domingo, 15 de febrero de 2015

Andrés Hidalgo: "El infarto suele ocurrir a primera hora del día"

El biólogo Andrés Hidalgo ha descubierto cómo las plaquetas inician las reacciones de inflamación en la sangre | El hallazgo abre la vía a desarrollar nuevos fármacos para casos de sepsis, ictus e infartos

Vanguardia de la Ciencia | 14/02/2015 - 02:01h | Última actualización: 14/02/2015 - 15:28h
Andrés Hidalgo:
Andrés Hidalgo, en su laboratorio del CNIC en Madrid Emilia Gutiérrez
Josep Corbella
Barcelona
Biografía exprés
  • Madrid, 1970

    - Investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid desde 2009

    - Licenciado en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid, hizo el doctorado en el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB)

    - En el 2000, se incorporó como investigador posdoctoral al hospital Mount Sinai de Nueva York, donde estuvo nueve años

    - Su investigación ha sido financiada principalmente por el Ministerio de Economía, la Unión Europea y la Fundación ProCNIC
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"Si pasas muchas horas mirando imágenes con el microscopio, acabas encontrando cosas que no esperas", explica Andrés Hidalgo, biólogo del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid. En uno de sus últimos descubrimientos, ha observado cómo las plaquetas de la sangre (que facilitan la coagulación) inician las reacciones catastróficas de inflamación que desembocan en ictus e infartos. El avance, presentado en la revista Science, aclara cómo están relacionadas las reacciones de coagulación e inflamación, que intervienen en múltiples enfermedades. Además, abre la vía a desarrollar nuevos tratamientos contra los efectos más graves de la inflamación.

¿Qué le llevó a estudiar esto?
La inflamación es la causa de la mitad de las muertes en Europa. Es importante comprender cómo se produce y cómo evitarla. Empecé a hacer estudios de imagen en el 2002 y había visto que, cuando hay inflamación en un vaso sanguíneo, se pegan unos pequeños fragmentos de material a los neutrófilos.

¿Neutrófilos?
Son el tipo más común de célula inmunitaria en nuestra sangre. Su misión principal es comer bacterias. Son muy importantes en la inflamación.

¿Qué es lo que se les pega?
Descubrimos que eran plaquetas. Es decir, fragmentos de célula que sirven sobre todo para formar coágulos.

¿Para qué necesita coágulos una célula inmunitaria?
Es que, en las células inmunitarias, las plaquetas cumplen otra función. Allí indican cuándo desencadenar una reacción de inflamación.

Si la inflamación es perjudicial, ¿por qué desencadenarla?
La inflamación es un mecanismo de defensa que en ocasiones se vuelve en contra de nosotros. Las plaquetas actúan como sensores que se activan ante algunas circunstancias adversas. Por ejemplo, en situaciones de estrés emocional, o ante un exceso de colesterol, o cuando hay una infección. Es sólo cuando las plaquetas están activadas que los neutrófilos provocan la inflamación.

¿Todo esto se ve por un microscopio?
Lo más fascinante que se ve es que los neutrófilos cambian de forma cuando circulan por vasos sanguíneos con inflamación. La parte anterior se vuelve más estrecha y la parte posterior, más redondeada.

¿Cómo una pequeña nave circulando por un fluido?
Más bien como un caracol. La parte de delante actúa como una boca. Atrapa residuos que deben ser retirados de la circulación. La parte de detrás sale hacia fuera como una casa de caracol.

¿Por qué tiene esta forma?
Es una antena. Sirve para captar información de lo que hay en la sangre. Si detectan una gran cantidad de plaquetas, entonces indican a los neutrófilos que tienen que provocar más inflamación.

¿Le sorprendió que las plaquetas intervengan en la inflamación?
Ya sabíamos que las plaquetas no sólo forman coágulos y que los neutrófilos no sólo comen bacterias. En la sangre todo funciona de manera coordinada. Lo que no sabíamos era cómo se coordina. Ahora hemos descubierto el mecanismo que relaciona inflamación y coagulación, lo cual puede ser útil para desarrollar nuevos tratamientos.

¿Cuál es este mecanismo?
Se basa en una molécula llamada PSGL-1, que se encuentra en la membrana de los neutrófilos. Es la molécula a la que se fijan las plaquetas. Si conseguimos bloquear esta molécula, conseguiremos frenar la inflamación.

Pero ya tenemos antiinflamatorios.
Los antiinflamatorios actuales son muy buenos para algunas cosas, pero no para frenar las reacciones de inflamación como las que se producen en un infarto, en un ictus, en las sepsis o en un síndrome de estrés respiratorio agudo por un ataque de asma. Para casos como estos, podría ser útil un fármaco que bloqueara la interacción entre plaquetas y neutrófilos.

¿Existen fármacos capaces de bloquear la molécula PSGL-1?
Hay compuestos que podrían funcionar que se están estudiando en Estados Unidos, pero aún no se han iniciado ensayos clínicos en personas.

¿Cuál es el próximo paso en esta línea de investigación?
Estamos intentando comprender cómo los neutrófilos saben qué hora es, también con el objetivo de tratar mejor la inflamación.

¿Perciben el tiempo?
Sabemos que nuestro estado inflamatorio cambia a lo largo del día. Los infartos suelen ocurrir a primera hora del día, la fiebre sube por la tarde. Si conseguimos alterar el reloj de los neutrófilos y modular nuestro umbral de inflamación a lo largo del día, tal vez conseguiremos reducir el número de infartos.


Leer más: http://www.lavanguardia.com/vanguardia-de-la-ciencia/20150214/54426161093/andres-hidalgo-infarto-suele-ocurrir-primera-hora-dia.html#ixzz3RoGf6XKX
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sábado, 14 de febrero de 2015

viernes, 13 de febrero de 2015

BIOMEDICINA Y SALUD: Epidemiología
Malas interpretaciones de la epigenética presionan a las embarazadas

Las madres no tienen la culpa

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Estamos habituados a leer que los hábitos de la mujer embarazada alteran los genes del bebé. Sin embargo, los estudios epigenéticos se basan en modelos animales, y los que se han hecho en humanos no demuestran ninguna relación causal. Pese a que los expertos son muy cautos al interpretar sus resultados, prensa y sociedad señalan con el dedo la conciencia de las mujeres y pasan por alto muchos otros factores, incluida la salud del padre, que influyen igual o más en la salud de las próximas generaciones.
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Marta Palomo |  | 13 febrero 2015 09:00
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Muchos titulares de prensa sobre estudios científicos centran su atención en el impacto de la gestante sobre el feto y minimizan la importancia de muchos otros factores. / Imagen: McGraths
Una terraza y unos vinos con los amigos. Si es una mujer embarazada la que disfruta esta combinación, es más que probable que centre las miradas a su alrededor generando estupor y murmullos de desaprobación. Al desasosiego, cambio de vida y desajuste hormonal que implica estar encinta se le suma una inquietante fascinación social sobre cómo los hábitos de salud y los sentimientos de la mujer puedan afectar al embrión.  
La disciplina en la que se apoyan quienes examinan con lupa cada paso de las gestantes es la epigenética, la ciencia que explica cómo el ambiente modula la expresión de los genes y cómo estos cambios pueden pasar a la siguiente generación.
La epigenética es noticia y se ensaña con la conciencia de las futuras madres. Titulares como ‘La dieta de la madre durante el embarazo altera el ADN del bebé’ (BBC) o ‘Las embarazadas que sobrevivieron al 11S transmitieron el trauma a sus hijos’ (The Guardian) centran su atención en el impacto de la gestante sobre el feto y minimizan la importancia de muchos otros factores.
“Las exageraciones han convertido a las madres en cabezas de turco”, lamenta Sarah Richardson, de la Universidad de Harvard
“Estas investigaciones deberían promover políticas que protegieran a padres e hijos, pero las exageraciones y simplificaciones de los resultados han convertido a las madres en cabezas de turco”, asegura a Sinc Sarah Richardson, profesora de historia de la ciencia en la Universidad de Harvard (EE UU). Con su artículo ‘No culpéis a las madres’, Richardson y otros científicos denunciaron el pasado verano en la revista Nature la presión excesiva que prensa y sociedad ejercen sobre las mujeres.
Volver a empezar
La sociedad internacional que estudia los orígenes de la salud y la enfermedad (DOHaD por sus siglas en inglés) empezó su actividad ya hace más de 30 años, cuando investigaciones epidemiológicas asociaron la hambruna de las embarazadas en las posguerras con una mayor incidencia de enfermedades en la siguiente generación. A partir de ahí, los científicos intentan describir cómo el ambiente intrauterino y el que rodea a madre y al padre antes de la fecundación afecta a los genes y, por lo tanto, la salud de los hijos.
“La información epigenética no está escrita en las cuatro letras que forman el ADN, pero determina si un gen se expresa o no”, explica a Sinc Rafael Oliva, director del grupo de genética humana del Hospital Clínic de Barcelona. En los últimos años se han acumulado evidencias de que el ambiente puede modular esta información y, en algunos casos, generar cambios que podrían ser heredados por la siguiente generación. Un hecho que preocupa a futuros padres y madres, pero que, cuando se trata de enfermedades crónicas cada vez más prevalentes, como obesidad, diabetes y cáncer, repercute en toda la sociedad.
Sin negar la importancia de la madre durante el embarazo, los expertos insisten en contextualizar los resultados de los estudios epigenéticos y en no olvidar que también los hábitos del padre, y factores como el hambre, el estrés, la exposición a contaminantes y la discriminación racial dejan su rastro indeleble en la prole. 
Te llevo bajo la piel
Cole Porter jamás habría sospechado que uno de sus estribillos más radiados, aquel que decía I’ve got you under my skinse parecería tanto al principio de la epigenética. “Las experiencias que vivimos se meten debajo de nuestra piel”, explica a Sinc el investigador Michael Kobor desde su despacho en la Universidad British Columbia, en Vancouver (Canadá).
Numerosos estudios sugieren que la dieta y el ambiente tanto del padre como de la madre pueden afectar a la descendencia
Este científico ha probado recientemente, en un estudio publicado en la revista PNAS, que el ambiente socioeconómico en el que se crece no solo influye en la salud del adulto, sino que se asocia a que determinados genes estén o no metilados; es decir, que lleven la marca epigenética determinante para que un gen se exprese o no.
En este trabajo, los investigadores analizaron más de 14.000 genes de células sanguíneas y encontraron correlación entre los genes metilados y factores como el sexo, la edad y el estrés.
“Lo más curioso es que el patrón de metilación está correlacionado con el estatus socioeconómico de la infancia, no el actual, lo que sugiere que son las experiencias tempranas las que dejan trazas en el epigenoma”, comenta Kobor, quien se apresura a aclarar que aún no existe suficiente información para saber si este fenómeno tiene consecuencias para la salud.
srichardson
La profesora Sarah Richardson denuncia que los estudios sobre epigenética se utilicen para sobrecargar a las mujeres de responsabilidad.
A la hora de interpretar un resultado epigenético, Kobor considera que es peligrosamente fácil pasar por alto algunas consideraciones claves. “La mayoría de estudios se hacen en grupo, por lo que jamás se puede extrapolar el resultado a una persona en concreto –afirma el experto por videoconferencia con Sinc–. Debemos tener presente que los análisis se efectúan en un determinado tejido, en nuestro caso, células sanguíneas; por lo que podemos especular sobre su efecto en la respuesta inmunológica del adulto, pero nunca sobre otros aspectos, como la conducta. Para eso deberíamos estudiar el cerebro”.
Kobor continúa: “Además, muchos de los resultados obtenidos son pequeños en magnitud y es difícil saber qué repercusión tienen. Yo llevo muchos años dedicado a la epigenética y todavía no sé cómo afecta a la expresión final de un gen el hecho de que esté un 10% más o menos metilado”.
Pero más importante que todas las consideraciones previas es, para Kobor y todos los expertos consultados por Sinc, que la población y los medios a menudo confunden correlación con causalidad. Por ejemplo, un trabajo de Kobor publicado el año pasado demostró que el estrés paterno estaba asociado a la metilación de ciertos genes en sus hijos adolescentes. Cuando el estudio trascendió a la prensa, lo hizo en la primera página de un periódico local bajo el jugoso titular ‘El estrés materno altera los genes del bebé’.
“Mi mujer, que en ese momento estaba de baja maternal reunida con un grupo de mamás, me llamó alarmadísima”, recuerda Kobor. El investigador tuvo que explicar por el teléfono de manos libres a todo un grupo de madres estresadas que su estudio no afirmaba eso, sino que tan solo demostraba correlación y que, además, incluía a los dos progenitores. “Al menos sirvió para poner sobre la mesa que el padre también tiene algo que decir”, bromea el experto.
Un respiro para las mujeres
“Hasta ahora el potencial epigenético del espermatozoide se había ignorado, por lo que el papel del padre en la salud de la descendencia ha sido subestimado”, advierte Rafael Oliva. Este investigador, que coordina el proyecto europeo sobre biología reproductiva Reprotrain, ha estudiado en un trabajo reciente cómo influye la epigenética en la infertilidad de los hombres. Otro estudio de su equipo también describe las proteínas que podrían constituir nuevas capas de información epigenética en el esperma.
Centrarse en lo que pasa durante el embarazo es apropiado pero incompleto; la epigenética ya ha dejado su huella antes
Oliva subraya que la epigenética es un proceso natural y absolutamente necesario para que el embrión se desarrolle de manera correcta. “Hasta ahora se consideraba que los genes improntados eran solo los afectados por la metilación. Hay relativamente pocos, se están descubriendo más y sabemos que la impronta del genoma paterno es diferente a la del materno. Si esto no es así, puede haber alteraciones embrionarias –explica el investigador–. Pero empezamos a tener pruebas de que existen muchos más mecanismos epigenéticos que este. Nos movemos en la frontera del conocimiento y aún queda muchísimo por saber”.
El ambiente modula y genera nuevas marcas epigenéticas, pero solo podrán ser transmitidas aquellas que afecten al espermatozoide y el óvulo que vayan a generar el nuevo ser. Además, existen dos reprogramaciones que borran la mayoría de estas marcas, una cuando se generan los gametos y otra cuando se forma el zigoto. Por un lado, “la epigenética podría ser un mecanismo para transmitir información inmediata sobre el ambiente y ventajosa para la siguiente generación”, especula Oliva. Por otro, existen barreras de contención para borrar posibles huellas que los genomas de los padres hayan adquirido a lo largo de la vida.
“En animales se ha demostrado que la dieta y el ambiente de los progenitores influyen en las generaciones posteriores, pero también hay cambios epigenéticos que logran evitar esta reprogramación”, aclara Oliva. Estos trabajos, cada vez más numerosos, sugieren que las experiencias de padre y madre, mucho antes de que ni siquiera se les pase por la cabeza la idea de procrear, pueden afectar a la descendencia.
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Sin negar la importancia de la madre durante el embarazo, los expertos insisten en no olvidar que también los hábitos del padre, y factores como el hambre, el estrés, la exposición a contaminantes y la discriminación dejan su rastro indeleble en la prole. / Imagen: Jerry Lay
“Centrarnos en lo que sucede durante el embarazo es apropiado, pero incompleto. Lo que falta es investigar qué pasa con los padres antes de la concepción que pueda afectar a esperma y al óvulo. Quizás sea igual de importante que lo que sucede durante la gestación”, advierte a Sinc Susan Murphy, directora del laboratorio de epigenética en la Universidad de Duke (EE UU).
En un estudio reciente, Murphy y otros colegas demostraron que la obesidad paterna, y no la materna, se asocia a una menor metilación del gen IGF2. Los investigadores advertían que ser un padre obeso puede perjudicar la salud de los hijos. “Es responsabilidad de cada uno tener una nutrición apropiada y un estilo de vida sano, no solo por la propia salud y la de nuestros gametos, sino también para servir de modelo a nuestros hijos –reflexiona Murphy–. Pero culpar a quienes no tienen buenos hábitos tampoco es productivo. La sociedad debe esforzarse en educar”.
El padre tiene mucho que decir
Concretamente, en la obesidad es difícil determinar la contribución de cada progenitor por separado, pero sí hay otros aspectos que están relacionados de manera específica “o con uno o con otro, e incluso con los abuelos”, explica la investigadora. Experimentos con variables que solo afecten al padre y su herencia –lo que se conoce por herencia a través de la línea germinal masculina– son difíciles de llevar a cabo en humanos.
De momento, son modelos animales los que asocian la exposición de los machos a pesticidas, radiaciones y dietas grasas con alteraciones epigenéticas en la descendencia. “Estamos descubriendo que la herencia paterna también tiene algo sustancial que decir y que la historia del padre no es trivial”, opina Oliva sobre estos trabajos.
“Culpar a quienes no tienen buenos hábitos no es productivo. La sociedad debe esforzarse en educar”, advierte Murphy
El hecho de que no se puedan extrapolar resultados de ratones a humanos es una faena para escribir titulares llamativos en los periódicos, pero no limita el avance de la investigación. “Estos estudios ofrecen información muy valiosa sobre qué cambios debemos buscar en humanos expuestos a condiciones parecidas a las de los roedores –defiende Murphy–. Además, también nos permiten probar estrategias de mitigación de alteraciones epigenéticas que ya se hayan producido”.
De ahora en adelante...
“Seguimos avanzando poco a poco. Las cohortes de individuos son cada vez mayores y se intenta obtener muestras a lo largo de toda la vida de los sujetos y en diferentes tejidos para ver si las marcas epigenéticas son temporales”, expone Michael Kobor, quien también advierte que falta un largo trecho para poder asegurar de manera concluyente cómo estos hallazgos afectan a la salud del humano adulto.
Sobre todo este embrollo epigenético, Sarah Richardson insiste en la importancia de contextualizar los estudios que vayan saliendo a la luz. “A lo largo de la historia, resultados preliminares sobre daño fetal han provocado una regulación excesiva sobre el comportamiento que debían tener las madres –explica la experta–. Con el tiempo, dichos resultados y recomendaciones se han moderado de manera muy considerable”.
En realidad, muchos de los factores reconocidos por tener efectos transgeneracionales adversos están íntimamente relacionados con la clase social, por lo que, más que soluciones individuales, los expertos apuestan por cambios globales. Como reflexiona Richardson, “se han cargado demasiado las culpas en las embarazadas”. Al reconocerlo, “puede que estemos chafando algunas ilusiones que se han depositado en la epigenética, pero mejoraremos la salud de las futuras madres sin limitar su libertad”.

jueves, 12 de febrero de 2015

TODO EL PP DE ANDALUCIA ORIENTAL ESTA EN LA MAFFIA

Golpe al líder de la distribución en España por tráfico de fármacos

Detenidos tres altos cargos de una filial de Cofares acusados de exportación ilegal

La persecución contra el tráfico de medicamentos ha dado un salto cualitativo y alcanza por primera vez a una de las grandes empresas de distribución en España: Cofares. La macrooperación de ámbito nacional que iniciaron en mayo de 2014 el magistrado del Juzgado de Instrucción número 3 de Teruel, Jerónimo Cano de Lasala, y la Guardia Civil de la provincia, y que supera ya los 80 imputados, ha llevado a la detención de tres responsables de la firma Euroserv Alicante por sacar, presuntamente, los fármacos del circuito legal de precio intervenido para venderlos a precios mucho más jugosos en el extranjero. La compañía fue absorbida por Cofares hace algo más de cuatro años y tiene actividad en seis provincias del sureste de la península.

Los arrestados, que ayer fueron puestos en libertad tras declarar ante el juez como presuntos autores de cinco delitos —contra la salud y la hacienda pública, blanqueo de capitales, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal— son el gerente de la compañía, José P. A., la directora técnica, Raquel S. A., y el jefe del departamento comercial, Francisco Manuel D. L. También fueron citados como imputados una comercial, María Soledad G. S, y un trabajador de la división internacional, Manuel Santiago R. S.
La Guardia Civil llegó hasta ellos este lunes, a petición de la Fiscalía de Teruel, tras registrar la semana pasada seis almacenes pantalla en Granada, Almería y Málaga. Según los investigadores, estas intermediarias reclutaban presuntamente farmacéuticos que se saltaban la prohibición de vender solo a pacientes y les dispensaban los fármacos a cambio de una comisión. Las pequeñas distribuidoras, a su vez, ponían supuestamente los medicamentos en manos de Euroserv Alicante para su venta en el extranjero, donde el margen de beneficio puede llegar en los casos más extremos hasta el 800%. Es más, las mismas fuentes apuntan a que la filial de Cofares habría elaborado listados con los fármacos concretos con los que se quería lucrar.
Euroserv Alicante declinó ayer atender a este diario y remitió a Cofares Madrid. “Aunque es una empresa que se gestiona de forma independiente, forma parte del grupo Cofares”, admitió desde la matriz, una portavoz, que trasladó su “sorpresa” por las detenciones, así como la disposición de la firma a colaborar con el juez. “No teníamos constancia de ninguna irregularidad. Esperaremos la decisión del juez, pero si se confirma que han exportado medicamentos ilegalmente serán cesados”, añadió. Miguel Valdés, de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos, la patronal del sector, se pronunció en parecidos términos: “Si de estos hechos se derivan responsabilidades, que las asuman quienes tengan que hacerlo”.
"Si se confirma la exportación ilegal serán cesados", dice la empresa matriz
La operación Convector —y otras practicadas en los últimos años en España— se habían saldado hasta ahora con la detención de farmacéuticos, comerciales o responsables de pequeños almacenes de distribución. Nunca se había imputado al responsable de una filial de una gran firma como la cooperativa Cofares, que con 9.654 farmacéuticos como socios cooperadores y más de 4.500 farmacias como clientes, facturó más de 2.521 millones de euros en 2013. Todo lo que había hasta la fecha eran indicios de que personal de alguna gran distribuidora podría estar implicado.
El juez que instruye el caso por la operación Convector, que alcanza ya a más de 200 farmacias, solo ha levantado el secreto de una pequeña parte del sumario, pero su contenido es ya suficientemente llamativo. “Hay unas empresas intermedias a las cuales los farmacéuticos trasladan este género [fármacos a precio intervenido] y este género luego nos lo envían a nosotros”, le confiaba en una conversación intervenida Gonzalo J., comercial de Alliance Healthcare, otra de las grandes del sector, al empleado de una farmacia de Tarragona. “Son empresas externas (...). Entonces tú compras el género con la superbonificación del laboratorio, esta bonificación se la pasas a esta empresa y esta empresa nos la vende a nosotros (...). Está ahí la jugada. O sea, tú ganas algo, la empresa gana algo y yo gano algo, ¿sabes?”. Su interlocutor le insiste: “Pero es que, el nivel, lo de Cofares, estaba claro, había gente que hace el pedido lo mandan a Cofares directamente, hostia”. Y el comercial evidencia entonces que hay distintos modus operandi. “No, nosotros no hacemos esto”. “Ahora es todo con factura y a través de una empresa intermedia (...). Esto es tan complicado, hay un departamento solo para esto”.
'Convector' suma ya 80 imputados entre boticarios y jefes de almacenes pantalla
La gran diferencia de precios que existe entre España y el extranjero en determinados fármacos alimenta este negocio ilegal, que afecta fundamentalmente a fármacos sin alternativa terapéutica y con alta demanda, como anticancerígenos o inmunosupresores para pacientes trasplantados. Y es un negocio que trasciende el mero fraude porque ha llegado a provocar desabastecimientos. Uno de los más sonados ocurrió en 2014. La mercaptopurina para tratar la leucemia infantil desapareció de las farmacias. La denuncia de una asociación de padres de niños con cáncer llevó a la Guardia Civil —que trabaja codo con codo con Hacienda y con la Agencia Española del Medicamento en la lucha contra el tráfico ilegal— a desmantelar otra red delictiva a finales 2014 en Galicia.
El problema con el que se encontraban hasta ahora las autoridades es que los imputados acababan sancionados con meras multas por un fraude que afecta a la salud. Eso cambiará con el nuevo Código Penal. La reforma aprobada en el Congreso el mes pasado contempla aplicar penas de prisión para quien trafique con medicamentos con vista a la exportación irregular.

miércoles, 11 de febrero de 2015

APOLIYAR O SOBAR,ES LO MISMO

¿Cuántas horas necesitamos dormir según nuestra edad?

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Mujer durmiendo
La mayoría de las personas saben que tener una buena noche de sueño es importante, pero muy pocas pasan ocho o más horas entre las sábanas.
Para complicar aún más las cosas, estimulantes como el café y las bebidas energéticas, además del reloj despertador y las luces -incluyendo las de los dispositivos electrónicos- interfieren con el ritmo circadiano (el ciclo de vigilia y sueño).
Aunque reconoce que el dormir está especialmente afectado por el estilo de vida y la salud de cada individuo, un panel de expertos en sueño de la National Sleep Foundation, un instituto de investigación estadounidense sin fines de lucro con sede en Arlington (Virginia), publicó recomendaciones generales en función de cada edad.
Los recién nacidos son las personas que más horas necesitan dormir.
Los consejos son los siguientes:
  • Recién nacidos (0-3 meses): lo ideal es que duerman entre 14-17 horas cada día, aunque también es aceptable que lo hagan entre 11 y 13 horas. Lo que no se aconseja es dormir más de 18 horas.
  • Bebés (4-11 meses): se recomienda que duerman entre 12-15 horas. También es aceptable que descansen entre 11 y 13 horas, pero nunca más de 16 o 18 horas.
  • Niños pequeños (1-2): no es recomendable que duerman menos de 9 horas y más de 15 o 16. Lo que se aconseja es que descansen entre 11 y 14 horas.
  • Niños en edad preescolar (3-5): entre 10-13 horas sería lo adecuado. Los expertos consideran que menos que 7 y más de 12 no sería aconsejable.
  • Niños en edad escolar (6-13): lo recomendable sería dormir entre 9 y 11 horas.
  • Adolescentes (14-17): el rango de sueño aumentó en una hora a 10,08 horas (antes era entre 8,5 y 9,5)
  • Adultos más jóvenes (18 a 25): entre 7-9 horas al día, y no menos de 6 ni más de 10-11.
  • Adultos (26-64): lo ideal sería dormir entre 7 y 9 horas, aunque no siempre se logra.
  • Adultos mayores (de 65 años): lo saludable es descansar entre 7-8 horas al día.

Mejorar el sueño

Hombre durmiendo
La falta de sueño puede afectar a la salud y la vida laboral de las personas.
Los expertos también ofrecieron una serie de consejos para lograr un sueño saludable:
  • Mantener un horario de sueño, incluso los fines de semana.
  • Practicar una rutina para dormir relajado.
  • Hacer ejercicio físico a diario.
  • Asegurar condiciones ideales de temperatura, ruido y luz en el dormitorio.
  • Dormir en un colchón y una almohadas cómodos.
  • Tener cuidado con el alcohol y la cafeína.
  • Apagar los aparatos electrónicos antes de acostarse.