El holandés Mark Langedijk pidió la eutanasia en julio de 2016.
El holandés Mark Langedijk tenía 41 años cuando pidió la eutanasia,
en julio de 2016. En la plenitud de su vida era alcohólico, padecía
depresión y un trastorno de ansiedad. Divorciado y con dos hijos
pequeños, había entrado y salido de 21 clínicas de desintoxicación en un
intento de superar sus problemas. Murió en su casa. Estuvo acompañado
por sus padres, sus hermanos, un primo y su mejor amigo, un párroco. La
vecina preparó una sopa y comieron y bebieron hasta que llegó el momento
de la despedida, cuando el doctor le inyectó una sustancia letal. Su
caso levantó enorme polvareda, porque Mark no era un enfermo terminal.
Tampoco padecía una demencia aguda que le robara la lucidez. Sin
embargo, su médico de cabecera consideró que su sufrimiento, y su
dependencia del alcohol, eran insuperables.
La
Ley de Eutanasia entró en vigor en Holanda en 2002, y penaliza su mala
práctica hasta con 12 años de cárcel. Pero “la vida no es una
obligación”, dice el hermano de Mark, Marcel Langedijk, en un libro que
ha escrito sobre aquello.
Jacob Kohnstamm, presidente del organismo oficial que
analiza a posteriori los casos (la Comisión Regional de Revisión de la
Eutanasia), recalca que “la eutanasia
es una posibilidad, no una obligación”. “Creo que gracias a ella la
gente vive más; es un alivio saber que el médico te ayudará si el dolor
es insoportable y el mal irreversible”, agrega. El caso de Mark
Langedijk se consideró correcto; no fue remitido a la fiscalía. La ley holandesa considera eutanasia tanto la
practicada por el médico, como la ayuda al suicidio (el paciente toma
una sustancia preparada por el doctor) y la combinación de ambas. Y
contempla la objeción de conciencia del facultativo. “Tener una ley que
permita hablar con el paciente es siempre mejor que recurrir a una
sedación paliativa masiva sin decírselo. Es un acto médico para combatir
el dolor, sin duda, pero el enfermo puede morir con ello y tal vez no
lo haya pedido”, apunta Kohnstamm.
Revisada hasta ahora la ley en tres ocasiones, su puesta en
práctica aumenta. Si al legalizarse, en 2002, hubo 1.882 eutanasias, el
año pasado sumaron 6.091, es decir, un 4% de todas las muertes contabilizadas (148.973)
en el país. El año anterior fueron el 3,75% (5.516 muertes). Los
médicos suelen rechazar la mitad de las peticiones, y entre las razones
del incremento se apunta el envejecimiento de la población, la mejora de
la comunicación entre paciente y médico, y el mayor grado de
información del afectado.
El 83% de los pacientes a los que el año pasado se le
practicó la eutanasia en Holanda padecía cáncer, enfermedades como
Parkinson, esclerosis múltiple, ELA, o bien eran enfermos de corazón y
pulmón. Otras 141 personas sufrían una demencia en fase inicial,
con síntomas como pérdida de la orientación o cambios de personalidad
ya visibles. Otras 60 se llevaron a cabo por problemas psiquiátricos,
244 por acumulación de males propios de la edad y 1.509 por otros
trastornos. En un 96% de los casos la eutanasia la practicó un médico;
un 3,5% consistió en ayuda al suicidio y un 0,3% a una combinación de
ambas modalidades, asistencia y eutanasia. Si bien las estadísticas
señalan que un 85% de los holandeses apoya la ley, no todos los casos de eutanasia están claros.
Kohnstamm y los 45 juristas, médicos y expertos en ética que
evalúan las eutanasias practicadas concluyeron que 10 de ellas no se
ajustaban a las exigencias legales. Eso exige un paciente seguro y
consciente, que lo pide repetidas veces y una dolencia irreversible con
dolores insufribles. El doctor está obligado a consultar a otro colega
antes de proceder. “Mi mayor deseo es cumplir las leyes, de modo que esa
decena de casos fueron enviados al fiscal y a la Inspección General de
Salud. Debo decir, sin embargo, que nunca, desde la aprobación de la
ley, ha habido que procesar a un facultativo. Todos obraron de buena fe,
pensando en el paciente. Por eso es muy difícil enfilar la vía penal”,
asegura.
El papel de los médicos
Tampoco para los médicos es fácil. Atendida en su
mayoría por los de cabecera, suelen recibir un par de ruegos anuales.
Uno de ellos, que prefiere mantener el anonimato, cuenta que dejó de
fumar hace años. Después de practicar una eutanasia se sube a la bici,
pedalea lejos de la ciudad y consume un paquete de cigarros en pocas
horas. El detalle del tabaco es personal, pero en la dureza de la
situación se reconocen otros colegas. El final de Mark Langedijk está descrito con detalle
en el libro de su hermano, y una de las dudas más repetidas al saberse
lo ocurrido señalaba a su familia: ¿hicieron lo posible por ayudarle?
Paul Schnabel, sociólogo y senador liberal de izquierdas, rechaza
“opinar sobre sucesos particulares”; considera que no le corresponde.
“Por otro lado, es cuestión de opiniones que un 4% de las muertes
totales por eutanasia parezca mucho o poco. La principal razón para
pedirla sigue siendo el cáncer”, dice. Pero apunta dos datos esclarecedores. “En la ley de
eutanasia subyace la libertad de decidir sobre tu vida. Un sentimiento
de autonomía sobre cómo gestionar el final; por otro lado, las familias
en nuestro país se organizan de manera más independiente que en el siglo
XVII. Entonces, solo los ricos podían vivir por su cuenta. En los
hogares pobres tenían que convivir varias generaciones. No es una
cuestión de amor. Todo el mundo se quiere. No es eso. Es que hijos y
padres suelen residir en lugares distintos y las pensiones son lo
bastante buenas. De modo que los padres también ‘se independizan’ de los
hijos, señala.
Primera reprimenda
Otro ejemplo anónimo es el de un anciano de 88 años,
aún en plenas facultades, que lo tiene todo preparado para cuando su
vida resulte insufrible. Espera que su familia y su doctor sepan cómo
actuar.
Uno de los casos más polémicos de eutanasia en 2016 se cerró con la primera reprimenda recibida por un médico
Uno de los casos más polémicos de eutanasia en 2016 sí se
cerró con la primera reprimenda a un médico por “forzar la situación”
con una paciente aquejada de demencia aguda. Ella firmó ante notario una
declaración donde afirmaba que solicitaría la eutanasia “cuando lo
creyera conveniente”. A pesar de que había perdido ya la razón, ante su
mal estado y con el documento en cuestión, fue el facultativo quien
“consideró que había llegado el momento”. Le puso un barbitúrico en el
café y luego le inyectó una sustancia letal por vía intravenosa. La
mujer se resistió, pero su rechazo fue considerado un acto reflejo y el
procedimiento siguió adelante. “No conozco a ningún médico que ante un
paciente con demencia y una buena calidad de vida vaya a practicar la
eutanasia”, sigue Schnabel, responsable también de la comisión que ha
desaconsejado ampliar la legislación actual a una eutanasia por cansancio vital. Se trata de un nuevo concepto, cuyos protagonistas son
ancianos sanos a partir de los 75 años, que sienten su vida completa y
no desean seguir adelante. A Schnabel, el cansancio vital le parece más
“una forma de asegurar la libertad de decidir sobre el final, porque la
ley vigente ya puede afrontar casos de sufrimiento extremo derivado de
sentirse acabado, sin estar enfermo”. René Héman, presidente de la Asociación holandesa de
Médicos, va más allá. Sostiene que “la generación entre entre 20 y 30
años quiere tener la seguridad de que podrá influir en todas las
circunstancias de su vida, desde tener o no hijos, hasta el momento de
la muerte; los de 40 y 50 años no desean acabar en un asilo”. “Pero al
final, nadie quiere morir antes de tiempo. Una edad avanzada no es una
enfermedad. El cansancio vital es un problema social que debemos
encarar, pero una ley adicional puede tener efectos nocivos sobre la
sociedad; corremos el riesgo de que los mayores se sientan desprotegidos
y crean que deben firmar una declaración rechazando la eutanasia”,
añade.
La ley favorece el control de la eutanasia, pero no resuelve la complejidad de su práctica. Por eso existe una Clínica para morir (Levenseindekliniek )
que acoge los casos más difíciles. Entre ellos resaltan los pacientes
psiquiátricos (un tercio de las solicitudes), y los que tienen demencia,
trastornos de la ancianidad y cáncer (otro tercio). En realidad, no es
una sede física con camas al uso, sino una red de 40 equipos ambulantes
formados por un médico y una enfermera, que en 2016 recibieron 1.796
peticiones (practicaron 498). En el primer semestre de 2017 han
registrado ya 1.286 (y ejecutado 373). Como el resto de sus colegas,
operan en la red sanitaria pública y dentro de la ley. “Creemos llenar un espacio vacío en Holanda en este campo”,
señalan sus portavoces. “Cuando un paciente dice que su vida está
completa, tiene a su vez suficientes problemas médicos que encajan en la
norma legal”. El servicio nació en 2012 y asegura sentirse apreciado
por la Asociación Médica, que lo cita con naturalidad, y también por la
población.
El envejecimiento de España pone en jaque el negocio crediticio de la banca
La pérdida de población perjudicará el crecimiento económico y la actividad empresarial
El
invierno demográfico se ha convertido en una de los principales
desafíos para España. La baja natalidad y el envejecimiento de la
población no es solo un reto social, sino también económico. Esa
dinámica se ha convertido en una amenaza para el modelo de negocio, por
ejemplo, del sector financiero. La Asociación Española de Banca (AEB)
ha elaborando un informe sobre los efectos de ese proceso en la
actividad bancaria al que ha tenido acceso ABC y que concluye que este
fenómeno puede llegar a hundir hasta un 37% la facturación procedente de
dos de sus principales líneas de negocio: el crédito hipotecario y la
financiación al consumo.
El estudio, encargado por la patronal
bancaria nacional a la Fundación Renacimiento Demográfico, recuerda
algunos datos demoledores: España fue entre 1990 y 2014, según datos de la OCDE y la ONU, el país soberano con la menor tasa de fecundidad media del mundo,
con una natalidad promedio en el periodo de 1,29 hijos por mujer, un
39% inferior a los 2,1 que se necesitan para que se produzca el relevo
generacional. Además, la esperanza de vida en nuestro país es la mayor
de Europa en los últimos años, y a nivel mundial solo es ligeramente
inferior a la japonesa. Desde 2012, España está perdiendo habitantes,
algo que no sucedía desde el fin de la Guerra Civil, y desde 2015 en
nuestro país muere más gente de la que nace.
Según las
proyecciones propias y las hechas en base a las estimaciones del
Instituto Nacional de Estadística (INE), el estudio contempla una
reducción de la población de entre el 1,2% y el 2% hasta 2030, y de
entre el 11,4% y el 24% hasta 2065, con un aumento muy notable del
segmento de más de 60 años, que consume menos, y una reducción de la
población de hasta 60 años, sobre todo de aquella entre 30 y 45 años,
grupo vital para la productividad y el consumo y que incluye por ejemplo
a la mayoría de compradores de primera vivienda.
«Estos cambios y tendencias demográficas presentan oportunidades y
riesgos para las empresas y la banca, con predominio global de los
elementos desfavorables, ya que el envejecimiento social y la pérdida de
población, a priori, no son positivos para el crecimiento económico,
los negocios y el bienestar en general», explica el informe.
Otra de las consecuencias que tendrá el cambio de la pirámide población española
es que se depreciarán algunos activos ya que, a nadie se le escapa que
una casa situada en una aldea que no tiene población cada vez vale
menos. Así, el informe prevé una depreciación de activos que sirven de
garantía o colateral de los créditos, como las viviendas, así como el
valor de las acciones de las empresas con negocio más afectado por el
declive demográfico, como todos los productos y servicios para niños y
jóvenes.
En la misma línea, la caída de la población y la
desaceleración de la actividad económica que conllevará se traducirá muy
probablemente en una presión política y social hacia unos tipos de
interés muy bajos de manera estructural, aunque puedan subir ahora a
medio plazo como consecuencia de la normalización de la política
monetaria del Banco Central Europeo (BCE).
Planes de pensiones, al alza
Pero
no todo va a ser negativo en el panorama económico español en los
próximos años. Una de las actividades que sin duda crecerá será la de
los planes de pensiones, sobre todo una vez que la población española se conciencie de que recibirá pensión cuando se jubile pero que, sin ninguna duda, será inferior
a la que están cobrando los pensionistas ahora por la caída del número
de cotizantes, de modo que será imprescindible tener un plan de pensión
privado complementario, como ocurre ya en muchos países europeos.
En
este contexto el estudio realizado para la AEB identifica oportunidades
derivadas del «número creciente de jubilados, con flujos estables de
ingresos y una esperanza de vida considerable al comenzar su etapa de
retiro, lo cual puede ser interesante tanto para la captación de pasivo a
coste moderado como para la colocación entre ellos de producto de
activo».
Como conclusión el estudio recomienda que «cada banco y cada empresa estudie la evolución que tendrá en su negocio el nuevo escenario demográfico e intente suavizar en alguna medida su impacto en sus cuentas».
La biógrafa del psicoanálisis escribió un libro para explicar el inconsciente a los chicos. Llega esta semana al país.
Historiadora excepcional. Escribió sobre Freud y sobre Lacan las biografías más completas.Foto: Olivier Bétourné
Elisabeth
Roudinesco vuelve a Buenos Aires después de 13 años. Historiadora del
psicoanálisis, alumna de Lacan y de Deleuze, amiga de Althusser y
Derrida, es una referencia ineludible para psicoanalistas e
investigadores de la herencia freudiana en el mundo entero. Desde París
conversa por teléfono sobre su exquisita formación y su influyente obra,
traducida a más de 25 idiomas. Ahora llega con un pequeño libro bajo el
brazo (El inconciente explicado a mi nieto), además de otro aún inédito: Diccionario amoroso del psicoanálisis.
Viene a inaugurar el Centro Argentino de Historia del Psicoanálisis, la
Psicología y la Psiquiatría de la Biblioteca Nacional, invitada por
este Centro, el Instituto Francés y el grupo editorial Penguin Random
House. –Usted escribió sobre las perversiones, los grandes
filósofos franceses del siglo XX, la “cuestión judía” y la actualidad
del psicoanálisis. Ahora publica un libro de divulgación dedicado a los
niños. ¿Qué la llevó a semejante cambio?
–Se trata de una
colección muy particular, en la que se solicita a autores reconocidos
que escriban para niños de 12 a 15 años. En esa colección hay libros que
se plantean “cómo explicar el racismo a mi hija” o “cómo explicar el
universo a mis nietos”. Yo elegí El inconsciente explicado a mi nieto
(Libros del Zorzal). No fue fácil, porque el inconsciente es un
concepto no tan fácilmente accesible. Aunque no se tratara de un tema
“popular”, me parecía importante para el campo del psicoanálisis. Ahora
bien, ¿cómo hacer para ilustrar ese concepto para chicos? Entrevisté a
niños y niñas de 8 a 15 años, a quienes el libro está dedicado. Y la
pregunta que les hice era “¿Qué es el inconsciente para vos?”. Los que
tenían menos de diez años respondían: “Es cuando uno está loco”.
Consideraban el inconsciente en el sentido de alguien que no tiene
conciencia. Sin embargo, a partir de los 12 o 13 años, había un cambio. Y
la respuesta era más bien: “Es lo que está escondido en mí”. ¡Es
asombroso! Utilicé montones de ejemplos (como el de la parte sumergida
del iceberg). También hay un capítulo sobre el sueño, obviamente. Y otro
sobre el sexo (con ejemplos extraídos de historietas). Me divertí mucho
haciendo ese libro. –En París está por publicarse el Diccionario amoroso del psicoanálisis. ¿De qué se trata?
–También
se incluye en una colección muy prestigiosa. Y me gustó mucho prestarme
al juego que me propusieron (hay muchos otros “diccionarios amorosos”,
de la arquitectura, del teatro). Como yo ya había escrito un diccionario
“científico” del psicoanálisis (con Michel Plon, Paidós, 1999), tenía
que hacer más bien un “contradiccionario”. Pero aquí no hay
definiciones, conceptos ni países. El punto de partida fueron mis
viajes, mis viajes “amorosos”. Como el psicoanálisis es un fenómeno
urbano, hablé de mis viajes por las ciudades, contando cómo el
psicoanálisis se había implantado en cada una de ellas. Es una suerte de
paseo, pero totalmente arbitrario. Elegí temas (“amor”, “animales”,
“ciudades”) y muchos títulos de novelas (porque muestran cómo el
psicoanálisis penetró el mundo literario). Hay una entrada llamada
“espejo”, en la que hablo de Lacan pero lo mezclo con Lewis Carroll.
También hay otra sobre “La carta robada”, en la que narro la historia de
las múltiples interpretaciones de ese cuento de Edgar Allan Poe. Pero
no me sitúo en la perspectiva del autor, sino en la del detective. De
modo que comparo a Auguste Dupin con Sherlock Holmes. Hice toda una
lista con los apócrifos que erróneamente se atribuyen a Freud. Como el
psicoanálisis es una de las disciplinas más injuriadas en el mundo,
escribí una gran entrada sobre la “injuria”. Asimismo, hice otras
improbables, inesperadas: Philip Roth, Italo Svevo, Marilyn Monroe pero
no hay una entrada sobre Jung. Sólo lo abordé por su papel en Un método
peligroso, la película de David Cronenberg. Es decir que, en el índice,
van a encontrar a todos los protagonistas de la historia del
psicoanálisis, pero desplazados; fuera de sus lugares habituales. En
total, hay 89 entradas, que escribí con mucho placer. Es un recorrido
literario sobre los lugares, las novelas, los mitos del psicoanálisis.
Por supuesto, hay una dedicada a Buenos Aires… –¿Qué representa Lacan para usted en la actualidad?
–Lo
que queda en mí de Lacan son sus destellos absolutamente geniales.
Algunos textos muy importantes, transgresiones extraordinarias, la
capacidad de repensar el modelo freudiano en su conjunto a partir de la
lingüística y la filosofía. Puedo decir incluso que hoy no estaría acá
si no fuera por Lacan. Sin él, yo, hija de una psicoanalista, no me
habría interesado en el psicoanálisis. Mi generación –la del 68–, de no
haber sido por Lacan, habría seguido creyendo que el psicoanálisis era
algo arcaico, un asunto de viejos médicos notables. Sin embargo, en los
años 70, Lacan dio un impulso extraordinario a la reflexión intelectual
sobre el psicoanálisis. ¡Mi deuda con él es enorme! El Lacan
surrealista, el transgresor, el que supo situar el deseo, el del final,
dedicado a los nudos borromeos… Su relectura de Antígona fue una
verdadera obra maestra. Su reflexión sobre el amor místico, una muestra
de profundidad y de talento. Lo que me parece trágico, sin embargo, es
la herencia. Cuanto más fuerte es una teoría –y es el caso de la teoría
de Lacan–, más se presta al dogmatismo. La herencia no se hizo efectiva.
En todo caso, en Francia, la mayor parte de los lacanianos no logran
repensar ese maravilloso legado intelectual y clínico. Les cuesta
reflexionar sobre su situación actual, más allá del padre. –¿Por qué escribió la biografía de Freud después de la de Lacan? ¿Por qué ir más allá de Francia?
–También
se me impuso, pero de otra forma. Con Lacan, al principio, no tenía
archivos, mientras que en el caso de Freud fue exactamente lo contrario.
Había muchos archivos que ya habían sido utilizados y varias
biografías, de tal suerte que el problema no se planteaba de la misma
manera. Todo biógrafo, todo historiador debe saber perfectamente si es
el primero que elabora una biografía o si es el último entre varios. En
el segundo caso (que era el mío) está obligado a adoptar otra
perspectiva. Por eso, Sigmund Freud: en su tiempo y en el nuestro
(Debate) terminó siendo mi propia visión sobre Freud. De alguna manera,
Peter Gay (1988) hizo de Freud un gran sabio racionalista inglés. Ya
Ernest Jones había redactado la primera gran biografía, en tres tomos
(1953/1957), con una enorme cantidad de fuentes. También estaba Frank
Sulloway, que había considerado a Freud un “biólogo de la mente” (1979).
Y, naturalmente, Henri Ellenberger (1970), que le había dedicado muchas
páginas. Entonces, se me ocurrió usar todos los trabajos existentes
sobre Viena para construir un Freud verdaderamente vienés, pero
retomando la totalidad de su vida. En Francia, los analistas de la IPA
(no creo que sea así en Argentina) tienden a vincular a Freud con las
neurociencias y no con la cultura. Yo traté de hacer lo opuesto,
mostrando cómo había abandonado la neurología para convertirse en un
pensador universal de la cultura. Lo cual no excluye el aspecto clínico
de su obra, por supuesto. En suma, mi libro sobre Lacan fue mucho más
simple, porque yo era la primera. Con Freud fue más complicado, porque
había que cuidarse de repetir lo ya dicho. –Hablemos de usted. ¿Cómo fue su formación intelectual y política de fines de los 60 a principios de los 70?
–Estudié
letras en la Sorbona, antes de mayo del 68. En un marco muy clásico y
formal, estudiaba gramática y filología. Dicho esto, no fue en la
universidad donde me formé en literatura, en historia y en teoría
interpretativa, sino leyendo la revista Les Cahiers du Cinéma y yendo a
la Cinemateca. Seguíamos a Hitchcock, Howard Hawks, Fritz Lang; a
Renoir, Rossellini, Visconti. Además, más allá de las aulas oscuras de
la Sorbona, rápidamente descubrí textos que me iban a acompañar en el
futuro: La revolución teórica de Marx, de Louis Althusser (1965),
Tristes trópicos, de Claude Lévi-Strauss (1955), Sobre Racine, de Roland
Barthes (1963) y Las palabras y las cosas, de Michel Foucault (1966).
¡Era muy estructuralista! Pero todo eso, en la Sorbona, estaba casi
prohibido. En esa época también descubrí los Escritos de Lacan (1966),
un hombre que conocía desde mi infancia, a través de mi madre, Jenny
Aubry, que era psicoanalista. Gracias a mi formación, los textos de
Lacan me resultaban accesibles. ¡Pero no había leído ni una página de
Freud! Mi madre me impulsó a hacerlo. Ella también me ayudó a entender
el nexo entre ese pensador genial que comentaba finamente la lingüística
saussureana, el personaje extravagante con el que me había encontrado
varias veces, y la experiencia clínica que el psicoanálisis implicaba.
Más tarde, en cierto modo, me iba a tener que “deslacanizar” un poco
para leer mejor a Freud. Después de obtener mi diploma en lingüística,
en 1969 me inscribí en la universidad de Vincennes (que luego de la
reforma de 1970 iba a llamarse París VIII). Para mi sorpresa, en ese
campus provisorio y caótico, lo que a mí me gustaba leer coincidía con
la enseñanza que recibía. ¡Era una situación excepcional! Había una gran
efervescencia intelectual… Los estudiantes teníamos la impresión de
asistir a la elaboración de un pensamiento vivo, a la “cocina” de libros
por venir. Allí fui alumna de Michel de Certeau y de Gilles Deleuze.
Hice la maestría con Tzvetan Todorov y luego terminé el doctorado en
letras en 1975. –Después de su monumental Historia del psicoanálisis en Francia escribió Lacan, tan polémico como exitoso…
–Era
evidente que había que volver a Lacan. En el último volumen de mi
Historia, yo lo había situado en el contexto de la historia del
movimiento. Me di cuenta de que entonces había que hacer el trabajo
inverso. Es decir, había que “extirpar” a Lacan de la historia del
psicoanálisis en Francia para hacer un libro aparte. Mi problema con ese
trabajo, que no es polémico en sí, es que la familia (Judith, la hija
menor de Lacan, y su marido, Jacques-Alain Miller, el responsable legal
de los derechos morales) no quería que lo hiciera en absoluto. Tampoco
tenían archivos (y si los tenían, no me los quisieron dar). De modo que
me vi obligada a buscar por el lado del hermano de Lacan, que aún vivía,
de los hijos del primer matrimonio y de todos los que lo habían
conocido. Puede decirse que para esta primera “biografía” de Lacan tuve
que constituir mi propio archivo casi de la nada. En cuanto a las
polémicas, siempre se produjeron con los psicoanalistas. Los lacanianos y
los antilacanianos se unieron en mi contra. Cuando uno hace historia,
nadie queda satisfecho. –¿Qué efecto tuvo para usted Gilles Deleuze?
–¡Me
encantaba Deleuze! Fui a su seminario por tres años. Fue quien, ya en
los 70, me permitió deconstruir a Lacan (al igual que Derrida después).
Para mí fue una etapa capital. El curso de Deleuze, junto con el de De
Certeau, eran una forma de desdogmatizarme del lacanismo. Deleuze era
fascinante, gran profesor. Aunque debo decir que Lacan entendía mejor la
locura del mundo. Fue el mejor clínico de las psicosis. –Usted fue miembro de la Escuela Freudiana de París, fundada por Lacan en 1964…
–Sí,
entre 1969 y su disolución, en 1980. Paralelamente, empecé a asistir al
seminario de Lacan. Entré a la Escuela en un momento en el que creía
que todavía encarnaba la “subversión freudiana”. También me hice miembro
del Partido Comunista en 1971, en un período muy particular, de
desestalinización y de alianza con el Partido Socialista. En esa época,
el PC se abría al mismo tiempo al estructuralismo (a Lévi-Strauss, pero
no a Foucault) y a Derrida. Además, estaba Althusser, de quien me hice
amiga, que daba un nuevo impulso a la renovación del partido y del
freudismo. Lamentablemente, ambas instituciones entraron en crisis muy
rápidamente. Por un lado, el fracaso del althusserismo y la ruptura de
la unión de la izquierda hicieron que abandonase el PC en 1979. Por otra
parte, en la Escuela Freudiana, en 1976 hubo una crisis por “el pase”
(método para determinar el fin de un análisis), en un momento en el que
la salud de Lacan empezaba a deteriorarse, y en el que muchos caían en
la adoración de un ídolo cuyas enseñanzas repetían como un catecismo.
Fue allí cuando mi voluntad de comprender lo que estaba pasando se
transformó en deseo de interrogar la historia. Me pareció que el estudio
de las condiciones de la implantación del freudismo en Francia podía,
en cierto modo, esclarecer la situación actual. Alejandro
Dagfal es director del Centro Argentino de Historia del Psicoanálisis,
la Psicología y la Psiquiatría (Biblioteca Nacional).
Conclusiones del estudio PURE en 5 continentes | 01 SEP 17
Los carbohidratos más peligrosos que las grasas
Un estudio sobre la dieta en 18 países de 5
continentes con seguimiento de 7 años encuentra que los carbohidratos
se asocian a mayor mortalidad que las grasas
Un gran estudio realizado en 18 países podría transformar las ideas actuales sobre la nutrición.
La nueva investigación sugiere que no es la grasa de la dieta lo que
aumenta el riesgo de muerte prematura, sino que los carbohidratos en
exceso, sobre todo los carbohidratos refinados y procesados, podrían ser
el verdadero culpable.
La investigación también encontró que comer frutas, verduras y
legumbres puede reducir el riesgo de morir de forma prematura. Pero tres
o cuatro porciones al día parecieron ser bastantes. Las porciones
adicionales no parecieron ofrecer un mayor beneficio. ¿Qué quiere decir todo esto para usted?
Comerse una hamburguesa con queso no es malo, y añadir lechuga y
tomate sigue siendo bueno, pero un exceso de pan de harina blanca para
la hamburguesa podría aumentar su riesgo de morir de forma prematura.
Las personas con una ingesta alta de grasa (más o menos un 35 por
ciento de la dieta diaria) tenían un riesgo de muerte prematura un 23
por ciento más bajo, y un riesgo de accidente cerebrovascular un 18 por
ciento más bajo, frente a las personas que menos grasa comían, señaló la
autora líder, Mahshid Dehghan, investigadora en el Instituto de
Investigación sobre la Salud de la Población de la Universidad de
McMaster, en Ontario.
Los investigadores también anotaron que una ingesta muy baja de
grasas saturadas (de menos del 3 por ciento de la dieta diaria) se
asoció con un riesgo más alto de muerte en el estudio, en comparación
con las dietas que contenían hasta un 13 por ciento diario.
Al mismo tiempo, las dietas ricas en carbohidratos (que contenían en
promedio un 77 por ciento de carbohidratos) se asociaron con un aumento
del 28 por ciento en el riesgo de muerte, frente a las dietas bajas en
carbohidratos, señaló Dehghan.
"El estudio mostró que al contrario de lo que popularmente se cree,
un mayor consumo de grasas en la dieta se asocia con un riesgo más bajo
de morir", dijo Dehghan.
"No encontramos evidencias de que por debajo de un 10 por ciento de
energía a partir de la grasa saturada sea beneficioso, y reducir por
debajo de un 7 por ciento podría incluso resultar nocivo. Unas
cantidades moderadas, sobre todo acompañadas de una ingesta más baja de
carbohidratos, probablemente sean lo óptimo", planteó.
Esos resultados sugieren que las principales organizaciones de la
salud quizá deban replantear sus directrices dietéticas, anotó Dehghan.
Pero no todo el mundo está listo para descartar las directrices dietéticas actuales.
El Dr. Christopher Ramsden es investigador clínico en el Instituto
Nacional Sobre el Envejecimiento de EE. UU. "Se necesita mucha más
información. Hicieron un gran trabajo y sacarán mucha más información
durante años, pero es difícil en este momento convertirlo en
recomendaciones sobre la comida", comentó.
"De verdad resalta la necesidad de ensayos aleatorios controlados
bien diseñados para responder a algunas de esas preguntas", añadió
Ramsden.
Los investigadores anotaron que su estudio no observó los tipos
específicos de alimentos de los cuales se derivaban los nutrientes. Y
Bethany O'Dea dijo que eso constituye "un fallo importante desde un
punto de vista la nutrición". O'Dea es dietista cardiotorácica en el
Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.
Pero no renuncie a las frutas, verduras y legumbres, que siguen siendo buenas
"Por ejemplo, comer un carbohidrato saludable como una manzana tiene
una nutrición más densa, y es mejor para uno, que comerse una bolsa de
papitas fritas", dijo O'Dea.
"El estudio tampoco tomó en cuenta las grasas trans, y muchas
evidencias apuntan a que son malsanas y contribuyen a la enfermedad
cardiovascular", apuntó.
Las directrices globales actuales recomiendan que de un 50 a un 65
por ciento de las calorías diarias de una persona provengan de los
carbohidratos, y menos de un 10 por ciento de las grasas saturadas,
dijeron los investigadores.
Dehghan sugirió que "las mejores dietas incluyen carbohidratos y
grasas en equilibrio, con más o menos entre un 50 y un 55 por ciento de
carbohidratos y un 35 por ciento de grasas en total, incluyendo tanto
las grasas saturadas como las insaturadas".
Todos los alimentos contienen tres macronutrientes principales que
son esenciales para la vida: grasas, carbohidratos y proteínas. Las
cantidades óptimas que una persona debe comer han sido tema de debate
durante décadas, y a lo largo del tiempo el péndulo ha cambiado de las
dietas bajas en grasas a las dietas bajas en carbohidratos.
En este estudio, Dehghan y sus colaboradores siguieron la dieta y la
salud de más de 135,000 personas, de 35 a 70 años, de 18 países de todo
el mundo, para obtener una perspectiva global sobre los efectos de la
dieta en la salud.
Los participantes ofrecieron información detallada sobre su estatus
socioeconómico, estilo de vida, historial médico y salud actual. También
completaron un cuestionario sobre su dieta regular, lo que los
investigadores utilizaron para calcular sus calorías diarias a partir de
las grasas, los carbohidratos y las proteínas.
El equipo de investigación siguió entonces la salud de los
participantes durante un promedio de siete años, con visitas de
seguimiento al menos cada tres años.
Los investigadores encontraron que las dietas ricas en carbohidratos
eran comunes: más de la mitad de las personas derivaban un 70 por ciento
de sus calorías diarias de los carbohidratos.
Las dietas ricas en carbohidratos se han vinculado con aumentos tanto
en el colesterol en la sangre como en los componentes químicos del
colesterol, aclaró Dehghan.
Mientras los expertos siguen discutiendo sobre cuál es la mejor dieta, ¿qué debe usted comer?
O'Dea dijo que "la dieta debe consistir en carbohidratos saludables,
proteína magra, y bastantes frutas y verduras. Recuerde evitar los
refrigerios procesados que contengan grasas trans y saturadas, y elija
una fuente de carbohidratos saludables".
El estudio fue presentado el martes en la reunión anual de la
Sociedad Europea de Cardiología (European Society of Cardiology), en
Barcelona, España. La investigación aparece como dos estudios en la
edición en línea del 29 de agosto de la revista The Lancet.
Las
benzodiazepinas (sustancias populares como el Ativan, el Xanax o el
Valium) son muy peligrosas cuando son tomadas por largos períodos de
tiempo y combinadas con otras sustancias.
Las
benzodiazepinas son una clase de drogas psiquiátricas muy utilizadas
para tratar fundamentalmente la ansiedad, aunque también se usan para
otras enfermedades mentales. Entre los nombres más conocidos de estos
fármacos se encuentran Valium, Xanax y Ativan.
Un
estudio realizado por investigadores de la Universidad de Vancouver notó
que los índices de mortalidad de estos fármacos son superiores a la
heroína y la cocaína. Los investigadores establecen que el
consumo crónico de estas sustancias representa más peligro que consumir
dichas drogas ilegales. En Estados Unidos, el uso de drogas psiquiátricas causa 50% más muertes que la heroína.
El doctor
Keith Ahamad señala que si bien existe mucha investigación sobre los
peligros de sustancias como la cocaína o la heroína, no ocurre lo mismo
con las benzodiazepinas.
En un
estudio realizado con 2 mil 802 usuarios de drogas, tomando los años de
1996 a 2013, se notó que cuando estos usuarios usaban benzodiazepinas la
probabilidad de muerte subía 1.86 veces. Un segundo estudio investigó
la relación entre el uso de estos fármacos y la infección de hepatitis
C. Los resultados mostraron una probabilidad 1.67 veces más alta de
infección cuando se consumía estos medicamentos, muchos de los cuales se
utilizan sin ser recetados médicamente.La combinación de
benzodiazepinas y analgésicos opioides, alcohol u otras drogas es
sumamente peligrosa y llega a ser letal.
Ahamad
mantiene que no hay mucha evidencia médica que sustente que las personas
deberían estar utilizando estos medicamentos de manera crónica. Sin
embargo, debe mencionarse que algunos de estos medicamentos pueden ser
muy útiles para tratar casos agudos -pero el uso crónico representa peligrosos efectos secundarios o efectos de abstinencia.
Recientemente
surgió alarma por el caso del suicidio del cantante Chris Cornell,
quien, según su esposa, estaba tomando uno de estos medicamentos
(Ativan), lo cual, según ella, fue lo que causó su suicidio.
Es importante mencionar que si un
individuo ha tomado benzodiazepinas por un período medio o largo no
debe dejarlas de manera súbita, ya que esto es peligroso debido a que en
su abstinencia suelen surgir pensamientos suicidas y demás efectos. Se recomienda discutir con un médico la posibilidad de encontrar un tratamiento sustituto.
Con información del Vancouver Sun
Duplicó la detección
Cáncer de cuello de útero: avanza la estrategia argentina que es modelo en el mundo
Casi
200 mil mujeres de cinco provincias y tres municipios bonaerenses ya se
hicieron el test de VPH, que fue incorporado como método de tamizaje
primario.
El test detecta si la mujer tiene los tipos de VPH que se asocian al cáncer cervicouterino.
Sacar
un turno. Ir al consultorio. Recostarse en la camilla para la
extracción de la muestra que se envía al laboratorio. Buscar el informe.
Volver al ginecólogo con los resultados. De rutina para muchas, lejano
para otras tantas a quienes diversas barreras (geográficas, culturales,
económicas) les impiden hacerse periódicamente un Papanicolau (Pap). Esa
es la principal razón por la que, pese a ser prevenible casi
por completo, el cáncer de cuello de útero sigue produciendo 5.000
nuevos casos al año y 2.000 muertes. Para bajar esas cifras, el
Ministerio de Salud implementó una estrategia pionera y modelo a nivel
mundial: la introducción del test de VPH como método de tamizaje
primario, al que ya accedieron casi 200 mil mujeres de cinco provincias y
tres municipios del Conurbano bonaerense.
Lo que hace
altamente prevenible a este tipo de cáncer ginecológico -el segundo más
frecuente detrás del de mama- es que desde que se producen los primeros
cambios en las células hasta que aparece el cáncer transcurren en promedio de 10 a 15 años.
El avance lento es una ventaja que se desaprovecha si la mujer en ese
tiempo no accede a controles que permitan diagnosticar su condición de
riesgo y tratarla antes de que evolucione. El test, que se realiza a mayores de 30 años,
es un método eficaz de prevención porque posibilita detectar o
descartar la presencia de los tipos de Virus de Papiloma Humano (VPH)
que pueden generar esas alteraciones en las células del cuello del útero
(que son las que detecta el PAP). Mirá también
“En los lugares en los que está disponible, el test de VPH ha duplicado la detección de lesiones precancerosas y cáncer y hemos logrado llegar a mujeres que nunca se habían realizado un Pap o que llevaban décadas sin hacérselo”, sostiene en diálogo con Clarín Silvina Arrossi, coordinadora científica del Programa Nacional de Prevención del Cáncer Cervicouterino
(PNPCC) e investigadora del Conicet por el Centro de Estudios de Estado
y Sociedad. Jujuy fue la provincia en la que debutó esta nueva
tecnología de tamizaje, con un proyecto demostración que se desarrolló
entre 2011 y 2014 en hospitales y centros de salud públicos. Los
resultados mostraron que la estrategia no solo fue efectiva para
aumentar la detección en comparación con el Pap (1,25% vs. 0,62%), sino
que permitió llegar a más mujeres y alcanzar así la meta de cobertura.
Tamizaje con test de VPH.
La persistencia de cifras elevadas de mortalidad evitable, que se han mantenido estables durante 40 años, hacían imprescindible un cambio en la difusión y la metodología de la detección temprana, sostiene Roberto Pradier, director del Instituto Nacional del Cáncer (INC) en el prólogo del Manual para la implementación del test de VPH. En virtud de la exitosa intervención en Jujuy -que le valió una publicación en The Lancet, una de las revistas científicas más prestigiosas- la estrategia se amplió en 2014 a Catamarca, Misiones, Neuquén y Tucumán. Y
desde hace pocos meses está disponible a nivel público en tres poblados
municipios del territorio bonaerense: Florencio Varela, Ituzaingó y La
Matanza. La carga de la enfermedad hacía clave esta
incorporación: la provincia de Buenos Aires concentra el 34% de las
muertes en el país y el 10% de esas muertes se producen en La Matanza.
Se está trabajando para incluir a otros tres municipios bonaerenses y a
las provincias de Chaco y Corrientes, y se espera la incorporación
progresiva de todas las jurisdicciones del país en los próximos años. Mirá también
“Desde el Programa hallaron que el test de VPH era una estrategia más adecuada para poder llegar a poblaciones difíciles de alcanzar”,
comenta Adrián Moreno, jefe de Citología del Hospital Posadas. “Si con
el Pap hubiéramos llegado a toda la población del país (o a
prácticamente toda) casi no tendríamos cáncer de cuello de útero, porque
las lesiones precursoras se pueden tratar y entonces se evita el
cáncer”, analiza Moreno, quien está a cargo del equipo que procesará
unas 2.100 muestras anuales tomadas en el establecimiento y en los ochos
centros sanitarios que dependen del Posadas. En La Matanza, el hospital
de referencia es el Diego Paroissien de San Justo (que procesará unos
18.900 test de 55 centros) y en Florencio Varela, el Hospital Mi Pueblo
(4.300 de 42 centros).
Facilitar el acceso
El médico enfatiza que el test no reemplaza al Pap.
“Es otra herramienta cuya función es encontrar a las mujeres que tienen
más probabilidades de tener una lesión, para después seguirlas
estudiando con el Pap, la colposcopía, la biopsia”. En las provincias en
las que se aplica el test, se hace una toma conjunta con el Pap, cuyo
resultado sólo se lee en caso de que el test sea positivo. Si el resultado del test de VPH es negativo, recién debe repetirse a los cinco años.
El Pap está indicado a partir de los 25 años y el test de VPH desde los 30.
El objetivo de esta política de salud pública es reducir la incidencia y la mortalidad por este tipo de cáncer. “Estamos comenzando por los grupos de mujeres que hoy más lo necesitan y que están más en riesgo de tener la enfermedad.
La incidencia de cáncer cervicouterino de la Ciudad de Buenos Aires es
prácticamente la misma que en Finlandia. Las más afectadas son mujeres
que tienen muchas dificultades sociales, económicas, de acceso a los
servicios de salud y están atravesadas por cuestiones subjetivas y de
género, como por ejemplo el pudor en la consulta ginecológica o los
casos en los que los maridos se oponen a los controles”, dice Arrossi.
La efectividad del test de VPH radica principalmente en que tiene una
alta sensibilidad sin requerir de estrictos procesos de calidad. El
análisis de la muestra está automatizado (lo realiza una máquina), por
lo que no requiere de un observador entrenado. La autotoma es otra de
las posibilidades que ofrece el método y uno de los factores que
contribuye al éxito de la estrategia: la extracción de la muestra es tan simple que, si la mujer lo desea, puede realizarla ella misma en la intimidad de su casa. Mirá también
“Vivimos lejos y salir hasta el puesto de salud es complicado”, cuenta
Rosa en un corto sobre el Proyecto EMA, destinado a evaluar la modalidad
de la autotoma en Jujuy. “Es práctico, cómodo, lo podemos hacer en casa evitando el traslado”,
dice sobre el método que conoció a través de un agente sanitario que la
visitó en su casa, le entregó el kit, le explicó cómo extraer la
muestra (con un cepillito que se introduce en la vagina) y que se llevó
luego el tubito con el material a analizar.
La autotoma
está disponible en Jujuy, Tucumán y Catamarca y en breve arrancará en La
Matanza. Los resultados del EMA arrojaron que el tamizaje fue cuatro veces mayor entre el grupo de mujeres al que se le ofreció esta posibilidad,
en comparación con las que integraban aquel en que se promocionó la
realización de la prueba por un profesional en el centro de salud. “Me
he encontrado con una mujer de 60 años que me dijo 'soy madre de siete
hijos y no me hice nunca un Pap' y que me diga que sí al de VPH es un
gran cambio”, cuenta Gabriela Díaz, agente sanitaria del centro
sanitario Ramón Carrillo, de Jujuy.
El rol de las navegadoras
El PNPCC cuenta con el SITAM, un sistema de información on-line que
permite el registro de mujeres que acceden a estudios, diagnósticos y
tratamientos para la prevención del cáncer cervicouterino. “Todos los
meses podemos sacar a través de una consulta las mujeres mayores de 30
años que se realizaron test de VPH, les dio positivo, y tienen un PAP
patológico. Las identificamos y empezamos a hacerles el seguimiento.
Cuando tenemos el número telefónico las llamamos. Si no conocen sus resultados, se los informamos y les explicamos que tiene que volver a otra consulta”,
cuenta a este diario, desde Jujuy, Ana Echenique, Licenciada en
Educación para la Salud y “navegadora”, tal como se denomina el rol que
cumple dentro del Programa. “Intentamos -continúa- ver si existen
algunas barreras para que la mujer acceda al sistema de salud (negación
al resultado, miedo, desconocimiento, cuestiones de género) y le
proponemos sacarle un turno con Patología cervical”.
La toma de la muestra puede hacerla un profesional de la salud o la propia mujer.
“No
pueden creer que el sistema de salud tenga una persona que las
identifique, que las llame por su nombre, que las contacte por teléfono,
que las visite en su casa, que les ofrezca un turno”, dice con voz dulce Echenique. El acompañamiento se prolonga incluso hasta el momento en el que a la mujer se le practica el leep,
el primer tratamiento de una lesión precancerosa (es local y poco
invasivo). "Nosotros siempre decimos que el test no es una píldora
mágica, es una tecnología innovadora. Pero lo que cura es el proceso de
diagnóstico y tratamiento en el marco de sistemas de salud organizados,
no el tamizaje aislado", subraya en ese sentido Arrossi. Mirá también
El
PNPCC depende del Instituto Nacional del Cáncer. "Maravilloso", así lo
describe Moreno, del Posadas. “Hay poca conciencia -dice- de que hay
muchas maneras de levantar barreras al acceso a los servicios de salud
como el maltrato, los turnos a largo plazo. Un drama de los hospitales
públicos: el PAP tardan en diagnosticarlo entre cuatro y seis meses. A
partir del acceso informático que incorporó el Programa, la citología
cervicovaginal en una semana como máximo se informa. Y nosotros cargamos
el resultado directamente en el sistema. O sea que la señora que vive
en Fuerte Apache tiene disponible sus estudios en tiempo y forma, online, disponible para el médico que la atiende. No tiene que estar esperando seis meses”.
La estrategia del Ministerio de Salud para prevenir el cáncer de cuello
de útero contempla, además del tamizaje, la prevención primaria a
través de la vacunación contra el VPH a todas las nenas que hayan nacido a partir de 2000 y a los varones nacidos desde 2006 que tengan 11 años cumplidos.
#En números
5000
Se producen 5000 nuevos casos de cáncer cervicouterino (CC) al año.
2000
mujeres mueren anualmente por esa causa.
100
Existen más de 100 tipos de VPH, un virus de transmisión sexual que
afecta a hombres y mujeres. En el 90% de los casos esas infecciones son
transitorias, es decir que desaparecen por acción del sistema
inmunológico.
13
son los tipos de VPH vinculados con el CC. La vacuna protege contra dos (el 16 y el 18), responsable del 70% de los casos.
40
El CC se desarrolla con mayor frecuencia en las mujeres a partir de los 40 años, llegando a un pico alrededor de los 50.
25
años es la edad de inicio del Pap. Desde el Ministerio de Salud
recomiendan la realización de uno cada 3 años, luego de 2 PAPs anuales
consecutivos negativos. En la práctica clínica, muchos ginecólogos
siguen aconsejando el chequeo anual.
30
A partir de esa edad puede realizarse el test de VPH. En caso de resultado negativo, se realiza cada cinco años.
200.000
mujeres de cinco provincias y tres municipios bonaerenses ya se lo
hicieron en hospitales y centros de salud, en el marco del PNPCC.