domingo, 5 de agosto de 2018

¿Te imaginas una mano robótica con cuatro dedos autónomos y un pulgar que puede hacer lo mismo que la versión de carne y hueso? Bueno, pues eso aún es una fantasía.
No obstante, los mejores laboratorios de inteligencia artificial del mundo están cada vez más cerca de crear manos robóticas que sí puedan imitar a las humanas.

LA GIRADORA

En OpenAI, el laboratorio de inteligencia artificial de San Francisco que fundaron Elon Musk y otros nombres importantes de Silicon Valley, tienen a Dactyl. Se parece mucho a la prótesis que usa Luke Skywalker en el episodio VIII: dedos mecánicos que se doblan y se enderezan como los de una mano humana.
Si le das unos bloques de alfabeto a Dactyl y le pides que te muestre letras en particular —la “o” roja, la “p” naranja o la “i” azul—, lo hará y girará, torcerá y volteará el juguete con gran velocidad.
Para una mano humana sería una tarea sencilla. Para una máquina autónoma es un logro notable, y, en esencia, Dactyl aprendió la tarea por sí sola. Por medio de métodos matemáticos que permiten que Dactyl aprenda, los investigadores creen que pueden entrenar manos robóticas y otras máquinas para que realicen tareas mucho más complejas.
Tal destreza representa un enorme salto en la investigación de la robótica. Hasta hace poco, los investigadores aún tenían problemas para que manos mucho más simples dominaran tareas mucho más sencillas.

LA SUJETADORA

Este sistema que crearon los investigadores de Autolab, un laboratorio de robótica que se encuentra dentro del campus Berkeley de la Universidad de California, representaba hasta hace unos años los límites de la tecnología.
Equipada con “sujetadores” de dos dedos, la máquina puede recoger artículos, como un destornillador o pinzas, y meterlos en contenedores.
El sujetador es mucho más fácil de controlar que una mano con cinco dedos, y la dificultad de crear el software que se necesita para operarla es mucho menor.
Puede trabajar con objetos que le son desconocidos: tal vez no sepa qué es una botella redonda para condimentos, pero esta tiene una forma básica similar a la de un destornillador, algo que la máquina sí conoce.
No obstante, cuando esta máquina se enfrenta a algo que es diferente de lo que ha visto (como una pulsera de plástico), todo puede pasar.

LA RECOGEDORA

Lo que se busca es un robot que pueda recoger cualquier cosa, incluso objetos que no haya visto antes. Esto es lo que otros investigadores de Autolab han construido en los últimos años.
El sistema utiliza equipo sencillo: una sujetadora y una ventosa. Con eso puede recoger todo tipo de artículos aleatorios, desde un par de tijeras hasta un dinosaurio de juguete hecho de plástico.
El sistema surge gracias a avances claves en el aprendizaje automatizado. Los investigadores de Berkeley modelaron la forma de más de diez mil objetos e identificaron la mejor manera de recoger cada uno. Por medio de una red neuronal, un sofisticado algoritmo, el sistema analizó todos esos datos y aprendió a reconocer cuál era la mejor forma de recoger cualquier objeto. En el pasado los investigadores debían programar un robot para que realizara esa tarea. Ahora, puede aprenderla por sí solo.
Si le dan, por ejemplo, una figura de Yoda, reconoce que debe usar la sujetadora para recoger el juguete.
Mientras que utiliza la ventosa para la botella de condimentos.
Puede hacer esto incluso entre un grupo de artículos aleatorios. No es perfecta pero, como el sistema puede aprender por sí solo, está mejorando con mayor rapidez que las máquinas del pasado.

LA TENDEDORA DE CAMAS

Aunque este robot no deje perfectas las esquinas, representa un progreso destacable. Los investigadores de Berkeley armaron el sistema en apenas dos semanas, por medio de las últimas técnicas de aprendizaje automático; hace no tanto tiempo se habrían necesitado meses o años.
El sistema puede aprender a hacer una cama en poco tiempo con tan solo analizar la información. En este caso, los movimientos que se necesitan para tenderla.

LA EMPUJADORA

Al otro lado del campus de Berkeley, en un laboratorio llamado BAIR, un sistema usa distintos métodos de aprendizaje. Puede empujar un objeto con una sujetadora y predecir dónde terminará ese objeto. Es decir, puede mover juguetes sobre un escritorio como si lo hiciéramos tú o yo.
El sistema aprende este comportamiento al analizar un acervo enorme de videos que captan cómo se empujan los objetos. De este modo, puede enfrentarse a incertidumbres y a los movimientos inesperados que conllevan este tipo de tareas.

EL FUTURO

Todas estas son tareas sencillas y las máquinas pueden realizarlas solo en ciertas condiciones: es algo impresionante, pero también falible. No obstante, los métodos de aprendizaje automático de estos sistemas apuntan hacia un progreso continuo en los próximos años.
Los investigadores de la Universidad de Washington, al igual que los de OpenAI, han entrenado a manos robóticas que tienen dedos como los de manos humanas.
Es mucho más difícil habilitar esos dedos que una sujetadora o una ventosa, pues una mano antropomórfica se mueve de muchas formas diferentes.
Los investigadores de Washington entrenan a esta mano por medio de simulaciones, recreaciones digitales del mundo real. Así optimizan el proceso.
El entrenamiento de Dactyl en OpenAI es similar. En dos días, el sistema puede aprender a girar el bloque tantas veces como si hubiera tenido cien años de prueba y error gracias a la simulación, que corre en miles de chips de computadora.
Una vez que el sistema sabe qué funciona en la simulación, puede poner en práctica ese conocimiento en el mundo real.
Muchos investigadores cuestionaron si este tipo de entrenamiento simulado se podía transferir al ámbito no virtual. Al igual que los investigadores de Berkeley y de otros laboratorios, el equipo de Dactyl demostró que es posible.
Introducen aleatoriedad a la simulación, al cambiar la fricción entre la mano y el bloque de alfabeto o la gravedad simulada. Ya que la mano aprende a lidiar con esos cambios en la simulación puede responder a elementos aleatorios en el mundo real.
Lo único que puede hacer Dactyl en la actualidad es girar el bloque. Pero los investigadores ya exploran cómo aplicar esos métodos a tareas más complejas, como la manufactura o los drones voladores. Incluso, quizá, a vehículos autónomos.
Producción adicional por Keith Collins, Tim Hussin, Whitney Richardson y Josh Williams.Para el NYT

ESAS PASTILLAS SON TAN FALSAS COMO TRUMP

La verdad sobre las pastillas contra el dolor

Pastillas analgésicasDerechos de autor de la imagenISTOCK
Image captionMuchos tenemos pastillas para aliviar dolores en nuestro botiquín, pero ¿cuán efectivas son?
Cada año gastamos una fortuna en medicamentos de venta libre que prometen aliviar todo tipo de problemas de salud, desde dolores de cabeza hasta indigestión y desde resfríos hasta contracturas musculares, incluyendo otras cosas como el acné.
Pero ¿cuán efectivos son estos medicamentos? Y ¿qué impacto real tienen sobre nuestro cuerpo?
El doctor Chris Van Tulleken de la serie de la BBC "La verdad sobre…" decidió investigarlo. Su primer desafío: los analgésicos.
Son uno de los medicamentos de venta libre -es decir, que no requieren una receta médica- más consumidos en todo el mundo.
Prometen aliviar todo tipo de dolencias, como los dolores de cabeza, de dientes, los musculares o las molestias menstruales.
Muchos de ellos incluso aseguran combatir uno de estos problemas, específicamente.
Cajas de analgésicos en una farmacia en EE.UU.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas farmacias suelen vender decenas de analgésicos distintos que prometen aliviar dolencias en distintas partes del cuerpo.
Los analgésicos más populares son el paracetamol, el ibuprofeno y la aspirina.
En algunos países estos productos pueden conseguirse únicamente en las farmacias. En otros, también se venden en supermercados y otros establecimientos comerciales.
Pero ¿cuánto sabemos realmente sobre estos productos que están en nuestro botiquín? Y ¿cuáles cumplen lo que prometen?

Cómo funcionan

Como parte de su misión para averiguarlo, el Dr. Van Tulleken decidió investigar más en profundidad cómo funcionan los analgésicos.
Para ello, se colocó algo llamado una "pill cam", una minúscula cámara que es ingerida y filma el recorrido de una píldora desde que ingresa a la boca hasta que baja por el esófago y finalmente llega al estómago.
Chris Van Tulleken
Image captionEl Dr. Chris Van Tulleken decidió probar la eficacia de los analgésicos.
"Uno no suele poder visualizar lo que ocurre con un medicamento una vez que ingresa a nuestro cuerpo", señala el experto, mientras observa la imagen de la píldora que acaba de ingerir hace segundos, reposando en su estómago.
"Parece una pequeña bola de nieve", observa Van Tulleken, quien explica que "el analgésico no comenzará a funcionar hasta que llegue al torrente sanguíneo".
De a poco la píldora se va disolviendo y el medicamento ingresa al intestino delgado, donde es absorbido dentro del flujo sanguíneo.

Puro marketing

¿Sirven los analgésicos que prometen aliviar una dolencia específica?
"No", concluye categóricamente el Dr. Van Tulleken.
Una vez que el medicamento ingresa a tu sangre "no hay manera de dirigir la droga específicamente a una parte del cuerpo", asegura el experto.
"Acabas con la misma cantidad de droga en tu dedo gordo que en tu cabeza", explica.
Es decir que comprar un analgésico para aliviar un dolor de cabeza, otro para el dolor de articulaciones y un tercero para las molestias menstruales es tirar el dinero.
No solo eso, podría ser peligroso.
Dolor de rodillaDerechos de autor de la imagenISTOCK
Image captionLos analgésicos no alivian una zona del cuerpo específica sino que actúan en todo el cuerpo por igual.
El médico advierte que todos esos remedios suelen contener la misma droga, por lo que tomar más de uno a la vez (si uno está con más de un tipo de dolor) podría llevar a una sobredosis.
Por eso, Van Tulleken sugiere no dejarse engañar por el marketing.

Efectivas

Sin embargo, hay algo sobre lo que no mienten las farmacéuticas que fabrican analgésicos: sí sirven para calmar el dolor.
Cualquier dolor.
El secreto es inspeccionar bien la caja y ver qué droga específica contiene.
"Recuerda siempre leer la letra chica y así sabrás qué dosis es segura y cada cuánto debes tomarla", aconseja el experto.

sábado, 4 de agosto de 2018

"Nos gustamos tanto que creemos que la evolución con nosotros ha alcanzado ya la perfección"


La directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos, María Martinón
 La directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos, María Martinón

La directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos, María Martinón, ha asegurado que "nos gustamos tanto a nosotros mismos que creemos que la evolución con nosotros ha alcanzado ya la perfección" e "incluso hay mucha gente que cree que la evolución se ha detenido", pero "eso no es cierto".
Así se ha expresado en una entrevista concedida a Europa Press con motivo de su presencia esta semana en los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, donde ha impartido el curso magistral 'Evolución humana. Claves del pasado para comprender el presente'.
Durante la conversación, ha aclarado que “no va a suceder” la idea de la ciencia ficción de que "vamos a evolucionar a un homínido de cabeza grande” porque los cambios a los que la especie humana se verá sometida en el futuro "no son grandes cambios anatómicos", sino "a nivel microscópico, cambios en los sistemas de inmunidad", en lo relativo a las resistencias y adaptaciones a las nuevas infecciones.
Así, Martinón ha señalado que existen “muchísimos ejemplos de que seguimos evolucionando", como la capacidad humana de digerir la leche siendo adultos, mientras que el resto de los mamíferos "una vez que supera el periodo de lactancia, pierde la capacidad de metabolizar y de digerir la leche".
En la entrevista también apunta que el ser humano sigue cambiando, mutando y adaptándose debido a que "la cultura, de alguna manera, está promoviendo cambios en nuestra biología", como el mencionado consumo de leche como adultos o cambios en el color y pigmentación de la piel. "Son evidencias clarísimas de que seguimos evolucionando", ha zanjado.

Y es que “como especie social”, e
l mejor adaptado y el más fuerte “el que tiene mejores conexiones sociales”. “El que tiene amigos más poderosos o tiene mejores relaciones. Somos una especie en la que la fuerza no nos la da el individuo, sino que nos la da el grupo. La evolución sigue sucediendo, pero sobre todo ahora lo que tenemos es mayormente un peso sobre la selección tecnológica", ha indicado.Sin embargo, ha insistido en que "probablemente" no va haber una evolución con "grandes cambios anatómicos que nos conviertan en casi monstruitos o en extraterrestres", porque la tecnología y la cultura humanas"nos han protegido un poco de esa evolución biológica directa", de forma que cuando actualmente se habla de que sobrevive el mejor adaptado "no estamos precisamente hablando de que sea necesariamente el más fuerte a nivel biológico, o el más rápido".
Es decir, que según Martinón, "la selección social, la presión social, probablemente sea mayor que la selección natural" porque es "la cultura y nuestra aceptación por parte del grupo la que va a dirigir nuestro destino".
EL DIMORFISMO SEXUAL "HA DISMINUIDO MUCHÍSIMO"
En cuanto a cómo ha evolucionado nuestra especie desde la separación de los linajes del chimpancé y del humano, Martinón ha explicado que el dimorfismo sexual -las diferencias que existen en tamaño, forma y capacidades entre hombres y mujeres-, "ha disminuido muchísimo".
El motivo es que en los Australopithecus y los primeros representantes del género Homo "había muchas más diferencias" relacionadas con la estructura, la organización social e "incluso" el tipo de relación sexual y la competición entre machos y hembras.
"A día de hoy somos una especie que tiene un dimorfismo sexual muy bajo, apenas hay grandes diferencias significativas entre los hombres y las mujeres de nuestra especie. Eso ha cambiado a lo largo del tiempo. Sin embargo, ese dimorfismo sexual en el pasado era mucho más marcado", ha dicho.
EXPERIMENTACIÓN CON NEUROMÁRKETING Y ARQUEOLOGÍA EXPERIMENTAL

Por ejemplo, ha mencionado la experimentación con el neuromárketing o la arqueología experimental. "Es muy importante cómo las poblaciones actuales, las que están vivas, nos pueden servir, precisamente, para hacer diferencias sobre el pasado", ha indicado.
Preguntada por las herramientas tecnológicas que en el futuro ayudarán a mejorar el conocimiento sobre la evolución humana, ha señalado que aunque "evidentemente" los fósiles siguen siendo una herramienta "fundamental", los estudios que se realizan del pasado "se están llevando a cabo con las técnicas del futuro".
A este respecto, Martinón ha explicado que como este centro es una Instalación Científico-Técnica Singular (ICTS), usa los equipamientos "más punteros, más modernos y más sofisticado que existen para reconstruir el pasado".
Además, ha destacado que la antropología virtual es un campo "completamente nuevo" que permite estudiar el interior de los fósiles de manera "no destructiva" y "reproducir tridimensionalmente un fósil, manipularlo sin atentar contra su integridad".
CONOCIMIENTO "EXTRAORDINARIO" DEL PÚBLICO SOBRE TEMAS EVOLUTIVOS
En otro orden de cosas, ha destacado la "importante" inversión que se ha hecho para comunicar a la sociedad española los hallazgos, la cual ha tenido como consecuencia que las personas tengan "muchísimo interés" en este ámbito, algo que personalmente encuentra "muy reconfortante y muy estimulante".
"El conocimiento general del público sobre temas evolutivos es extraordinario, nada que envidiar a ningún otro país", ha explicado, lo que en su opinión demuestra "que merece la pena hacer un esfuerzo por divulgar".
Martinón considera que si se hace una "buena divulgación" y la información es "comprensible", los ciudadanos lo devuelven "con apoyo y con interés, y para que haya inversión en ciencia pues muchas veces hace falta esa presión social de que la gente haga explícito que le interesa que se investigue porque le interesa que sigamos progresando en el conocimiento".
Además, en cuanto a lo que se tiene que hacer desde la política para progresar en la investigación de la evolución humana, la directora del CENIEH ha defendido que España tiene un "patrimonio de talento extraordinario" y que, por lo tanto, hay que hacer en los próximos años un "esfuerzo importante en retener el talento, buscar que la carrera científica sea estable y, en la medida en que sea posible", atraer "de nuevo" a quienes se han marchado.

A LA BUENA Y CALENTITA LECHE DE TETA

"MARA MARTIN!!! SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA"

COINCIDIERON CON GRANDES DESPLAZAMIENTOS DE NÓMADAS ESTEPARIOS EN ASIA

La dura sequía que propició el ocaso del Imperio Maya


El yeso depositado en un lago ha desvelado el secreto

La Gran acrópolis, con el Edificio de los Cinco Pisos en Edzná, México. NICK EVANS


Coincidiendo con un eclipse solar, durante la película la oscuridad también se cierne sobre esta fastuosa civilización que ha suscitado cientos de mitos a su alrededor, alimentados por su ciencia asombrosamente avanzada y sus proezas arquitectónicas que han perdurado hasta nuestros días.En Apocalypto, el controvertido director Mel Gibson plasmó el colapso del Imperio Maya -que se asentó en los actuales México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice-. En la película, el protagonista es llevado a una gran ciudad maya para servir como víctima de uno de los sacrificios con los que pretendían acabar con la gran hambruna que les asolaba. La verdadera culpable fue la severa sequía que estaba ahogando sus cultivos, afectando sobre todo a su principal sustento, el maíz. Un estudio publicado este jueves en Science demuestra esta teoría, aportando algo de luz a los desencadenantes del declive de una de las civilizaciones antiguas más prolíficas.
Aunque no se especifica fecha, Apocalypto parece evocar el período Posclásico, transcurrido tras el gran colapso de la civilización durante el siglo IX en el período Clásico terminal. Como muchas otras civilizaciones antiguas, el modelo socioeconómico y político de la cultura maya era complejo, así como su relación con el medio natural, por lo que no podría señalarse a una sola causa como la culpable de su colapso y posterior desaparición.
"Las épocas de sequías extremas pudieron haber reducido de forma drástica las reservas de agua potable en la Península de Yucatán y haber mermado las cosechas", aclara Fernando Gázquez Sánchez, coautor del estudio e investigador español de la Universidad de St. Andrews de Reino Unido.


"Durante el período conocido como Clásico terminal (800-1000 d.C), el clima en la península estuvo caracterizado por ciclos de sequías continuadas", añade. Las reconstrucciones paleoclimáticas obtenidas a partir de los sedimentos de la laguna demuestran que hubo un descenso en la cantidad de lluvia anual (en torno al 40-55%), con picos de hasta el 70%, comparado con las condiciones actuales. "Las sequías acontecidas durante esta época fueron, sin duda, de las más severas -en términos de intensidad y duración- de los últimos 10.000 años", puntualiza el coautor del estudio.
Varios factores favorecieron el hundimiento de la civilización maya, pero todo indica que la sucesión de sequías fue uno de los más importantes. Sin embargo, como recalca Gázquez, "desconocemos la capacidad de adaptación que pudieron tener los mayas ante eventos bruscos y extremos como este". Teniendo en cuenta que durante los terremotos que asolaron México en septiembre del año pasado, las estructuras prehispánicas permanecieron impertérritas, sin apenas daños, como los que sí habían sufrido las edificaciones más modernas; la capacidad de adaptación de esta cultura parece admirable.

Un secreto escondido en el yeso

Para cuantificar la gravedad de este período de escasas precipitaciones durante el colapso maya, investigadores de la Universidad de Cambridge y de la Universidad de Florida desarrollaron un método para medir los diferentes isótopos del agua atrapada en el yeso de la laguna Chichancanab, en la Península de Yucatán. Este mineral se forma en tiempos de sequía -años con lluvias inferiores al 50%-, cuando desciende el nivel del agua de lagos y cuencas cerradas. "Para que el yeso aparezca en el lago se necesitan al menos 4 años seguidos con escasas precipitaciones y cada muestra que hemos analizado representa aproximadamente entre 10 y 15 años", explica el investigador.
"La ventaja de nuestro método es que puede ser aplicado a otros depósitos de yeso, abundantes en decenas de lagos, sedimentos marinos e incluso cuevas", subraya Gázquez. Además, este método también funcionaría fuera del planeta. Recientemente se han descubierto importantes depósitos de yeso en la superficie de Marte que podrían analizarse con el mismo procedimiento para desvelar cómo era el clima del planeta en el pasado.
Como 'línea de base' para comparar los datos obtenidos del yeso se utilizó la franja temporal comprendida entre 1994 y 2010. Después, los investigadores analizaron las precipitaciones y el agua de varios lagos de la Península de Yucatán. Con estos datos evaluaron el comportamiento de la laguna ante distintas situaciones climáticas más actuales (años secos o años más húmedos) para, posteriormente, compararlo con los resultados del yeso, correspondientes al período maya.
La datación de las muestras de yeso se produjo gracias a un descubrimiento fortuito, una semilla había quedado atrapada en el yeso y tras datarla con carbono-14, los científicos pudieron aseverar que la muestra era de entre el 780 y el 990 d.C. Período que coincide perfectamente con el declive de la civilización, constatado a partir de restos arqueológicos como la disminución del número de estructuras civiles y templos construidos.
La resolución temporal de las dataciones con carbono-14 no sirven para evaluar los cambios climáticos a pequeña escala (de décadas). Sin embargo, el conjunto presentado en el estudio indica que prevaleció un clima relativamente seco entre el 600 y el 1100 años d.C., "con condiciones de aridez que variaron en intensidad, pero que fueron máximas durante el período Clásico terminal de esta civilización", indica Gázquez.