jueves, 26 de marzo de 2015

Un tercio de las mujeres finge sus orgasmos para terminar cuanto antes la relación sexual


Una nueva encuesta afirma también que suelen simular haber llegado al clímax para no herir los sentimientos de su pareja

Un 27% de las mujeres fingen los orgasmos para terminar cuanto antes una relación sexual con su pareja. Así de tajante es la encuesta publicada esta semana por la revista «Cosmopolitan» y de la que se ha hecho eco la versión digital del «Daily Mail». Sin embargo, este no es el único dato que ha desvelado dicha investigación, pues también destaca que hasta un 28% simulan haber llegado al clímax para no herir los sentimientos de su pareja.
La encuesta, que ha sido realizada en base a 2.300 entrevistas,empieza señalando que un 67% de las mujeres han fingido en alguna ocasión un orgasmo mientras mantenían una relación sexual. Las razones principales que arguyen para ello son, en primer lugar, no herir los sentimientos de su pareja y, en segundo, terminar cuanto antes.
En este sentido, la investigación también señala que ellas tienen orgasmos el 57% de las veces en que practican sexo, mientras que, según creen, sus parejar llegarían al clímax en un 95% de las ocasiones.
Las mujeres también critican a través de esta encuesta que sus parejas no se esfuercen por hacer que el sexo sea placentero para ambos. Así pues, un 72% de ellas considera que los hombres tan sólo se preocupan de su propia satisfacción durante la relación. Tampoco faltan las que dan razones concretas explicando por qué no llegan al clímax. Concretamente, un 50% afirma no conseguirlo «por poco», mientras que un 35% determina que es debido a la falta de estimula

miércoles, 25 de marzo de 2015

LA MODA ARGENTINA DE PASEAR DESNUDAS


“El desnudo es más que un piquete”

Paula Brindisi .Protagoniza intervenciones sorpresivas en las que se pasea sin ropa. “Estoy a favor de anular la mirada perversa”, dice.
Contame qué significa cruzarse una mujer en bolas.
Es un símbolo de libertad y alegría. Igual, mi proyecto pone en juego personas de ambos sexos. Es cuestionarse sobre el propio pudor y la ridiculez de estar vestidos.
¿Para qué sirve desnudarse en la calle una o dos veces por mes?
UrbaNudismo-desnudArte es un proyecto fotográfico itinerante. No es una o dos veces al mes, sino que son intervenciones sorpresivas que ni yo sé cuándo se dan. Podemos protestar desnudas porque, precisamente, el morbo y el voyeurismo convocan y llaman la atención. Desnudarse es más efectivo que un piquete. Podemos convocar a grupos que se animen a desnudarse pacíficamente para protestar. Por otra parte es hacer realidad el típico sueño de salir desnudos a la calle y cuestionarse qué sucede con todo eso. Sirve para plasmarlo en fotografías y en arte multimedial, con el fin de imprimir un libro. La idea básica del Urbanudismo es la de poder romper con el concepto policial y religioso de que el cuerpo de la mujer es una fuente inagotable de pecados, y que cuánto menos ropa se tiene se va convirtiendo en una exhibición cada vez más obscena hasta llegar a una suerte de “indecencia” insólita.
¿Vos decís que sigue llamando la atención el famoso “desnudo artístico”?
Definitivamente sí. El cuerpo es bello, estético, llamativo, da curiosidad al espectador.
Te confieso que cuando veo una mujer leyendo “Cincuenta sombras de Grey” me caliento un poco.
No lo leí, pero me dijeron que es malísimo.
¿Cómo podrías hacer para vivir desnudándote un poquito cada día?
No entiendo la pregunta. Mi proyecto no apunta a algo erótico ni tiene intenciones de calentar a la gente. Es más bien un proyecto sociológico. ¿Te sirve igual para la nota?
¡Totalmente! Sólo me interesaba saber si podrías vivir de esto.
No vivo de esto. Soy modelo de desnudos para diferentes artistas como Arturo Aguiar y Edgardo Delfino, y trabajo como productora general para el fotógrafo Alejandro Ferrer. Yo soy de las que todavía no entiende por qué no se puede hacer topless en una playa argentina sin que venga un guardavidas, un concesionario de playa o alguna vieja mojigata a retarnos. ¿Mostrar los pechos con los que amamantamos es obsceno? ¿Una malla “hilo dental” que muestra las nalgas y el monte de venus es aceptable y la desnudez no?
¿Contra qué protestás?
Contra nada. Es a favor de quitarse prejuicios y anular la mirada perversa sobre el cuerpo desnudo. No asociar el desnudo con lo sensual. También para que se pueda realizar el sueño que tenemos todos de salir a la calle desnudos y para que vivamos una experiencia única de libertad en su máxima expresión.
¿Es lógico pensar que las feministas de suplementos como “Las 12” te desprecien o algo así?
Para mí el proyecto no tiene como objetivo agradar, por ende eso queda al criterio de cada uno.
¿Pero el feminismo banca o muerde?
Las feministas aún no se hicieron escuchar con respecto a UrbaNudismo.
¿Qué te pondrías para calentarme un poco?
La verdad es que no quiero calentarte ni un poco, ni mucho. Lo que hago yo se opone a la exhibición del cuerpo de la mujer con fines morbosos, en definitiva comerciales. Dejemos de lado la hipocresía.
En tus performances, ¿el criollo promedio te confunde con una “puta” o con una “loca”?
Con eso y mucho más... Hay preguntas que no entiendo bien dónde apuntan.
Vos imaginá que soy el inconsciente colectivo. ¿Qué pasa cuando te reconocen vestida?
Me preguntan de todo, me retan, me aconsejan, me felicitan y algunos me dicen que quieren participar de un desnudo masivo... La verdad es que me miran como si fuese un extraterrestre, una amenaza a la sociedad, un monstruo.
¿Y qué sos?
Soy nada más que una mujer práctica y resolutiva que va al frente.
¿Si no estuvieras así de buena te animarías a mostrarte?
Siempre y cuando me sienta cómoda, no me importa cómo me encuentre físicamente. No busco cuerpos bonitos, busco mostrar los cuerpos tal cual son y la variedad de estilos... En realidad pongo en juego historietas que leí de Milo Manara en mi adolescencia.
¡Milo Manara!: “El Click”, “El perfume de lo invisible”. Ese fue mi porno temprano.
Prefiero El camino oculto: una mujer que sólo puede vivir si logra representar sus obras por distintos lugares, algunos urbanos.

El comico argentino Pinti analiza "cosas de viejitos"



El tiempo corre, la vida pasa y, con una ayudita de la suerte, los genes, la disciplina individual, los adelantos de la medicina preventiva y la actividad física cultivada como método permanente, los seres humanos podemos llegar a edades avanzadas.  En un mundo lleno de contradicciones vemos aumentar el promedio de vida en unas comunidades y crecer en forma alarmante la mortalidad infantil, en otras. Pero, contradicciones aparte, experimentamos sensaciones a las que nuestros abuelos no estaban acostumbrados. Una de ellas es la relación gobernantes-gobernados, un índice del supuesto adelanto moderno que marca nuestra época.
Lo que ocurría cuando el que esto escribe era un niño es que los gobernantes tenían la edad de nuestros abuelos. O sea, eran señores mayores con mentalidades acordes a sus épocas que no coincidían necesariamente con lo que los niños y jóvenes pensábamos del mundo circundante.

En un mundo lleno de contradicciones vemos aumentar el promedio de vida en unas comunidades y crecer en forma alarmante la mortalidad infantil, en otras

Cumplidos y superados los cuarenta años nos enfrentamos a contemporáneos. Es decir, gente que había pasado por los mismos avatares que nosotros. Estábamos y nos sentíamos iguales o al menos muy semejantes, podíamos discutir, polemizar, coincidir o discrepar desde experiencias comunes. Nuestra memoria colectiva sufría las mismas lagunas, los mismos baches y las mismas contradicciones que los que estaban "allá arriba" en esa especie de torre de marfil, mezclada con torre de Babel, por lo confusa, y de Pisa, por lo torcida e insegura.

Sin embargo, los adelantos, las medicinas y la suerte nos permitieron a muchos y muchas de la clase 1930-1950 llegar sin demasiadas alteraciones mentales a superar los sesenta, los setenta y los ochenta. Y experimentar, no como una minoría insignificante de viejos chotos que deliran en geriátricos, sino como ciudadanos activos, informados y con una amplia experiencia de vida, sensaciones concretas que fueron desde el déjà vu -

o sea, esta película ya la vi, este discurso ya lo oí y a estos los tengo junados de varias administraciones- hasta el asombro incrédulo de situaciones nuevas que pensábamos no ver jamás en nuestra sociedad.

Ahora los que nos gobiernan o intentan hacerlo en un futuro razonablemente próximo tienen la edad de nuestros hermanos menores, nuestros hijos

Ahora los que nos gobiernan o intentan hacerlo en un futuro razonablemente próximo tienen la edad de nuestros hermanos menores, nuestros hijos y, si la ciencia sigue avanzando tendrán la edad de nuestros nietos. Y, más allá de sus ideologías, métodos y matices políticos, representarán a un mundo dramáticamente distinto al nuestro. No se trata solamente de redes sociales, Twitter, Facebook, lenguajes y velocidades diferentes, sino de concepciones de vida y refundación de pautas de conducta, códigos de convivencia y maneras de enfrentar los eternos conflictos humanos que pasan por lo geopolítico, lo económico y lo social y que, en eso los tiempos no cambian desgraciadamente, desembocan en guerras, espionajes siniestros, ambiciones sin límites y necesidad de dominar al más débil y explotar al indefenso.

Cada vez quedan más atrás en la historia y más borrosos, confusos y contradictorios atropellos a la dignidad humana como la esclavitud, los fanatismos religiosos, las crueldades, los circos romanos, las persecuciones raciales, los abusos de todos los supuestos países civilizados y las catástrofes y agresiones a la naturaleza. Solo los muy viejitos tienen frescos esos horribles recuerdos y sienten el pavor de saber a qué conducen esos extremos. Sin embargo, de poco sirve nuestra palabra y nuestra sospechosa memoria, nuestro testimonio se toma como un delirio o una exageración.

"El mundo es distinto hoy en día", nos repetirán hasta el cansancio y sí, lo es, pero la base esencial no cambia, te lo dice un abuelo que todavía está en sus cabales..

martes, 24 de marzo de 2015

Confirmado: el glifosato es cancerígeno, según la OMS

 
A casi un año de la muerte del científico del Conicet, Andrés Carrasco, la OMS le dio la razón: el glifosato es cancerígeno. Incluso en el paper en donde detalla los peligros del herbicida se refiere a las consecuencias que provoca en animales.

A través de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (Iarc), dependiente de la OMS, se declaró a cinco pesticidas como cancerígenos “posibles” o “probables”. El herbicida glifosato (sustancia activa del Roundup, de Monsanto uno de los herbicidas más vendidos) y los insecticidas diazinón y malatión han sido clasificados como “probablemente cancerígenos para los humanos”.
En la Argentina se usan unos 300 millones de litros de glifosato en 28 millones de hectáreas, especialmente en las que se produce soja. Sobre el herbicida glifosato hay “evidencia limitada” de que puede producir linfoma no-Hodgkin en seres humanos, y hay pruebas “convincentes” de que puede causar cáncer en animales de laboratorio. Su uso se ha disparado a partir del desarrollo de cosechas modificadas genéticamente para hacerlas precisamente resistentes al uso de este agente.
Cabe recordar la descalificación por parte de las autoridades nacionales de los estudios realizados por Carrasco que habían confirmado lo que ahora asegura el organismo internacional.
Al mismo tiempo, los insecticidas tetraclorvinfos y paratión han sido designados como “posiblemente cancerígenos para el ser humano” por esta agencia, con sede en la ciudad francesa de Lyon.
Estos dos últimos productos entraron en el llamado Grupo 2B establecido por la Iarc al hallarse “evidencias convincentes” de que esos agentes causaron cáncer a animales de laboratorio.
El tetraclorvinfos está prohibido en la Unión Europea, aunque en EEUU continúa usándose incluso en mascotas, y el uso de paratión está muy restringido desde los años 80 del pasado siglo.
El insecticida malatión, por su parte, ingresó en el Grupo 2A por las “evidencias limitadas” de que produciría linfoma no-Hodgkin y cáncer de próstata en humanos, según recogen estudios realizados en agricultores de Estados Unidos, Canadá y Suecia publicados desde 2001.
Este agente se usa en la agricultura y se produce en grandes cantidades en todo el mundo, aunque la exposición de la población es baja y sucede principalmente en residencias cercanas a áreas en las que se ha utilizado.
El diazinón es “probablemente cancerígeno” al haber “evidencia limitada” de su relación con la aparición de linfoma no-Hodgkin y cáncer de pulmón en quienes se han visto expuestos a él, según estudios realizados en EEUU y Canadá.
Existe una “fuerte evidencia” de que el diazinón indujo daños sobre el ADN o sobre los cromosomas. Se ha utilizado normalmente en agricultura y para el control de insectos caseros y de jardín, aunque su volumen de producción es relativamente bajo, especialmente después de las restricciones que entraron en vigor en 2006 en EEUU y la UE.

NO FUMES PAPA...O MAMI


El tabaco pasivo en niños duplica el riesgo de cardiopatías cuando sean adultos

.

El humo del tabaco provoca daños irreversibles en la estructura de las arterias de los niños, lo que incrementaría el riesgo de enfermedad cardio y cerebrovascular cuando sean mayores


Si fuma delante de sus hijos ya puede dejarlo, y no solo para mejorar su propia salud. Según un estudio que se publica en la revista «Circulation» los niños expuestos al humo del tabaco de sus padres podrían tener mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca de adultos que aquellos cuyos padres no fuman. Los datos se suman las evidencias que sugieren que la exposición al tabaquismo paterno y materno, tiene un efecto duradero en la salud cardiovascular de los niños en la edad adulta. De hecho, un trabajo publicado en «European Heart Journal» hace apenas un año por este mismo equipo mostraba que el humo del tabaco provoca daños irreversibles en la estructura de las arterias de los niños, lo que incrementaría el riesgo de enfermedad cardio y cerebrovascular cuando sean mayores. Los investigadores de Tasmania, Australia y Finlandia destacaron que en el caso en el que ambos progenitores fumen se añade un extra de 3,3 años a la edad de los vasos sanguíneos cuando los niños sean adultos.
En este nuevo trabajo se ha analizado a los participantes del 'Estudio sobre el riesgo cardiovascular en jóvenes finlandeses', que incluyó la exposición infantil al tabaquismo de los padres en 1980 y 1983. Los investigadores coordinado por Magnussen Costan, de la Universidad de Tasmania (Australia) recogieron datos de la ecografía carotídea en la edad adulta en 2001 y 2007. En 2014, midieron los niveles de cotinina, un biomarcador de exposición al humo pasivo, en la sangre durante la infancia de los participantes a partir de muestras recogidas y congeladas en 1980. El porcentaje de niños con niveles de cotinina no detectables fue mayor en los hogares donde ninguno de los padres fumaba (84%), más bajo en los niños donde uno de los progenitores fumaba (62%) y mucho más bajo en las familias donde ambos padres fumaban (43%).
Los expertos estimaron que independientemente de otros factores, el riesgo de desarrollar acumulación de placa carotídea (precuela de un infarto o ictus) en la edad adulta era casi dos veces mayor en los niños expuestos al tabaco de uno o dos progenitores en comparación con los hijos de padres que no fuman.

No fume en casa en ninguna parte

Y dicho riesgo seguía siendo elevado aunque los padres limitaran la exposición de sus hijos; así, era casi dos veces más elevado en los niños cuyos padres fumaban pero parecían limitar la exposición de sus hijos y cuatro veces mayor en aquellos con padres fumadores que no hacían nada por reducir la exposición de sus hijos al humo del tabaco.
«Aunque no podemos confirmar la presencia de cotinina detectable en la sangre de los niños de este estudio era el resultado directo de la exposición al humo pasivo de sus padres, sabemos que la principal exposición de los niños al humo pasivo se produce en el domicilio», concluye Costan.
Y añade que la mejor manera de proporcionar la mejor salud cardiovascular a largo plazo para sus hijos es no fumar. «Y para aquellos padres que están tratando de dejar de fumar, que tengan en cuenta que no deben hacerlo delante de sus hijos ni de su entorno, es decir, no fumar dentro de casa o el coche».

lunes, 23 de marzo de 2015


9

Inteligencia artificial: ¿Progreso o amenaza existencial?

Aunque quizá, como dice Max Tegmark, «la mayor amenaza de la humanidad sea nuestra propia estupidez»

POR MAR ABAD ( @MARABAD )
E
sto era un día cualquiera en la Tierra. Un alienígena de una civilización superior envió un mensaje a un terrícola y le dijo:

—Hola. Somos los marcianos y llegaremos al tercer planeta dentro de un par de décadas.
—De acuerdo. Llamadnos cuando lleguéis. Y… por cierto, ¿os dejamos las luces encendidas?
Pongamos que esos terrícolas son los científicos de hoy y que los extraterrestres representan la Inteligencia Artificial (IA). Las orejas del lobo son las mismas.
(Ilustración de Valistika)
Esta escena muestra, según cuatro investigadores, la despreocupación actual de gran parte de la comunidad científica respecto a las maldades que podrían hacer las máquinas el día que sean más listas que los humanos. El escenario apareció en un artículo escrito por Stephen Hawking (director de investigación del Centro de Física Teórica de Cambridge), Max Tegmark (autor de Our Mathematical Universe), Stuart Russell (coautor de Artificial Intelligence: a Modern Approach) y Frank Wilczek (profesor de Física en el MIT) el pasado mes de abril.
En el texto, titulado Transcending Complacency on Superintelligent Machines, decían que la IA nos ha llevado ya a un mundo donde los coches saben conducirse solos y donde tienes a un asistente personal metido en el móvil. Hasta ahí todo bien, pero esa misma inteligencia también sabe ya cómo elegir y atacar un objetivo militar sin que ningún soldado dé la orden.
Es la misma inteligencia que temen muchos economistas como Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee. Estos autores advierten en su libro The Second Machine Ageque los algoritmos tienen cada vez más poder en las cuentas del mundo y que ya han causado algunos temblores en los mercados financieros.
La IA está creciendo a una velocidad incierta. Para unos, demasiado rápido. «El riesgo de que ocurra algo realmente peligroso está a solo cinco años. Diez, máximo», escribió Elon Musk en el blog Edge.org. El fundador de SpaceX es uno de los grandes agoreros de nuestro tiempo sobre los peligros de esta tecnología, aunque quizá, en esa ocasión, se aceleró al teclado porque al poco borró lo dicho.
Y para otros, avanza demasiado despacio. Eric Schmidt dijo en una entrevista con la revista Wired que estas máquinas son mucho más primitivas de lo que cualquiera pueda imaginar. El presidente ejecutivo de Google trabaja en el desarrollo de sistemas inteligentes como el vehículo autónomo y las búsquedas predictivas. Lleva décadas entre máquinas y sabe el recelo que han despertado siempre. Desde hace siglos, dicen que roban el trabajo a los humanos, pero, según Schmidt, esto no está tan claro. Quizá podían estar dignificándolo. Él piensa que hay pruebas de que, en general, las personas que trabajan con un ordenador cobran un sueldo mayor que las que desempeñan otros oficios. La única amenaza que se plantea es que ningún sistema educativo en el mundo está enseñando a los niños a utilizar y conocer bien unos dispositivos que cada día son más inteligentes.
Los cuatro firmantes de Transcending Complacency on Superintelligent Machines escribieron que pueden imaginar perfectamente una tecnología capaz de intervenir en los mercados financieros, manipular a los líderes humanos y desarrollar armas que las personas ni podemos comprender. «El impacto de la IA depende, a corto plazo, de quién lo controle y, a largo, de si puede ser controlada de algún modo».
STEPHEN HAWKING: «EL DESARROLLO TOTAL DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL PODRÍA LLEVAR A LA EXTINCIÓN DE LA RAZA HUMANA» BBC, DICIEMBRE 2014
Hace tiempo que esta inquietud empezó a levantar instituciones de investigación sin ánimo de lucro. El Centro de Estudios de Riesgo Existencial de Cambridge, el Instituto del Futuro de la Humanidad, el Instituto de Investigación de las Máquinas Inteligentes o el Instituto del Futuro de la Vida (FLI). Este último ha publicado un manifiesto en el que 400 científicos plantean unas guías para «maximizar los beneficios y minimizar las potenciales dificultades» de la IA. Entre las firmas del documento, titulado Research priorities for robust and beneficial artificial intelligence, están Hawking, Max Tegmark, Elon Musk y cientos de profesores de las mejores universidades del mundo.
Musk se lo ha tomado en serio. Ha donado 10 millones de dólares al Instituto del Futuro de la Vida para investigar cómo podemos asegurarnos de que la IA no se volverá contra los humanos. El CEO de la compañía de coches eléctricos Tesla Motors llegó a decir en una conferencia de Vanity Fair que la inteligencia artificial en un estadio avanzado podría crear robots que aniquilara a humanos como hoy borramos spam, y en otra ocasión soltó que «potencialmente es más peligrosa que los misiles nucleares».
Pero esta copla del fin del mundo de un plumazo no es nueva. La mayor amenaza de la raza humana no son los marcianos. Es la propia raza humana. Nosotros hemos creado las armas de destrucción masiva. Un científico como Nikola Tesla hablaba del ‘rayo de la muerte’. Albert Einstein escribió una carta al presidente Roosevelt para recomendarle que lanzara su terrorífica bomba atómica en la cabeza de los japoneses.
«La mayor amenaza de la humanidad es nuestra propia estupidez», confesó Tegmark en una entrevista en The Atlantic. Y, efectivamente, su argumento es irrebatible. Hay más personas que conocen a Justin Bieber que a Vasili Arkhipov, un oficial soviético que evitó la guerra termonuclear en la crisis de los misiles en Cuba de 1962, o que a Bo Jackson, uno de los grandes atletas de todos los tiempos.
MAX TEGMARK: «DE LO QUE DEBERÍAMOS PREOCUPARNOS ES DE QUE NO ESTAMOS PREOCUPADOS» THE ATLANTIC, MAYO 2014
En esa estupidez, dicen algunos, se incluye imaginar la inteligencia artificial como un humano o una mascota. Uno de los fundadores del Instituto del Futuro de la Humanidad, Nick Bostrom, advierte de que estas máquinas, aunque pudieran parecerlo, nunca serían como una persona. El científico cree que hay que pensar que es un dispositivo con poder e indiferencia y que, al jugar al ajedrez, se puede ver claramente. La máquina desplaza una ficha, predice posibles respuestas y, en función de lo que haga el adversario, analiza y mueve después. Desde la frialdad de los algoritmos. Punto.
Hawking comparte esa sensación de que las máquinas no tienen escrúpulos. El científico vive con una de ellas: el artefacto que traduce sus pensamientos al resto del mundo. Un día del último diciembre el cosmólogo hablaba con la BBC. Dialogaban sobre el nuevo software de Intel que había empezado a utilizar su asistente lingüístico inerte. Unos ingenieros y expertos en educación habían creado un programa que va aprendiendo cómo piensa el científico para adelantarse a las palabras que quiere decir y acelerar, así, el ritmo de su conversación. Una especie de escritura predictiva de móvil pero llevada al pensamiento.
Esta máquina es aún una forma muy básica de inteligencia artificial. Pero no importa que aún esté en su más remota infancia. El cosmólogo ya ve las orejillas al lobo. Reconoce que estas tecnologías son muy útiles (¡faltaría más!), pero, a la vez, teme a un artefacto mucho más astuto que el humano. El bicho digital podría hacerse independiente y rediseñarse constantemente para ser cada vez más potente. «Los humanos estamos limitados por una evolución biológica muy lenta», dijo a la BBC. «No podríamos competir con ese tipo de inteligencia y acabaríamos siendo suplantados por ella».
Eso sería la encarnación de la peor pesadilla distópica. Los inventores que acaban siendo devorados por los monstruos que criaron. «El esfuerzo por crear máquinas más inteligentes que nosotros podría llevar al exterminio de la raza humana», indicó Hawking esa mañana de frío inglés.
ai2
(Ilustración de Valistika)
Ray Kurzweil no ve la cosa tan dramática. El director de ingeniería de Google tiene una fecha exacta. En 2029 las máquinas podrán flirtear, aprender de su propia experiencia y hacer chistes. El ingeniero computacional ha escrito cinco libros sobre inteligencia artificial y piensa que tampoco hay que temerle tanto. Al fin y al cabo, «ha conseguido mejorar el diagnóstico y la cura de enfermedades, desarrollar energías renovables, limpiar la atmósfera, ayudar a personas con discapacidades (incluso ha dado voz a Hawking) e innumerables cosas más».
El futurista escribió esta lista, el pasado diciembre, en un artículo titulado Don’t Fear Artificial Intelligence. Ahí decía que es cierto que hay que andarse con cuidado. La inteligencia artificial, efectivamente, podría ser un peligro para la humanidad. Pero también lo son las bombas y la injusticia social.
«Si la IA se convierte en una amenaza existencial, no será la primera. La humanidad introdujo un riesgo existencial cuando yo era un niño sentado en mi pupitre durante la Guerra Fría en los años 50», siguió. Desde entonces la distopía más paranoica podía envolver el mundo. Desde la muerte de millones de personas con solo pulsar un botón a un virus bioterrorista que arrasara con la raza humana.
Esto, por el momento, no ha ocurrido. La IA tampoco tiene que exterminar a la población mundial si se establecen unos estándares éticos. Kurzweil toma como ejemplo la biotecnología. Dice que va un par de décadas por delante de la inteligencia artificial. En 1975 organizaron un encuentro, Asilomar Conference on Recombinant DNA, para asegurarse de que la evolución de esta disciplina no traería problemas. El documento ha funcionado. Veinte años después la biotecnología ha hecho volar a la medicina y, por el momento, no ha provocado ninguna catástrofe.
ELON MUSK: «CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL ESTAMOS INVOCANDO AL DEMONIO» MIT CAMBRIDGE, OCTUBRE 2014
Esto es justamente lo que ahora tratan de hacer las instituciones preocupadas por el futuro de la humanidad. Kurzweil ve razonable «definir la misión de cada programa de IA y construir dispositivos de seguridad encriptados que eviten usos no autorizados». Pero el remedio más efectivo para que las máquinas no se disloquen es «trabajar en el gobierno humano y las instituciones sociales», escribió el ingeniero. «Ya somos una civilización humano-máquina. El mejor modo de evitar un conflicto destructivo en el futuro es continuar avanzando en nuestros ideales sociales. Esto ya ha conseguido reducir mucho la violencia».
Este es uno de los argumentos que más utiliza el otro bando. El que opina que Hawking y Musk han dramatizado un poco. El psicólogo experimental de la Universidad de Harvard Steven Pinker y otros científicos creen que el avance de la civilización tecnológica va acompañado de una reducción de la violencia. «Este descenso se debe, claramente, al hecho de que el progreso de la ciencia y la tecnología se debe al intercambio de ideas libres y no violentas entre los científicos y los ingenieros. La violencia entre los humanos es un residuo de nuestro pasado tribal. La IA nacerá como individuo, no como miembro de una tribu, y tendrá una actitud científica de no violencia», asegura el profesor de Física Matemática Frank Tipler en un artículo de Edge.org.
Decidir si la inteligencia artificial es peligrosa o milagrosa no es tan fácil. En realidad, ahora mismo, depende más de la mirada de los humanos que de las máquinas en sí. El fundador de la compañía Embody Corp, Roman Ormandy, considera en su artículo Google and Elon Musk to Decide What Is Good for Humanity que el objetivo desde el que se observa el asunto está viciado. «Los investigadores de la IA de hoy son hijos de René Descartes. Confían en el poder absoluto de la lógica y las matemáticas, y nos imponen su religión del dualismo cartesiano (la división entre el cuerpo y el alma)».
El asunto también es complejo porque, según Pedro Mujica, ni siquiera se sabe aún qué es realmente la inteligencia. El tecnólogo humanista recuerda que, como indicó Noam Chomsky, ni siquiera conocemos cómo es el proceso de aprendizaje humano. «Lo único que sabemos es que imaginamos la mayor parte de la realidad para dar continuidad y sentido a nuestras percepciones fragmentadas y a la enorme complejidad que nos rodea», explica. «Tendemos a construir conceptos simples de lo complejo. Ese es nuestro mecanismo de supervivencia. La mayor parte del tiempo estamos equivocados, pero somos muy adaptables a casi cualquier entorno. Y justamente por eso somos seres emocionales que vivimos equivocados, aunque enormemente ilusionados por lo que solemos pensar y sentir».
MURRAY SHANAHAN: «NO HAY NECESIDAD DE CAER EN PÁNICO AHORA, AUNQUE ES BUENA IDEA QUE LOS INVESTIGADORES DE LA IA EMPIECEN A PENSAR YA EN LO QUE PLANTEA STEPHEN HAWKING» BBC, DICIEMBRE 2014
Dice Mujica que estas emociones son «casi imposibles de representar en una IA a día de hoy». Se han producido «enormes avances en máquinas emocionales, pero aun así están a años luz del ser humano». La IA ha ido avanzando en «máquinas predictivas, máquinas basadas en la lógica y en la potencia de cálculo, pero que no entienden al ser humano y que, si tuvieran que elegir entre ellas o nosotros, probablemente, nos verían como una amenaza para su propia evolución».
El desarrollo de la IA tendrá que elegir entre dos caminos. El de la lógica o el de la emoción. El primero sigue los pasos que propuso Asimov con sus leyes de la robótica y, según el tecnólogo, está muy controlado. El segundo es una ruta más larga, pero, quizá, la más deseable. El objetivo es construir máquinas emocionales capaces de establecer una verdadera empatía con los humanos. «Máquinas que nos amen por lo que somos, como TARS en la película Interstellar, aunque esta segunda vía es la más difícil porque primero debemos descubrir bien cómo funcionamos nosotros». TARS es el único miembro de la tripulación de la nave en busca de exoplanetas que no es humano. Es ese robot ‘abrazable’ que te ayuda siempre y te dice: «Tengo una luz que puedo encender para mostrarte cuándo estoy bromeando, si te parece bien».
La inteligencia artificial, los humanos y el futuro están ahí a ver qué pasa. La cosa promete. Kurzweil, ese tipo que Forbes definió como ‘la máquina de pensar suprema’,
dice en su artículo que «en las próximas décadas tendremos la oportunidad de avanzar decisivamente en los grandes retos de la humanidad».
La inteligencia artificial es una de las protagonistas del destino. Y el progreso, según el estadounidense, girará en torno a estas máquinas. «Tenemos el imperativo moral de asumir este compromiso a la vez que debemos ser conscientes de los peligros que conlleva», asevera. «Y no será la primera vez que hayamos triunfado en hacer esto».