sábado, 27 de septiembre de 2014

El gobierno inaugura su industria farmacéutica con apoyo de cuba

A fin de año, Bolivia comenzará a fabricar sus medicamentos

Según dijeron las autoridades bolivianas, el país delaltiplano está en condiciones de elaborar 600 tipos de remedios, antibióticos y vacunas .

A fin de año, Bolivia comenzará a fabricar sus medicamentos
Revolucionario - El plan del presidente Evo Morales representa un cambio inédito en la historia boliviana y regional.
Bolivia inaugurará a fin de año una industria farmacéutica estatal que producirá 600 tipos de medicamentos, además de antibióticos y vacunas, con el apoyo de Cuba. Así lo confirmó ayer el ministro de Salud, Juan Carlos Calvimontes, quien precisó que las obras de la moderna fábrica están avanzadas en un 80 por ciento.
"Solamente faltan pequeños detalles", dijo el funcionario, después de contar que el predio estará en Cochabamba gracias al aval que dieron los alcaldes del distrito. Los profesionales bolivianos que trabajarán en el lugar están siendo formados en La Habana, que cuenta desde hace años con una industria farmacéutica estatal de primera línea.
Calvimontes también informó que ya fue cerrado un convenio con la Universidad del Siglo XXI, ubicada en el municipio de Llallagua, en Potosí, para construir una fábrica de medicamentos que comercializará inicialmente 15 productos un 50% más baratos que en el mercado.
"El 90% de los medicamentos que se utilizan en el país son importados. Eso cambiará porque produciremos en nuestra fábrica", explicó el ministro Calvimontes. También precisó que las compras para hospitales estatales alcanzan 70 millones de dólares cada año. Por último, el funcionario confirmó la compra de 70 máquinas de hemodiálisis para enfermos renales y agregó que cada equipo tiene un costo de 20 mil dólares.
Desde la llegada de Morales al poder, en Bolivia funciona el programa Mi Salud, que garantiza atención gratuita con brigadas médicas que recorren los barrios de las principales ciudades. Además, el seguro gratuito de salud es uno de los pilares del programa de gobierno del mandatario, quien aspira a ser reelegido el próximo 12 de octubre para el período 2015-2020.
En 2010, el gobierno de Bolivia expresó interés por adquirir vacunas y medicamentos producidos por la industria biotecnológica cubana para combatir enfermedades como la hepatitis B, la llamada gripe aviar, la leptospirosis y el dengue. Es así que el presidente Morales y su par cubano, Raúl Castro, acordaron a mediados de este año llevar adelante el proyecto de construir instalaciones para la fabricación de medicamentos y de esa manera dejar de depender de los monopolios farmacéuticos.
Según el comunicado que difundieron entonces ambos países, el proyecto apunta a la implementación de un "programa de integración bilateral de carácter comercial e industrial" que también contemple la exportación de remedios a otras naciones de la región. "No podemos seguir importando medicamentos, no podemos seguir sometidos a los monopolios internacionales que industrializan medicamentos. Y hemos acordado juntos, Bolivia y Cuba, vamos a industrializar medicamentos en Bolivia, vamos a fabricar nuestros medicamentos", dijo en aquel momento Evo.
El objetivo del gobierno boliviano es que, una vez que la farmacéutica estatal se ponga en funcionamiento, los medicamentos no sólo sean utilizados para consumo interno sino también para exportación. "Al 2025, vamos a estar exportando medicamentos, hemos aprendido y quiero agradecer la orientación, el asesoramiento, la cooperación del pueblo cubano, para que esto esté muy avanzado", afirmó Evo.  «

viernes, 26 de septiembre de 2014

NEGACION Y OTROS MECANISMOS BAJO LA DICTADURA MILITAR

“Nadie sabía lo que todos sabían”

Con el trasfondo de las investigaciones sobre el exterminio bajo la Alemania nazi, la autora examina los mecanismos psíquicos que, en la Argentina, operaron en los represores, en la sociedad y en las víctimas, durante la última dictadura militar.

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Campo clandestino de detención Monte Peloni, en Olavarría: el juicio por los hechos allí cometidos empezó hace pocos días.


Por Ana María Careaga *
Primo Levi, en su examen de la Alemania nazi frente al exterminio, explora los mecanismos de negación que muestran lo que esa sociedad no quería y no podía ver. “En un Estado autoritario se considera lícito alterar la verdad, reescribir la historia, distorsionar las noticias, suprimir las verdades, agregar falsedades: la propaganda sustituye a la información” (Entrevista a sí mismo). Pero “no obstante –agrega–, esconder al pueblo alemán la existencia del enorme aparato de los campos de concentración no era posible.” Se trataba de crear y mantener una atmósfera de terror. Al analizar las contradicciones vinculadas con un saber no sabido, concluye que “la mayor parte de los alemanes no sabían porque no querían saber, más aún, porque querían no saber. Quien sabía no hablaba, quien no sabía no hacía preguntas, a quien hacía preguntas no se le respondía”. Esos mecanismos también encontraron su expresión en distintas etapas de nuestra historia. Durante la última dictadura fue “por algo será”, “algo habrán hecho” “de eso no se habla”, proposiciones que, funcionando como velo del hecho traumático, después darían lugar a “yo no sabía nada”, “qué terrible, qué horror”. Y, más tarde, “ahora hay que olvidar, mirar para el futuro” (Careaga, A. M., “Consecuencias subjetivas del terrorismo de Estado”, en revista Espacios Nº4, Buenos Aires: Instituto Espacio para la Memoria, 2012).
Así se iba legitimando, en el plano social y cultural, un accionar ilegal, un genocidio que apuntaba al control social colocando la figura de la desaparición como estrategia por excelencia para lograr ese objetivo. Nadie sabía lo que todos sabían. El secreto a voces, a la manera del secreto de familia, se extendía, y marcó a fuego la conciencia de los argentinos a la hora de develarse la metodología de la represión.
En una Argentina subterránea, negada y desconocida, se multiplicaban prácticas que implicaban un padecimiento indecible. Eran sostenidas desde ese goce oscuro de los dueños de la vida y de la muerte, erigidos ellos mismos en dioses, y se expresaba en sus propios dichos a los torturados inermes: “Nosotros somos dueños de la vida y de la muerte”, “nadie sabe dónde están”, “no los vamos a dejar morir”, “tenemos el tiempo del mundo para seguir torturándolos”. Oscar Masotta (El modelo pulsional, 1980) exploró ese componente constitutivo del sujeto y señaló que estas pulsiones destructivas llegan a adquirir “virtud ecuménica” para extenderse “por el orbe entero”. El ensañamiento y obsesión con las víctimas, las burlas, la satisfacción, la continuidad y repetición en el tiempo, el erigirse en amos de ese sujeto convertido en despojo ponen en relieve “los más arcaicos deseos de omnipotencia”, tal como señaló Freud en El malestar en la cultura. En esa obra Freud plantea su propia “actitud defensiva” ante la idea de la pulsión de destrucción para finalmente colegir que “la inclinación agresiva es una disposición pulsional autónoma, originaria, del ser humano” en la que la cultura encuentra su obstáculo más poderoso. En un gran número de personas esas tendencias destructivas, antisociales y anticulturales tienen suficiente fuerza para determinar su conducta en la sociedad.
Hoy, en una suerte de escucha de su propio discurso en forma invertida, los reos en el banquillo de los acusados asisten a los relatos de sus víctimas, que describen cómo “todo en el campo de concentración era una tortura”. La tortura trascendía la búsqueda de información. “No se podía llorar, no se podía reír, no se podía ir al baño, no se podía hablar”, todo era castigado mediante la tortura, que, apuntando a la deshumanización, la despersonalización y la pérdida de la identidad, respondía a cualquier manifestación de emoción, afecto o necesidad que expresara rasgos de humanidad. Numerosos testimonios dan cuenta de gente que, en los centros clandestinos de detención, leía su muerte “en enfrentamiento” publicada en los diarios. Otros cuentan que la relación entre el adentro y el afuera implicaba “la muerte en vida”, “transitar la muerte”.
El terrorismo de Estado instituyó como metodología por excelencia la desaparición. Wolfgang Sofsky, citado por Giorgio Agamben (Lo que queda de Auschwitz. El archivo y el testigo. Homo sacer III), dice: “En el acto de matar, el poder se suprime a sí mismo. Por el contrario, al someter a sus víctimas al hambre y la degradación, gana tiempo, lo que le permite fundar un tercer reino entre la vida y la muerte”. De eso se trata la desaparición.
El desaparecido, inerme, ese del que nadie tenía información, que nadie sabía dónde estaba, ese que no tenía identidad, que no estaba “ni vivo ni muerto” –al decir de Jorge Rafael Videla–, convertido en un código, despojado de su nombre en vida, él como un espectro delineó la “muerte argentina”, al decir de Osvaldo Bayer (en Página/12, el 24 de marzo de 2012). La específica muerte constituida por la figura de la desaparición forzada de personas.
Esa muerte argentina se expresó en la incertidumbre que rodeaba a las familias afectadas y a la sociedad en su conjunto. A cualquiera le podía pasar, la gente desaparecía, se los tragaba la tierra. Con la desaparición, la eficacia en el efecto buscado, el terror, era doble: terror frente a la desaparición misma y frente a la potencial desaparición.
Las madres, los familiares, salieron a hacer frente a la desaparición de sus hijos, construyendo las respuestas que –como a sus hijos– no encontraban en ninguna parte. Y dieron cuenta de la desaparición como la presencia permanente de una ausencia. Construyeron diversos recursos simbólicos frente a lo real de la desaparición. Y esa búsqueda fue tomando diferentes formas a lo largo de las etapas de la dictadura. La desaparición se prolongaba en el tiempo, imprescriptible. Sin vencimiento, como el duelo imposible frente a una muerte negada, sin inscripción simbólica, perdurando el hecho traumático del malentendido. Los familiares refieren ese malentendido al relatar las contradicciones que les generaba dar a su ser querido por muerto sin tener la información oficial al respecto: “¿Y si vuelve?”, “¿y si perdió la memoria?”, “¿y si le lavaron el cerebro?” ¿Cómo llevar a cabo el trabajo del duelo si la realidad trasciende las categorías culturales y por ende los recursos psíquicos para colegirla? ¿Cómo desasir la ligazón con el objeto cuando se espera, con la habitación intacta y el lugar en la mesa, su retorno? El duelo queda así suspendido, se torna latente, a la espera de un cuerpo, un rito, una piedra, una placa, un acta que lo inscriba en la cultura.
Muchos familiares relatan distintas circunstancias en las que, en algún lugar, en la calle, creyeron ver con vida a sus hijos, algunos cuentan que se acercaron a esa persona para ver si era su familiar desaparecido, otros no pudieron mirar. En todo caso sus vivencias remiten a un no lugar, a la incertidumbre que la desaparición genera. Luis Gusmán (Epitafios. El derecho a la muerte escrita) sitúa el nombre como algo no externo al hombre, como una parte de él que refleja a su portador y que perpetúa su vida después de muerto, “porque el nombre excede la existencia vital de un sujeto y hace de un esqueleto un cadáver que necesita una tumba”. Y escribe: “Que el epitafio exista es insoslayable para la identidad. Saber quién es el muerto y dónde está su tumba es un derecho. La apelación a ese derecho en la antigua Grecia se conocía como el ‘derecho a la muerte escrita’, como si el acto de morir reivindicara póstumamente un ejercicio absoluto del derecho”. De otro modo, “nos introducimos ya no en la cuestión de la identidad perdida, sino abolida”.
De allí, agrega Gusmán, la importancia de que el nombre fuese “pronunciado en voz alta como parte del rito funerario que arrancaba al muerto por un instante del más allá para traerlo al mundo de los vivos”. El nombre era el dato central para crear “el vínculo del muerto con la vida”. No se trata solamente del “derecho a la muerte escrita” sino del derecho de los sobrevivientes a recuperar el nombre borrado e inscribirlo en la piedra que funciona así como soporte material de la letra. Osvaldo Delgado (“La dictadura como perversión y goce oscuro”, en El libro de los Juicios, Buenos Aires, Instituto Espacio para la Memoria, 2011) señala: “La sepultura es un tratamiento humano de ese real imposible de simbolizar que es la muerte, no hay inscripción en el aparato psíquico de la muerte y el velatorio cumple una función importante. El cuerpo sin vida de un ser humano es un cadáver. El cuerpo sin vida de un animal es un desecho. La tumba donde está el nombre propio de alguien es su representación simbólica, más allá del cuerpo”.
Slavoj Zizek (El más sublime de los histéricos), citando a Lacan, toma el ejemplo de la tragedia de Antígona, con el concepto de “entre dos muertes”. Aquí la muerte simbólica, en tanto exclusión de la comunidad, precede a la muerte real. Sin embargo, con la desaparición, a pesar de que el familiar racionalmente piensa que su ser querido puede estar muerto, esta representación no puede –literalmente– tomar cuerpo. Así, “el proceso de historización implica la existencia de un lugar vacío, un núcleo ahistórico alrededor del cual se articula la red simbólica”. Lacan (Seminario 7: La ética del psicoanálisis) entiende el propósito de Antígona de dar sepultura a su hermano planteando que “no se puede terminar con sus restos olvidando que el registro del ser de aquel que pudo ser ubicado mediante un nombre debe ser preservado por el acto de los funerales”. Se trata de mantener el valor único de su ser y ese valor “es esencialmente de lenguaje. Fuera del lenguaje ni siquiera podría ser concebido”. Con el castigo a Antígona, “su suplicio consistirá en estar encerrada, suspendida, en la zona entre la vida y la muerte. Sin estar aún muerta, ya está tachada del mundo de los vivos”. Antígona, que intenta evitar una desaparición, es desaparecida.
Diferentes actos simbólicos se han ido construyendo para restituir ese nombre a los desaparecidos. Uno de ellos es, al finalizar los actos de homenaje, nombrar a la persona recordada seguido del grito de “¡presente!” Diversas formas de escritura e inscripción del nombre de los desaparecidos en escuelas, calles, plazas, árboles, baldosas, restituyen ese nombre ausente. Se reescribe así la identidad arrebatada, como reescriben los familiares en su progenie sus vínculos parentales. Se trata de una búsqueda incesante: abuelas que buscan rostros parecidos a los que podrían ser sus nietos, hijos que, en otros padres de la generación de los suyos, buscan identidades que, arrancadas, se escriben y reescriben incesantemente.
* Integrante de la cátedra Psicoanálisis Freud I, a cargo de Osvaldo Delgado, en la Facultad de Psicología de la UBA. Texto extractado del libro en preparación Consecuencias subjetivas del terrorismo de Estado (ed. Grama).

jueves, 25 de septiembre de 2014

EL GRAN NEGOCIO DEL EBOLA

¿Los humanos portamos el virus del ébola? El miedo al mismo seguro

La Liga para la Libertad de Vacunación ha difundido un informe con el que pretende “reorientar” el debate sobre los efectos del virus del ébola. Para esta entidad el ébola es tan común que los humanos lo portamos y sólo las malas condiciones de vida lo hacen “maligno”. ¿Existe una campaña de marketing del miedo al ébola? Para ellos sí… y para mí también.
Desde la Liga dicen que
ni ha habido epidemia, ni el reservorio está en el murciélago, ni existen fármacos adecuados y menos vacunas que disminuyan esta situación infecciosa. Este virus y sus modificaciones está presente en las personas, animales, vegetales y seres minerales de manera natural, simbiótica, saprófita y como todas las moléculas ADN/ARN ejerce una función básica necesaria para el desarrollo de la vida biológica de los minerales, vegetales y animales”.
Es un virus ARN que pertenece a la familia Filoviridae, la misma que el virus Marburgo descrito en 1967 y que se observó a partir del primer brote referido en 1976 entre los ribereños del río Ébola (antiguo Congo). Su letalidad depende entre otras cosas del estado general de la población.
Si la alimentación es suficiente, si el desarrollo económico es progresivo y sostenible, si la estabilidad sociopolítica impera, si no existen procesos bélicos en el territorio y si no se producen desigualdades, la infección es benigna y se presenta como unproceso viral idéntico a la varicela, resfriado, malaria, gripe y dengue benigno.
Las manifestaciones más frecuentes pueden ser fiebre, cefalea, erupción maculopapulosa, diarrea, tos, artralgia y cansancio generalizado”, argumentan los cinco médicos que han realizado el informe.
Añaden que como toda viriasis, si las condiciones de vida son de hambre, pobreza, desigualdad, enfrentamiento bélicos y gran precariedad sociopolítica, la posible evolución benigna inicial deriva hacia una malignización al igual que la viruela terminal, el sarampión negro, el dengue grave y la malaria letal. En esta situación es frecuente la aparición de alteraciones graves de la coagulación, siendo la hemorragia generalizada interna (respiratoria, digestiva o de cualquier órgano) la que causará la muerte rápida de la persona afectada.
Sobre porqué atravesamos por una racha “informativa” sobre el ébola destacan motivos geoestratégicos y político-económicos:
En el territorio geográfico de África en el que se ha descrito esta infección aparecen datos de gran interés para entender lo que sucede. Las situaciones difundidas sobre la infección Ébola por los medios de comunicación en fecha 2 de septiembre se han producido mayoritariamente en Liberia, Guinea Conakry, Costa de Marfil y Sierra Leona ( África Occidental). Estos territorios se caracterizan por tener en sus suelos una gran riqueza de hierro, diamantes, azúcar, caucho, coca, bauxita, aluminio, oro, uranio, algodón café, cacao, marfil, rutilo y cacahuete”.
ébola vacuna medicamento virus
Distribución geográfica del ébola en Guinea, Liberia y Sierra Leona. Gráfico: OMS.
Son todas ellas materias que manufacturadas son de gran utilización y por lo tanto muy buscadas por la industria del consumo. Esa zona del mundo lleva decenios envuelta en conflictos bélicosinternacionales debido a la extracción masiva de sus materiales por las potencias industriales y de luchas civiles desde su independencia en 1960 y sobre todo desde 1980.
La población existente supera un desempleo del 80% y malvive con una pobreza superior al 68%. Su alta natalidad actual y el desempleo enorme hacen que las migraciones internas hacia las ciudades populosas y externas hacia otros países sean frecuentes y elevadas. Todas estas circunstancias hacen que una infección viral pueda convertirse en una situación mortal.
Cualquier infección viral o no del tipo viruela, dengue, malaria, sarampión y ébola, en estas condiciones de vida puede presentar una Tasa de Letalidad (muertes en relación a las personas afectadas) que oscila entre un mínimo del 25% y un máximo del 90%. En agosto de 2014 la letalidad ha rondado el 60%. Sin embargo, continúan desde la Liga
es bueno recordar que no se trata de una epidemia, como han dado a entender los medios de comunicación, sino de una endemia. Estamos hablando de 3.000 personas afectadas de un total de 42.000.000 de habitantes entre los cuatro países susodichos. Si hacemos el cálculo vemos que la Tasa de Morbilidad ha sido del 7/100.000 habitantes siempre inferior a la tasa morbilidad 10/100.000 habitantes considerada internacionalmente como mínima para clasificarla como epidemia“.
La Liga considera que la información vertida por los medios de comunicación y con el respaldo de las autoridades sanitariasinternacionales ha estado, por general, manipulada.
La industria farmacológica ha creado un terreno propio para dar a conocer sus productos estrella vendibles a muy corto plazo como son los medicamentos antivirales(monoclonales como el ZMapp) y las próximas vacunas(combinación del virus del resfriado común o gripe y virus ébola desactivado). Todo este proceso de producción ha desencadenado intensos movimientos bursátiles en el mes de agosto de 2014 que indican desplazamientos de capital de unas inversiones a otras. Es el mismo cuento explicado en el verano del 2009 para acelerar la producción de productos de consumo farmacéutico sin ninguna eficacia ni utilidad“.
Me ha llamado la atención que todas las personas portemos el virus de ébola, no lo sabía. Sobre las riquezas de los países afectados por la endemia, concepto que me parece razonable (no sería una epidemia, no) comentar que no le veo mucha relación y que eso va a ocurrir casi siempre que se desate un problema de salud pública similar en cualquier otro sitio. Es decir, cada espacio geográfico del planeta tiene sus riquezas particulares. No le veo relación a lo uno con lo otro.
Comentarios similares surgieron el domingo por la noche en el espacio televisivo Cuarto milenio, presentado por Iker Jiménez en la cadena Cuatro, al que me invitaron para hablar del ébola (min. 20).
Sí estoy de acuerdo y es lo que fui a explicar al programa, que hay unos claros intereses financieros en acelerar la producción y venta de remedios de patente para combatir el ébola y las farmacéuticas, como ocurrió con la falsa pandemia de gripe A de 2009, se ven favorecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) al declarar el estado de emergencia. Asistimos pues a una campaña de marketing del miedo al ébola que favorece los intereses financieros de las industrias sanitarias.

MINISTRO ESPAÑOL PREÑADO POR SU PRESI

miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL BIG BEN DE TU CABEZA


 UN AVANCE ARGENTINO PUEDE REFORMULAR LAS NOCIONES SOBRE LA ESTRUCTURA Y EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

Ultimas campanadas del reloj biológico

Investigadores del Conicet y el Instituto Leloir determinaron que las conexiones entre neuronas, que se creían estables, cambian durante el día. El hallazgo abre nuevos caminos para el estudio de los “ritmos circadianos” que rigen muchos comportamientos humanos.

 Por Pedro Lipcovich

Un equipo de investigadores argentinos realizó un sorprendente descubrimiento, que suscita repercusión internacional: al estudiar los fundamentos del “reloj biológico” que regula distintas actividades del organismo, encontraron que las conexiones –“sinapsis”– entre neuronas, que siempre se habían creído estables en el tiempo, llegan a cambiar varias veces a lo largo del día. El hallazgo podría reformular las ideas admitidas sobre la estructura y funcionamiento del cerebro, además de abrir nuevos caminos para el estudio de los “ritmos circadianos” a los que obedecen, desde el adolescente que no logra prestar atención en la primera hora de clase hasta la mujer que empieza su trabajo de parto a medianoche, pasando por el hombre que, al caer la tarde, sufre un infarto. El equipo, dirigido por María Fernanda Ceriani –investigadora del Conicet, titular del Laboratorio de Genética del Comportamiento del Instituto Leloir–, fue integrado también por Axel Gorostiza, Ana Depetris-Chauvin, Lía Frenkel y Nicolás Pírez. Los resultados se consignaron en un artículo que publicó la revista Current Biology. Su discreto título, “Las neuronas circadianas marcapaso cambian sus contactos sinápticos a lo largo del día”, causó conmoción: “Me escribieron investigadores de otros países, periodistas extranjeros, con un interés que me tiene sorprendida –contó Ceriani–: bueno, es un descubrimiento realmente llamativo, ojalá podamos un día entenderlo en profundidad”.
El descubrimiento, tal como lo sintetiza el trabajo publicado, es que en las neuronas encargadas de regular los ritmos circadianos (comportamientos que se reiteran aproximadamente cada 24 horas) “el grado de plasticidad estructural diaria excede lo que se había descripto”, ya que “la cantidad de zonas activas cambia a lo largo del día, dando lugar a la atractiva hipótesis de que, entre la noche y la mañana, se forman nuevas sinapsis, mientras que otras son desmanteladas”. A través de esas conexiones fugaces, estas neuronas “se contactan con diferentes partenaires, con otras diferentes neuronas a lo largo del día. Estos resultados nos llevan a proponer que la red circadiana organiza los cambios fisiológicos y de conducta entre el día y la noche por medio de cambios en los recorridos por donde circula la información”.
El hallazgo se efectuó en pruebas de laboratorio con moscas de la especie drosofila melanogaster, que se utiliza habitualmente para estos experimentos: “Lo que tiene que ver con el reloj biológico está altamente conservado en todas las especies: casi todo lo que sabemos de su funcionamiento en mamíferos y humanos deriva de lo que aprendimos de cómo funciona en las moscas”, comentó Ceriani, quien en 2011 recibió el premio L’Oreal-Unesco a la mujer en la ciencia.
Esta extraña capacidad de las neuronas para conectarse y desconectarse de un día para el otro parece afectar la concepción general que se tenía del sistema nervioso. “Por ahora sólo lo hemos estudiado en el contexto de las neuronas circadianas o ‘relojeras’. Lo seguro es que esto tiene que ser importante para el sistema nervioso, porque tiene un costo energético muy grande: armar y desarmar sinapsis implica un gasto muy grande de energía, de modo que debe aportarle al sistema alguna propiedad por la que valga la pena invertir tanto. Todavía no lo sabemos. Lo cierto es que, por lo menos en este tipo de células, las circadianas, el cerebro adulto es mucho más plástico y flexible de lo que suponíamos”, señaló la investigadora.
¿Con qué otras neuronas se conectan y desconectan las relojeras y para qué? “Como resultado de este primer relevamiento, encontramos que se conectan con neuronas de distintas estructuras, en distintos lugares del cerebro: algunas conexiones son más preponderantes de día, otras de noche. Por ejemplo, en las moscas, como en los humanos, se puede definir una ‘memoria de trabajo’, de corto plazo, que en la drosophila es más eficaz a principios de la noche; también se sabe que su respuesta apetitiva, su respuesta olfatoria, su interés por aparearse, cambian a lo largo del día. Entonces, la siguiente ronda de preguntas es determinar para qué sirve, qué funciones controla cada uno de estos grupos de neuronas que son ‘puestas en hora’ por las neuronas relojeras.”

Picos

En los humanos, las neuronas relojeras conforman una estructura cerebral llamada núcleo supraquiasmático, que recibe desde la retina información sobre el día y la noche. “Al contar con luz artificial, nuestro día tiene una longitud mucho mayor de lo que el ambiente indica. En todo caso, las funciones fisiológicas tienen su máximo y su mínimo en distintos momentos. La producción de hormonas varía a lo largo del día: el pico de producción de cortisol coincide con el despertar, y la acción de esta hormona hace que el organismo adquiera su máximo estado de alerta una o dos horas después de levantarse; es un buen momento para aprender. El pico de producción de testosterona se da un poco después, a la mañana. La fuerza muscular, en cambio, es más alta a la tarde.”
Ya en el primero de los momentos, “el trabajo de parto es más probable que comience después de la medianoche y hasta las seis de la mañana”. Y, también, “se sabe que el alcohol produce más efecto a mediodía que a la noche: es porque la enzima que regula el metabolismo del etanol está regulada circadianamente, de modo que sus niveles aumentan al atardecer. Por eso un vaso de vino al mediodía ‘pega’ más que a la noche”. Y siempre conviene recordar que “los trabajos en turnos rotativos o en contraturno, durante la noche, ponen en jaque el reloj biológico y pueden generar desórdenes metabólicos”, destacó la investigadora.
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LA CONCHA DE TU MADRE ES COMO LA DE LA MIA

Fotografía cortesía de www.vulvalucion.org.
Un grupo de artesanos de un poblado a las afueras de Lima se dedica a coser vulvas que se utilizan como herramientas de educación sexual y que son el germen de un empoderamiento de la mujer en la región y en otras partes del mundo.
Se oye el sonido de una máquina de coser en una de las casas de Manchay, en las afueras de Lima, en Perú. Y hemos puesto casa en cursiva no por un error, sino porque cuesta denominar como tal a esta humilde morada situada en este asentamiento urbano que no sale en las guías de viaje. El único momento de gloria de los habitantes de estos cerros en los que se apiñan construcciones variopintas, unas de madera, otras de uralita, tuvo lugar cuando se rodó allí la película La teta asustada, galardonada con el oso de oro en el festival de Cine de Berlín de 2009.
Después, Manchay dejó atrás el ambiente festivo de saberse escenario de un film y este secarral polvoriento volvió a su rutina: tráfico de camiones, un sol justiciero, niños que van a la escuela (algunas incluso con internet)… La civilización, poco a poco, va llegando y en la actualidad, algunos de los cerros cuentan con agua corriente y luz eléctrica. Bendito desarrollo…
Pero volvamos a la máquina de coser. Dionisio Ramos cuenta con dos herramientas básicas para su trabajo, la máquina de coser y un móvil con el que toma nota de los pedidos que le llegan. Aunque habría que decir que las verdaderas herramientas de este hombre, que en el pasado fue sastre, son sus manos. Dionisio es el cabeza de familia de un clan formado por otros dos miembros, su mujer y su hija. En Manchay hay asociaciones de mujeres tejedoras, aunque lo que Dionisio cose no son faldas o jerseys al uso. De hecho, los artículos en los que se afana le han costado muchas bromas, incluso él mismo los rechazaba al principio. Decía: «Yo no quiero hacer más esta cochinada». Y cochinada, era el apelativo con el que denominaba a las vulvas que su familia se dedica a coser. Han leído bien: vulvas, y no vayan a creer que los Ramos tienen en Manchay un laboratorio clandestino de cirugía genital. En absoluto. Lo suyo es coser, con todo arte y colorido, las llamadas Vulvas Dolls, una especie de marioneta, de títere, que reproduce, a la perfección, el órgano genital femenino. Moradas, otras de tejidos andinos, rosas para las niñas que acaban de tener su primera menstruación, de seda y terciopelo, con una pequeña rosa representando la uretra y un delicado botón haciendo de clítoris…. ¡Quién le hubiera dicho a Dionisio que sus manos iban a acariciar tantos y tan delicados órganos femeninos!
La historia de las vulvas títere, que se vienen utilizando como instrumento de educación sexual, una forma como cualquier otra de enseñar a las mujeres cómo son sus genitales, se inicia a finales de los ochenta con la educadora sexual norteamericana Dorrie Lane. Ella diseñó la primera y empezó a utilizarla con sus propios hijos, un chico y una chica: hasta ese momento se había servido de libros y documentales, pero el intercambio con sus chicos fue mayor y las conversaciones fueron más espontáneas cuando tuvieron la vulva de por medio. Después, empezaría a usarla en sus cursos y la aceptación fue tal que sus colegas empezaron a reclamarle otras. Lane se dedicaba a confeccionarlas manualmente hasta que las cantidades solicitadas se le empezaron a ir de las manos y entonces entró en contacto con la gente de Manchay, en Perú. Por aquel entonces pululaban por el poblado unas chicas con tintes feministas, que fueron las encargadas de poner en marcha los talleres para diseñar las vulvas. Eso fue en 2005: «Reclutamos a las interesadas en formarse y montamos los talleres, financiados inicialmente con microcréditos de diez mil soles, unos dos mil quinientos euros», comenta Elizabeth Cabrel, una de aquellas chicas feministas que hoy sigue llevando el proyecto adelante a través de www.vulvalucion.org/.
Primero, confeccionaban únicamente vulvas. A partir de 2007, diversificaron la producción hacia otros artículos, como joyas de plata en las que reproducen la vulva en anillos, pendientes, colgantes… Así, la visibilización era aún mayor. «Los artesanos reciben un justo pago por su trabajo, es comercio justo y con él mantienen a sus familias», comenta Cabrel. Estas familias han podido salir a flote gracias a las vulvas pero aún así, muchas de las mujeres del poblado se resisten a hacerlo: el sexo es tabú en muchos países de Latinoamérica, y si hablamos en femenino, más aún.
Fotografía cortesía de www.vulvalucion.org.
«Los Ramos enseñan a coser a sus vecinos, les enseñan a hacer el llenado de la vulva, el cosido, pueden estar dando trabajo a unas cinco mujeres», dice Cabrel. Las vulvas peruanas salen con destino Europa, Australia, Japón… Psicólogos y sexólogos, que las utilizan en sus consultas, son sus principales compradores.
Dionisio se afana sobre el próximo diseño: recorta las telas, hace los moldes, el remallado, que es la costura de seguridad inicial necesaria para que la delicada tela no se deshilache. El relleno (las telas utilizadas vienen de Perú) se hace con napa de silicona, una fibra muy fina. Aproximadamente —dedica una hora y media a cada una y en total— habrá fabricado unas dos mil.
Algunas de las parejas artesanas se han mudado a otros países, donde a buen seguro siguen transmitiendo su saber hacer, y el proyecto ha encontrado hueco en otras latitudes, como por ejemplo, en Australia, donde Laura Doe Harris ha fundado el proyecto www.yoni.com, a través del cual también comercializa sus propias vulvas. «Hay muchas mujeres vulvalucionando el mundo, nosotras en Perú no somos más que un granito de arena», explica Cabrel.
Y es que estas vulvas no son solamente una herramienta de educación sexual, sino una forma de tomar conciencia del cuerpo y de empoderar a las féminas, algo más que necesario en según qué países. «Muchas nunca se han mirado la vulva, no te puedes imaginar la cantidad de mujeres mayores de cincuenta años que nunca han tenido un orgasmo», comenta.
El sexo sigue siendo visto como algo sucio, mucho más si la que lo reivindica es una mujer. Otras no han oído ni siquiera hablar de lo que significa placer, de ahí la importancia de lo que estas chicas están haciendo: empoderar a la figura femenina. «Cuando empezamos, de las cuarenta mujeres que se mostraron interesadas en los talleres, muy pocas acabaron cosiendo la vulva. Lo ven como algo malo, vulgar. La gente se avergüenza de la vulva, a pesar de que venimos de ella», añade. «Existe mucho conservadurismo religioso y en Perú se sigue necesitando educación sexual. Es una labor que no hace el Gobierno, esta información no llega a las escuelas, allí donde interviene la Iglesia no se permite un protocolo de educación sexual», explica.
Liz afirma que en Centroamérica (Nicaragua, Honduras..) el tema está aún peor. «Pero este tema de empoderamiento con la vulva, por ejemplo, se está desarrollando muy bien en Argentina, Brasil», continúa.
Desde 2009, Liz, junto a otras compañeras, lleva a cabo talleres de mujeres y salud sexual, Musas Perú, por toda Latinoamérica e incluso se ha publicado un libro, Yo amo mi vulva, en el que mujeres de diferente edad permiten retratar sus vulvas y cuentan cómo han vivido la sexualidad a lo largo de sus vidas. Con algunos textos que ponen los pelos de punta: «He pasado por muchas intervenciones quirúrgicas. Desde una de esas operaciones ya no pude tener relaciones sexuales con mi esposo, con penetración. Quise que me solucionara ese problema pero el médico que me atendió en el seguro social se burló cuando le conté que la razón era porque me dolía mucho cuando tenía relaciones sexuales. Él dijo: “¿Qué, acaso usted aún tiene relaciones con su esposo?”».
Y es que, como reconoce Liz, el empoderamiento lleva tiempo, no tiene lugar de la noche a la mañana, pero no cabe ninguna duda de que el movimiento iniciado por la sagrada vulva andina de tela, como se la conoce por estos lares, es ya imparable.