005. El descenso más notable se registró en la ciudad de Buenos Aires, que en 2009 lideraba la estadística con un 33 por ciento de adictos a la sal, y bajó al 22 por ciento en 2013. En cambio, Catamarca, donde el 27 por ciento le echaba sal al plato, sólo bajó al 24 por ciento, quedando como la más salera.

“Prácticas preventivas”

El consumo de tabaco bajó significativamente: del 29,7 por ciento de la población en 2005 al 27,1 en 2009 y el 25,1 en 2013. La exposición al humo de tabaco ajeno en bares o restaurantes bajó del 47,2 al 23,5 por ciento; en el trabajo, del 34 por ciento al 25 por ciento; en el hogar, también bajó, pero no tanto: del 33,9 en 2009 al 27,6 por ciento en 2013.
En cuanto al ítem “prácticas preventivas”, la proporción de mujeres de 50 a 70 años que se hicieron mamografía en los últimos dos años subió del 46,2 por ciento en 2005 al 59 por ciento en 2009 y al 65,6 por ciento en 2013. Los que dijeron haberse controlado la presión arterial en los últimos dos años llegaron al 92,7 por ciento en 2013, contra el 78,7 en 2005. Pero de los que se controlaron, el 34,1 por ciento resultó tener hipertensión, proporción similar a la registrada en encuestas anteriores.
También aumentó significativamente la proporción de los que dicen utilizar siempre cinturón de seguridad cuando circulan en auto: del 48 por ciento en 2005 subió al 63,8 en 2009 y al 69 por ciento en 2013.
En cuanto a la percepción general sobre la propia salud, el 21,2 por ciento de la muestra siente que su salud general es mala o regular; no hay diferencias estadísticamente significativas con encuestas anteriores. Lo que sí es significativo es que, de entre los que ganan más de 10 mil pesos por mes, sólo el 9,3 por ciento define su salud como regular o mala; en cambio, de los que ganan menos de 4500, el 28,8 se siente enfermo.
Pero no se ha perdido el buen humor. Como respuesta a la pregunta “¿Está ansioso o deprimido?”, sólo el 16,3 dijo que sí en 2013; en 2009, el 19,3 por ciento estaba bajoneado, y el 22,8 por ciento se deprimía en 2005.

jueves, 11 de septiembre de 2014

La ciencia busca las mejores posturas sexuales para evitar daños en la espalda

Un estudio científico canadiense ha utilizado sistemas de captura de movimientos infrarrojos y electromagnéticos, como los que se usan en los videojuegos, para hacer un seguimiento del modo en el que se mueven las columnas de diez parejas en cinco de las posturas de coito más comunes

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Escena erótica en un fresco de Pompeya. /

Escena erótica en un fresco de Pompeya. /WIKIPEDIA


10 de septiembre,  Día mundial para la prevención del suicidio
Día Prevención del SuicidioEn este día se hacen compromisos en todo el mundo y se aplican medidas para prevenir los suicidios. Cada día hay un promedio casi 3.000 personas que ponen fin a su vida, y al menos 20 personas intentan suicidarse por cada una que lo consigue.
El suicidio constituye un problema de salud pública muy importante pero en gran medida prevenible; representa casi la mitad de todas las muertes violentas y se traduce en aproximadamente un millón de víctimas al año; además eleva los costos económicos en miles de millones de dólares, según ha señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las estimaciones realizadas indican que en 2020 el número de víctimas podrían ascender a 1,5 millones.
"Cada suicidio supone la devastación emocional, social y económica de numerosos familiares y amigos", ha declarado la Subdirectora General de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental. "El suicidio es un trágico problema de salud pública en todo el mundo. Se producen más muertes por suicidio que por la suma de homicidios y guerras. Es necesario adoptar con urgencia en todo el mundo medidas coordinadas y más enérgicas para evitar ese número innecesario de víctimas".
El comportamiento suicida viene determinado por un gran número de causas complejas, tales como la pobreza, el desempleo, la pérdida de seres queridos, una discusión, la ruptura de relaciones y problemas jurídicos o laborales. Los antecedentes familiares de suicidio, así como el abuso de alcohol y estupefacientes, y los maltratos en la infancia, el aislamiento social y determinados trastornos mentales, como la depresión y la esquizofrenia, también tienen gran influencia en numerosos suicidios. Las enfermedades orgánicas y el dolor discapacitante también pueden incrementar el riesgo de suicidio.
Entre los factores de protección contra el suicidio cabe citar una alta autoestima y unas relaciones sociales ricas, sobre todo con los familiares y amigos, el apoyo social, una relación estable de pareja y las creencias religiosas o espirituales. La pronta identificación y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales son una importante estrategia preventiva. Asimismo, existen datos que demuestran que la formación del personal de atención primaria en la identificación y el tratamiento de las personas con trastornos del estado de ánimo puede hacer disminuir los suicidios entre los grupos de riesgo, y así se ha observado en países como Finlandia y el Reino Unido. Las intervenciones basadas en el principio de conexión social y el fácil acceso a la ayuda, como las líneas de ayuda benévola y los programas de chequeo telefónico de las personas de edad, han tenido resultados alentadores. Además, las intervenciones psicosociales, los centros de prevención del suicidio y la prevención escolar son todas ellas estrategias prometedoras.
Con la ayuda de expertos de todo el mundo, la OMS ha elaborado una serie de directrices para distintos públicos llamados a tener un papel esencial en la prevención del suicidio, incluidos profesionales sanitarios, personal docente, funcionarios de prisiones, profesionales de los medios de comunicación y personas que han intentado suicidarse. Esos recursos se pueden consultar ya en más de una decena de idiomas.
"También hay datos que indican que las noticias de suicidios aparecidas en los medios de comunicación pueden llevar a algunos a emular esos actos. Por ello, instamos a los medios de comunicación a demostrar sensibilidad a la hora de informar sobre esas muertes trágicas y a menudo evitables", ha declarado el Dr. Saraceno. "Los medios de comunicación también pueden contribuir de forma destacada a reducir el estigma y la discriminación asociados a los comportamientos suicidas y los trastornos mentales".

miércoles, 10 de septiembre de 2014

SIGUEN VENDIENDO HUMO

Bupropion, ¿la nueva píldora de la felicidad?

Sucede cada equis tiempo: un fármaco con aspiraciones emprende una campaña de márketing que deja a sus “compañeros” a la altura del betún

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El fármaco que nos ocupa se enfrenta nada más y nada menos que al todopoderoso Prozac. Y se nos presenta con una lista de indicaciones tan “sobradita” que la comunidad psiquiátrica se ha echado a temblar. “La nueva happy pill”, “la última arma para adelgazar con trampas y sin dieta”, “el único antidepresivo que no hace descender los niveles de libido”… En Estados Unidos, ya es el antidepresivo más prescrito. Así que váyase quedando con el nombre: Bupropion.
Lo primero que hay que hacer es eliminarle cualquier connotación de “nuevo”. El Bupropion fue sintetizado en el año 1969 por un laboratorio estadounidense, y se introdujo en el país en el año 1985. Su experiencia fue breve porque un año más tarde fue retirado del mercado al producirse una incidencia significativa de episodios convulsivos relacionados con su consumo. Hubo que esperar tres años para que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, en sus siglas en inglés) volviera a aprobarlo –solo para uso clínico y fijando una dosis máxima de 450 mg/día–. Estos datos los recuerda la doctora Remedios Gutiérrez, psiquiatra, endocrino y miembro fundador del CEAP (Centro de Estudios y Aplicación del Psicoanálisis).
En un principio, se comercializó bajo el nombre de Anfebutamona. El prefijo “anfe” se eliminó en el año 2000, cuando se rebautizó como Bupropion. El nombre es el genérico, el principio activo. “En las farmacias se encuentra comercializado bajo muy distintas marcas: Odranal, Wellbutrin, Zyban, Budeprion, Prexaton, Elontril, Aplenzin…”, señala la doctora.
¿Su mecanismo de acción? “Químicamente es una feniletilamina. Se considera que sus acciones desinhibitorias o estimulantes probablemente estén relacionadas con su similitud estructural con moléculas psicoestimulantes potentes como la metcatinona y la metanfetamina”, explica Remedios Gutiérrez. ¿Se le ha venido la serie Breaking Bad a la cabeza? Lógico.
Pero, aunque tenga en vilo a la comunidad científica por su posible "mal uso", no se trata de una droga. Sus únicas dos indicaciones aprobadas son el tratamiento de la depresión leve y el deshabituamiento del tabaquismo. Sí, el famoso Zyntabac que en el año 2007 se convirtió en la gran esperanza para los fumadores arrepentidos contaba con una buena proporción de Bupropion entre sus activos.

Tendencias de bata verde

No existen los antidepresivos de moda. La doctora Gutiérrez se alarma cuando le preguntamos si el Bupropion es la nueva “panacea feliz”. “Por desgracia, desde la súper campaña de márketing del Prozac, el psicofármarco que tiene el dudoso honor de haber inaugurado la corriente de convertir los medicamentos psiquiátricos en objetos de modas, las tendencias también afectan a la psiquiatría”.  La doctora lo asume como algo reprobable, ética y moralmente, e incluso cruel, ya que se juega con las ilusiones de millones de personas. Ningún fármaco da la felicidad. “Un antidepresivo solo puede mejorar el estado de ánimo y ser utilizado como bastón puntual: la felicidad es algo muchísimo más complejo y, además, ¿no existen muchas personas que no están deprimidas y sin embargo tampoco son felices?”, señala.
Ambos pertenecen al grupo de antidepresivos denominados "de segunda generación". Pero su forma de actuación es distinta y cada uno forma parte de una categoría diferente. Lo resume la especialista: “El Bupropion pertenece al grupo de Inhibidores de la Recaptación de Dopamina y Noradrenalina (IRSN) mientras que la Fluoxetina [Prozac] pertenece al de Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS). Actúan sobre neurotrasmisores diferentes”.

Pérdida de peso. ¿Efecto secundario o ventaja adicional?

Basta leer la extensa lista de posibles efectos secundarios de cualquier antidepresivo para constatar que la pérdida de peso se encuentra en la mayoría de ellos, tipificada como anorexia o pérdida de apetito. El problema con Bupropion, como alerta la psiquiatra, es que se está vendiendo como ventaja adicional en lugar de como posible efecto secundario.
La química, en este caso, le hace un flaco favor. “El Bupropion es un derivado del dietilpropión, un anorexígeno (inhibidor del apetito) anfetamínico. Pero obviamente, al ser un derivado, sus efectos y potencia de actuación, tanto en este aspecto como en otros, son muy distintos. De hecho, la incidencia de pérdida de apetito en pacientes tratados con Bupropion se produce solo en el 18 % de los casos”, puntualiza la doctora Gutiérrez.
Hay estudios científicos independientes que lo corroboran y que han investigado largo y tendido sobre este efecto tan a menudo asociado a los antidepresivos. Y aunque el Bupropion se vinculó a un menor aumento de peso (que no pérdida) que los antidepresivos tricíclicos, no se observaron diferencias significativas entre los pacientes tratados con Bupropion, ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y placebo.
El estudio más amplio fue publicado en el año 2005 por la Division of Pharmaceutical Policy and Evaluative Sciences, de la Universidad de Carolina del Norte. Establecía una comparativa sistemática y científica de los resultados de 46 estudios tanto de laboratorios farmacéuticos como de entidades científicas. Entre sus conclusiones se trata el aspecto de la pérdida de peso y afirma que, de entre todos los antidepresivos analizados, la pérdida de peso “es más frecuente con fluoxetina y fluvoxamina, aunque durante el tratamiento a largo plazo, este efecto suele desaparecer”. Sin embargo, como recuerda la psiquiatra, no cita el Bupropion en tema de disminución del apetito, “aunque sí como el que menor ratio de incidencia sobre el descenso del deseo sexual, eyaculación retardada y anorgasmia provoca”.
En todo caso, la doctora Gutiérrez zanja la cuestión señalando que un antidepresivo debe ser prescrito por su idoneidad como tratamiento para la enfermedad en cuestión, la tolerancia del paciente al mismo y su efectividad para cada caso. Nunca sobre la base de si se va a ganar o perder peso o a tener más o menos apetito sexual.
Por desgracia, desde la súper campaña de márketing del Prozac, las tendencias también afectan a la psiquiatría” (Remedios Gutiérrez, psiquiatra y endocrino)
Sin embargo, el riesgo de que se convierta en el nuevo “adelgazante de moda” está ahí. El mercado negro siempre se las apaña para sortear los obstáculos de compra de los “medicamentos con receta”. Y como recuerda la especialista: “La grandísima mayoría de las veces lo que se vende son peligrosas falsificaciones que ni siquiera contienen los principios activos del fármaco original. Por otro lado, consumir un antidepresivo sin padecer depresión puede generar serios efectos adversos, entre ellos desregulaciones de la química cerebral”.
Los últimos datos arrojados por el Ministerio de Sanidad revelan que el consumo de antidepresivos se ha triplicado en España en los últimos 10 años: pasando del 5 % de consumidores del año 2005 al 15 % en 2012. Este año, la OCU ha cifrado en el 29 % el porcentaje de españoles que a lo largo de su vida han tenido que recurrir a antidepresivos o ansiolíticos. Obviamente, no hay datos oficiales de los consumidores voluntarios, que sin prescripción médica y erróneamente creen encontrar en un antidepresivo múltiples beneficios colaterales. En los años 80, con el Prozac, el fenómeno tuvo hasta nombre: efecto a mí plin. Falta por ver si el Bupropion le gana la peliaguda partida.

Nutrición: revisan el papel de las grasas en la obesidad y el corazón

Desde hace casi medio siglo, las consignas nutricionales que condensan el conocimiento médico para consumo masivo hacían pensar que las grasas eran el enemigo público número uno para quienes deseaban cuidar sus arterias y mantener un peso adecuado. Así se gestó una vasta industria de productos "descremados", comenzó a mirarse con desconfianza a las carnes rojas y se desterró la manteca.
En un planeta plagado de sobrepeso y obesidad, y acosado por problemas cardiovasculares, se instó a evitar las grasas saturadas y reemplazarlas por otros ingredientes, como los hidratos de carbono refinados.
Ahora la brújula nutricional parece estar cambiando: nuevos estudios y revisiones de estudios indican que podrían no ser tan dañinas como se pensaba y que ese cambio alimentario podría tener un "efecto rebote".
El tema acapara la atención de los especialistas y fue discutido en el último Congreso de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota).
"La guerra contra las grasas se fundamentó en una presunción que después de 50 años no fue demostrada -dice el doctor Julio Montero, miembro de la comisión directiva de esa institución-. A partir de esa idea se modificó el perfil alimentario de toda la población occidental. Desde el punto de vista ético, moral y biológico, no corresponde hacer recomendaciones a tanta gente basándose en un fantasma."
La presunción era que el colesterol era la causa de la enfermedad cardiovascular y que la grasa saturada elevaba los niveles de colesterol en la sangre. "Sin embargo, la enfermedad cardiovascular sigue avanzando, lo que demuestra que los cambios que se hicieron no servían", agrega Montero.
La historia comenzó en los años cincuenta, con el ya clásico estudio de los siete países realizado por el fisiólogo Ancel Keys, en el que encontró que aquellos en los que predominaba una alimentación baja en grasas saturadas tenían menor mortalidad cardíaca.
En un artículo que apareció en la tapa de Time en 1961, "Keys advertía a la población que debía reducir a un tercio su consumo de grasas si querían prevenir la enfermedad cardíaca", escribió recientemente Bryan Walsh en la misma publicación.
Para comprender la influencia de las recomendaciones del más tarde apodado "Doctor Colesterol", baste recordar que el estudio fue citado alrededor de un millón de veces.
Aunque luego comenzaron a emerger evidencias que refutaban esa afirmación, pocas revistas científicas quisieron publicarlas. Hoy se sabe que los efectos de las grasas en el organismo -y su sustitución por carbohidratos- son mucho más complejos de lo que se creía.
"Una cosa es lo que comemos y otra la acumulación de grasa en el cuerpo -dice Martín Milmaniene, vicepresidente de la Saota-. Podemos tener una dieta muy rica en grasas, pero si el metabolismo está enfocado hacia su consumo, podemos incluso bajar de peso."
Según explica Montero, el destino de los alimentos se juega en interacción con los otros componentes de la dieta.
"Las grasas se queman en la hoguera de los hidratos de carbono -dice-. Es decir, que una pequeña cantidad de carbohidratos puede cambiar el rumbo de una gran cantidad de grasa. Ahora hay indicios que sugieren que el comer es el mecanismo por el cual la gente aumenta su corpulencia, pero no es la causa. La causa estaría en algún mensaje de tipo bioquímico a través de sustancias que dan la orden de que la composición corporal sea modificada. Por ejemplo, en un experimento realizado en la década del 90, a unas ratas les extirparon los ovarios y se hicieron hiperfágicas y obesas. Pero cuando no se les permitió ser hiperfágicas, porque se les restringió la comida, también se hicieron obesas. Entonces, los investigadores se preguntaron, ¿cómo pueden producir aumento del tejido adiposo si no comen? Cuando se fijaron, las ratas producían menos calor y atrofiaban el cerebro, los músculos, las vísceras, transformaban una parte de su cuerpo en otra. O sea, la hiperfagia no siempre explica la corpulencia."
Para los especialistas, la exclusión de las grasas saturadas de la alimentación puede haber tenido además un efecto búmeran, disminuyendo la sensación de saciedad y aumentando la voracidad por los carbohidratos.
"Se difundió la idea de que los hidratos de carbono no inciden en nuestro nivel de lípidos en sangre y en nuestro riesgo cardiovascular -dice Gustavo Lobato, presidente de la Saota-. Sin embargo, no es así. El organismo almacena toda la energía sobrante en forma de triglicéridos, que aumentan el riesgo cardiovascular. O sea, que si comemos demasiados hidratos de carbono, los va a guardar en forma de grasas, y lo mismo ocurre con las proteínas."
El doctor Gabriel Giunta, cardiólogo especialista en lípidos de la Fundación Favaloro, agrega: "La verdad es que, a pesar de toda la información acerca de la asociación entre dieta y riesgo cardiovascular, las variaciones en la dieta sólo explican un 20% de las registradas en el perfil lipídico [de grasas en la sangre] -explica-. La primera recomendación en personas con altos niveles de triglicéridos [asociados con riesgo cardíaco] es reducir los hidratos de carbono. Pero hoy sabemos que gran parte de los niveles de lípidos en sangre depende de los genes y de su expresión, que está modulada por muchos factores que no son alimentarios".
El doctor Marcelo Tavella, investigador del Conicet y de la Escuela Superior de Salud Pública de la Universidad del Centro, en Olavarría, es más cauto: "Aunque está surgiendo mucha nueva evidencia, soy de los que creen que tiene que haber una distancia entre la evidencia científica y el uso clínico. Creo que todavía falta [para absolver a las grasas]. Sí tengo confirmación sobre algunos ácidos grasos saturados que no habría que mirar tan mal; en particular, el ácido esteárico. Se encuentra en el chocolate, en algunas carnes... es decir, en alimentos que tampoco eran muy bien considerados. Estamos viendo que este ácido no tendría efecto hipercolesterolémico y tampoco tendría ningún efecto en la trombosis arterial, lo cual es un dato muy interesante".

Hipótesis y refutaciones en la ciencia

  • "Doctor Colesterol"
Guerra a las grasas
En los años 50 y 60, el fisiólogo norteamericano Ancel Keys postuló que los altos niveles de colesterol eran la causa de la enfermedad cardiovascular y que había que reducir el consumo de alimentos con grasas saturadas para prevenirla. Sus estudios fueron criticados porque eligió los datos que confirmaban su hipótesis.Las grasas, a examen
Medio siglo después
Otra vez las grasas están en la tapa de la revista Time. En un artículo publicado este año, sin embargo, se presenta un amplio rango de investigaciones que refutan la idea original de Keys y parecen indicar que la eliminación de las grasas saturadas de la alimentación pueden tener efectos tan nocivos como los que se les adjudicaban..