viernes, 3 de agosto de 2012

El secreto de por qué las mujeres viven más que los hombres

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En un estudio con moscas de la fruta científicos descubrieron una clave de por qué, en promedio, las mujeres suelen tener vidas más longevas que los hombres.
Anciana
Una clave de la longevidad de las mujeres está en las diferencias en la mitocondria, el motor de las células.
El estudio, publicado en Current Biology, encontró mutaciones en el ADN mitocondrial que parecen marcar la diferencia en la longevidad de mujeres y hombres.
La mitocondria se hereda solo de las madres, nunca de los padres, así que no existe la forma de eliminar las mutaciones que dañan la perspectiva de vida de los hombres.
Sin embargo, los expertos subrayan que hay varios otros factores que pueden explicar la diferencia en la longevidad.
Y esto no solo ocurre con humanos. En muchas otras especies, las hembras también viven más que los machos.
En la investigación, los científicos de la Universidad Monash en Australia y la Universidad de Lancaster, Inglaterra, analizaron la mitocondria de 13 grupos distintos de moscas de la fruta machos y hembras.
La mitocondria, que existe en casi todas las células animales, se encarga de convertir alimento en energía para el organismo.
El doctor Damian Dowling, uno de los investigadores, explica que los resultados mostraron numerosas mutaciones dentro del ADN mitocondrial que afectan cuánto viven los machos y la velocidad con que envejecen.
"Es fascinante observar que estas mismas mutaciones no tienen efectos en los patrones de envejecimiento de las hembras", afirma.
"Todos los animales poseen mitocondria, y la tendencia de las hembras de vivir más que los machos es común en muchas especies diferentes".
"Por lo tanto, nuestros resultados sugieren que las mutaciones mitocondriales que descubrimos por lo general causarán un envejecimiento más rápido en los machos de todo el reino animal".

Selección natural

"Si ocurre una mutación mitocondrial que daña a los padres, pero no tiene efecto en las madres, esta mutación pasará desapercibida e inadvertida por la selección natura"
Dr. Damian Dowling
Los científicos creen que esto se debe a que debido a que la mitocondria solo se hereda con las hembras, no hay razones evolutivas por las cuales las fallas que afectan a los machos puedan ser erradicadas.
"Si ocurre una mutación mitocondrial que daña a los padres, pero no tiene efecto en las madres, esta mutación pasará desapercibida e inadvertida por la selección natural".
"Durante miles de generaciones se han acumulado muchas mutaciones de este tipo que dañan solo a los machos y dejan a las hembras intactas", explica el investigador.
Tom Kirkwood, profesor de envejecimiento de la Universidad de Newcastle, Inglaterra, afirma que el estudio es "interesante".
"Quizás esto nos está mostrando algo importante sobre la mitocondria y la diferencia entre machos y hembras en la mosca de la fruta", dice el investigador.
"Y sabemos que la mitocondria es importante en el envejecimiento de varias especies".
"Pero hay varias otras cosas que sabemos que influyen en la longevidad, como el estilo de vida, los factores sociales y conductuales".
El doctor Dowling explica que ahora planea investigar cuales son los mecanismos genéticos que podrían proteger a los machos para anular los efectos de estas mutaciones perjudiciales y lograr una vida más larga y sana.

jueves, 2 de agosto de 2012

LAS OLIMPIADAS SON CONTAGIOSAS

El deporte no siempre es salud

POR RICARDO ROA


Hace algunos años, la revista norteamericana Runners publicó en su correo de lectores la carta de una mujer: decía que su esposo, de 50 años, corría varias veces a la semana y q ue temía que muriese de un ataque al corazón.
A pedido de la revista, el jefe de cardiología de un hospital le contestó: “tengo una buena y una mala noticia para usted. La buena es que las personas como su marido, que practican deportes, estadísticamente viven más que las que no lo hacen. La mala es que a veces también se mueren de infartos masivos.” La actividad física ayuda, y mucho, pero está l ejos de ser un blindaje.
¿Quién puede saber lo que ocurrirá con su cuerpo y con su vida mañana?
La medicina reconoció al sedentarismo como un problema para la salud a fines de los 80, cuando se lo identificó como un serio factor de riesgo cardiovascular. Y sin embargo, nos movemos cada vez menos. Diego Iglesias, médico deportólogo del Hospital Italiano, señala que “una persona que trabaja en una oficina consume de 1.000 a 1.200 calorías contra las entre 4.500 a 8.000 que gastaba el Homo Sapiens. Tenemos un genoma preparado para consumir muchas calorías por día y que está decidido a no gastar de más y a ahorrar toda la energía que se pueda”.
Hay que vencer lo que llama “la trampa del sedentarismo”: nuestros genes nos mandan a estar quietos aunque el cuerpo necesite moverse más.
Encima, debemos pelear contra un arsenal infinito de opciones para pasarla bien, que tenemos a mano, sin movernos. Desde la TV con decenas de canales hasta Internet, también repleta de ofertas.
De todos modos, no es tan difícil que la gente practique alguna actividad deportiva: lo que cuesta es sostenerla . Como pasa con las dietas, muchos comienzan y abandonan. Y eso, por lo general, está asociado a que el sufrimiento supera largamente al disfrute.
Los médicos coinciden: todo debe ser hecho en su medida y armoniosamente. El exceso o la falta de cuidado o la elección de un deporte inadecuado pueden terminar en lesiones (ver: Crece el riesgo de artrosis por practicar deporte sin cuidado).
Hasta poco tiempo atrás, poco y nada se hablaba de la relación del deporte con el universo cardiovascular: era un asunto de los médicos. Para el resto, el deporte tenía que ver con el juego mucho más que con la salud . Hoy, la ecuación no es la misma.
Quizá el mayor ejemplo se vea en los parques y calles, llenos de gente que trota. El hábito de correr se ha incorporado al paisaje urbano como expresión de la búsqueda de una vida sana . Aunque también existen otras motivaciones, como propiciar el encuentro con el propio cuerpo o bajar de peso o no engordar.
La salud tiene códigos racionales pero también aleatorios. Juan Filloy, el inmenso escritor cordobés, reveló una vez su receta para llegar espléndido a los 105 años: comer la mitad de cuando era joven, moverse el doble y reírse tres veces más.

martes, 31 de julio de 2012

UN NUEVO CRECEPELO...????

Prueban un tratamiento que evitaría la calvicie

Por Traducción: Silvia Simonetti

Es una droga creada para la alergia. Actúa también en el folículo y frena el proceso.


Pocas cosas pueden causar tanta tristeza en los corazones de los hombres como observar en el espejo del baño que la línea de nacimiento del pelo retrocede cada vez más. Adiós juventud. Bienvenida calvicie masculina.
Los folículos capilares son los culpables en esta triste serie de hechos. Estos pequeños orificios del cuero cabelludo se van reduciendo con el tiempo, según la genética y el nivel de testosterona de cada uno, lo que genera ya no esos exhuberantes mechones de pelo de la juventud sino un cabello que se va volviendo cada vez más fino hasta convertirse en algo similar a la pelusa de un durazno.
George Cotsarelis, profesor y titular de Dermatología en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, es un médico que pasó varias décadas estudiando las traicioneras formas que sigue el folículo y habría descubierto una nueva manera para frenar el proceso.
Cotsarelis y colegas identificaron una molécula (la prostaglandina D2) que inhibe el crecimiento del pelo en el folículo. Este equipo de investigación ubicó también al receptor en la célula en donde tiene lugar todo esto, lo que lo convierte en un blanco para posibles tratamientos futuros para la calvicie masculina.
Los tratamientos centrados en este receptor específico ya están en marcha y fueron creados por empresas farmacéuticas para el dolencias relacionadas con las alergias, explicó el doctor Luis Garza, principal autor del informe que anunció este descubrimiento, publicado en Science Translational Medicine.
“El receptor ya es un blanco de otras enfermedades –agregó–. El aspecto interesante aquí es que podemos tratar de usar esas drogas que se están creando ahora para tratar la calvicie masculina”.
Desmond Tobin, profesor de Biología Celular y director del Centro de Ciencias de la Piel en la Universidad de Bradford, Inglaterra, dijo que ahora “se podrá evitar que los cabellos se vuelvan tan delgados. Esto ya es un avance”.
Los tratamientos actuales más comunes para la calvicie masculina incluyen trasplantes de pelo y dos medicamentos aprobados en Estados Unidos por la FDA (la Administración de Alimentos y Fármacos estadounidense). Uno de ellos es una loción que contiene minoxidil y otro, una píldora que tiene finasterida. En caso de que llegara a aprobarse un tratamiento basado en este descubrimiento, podría ser importante para los hombres que se encuentran en las primeras etapas de la calvicie.
Cotsarelis, que admite ser “un enamorado del folículo”, ha trabajado duro sobre el tema calvicie desde que hace más de 20 años identificó células madre de folículos de pelo en ratones. “Pudimos demostrar que cuando aislábamos las células y las inyectábamos en otros ratones, éstos creaban nuevos folículos capilares. Necesitamos dedicarnos ahora a analizar por qué pierden pelo las mujeres”, adelantó Cotsarelis.

lunes, 30 de julio de 2012

La experiencia de la compasión

Considerada una virtud por todas las grandes religiones, los últimos estudios indican que la empatía por el sufrimiento de los demás tiene una increíble capacidad asociada: la de promover y aumentar la armonía social.

POR David DeSteno

Todas las grandes religiones dan mucha importancia a la compasión. Ya se trate de la parábola del buen samaritano del cristianismo, de los “trece atributos de la compasión” del judaísmo o de la afirmación de Buda de que “nuestra práctica consiste en amar la bondad y la compasión”, la empatía con el sufrimiento de los demás se considera una virtud especial que tiene el poder de cambiar el mundo. El Dalai Lama expresa a menudo esta idea y sostiene que las experiencias individuales de compasión se irradian hacia fuera y aumentan la armonía para todos.
Como psicólogo social interesado en los sentimientos, hace mucho que me pregunto si esta comprensión espiritual de la compasión es también científicamente cierta. Desde el punto de vista empírico, ¿la experiencia de la compasión hacia una persona afecta nuestras acciones y actitudes hacia otras? De ser así, ¿hay medidas prácticas que podamos tomar para seguir cultivando ese sentimiento? Hace poco, mis colegas y yo llevamos a cabo experimentos que dieron una respuesta positiva a ambas preguntas.
En un experimento, publicado en el Journal of Experimental Social Psychology, reclutamos voluntarios para que tomaran parte en un estudio que en apariencia se refería a la relación de la capacidad matemática con la percepción del gusto pero que, en realidad, era un estudio de cómo la experiencia de la compasión afecta nuestro comportamiento.
A un participante real y a dos cómplices (que secretamente trabajaban para nosotros) se les dijo que tenían cuatro minutos para resolver tantos problemas matemáticos como pudieran de una lista de veinte y que recibirían 50 centavos por cada uno que resolvieran correctamente. La cantidad promedio de problemas resueltos fue de cuatro. Al terminarse el tiempo, el investigador se acercó a cada persona para preguntarle cuántos problemas había resuelto, pagarle la suma acordada y hacer que la persona introdujera su trabajo en una trituradora.
La situación estaba arreglada para que el investigador se quedara sin dinero antes de pagarle a la última persona, Dan, uno de los cómplices. Mientras el investigador iba a buscar más dinero, Dan introdujo su trabajo en la trituradora a la vista de todos. Cuando el investigador volvió, Dan le dijo que había completado los veinte problemas y que había destruido su trabajo para ahorrar tiempo. El investigador le pagó los 10 dólares que le correspondían. Pero era evidente para todos que Dan había hecho trampa. (También había una variante “de control” en la que Dan no hacía trampa.) Después, todos pasaron a la fase de “percepción del gusto”. En ella, los participantes preparaban muestras de sabores que debían probar los demás. A los participantes reales les tocaba preparar la muestra de Dan. Esta muestra les exigía verter una salsa muy picante en un pequeño vaso. Se les hizo creer que todo el contenido del vasito sería colocado en la boca de Dan. ¿Qué hicieron? Los que vieron a Dan hacer trampa pusieron más salsa picante en el vaso que los que no presenciaron la trampa. Actuaban deliberadamente para causarle dolor.
¿Pero qué hay de la compasión? En una tercera variante, Dan hacía trampa pero, antes de preparar las muestras de sabores, la otra cómplice, Hannah, comenzaba a sollozar. Hacía poco se había enterado de que su hermano tenía una enfermedad terminal, decía. Los participantes y Dan continuaban como antes, aunque con resultados muy diferentes: los participantes que habían visto a Dan hacer trampa no colocaron más salsa picante que los que no lo habían presenciado. Antes de preparar las muestras de sabores, también habíamos dado a los participantes un cuestionario sobre sus sentimientos de ese momento. El grado de compasión que sentían predecía directamente la cantidad de salsa picante de menos que sirvieron a Dan.
Al parecer, el Dalai Lama tiene razón: la experiencia de la compasión hacia un solo individuo moldea nuestras acciones para con los demás.
En otro estudio, publicado en la revista Emotion, realizamos un experimento que en apariencia buscaba estudiar la percepción de la música pero que, en realidad, investigaba cómo pueden aumentarse los sentimientos de compasión. Nuestro presentimiento era que es más fácil sentir compasión cuando uno tiene cosas en común con otra persona. Entonces agrupamos a los participantes en equipos de dos: un participante real y un cómplice. Primero, debían tocar sensores con las manos según los tonos que oían a través de auriculares. En algunos casos, los tonos los llevaban a tocar los sensores en sincronía; en otros casos, los tonos los llevaban a tocar los sensores de un modo descoordinado.
A continuación, hicimos que los participantes observaran cómo su compañero era engañado por otro cómplice, lo que determinaba que al compañero se le asignara erróneamente la tarea de completar una serie de complicados ejercicios con palabras. Cuando se retiraban, se les informaba que, si lo deseaban, podían ayudar a sus compañeros a completar el trabajo que se les había asignado. Los resultados fueron sorprendentes: el simple acto de tocar los sensores en sincronía con otra persona hacía que los participantes informaran tener sentimientos más parecidos a los de sus compañeros y más compasión por sus dificultades.
Lo que indican estos resultados es que la compasión que sentimos por los demás no es sólo función de lo que les ocurre: si nuestra mente traza una asociación entre una víctima y nosotros, la compasión que sentimos por su sufrimiento se amplifica.
¿Qué significa esto en lo que hace a cultivar la compasión en la sociedad? Significa que la adhesión a máximas religiosas o filosóficas (meditación, plegaria o educación moral), aunque es valiosa y capaz de producir efectos, no es el único camino. La mayor compasión por el prójimo puede surgir, por ejemplo, de algo tan simple como alentarnos a pensar en él como habitué del mismo restaurante en lugar de como miembro de una etnia diferente. Aprender a recategorizar mentalmente a los demás teniendo en cuenta las cosas que tenemos en común generaría más empatía entre todos y promovería la armonía social sin demasiado esfuerzo.

sábado, 28 de julio de 2012

viernes, 27 de julio de 2012

¿Y QUE PARTE TE GUSTA MAS?

Para el cerebro, la mujer sería un “objeto sexual”

Percibe a los hombres como un todo y a las mujeres por partes.
Deseo. Los hombres miran a las chicas atributo por atributo. .
..
Hombres y mujeres tienen muchas diferencias, pero en algo coinciden: el cerebro de ambos considera a los hombres como personas, mientras que a las mujeres las trata como objetos . Esa fue la conclusión a la que llegó un grupo de científicos de la Universidad de Nebraska que, en experimentos con más de 220 personas, lograron probar que el cerebro se comporta en forma muy distinta frente la imagen de personas de uno u otro sexo. A los hombres, según el estudio, se los percibe globalmente, como una totalidad. A ellas, en cambio, el cerebro las procesa “por partes” , lo que según los investigadores explicaría la tendencia a tratar a la mujer como “objetos sexuales”.
“A la mujer se la percibe del mismo modo que a objetos como un auto o una casa: los descomponemos en partes . No deberíamos hacer eso con una persona, pero frente a las mujeres lo hacemos, lo cual resulta muy sorprendente”, explicó la psicóloga Sarah Gervais, directora del estudio publicado en la revista científica European Journal of Social Psychology .
Lo que sorprendió a muchos es que esta forma degradante de procesar la imagen femenina se produjo frente a fotos de todo tipo de mujeres, y no solo con las más atractivas. La “cosificación”, además, también resultó darse por igual en la mirada de los hombres y de las mujeres , aunque los motivos para esto sean diferentes. Según los investigadores, los hombres verían a la mujer en partes porque están buscando posibles parejas, y las mujeres lo harían para compararse a sí mismas con las demás.
Para Juan Felipe Cardona, investigador del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), se trata de un estudio “interesante” , aunque consideró que los experimentos deberían replicarse en otras culturas antes de sacar conclusiones generales. Y dijo que los resultados no le parecieron tan sorpresivos: “Siempre se supo que el hombre observa mucho la figura femenina con fines de procreación, y que las mujeres se fijan cómo están las demás por competencia”.

martes, 24 de julio de 2012

LA VIDA NO ES UNA PAVADA,AUNQUE HAYA MUCHOS PAVOTES

No tan simple

JAVIER SAMPEDRO
La versión biológica de Mycoplasma genitalium es una de las bacterias más pequeñas conocidas, y por tanto uno de los organismos más simples del planeta, con solo 485 genes —40 veces menos que una célula humana— y poco más de un centenar de metabolitos, o moléculas orgánicas pequeñas que se van formando y consumiendo durante la actividad vital de la célula. Incluso es capaz de vivir dentro de las células humanas. Desde hace años no solo se conoce su genoma, sino también lo que ocurre cuando se muta cada uno de sus genes. El micoplasma se podría ver como el átomo de hidrógeno de la biología, su sistema autónomo más estilizado, y por tanto el más fácil de modelar.
Su versión virtual, o simulada, es un programa informático de tal complejidad que necesita un agregado de 128 ordenadores y tarda 10 horas en simular una sola división celular, que es la más simple de las operaciones que cabe concebir en una célula viva. La Escherichia coli que vive en el intestino humano, que es una bacteria mucho más compleja que el micoplasma, con más de 4.000 genes, solo tarda 20 minutos en dividirse. Estos simples números revelan que la fuerza bruta de computación no está más cerca de emular las operaciones básicas de la célula viva que Deep Blue de funcionar como un cerebro humano, con perdón de los ajedrecistas.
Pero las células simuladas serán de gran utilidad mucho antes de que los biólogos moleculares, los científicos de la computación y los filósofos del futuro entiendan las razones profundas de esas odiosas comparaciones. La razón principal es que hacer experimentos es mucho más rápido en un organismo virtual que en uno real.
Una técnica esencial en la investigación de nuevos fármacos es el rastreo de centenares de miles o millones de moléculas —auténticas bibliotecas combinatorias de compuestos químicos— en busca de una o unas pocas que muestren actividad contra la enfermedad en cuestión. Estos rastreos masivos, como es natural, no se pueden hacer en pacientes humanos, y hasta ahora se han utilizado animales de experimentación o algún tipo de modelo biológico, como células en cultivo. Ahora se abre la posibilidad de utilizar bibliotecas de moléculas virtuales y simuladores de células o de organismos para este propósito. No solo la Big Pharma, sino también la farmacología académica y la genómica aplicada, se podrán beneficiar de esta estrategia.
Lo mismo vale para la creación de otras moléculas de interés industrial, como nuevos catalizadores y componentes de nanomateriales, y de biocombustibles que no requieran arruinar más bosques y sean compatibles con la nutrición humana y el cuidado del entorno.
De las nuevas simulaciones de organismos, una parte de la biología computacional, cabe decir lo mismo que de la biología de sistemas en su versión tradicional, o basada en bacterias de verdad. La biología de sistemas y su versión computacional se basan en el conocimiento total de un sistema vivo autónomo. Hasta ahora se habían simulado redes de genes con una regulación común, o módulos del metabolismo, la cocina de la célula. Ahora hablamos de simular un ser vivo completo y autónomo, aunque sea el más simple imaginable. También Dios tendría que empezar por algo.