miércoles, 1 de abril de 2015

NO DISCUTA CON LA MADAMA

La prostituta jurista contra la Ley

Laura lleva 20 años ejerciendo la prostitución. Ahora, está licenciada en Derecho emprende un desafío legal sin precedentes: anular la ley que penalizará en Irlanda del Norte a quienes paguen por sexo
Foto: Laura Lee, de 37 años, lleva dos décadas ejerciendo como trabajadora sexual.
Laura Lee, de 37 años, lleva dos décadas ejerciendo como trabajadora sexual.
Autora
 Londres
Con la prostitución, ¿quién comete el delito? ¿Los que pagan o los que venden? Laura Lee conoce bien el negocio. Lleva dos décadas ejerciendo como trabajadora sexual. Tiene 37 años, una hija de 14 y pareja estable. Y ahora ha acaparado todos los titulares al emprender un desafío legal sin precedentes. Se ha propuesto anular la nueva ley que, a partir del 1 de junio, convertirá a Irlanda del Norte en la primera región del Reino Unido donde se penalizará a todos aquellos que paguen por sexo. La asamblea de Belfast sigue así los pasos de Suecia y otros países nórdicos.
Lee es contundente: “Si se aplica el mismo modelo, el Estado tendrá las manos manchadas de sangre”. Un equipo de abogados se ha puesto a su disposición, activistas de ambos lados del Atlántico le han mostrado su apoyo y están recogiendo dinero a través de crowdfunding porque están dispuestos a llegar hasta la Corte de Estrasburgo si fuera necesario.
La ley de tráfico y explotación humana –que contiene la polémica cláusula seis– fue promovida por Lord Morrow –del Partido Democrático Unionista (DUP)– y aprobada con el apoyo de todas las formaciones, a finales del año pasado.
“Lo único que van a conseguir es incrementar la violencia y que los trabajadores seamos menos propensos a denunciar crímenes a la policía. En definitiva, la industria va estar aún más estigmatizada”, explica a El Confidencial. “Lo que me parece increíble es que se haya empezado esta cruzada moral cuando toda evidencia muestra que la despenalización es la única manera de mejorar el bienestar de quienes trabajamos en esta industria”, añade.
¿Es hora de regular la prostitución en el Reino Unido? El debate está encima de la mesa. Pero ¿cuántos la ejercen libremente y cuántos son forzados por el control de las mafias? Ahí está la clave.
La ONG Ruhama, con base en Dublín, ayuda a prostitutas desde 1989 y considera que penalizar la compra de sexo tendría un efecto disuasorio importante. “Vemos el daño hecho por la prostitución y sabemos que los beneficios no van a las mujeres que trabajan, sino a las bandas criminales”, señala Gerardine Rowley.
Por su parte, Julie Bindel, activista y fundadora de Justice for Women, asume que “por supuesto que hay hombres y mujeres que optan por entrar en el comercio sexual y están dispuestos a permanecer por mucho tiempo”. Pero matiza que “las leyes no se pueden basar en las experiencias de una minoría”. “La ley de Irlanda del Norte que hace frente a la demanda, reduce el mercado y, por lo tanto, reduce la violencia y el daño tan inherente a este sector. Ninguna de las mujeres que trabajan en Suecia ha sido asesinada y, sin embargo, en los países donde está legalizada la industria del sexo, como Alemania y los Países Bajos, ha habido un número significativo de víctimas mortales”, apunta.
Sin embargo, Lee, que conoce de primera mano la realidad de Irlanda del Norte, asegura que justificar la nueva normativa apoyándose en el tráfico humano es una absoluta “farsa”. “Aquí es como si se viviera 40 o 50 años por detrás. Es una sociedad aún sumamente tradicionalista con partidos políticos arraigados a creencias cristianas. Quieren hacer lo que sea para acabar con la prostitución y punto. Pero que no se escuden en lo que no es. En el último año, no ha habido ni un solo caso de mafias que traficaban con mujeres, pero sí se han registrado 70 casos de violencia y desde 1990, 149 personas han sido asesinadas”, explica.
Policía en Ipswich, Suffolk, donde un hombre asesinó a cinco prostitutas (Reuters).
Policía en Ipswich, Suffolk, donde un hombre asesinó a cinco prostitutas (Reuters).

Madres que ejercen en casa

Según las últimas cifras oficiales, en Irlanda del Norte –cuya población es de 1,8 millones– hay alrededor de 20 trabajadores sexuales que ejercen en la calle y unos 300 que están en locales o viviendas privadas. La investigación encargada por el departamento de Justicia reveló que sólo el 2% de las personas dedicadas a esta industria están a favor del llamado “modelo sueco”, el 61% teme que vayan a estar menos seguros y el 85% está convencido de que no va a reducir el tráfico sexual.
Según Lee, la mayoría de las personas que se dedican a esto lo hacen de manera independiente y el 70% son madres solteras intentando sacar adelante a sus hijos. “Nadie tendría que tener el poder de quitarles esa opción. Belfast es una ciudad, pero realmente tiene un ambiente de pueblo. Todo el mundo se conoce. Hay muchas madres que ejercen la prostitución en su casa cuando el niño está en el colegio porque no tienen recursos, pero si ahora los clientes tienen miedo de acabar con una ficha policial dejarán de visitarlas y ellas se quedarán sin dinero”, explica.
Aunque Lee vive en Glasgow desde 2003, viaja constantemente a Dublín y Belfast para ver a sus clientes. “Allí siempre hay mucho movimiento. Ya tengo mis clientes regulares. El hecho de que sea irlandesa les gusta y tengo que decir que la mayor parte del tiempo disfruto con mi trabajo”, dice.

“Nunca habrá una sociedad sin prostitución”

Se niega a revelar lo que cobra por cada servicio, pero asegura que puede compatibilizarlo con sus estudios y llevar un nivel de vida normal. Ya tiene la carrera de Derecho y ahora está a punto de finalizar Psicología. En el futuro, le gustaría trabajar ayudando a prostitutas. “La prostitución no puede ser erradicada. Nunca ha habido ni nunca habrá una sociedad sin personas que vendan sexo. Y una vez que se haya aceptado esto, las prioridades deben cambiar. La atención debe centrarse en mantener la seguridad de aquellos que trabajan voluntariamente en el negocio y ofrecer apoyo real a los que quieren salir”, añade.
Su modelo a seguir, sin duda, sería el de Nueva Zelanda. La prostitución se legalizó en 2003 y desde entonces, la violencia y enfermedades de transmisión sexual han disminuido considerablemente. Por otra parte, no existen prostíbulos en cada esquina, como se temía antes de aprobar la ley.
Aunque Lee se muestra muy discreta con su vida personal –no quiere hablar de nada relacionado con su actual pareja–, insiste en que su hija la apoya en la batalla legal que está a punto de comenzar y que incluso algunas veces la acompaña a manifestaciones. “Lógicamente es difícil explicar a tu hija a lo que te dedicas. Y ahora que soy una persona que aparece en los periódicos, más aún, pero en el colegio se están portando genial. Yo hablo mucho con ella. Empecé contándoselo poco a poco hace años. Primero le dije que acompañaba a gente que estaba sola…. Es difícil. Y es un proceso muy largo. Pero sobre todo le decía que no era nada malo ni tampoco nada ilegal”, matiza.
Con la legislación actual, está prohibido vender sexo, pero las prostitutas pueden ejercer su profesión en apartamentos o habitaciones de hotel siempre y cuando puedan demostrar que actúan de manera independiente, como hace Lee.
Una instalación sobre las trabajadoras sexuales en la National Gallery de Londres (Reuters).
Una instalación sobre las trabajadoras sexuales en la National Gallery de Londres (Reuters).
Con la nueva normativa, se permitirá, a partir de junio, ejercer la prostitución en la calle. Pero, tal y como dice Lee, es otra “pantomima” porque se prohíbe ir de dos en dos o regentar burdeles. “Esta es otra de las cosas por las que voy a luchar en los juzgados: es primordial que podamos trabajar en grupo para erradicar la violencia. Si el cliente sabe que tienes dinero y estás sola y no puedes llamar a nadie estás perdida. Si por el contrario, hay tres chicas en un apartamento y una escucha a otra gritar puede llamar a la policía”, señala.
En Suecia –donde la prostitución es considerada como un aspecto de violencia masculina contra mujeres, niñas y niños– se aprobó la polémica legislación en 1999. Por un lado, penaliza la compra de servicios sexuales y por otro, despenaliza la venta de dichos servicios. El modelo fue seguido por Noruega e Islandia.
De acuerdo con la investigación de 2010 del Gobierno sueco, la normativa ha reducido a la mitad la prostitución callejera, mientras que el número de hombres que pagan por sexo se redujo de 12,7% en 1996 al 7,6% en 2008. La ley también ha cambiado la opinión de la sociedad sobre la compra de sexo: en 1996, el 45% de mujeres y 20% de los hombres apoyaban criminalizar la compra de sexo. En 2008, los porcentajes han crecido hasta el 79% y 60% respectivamente.

“Estoy aquí por el dinero, es mi elección”

Sin embargo, los grupos por los derechos de los trabajadores del sexo argumentan que el modelo nórdico ha sido un experimento fallido que ha incrementado aún más el estigma. Dichas organizaciones apuntan a un informe de la Comisión de Derecho sobre VIH de la ONU que establece que “desde su promulgación en 1999, la ley no ha mejorado –de hecho, ha empeorado– la vida de los trabajadores”, y si bien el trabajo de calle se ha reducido a la mitad, el comercio sexual se mantiene en niveles preley.
Con todo, el modelo sueco se está debatiendo en Francia y Canadá y muchas organizaciones están presionando para que también se imponga en la república de Irlanda y en el resto del Reino Unido, donde se estima que hay alrededor de 80.000 personas dedicadas a la prostitución.
A pocos kilómetros de distancia de los pasillos de Westminster, en un piso en Soho, Ana, de Rumanía, se opone ferozmente a la campaña. Lleva trabajando como prostituta desde los 20 años. Ahora tiene 26. “Quién va a decirme lo que tengo que hacer? Estoy aquí por el dinero, es mi elección”, señala. Admite que los clientes a veces son violentos y reconoce que no es fácil trabajar en el negocio, “pero si dos personas adultas llegan a un acuerdo económico, el resto no se debe meter”.
La cuestión es si en la habitación de al lado de Ana hay otra chica, quizá de también de Rumanía, que es obligada a ser una esclava sexual. ¿Protegería a esta última la nueva ley de Irlanda del Norte?

El título de esta nota  es el de un cartel que estaba en la entrada de un quilombo en el barrio del Cerro de Montevideo,del que era visitante en mi juventud con los botijas de la murga carnavalera,"Las pelotas no son de trapo"

El remedio medieval que "destruye" superbacterias

El Bald's Leechbook es uno de los libros médicos más antiguos conocidos.
Un tratamiento con mil años de antigüedad para infecciones oculares podría ser la clave para acabar con las superbacterias resistentes a antibióticos, según expertos de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido.
Los científicos recrearon un remedio anglosajón del siglo X que contiene cebolla, ajo, vino y una parte de estómago de vaca.
Cuando vieron que el remedio acababa casi por completo con el estafilococo dorado resistente a la meticilina (SARM), se quedaron "asombrados".
El remedio está incluido en el Bald's Leechbook, un antiguo manuscrito anglosajón con instrucciones sobre tratamientos y bálsamos que se conserva en la Biblioteca Británica.
Se trata de uno de los primeros ejemplos de lo que puede llamarse un "libro medicinal", explicó Tom Feilden, editor científico del programa Today de la BBC.
La experta en cultura anglosajona Christina Lee, de la Universidad de Nottingham, tradujo la receta de un "bálsamo para los ojos" hecho con ajo, cebolla o puerros, vino y bilis de vaca.
"Elegimos esta receta porque contiene ingredientes, como el ajo, que está siendo investigado por científicos en la actualidad por su potencial efectividad en el tratamiento antibiótico", explicó Lee, que fue la que tuvo la idea de probar el remedio científicamente.
"Algunas palabras eran ambiguas y tuvimos que pensar bien a qué ingredientes se referían", relató Freya Harrison, investigadora de la Escuela de Ciencias de la Vida de la misma universidad.
"La reconstruimos lo más fielmente que pudimos", afirmó Harrison.

"Pasmados"Bald's Leechbook

La receta describe una forma muy específica de obtener la solución, que incluye la utilización de una vasija de metal para infusionar la mezcla, que hay que dejar reposar durante nueve días.
El ajo es uno de los ingredientes de la mezcla, a partes iguales con la cebolla.
Los investigadores probaron todos los ingredientes frescos de forma individual, así como el remedio en su conjunto y una solución de control sin los vegetales.
El remedió logró terminar con hasta un 90% de las bacterias.
Harrison dijo que el equipo esperaba que el bálsamo mostrara "cierta actividad antibiótica".
"Pero nos quedamos pasmados al ver la efectividad de la combinación de ingredientes", afirmó.
La mezcla se probó en cultivos de laboratorio de estafilococo dorado, tanto en heridas sintéticas producidas por los científicos como en heridas reales infectadas en ratones.
Al combinar todos los ingredientes, solo una célula bacteriana de cada mil logró sobrevivir.
La investigación la lideran científicos de la Universidad de Nottingham.
Los científicos luego diluyeron la mezcla para probarla en menores cantidades, dado que es difícil saber qué porcentaje del remedio alcanzaría a las bacterias en una infección real en una persona.
Concluyeron que, aun cuando el remedio está tan diluido que es incapaz de matar al estafilococo dorado, una bacteria que produce infecciones en la piel y en la sangre, este logra interferir en la comunicación celular bacteriana.
Se trata de una "conclusión clave", según los científicos, ya que las células tienen que comunicarse para activar los genes que les permiten dañar los tejidos infectados.
Los microbiólogos creen que bloquear este comportamiento sería una forma alternativa de tratar infecciones.

Un viñedo antiguo

Para confirmar los resultados los científicos llevaron a cabo otro experimento.
Las infecciones artificiales que crearon estaban formadas por conjuntos densos de células unidas en una cubierta pegadiza, denominada científicamente biofilm, que dificulta la acción de los antibióticos en la infección.
"Pero al contrario que muchos antibióticos modernos, este remedio puede romper estas defensas", dijo Harrison.
La doctora Kendra Rumbaugh llevó a cabo el experimento en heridas infectadas en ratones en la Universidad Tech de Texas, en Estados Unidos.
"Sabemos que las heridas provocadas por este tipo de bacterias son muy difíciles de tratar en humanos y en ratones. No hemos probado ningún antibiótico o terapia experimental que sea completamente efectivo", explicó Rumbaugh.
"Pero este remedio antiguo lo hizo tan bien, o mejor, que los antibióticos convencionales que utilizamos", añadió.
Las conclusiones del equipo se presentarán en la próxima Conferencia Anual de la Sociedad de Microbiología General, en Birmingham.
"Parece que los médicos anglosajones pusieron en práctica algo bastante cercano a los métodos científicos modernos, con su énfasis en la observación y en la experimentación", dice Tom Feilden de la BBC.

                         El manuscrito se conserva en la Biblioteca Británica, en Londres.
"El Bald's Leechbook podría contener lecciones importantes para nuestra batalla actual contra la resistencia a antibióticos", agrega.
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Receta del bálsamo para los ojos de Bald

Se mezcla una cantidad similar de ajo con cebolla o puerro, cortados finamente y aplastados con un mortero durante dos minutos.
Los científicos utilizaron vino inglés de un viñedo de Glastonbury que ya existía en el siglo IX para intentar replicar la receta de la forma más fiel.
Posteriormente se disuelven sales bovinas en agua destilada y la mezcla se mantiene fría durante nueve días a una temperatura de cuatro grados.

martes, 31 de marzo de 2015

2 de cada 3 fumadores mueren por su hábito

Un extenso estudio australiano sobre más de 200.000 personas ha proporcionado una confirmación independiente de que hasta 2 de cada 3 fumadores morirán, si continúan fumando, por culpa de su hábito. El tabaquismo es la principal causa evitable de muerte y enfermedad en Estados Unidos y otras naciones, con más de 400.000 muertes cada año sólo en USA atribuibles al tabaquismo o a sus consecuencias. Y sin embargo, los adolescentes siguen fumando...

A medida que la corteza prefrontal continúa desarrollándose durante ese período decisivo que es la adolescencia, el tabaquismo puede alterar el curso del desarrollo cerebral y afectar al funcionamiento de la corteza prefrontal.
 
MADRID (NCYT). Los resultados del estudio, realizado por el equipo de Emily Banks, profesora en el Instituto Sax de Australia, e investigadora de la Universidad Nacional Australiana, se han presentado públicamente a través de la revista académica internacional BMC Medicine, de Biomed Central, y aportan las primeras evidencias de su tipo, a partir de una amplia muestra de la población, que muestran que la cifra de víctimas del tabaco alcanza los dos tercios.
 
Ya se sabía que fumar era malo, pero ahora todo apunta a que es peor de lo creído. Hasta hace relativamente poco, se creía que aproximadamente la mitad de los fumadores fallecían de una enfermedad relacionada con el tabaco, pero estudios realizados en épocas recientes en el Reino Unido y Estados Unidos habían elevado esa cifra mucho más, hasta el 675. El nuevo estudio realizado en Australia respalda estos alarmantes resultados.
 
El equipo de Banks ha determinado que los fumadores tienen alrededor del triple de posibilidades de muerte prematura en comparación con las personas que nunca fumaron. Ella y sus colaboradores también han calculado que los fumadores tienden a morir 10 años antes que los no fumadores.
   
 
El tabaquismo es la principal causa evitable de muerte y enfermedad en Estados Unidos y otras naciones, con más de 400.000 muertes cada año sólo en USA atribuibles al tabaquismo o a sus consecuencias. Y sin embargo, los adolescentes siguen fumando. De hecho, este hábito suele comenzar en la adolescencia, y aproximadamente el 80% de los fumadores adultos quedó enganchado al tabaco a los 18 años de edad. A su vez, por regla general los adolescentes que no tienen el hábito de fumar nunca lo adquieren en su etapa adulta.
 
Aunque muchos estudios previos ya han relacionado el consumo de cigarrillos con déficits de la capacidad de prestar atención y de la memoria en los adultos, los investigadores de la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles) querían comparar las funciones cerebrales de adolescentes fumadores con las de adolescentes no fumadores, dedicando especial atención a la corteza prefrontal, el área del cerebro que guía "las funciones ejecutivas", como la toma de decisiones, y que todavía está en desarrollo estructural y funcional durante la adolescencia.
 
Los autores de la nueva investigación han encontrado una correlación inquietante: Cuanto mayor era la adicción del adolescente examinado a la nicotina, menos activa era su corteza prefrontal, lo que indica que el hábito de fumar puede afectar a las funciones cerebrales.
 
El hallazgo no es, evidentemente, una buena noticia para los fumadores, tal como apostilla la psiquiatra Edythe London, coautora del estudio y profesora en el Instituto Semel de Neurociencias y Comportamiento Humano de la Universidad de California en Los Ángeles.
 
A medida que la corteza prefrontal continúa desarrollándose durante ese período decisivo que es la adolescencia, el tabaquismo puede alterar el curso del desarrollo cerebral y afectar al funcionamiento de la corteza prefrontal.
 
Un desarrollo inusualmente lento de la corteza prefrontal está considerado como una de las causas de mala capacidad de toma de decisiones en los adolescentes.
 
Tal efecto puede influir en la capacidad de los jóvenes a la hora de tomar decisiones racionales con respecto a su bienestar, y entre ellas está la de dejar de fumar.

Entrevista a Néstor Braunstein: “La psiquiatría se burocratizó y se abstiene de entender el dolor”

A Fondo.Se impuso una visión de lo mental que etiqueta a las personas y alimenta a la gran industria farmacéutica. El dispositivo psiquiátrico aparece, así, deshumanizado.



Para Néstor Braunstein, un reconocido psicoanalista argentino que durante las últimas cuatro décadas trabajó en México, el sistema psiquiátrico, a través del influyente manual elaborado por los especialistas norteamericanos, se desentiende del sufrimiento humano. Y etiqueta a las personas. Esa etiqueta es la marca de la introducción del sujeto en la clasificación y cada una de esas etiquetas es un estigma. Una persona se reduce a “bipolar”, “esquizofrénico”o “borderline”.
¿Enfermedad o trastorno mental son sinónimos?
Enfermedad es un término que de la medicina. Para hablar de enfermedad hay que tener una idea de la causa (etiología), de la transformación anatómica y funcional del órgano (patología), de los órganos afectados y de los mecanismos que producen los síntomas. Para toda enfermedad hay pruebas biológicas más o menos certeras que permiten afirmarla o descartarla: exámenes de laboratorio, radiografías, electros, biopsias. En el campo de las llamadas “enfermedades mentales” no hay una sola prueba diagnóstica que correlacione los “síntomas” con las alteraciones que se diagnostican. Si alguna aparece, como en la epilepsia o en la enfermedad de Alzheimer, el problema ya no encuadra en la psiquiatría sino en la neurología. Por eso la Organización Mundial de la Salud habla de “enfermedades” con excepción de lo “mental”, donde se habla de “trastornos” o disorders (que no es lo mismo).
¿Qué es un “desorden mental”?
La psiquiatría se ocupa de trastornos, lo que significa invertir el orden regular de algo. Es distinto del “desorden” que no es la inversión sino el desarreglo, el salirse de las reglas, ¿pero las reglas de quién, quién decide qué es lo regular? El criterio no procede de la medicina sino de la sociología, de lo que se considera normal o anormal como conducta o como estado mental de alguien a quien se diagnostica.
¿No habría enfermedad mental?
Por más que se acostumbre hablar de “enfermedad mental”, esas palabras no pueden juntarse. Por ejemplo, hasta 1977 la homosexualidad lo era pero ese año se resolvió por votación entre los psiquiatras de los EE. UU., por una estrecha mayoría, que dejaba de serlo. Solo por un abuso de lenguaje se traslada la supuesta “anormalidad” a un campo que le es extraño: el de la medicina, pues psiquiatría significa “medicina de la psique o del alma”.
¿Qué es el DSM-5?
El DSM5 es la quinta versión del Manual de Diagnóstico y Estadísticas que elabora un comité de expertos de la Asociación Psiquiátrica de EE. UU. Con gran compromiso con la industria farmacéutica, tiene interés en ampliar la cobertura de “trastornos” y reducir los umbrales para que la “depresión”, la “ansiedad”, la indocilidad de los niños, etc. sean considerados como “trastornos” que requieren “tratamiento”. A mayor número de diagnósticos, mayor número de recetas.
¿Qué influencia tiene el DSM-5?
El DSM-5 extiende el sistema clasificatorio al mundo entero. Se lo tiene como un paradigma científico, se traduce e influye sobre la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS.
¿Qué críticas se le puede hacer?
Lo elaboran expertos ligados a la industria farmacéutica. No se definen criterios objetivos para el diagnóstico y no se tiene la menor idea de patología. Ejerce un poder sobre los presuntos anormales para corregirlos y devolverlos a la “salud” entendida como “normalidad”. Y este Manual sirve para uniformar el pensamiento y la práctica de los miembros del dispositivo “psi” eludiendo lo que se sabe acerca de porqué la gente sufre. Las personas padecen no porque estén enfermas sino porque tienen que vivir en situaciones de violencia real, simbólica e imaginaria que empujan a la formación de síntomas.
¿Qué son síntomas y trastornos?
Síntomas son las mejores respuestas que cada uno ha podido encontrar para enfrentar las dificultades de la vida en la sociedad. El especialista no puede prescindir de la relación del sujeto con el mundo, no debe limitarse a “diagnosticar” según el sistema clasificatorio que le han dado y a “tratar” sin escuchar lo que el paciente tiene para decir sobre el sufrimiento que le afecta.
¿Cómo se clasifica o etiqueta a una persona con padecimientos?
El sistema para “diagnosticar” consiste en entrevistas sumarias y en la aplicación de cuestionarios que el sujeto debe responder marcando como “sí” o “no” y como “mucho-poquito-nada” una serie de diez a quince alteraciones. La psiquiatría se ha burocratizado y el saber médico se abstiene de entender el dolor. El DSM5 se desentiende de la cuestión de las causas del malestar subjetivo y se limita a “contar” los “síntomas” para llegar al diagnóstico del “trastorno”. Se cuentan los tildes y se decide que, “cuando hay x o más” de tantos tildes se padece de tal trastorno y por consiguiente se justifica la receta de una sustancia química. No es relevante cómo el sujeto va a reaccionar, cuáles son los efectos secundarios, cuáles son las posibilidades de generar estados adictivo. Se verá después.


Néstor Braunstein   es      Médico y doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Nacional de Córdoba. Es además psiquiatra y psicoanalista. Reside en México, donde se exilió en 1974.                               Ha publicado numerosos libros, varios de los cuales fueron traducidos al portugués, inglés y francés. Entre ellos, se destacan “Psicología: ideología y ciencia” (1975), “El goce. Un concepto lacaniano” (1990 y 2006) y “Clasificar en psiquiatría” (SXXI, 2013).

IGUALITO A ESPAÑA

Unos médicos chinos reverencian al cadáver de un niño que decidió donar sus órganos

Unos médicos chinos reverencian al cadáver de un niño que decidió donar sus órganos

  La actuación del pequeño, difundida a raíz de la publicación de la instantánea en Reddit, ha desatado una oleada de admiración en China

lunes, 30 de marzo de 2015

A NADIE LE HUELE SU PROPIA MIERDA NI TIENE HIJOS FEOS

Los padres no ven el sobrepeso de sus hijos

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Se calcula que hay unos 43 millones de menores de cinco años obesos o con sobrepeso

Los padres no ven el sobrepeso de sus hijos. /GETTY
Los padres no ven el sobrepeso de sus hijos. /GETTY

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Se trata de un problema mundial que avanza a un ritmo alarmante. Se calcula que hay unos 43 millones de menores de cinco años obesos o con sobrepeso. Ante ésta situación los investigadores se preguntan: ¿Cuáles son las causas?, ¿hay algún culpable? o ¿hasta que punto afecta el entorno?.

Aunque la respuesta más facial (y real) a estas preguntas sería culpabilizar al desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto calórico, lo cierto es que la educación y el proteccionismo familiar puede ayudar a tapar la realidad de la obesidad infantil.

Esta es la principal conclusión de un estudio dirigido por la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical y el Instituto de Salud Infantil de la 'University College London', en Reino Unido, que muestra que los padres de los niños obesos pueden no ser capaces de reconocer que su hijo tiene sobrepeso, a menos que se encuentre en niveles muy extremos de obesidad.

El trabajo, que se publica en la revista 'British Journal of General Practice', vio que los padres son, además, más propensos a subestimar el peso de sus hijos si son negros o del sur de Asia frente a los blancos, de ambientes más desfavorecidos o si sus hijos son hombres.

La identificación de las brechas entre las percepciones de los padres y las directrices oficiales y las variaciones observadas en diferentes grupos demográficos de la población puede ayudar a evaluar cómo de eficaces serán las intervenciones de salud pública para la obesidad en los niños de diferentes grupos de la población.

La investigación sugiere que muchos padres no pueden identificar que su hijo tiene sobrepeso, lo que lleva a cuestionar la efectividad de las medidas actuales de salud pública para luchar contra la obesidad en el hogar.
De 369 niños, sólo 4 padres reconocieron la obesidad

El equipo de investigación analizó la magnitud de este problema adicional e identificó los factores socioeconómicos que pueden predecir la sobreestimación o subestimación por parte de los padres del peso de sus hijos. Los padres de 2.976 niños respondieron a un cuestionario, cuyas respuestas mostraron que el 31 por ciento (915 padres) subestimaba el índice de masa corporal (IMC) de su hijo ubicado en las escalas gubernamentales de obesidad, que clasifican a los niños en las categorías de sobrepeso (u obesidad), exceso de peso, peso saludable o bajo peso.

Además, se encontraron con que sólo cuatro padres describieron a su hijo como muy obeso a pesar de que 369 niños fueron identificaron oficialmente como con mucho sobrepeso. De acuerdo con las directrices oficiales, los niños son clasificados con sobrepeso cuando están en el percentil 85 y mucho sobrepeso (u obesidad) en el percentil 95.

El equipo calcula que para un niño con un IMC en el percentil 98 hubo un 80 por ciento de probabilidades de que el padre ubicara a su hijo en el grupo de peso saludable, pero reconoce que era más probable que los padres clasificaran a su hijo con sobrepeso cuando el niño tenía un IMC superior el percentil 99.7.
"Si los padres no son capaces de clasificar con precisión el peso de su propio hijo, puede que no estén dispuestos o motivados a promulgar los cambios en el entorno del niño que promueven el mantenimiento del peso saludable"
El autor principal, Sanjay Kinra, profesor adjunto en Epidemiología Clínica en la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical y coinvestigador principal del ensayo PROMISE, señala: "Si los padres no son capaces de clasificar con precisión el peso de su propio hijo, puede que no estén dispuestos o motivados a promulgar los cambios en el entorno del niño que promueven el mantenimiento del peso saludable".

El coautor Russell Viner, pediatra académico en el Instituto UCL de Salud Infantil e investigador de PROMISE, propone: "Ahora pueden ser necesarias medidas que disminuyan la brecha entre las percepciones de los padres del estado del peso y las escalas de obesidad infantil utilizadas por los profesionales de la medicina con el fin para ayudar a los padres a entender mejor los riesgos de salud vinculados con el exceso de peso y aumentar los estilos de vida más saludables".

MEDICINAS RECETADAS,MAS MORTALES QUE LA HEROINA

Medicinas recetadas, más mortales que una 'cura' de heroína