sábado, 8 de noviembre de 2014

¿Es posible recordar la vida en el vientre?



Hay quienes alegan que ellos o sus hijos pueden recordar cuando estaban en el vientre de sus madres.
Sin embargo, es dudoso que esos recuerdos sean genuinos.
Es posible que se basen en haberse imaginado cómo sería.
Los recuerdos más tempranos de la mayoría de los adultos son de cuando tenían tres o cuatro años.
Los niños pueden tener recuerdos anteriores, pero estos se van borrando a medida que crecen.
Eso es de esperar dado lo que sabemos del sistema límbico, el cual está muy involucrado con la memoria y no está completamente desarrollado cuando nacemos.
Todo el cerebro cambia rápidamente en los primeros años.
Eso no quiere decir que lo que ocurrió en el vientre no importa: hay alguna evidencia de que la música y las voces escuchadas antes de nacer pueden influir las preferencias del futuro.
Pero eso no es lo mismo que recordar la vida en el vientre.

viernes, 7 de noviembre de 2014

¿GRACIAS A LA GUERRA ?

Lo que la medicina le debe a la Primera Guerra Mundial

Las principales enfermedades infecciosas fueron combatidas con métodos científicos por primera vez en un tiempo donde no se conocían los antibióticos

El Royal Pavillion de Brighton (Reino Unido) fue convertido en hospital durante la I Guerra Mundial. The Girdwood Collection/British Library
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El soldado raso Ernest Cable, del 2º Batallón del Regimiento Surrey Oriental de las fuerzas británicas, llegó a comienzos de 1915 al Grand Hotel de Wimereux, en la costa francesa, reconvertido en hospital. Tenía diarrea sangrante y calambres estomacales. Los médicos le diagnosticaron disentería. Cable murió unas semanas después. Pero su muerte, esta vez sí que no fue en vano. Un médico militar aisló la bacteria que le mató. Muchas generaciones después, aquel cultivo sigue vivo y ha permitido saber mucho más de una enfermedad que aún mata a millones de personas. Es sólo una parte del legado que la I Guerra Mundial dejó a la medicina.
La historia del soldado Cable forma parte de una serie especial que ha publicado la revista The Lancet sobre la Gran Guerra y lo que supuso para la ciencia médica de entonces y, más importante, una vez que regresó la paz. Un mejor conocimiento y control de las enfermedades infecciosas, una visión moderna de varios trastornos psiquiátricos y una práctica quirúrgica a la hora de amputar más eficaz están entre las victorias de la que iba a ser la última guerra.
Cuando murió Cable, hacía solo 20 años que lo había hecho Louis Pasteur. Los médicos aún se estaban familiarizándose con su gran aportación a la ciencia: el descubrimiento de que los microoganismos y no los espíritus o un mal aire estaban detrás de las enfermedades infecciosas. Uno de esos médicos, el entonces teniente William Broughton-Alcock, hizo algo más que atender a Cable. Aisló la bacteria Shigella flexneri de los tejidos del soldado. Esta muestra fue de las primeras en llegar a la recién creada Colección Nacional de Cultivos Tipo (NCTC por sus siglás en inglés), el primer centro creado en el mundo para estudiar muestras de bacterias y otros patógenos.
Ahora un equipo de investigadores liderados por el Wellcome Trust Sanger Institute ha secuenciado el genoma de la muestra Cable de la S. flexneri. Los investigadores han descubierto por qué esta bacteria, una de las causantes de la disentería, era tan temida.
"Incluso antes de la descripción y la generalización del uso de la penicilina, esta bacteria ya era resistente a ella", dice la doctora Kate Baker, principal autora de esta investigación mitad histórica mitad médica. Habría que esperar aún unos años a que Alexander Fleming inaugurara la era de los antibióticos con el descubrimiento de la bencipenicilina. "Aunque sólo el 2% del genoma de esta primera muestra difiere de las aisladas en la actualidad, los cambios que la Shigella flexneri ha adquirido le permiten evadir los tratamientos antimicriobianos que usamos para combatirla", añade Baker.
Esta capacidad de la S. flexneri para adaptarse a un ambiente hostil, descubierta en la muestra Cable, quiere ser aprovechada para desarrollar una vacuna contra una enfermedad que en los países menos desarrollados aún le cuesta la vida a decenas de miles de personas, en su mayoría niños, y que rebrota con cada nueva guerra.

Gonorrea, peor la cura que la enfermedad

En otro de los artículos de la serie de The Lancet, el profesor del Instituto para la Malaria del Ejército Australiano, Dennis Shanks, repasa la historia de las principales enfermedades infecciosas durante la I Guerra Mundial, una historia con más claros que oscuros. Para él, aquella guerra fue "un momento clave en la transición hacia la medicina científica".
El tifus era uno de los enemigos que más temían los generales. En la Segunda Guerra Anglo-Bóer (1899-1902), por ejemplo, la ratio de soldados británicos infectados fue de 285 por cada 1.000. A comienzos de siglo, la vacuna aún estaba en fase de investigación. Fue en el campo de batalla donde se ensayó con éxito de forma masiva. Los británicos, los primeros en implantar un programa de vacunación generalizada, vieron como la ratio de afectados bajó a menos del 1x1.000. Sin embargo, sus aliados franceses, que tardaron casi un año más en vacunar a sus tropas, tuvieron más de 100.000 casos y casi 14.500 fallecidos antes entre 1914 y 1915.
Hay que recordar que aún no había antibióticos, así que muchos de los avances se apoyaron en, a veces, cuestionables experimentos científicos. Shanks ha encontrado documentos que recogen cómo, buscando una antitoxina eficaz contra el tétanos, científicos franceses separaron a 200 prisioneros alemanes heridos en dos grupos. A uno les dieron una vacuna experimental, mientras que al otro grupo les aplicaron sólo medidas antisépticas. Entre los inoculados, sólo uno murió de tétanos. De los demás, 18 murieron de la enfermedad.
Tumba del soldado E. Cable, muerto de disentería. La bacteria aislada de sus tejidos acaba de ser secuenciada. Genome Research Limited
La guerra también aceleró la investigación de infecciones que aún hoy no tienen una cura eficaz, como la malaria. Aunque por sus características apenas hubo casos en el frente occidental, principal teatro de operaciones, en otras latitudes más al sur llegó a paralizar ofensivas al diezmar a las tropas.
Entonces, el único tratamiento relativamente efectivo era la ingesta de quinina. Obtenida de variedades de un árbol tropical, su plantación a gran escala tenía lugar en las colonias holandesas del sur de Asia. El bloqueo naval franco-británico impedía a las potencias centrales conseguir el preciado polvo amargo. Eso obligó a los alemanes a investigar con fármacos sintéticos y consiguieron no uno sino dos compuestos que al menos igualaban la eficacia de la quinina. Pero lo lograron cuando ya había acabado la guerra.
También hubo capítulos oscuros en esta historia. El más llamativo es el de las enfermedades de transmisión sexual (ETS). El investigador australiano ha comprobado que, entonces, el tratamiento más usado era la contención y sus principales agentes, los curas y párrocos. Aún así, las tropas estadounidenses perdieron el equivalente a 8 millones de jornadas porque hasta el 10% de los ingresados en sus hospitales lo fueron por alguna ETS.
Shanks, además, está convencido de que las cifras registradas debieron de ser mayores. Los tratatmientos eran tan espantosos que muchos preferían sufrir en silencio su enfermedad. Sin antibióticos, los afectados de sífilis tenían que someterse a un tratamiento diario a base de inyecciones de arsénico, de mercurio o ambos durante 50 días. La lucha contra la gonorrea era aún más radical: durante seis semanas, los infectados recibían una irrigación por la uretra de permanganato potásico dos veces cada día.
A pesar de todo y como escribe Shanks en sus conclusiones: "Lo que los médicos  de la I Guerra Mundial fueron capaces de lograr con tan pocos recursos más allá de su capacidad de pensar exige respeto. Para evitar la misma impotencia que ellos sintieron en 1918 ante enfermedades infecciosas intratables, deberíamos prestar atención a la evolución de los organismos resistentes a los medicamentos y la necesidad imperiosa de crear nuevos fármacos antimicrobianos".

LAS PLANTAS VEN,HABLAN Y SIENTEN....

Descubren que las plantas reconocen a sus "parientes" por la forma de su cuerpo


 
La doctora María Crepy, investigadora del CONICET en la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay del INTA, también autora del novedoso hallazgo.. Foto: Gentileza Dra. María Crepy
Suena increíble, pero las plantas pueden reconocer a sus "parientes" por la forma de su cuerpo y actúan en consecuencia. Mediante diferentes experimentos con Arabidopsis thaliana, muy usada como modelo en estudios de fisiología vegetal, dos científicos observaron que "si tenían características genéticas similares, cada planta direccionaba el crecimiento de sus hojas hacia fuera de la hilera, minimizando la interferencia con sus vecinas", afirma el doctor Jorge Casal, investigador del CONICET y jefe del laboratorio de Fisiología Molecular de Plantas del Instituto Leloir. En cambio, si se mezclaban perfiles genéticos diferentes dentro de la misma hilera, en lugar de cooperar entre ellas las plantas competían por la luz.
 
El doctor Jorge Casal, investigador del CONICET y jefe del laboratorio de Fisiología Molecular de Plantas del Instituto Leloir. Foto: Gentileza Jorge Casal
"Es un resultado muy sorprendente", dice Casal, quien también integra el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA) de la Facultad de Agronomía de la UBA.
Los resultados del estudio, recién publicado en la versión online de la destacada revista científica "New Phytologist" podrían tener impactos en la agricultura. Los cultivos normalmente se siembran en hileras o surcos, donde las plantas están muy cerca de sus vecinas de la hilera y relativamente lejos de las plantas de otras hileras. Con este descubrimiento, "se podría mejorar el rendimiento en menos espacio y con mayor producción de granos, aunque nuestro trabajo de laboratorio requiere ser demostrado en grandes extensiones", indica Casal.
El trabajo también demuestra que las plantas no se reconocen únicamente a través de señales químicas de las raíces, sino que las plantas también "ven" y distinguen si las vecinas son parientes o no a través de receptores de luz, llamados fotocromos. "Aislamos las raíces y observamos que los fitocromos lograban ese reconocimiento a través del perfil de luces y sombras de sus vecinas", destaca Casal.
 
La doctora María Crepy, investigadora del CONICET en la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay del INTA, también autora del novedoso hallazgo.. Foto: Gentileza Dra. María Crepy
Casal y la doctora María Crepy -antes en el IFEVA y ahora investigadora del CONICET en la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay del INTA - observaron que la luz reflejada por cada planta configura un perfil de luz y de sombras. "Este perfil, que funciona como un 'sello de identidad', puede ser 'visto' por las plantas a través de los fotorreceptores y distinguir así el parentesco de sus 'vecinos'. Esta información determina que en vez de competir por el espacio y por el acceso a la luz, cooperan entre sí para aprovecharlo, no individual sino colectivamente", explica Casal.
Cuando las plantas cooperan entre sí, amontonan sus propias hojas de modo que se sombrean entre ellas. "Sin embargo, como todas hacen lo mismo se reduce el sombreado mutuo entre plantas. Como consecuencia, cuando todas las plantas de la hilera apartan sus hojas de los vecinos cada planta rinde más en producción de semillas Este beneficio colectivo es mayor que el costo individual."
Para llegar a estos resultados , Casal y Crepy utilizaron diferentes tipos de Arabidopsis thaliana, llegando incluso a distorsionar experimentalmente los perfiles de luz, usando plantas mutantes a las que les faltan receptores específicos de luz o simulando la presencia de vecinos emparentados utilizando plásticos que reflejan luz.
Hay muchos investigadores que estudian cómo lograr plantas que soporten mejor la falta de agua o minerales, las temperaturas extremas o las plagas. El interés particular del laboratorio de Casal es identificar mecanismos de ajuste de las plantas a la presencia de vecinas en cultivos. "Las plantas nos enseñan que, si nos ponemos de acuerdo, resignar un poco de sí puede redundar en un beneficio para todos", reflexiona..

UN FRUTO DE LOS DIOSES

Los testículos del Inca Yupanqui y los indios paltas

Posee un alto contenido en aceites vegetales, por lo que se le considera un excelente alimento en cuanto a nutrición en proporciones moderadas, ya que posee un gran contenido calórico y graso. Además se ha descubierto que su aceite posee propiedades antioxidantes. Es rico en grasa vegetal que aporta beneficios al organismo y en vitaminas E, A, B1, B2, B3, ácidos grasos, proteínas, minerales. Se llama palta o aguacate.
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Los indios paltas, originarios de la Amazonía, son considerados como un grupo jíbaro que se asentó en los territorios de la actual Loja. Y le dieron nombre al fruto homonimo, tan alimenticio.
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La palabra "aguacate" viene de "ahuácatl" que quiere decir "testículo" en la lengua náhuatl.
La palabra "guacamole" proviene del náhuatl "ahuacamolli", que quiere decir "salsa de aguacate".
La palabra "palta" proviene del quechua, y es el nombre con el que se conoce a una etnia amerindia, los indios paltas, que habitó en la provincia de Loja (Ecuador) y al norte de Perú.
Probablemente sea el lugar descripto como la "provincia de Palta" por Garcilaso de la Vega en sus "Comentarios Reales de los Incas", de 1605, conquistada por Tupac Inca Yupanqui durante su marcha a la conquista de la provincia de Cañar (Ecuador).

Aparentemente es el origen del nombre con que los incas bautizaron al fruto de la Persea traído de la zona norte de su imperio y también el tiempo aproximado en que el árbol llegó de Ecuador a Perú: la conquista de las provincias norteñas por Tupac Yupanqui ocurrió entre 1450 y 1475.
Persea americana es un árbol originario de México, Guatemala y El Salvador: desde el río Bravo (norte de México) hasta Guatemala. De fruto comestible, el árbol que puede llegar a tener casi 20 m de altura, data de entre el año 7000 y 5000 a. C.
Los arqueólogos encontraron semillas de Persea en Perú, enterradas con momias incas que datan hasta del año 750 a. C. y hay evidencias de que se cultivó en México ya en el 1500 a. C.
Se divide en 3 "razas": mexicana, guatemalteca y antillana.
Después de la llegada de los españoles y de la conquista de América, la especie se diseminó a otros lugares del mundo. Los españoles la bautizaron "pera de las Indias".
A partir de principios del 1900 se comenzaron a crear nuevas variedades, hasta que en 1935 se patentó en USA la Hass, originada en La Habrá, California, donde Rudolph Gay Hass la identificó entre los árboles de su huerto.
Las variedades más cultivadas y consumidas hoy día son:
> Hass: Es la variedad líder. Es pequeña con la piel de color verde oscuro, y la pulpa amarillenta.
> Bacon: Tiene la piel gruesa, de color verde brillante.
> Cocktail o dátil: Tiene forma alargada, y no contiene hueso en el centro.
> Fuerte: tiene forma de pera, con la piel fina sin brillo. Se cultiva en Israel, Kenia y España.
> Pinkerton: Tiene forma de pera, y piel muy rugosa. Se cultiva principalmente en Israel.
Propiedades
Es común que muchas personas crean que la palta, debido a su contenido calórico, se convierte en una fruta no recomendada en dietas de adelgazamiento. Sin embargo, la realidad es que se caracteriza por ser un alimento capaz de mejorar el metabolismo. 
árbol de palta
Aporta sensación de saciedad, por lo que su consumo es interesante a la hora de controlar o reducir el apetito.
Asimismo es útil para calmar tanto los intestinos como el sistema digestivo, mientras que su alto contenido en antioxidantes la convierten en una opción saludable para prevenir los efectos de los radicales libres.
Tiene una gran pureza, es de fácil digestión, tiene gran cantidad de vitamina E, también propiedades afrodisíacas, y su aceite es utilizado en muchas cremas faciales y corporales por sus grandes propiedades regenerativas, hidratantes y suavizantes.
Debido a su contenido en ácido fólico es un alimento aconsejado en mujeres embarazadas y en personas con anemia.
Información nutricional de la palta
> Cada 100 gramos de palta aportan unas 198 calorías aproximadamente.
> Grasas de 100 gramos de palta: 15 gramos de grasa, de los cuales 8,5 son grasas monoinsaturadas, además de grasas poliinsaturadas.
> Agua: 75 gramos.
> Minerales: calcio, hierro, zinc, magnesio, yodo y potasio.
> Provitamina A.
> Vitaminas hidrosolubles del grupo B.
> Vitamina E: Un gran antioxidante que mejora el estado de las células del organismo.
> Vitamina C.
> Acido fólico: Muy recomendado en embarazadas.
> Grasas saludables: Mayoritariamente son grasas monoinsaturadas, el resto es ácido oleico.
> Hidratos de carbono: Contiene una baja cantidad.
> Fibra.
> Piridoxina: Para el buen funcionamiento del sistema nervioso.
> Minerales: Es rica en minerales tales como el potasio, contiene dos veces la cantidad encontrada en un plátano, es muy bueno para el sistema nervioso y para la actividad muscular. El magnesio importante para el funcionamiento de los intestinos, y el sodio que tiene muy poca cantidad.
Beneficios
Es importante reiterar que la palta es beneficiosa para los tratamientos digestivos: La palta es muy beneficiosa para los trastornos digestivos agudos, ya que su gran cantidad de vitaminas ayudan a reanimar las células inflamadas. La textura suave de la palta provoca una película en el interior, que ayuda a calmar las superficies hipersensibles del estómago y del duodeno. Muchos médicos aconsejan tomar jugo de palta para mejorar los cólicos, ulceras, intoxicaciones, mejorar la bilis, y ayudar en el cambio de flora intestina.
También es beneficiosa para la hiperacidez y la úlcera duodenal: Si se tiene acidez en el estomago, consumir palta juntamente con papaya, ayuda a reducirla, debido a que son dos frutas suaves con un efecto calmante en la membrana sensible del estomago, y pasan rápidamente al intestino.
Combate el mal aliento: Es una planta muy eficaz para eliminar el mal aliento. Esto se debe a que la palta elimina muy rápidamente la putrefacción intestinal, o descomposición de los alimentos, que es la causa de tener la lengua sucia y mal aliento.
Es beneficiosa en casos de nefritis: Es una fruta muy recomendada en la enfermedad de Bright, (enfermedad renal o nefritis degenerativa), debido a su mínimo contenido de proteínas.
Es beneficiosa en casos de psoriasis: La psoriasis es una enfermedad inflamatoria que produce lesiones en la piel. El aceite que se extrae de la palta, es muy beneficiosa para tratar problemas de piel. Se tiene que aplicar una pequeña cantidad de aceite en la zona afectada, y pasados unos días notará una notable mejoría.
Es beneficiosa para las enfermedades cardiovasculares: El aguacate contiene gran cantidad de antioxidantes, Vitamina E, y grasas monoinsaturadas, que son muy recomendadas para evitar sufrir enfermedades cardiovasculares.
Reduce el colesterol: La palta contiene grasas monoinsaturadas que ayudan a reducir el mal colesterol en sangre, LDL, y aumenta el buen colesterol, HDL.
Reduce la hipertensión y problemas del corazón: La palta contiene magnesio, potasio, y poco sodio, sustancias muy beneficiosas para las personas que sufren de hipertensión arterial, problemas en los vasos sanguíneos, y corazón.
Reduce el riesgo de contraer cáncer: La palta contiene gran cantidad de Vitamina E, un gran antioxidante para el organismo, que ayuda en enfermedades degenerativas y cáncer oral.
Mejora las enfermedades hepáticas: El consumo de palta, ayuda a proteger al hígado de contraer hepatitis virales.
Protege al cuerpo de los radicales libres: La palta contiene gran cantidad de grasa beneficiosa, que permite al cuerpo absorber más eficientemente los nutrientes como el alfa, el beta caroteno, y la luteína. Si añadimos Palta a la ensalada absorberemos cinco veces más carotenoides, y moléculas antioxidantes, que ayudan a proteger al cuerpo de los radicales libres.
Para nutrir el cabello y hacer mascarillas faciales: Es un poderoso humectante natural para la piel, por ello se utiliza para hacer mascarillas faciales y suavizar la piel de diversas partes del cuerpo.
Consejos gastronómicos
-La palta, se amarga cuando se cocina.
-No puede sobrevivir a la congelación.
-Se tiene que consumir cruda, y lo más fresca posible. aguacate con ajo y jenjibre
-Se tiene que guardar a temperatura ambiente, no en la nevera.
-No se aconseja consumir palta en grandes cantidades, a las personas que sufren de insuficiencia renal, ya que esta fruta contiene gran cantidad de potasio.
-No se aconseja consumir palta en grandes cantidades a la gente con obesidad, diarrea, y alergia a la proteína de la leche de vaca.
-Es una de las frutas más seguras que se pueden comprar actualmente en el mercado. Mucha gente aconseja comprarlos orgánicos, pero no hace falta ya que la piel gruesa que tienen protegen al fruto de los pesticidas, y otros agentes.
-Se tiene que comprar en perfecto estado, sin golpes ni puntos negros.
-La palta esta madura para comer, si el hueso de dentro se mueve ligeramente al sacudirlo. Si no esta maduro dejarlos unos tres días a temperatura ambiente.
-Si tenemos un aguacate muy maduro, lo podemos conservar uno días más poniéndolo en la heladera.
-Si queremos congelar un aguacate, tendremos que extraer la pulpa, aplastarla bien, y mezclarla con un poco de zumo de limón.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Como conejillos de la farmacopea occidental

Epidemias. Antes del ébola, la población africana ya había sido sometida a crueles experimentos con vacunas irregulares y, en ocasiones, mortíferas.

Nadie guarda un secreto como un muerto. Un número desconocido de tumbas africanas conserva el misterio de la Lomidina, la vacuna supuestamente milagrosa que a mediados del siglo pasado debía inmunizar a millones de personas contra un virus que hacía estragos en Africa ecuatorial, el de la enfermedad del sueño que contagia la mosca tsé-tsé.
El continente africano ya había pasado varias epidemias de esta enfermedad, una de ellas muy grave entre 1896 y 1906 que afectó sobre todo a la zona controlada por Bélgica en las actuales Uganda y la República Democrática del Congo.
Una cadena de errores científicos y la mentalidad colonialista de la época en las cancillerías europeas generaron una catástrofe que duró décadas, nunca se reconoció y que fue enterrada hace años en oscuros archivos médicos a los que apenas acceden historiadores especialistas.
Justo cuando el ébola provoca miles de muertos en regiones de Africa occidental, uno de esos investigadores de la historia médica, Guillaume Lachenal, saca de las sombras este tenebroso episodio colonial en una obra que se lee como un thriller de acción aunque lleve un título francamente mejorable: El medicamento que debía salvar a Africa, escándalo farmacéutico en las colonias .
Las poblaciones actuales de las regiones más afectadas por el virus del ébola han mostrado una cierta desconfianza hacia los médicos occidentales. Lo que muchos observadores han explicado como antiguos atavismos culturales, reacciones irracionales fruto de la ignorancia y la superstición, puede tener parte de racionalidad a la vista de la historia.
Guillaume Lachenal explicó a Ñ que la historia médica nos enseña el peligro de una medicina de “soluciones milagrosas”. Según este historiador médico, “la historia de la Lomidina puede ser leída como un cuento moral sobre la aproximación reduccionista de la medicina a la moda de la bala mágica.
La epidemia de ébola devela muy dolorosamente que las condiciones políticas y sociales, la ausencia de sistemas de salud, son fundamentales, y que la lucha contra la epidemia debe pasar necesariamente por la acción política”.
Este investigador estima que “la desconfianza de las poblaciones hacia los equipos médicos debe tomarse en serio porque no es una manifestación de ignorancia sino el producto de una larga historia de interacciones con la medicina. Hay una parte de racionalidad en la respuesta de estos pueblos, que guardan en la memoria episodios del pasado como el de la Lomidina”.
El “hombre blanco”, durante mucho tiempo, llevó medicinas que provocaron daños irreparables y en algunos casos impuso su administración por la fuerza, generando que parte de la población huyera y expandiera aún más esas enfermedades. El libro explica cómo los médicos se obstinaron en utilizar un medicamento que se probó peligroso con la excusa de liberar a Africa de la enfermedad, usando la medicina como una herramienta más de la estrategia colonial. Cómo se puso la ciencia y un mal entendido humanismo a las órdenes de un objetivo superior, el control colonial. El autor, a partir de archivos, bibliotecas y entrevistas, reconstruye el camino de una medicina que fue en muy poco tiempo de un laboratorio londinense a una farmacéutica francesa que la produjo masivamente para ser administrada en Africa.
El milagro de la Lomidina arrancó en Londres, 1937, cuando el químico Arthur Ewins sintetizó el compuesto MB800, una molécula a la que bautizó como Pentamidina. Nueve años después consiguió la autorización del gobierno belga –y poco después del francés– para comercializarla con el nombre de Lomidina. Fue la primera piedra hacia la tragedia. La Lomidina, a pesar de sus efectos secundarios, se sigue utilizando como tratamiento para la tripanosomiasis o enfermedad del sueño, pero nunca se volvió a utilizar de forma preventiva, como vacuna inyectada a personas que no estaban enfermas.
Cuando Bélgica y Francia autorizaron su venta, Europa estaba en plena reconstrucción tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial e intentaba explotar al máximo sus colonias en Africa. Pero la enfermedad del sueño hacía estragos entre las poblaciones de las regiones de Africa ecuatorial que eran fuente de materias primas y mano de obra para países como Bélgica –con su enorme colonia del Congo, 75 veces mayor que la metrópoli–o Francia y Portugal.
A los africanos se los explotaba sin control, pero aquella enfermedad les impedía trabajar y reducía los suministros. El producto estrella era el caucho, que se recolectaba en bosques y junglas, tierras ideales para la expansión de una enfermedad que diezmaba a los trabajadores.
Poblaciones enteras empezaron a caer, pero las autoridades coloniales nunca reconocieron que parte de la epidemia se debía a las condiciones climáticas y a la insalubridad de los lugares de explotación minera y recolectora.
La Lomidina debía ser la solución milagrosa, la panacea que se convirtió en pócima asesina. Las potencias europeas se movilizaron y organizaron una “Conferencia africana sobre la tsé-tsé y la tripanosomiasis”, celebrada en el Congo del 3 al 8 de febrero de 1948, apenas tres años después de la Segunda Guerra Mundial, con médicos especialistas belgas, británicos, franceses y portugueses.
La biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad de Bruselas guarda un ejemplar de 443 páginas, un documento oficial sobre aquella semana en la que se aprobó el que los científicos consideran el primer programa masivo e internacional de medicina en Africa. Y acabó en un vergonzoso secreto para esconder el desastre.
Tras la conferencia, las potencias occidentales comenzaron de inmediato a inyectar Lomidina a miles de trabajadores de sus plantaciones. Las consecuencias fueron dramáticas: la vacuna apenas evitaba el contagio pero tenía unos efectos secundarios devastadores: provocaba “una infección bacteriana que evolucionaba hacia la gangrena”, por lo que se necesitaban amputaciones. También provocaba ceguera y en muchos casos la muerte. Nunca se conocerá el número total de fallecidos. Lachenal apunta a 10 millones de vacunas suministradas y a que, “aunque la mortandad hubiera sido muy baja, el número de víctimas sería sin duda importante”. Su obra, explica, no trata de contar los fallecidos, sino recordar que lo fueron de forma “completamente absurda”. Las autoridades, a pesar de las advertencias, no pararon y la vacuna, aunque a menos extensión, se siguió inyectando hasta que a mediados de los años 60 la mayoría de las colonias africanas obtuvieron su independencia. Lachenal cuenta cómo entre ciertas tribus de la región se cantaba incluso una canción que hacía referencia a los dolores que provocaba la vacuna.
Los intereses cruzados entre especialistas médicos y productores de la vacuna hicieron que no se escucharan las advertencias, que ya en 1954 llegaban a informes oficiales sobre los efectos secundarios de la vacuna.
Los poderes coloniales no frenaron y consideraban que su poca efectividad se debía a que no se había vacunado a un número suficiente de personas. ¿Por qué, a pesar de las alertas, se siguió utilizando? La respuesta de Lachenal es dramática: “la irracionalidad y la ignorancia de la que se acusaba a los africanos creaba de hecho un espejo a la estupidez entusiasta y amnésica de los médicos”.

Los motivos científicos por los que los hombres se sienten atraídos por los pechos femeninos .

Varias teorías intentan explicar por qué los hombres encuentran tan atractivo el busto femenino

Tal y como reza el refranero español, los pechos siempre han constituido una de las zonas femeninas con más atractivo para los hombres. Aunque a lo largo de la historia han existido numerosas teorías acerca del origen de esta atracción, hasta ahora ningún estudio científico ha sido capaz de explicarlo de forma convincente.
Todos los avances realizados en este campo parecen indicar que la fascinación que siente la mayoría de los hombres por los pechos femeninos tiene su origen en la evolución.
Mientras la ciencia continúa trabajando para tratar de arrojar algo de luz sobre esta curiosa cuestión, los autores del blog «MásQueSalud»han recopilado las tres teorías más extendidas acerca del origen de la fijación masculina con esa parte de la anatomía femenina. Quizá en no mucho tiempo conozcamos los motivos de esta extendida atracción.
1.- Teoría del eco genital: Esta teoría sugiere que los senos femeninos se convirtieron en centro de atención masculino cuando el hombre comenzó a caminar erguido. Hasta entonces, al igual que ocurre con numerosas especies de animales, el varón se interesaba principalmente por el trasero de las hembras, puesto que quedaba justo en su línea de visión. Cuando los seres humanos comenzaron a caminar sobre dos piernas, el trasero ya no se veía tan directamente y destacaban más los pechos. Esta teoría sostiene además que en paralelo, le evolución hizo que los pechos femeninos crecieran y se bambolearan para imitar la anatomía del trasero y seguir así atrayendo la atención de los varones y garantizar la continuidad de la especie.
2.- Atracción de la oxitocina: Otra posible causa de la atracción ejercida por los pechos puede encontrarse en la oxitocina, una hormona que juega un importante papel en la relación que se establece entre madre e hijo durante la lactancia y más tarde en la pareja durante el acto sexual. De hecho, los pezones son una zona erógena para muchas mujeres, que encuentran placentera su estimulación durante la actividad sexual. Quienes defienden esta idea aseguran que esa estimulación favorece la segregación de oxitocina. Así, que argumentan que el atractivo de los pechos se debe precisamente a su capacidad para favorecer la generación de esta hormona y su utilidad es la de activar los sistemas neuroquímicos capaces de mantener unida a una pareja.
3.– Sinónimo de riqueza: La teoría de la evolución es el soporte de esta teoría que asegura que los hombres heterosexuales se sienten atraídos por los pechos femeninos porque en estados anteriores, tener unos pechos voluminosos era señal de que la mujer gozaba de un acceso constante a alimentos y una mayor capacidad para amamantar a sus hijos, lo que implicaba a su vez mayores posibilidades de supervivencia para su prole. Según esta línea de pensamiento, algunos estudios dicen haber descubierto que los hombres de menor nivel y estatus socioeconómico prefieren mujeres con pechos grandes. La conclusión de estos estudios señala que cuando el hombre no tiene acceso garantizado a los recursos suficientes para mantener a su descendencia, busca una pareja del sexo opuesto que sí lo posean. Lo malo de esta teoría es que es válida tanto para el tamaño de los pechos como para el saldo de la cuenta corriente.

martes, 4 de noviembre de 2014

entrevista con peter c. GØTZSCHE

"La industria farmacéutica es muy rica y ha corrompido los sistemas de salud"

    Cuando un científico se atreve a criticar a la industria farmacéutica, enseguida se le critica porque no la conoce bien. Pero al médico danés Peter C. Gøtzsche es difícil pillarle por este flanco. Durante 30 años, Gøtzsche ha trabajado en ensayos clínicos y regulación de medicamentos para varias farmacéuticas y ha publicado más de setenta artículos científicos en las Big Five, las cinco principales revistas científicas. Y es por esto por lo que afirma con rotundidad que la industria farmacéutica está corrompida hasta la médula, extorsiona a médicos y políticos, y mantiene enormes beneficios a fuerza de medicar innecesariamente a la población.
    Su nuevo libro, Medicamentos que matan y crimen organizado (Los libros del lince), ha causado una enorme polémica y ha desatado la ira de la industria, a la que Gøtzsche acusa de propagar mentiras sobre su investigación. El doctor ha atendido a El Confidencial en una extensa entrevista en la que no deja títere con cabeza.
    PREGUNTA. Hace unas semanas entrevistamos al psiquiatra Allen Frances. Nos dijo, literalmente, que la industria farmacéutica está causando más muertes que los cárteles de la droga. Usted opina lo mismo. Cuando se publicó la entrevista muchos lectores se quejaron porque les parecía una aseveración exagerada. ¿Por qué cree que no lo es?
    RESPUESTA. Decir la verdad no puede ser una exageración. En mi libro documento que el consumo de medicamentos con receta es la tercera causa de muerte tras las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. En Estados Unidos, por ejemplo, la prescripción de medicamentos causa cerca de 200.000 defunciones todos los años. Así que está claro que la industria farmacéutica está causando bastante más muertes que los cárteles de la droga.
    P.: Richard Smith, médico y exdirector del British Medical Journal, asegura en el prólogo de su libro que los médicos acabarán cayendo en desgracia ante la opinión pública, como ya ha ocurrido con periodistas, diputados y  banqueros, por no haber sido capaces de ver hasta qué punto han aceptado la corrupción.
    R.: La industria farmacéutica es inmensamente rica y poderosa, y ha corrompido los sistemas de salud de una forma extraordinaria. Es una corrupción de largo alcance. Todo el proceso por el que nuestros medicamentos son investigados, aprobados y recetados ha sido corrompido. Esto implica manipular los datos científicos, pero también comprar a casi cualquier persona que pueda tener influencia en el sistema, incluidos los ministros de salud. En mi país, por ejemplo, sólo hay en torno a 20.000 médicos, pero miles de ellos cobran nóminas de la industria por cumplir funciones discutibles como sentarse en consejos asesores o ser consultores, en muchos casos sin aportar ningún servicio tangible a cambio del dinero. Esta es una forma aceptada y generalizada de corrupción sutil pues, como sabe cualquier médico, el dinero dejaría de fluir si no actuaran en interés de sus benefactores.
    P.: Para la mayoría de la población, es difícil creer que muchos de los fármacos que tomamos causan más problemas que beneficios. ¿Es algo que podemos afirmar de muchos medicamentos?
    R.: Es verdad que muchos de los medicamentos que la gente toma causan más daños que beneficios. Sabemos muy poco sobre la utilidad real de los medicamentos, ya que la práctica totalidad de los ensayos controlados con placebo son desarrollados por la industria farmacéutica, que tiene un tremendo conflicto de intereses. La industria exagera los beneficios y oculta los daños de los medicamentos en la publicación de los ensayos clínicos. Muchos de los fármacos que tomamos ni siquiera tienen efectos; simplemente parece que han tenido un efecto en los ensayos avalados por la industria, pero esto sucede normalmente porque los ensayos no se han 'cegado' de forma efectiva, y en ese caso tanto los pacientes como los médicos tienden a exagerar los efectos subjetivos de los medicamentos de forma substancial.
    No hay duda de que las personas con trastornos psiquiátricos están siendo sobremedicadas de forma masivaP.: ¿Hay fármacos que se utilizan en la práctica médica que no cuentan con ninguna justificación científica válida?
    R.: Creo que los fármacos anticolinérgicos para la incontinencia urinaria y los medicamentos antidemencia no tienen un efecto real, y lo que se midió en los ensayos clínicos está sesgado porque el cegamiento fue insuficiente. Un área particularmente problemática es la de las drogas psiquiátricas. La falta de un cegamiento efectivo en los ensayos conlleva, por ejemplo, que sea dudosa la efectividad real de los antidepresivos para tratar la depresión; probablemente ni siquiera funcionan para tratar la depresión clínica. En cualquier caso, no hay duda de que las personas con trastornos psiquiátricos están siendo sobremedicadas de forma masiva. Sabemos que los antipsicóticos causan daños cerebrales, pero probablemente también los antidepresivos y los medicamentos para tratar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
    P.: Lo que ha ocurrido en España con el Sofosbuvir, el medicamento de última generación que cura la mayoría de casos de hepatitis C es, según el farmacólogo Joan-Ramón Laporte (que prologa la edición española de su libro), un claro ejemplo del comportamiento en ocasiones indignante de la industria farmacéutica. El pasado 1 de octubre la ministra da Salud española anunció que el Gobierno había llegado a un acuerdo con la farmacéutica Gilead para incluir el fármaco en la financiación pública. Nadie sabe exactamente cuánto va a costar, pero quizás sean más de 125 millones de euros durante el primer año de comercialización. ¿Están las farmacéuticas chantajeando a los Gobiernos?
    R.: El caso del Sofosbuvir es sólo uno de los más recientes ejemplos de la forma en que las compañías farmacéuticas extorsionan a la sociedad. Gran parte de la investigación que permite el desarrollo de nuevos fármacos ha sido financiada por el dinero de los ciudadanos, que pagan las nóminas de los investigadores públicos. Si un medicamento es considerado un gran avance, la norma es que la compañía farmacéutica que se hace cargo del desarrollo de ésta cobre un precio obsceno, abusando de ese modo el monopolio que la sociedad le ha otorgado. El precio de un nuevo fármaco no tiene nada que ver con sus costes de desarrollo, pero depende por completo de cuánto estemos dispuestos a pagar por él. Es un tipo de extorsión que no es muy distinta del tipo de chantaje que ejercen los piratas en Somalia cuando abordan barcos y toman rehenes. En ambos casos, puede ser una cuestión de vida o muerte, y es puede ser muy difícil para los políticos negarse a pagar los medicamentos cuando los periodistas ponen a pacientes a llorar en la televisión nacional.
    Gregg H. Alton, vicepresidente ejecutivo de Gilead, ganó en 2010 un salario de 4 millones de dólares. (Reuters)Gregg H. Alton, vicepresidente ejecutivo de Gilead, ganó en 2010 un salario de 4 millones de dólares. (Reuters)P.: Uno de los argumentos más utilizados por la industria farmacéutica para defenderse de las críticas es que sin su inversión en investigación no tendríamos los medicamentos que tenemos. ¿Es cierto?
    R.: En mi libro desacredito este argumento, que, lamentablemente, es ampliamente aceptado entre médicos y políticos. ¿Aquellos que se creen esto estarían dispuestos a pagar veinte veces más por su nuevo coche sólo porque el vendedor les dice que por hacerlo tendrán mejores coches en el futuro? La situación es del todo absurda. Normalmente, las empresas dicen: “Si no gastáramos nuestro dinero en investigación, moriríamos”. Pero las compañías farmacéuticas lo que dicen es: “Si no tenemos vuestro dinero para gastarlo en investigación, vosotros moriréis”. Sólo los líderes religiosos son más listos que ellos, pues prometen que seremos recompensados tras la muerte, lo que hace que sea completamente imposible quejarse.
    Los beneficios de las farmacéuticas se han disparado en la última década; y al mismo tiempo la innovación se ha estancadoEmpíricamente se ha demostrado que este argumento no se sostiene. Los beneficios de las farmacéuticas se han disparado en la última década, y al mismo tiempo la innovación se ha estancado. En definitiva, el capitalismo y el cuidado de la salud son malos compañeros de cama. Nuestras sociedades deben tomar el control sobre el desarrollo y la venta de medicamentos, lo que garantizaría que tuviéramos los medicamentos a precios que incluso los países en desarrollo podrían permitirse.
    P.: Muchos médicos e investigadores conocen a la perfección lo que está haciendo la industria farmacéutica, pero se niegan a hablar porque, después de todo, su trabajo depende de ellas. ¿Hay miedo entre los profesionales a criticar a las farmacéuticas?
    R.: La situación en la que estamos ahora es similar a la que vive un pueblo cuando ha permitido a la mafia ser tan poderosa que ha logrado comprar a todo el mundo, incluidos los políticos, el alcalde y la policía. En una situación así es increíblemente difícil dar marcha atrás. Esto es lo que está pasando ahora con la industria farmacéutica, que ha comprado a muchos doctores clave, que son líderes de opinión. Hay casos de médicos que han perdido su trabajo por criticar a la industria, porque la farmacéutica en cuestión había comprado ya a sus superiores. Esto es lo mismo que hace la mafia cuando se carga a un oficial de policía que hace demasiado bien su trabajo.
    P.: La manipulación que ha realizado la industria farmacéutica de muchos estudios científicos ha hecho que mucha gente niegue la veracidad de los estudios científicos en general. Esto es muy peligroso. ¿Crees que podemos poner en duda la mayoría de la investigación en medicina?
    R.: No creo que sea peligroso que la gente no se crea los estudios científicos sobre medicamentos. Es muy saludable que sean escépticos teniendo en cuenta que nuestros fármacos son la tercera causa de muerte. La gente debería tomar muchísimos menos medicamentos de los que toma. He estado trabajando en estos 30 años y he visto serias manipulaciones y trampas en todas las áreas de la medicina por razones comerciales. Esto es por lo que los científicos que colaboran con la industria en los ensayos clínicos casi nunca tienen acceso a todos los datos en bruto para que pueden analizaros por ellos mismos. Si esto fuera posible, tendríamos la oportunidad de revelar gran parte del fraude.
    P.: Muy a menudo, las personas que critican a la industria farmacéutica mezclan sus argumentos con teorías pseudocientíficas. Es el caso, por ejemplo, de los movimientos antivacunación. ¿Tendemos a mezclar churras con merinas?
    R.: Algunos practicantes de medicina alternativa o defensores de las campañas antivacunación asumen que soy uno de ellos porque critico a la industria farmacéutica. Desde luego no es el caso. La mayoría de nuestras vacunas salvan vidas y el principal efecto de la medicina alternativa es vaciar los bolsillos de la gente, muy pocas de ellas tienen siquiera algún efecto.
    P.: Normalmente hablamos de la industria farmacéutica como un todo. ¿Hay alguna compañía que sea mejor que otra? ¿No hay un solo CEO de las farmacéuticas que tenga ética?
    R.: Cuando el crimen renta se genera más crimen. Esto es exactamente lo que estamos viendo. Los crímenes de la industria farmacéutica, que están entre los peores de todas las industrias, se han incrementado en los últimos años. He sido incapaz de encontrar una sola compañía cuyo CEO tenga sentido de la moral. Lo único que importa es el dinero y los CEO saben perfectamente que su falta de ética conduce a muchas muertes innecesarias. El criminólogo John Braithwaite, que ha entrevistado a muchos CEO para elaborar su libro sobre el crimen organizado en la industria farmacéutica, los llama "bastardos despiadados".
    Los pacientes deben darse cuenta de que prácticamente todo lo que un médico sabe sobre los medicamentos ha sido cuidadosamente preparado por la industria farmacéuticaP.: En los últimos años se han publicado varios libros en los que se critica ferozmente las prácticas de la industria farmacéutica (como Mala Farma de Ben Goldacre o ¿Somos todos enfermos mentales? de Allen Frances). ¿Algo está cambiando? ¿Vamos a ver un cambio en la regulación de la práctica de las farmacéuticas?
    R.: Desafortunadamente, la industria farmacéutica es tan poderosa que es tarde para esperar ningún cambio importante en los reguladores y en la forma en que nuestros políticos entienden su funcionamiento. Hay esperanza, sin embargo, porque nuestros ciudadanos no son tan tontos, ingenios y oportunistas como nuestros políticos. He escrito este libro porque estoy enfadado y quiero que se enfade más gente para decir que ya hemos tenido bastante, así que a lo mejor podemos introducir cambios radicales en la forma en que desarrollamos, investigamos, comercializamos y tomamos medicamentos.
    P.: ¿Qué pueden hacer los ciudadanos para ayudar a revertir esta situación?
    R.: Lo primero, y más importante, es que los pacientes tomen el mando de sus propias vidas, por ejemplo, descargando en internet el prospecto cuando un médico le ha recetado un medicamento. Si lo leen atentamente, probablemente sabrán mucho más sobre el fármaco que su propio médico. Entonces, quizás, todos los peligros, precauciones y advertencias harán que se planteen que quizás es mejor no tomar ese fármaco en particular. Los pacientes deben darse cuenta de que prácticamente todo lo que un médico sabe sobre los medicamentos ha sido cuidadosamente preparado por la industria farmacéutica. Y es más, el médico quizás tiene un interés lucrativo personal en recetarte un fármaco que es mucho más caro que otro que es igual de bueno, porque el soborno a los médicos es común.
    Las organizaciones de pacientes y las de médicos no deberían aceptar dinero de la industria farmacéutica. Deberían preguntarse si les parece éticamente aceptable recibir dinero que ha sido ganado en parte por crímenes que han dañado e incluso matado a muchos pacientes. Y los médicos tienen que negarse a recibir visitantes médicos, porque esto conduce al a prescripción irracional y un gran daño, incluyendo muertes innecesaria