viernes, 15 de mayo de 2015

¿Quién decide lo que comes?

La consolidación de los grandes productores de comida durante el siglo XX les permite hoy en día el tener un gran poder dentro de las discusiones de nuevas leyes, así como ser la única fuente de ciertos tipos de alimentos consumidos.
Se estima que uno de cada tres dólares que se gastan en comida en Estados Unidos pasa por Wal-Mart; en las supertiendas, productores como Monsanto, Tyson, Nestlé, Kraft, Cargill o McDonald’s tienen un mercado seguro que suma miles de millones de dólares al año. Son ellos los que tienen la última palabra en la política alimentaria. Hoy en día, las leyes le permiten a estas empresas hacer pasar intereses comerciales por intereses políticos a expensas de los consumidores y de la idea misma de democracia.
Las 10 compañías más grandes de comida rápida controlan el 47% de todo el mercado.Juntas, estas industrias pueden modificar brutalmente las economías locales: el fin de las tiendas de abarrotes y de las microeconomías de autoconsumo.
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Los ejemplos pueden extenderse a todas las industrias

Apenas cuatro compañías gigantescas procesan el 80% de la carne vacuna, y solamente cuatro distribuidores alimentan el 50% de las tiendas donde se compra carne. Pero la realidad es que la industria de la comida gastó unos $40 millones de dólares al año cabildeando con el gobierno federal en 2011; y la industria biotecnológica (dentro del rubro donde opera con toda impunidad Monsanto) ha gastado más de $500 millones de dólares en campañas y contribuciones políticas desde 1999.
A raíz de esto fue que la “Ley Monsanto” (que exime a los productores de diferenciar la comida genéticamente modificada de la no modificada a través de etiquetas) aprobada recientemente haya abierto camino para dos leyes que el presidente Obama aprobará el próximo verano, el Trans-Pacific Partnership y el Transatlantic Free Trade Agreement, acuerdos comerciales que benefician primero los intereses corporativos y financieros que los de los consumidores.
Probablemente la resistencia de las microeconomías no derrote al gigante corporativo, pero al menos en nuestra vida diaria podemos elegir conscientemente aquello que queremos comer y aquello que no, sabiendo que hay alimentos que no hacen bien ni a nuestro cuerpo ni a la economía macro.

40 grandes marcas monopolizan nuestra alimentación

De un estudio realizado por el Instituto de Estudios Superiores de Empresa sobre la competencia en la distribución y la industria en España se ha llegado a la conclusión que los alimentos que consumimos casi lo monopolizan 40 grandes marcas. Por ejemplo, si bebemos un refresco posiblemente sea Coca-Cola, si nos tomamos un yogur será un Danone, o si tomamos cacao posiblemente acudamos a Nestlé.
Los resultados de este estudio van en contra de la creencia generalizada de que la marca del distribuidor, comúnmente conocida como marca blanca, es la más consumida.
De los productos analizados vemos como el mercado de los snacks está hábilmente controlado por PepsiCo que controla el 81,3% del mismo. Algo parecido ocurre con los refresco de cola donde el 86,4% de lo que consumimos viene de una misma empresa, Coca-Cola.
A la vista de estos datos vemos que, a pesar de existir numerosos productos y de las barreras que ya ponen las grandes superficies a las marcas, seguimos consumiendo los productos de toda los mismos productos. El punto negativo de que unas pocas marcas suministren todos los productos que consumimos es que pueden manejar la subida y bajada de precios a su antojo, pudiendo llegar a un sistema de oligopolio que solo beneficiaría a las grandes marcas.

Dato para informarse un poco más

El largometraje documental “Food Inc.” muestra el funcionamiento de la industria alimentaria de EE.UU y los procesos que se ocultan al consumidor con el consentimiento de las agencias reguladoras y de control gubernamentales. Revela que el suministro de alimentos de EE.UU está controlado por un puñado de corporaciones que a menudo anteponen los beneficios a la salud del consumidor, al sustento de agricultores y granjeros y a la protección del medio ambiente.
En Norteamérica, cinco compañías de comida rápida determinan, con su poder de compra masivo, las reglas del juego para todo el sector agroganadero (condicionando incluso a los pequeños granjeros): desde qué cultivos monopolizan la producción hasta cómo se engorda y faena al ganado. El resultado es un sistema en el que la comida rápida, más barata que la saludable, ha copado restaurantes y supermercados, provocando daños a veces letales y augurando un futuro de obesidad y diabetes generalizado, mientras crece sin control un sector de empleo barato y desprotegido y el lobby que mantiene a raya a las entidades gubernamentales que deberían estar fiscalizándolo.
Apoyado en las investigaciones de Eric Schlosser para su ‘bestseller’ “Fast Food Nation” y en el libro de Michael Pollan “The Omnivore’s Dilemma (El dilema del omnívoro)”, el documental saca a la luz datos estremecedores sobre lo que comemos y cómo se produce y su efecto en la actividad económica y la salud del consumidor. Aunque este documental investiga la situación de la industria alimentaria en Estados Unidos, sus revelaciones hablan de una clara tendencia global.

EL NEGOCIO DE LA FARMAFIA NO TERMINA

jueves, 14 de mayo de 2015

ESTE RELOJ ES MEJOR QUE UN ROLEX Y NO TE CUESTA NADA

MARAVILLA DE MARAVILLAS

Tic tac, tic tac: La relojería del cuerpo humano

​El ser humano abunda en relojes. El más importante de todos está ubicado en el cerebro, cerca del hipotálamo. Pero hay cientos de pequeños relojes localizados en los órganos y células del cuerpo. “Hay uno en el hígado, otro en el riñón, otro en el páncreas, y todos controlan las funciones a nivel local”, dijo Amita Sehgal, profesora de neurociencia de la Universidad de Pensilvania.

Maravilla de la naturaleza: El cuerpo es un conjunto de relojes y todos funcionan en forma armónica.


. Todos los organismos vivos padecen/gozan de un reloj biológico interno, que suele pasar desapercibido hasta que se manifiesta su acción a veces con fenómenos tan sencillos como el cambio con el horario de invierno al de verano. Comprender la relojería completa obligar a reflexionar sobre la maravillosa maquinaria que es el cuerpo humano, y la pregunta inevitable: ¿pura casualidad?
Algunos de esos relojes biológicos internos son precisos e inflexibles, determinados por fenómenos moleculares; otros son menos confiables ya que están sujetos al control consciente y son determinados por ciclos planetarios.
Conocer cómo funciona esa máquina del tiempo es esencial para saber a qué horas se deben realizar ciertas actividades físicas, mentales y sociales. Hay evidencia de que la mejor hora para hacer ejercicio de resistencia y fuerza es entre las 17:00 y las 20:00. “El ritmo del corazón es más alto, los músculos están extendidos y fuertes, y los pulmones son más eficientes”, dice Michael Smolensky, experto en el estudio del reloj biológico.

Según las investigaciones de Andrés Camargo, profesor de Cronobiología de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales de Colombia, se sabe que las primeras horas del día no son ideales para aprender física, química y matemáticas, lo que se debe dejar para después de las 10:00. Sin embargo, madrugar es excelente para procesos creativos. Y la siesta se debe hacer a las 15:00.
En cuanto al reloj psicoactivo, que recurre a las facultades cognoscitivas superiores de la corteza cerebral, donde se rige por la percepción, la memoria y el pensamiento consciente, permite sentir cuánto tiempo es posible holgazanear en la cama después de que suena el despertador. Este reloj se ubica en las neuronas del cuerpo estriado, desde donde manda estímulos al tálamo y de aquí a la corteza de las funciones cognoscitivas superiores como lo es la memoria, y de allí a la toma de decisiones, funciones que son mediadas predominantemente por un compuesto químico llamado “dopamina” como neurotransmisor cerebral.
Otro reloj, que suena cada 24 horas, es el “reloj circadiano”, encargado de sincronizar nuestro cuerpo con los ciclos de luz y oscuridad causados por la rotación de la Tierra y se encarga de regular el hábito diario de dormir por la noche y despertar por la mañana. Este reloj procesa nuestra vida en ciclos de 24 horas, con escasamente 1% (minutos por día) de variación, por lo cual requiere, tal y como cualquier reloj mecánico, de ajustes periódicos para mantener su precisión.
En el caso del “reloj circadiano” se requiere de la luz solar para llevar a cabo estos ajustes y mantener los períodos de sueño-vigilia funcionales. Estos ajustes se llevan a cabo en dos grupos neuronales llamados núcleos supraquiasmáticos (NSQ) que se encuentran en el centro de cerebro por detrás de las sienes, y regulan las fluctuaciones diarias de la presión arterial, la temperatura, el nivel de actividad y el estado de alerta, y también le indica a la glándula pineal del cerebro cuando liberar melatonina, lo cuál solo se produce por la noche.
Estos hallazgos se fundamentan en una ciencia joven conocida como cronobiología, que estudia los ritmos de las funciones corporales.
En el caso del ciclo de 24 horas, el principal estímulo del reloj maestro es la luz que llega a través de la retina y ello le ayuda a sincronizar la producción de melatonina, que aumenta en la noche para preparar al individuo a dormir. Esta hormona disminuye en la mañana cuando incrementa el nivel de cortisol, un químico del estrés que le da al cuerpo la energía necesaria para empezar una nueva jornada.
Las células llamadas “ganglionares” se encuentran en la retina de ambos ojos y le informan de la percepción de luz solar o de su ausencia. El descontrol de este reloj puede notarse en los trabajadores por turnos o en los cambios de horario donde el resto de órganos corporales tienen un horario diferente al establecido por el ciclo circadiano y tarda varios días -y a veces hasta semanas- en volver a ajustarlo a esas actividades diarias diferentes, lo que se manifiesta por fatiga y disminución capacidad de concentración y laboral, que, incluso en casos severos, puede llevar a un cuadro depresivo. En resumen, es un cronómetro del cerebro que lleva la cuenta de segundos, minutos y horas.
Los expertos han podido establecer que el ritmo circadiano incide en por qué en la noche el dolor de artritis es más fuerte o se dan más crisis de asma. Según el citado Camargo, los niveles de cortisol disminuyen y ese descenso tiene un impacto en las vías respiratorias. Además, después de la medianoche el ritmo de la respiración llega a su nivel más bajo lo que hace más lento el intercambio de oxígeno y la expulsión de gas carbónico. La relajación prolongada también aumenta el dolor.
En la mañana, la tensión arterial aumenta, la sangre se torna más viscosa y los vasos sanguíneos son más rígidos. “Si se le suma que hay más estrés se entiende por qué a esta hora la gente está más vulnerable a un infarto”, señala Camargo.
El diagnóstico y tratamiento de ciertas enfermedades también es sensible al ritmo circadiano. Un estudio publicado en la revista Chronobiology encontró que las drogas contra la hipertensión se deben tomar en la noche mientras que los antibióticos se deben ingerir en la mañana porque el sistema inmunológico tiene su pico más alto en la tarde y “así complementa la acción del medicamento”, explica Camargo.
También se ha comprobado que la hora en que se administra la quimioterapia podría aumentar su efectividad y reducir los efectos secundarios.
Comer a ciertas horas y no a otras puede tener consecuencias importantes en el organismo. En un estudio reciente los científicos encontraron que hacerlo en la noche genera riesgo de diabetes tipo 2 debido a que a esa hora la tolerancia a la glucosa es más baja.
“No solo importa lo que uno come sino a qué horas”, afirma Christopher Morris, del Brigham and Women’s Hospital (Boston, Massachusetts, USA), director de la investigación. Expertos japoneses mostraron en otro estudio que el tamaño del desayuno y la hora en que se come influencian los niveles de azúcar durante el día por lo cual no hacer esta comida aumenta el riesgo de diabetes.
Según el ya mencionado Camargo, lo ideal es comer entre las 6:00 de la mañana y las 18:00.
Mantener este reloj sincronizado es ideal para gozar de una buena salud. Según la Organización Mundial de la Salud hay evidencia de que quienes hacen turnos de noche presentan más riesgo de diabetes tipo 2 y de cáncer de seno o próstata. Además, quienes trabajan en horarios irregulares son menos fértiles y tienen más probabilidad de sufrir abortos espontáneos.
Pero también las personas que sufren de insomnio o que comen a la hora incorrecta podrían estar interrumpiendo la sincronía de ese reloj biológico. Lo mismo les pasa a quienes duermen cerca de teléfonos celulares y otros aparatos tecnológicos porque la mínima luminosidad podría interferir en su buen funcionamiento.
Camargo dice que la gente vive en una lucha permanente por llegar a tiempo al trabajo, por cumplir con las tareas asignadas en el día, por pagar sus cuentas antes de las fechas de vencimiento. Estos no son inventos del mundo moderno, pues los relojes, los horarios y los calendarios y el tiempo han sido y serán parte integral de la existencia humana. Es importante tenerlos sincronizados para vivir mejor.
Cómo funciona el reloj biológico
El reloj biológico impulsa grandes cambios en el cuerpo humano, por lo que es importante saber cómo trabaja para ayudarlo, afirma un trabajo publicado por la BBC.
Según expertos británicos, el cáncer, las enfermedades cardíacas, diabetes tipo II, infecciones y obesidad están relacionadas con menos horas de sueño.
 De 06:00 a 08:59
- Es una buena hora para levantarse.
- Hay mayor probabilidad de paro cardíaco.
- Los hombres alcanzan su máximo nivel de testosterona
Tenga cuidado: este es el momento del día en que tu corazón está más vulnerable. Los vasos sanguíneos son menos flexibles y más rígidos, la sangre es más espesa y tu presión arterial está en su punto máximo. Todo esto contribuye a que sea el momento de mayor riesgo de paro cardíaco del día. Tu cuerpo se pone en marcha y se interrumpe la producción de la hormona del sueño, la melatonina. Es un mal momento para hacer ejercicio.
reloj biologicoDe 09:00 a 11:59
- Niveles máximos de cortisol.
- Máximo estado de alerta.
- Mejor momento para la memoria de corto plazo
Probablemente te encuentres en el trabajo y es el momento de pensar con más intensidad. La hormona del estrés, cortisol, alcanza su nivel máximo, dándole al cerebro un estímulo de atención.Tendemos a ser más productivos antes de comer y algunas pruebas indican que es el mejor momento para la memoria de corto plazo. Mantente ocupado porque lo que viene es una caída vertiginosa.
De 12:00 a 14:59
- Aumento de la actividad gástrica.
- Descenso de los niveles de alerta tras el almuerzo.
- Aumento de muertes por accidentes de tráfico.
Después de comer, con el estómago lleno, se produce un estímulo de la actividad gástrica. Esto pronto contribuirá a la "siesta biológica", con una disminución del nivel de alerta, lo que afecta la habilidad para conducir. A partir de las 14:00, hay un aumento considerable en el número de muertes por accidentes de tráfico, especialmente en personas mayores. También es un mal momento para beber alcohol, ya que puede causar una mayor somnolencia que a otras horas del día.
De 15:00 a 17:59
- Mejor desempeño pulmonar y cardiovascular.
- Aumento de la temperatura interna corporal a su nivel máximo.
- Buen momento para hacer ejercicio.
¡Es hora de ponerte a sudar! La temperatura corporal aumenta hacia el final de la tarde: una forma natural de entrar en calor. El corazón y los pulmones funcionan mejor y los músculos están un 6% más fuertes que en su peor momento del día. Algunas personas incluso han tratado de aprovechar este "momento atlético" para aumentar sus probabilidades de romper récords deportivos mundiales.
De 18:00 a 20:59
- No es un buen momento para darse un banquete.
- El hígado metaboliza mejor el alcohol.
- El pensamiento intuitivo está en su mejor momento.
¿Listo para cenar y quizá beber algo? Mejor que no lo dejes para muy tarde. Cada vez hay más estudios que sugieren que el cuerpo cambia la forma en que procesa la comida a medida que se acerca la noche. Las comidas pesadas por la noche podrían incrementar el riesgo de obesidad y diabetes. En caso de que le provoque beber, el hígado metabolizará mejor el alcohol.
De 21:00 a 23:59
- Comienza la producción de melatonina.
- Baja la temperatura corporal interna.
- Buen momento para irse a la cama.
Se acerca la hora de dormir y la glándula pineal en el cerebro libera la hormona melatonina para ayudarle a sucumbir al sueño. La temperatura interna corporal está descendiendo y el reloj biológico interno le avisa de que es momento de cambiar el sofá por la cama. Este momento llegará primero si es una persona madrugadora o "alondra" y más tarde si es "lechuza" o ave nocturna.
De 00:00 a 02:59
- La melatonina, la hormona del sueño, llega a su nivel máximo.
- Los niveles de alerta y atención están al mínimo.
- El cerebro hace auto-limpieza y consolida los recuerdos.
Ya es hora de irse a dormir. Los cambios hormonales en el cuerpo avisan de que es hora de acostarse. El cerebro está eliminando las toxinas acumuladas durante un día de mucho pensar y la actividad intestinal se paraliza durante la noche. Si aún estás levantado, ten cuidado. Los niveles de atención son mínimos, lo cual aumenta el riesgo de accidentes laborales durante los turnos de noche.
De 03:00 a 05:59
- La temperatura interna corporal está al mínimo.
- Los ataques graves de asma son más comunes.
- Ocurren la mayoría de los partos naturales.
Es mitad de la noche y a tu cuerpo aún le queda un rato para despertarse y sacarte de la cama. Los niveles de melatonina, la hormona del sueño, se mantienen altos, pero van descendiendo a medida que se acerca el amanecer. Tu temperatura corporal interna es considerablemente más baja que en cualquier otro momento del día debido a que la energía se utiliza para otras funciones, como la regeneración de la piel.

Las chimpancés cazadoras dan pistas sobre los primeros humanos

El único grupo de primates que usa lanzas para cazar de forma habitual puede aportar claves sobre el origen de las sociedades humanas

Las chimpancés cazadoras dan pistas sobre los primeros humanos
Un viejo chimpancé bebe agua en una charca, en Fongoli, Senegal. / Frans Lanting

En la calurosa sabana senegalesa se encuentra el único grupo de chimpancés que usa lanzas para cazar animales con los que alimentarse. Se ha visto a algún otro chimpancé sirviéndose de herramientas para la captura de pequeños mamíferos pero estos, en la comunidad de Fongoli, cazan de forma habitual usando ramas afiladas. Este modo de conseguir alimento es un uso cultural consolidado para este grupo de chimpancés.
Junto a esta innovación tecnológica, en Fongoli se da también una innovación social que les distingue del resto de chimpancés estudiados en África: hay más tolerancia, mayor paridad de sexos en la caza y los machos más corpulentos no atropellan tan a menudo los intereses de los demás gracias a su fuerza. Para los investigadores que vienen observando este comportamiento desde hace una década, estos usos además podrían ofrecer claves sobre la evolución de los ancestros humanos.
Los machos más fuertes de esta comunidad respetan las capturas de las hembras
"Son la única población no humana conocida que caza vertebrados con herramientas de forma sistemática, por lo que forman una fuente importante para hipótesis sobre el comportamiento de los primeros homínidos basadas en la analogía", explican los investigadores en un estudio en el que plasman sus conclusiones tras diez años observando las cacerías de Fongoli. Este grupo, liderado por la antropóloga Jill Pruetz, considera que son un buen ejemplo de lo que pudo ser el origen de los primeros primates erguidos sobre dos patas.
En la sociedad de Fongoli, las hembras protagonizan exactamente la mitad de las cacerías con lanza. Gracias a la innovación tecnológica que supone convertir las ramas en pequeñas lanzas con las que se ayudan para cazar galagos —monos muy comunes en ese entorno—, las hembras consiguen cierta independencia alimentaria. En la comunidad de Gombe, que durante tantos años estudió Jane Goodall, los machos se apuntan en torno al 90% del total de las presas; en Fongoli, solo el 70%. Además, en otros grupos de chimpancés los machos más fuertes roban una de cada cuatro presas cazadas por hembras (sin herramientas); en Fongoli, apenas el 5%.
Una chimpancé coge e inspecciona la rama que usará para capturar a su presa. / J. Pruetz
"En Fongoli, cuando una hembra o un macho de bajo rango captura una presa, se les permite quedársela y comérsela. En otros sitios, el macho alfa u otro macho dominante suele tomar la presa. Así que las hembras obtienen poco beneficio de la caza, si otro chimpancé les va a quitar su presa", asegura Pruetz. Es decir, el respeto de los machos de Fongoli por las presas obtenidas por sus compañeras serviría de incentivo para que estas se decidan a ir de caza más a menudo que las de otras comunidades. Durante estos años de observación, han cazado con herramientas prácticamente todos los chimpancés del grupo, que ronda los 30 individuos.
El clima seco provoca que los monos más accesibles en Fongoli sean los pequeños galagos y no los colobos rojos —los preferidos de los chimpancés en otros lugares de África— que son más grandes y difíciles de capturar por otros que no sean los machos más rápidos y corpulentos. Casi todos los episodios de caza con lanzas observados (tres centenares) se producen en la meses húmedos, en los que escasean otras fuentes de alimento.

La sabana senegalesa, con pocos árboles, es un ecosistema que guarda un importante parecido con el escenario en el que evolucionaron los ancestros humanos. Al contrario que en otras comunidades africanas, los chimpancés de Fongoli pasan la mayor parte de su tiempo en el suelo y no entre las ramas. La excepcional forma de caza de Fongoli lleva a los investigadores a sugerir en su estudio que los primeros homínidos probablemente intensificaron el uso de herramientas tecnológicas para superar las presiones ambientales y que incluso "eran lo suficientemente sofisticados como para perfeccionar herramientas de caza".
"Sabemos que el entorno tiene un impacto importante en el comportamiento de los chimpancés", explica el primatólogo Josep Call, del Instituto Max Planck. "La distribución de los árboles determina el tipo de caza: donde la vegetación es más frondosa la caza es más cooperativa frente a otros entornos en los que es más fácil seguir a la presa y son más individualistas", señala Call.
No obstante, Call pone en duda que estas prácticas de Fongoli se puedan considerar caza con lanzas propiamente dicha, ya que le recuerdan más a la obtención de hormigas y termitas usando palitos, algo más común entre los primates. "La definición de caza que realizan los investigadores en su estudio no se distingue mucho de lo que hacen metiendo una ramita en un orificio para conseguir insectos para comérselos", asegura Call. Los chimpancés de Fongoli pinchan con los palos a los galagos cuando se esconden en cavidades de los árboles para forzarles a salir y, una vez fuera, les arrancan la cabeza de un mordisco. "Está entre una cosa y la otra", defiende.
Estos antropólogos creen que el hallazo permite pensar que los primeros homínidos erguidos también usaban lanzas
Pruetz responde a este tipo de críticas diciendo que se trata de una estrategia para evitar que el mono les muerda o escape, una situación muy distinta a la de colocar una rama en un orificio para pescar bichos. Si es lo mismo, plantean Pruetz y sus colegas, la pregunta es "por qué los chimpancés de otros grupos no cazan más".
Más allá del caso particular, ni siquiera está cerrado el debate sobre si debe tomarse a los chimpancés como modelo de lo que fueron los ancestros humanos. "Hemos de tener en cuenta que el bonobo no hace nada de esto y es tan cercano a nosotros como los chimpancés", defiende Call. "Cogemos el chimpancé porque nos viene bien para señalar determinadas influencias comunes. Hay que tener mucho cuidado y no investigar la especie que nos interese dependiendo de lo que queramos encontrar", propone.

miércoles, 13 de mayo de 2015

JULIO IGLESIAS NO TIENE NADA......

Publica fotos de su cáncer de piel para alertar sobre las cabinas de bronceado

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«No permitas que el bronceado evite que puedas ver crecer a tus hijos», ha escrito Tawny Willoughby para concienciar sobre el uso indiscriminado de «camas» de rayos

Facebook, una mujer de 27 años, ha decidido alertar sobre las consecuencias del uso indiscriminado de las cabinas de rayos ultravioleta, que las personas usan para broncear su piel. Willoughby ha publicado una fuerte fotografía de cómo luce su rostro cuando se ha tenido que someter a un tratamiento de cáncer de piel, tras abusar durante años de estas camas de bronceado.
«Si alguien necesita un poco de motivación para no usar una cama de bronceado y exponerse al sol, aquí tienen», ha escrito la mujer como pie de foto en su cuenta de Facebook. «Así es como puede lucir el tratamiento contra el cáncer de piel. Usen protector solar y apliquen bronceado en spray», ha recomendado la joven, madre de un niño, junto a la fotografía de su rostro, repleto de llagas al rojo vivo.
«Aprendan de los errores de las otras personas. No permitas que el bronceado evite que puedas ver crecer a tus hijos Ese es mi mayor temor ahora que tengo un pequeño niño de dos años», ha confesado.
Según ha relatado la propia Willoughby, comenzó a usar las cámaras de rayos ultravioleta de forma periódicos cuando estaba en el Instituto. Se sometía a este «tratamiento» unas cuatro o cinco veces por semana, debido, dice, a que el bronceado desaparecía muy rápido. La mujer ha confesado que nunca utilizó estas camas de bronceado dos veces en un mismo día, así como tampoco la combinaba con tomar el sol de forma natural.
Le diagnosticaron su primer cáncer de piel a los 21 años. «Ahora, con 27, he tenido carcinoma de basocelulares cinco veces y un carcinoma escamoso. Voy al dermatólogo cada seis meses, y por lo general, tiene que eliminarme algo en cada consulta. Estoy muy agradecida por no haber padecido ningún melanoma», ha dicho, señalando que el cáncer de piel no siempre se manifiesta a través de lunares.
Willoughby, como «víctima» de sus propios abusos, recomienda a las personas que consulten al médico cuando vean cualquier tipo de mancha sospechosa en su piel, aunque no sea un lunar.
La mujer ha señalado que las manchas en su rostro son producto del tratamiento con Imiquimod, una substancia química que actúa sobre su sistema inmunológico mejorando la capacidad del organismo para eliminar las queratosis actínicas y algunos tipos especiales de tumores cutáneos. Pero también ha tenido que someterse a curetaje y electrodesecación, criocirugía, escisión quirúrgica y terapia fotodinámica.
Según un estudio publicado por BMJ en 2012, el 5.4% de los melanomas diagnosticados en Europa están relacionados con el uso de cabinas de rayos ultravioletas. En el estudio se asegura que las personas que utilizan estos métodos de bronceado tienen un 20% más de probabilidades de sufrir cáncer de piel, un porcentaje que se duplica si la persona se ha expuesto a ello antes de los 35 años.

martes, 12 de mayo de 2015

NO DEJES DE LEERLO QUE VALE LA PENA

"Millones de personas
se creen enfermas sin estarlo en realidad"

Los médicos Juan Gérvas y Mercedes Pérez-Fernández reivindican en 'La expropiación de la salud' que la sanidad se ha "mercantilizado" y denuncian que sus profesionales hacen creer a los pacientes que todo se arregla con fármacos.


Juan Gérvas.
Juan Gérvas, médico en Atención Primaria y coautor de 'La expropiación de la salud'.

MADRID.- Juan Gérvas y Mercedes Pérez-Fernández son médicos de cabecera y defensores de un sistema sanitario "científico, humano y con límites". En su último libro, La expropiación de la salud (Los libros del lince), este matrimonio denuncia que los ciudadanos, sanos o enfermos, ya no mandamos sobre nuestro cuerpo ni sobre nuestra vida porque la medicina actual, que tachan de "arrogante" y "omnipotente", nos ha arrebatado el derecho a la salud, al dolor, al envejecimiento y a la muerte.

Perteneciente al equipo CESCA, asociación sin ánimo de lucro de investigación en atención primaria, Gérvas afirma que medicar la hiperactividad de los niños o recetar antidepresivos ante el mínimo signo de tristeza nos condena a una "dependencia médica" basada en el miedo en la que enseguida pensamos, casi siempre erróneamente, que estamos enfermos.

En su biografía se define como practicante de una medicina con límites, científica y humana. ¿Qué quiere decir eso?
Defendemos una medicina que sea prudente en la cual, por un lado, se responde con cortesía, amabilidad y ternura al sufrimiento del paciente. Por otro lado, defendemos que se emplee sólo lo mejor de la ciencia puesto que la mayor parte de los trabajos científicos son falsos, como apuntó Randy Schekman, biólogo y doctor de la Universidad de Standford. Los médicos podemos ofrecer pocas cosas que verdaderamente tengan fundamento científico. Por último, hablamos de una ciencia humana en el sentido de conmoverse, porque los médicos no podemos ser indiferentes al sufrimiento del paciente y de la sociedad en ultimo término.

¿Por qué no se practica este tipo de medicina?
Porque la hemos sustituido por una medicina mercantilizada. Por un lado, creemos que la ciencia es rigurosa y omnipotente, que no tiene límites, que los médicos podemos prometer la curación de casi cualquier cosa. Pero es que al paciente no se le puede dar todo lo quiere, porque lo que quiere es ser feliz y eso no entra por la Seguridad Social ni por lo privado. Por otro lado, esa medicina poco científica es, además, muy poco humana en el sentido de que, por ejemplo, los médicos no te reciben en la consulta de pie, en la puerta, estrechándote la mano. El mejor ejemplo son esas batas que te dan en los hospitales, que se abren por detrás. Ese es un signo de que no estamos ante una medicina humana. Una medicina humana cuidaría también eso. No pasa nada. Si usted se está muriendo, le da igual que le vean el culo, pero sí pasa. Se debe conservar la dignidad incluso cuando se está enfermo.
"Tiene mucho mayor poder predictivo el paciente sobre su propia salud que el médico"
Dicen en el libro que los médicos nos han expropiado la salud porque ellos deciden si estamos enfermos o sanos. Algunos dirán que son profesionales y que, en este campo, sabrán más que nosotros, ¿no?
Quien diga eso está absolutamente expropiado de su salud porque hay cosas que no pueden definir los médicos. Por ejemplo, la felicidad. Un médico no puede decidir cuando usted es feliz. Es un bien personal, igual que la salud. Usted es el que define que se siente sano. Los hechos lo demuestran. Si el paciente dice que se encuentra sano, tiene muchísimas menos probabilidades de morir que si el médico dice que el paciente está enfermo. Tiene mucho mayor poder predictivo el paciente sobre su propia salud que el médico. Por el contrario, como el paciente diga que esta muy enfermo, el paciente estará muy enfermo aunque el médico lo examine y diga que no tiene nada. Hay cosas que la medicina no puede definir porque tiene que tener límites, de manera que es el propio paciente el que define si está sano o no.

Pero puede haber personas que tengan la percepción de estar sanas y que, en realidad, están enfermas.
Sí, alguna persona puede sentirse sana y estar verdaderamente enferma. Lamentablemente, eso es muy infrecuente; lo que es muy frecuente es lo contrario. Millones de personas se creen enfermas sin estarlo.

Uno de los excesos de esta "medicina sin límites" de la que hablan en el libro es la sobremedicación. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí y qué riesgos implica?
La medicina produce fascinación. Y, en parte es lógico, porque los médicos son una especie de semidioses que hacen pequeños milagros. Pero hemos explotado al máximo estos pequeños milagros y hemos llegado a creer que son omnipotentes. Hemos permitido que muchísimas situaciones que no son enfermedad se traten con medicamentos. Por ejemplo, si usted medica a un esquizofrénico con antipsicóticos continuadamente durante toda su vida, ese paciente evolucionará mucho peor que si lo medica ocasionalmente, cuando lo requiera. Otro ejemplo lo tenemos en los niños hiperactivos, a los que medicamos porque transformamos un problema social, que es el problema del fracaso de la escuela, en un problema individual del niño. Alguno entre mil requerirá verdaderamente la medicación, pero el resto, no. Y, sin embargo, los intoxicamos a todos.
Portada del libro 'La expropiación de la salud'
¿Somos culpables entonces de haber dado tanto poder a los médicos?
La población, en general, tiene expectativas excesivas, espera demasiado de los médicos. En parte, son innatas. El ser humano tiene miedo a la muerte porque no termina de entenderla. Y la mayoría de humanos prefiere seguir siendo joven porque ve la vejez como una decrepitud. Por otra parte, hemos perdido otras esperanzas. Durante muchos siglos y milenios, la mitología y la religión han rellenado unos huecos en la mayoría de la población, sobre todo relacionados con la esperanza después de la muerte, que alguien tenía que heredar.

El hecho de no aceptar el dolor, la enfermedad y la muerte nos condena a la dependencia médica, dice en el libro. ¿El problema es que no nos conocemos lo suficiente?
Nos conocemos muy poco a nosotros mismos. Pero el mayor problema es que no estamos dispuestos a admitir las adversidades. No estamos preparados para entender que no son adversidades de la vida, sino que es la vida. La vida es una mezcla de momentos felices, de disgustos, de adversidades, de momentos de gloria, de hundimiento. No podemos tener un ánimo constante. Por un lado, nos desconocemos, pero sobre todo, por otro lado, no nos admitimos. Ni a nosotros ni a la sociedad. Por eso, llega la muerte y nos asombramos. No podemos pensar en ella a diario, pero no podemos negar la muerte, ni la enfermedad ni el dolor. En último término, el ser humano está preparado para todo ello. En el fondo, esta medicina arrogante nos va quitando esas capacidades que hemos desarrollado a lo largo de la evolución humana.
"La población, en general, tiene expectativas excesivas, espera demasiado de los médicos"
¿Qué es la biopolítica?
Es aquella política que emplea el cuerpo humano como forma de control, básicamente a través de la introducción de miedos. Antes actuaba de esa forma la religión, con el miedo al infierno y a la muerte. Ahora, se emplea con el miedo a la enfermedad, al dolor y a la muerte en el sentido del control del cuerpo. La medicina reduce todo a cultivar el cuerpo, olvidando la mente, la cultura, el arte, la amistad, la familia... La gente empieza a vivir en el cuerpo a cuerpo, metida en los gimnasios, y con una gran preocupación por la salud y la forma física.

Aseguran en el libro que las mujeres son el objeto favorito de esta biopolítica y, por tanto, de la medicalización. ¿Por qué?
En primer lugar, porque la mujer es agente de salud. Es la que cuida a la hijo, al padre, al vecino. El segundo componente es que ha sido mucho más importante para la supervivencia de la tribu la salud y la conservación de la mujer que la del hombre. El hombre podía desaparecer en una cacería, pero una mujer, no, porque sin ellas, la tribu no sobrevivía. La mujer está biológicamente preparada para tener mucho más cuidado de sí misma, de su cuerpo y de la gente que le rodea. Por eso es el objetivo preponderante de la expropiación de la salud.
"El mayor problema es que no estamos dispuestos a admitir las adversidades"
Advierte de que se está perdiendo la medicina bien hecha, "con calidad y calidez". ¿Qué papel han jugado los recortes en esta situación?
Los recortes están agudizando este escenario porque han sido recortes con motosierra. Indudablemente, hay menos personal, menos dinero, más interinos, más precariedad… La calidad y la calidez, la medicina científica y humana está alejándose cada vez más de la práctica diaria.

¿Qué soluciones plantea?
En primer lugar, los pacientes no pueden aspirar a cosas que no pueden aspirar. En segundo lugar, los profesionales sanitarios tienen que empezar a recordar el principio que les guía: sus actividades no pueden producir más daños que beneficios. Y eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de recetar. Y por último, los científicos y los académicos tienen que empezar a tener otra ética, sobre todo, después de un informe de The Lancet que dice que sólo el 11% de los estudios científicos tiene fundamento porque producen más beneficios que daños. 

En su biografía se define como practicante de una medicina con límites, científica y humana. ¿Qué quiere decir eso?
Defendemos una medicina que sea prudente en la cual, por un lado, se responde con cortesía, amabilidad y ternura al sufrimiento del paciente. Por otro lado, defendemos que se emplee sólo lo mejor de la ciencia puesto que la mayor parte de los trabajos científicos son falsos, como apuntó Randy Schekman, biólogo y doctor de la Universidad de Standford. Los médicos podemos ofrecer pocas cosas que verdaderamente tengan fundamento científico. Por último, hablamos de una ciencia humana en el sentido de conmoverse, porque los médicos no podemos ser indiferentes al sufrimiento del paciente y de la sociedad en ultimo término.

¿Por qué no se practica este tipo de medicina?
Porque la hemos sustituido por una medicina mercantilizada. Por un lado, creemos que la ciencia es rigurosa y omnipotente, que no tiene límites, que los médicos podemos prometer la curación de casi cualquier cosa. Pero es que al paciente no se le puede dar todo lo quiere, porque lo que quiere es ser feliz y eso no entra por la Seguridad Social ni por lo privado. Por otro lado, esa medicina poco científica es, además, muy poco humana en el sentido de que, por ejemplo, los médicos no te reciben en la consulta de pie, en la puerta, estrechándote la mano. El mejor ejemplo son esas batas que te dan en los hospitales, que se abren por detrás. Ese es un signo de que no estamos ante una medicina humana. Una medicina humana cuidaría también eso. No pasa nada. Si usted se está muriendo, le da igual que le vean el culo, pero sí pasa. Se debe conservar la dignidad incluso cuando se está enfermo.
"Tiene mucho mayor poder predictivo el paciente sobre su propia salud que el médico"
Dicen en el libro que los médicos nos han expropiado la salud porque ellos deciden si estamos enfermos o sanos. Algunos dirán que son profesionales y que, en este campo, sabrán más que nosotros, ¿no?
Quien diga eso está absolutamente expropiado de su salud porque hay cosas que no pueden definir los médicos. Por ejemplo, la felicidad. Un médico no puede decidir cuando usted es feliz. Es un bien personal, igual que la salud. Usted es el que define que se siente sano. Los hechos lo demuestran. Si el paciente dice que se encuentra sano, tiene muchísimas menos probabilidades de morir que si el médico dice que el paciente está enfermo. Tiene mucho mayor poder predictivo el paciente sobre su propia salud que el médico. Por el contrario, como el paciente diga que esta muy enfermo, el paciente estará muy enfermo aunque el médico lo examine y diga que no tiene nada. Hay cosas que la medicina no puede definir porque tiene que tener límites, de manera que es el propio paciente el que define si está sano o no.

Pero puede haber personas que tengan la percepción de estar sanas y que, en realidad, están enfermas.
Sí, alguna persona puede sentirse sana y estar verdaderamente enferma. Lamentablemente, eso es muy infrecuente; lo que es muy frecuente es lo contrario. Millones de personas se creen enfermas sin estarlo.

Uno de los excesos de esta "medicina sin límites" de la que hablan en el libro es la sobremedicación. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí y qué riesgos implica?
La medicina produce fascinación. Y, en parte es lógico, porque los médicos son una especie de semidioses que hacen pequeños milagros. Pero hemos explotado al máximo estos pequeños milagros y hemos llegado a creer que son omnipotentes. Hemos permitido que muchísimas situaciones que no son enfermedad se traten con medicamentos. Por ejemplo, si usted medica a un esquizofrénico con antipsicóticos continuadamente durante toda su vida, ese paciente evolucionará mucho peor que si lo medica ocasionalmente, cuando lo requiera. Otro ejemplo lo tenemos en los niños hiperactivos, a los que medicamos porque transformamos un problema social, que es el problema del fracaso de la escuela, en un problema individual del niño. Alguno entre mil requerirá verdaderamente la medicación, pero el resto, no. Y, sin embargo, los intoxicamos a todos.
Portada del libro 'La expropiación de la salud'
¿Somos culpables entonces de haber dado tanto poder a los médicos?
La población, en general, tiene expectativas excesivas, espera demasiado de los médicos. En parte, son innatas. El ser humano tiene miedo a la muerte porque no termina de entenderla. Y la mayoría de humanos prefiere seguir siendo joven porque ve la vejez como una decrepitud. Por otra parte, hemos perdido otras esperanzas. Durante muchos siglos y milenios, la mitología y la religión han rellenado unos huecos en la mayoría de la población, sobre todo relacionados con la esperanza después de la muerte, que alguien tenía que heredar.

El hecho de no aceptar el dolor, la enfermedad y la muerte nos condena a la dependencia médica, dice en el libro. ¿El problema es que no nos conocemos lo suficiente?
Nos conocemos muy poco a nosotros mismos. Pero el mayor problema es que no estamos dispuestos a admitir las adversidades. No estamos preparados para entender que no son adversidades de la vida, sino que es la vida. La vida es una mezcla de momentos felices, de disgustos, de adversidades, de momentos de gloria, de hundimiento. No podemos tener un ánimo constante. Por un lado, nos desconocemos, pero sobre todo, por otro lado, no nos admitimos. Ni a nosotros ni a la sociedad. Por eso, llega la muerte y nos asombramos. No podemos pensar en ella a diario, pero no podemos negar la muerte, ni la enfermedad ni el dolor. En último término, el ser humano está preparado para todo ello. En el fondo, esta medicina arrogante nos va quitando esas capacidades que hemos desarrollado a lo largo de la evolución humana.
"La población, en general, tiene expectativas excesivas, espera demasiado de los médicos"
¿Qué es la biopolítica?
Es aquella política que emplea el cuerpo humano como forma de control, básicamente a través de la introducción de miedos. Antes actuaba de esa forma la religión, con el miedo al infierno y a la muerte. Ahora, se emplea con el miedo a la enfermedad, al dolor y a la muerte en el sentido del control del cuerpo. La medicina reduce todo a cultivar el cuerpo, olvidando la mente, la cultura, el arte, la amistad, la familia... La gente empieza a vivir en el cuerpo a cuerpo, metida en los gimnasios, y con una gran preocupación por la salud y la forma física.

Aseguran en el libro que las mujeres son el objeto favorito de esta biopolítica y, por tanto, de la medicalización. ¿Por qué?
En primer lugar, porque la mujer es agente de salud. Es la que cuida a la hijo, al padre, al vecino. El segundo componente es que ha sido mucho más importante para la supervivencia de la tribu la salud y la conservación de la mujer que la del hombre. El hombre podía desaparecer en una cacería, pero una mujer, no, porque sin ellas, la tribu no sobrevivía. La mujer está biológicamente preparada para tener mucho más cuidado de sí misma, de su cuerpo y de la gente que le rodea. Por eso es el objetivo preponderante de la expropiación de la salud.
"El mayor problema es que no estamos dispuestos a admitir las adversidades"
Advierte de que se está perdiendo la medicina bien hecha, "con calidad y calidez". ¿Qué papel han jugado los recortes en esta situación?
Los recortes están agudizando este escenario porque han sido recortes con motosierra. Indudablemente, hay menos personal, menos dinero, más interinos, más precariedad… La calidad y la calidez, la medicina científica y humana está alejándose cada vez más de la práctica diaria.

¿Qué soluciones plantea?
En primer lugar, los pacientes no pueden aspirar a cosas que no pueden aspirar. En segundo lugar, los profesionales sanitarios tienen que empezar a recordar el principio que les guía: sus actividades no pueden producir más daños que beneficios. Y eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de recetar. Y por último, los científicos y los académicos tienen que empezar a tener otra ética, sobre todo, después de un informe de The Lancet que dice que sólo el 11% de los estudios científicos tiene fundamento porque producen más beneficios que daños. 

lunes, 11 de mayo de 2015



«El 92 % de los cánceres de pulmón detectados precozmente se curan»


Según los resultados presentados por la doctora Claudia Henschke, investigadora principal del estudio IELCAP para la detección precoz de este tumor, en el que han analizado ya a más de 70.000 personas

El 80% de las personas diagnosticadas de cáncer de pulmón de forma precoz mediante un TAC de baja radiación permanecen libres de enfermedad a los 10 años del diagnóstico, «y el 92% a las que se detectó un tumor en estadio 1 se consideran curadas». Así lo ha revelado hoy la doctora Claudia Henschke, investigadora principal del estudio internacional para la detección precoz de cáncer de pulmón, IELCAP, en el que participan hospitales de todo el mundo.
Henschke es profesora de Radiología y directora del Programa de Detección de pulmón y cardíaco en el Centro Médico Mount Sinai de Nueva York y ha hecho estas declaraciones durante la 32 Conferencia de Internacional de Cribado de Cáncer de Pulmón de IELCAP (International Early Lung Cancer Action Program), organizada por la Clínica Universidad de Navarra en la que participa como ponente.
Según el director del Departamento de Neumología de la Clínica Universidad de Navarra, el doctor Javier Zulueta, servicio médico encargado de la organización del evento, «es necesario un cambio en la visión de la detección precoz del cáncer de pulmón; un cambio que ya están asumiendo las sociedades científicas españolas, desde donde se está elaborando un documento de consenso para presentar al Ministerio de Sanidad con la intención de que exista una recomendación de los planes de cribado desde un punto de vista oficial».
Los primeros estudios sobre la eficacia de un TAC anual en población de riesgo para la detección temprana del cáncer de pulmón se iniciaron hace 15 años de la mano de un grupo internacional de centros investigadores, IELCAP. En la actualidad se han estudiado ya a más de 70.000 pacientes en centros de 9 países distintos.

Tac de baja radiación

Los resultados de este trabajo han alertado sobre la importancia de aplicar esta prueba diagnóstica (el escáner de baja radiación) de forma protocolizada para subvertir las cifras de mortalidad por cáncer de pulmón. Los datos de éxito han sido arrolladores: «entre el 80 y el 85% de los tumores detectados con esta técnica se encontraron en el estadio 1 o fase inicial, cuando lo habitual es que el 85% de estos tumores sean hallados en los estadios 3 ó 4. Por otro lado, más del 80% de los pacientes con cáncer de pulmón que hemos diagnosticado con nuestro programa de detección precoz sigue vivo a los 10 años», explica Zulueta, investigador principal del IELCAP en España.

A día de hoy, Estados Unidos lleva la delantera en la lucha contra el cáncer de pulmón, el de peor pronóstico del mundo. El pasado febrero, la administración Obama anunció la aplicación de un programa de detección precoz de este tumor. El plan consiste en la realización anual de un escáner (Tomografía Axial Computarizada, TAC) de baja radiación, a fumadores y ex fumadores de entre 55 y 77 años que hayan fumado el equivalente a un paquete al día durante 30 años.
La decisión estadounidense de aplicar un plan de cribado para el diagnóstico temprano del cáncer de pulmón surge a propósito de las conclusiones de un estudio realizado en Estados Unidos por el Estudio Nacional para el Cribado de Pulmón (NLST, de su denominación en inglés). Este trabajo demostró en una muestra amplia de población (más de 50.000 individuos) que la realización de un TAC de tórax de baja dosis de radiación anual en individuos de riesgo conseguía disminuir la mortalidad por cáncer de pulmón al menos en un 20%. El TAC en estas personas conseguía detectar los tumores de pulmón en sus fases más tempranas y por tanto en situación de curación.

El cáncer más común

El cáncer de pulmón es actualmente la enfermedad oncológica más común y de peor pronóstico, con una mortalidad superior a la suma de los fallecimientos por cáncer de colon, de páncreas y de próstata juntos. El cáncer de pulmón constituye el 12,3% de todos los nuevos casos de cáncer. Cabe destacar que es la modalidad de cáncer con mayor tasa de mortalidad en los países occidentales. Según datos epidemiológicos recientes, en Europa se producen unos 410.000 nuevos casos al año de cáncer de pulmón, enfermedad responsable de unas 353.000 muertes al año. En España mueren al año por cáncer de pulmón cerca de 20.000 personas, unas 14 veces más que las que fallecieron en 2013 en accidentes de tráfico.
Además, la supervivencia en cáncer de pulmón ofrece una de las tasas más bajas con un 15% de supervivientes a los 5 años de ser diagnosticados de la enfermedad, «muy por debajo del resto de tumores de mayor incidencia», indica el especialista.
La elevada mortalidad del cáncer de pulmón se debe en gran parte a que este tumor comienza a manifestar síntomas en estadios muy avanzados de la enfermedad, es decir, cuando no puede operarse y el tratamiento resulta efectivo en muy pocos casos.
Entre las ponencias más sobresalientes del congreso destaca también la del doctor David Yankelevitz, investigador principal del IELCAP quien subrayó la importancia de transmitir que «3 de cada 4 cánceres de pulmón detectados mediante un programa de cribado se curan». El experto fue más allá al afirmar que de aplicarse con periodicidad adecuada y sin interrupción los programas de detección precoz de cáncer de pulmón en población de riesgo, mediante un TAC de baja radiación, «la supervivencia podría ser del 100% de los pacientes diagnosticados».
La conferencia reveló también mensajes precisos para las administraciones sanitarias en cuanto a índices de coste efectividad a cargo Pyerson quien concluyó que «el cribado de cáncer de pulmón es la intervención coste/efectividad más efectiva, mucho más que los tratamientos con fármacos que se utilizan para esta enfermedad».