viernes, 5 de junio de 2015

Protesta mundial contra el cautiverio de delfines y ballenas

Este sábado, 6 de junio, el movimiento ‘Empty the tanks’ convoca protestas en ciudades de todo el mundo para informar y concienciar sobre el maltrato que esconden los delfinarios y pedir a los ciudadanos que no contribuyan con su entrada a mantener ese oscuro negocio.
En España hay protestas convocadas en Madrid, Barcelona, Benidorm, Tenerife, Lanzarote, Gran Canaria, Tarragona, Valencia y Mallorca.
Uno de los carteles con los que La Dolphin Connection llama a protestar contra la cautividad de cetáceos
Uno de los carteles con los que La Dolphin Connection llama a protestar contra la cautividad de cetáceos
Dicen que la expresión de los delfines es su mayor maldición, un rictus que los humanos identificamos con una sonrisa pero que puede esconder un indescriptible sufrimiento y que proporciona la coartada perfecta a quienes se lucran con su tortura y a quienes, simplemente, prefieren no hacerse preguntas porque saben que no podrían asumir las respuestas.
Los cetáceos son uno de los tipos de animales más observados por el hombre desde tiempo inmemorial, y hoy disponemos de información sobre ellos que nos obliga incluso a dudar de que seamos los más inteligentes sobre este planeta. Sabemos, por ejemplo, que su lóbulo frontal cerebral está proporcionalmente más desarrollado que en el hombre, lo cual puede indicar una mayor capacidad de sentir y gestionar emociones y de procesar un lenguaje con nociones abstractas y con conciencia de sí mismo. Lo que vamos averiguando sobre ellos nos indica que nos queda mucho por saber, y apunta a que nos sorprenderá.
Sabemos que en libertad los delfines se divierten viendo su propio reflejo en las máscaras de los submarinistas, que hacen muecas, se observan a sí mismos con interés ante un espejo e identifican a cada miembro de su grupo. Sabemos que todos los cetáceos viven en manadas que aglutinan a los núcleos familiares, con fuertes lazos emocionales entre sí, con identificación de los distintos miembros del grupo, con comportamientos solidarios y con diferentes dialectos según la zona en la que habiten. Sabemos que nadan cientos de kilómetros cada día, se sumergen hasta unos setenta metros de profundidad, se mantienen ocupados gran parte del día, y su esperanza de vida supera los cincuenta años y puede llegar hasta noventa en el caso de las orcas hembras.
Los cetáceos tienen curiosidad, pueden experimentar motivación, son solidarios, se dejan llevar por su creatividad, son capaces de utilizar instrumentos y comparten sus experiencias y trucos con los demás miembros de su grupo. Tienen un lenguaje único en cada uno de esos grupos con el que pueden referirse incluso a conceptos abstractos, y los científicos hablan incluso de una “cultura” propia de los cetáceos que para los humanos es aún un mundo por descubrir.
SECUESTRO, CASTIGO, PRISIÓN, SOLEDAD
Todo se trunca en cautividad. Su vida, su familia, sus hábitos, sus necesidades. Todo queda reducido a un tanque que –en el mejor de los casos- recorren en apenas unos aleteos, donde son forzados a convivir con congéneres a los que no conocen y con los que a veces ni siquiera pueden entenderse, separados de sus familias y de sus crías cuando las tienen, y entrenados con crueles métodos basados en el miedo y el castigo para hacerles entender y asumir que su vida depende de nosotros y que preservarla requiere responder adecuadamente a exigencias que nada tienen que ver con su naturaleza. Todo para entretener con números circenses a quienes se dejan llevar por el deseo de verlos de cerca sin pararse a pensar siquiera qué están pagando con su entrada.
La realidad que esconden esas entradas es lo que organizaciones e iniciativas de todo el mundo llevan años intentando mostrar, y cada vez con mayor eco: desde SOS delfines, por ejemplo, explican que, debido a la alta mortalidad de los cetáceos en cautividad, la población de cautivos es insostenible para mantener la creciente industria de los delfinarios, por lo que en los últimos años se ha incrementado la captura de animales salvajes para suministrar a esos centros.
Esas capturas, relatadas en el documental The Cove, se llevan a cabo con una extraordinaria brutalidad. Son auténticas cacerías. Despiadadas. Debido a su carácter social, la captura de un solo individuo puede afectar profundamente las estructuras sociales de la manada, y algunos que se libran del cerco acaban muriendo por las heridas, por el estrés que les provoca el acoso al que son sometidos, o al ver morir o ser capturados a miembros del grupo. Una vez capturados, angustiados aún por la experiencia vivida y separados de su grupo, son recluidos en pequeños tanques donde solo pueden nadar en círculos y apenas sumergirse, lo cual aumenta su ansiedad y su debilidad. En esos tanques son sometidos a castigos y a privación de alimento para enseñarles a obtenerlo cumpliendo las exigencias de los entrenadores. Los que “sirven” son vendidos a delfinarios de todo el mundo. Los demás son vendidos para carne, a un precio infinitamente menor.
Incluso los nacidos en cautividad mantienen las necesidades de los animales salvajes y sufren de ese mismo shock al verse recluidos. Esa ansiedad aumenta cuando son separados de sus madres para ser trasladados a otros delfinarios en cualquier parte del mundo. Las madres, dicen quienes han dejado de trabajar en esos centros y hablan con libertad, pueden estar semanas paralizadas, llorando en un rincón del tanque, llamando sin cesar a su cría. En muchas ocasiones esas crías viajan miles de kilómetros en contenedores a bordo de un avión hasta el otro extremo del mundo.
Aunque en los delfinarios se empeñen en mentir a los visitantes, la esperanza de vida de estos animales se reduce considerablemente en cautividad, y la caída sistemática de la aleta dorsal de las orcas macho es un síntoma inequívoco de su imposibilidad de adaptación a los tanques artificiales. Ya no hay duda de que es un síntoma de depresión del que apenas hay constancia entre los ejemplares en libertad.
Se ha comprobado que los cetáceos en cautividad dejan de utilizar el sonar, el sistema que les permite “ver gracias al sonido”, porque las ondas rebotadas en las paredes de los tanques les provoca gran ansiedad, al igual que los ruidos que suelen acompañar a los espectáculos.
AGRESIONES POR DESESPERACIÓN
El estrés, la ansiedad, la frustración llega a provocarles comportamientos autolesivos e incluso suicidas, tornando agresivos a unos animales que en condiciones naturales rara vez se enfrentan a los humanos. Los ataques hicieron célebre a Tilikum, una orca apresada cerca de Islandia en 1983 y actualmente cautiva en el Sea World de Orlando. Su historia centra el documental Blackfish, en el que trabajadores de ese grupo de parques desvelan la realidad de lo que ocurre con las orcas en cautividad y las artimañas de sus responsables para no renunciar a un lucrativo negocio. Otra orca mató a su entrenador en Loroparque (Tenerife) y un delfín atacó a su entrenadora en el Oceanográfico de Valencia.
En todo el mundo hay evidencia de más de cien ataques en las pocas décadas que han transcurrido desde que estos animales son exhibidos en cautividad de forma generalizada. Esos ataques, insisten los expertos, son fruto del estrés y la frustración que les genera la cautividad. Pero el negocio sigue adelante: según datos de National Geographic correspondientes a enero de este año, en el mundo hay 2.913 cetáceos en cautividad, de los cuales 56 son orcas, y el resto delfines, belugas y otras especies. De ellos, 543 están en Japón, país que centra la captura de estos animales en la tristemente famosa cala de Taiji; 529 en Estados Unidos; 321 en México; 296 en Europa; 294 en China y 930 en el resto del mundo. Aunque la cifra va fluctuando, en España hay unos noventa delfines, dos belugas y seis orcas en cautividad.
El argumento de que estos centros contribuyen a la conservación de las especies se cae por su propio peso: apenas hay investigaciones viables de cetáceos en cautividad que puedan contribuir a esa finalidad, pero las capturas de animales salvajes sí ponen en peligro su conservación, y la endogamia está a la orden del día en los delfinarios. Además, no hay constancia de que los espectáculos circenses contribuyan a la preservación de los cetáceos.
En libertad rara vez los cetáceos se acercan a los humanos, pero en cautividad los delfines son forzados a nadar con personas, lo cual supone un factor añadido de estrés para ellos, y los expertos alertan de que esas actividades pueden ser por ello potencialmente peligrosas para quienes participan en ellas.
Iniciativas como Sos Delfines o  la Dolphin Connection centran sus esfuerzos en informar y concienciar a los ciudadanos para que no alimenten el negocio acudiendo a estos centros, conscientes de que la tortura de estos animales terminará cuando deje de ser rentable, y eso pasa porque dejen de tener visitantes.
Las normas que regulan la estancia de animales “salvajes” o “exóticos” en zoológicos establecen que deben estar siempre en ambientes similares a los de su hábitat. Es fácil concluir que ningún tanque artificial puede parecerse al mar, y que saltar pasando por unos aros para coger una sardina de la boca de un humano no tiene nada que ver con los hábitos de un cetáceo en libertad. Por tanto, es fácil concluir que nuestro deseo de ver a esos animales de cerca no puede estar por encima de su propia vida.  Empty the tanks es una llamada a nuestra conciencia para asumir la evidencia y actuar en consecuencia.

martes, 2 de junio de 2015

Ningún pibe nace machista

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El primer contacto que tuve con la violencia de género fue a los 11 años, cuando una amiga de mi madre que frecuentaba nuestra casa fue asesinada a manos de su ex marido. El la esperó a la salida del colegio de sus hijos, la tomó por detrás y le asestó varias puñaladas hasta matarla. Recuerdo particularmente la difusión de la noticia: “Crimen pasional”, titulaba el periódico. Este episodio fue en plena dictadura. Hablar de género y poder conectarlo con violencia era algo impensado para la época. Muchos años después, ya en democracia, estábamos reunidas con un grupo de amigas de edades similares y una contó un episodio de abuso intrafamiliar. Como si fuera un efecto dominó, una a una fuimos relatando hechos similares que nos tenían como protagonistas. Fue la tercera vez que tomé contacto con la violencia, la segunda no sabía de qué se trataba.
La violencia había atravesado nuestras vidas, algunas no sabíamos cómo ponerlo en palabras, cómo salir de la vergüenza de pensar que la habíamos provocado. Pero al ponerlo en palabras pudimos entender qué nos había pasado y en qué contexto de país y de sociedad se habían producido. Los diarios no hablaban del tema, en las familias era imposible denunciar o acusar a un pariente. Y cuando había respaldo, no había dónde hacerlo. En la televisión, las novelas y los programas de entretenimiento no nos dedicaban el mejor papel. Mientras, en los ’80, la novela Amo y señor iba en ascenso como los golpes que Alonso Miranda (Arnaldo André) le propinaba al personaje Victoria Escalante (Luisa Kulliok). El tema de violencia de género estaba bastante lejos de tratarse en ámbitos sociales, familiares, laborales o institucionales. La doctora Cecilia Giubileo había desaparecido en Open Door.

En los ’90 era asesinada María Soledad Morales. En la televisión, el Manosanta de Alberto Olmedo posaba sus manos sobre el cuerpo de La Bebota, personificada por Adriana Brodsky.

Ya en 2001, Francella hacía el sketch de “La Nena”. Durante ese año, Fabiana Gandiaga, que había llevado a su hijo al GEBA, se perdió en las instalaciones y fue violada y asesinada por dos obreros que estaban refaccionando el club.

Mientras las muertes de estas mujeres ocupaban kilómetros de papel y cientos de horas de televisión, a nadie se le ocurría plantear qué se estaba consumiendo en ese momento en la televisión argentina. Y aún no se discutía plenamente el tema de las violencias.

El asesinato de María Soledad Morales marcó un antes y un después en la vida política de Catamarca. Las marchas del silencio tuvieron tal contundencia que desentrañaron los vínculos y la impunidad del poder político. Si bien el gobierno de Saadi llegó a su fin, ese marco no dejó lugar para la discusión de fondo que era la violencia y el asesinato de género. María Soledad en ese momento también fue víctima de la violencia mediática. Y aún hoy su madre, Ada Morales sigue pidiendo justicia porque considera que los encubridores no fueron juzgados.

Puesto a la distancia, hoy no toleraríamos un programa de violencia explícita como el de Amo y señor, pero sí soportamos con un alto rating las cortaditas de pollera de Showmatch o consumimos los medios de comunicación que estigmatizan a las mujeres. La expectativa por la marcha #NiUnaMenos es alta, pero somos conscientes del discurso patriarcal que nos asiste, que está anidado, enraizado, que no hay manera de desterrarlo si no es con mucha y buena formación en perspectiva de género.

El futuro son los niños y las niñas. Hagamos lo imposible para educarlos en igualdad. Ayer en Facebook vi una frase: “Ningún pibe nace machista”.

Qué cierto.

Claudia Fernández Chaparro
El moho azul del tabaco fue una de las plagas introducidas por el Gobierno de Estados Unidos al país. Foto:Fernando Lezcano
Los enormes daños causados por la guerra biológica desatada contra Cuba por el gobierno de los Estados Unidos y sus servicios de inteligencia, dirigida a afectar programas de salud, y frustrar planes de desarrollo enfocados en el aumento de la producción agrícola, el incremento de la capacidad exportadora, y el fortalecimiento de la base alimentaria de nuestro pueblo, no se pueden borrar de la memoria histórica de la nación.
El 18 de enero de 1962 en un documento secreto titulado Proyecto Cuba, donde se ex­pusieron las 32 tareas originales de la O­pe­ración Mangosta, apareció la siguiente formulación: Tarea 21: “Para el 15 de febrero la CIA tiene que someter a aprobación un plan para inducir errores en las cosechas alimentarias en Cuba”.1  La Tarea 33 que no fue incluida en ese instante planteaba: “... un plan para incapacitar a los trabajadores azucareros cubanos durante la zafra mediante el empleo de me­dios químicos bélicos”.2
Posteriormente el jefe de Operaciones del Plan Mangosta, general Edward Lansdale redactó un borrador con las misiones a ejecutar por la CIA donde enunció: “... desplegar el bajo mundo cubano contra Castro, fracturar al régimen desde adentro, sabotear la economía, subvertir a la policía secreta, destruir las cosechas con armas biológicas o químicas, y cambiar al régimen antes de las próximas elecciones congresionales en Noviembre de 1962”.3
El 2 de junio de 1964 el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó la probabilidad de que el gobierno estadounidense estuviera utilizando la guerra biológica contra Cuba.4  Durante los próximos años azotaron el territorio nacional la fiebre porcina, la seudodermatosis nodular bovina, la brucelosis del ganado, el carbón y la roya de la caña, el moho azul del tabaco, la roya del café, el new castle y la bronquitis infecciosa de las aves de corral, la conjuntivitis hemorrágica, la disentería, y el dengue serotipo 02 que provocó 158 muertos, incluyendo 101 niños, el mayor daño causado a nuestro pueblo por este tipo de agresiones.
El 15 de septiembre de 1981, durante la inauguración de la 68 Conferencia Mundial de la Unión Interparlamentaria, celebrada en el Palacio de Convenciones de La Habana, Fidel insistió en que Estados Unidos estaba utilizando armas biológicas contra Cuba.
En 1984 Eduardo Arocena Pérez, cabecilla de la organización terrorista Omega-7 —conocido por sus vínculos con la CIA— fue declarado culpable del asesinato del diplomático cubano Félix García Rodríguez, y de otros actos violentos cometidos dentro del territorio norteamericano. Durante el juicio, el jurado federal no hizo mención a sus declaraciones en el sentido de que la misión de su grupo era “obtener ciertos gérmenes e introducirlos en Cuba”.5
En julio de 1987, cuando Cuba comenzó a desclasificar un grupo de agentes de la Se­guridad del Estado, se conoció que oficiales de los servicios de inteligencia norteamericanos les habían preguntado por las enfermedades que afectaban a los cubanos y los programas para adquirir medicamentos en el extranjero. Uno de los males por el que más se interesaron fue por el dengue hemorrágico y su impacto en la población.6
Tras la desaparición del campo socialista europeo en el otoño de 1989 y la desintegración de la URSS a finales de 1991, la economía cubana se vio afectada, debido a que el 85 % de su intercambio comercial era con esa na­ción. Comenzó para nuestro pueblo el de­nominado periodo especial en tiempos de paz, el Gobierno norteamericano recrudeció el bloqueo económico, comercial y financiero, y se desataron nuevas agresiones.
En octubre de 1990, cuando se desarrollaban los planes de producción agrícola para apoyar el programa alimentario y dar respuesta a las necesidades básicas de la población, apareció la sigatoka negra en lotes de plátanos de varias provincias. Unos meses después fue detectada la acarosis, una enfermedad que acorta el ciclo de vida de las abejas.
Entre 1990 y 1994 la neuropatía se convirtió en una epidemia con la declaración de un promedio de 2 000 casos anuales. Los estudios realizados demostraron el papel desempeñado en la aparición de esta enfermedad por el estado nutricional de la población a causa del bloqueo, uno de cuyos objetivos es rendir por hambre a nuestro pueblo. El problema quedó solucionado al distribuirse gratuitamente su­plementos vitamínicos.
El 10 de febrero de 1995, en el Aeropuerto Internacional José Martí, fueron hallados en el equipaje de un científico extranjero, varios tubos de ensayo con el virus de la tristeza del cítrico. El 21 de febrero apareció la broca del cafeto en zonas rurales de Santiago de Cuba, coincidiendo con la visita de un grupo de norteamericanos pertenecientes a una Or­ga­ni­ zación No Gubernamental. Después se de­tectaron en La Habana varios focos del aedes albopictus (tigre asiático) transmisor del dengue. El 18 de diciembre de 1996 aparecieron los primeros indicios de la presencia de la plaga Thrips palmi karny sobre cultivos de papa en la Empresa de Cultivos Varios, en Jo­vellanos, Matanzas.
El 8 de octubre de 1997, durante la clausura del V Congreso del Partido Fidel expresó: “Un especialista, miembro de un organismo internacional […] y presunto oficial de la CIA, en 1975 había realizado estudios sobre la enfermedad del dengue (serotipo 01), que azotó nuestro país en 1977 y obtuvo información sobre la no existencia de anticuerpos serotipo 02 de la enfermedad en Cuba. Por eso es tan importante, incluso, los datos relacionados con los anticuerpos que tiene el cubano, porque pueden ser utilizados para un tipo de guerra bacteriológica. […] estamos seguros de que durante un largo periodo de tiempo el Gobierno de Estados Unidos era responsable de estos hechos, […] porque ellos inventaron todo: cómo contaminar el azúcar que iba en los transportes de los barcos, cómo afectar el comercio, cómo afectarlo todo. […] Son muchas plagas seguidas contra cultivos esenciales: arroz, cítricos, papa, vianda, plátano, caña, café, tabaco, […]  ¿Tenemos o no tenemos derecho a denunciar cuando ocurre algo de esto?”7
En 1999, en el inciso séptimo de la De­manda del Pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos por Daños Humanos se señala: “Que durante todos estos años de Re­volución, las acciones agresivas del Gobierno de Estados Unidos han afectado de manera significativa la salud de nuestro pueblo. Esta política criminal ha estado encaminada a entorpecer y obstaculizar los impresionantes logros que la política social cubana ha conquistado. Para ello se ha empleado, entre otras vías, la agresión biológica, que ha cobrado valiosas vidas humanas, incluidos niños y mujeres embarazadas”.8
Hasta diciembre del 2000 el Gobierno Re­volucionario cubano se había visto obligado a gastar 2 158 millones de dólares, con gastos adicionales cada uno de los años en el orden de los 59 millones de dólares para enfrentar las agresiones biológicas.9
El 6 de mayo del 2002 el presidente George W. Bush tuvo el cinismo de acusar a Cuba de desarrollar armas biológicas ofensivas, y de proveer sus conocimientos sobre estas a países enemigos de Estados Unidos. Cuatro días después en una conferencia de prensa Fidel respondió: “En lo que se relaciona con las armas de destrucción masiva, la política de Cuba ha sido intachable. Nunca nadie ha presentado una sola prueba de que en nuestra patria se haya concebido un programa de desarrollo de armas nucleares, químicas o biológicas. Para los que no entiendan de ética, apego a la verdad y transparencia en la conducta de un gobierno como el de Cuba, podrían comprender al menos que hacer lo contrario habría constituido una colosal estupidez. […] Cualquier programa de esa índole arruina la economía de cualquier pequeño país; Cuba nunca habría estado en condiciones de transportar tales armas; cometería adicionalmente el error de introducirlas en combate contra un adversario que cuenta con miles de veces más armas de ese carácter, el cual recibiría, como un regalo, el pretexto de usarlas”.10
Cuba ha sido agredida con una guerra biológica que ha afectado directamente a las personas, los animales y los cultivos, ocasionando daños humanos irreparables, y pérdidas millonarias a la economía nacional. La firme decisión y la voluntad política del Gobierno Revolucionario, al destinar los recursos necesarios para combatir estas plagas y enfermedades, la dedicación de los especialistas de prestigiosas instituciones científicas, y el apo­yo de los CDR, la FMC y la ANAP, han posibilitado el enfrentamiento exitoso de nuestro pueblo a estas agresiones.





LA MALTRATADA SIEMPRE TIENE LA CULPA

lunes, 1 de junio de 2015

La lactancia materna puede disminuir el riesgo de sufrir leucemia infantil

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Amamantar a un niño durante seis o más meses se asocia con un riesgo menor de sufrir leucemia infantil, comparado con los bebes que nunca fueron amamantados o que tomaron el pecho durante un periodo de tiempo muy corto. Esto es lo que sugiere un nuevo estudio en el que los autores han revisado 18 investigaciones sobre la relación entre leche materna y este tipo de cáncer en niños.
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inmunología
SINC |  | 01 junio 2015 17:00
1 / 1
Imagen de un niño tomando leche materna en los brazos de su madre. / Olmo Calvo (Sinc)
La leche materna cumple la función de aportar a los recién nacidos todas las necesidades nutricionales que demandan durante los primeros meses de vida. Las recomendaciones pediátricas actuales sugieren alimentar de esta forma durante los primeros seis meses de vida de bebé para optimizar su crecimiento, desarrollo y salud.
Ahora, científicos de la Universidad de Haifa (Israel) han revisado 18 estudios sobre la relación entre lactancia y riesgo de sufrir leucemia infantil. Los resultados han sido publicados en la revista JAMA Pediatrics.
La lactancia infantil se asocia con una disminución del 19% de riesgo de leucemia
Según el estudio, la leucemia es el cáncer más común en la infancia y supone el 30% de todos los cánceres infantiles.
Efrat L. Amitay y Lital Keinan-Boker, autores del estudio, encontraron que la lactancia materna durante los primeros seis meses de la vida del niño o más tiempo se asocia con un 19% menos de riesgo de que los niños sufrieran leucemia, en comparación con alimentar al bebé sin la leche del pecho o la lactancia durante un período de tiempo más corto.
Asimismo, en un análisis de 15 estudios por separado los investigadores encontraron que dar el pecho a los niños disminuye un 11% el riesgo de sufrir leucemia infantil en comparación con no ser amamantados.
Diversidad de mecanismos biológicos
 “La leche materna contiene muchos componentes que influyen en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé”
Los científicos sugieren varios mecanismos biológicos de la leche materna que pueden explicar estos resultados. “Esta leche contiene muchos componentes inmunológicos activos y mecanismos antiinflamatorios de defensa que influyen en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé”, explican los autores.
“Los beneficios potenciales de la lactancia para la prevención de la salud deberían comunicarse de forma abierta al público en general, no solo a las madres, para que la lactancia materna sea más aceptada socialmente”, apuntan los investigadores.
El estudio recuerda que el objetivo principal de la salud pública es la prevención de la mortalidad. Por este motivo indican que se debe enseñar a los profesionales sanitarios los potenciales beneficios de la lactancia materna y las herramientas con las que ayudar a las madres para continuar dando el pecho durante seis o más meses.
“Se necesitan más estudios y de mejor calidad para aclarar los mecanismos biológicos que relacionan la asociación entre la lactancia materna y la menor mortalidad infantil por leucemia”, concluyen los investigadores. 

domingo, 31 de mayo de 2015

DEJA DE FUMAR BOLUDO

Para generar conciencia, hoy se conmemora el Día Mundial sin Tabaco

09:34 | El consumo de tabaco es la principal causa prevenible de muerte en el mundo, y actualmente mata a 1 de cada 10 adultos. Cada 31 de Mayo, fecha instaurada por la Organización Mundial de la Salud, invita a tomar conciencia sobre sus riesgos y la importancia de la promoción de políticas públicas eficaces que colaboren a reducirlo.
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El Día Mundial sin Tabaco, instaurado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) invita a tomar conciencia sobre los riesgos de su consumo para la salud y la importancia de la promoción de políticas públicas eficaces que colaboren a reducirlo. Como todos los años, la OMS propone un lema: "Poner fin al comercio ilícito de productos de tabaco".

El consumo de tabaco es la principal causa prevenible de muerte en el mundo, y actualmente mata a 1 de cada 10 adultos, ocasionando más muertes en conjunto que la infección por HIV/SIDA, el alcoholismo, las drogas ilegales y los accidentes de tránsito.




Se estima que el 40 por ciento de la población mundial de entre 15 y 65 años fuma, en tanto en Argentina la cifra ronda el 27 por ciento, alrededor de 9 millones de personas, de las cuales 3 millones consumen más de 25 cigarrillos por día.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada seis segundos fallece una persona a causa de una enfermedad relacionada con el tabaco, lo que representa casi 6 millones de muertes al año, y se estima que en 2030 la cifra llegará a más de 8 millones.

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sábado, 30 de mayo de 2015

HABLEN MENOS Y COJAN MAS

ASÍ SE FOLLA, SEGÚN ALI ADLER

Así funciona la sexualidad de la mujer: tres trucos para sacarle partido

La guionista Ali Adler ha publicado un libro en el que explica a los hombres cómo deberían comportarse con sus parejas si quieren que les vaya bien. Y sabe lo que dice: a ella también le gustan las mujeres
Foto: No hace falta postrarse a los pies de nadie para conseguir un poco de sexo, tranquilo. (iStock)
No hace falta postrarse a los pies de nadie para conseguir un poco de sexo, tranquilo. (iStock)
En España el nombre de Ali Adler (o Allison Adler) probablemente suene a chino a la mayor parte de lectores, pero en Estados Unidos es una figura de culto en el mundo del espectáculo gracias a su trabajo como guionista en series como Family Guy, Glee, The New Normal o, más recientemente, Supergirl, de la que es productora ejecutiva. Su ascensión en el mundo televisivo masculino ha ido acompañada de una valiente actitud a la hora de hablar de su vida personal: entre 2002 y 2011 vivió una larga relación con la actriz Sara Gilbert (The Big Bang Theory), con la que tiene dos hijos.
Al mismo tiempo que trabajaba en la serie de la superheroína, Adler ha escrito y publicado How to F*ck a Woman (es decir, “cómo f*llarse a una mujer”) que, editado por Weinstein Books, intenta ser una divertida guía para hombres sobre el verdadero funcionamiento de las mujeres, iluminada con las ilustraciones de Liza Donnelly. Al fin y al cabo, como la propia autora reconoce, ¿qué mejor que una mujer a la que le gustan las mujeres para enseñar a los hombres a tratar a las mujeres? “Incluso después de años de amistad, trabajar juntos, salir, follar, amarse o casarse, los hombres no parecen entender las cosas más básicas sobre las mujeres”, se lamenta en el libro.

¿El hándicap? Que lo más sencillo, que es preguntar a la mujer para saber qué quiere de verdad está descartado, no vaya a ser que piensen que somos unos incompetentes. Un fragmento del libro publicado en Salon da buena idea del estilo humorístico y irónico de la autora. En él, Adler relata cómo explicó a un grupo de compañeros cómo dar verdadero placer a sus mujeres después de que uno de ellos alardease de haber “follado fuertemente” a su pareja y haber “jugado con su clítoris” mientras hacía un gesto como si estuviese apagando y encendiendo un interruptor de la luz. Apenas dos semanas después de su lección, las novias de sus compañeros se le acercaron para darle las gracias por haber mejorado su vida.

Ellas tienen tetas. Tú, orejas

“El primer paso en tu cruzada para follarte una mujer es intentar entenderla”, explica la autora en un capítulo llamado “Trueque: cómo cambiar la atención por sexo”. A continuación ironiza con la visión habitual que muchos hombres tienen sobre las mujeres como seres “irracionales, hormonales e inconsistentes” pero que, a cambio, “huelen bien y tienen tetas”. “Para conseguir algo, tienes que dar”, recuerda. En definitiva, es necesario tratar a los demás como uno desearía que le tratasen o, mejor dicho, tratar a los demás como ellos querrían que tú los tratases. Una obvia máxima cristiana que, en momentos de ligoteo, suele traducirse en “comportarse como un macho alfa”, lo cual quiere decir “quedar en ridículo”.
Básicamente, recuerda Adler, el hombre que quiera tener éxito debe ir en contra de sus instintos naturales. Eso se traduce en hacer todo lo contrario que uno querría hacer, que es básicamente no escucharla. “Piensa en su necesidad de relacionarse”, explica la autora con ironía. “Sus emisiones verbales son una forma de eyaculación verbal”. Adler cree que el verdadero preliminar que excita a las mujeres es poder hablar de su día y de sus frustraciones, sin ser interrumpida. “Ya sé que es doloroso, y que te gustaría pasar de puntillas. Pero sé generoso ahora para que luego puedas ser egoísta”.
En lugar de las soluciones a nuestros problemas queremos tu empatía, y saber que nos escuchas
“Sí, a nosotras también nos gusta el sexo, pero si nos sentimos mal, no conseguirás sexo”. Ser escuchadas es una parte importante de su vida, de igual manera que para el hombre puede serlo “sentarte con la cabeza en blanco a ver la tele o pasar horas y horas en el retrete”. Muy importante: se trata de escuchar, asentir y mostrar empatías, no de proporcionar soluciones mágicas, por mucho que su condición parezca empujar al hombre a ello. “Tus soluciones nos molestan”, explica la autora. “Sentimos lo mismo con tus oídos que tú con nuestras tetas. En lugar de las soluciones a nuestros problemas queremos tu empatía, y saber que nos escuchas”. Así que apaga el ordenador, el móvil, la televisión, mira a tu pareja a los ojos, asiente a veces, pregunta por los detalles y todo irá bastante mejor. Para los dos.

Lo que el sexo significa para las mujeres

Las enseñanzas de Adler no se agotan en lo meramente emocional. Aunque muchas no estarán de acuerdo, la autora considera que, al contrario de lo que ocurre con los hombres, “para las mujeres el sexo es un medio, no un fin. Claro, para un orgasmo, pero también para conectar emocionalmente”. La guionista considera que el sexo sin ataduras es, para las mujeres, un mito tan grande como Blancanieves y los Siete Enanitos. Es evidente: ¿en qué estaban pensando siete pequeños hombres al llevarse a su casa a una chica inconsciente? ¿Acaso tiene algún sentido que un príncipe maravilloso fuese a preocuparse por una chica muerta en mitad del bosque?
“Las mujeres tienen una mala reputación por sus expectativas poco realistas”, señala la autora, “Pero a los hombres les pasa lo mismo”. En el caso masculino, lo que ocurre es que sueñan con encontrar a alguien que satisfará todas sus necesidades sexuales y emocionales sin tener que entenderlas o explicarlas. “Comieron perdices y fueron felices para siempre sin tener que levantar la vista de la pantalla del móvil, del sándwich o del porno”, resume.
La autora, además, advierte a los hombres contra el "efecto de la vagina" (The Vagina Effect), que impide a los hombres tomar decisiones cabales ante la visión de la mujer en la que están interesados. Un síndrome que suele acabar con muchas relaciones, y que generalmente se suele justificar a posteriori a través de una larga lista de razones (“es que ya no era lo mismo…”). “En la fase inicial, cuando estás borracho de coño (pussy-drunk), en la que tu fisiología llega a cambiar por la adrenalina, no puedes ver nada con claridad”, advierte la autora. Eso no funciona únicamente con las personas en una relación, sino con cualquiera que quiera tener algún éxito con el sexo femenino, advierte la autora. Y el que avisa no es traidor.