¿Tienes el lóbulo de la oreja pegado a la cara o no? Aquí está el motivo
Una
investigación ha descubierto que un rasgo considerado como mendeliano, o
sea, dependiente de un solo gen, en realidad es fruto de la interacción
de 49 genes
.Una de las formas más típicas de enseñar el poder de la genética es
mirarse a uno mismo en busca de rasgos hereditarios. El pico de pelo
que aparece en la frente (o no), la dirección del remolino del cabello
de la cabeza, la forma de cruzar los brazos (el izquierdo sobre el
derecho o viceversa) o la capacidad de doblar la lengua al morderla se
suelen considerar como rasgos (en biología, fenotipos) cuya herencia es mendeliana,
es decir, que depende de los alelos (variantes) de un solo gen. Y si no
se lo cree pruebe a fijarse en su forma de cruzar los dedos de las dos
manos. Si lo hace sus dos pulgares estarán en contacto y su dedo índice
derecho o izquierdo estará por encima del otro. Ahora, si prueba a
cruzar la mano de modo que sea el otro índice el que esté por encima del
primero, verá que se le hace muy extraño. Esto ocurre porque, sin saberlo, ha heredado una forma predilecta de cruzar los dedos.
Se
supone que otro de estos rasgos que se heredan y que dependen de un
solo gen es el lóbulo de la oreja: algunas personas lo tienen pegado a
la cara y otros lo tienen separado. Sin embargo, un estudio publicado
recientemente en American Journal of Human Genetics ha descubierto que la película es bien complicada. Este rasgo es producto, al menos, del funcionamiento de 49 genes.
«A veces, la genética de un rasgo sencillo es de hecho bastante complicada»,
ha dicho en un comunicado John R. Shaffer, investigador de la
Universidad de Pittsburgh (EE.UU.) y coautor del estudio. En el caso de
las orejas, Shaffer ha explicado que si se comprende la genética del
lóbulo «podemos trabajar en tratamientos para enfermedades hereditarias, muchas de las cuales tienen consecuencias en el lóbulo, como ocurre con el síndrome Mowat-Wilson».
Esta condición deforma las orejas de los afectados y está relacionado
con otras alteraciones del desarollo facial e intelectual.
La investigación ha sido posible gracias a un extenso análisis genético realizado con las muestras de al menos 75.000 participantes,
y recogidas por una colaboración internacional de Reino Unido, China y
la empresa «23andMe Inc.». en la actualdiad esta colaboración está
investigando la base genética de los rasgos faciales.
En esta
ocasión, en concreto, los investigadores tomaron muestras de 10.000
personas, analizaron si tenían el lóbulo pegado o separado de la cara y
rastrearon el pasado de malformaciones congénitas en la familia.
Después,
en cooperación con «23andMe Inc.» accedieron a los datos genéticos de
65.000 personas más, quienes también dijeron cómo era su lóbulo. Gracias
a estos análisis masivos, los investigadores descubrieron que 49 genes están fuertemente implicados en la forma de los lóbulos.
Los
autores han explicado que lo descubierto es un buen ejemplo de cómo un
rasgo heredable muy sencillo no solo es resultado de la interacción
entre una gran cantidad de genes, sino que es parte de un proceso que
los genéticos apenas están comenzando a comprender. «Sabemos que hay 49
genes que afectan a la forma del lóbulo, pero no sabemos cómo funcionan juntos ni cómo interaccionan», ha dicho Eleanor Feingold, coautora del estudio. «Descubrirlo es el siguiente paso».
Hábitos dietéticos saludables contra el cáncer gástrico
Un nuevo estudio
revela cómo unos hábitos alimentarios saludables podrían prevenir hasta
un 30% de los tumores de estómago. La investigación, integrada en el
proyecto MCC-Spain, refuerza la idea de que las recomendaciones
nutricionales deben tener en cuenta patrones de dieta en lugar de
alimentos individuales.
.
Los individuos que siguen un patrón Mediterráneo presentan un elevado consumo de frutas y verduras. / Pixabay
Adoptar hábitos dietéticos que se alejan del patrón de dieta
occidental en favor de una dieta mediterránea podría reducir
sustancialmente el riesgo de desarrollar cáncer de estómago. Así
concluye un estudio realizado por expertos del Centro de Investigación
Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y del
Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III.
El trabajo, liderado por Adela Castelló y Nuria Aragonés, ha sido publicado recientemente en la revista Gastric Cancer.
En él participaron 295 pacientes con adenocarcinoma de estómago y 3.040
personas sanas de diez provincias españolas, se ha explorado la
relación entre el riesgo de tener un adenocarcinoma gástrico y tres
patrones de dieta que caracterizan los hábitos alimentarios de la
población española.
Por un lado, el patrón Occidental representa
un tipo de dieta con alto consumo de productos lácteos grasos, granos
refinados, carne procesada, bebidas azucaradas, dulces, comida preparada
y salsas. Por otro lado, el patrón Prudente es característico de
personas que parecen estar preocupadas por su peso y consumen productos
lácteos bajos en grasas, granos integrales, frutas, verduras y zumos.
Finalmente, los individuos que siguen un patrón Mediterráneo presentan
también un elevado consumo de frutas y verduras, pero añaden a su dieta
pescado, patatas hervidas, legumbres y aceite de oliva y prefieren
consumir las frutas enteras en lugar de ingerirlas en zumos.
Los autores destacan la importancia de ser cautos con las
conclusiones del estudio: la dieta es uno más entre los factores de
riesgo
Los participantes con una alta adherencia al patrón Occidental
mostraron el doble de riesgo de desarrollar un adenocarcinoma de
estómago que los individuos con una baja adherencia a esta dieta.
Además, una alta adherencia al patrón Prudenteno se asoció con el riesgo
de este tumor; mientras que los participantes con adherencias altas al
patrón Mediterráneo presentaron la mitad de riesgo de desarrollar un
tumor maligno de estómago que aquellos con adherencias bajas.
Según
apunta Castelló, “este último resultado es especialmente importante
puesto que indica que para prevenir el cáncer gástrico no es suficiente
con consumir una gran cantidad de frutas y verduras sino que además hay
que añadir a la dieta productos ricos en grasas saludables como el
pescado o el aceite de oliva y otros productos típicos de la dieta
mediterránea como las legumbres”. La dieta, solo uno de los factores de riesgo
En
cualquier caso, los resultados de este estudio confirman la necesidad
de transmitir a la población que se debe reducir el consumo de los
alimentos propios del patrón Occidental y aumentar la ingesta de
alimentos característicos del patrón Mediterráneo. “Moderar el consumo
de lácteos grasos, granos refinados (pan, pasta y arroz blancos), carnes
procesadas (embutidos, hamburguesas, salchichas, etc.), refrescos
azucarados, zumos, dulces, comida preparada y salsas en favor de una
dieta con una alta presencia de frutas enteras, verduras, legumbres,
pescado y aceite de oliva, podría reducir el riesgo de padecer cáncer de
estómago a la mitad”, subraya Castelló.
Sin embargo, Aragonés
destaca la importancia de ser cautos con las conclusiones del estudio.
“La dieta es uno más entre los factores de riesgo. Tener una dieta
altamente concordante con el patrón Occidental no es sinónimo de
desarrollar cáncer gástrico y seguir una la dieta Mediterránea no
garantiza que pueda evitarse el desarrollo de este tumor”.
El
cáncer de estómago es el tercer tumor con mayor mortalidad en el mundo,
debido a su baja tasa de supervivencia tras el diagnóstico. Por ello, es
de vital importancia llevar a cabo estudios orientados a la prevención
que eviten el desarrollo de este tumor maligno como medida fundamental
para atajar los efectos de esta enfermedad en la población.
Referencia bibliográfica:
Castelló A,
Fernández de Larrea N., Martín V. , Dávila-Batista V, Boldo E, Guevara
M, Moreno V, Castaño-Vinyals G, Gómez-Acebo I, Fernández-Tardón G, Peiró
R, Olmedo-Requena R, Capelo R, Navarro C, Pacho-Valbuena S, Pérez-Gómez
B, Kogevinas M, Pollán M, Aragonés N; MCC-Spain researchers.High
Adherence to the Western and Mediterranean dietary patterns and risk of
gastric adenocarcinoma. Gastric Cancer. 2017 Nov 14. doi: 10.1007/s10120-017-0774-x.
El proyecto MCC-Spain,
impulsado por el CIBERESP y del que forma parte este artículo, cuenta
con la colaboración de investigadores de 11 comunidades autónomas
españolas y busca aportar nueva información sobre factores de riesgo y
posibles estrategias de prevención.
Retiran la pensión a una chica con un 91% de discapacidad y le obligan a devolver casi 12.000 euros
El
Instituto Murciano de Acción Social argumenta su decisión en que en
2016 su familia superó en 500 euros la horquilla máxima de ingresos
anuales marcada por el IMAS
El
Instituto Murciano de Acción Social (IMAS), dependiente de la
Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Región de
Murcia, ha resuelto retirar la pensión no contributiva a Miriam Pérez
García, una chica cartagenera de 29 años con un 91% de discapacidad.
Además, Miriam deberá devolver 11.798,75 euros en el plazo de un mes, al
considerar el IMAS que fueron “percibidos indebidamente” durante el
periodo comprendido entre el 1 de enero de 2016 y el 31 de octubre de
2017.
La decisión del IMAS se debe a que en 2016 la familia de
Miriam superó la horquilla máxima de ingresos anuales marcado por el
Instituto en 500 euros, según informa eldiario.es.
En
concreto, en su resolución el IMAS afirma que “los ingresos de la Unidad
Económica de Convivencia de 40.515,95 euros/año 2016, son superiores al
límite de acumulación de recursos establecido en 39.917,15 euros/año
2016, 40.025,65 euros/año 2017 para una Unidad Económica de Convivencia
integrada por la beneficiaria, su madre, su padre y su hermano”.
Un error médico le provocó a Miriam al nacer una parálisis cerebral
que la dejó con una discapacidad del 91%. Desde hace 15 años, ha cobrado
una pensión no contributiva, que ha permitido a su familia costear
servicios de fisioterapia, además del pago de medicinas preventivas que
no cubre la Seguridad Social.
El padre de Miriam explica a eldiario.es.
que la decisión tomada desde la institución pública se debe a que en
2016 su familia superó la horquilla máxima de ingresos anuales marcado
por el IMAS en 500 euros. Ese año, el padre recibió una paga extra de
funcionario que se le debía del 2012 y de la que no tuvo notificación. A
este ingreso extra se le sumó el que provenía del trabajo de su otra
hija, "cuyo sueldo va variando y no llega a 2.600 euros anuales".
La muerte de Nagore Laffage: ocho años después, su homicida está ejerciendo en una clínica de Psiquiatría
José
Diego Yllanes tiene el tercer grado penitenciario y solo duerme en
prisión. Durante el día ha sido contratado por un centro privado de
Madrid, donde justifican que «no atiende a pacientes, solo se dedica a
tareas de investigación»
Era un «chico diez». O al menos, todo el mundo lo conocía así. José Diego Yllanes Vizcay iba a cumplir 28 años,
medía 1,82 de estatura, 80 kilos de peso, licenciado en Medicina por la
Universidad de Navarra, realizaba la especialidad de Psiquiatría y
venía de una buena familia navarra. José Diego es el primogénito de dos
hermanos. Su padre, natural de Perú, ejercía como cirujano
cardiovascular y trabajaba en el Hospital de Navarra en el momento del
crimen de la pamplonica Nagore Laffage Casasola, de 20 años. La madre del chico también ejercía en un centro sanitario como auxiliar de enfermería.
Pero
llegó otro San Fermín dramático, el de 2008, el que abrió la veda al
primer gran debate sexista y de agresiones en el marco de la fiesta.
José Diego fue condenado en 2009 a 12 años y medio de prisión
por matar a la joven estudiante de Enfermería, a quien se llevó ebria a
su dormitorio en su piso de la calle Sancho Ramírez de Pamplona, la
violó y mató posteriormente. Fue condenado no por asesinato, sino por
homicidio y con cuatro atenuantes: confesión del delito por parte del
acusado, arrebato, intoxicación etílica y reparación del daño, y
únicamente la circunstancia agravante de superioridad física esgrimida por las acusaciones.
Según
se recoge en el sumario del caso, los hechos ocurrieron cuando Nagore y
José Diego se encontraron la noche de San Fermín. Los dos subieron al
piso de Yllanes y allí él le rompió la ropa, la agredió 38 veces entre
heridas, externas e internas, y cuando ella, tras varios besos y
caricias, se negó a mantener relaciones íntimas, él «perdió la cabeza»,
declaró, y la mató a golpes. José Diego Yllanes, el día en que prestó declaración ante el Juzgado de Pamplona - EFELa madre de la joven, Asun Casasola,
comenta en el documental que se hizo sobre su muerte, de título
«Nagore», que a su hija, la pequeña de su casa,«no le tocaba morir de
esa manera». Familiares de Nagore han estado estas semanas pasadas
protestando por el juicio paralelo que se realizaba a la víctima de «La Manada». De hecho, la madre de Nagore ha confiado en las últimas semanas que la misma Audiencia provincial de Navarra que «no hizo justicia con su hija», la aplique ahora de manera contundente con «La Manada».
Y es que el crimen de Nagore enardeció a la sociedad navarra,
que aún no se recupera del trajín del juicio a cinco jóvenes sevillanos
por una presunta violación en grupo a otra joven de 18 años en los
sanfermines de 2016, cuando se entera ahora de que el homicida de Nagore
está ejerciendo de nuevo la Psiquiatría.
Según la consulta especializada en Psicología y Psiquiatría del doctor Carlos Chiclana,
la empresa lo ha contratado «no para atender a pacientes», sino para
«colaborar en tareas de ayuda a la investigación». Cabe recordar que el
sentenciado cuenta desde el pasado mes de julio con un permiso de tercer
grado, que lo obliga a domir en prisión, y eso solo ocho años después
de haber sido condenado a una pena mayor. Ese permiso le fue denegado en
2016 por la Audiencia de Navarra, basando su decisión en la alarma
social y en el tiempo que le resta de condena. Yllanes estuvo preso en
la cárcel zaragozana de Zuera hasta julio de 2017.
El equipo asistencial de la clínica privada del
doctor Chiclana en Madrid (que también tiene consulta en Sevilla) ha
querido remarcar en un mensaje en Twitter que José no ejerce labores
cara al público y se apresuró a borrar la foto del cuadro de nombres
donde aparecía el médico psiquiatra.
Twitter ardió ayer al
hacerse eco del plantel contratado por la clínica y entre los que se
encontraba el presidiario. Entre las numerosas peticiones, se exige que
las autoridades expliquen los protocolos penitenciarios y sanitarios
seguidos con este doctor y también reprochan que tanto el caso de «La
Manada» como el de Nagore no fuesen juzgados como casos de violencia de
género, con la aplicación de la legislación más contundente.
El doctor Carlos Chiclana tiene un blog en ABC.es de nombre «Sexo y salud», aunque sus colaboraciones llevan la firma de Alejandro Villena. Chiclana es autor de un libro titulado «Atrapados en el sexo».
En el personal de su empresa figura un condenado por delito sexual
grave y homicidio, con agravante de imponer su superioridad física sobre
su víctima.
Harvey Weinstein en septiembre, antes de las acusaciones de que había agredido a varias mujeres.Crédito Andreas Rentz / Getty Images
Después de semanas de continuos escándalos de abuso, los hombres se han vuelto, literalmente, increíbles.
Lo que cualquier hombre podría decir sobre política de género y cómo
trata a las mujeres son fenómenos separados y no relacionados.
Liberales o conservadores, feministas o chovinistas, despiertos o
ignorantes, jóvenes o viejos, que se encuentran en Fox News o en The New
Republic, las opiniones expresadas por un hombre no tienen relación con
el comportamiento.
Por puro volumen, la cadena de revelaciones sobre hombres de Bill
Cosby, Roger Ailes, Harvey Weinstein, Louis CK, Al Franken y, esta
semana, Charlie Rose y John Lasseter, obligaron a los hombres a
confrontar lo que más odian pensar: la naturaleza de los hombres en
general.
Esta vez, las acusaciones no van en contra de algún extraño profesor de
geografía, alguna fraternidad corriendo enloquecida en una ciudad
universitaria del sur.
Están en contra de hombres de todas las variedades, en diferentes
industrias, con diferentes sensibilidades, unidos, únicamente, por lo
grotesco de su sexualidad.
Los hombres llegan a este momento del juicio tristemente desprevenidos. La mayoría está conmocionada por la realidad de la experiencia vivida de las mujeres.
Casi todos están desinteresados o no están dispuestos a lidiar con el
problema en el corazón de todo esto: la naturaleza a menudo fea y
peligrosa de la libido masculina.
Durante la mayor parte de la historia, hemos dado por sentado la brutalidad implícita de la sexualidad masculina.
En 1976, la opositora radical feminista y pornográfica Andrea Dworkin
dijo que el único sexo entre un hombre y una mujer que podría
emprenderse sin violencia era el sexo con pene flácido: "Creo que los
hombres tendrán que renunciar a sus preciadas erecciones". ella
escribió.
En el siglo III dC, se cree ampliamente, el gran teólogo católico
Orígenes, trabajando en aproximadamente el mismo principio, se castró a
sí mismo.
El miedo a la libido masculina ha sido tema de mito y de cuento de
hadas desde el comienzo de la literatura: ¿De qué otra cosa se trataban
las historias de Caperucita Roja o Castillo de Barbazul? Un vampiro es un hombre antiguo y poderoso con un hambre insaciable de carne joven. Los hombres lobo son hombres que regularmente pierden el control de su naturaleza bestial. Obtener el punto? Hay una línea, obviamente, entre el deseo y la realización, y algunos lo cruzan y otros no. Pero hay una línea para cada hombre.
Y hasta que confrontemos colectivamente esta realidad, la discusión
pública posterior a Weinstein -donde los hombres y las mujeres van desde
aquí- comenzará desde un lugar de silencio y deshonestidad.
La libido masculina y las fuerzas y patologías que la acompañan
impulsan gran parte de la cultura y la política y la economía, mientras
permanecen más o menos sin examinar, tanto en los círculos intelectuales
como en la vida privada.
Vivo en Toronto, una ciudad liberal en un país liberal, con Justin
Trudeau para primer ministro, un gabinete medio femenino y una política
exterior explícitamente feminista.
Los hombres que conozco no discuten activamente las normas sexuales cambiantes. Chismes y conjeturas: ¿Quién es un criminal y quién no? ¿Cuál de los creeps que sabemos que estarán allí caerá esta semana? Más allá de los chismes, hay una niebla del pasado que es mejor no penetrar.
Aparte del tipo de actos criminales claros que siempre han sido
incorrectos, cambiar las normas sociales y la imprecisión de la memoria
son pasillos oscuros para navegar. Ten cuidado cuando los bajes; es posible que no te guste lo que encuentres.
Mucho más fácil desviarse. Profesionalmente, también, he visto cuán profundamente los hombres no quieren hablar sobre su propia naturaleza de género. En la primavera, publiqué una visión masculina sobre las fluctuaciones de género y poder en las economías avanzadas; Fui entrevistado más de 70 veces por periodistas de todo el mundo, pero solo tres de ellos eran hombres. Los hombres simplemente no están interesados; ellos no saben por dónde empezar. Estoy trabajando en un podcast sobre la paternidad moderna, que trata temas como la pornografía y el sexo después del parto. Muy a menudo, cuando entrevisto a hombres, es la primera vez que han discutido en serio cuestiones íntimas con otro hombre.
Una vida sexual sana requiere una educación continua, y los hombres tienen todo lo contrario.
Hay educación sexual para niños, pero una vez que abandonas la escuela,
las demandas tradicionales sobre la masculinidad regresan: no muestras
vulnerabilidad, resuelves tus propios problemas. Los hombres tratan con su naturaleza solo y aparte. Ignorancia y misprision son las normas.
Así es como terminamos donde estamos hoy: tener una conversación
pública sobre la mala conducta sexual masculina, mientras apenas tocamos
la naturaleza de los hombres y el sexo. Los (muy pocos) hombres prominentes que están hablando ahora simplemente insisten en que los hombres necesitan ser mejores feministas , como si las últimas semanas no hubieran demostrado ampliamente que las ideologías de los hombres son irrelevantes.
El liberalismo ha tendido a enfrentar los problemas de género desde un
punto de vista tecnocrático: sistemas mejorados, leyes mejoradas, mejor
salud. Ese enfoque ha resultado en muchos triunfos. Pero no hay cura para el deseo humano. ("En realidad no se trata de sexo, se trata de poder", leí en The Guardian el otro día . ¿Cuán ingenuo debe ser para no comprender que el sexo en sí mismo se trata tanto del poder como del placer?)
Reconocer la brutalidad de la libido masculina no es, por supuesto, una especie de excusa.
Sigmund Freud reconoció la identificación y la conoció como "un caos,
un caldero lleno de excitaciones hirvientes". Pero el objetivo de Freud
no era que los niños fueran niños.
Más bien al contrario: la idea del complejo de Edipo contenía un caso
implícito para los requisitos de la represión extenuante: si permites
que los niños sean niños, asesinarán a sus padres y dormirán con sus
madres.
Freud también entendió que la represión, cualquier represión, es
inherentemente fluida y complicada y requiere humildad y auto-búsqueda
para navegar. Las mujeres piden que se reconozca su dolor. Muchos hombres están bastante dispuestos a ofrecer este reconocimiento; significa que no tienen que hablar de quiénes son, lo que significa que no tienen que pensar en lo que son.
Es mucho más fácil retirarse, en un silencio cada vez más sorprendido y
lascivo, o en el tipo de reflejo que parece menos intencionado como
honestidad, y más destinado a agradar.
El sexo es un impedimento para cualquier idealismo, por lo que la era
posterior a Weinstein será una era de pesimismo de género.
¿Qué pasa si no hay una reconciliación posible entre los brillantes
ideales de igualdad de género y los mecanismos del deseo humano?
Mientras tanto, la moral sexual, tan largamente resistida por los
liberales, ha vuelto con una venganza, aunque en términos progresivos.
La sensación de rectitud, que las redes sociales reparten en éxitos de
dopamina en constante disminución, impulsa la discusión, pero también la
limita.
Incapaces de encontrar justicia, ni siquiera de imaginarla, volvemos a
la vergüenza como nuestra principal forma social de control sexual.
La crisis a la que nos acercamos es fundamental: ¿cómo puede ocurrir la
sexualidad saludable en condiciones en las que hombres y mujeres no son
iguales? ¿Cómo se supone que debemos crear un mundo igual cuando los mecanismos masculinos del deseo son inherentemente brutales? No podemos responder estas preguntas a menos que las enfrentemos.
Recientemente leí que vivimos en una cultura Tucker Max.
El Sr. Max, icono de bro, fue el autor de epopeyas libidinales como
"Espero que sirvan cerveza en el infierno" que vendieron millones de
copias al celebrar la crueldad y la total falta de preocupación por la
humanidad de las mujeres.
Pero el Sr. Max finalmente se dio cuenta de que su misoginia casual e
irreflexiva lo estaba destruyendo a él y a todos sus seres queridos. Él emprendió un curso sustancial de análisis freudiano clásico en un intento por convertirse en un hombre decente. Solo deseo que estuviéramos viviendo en una cultura Tucker Max. Esa es la cultura que necesitamos desesperadamente.
No estoy pidiendo grupos de concienciación masculina; comencemos con un entendimiento básico de que la masculinidad es un tema que vale la pena pensar. Solo eso sería un inmenso paso adelante. Si quieres ser un hombre civilizado, debes considerar lo que eres. Fingir ser otra cosa, alguna ficción que prefieres ser, no puede evitarlo. No es moralidad sino cultura, aceptar nuestra monstruosidad, tener en cuenta eso, puede salvarnos. Si algo puede
Los discursos de las jóvenes indican que no hay una transformación del rol de género en las relaciones
¿Hasta qué punto los
discursos igualitarios de la gente joven indican una verdadera
transformación en las relaciones? Un estudio de la Universidad
Internacional de La Rioja analiza conversaciones sobre relaciones
sexuales o afectivas con hombres en dos grupos de amigas veinteañeras.
Los datos obtenidos muestran cómo se construyen dos modelos diferentes
de feminidad heterosexual entre las jóvenes y plantean los problemas que
ambos pueden suponer para el logro de unas relaciones heterosexuales
plenamente igualitarias.
Los datos no parecen apuntar hacia una transformación profunda de las relaciones de género / Joseph Pearson / Unsplash
Una investigación, liderada por la científica Virginia Acuña de la
Universidad Internacional de La Rioja, trata de dar respuesta a si
existe o no una transformación de las relaciones de género entre las
parejas jóvenes. Esta compleja cuestión la ha abordado mediante el
análisis de la construcción de identidades de género en la conversación
espontánea, teniendo en cuenta la falta de aproximaciones cualitativas
en los estudios sobre género y cultura.
El estudio concluye que
las integrantes de un grupo construyen una feminidad juvenil que
reproduce ciertas posturas clásicas en este terreno, en la medida en que
abordan este tipo de relaciones como una oportunidad de conseguir
pareja, mientras que las del segundo grupo reivindican una feminidad
totalmente libre de discursos románticos y/o sentimentales, centrada
exclusivamente en el plano sexual.
Aunque las dos conversaciones
analizadas confirman una visión más abierta y flexible de las relaciones
heterosexuales entre la gente joven, en la que se acepta el sexo sin
compromiso como señal de libertad, los resultados también revelan formas
muy diferentes de abordar la cuestión según el grupo sin que existan
grandes diferencias en el perfil sociocultural.
Las versiones más clásicas pueden conducir a situaciones de
desequilibrio en las que la mujer ocuparía con frecuencia el lugar de
quien tiene que complacer al otro
Problemas en la consecución de la igualdad
Acuña
problematiza estos dos modelos: “por una parte, la versión más clásica
puede conducir a situaciones de desequilibrio en las que la mujer
ocuparía con frecuencia el lugar de quien tiene que complacer al otro
para lograr que este acepte formalizar la relación, teniendo en cuenta
que el amor romántico y la importancia de tener pareja sigue asociándose
especialmente con las mujeres”, explica la autora.
Por otro lado,
la versión más liberal c"onlleva un refuerzo del discurso
estereotípicamente masculino en torno a las relaciones heterosexuales,
que perpetuaría la visión de las mujeres como objeto sexual bajo una
falsa apariencia de igualdad”.
Estas reflexiones son precisamente
las que plantea la investigadora como hipótesis de partida para futuras
investigaciones, que también abordarán el estudio de las masculinidades
juveniles: “para valorar el estado de las relaciones heterosexuales,
desde el punto de vista de la igualdad, será fundamental que también se
analice la evolución de la masculinidad heterosexual entre los jóvenes:
hasta qué punto reproduce esas posturas estereotípicamente masculinas
y/o incorpora valores tradicionalmente considerados femeninos en este
ámbito, como la importancia del afecto y los sentimientos”.