lunes, 8 de octubre de 2012

SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE

Andrés Neuman: "Los hospitales han tecnificado la muerte y no sabemos afrontarla"

El escritor hispano-argentino indaga en la enfermedad, el sexo y la culpa en Hablar solos

En otra entrevista para El Cultural, Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) dijo que cada libro es una oportunidad para aprender a escribir de nuevo. “A menudo me desdigo pero, sin que sirva de precedente, sigo de acuerdo con esa idea. A veces se confunde estilo con fórmula y coherencia con comodidad. Si ya sé cómo va a ser mi próximo libro, prefiero no escribirlo”. Así de claro. De modo que sí, el autor de El viajero del siglo ha aprendido a escribir de nuevo con el último, Hablar solos. Es una novela ambiciosa en cuanto al contenido -los dos grandes temas de la literatura, Eros y Tánatos- y la forma -tres voces narrativas muy diferentes y las tres modalidades del habla: mental, oral y escrita.

Su principal valedor, Roberto Bolaño, dijo de Neuman que, como los poetas verdaderos, “osa adentrarse en la oscuridad con los ojos abiertos y mantiene los ojos abiertos pase lo que pase”. Eso es lo que hace de nuevo en Hablar solos (Alfaguara), donde salen a flote las miserias del enfermo, pero sobre todo las del cuidador: el desgaste, el engaño, la culpa. Y, como de costumbre, con altas dosis ensayísticas y poéticas. Elena es el personaje que asume ese tremendo peso. Su marido, enfermo terminal, emprende un viaje en camión con su hijo de diez años, que no sabe la verdad, a modo de despedida. Mientras, ella se sumerge en una tempestuosa relación con el amante más insospechado, en la que el sexo se convierte en terapia psicológica y, al mismo tiempo, proceso autodestructivo.

Pregunta.- ¿Cómo nació esta novela?
Respuesta.- Hace casi diez años empecé un cuento que no me salía. Se trataba de un padre y un hijo que emprenden un viaje en camión. El niño va eufórico porque es el primer viaje de su vida junto a su padre, y el padre está triste porque sospecha que va a ser el último. En el viaje de ida, el niño tiene la fantasía de que puede controlar el clima. A la vuelta, empieza a sospechar que el clima hace lo que le da la gana y que la realidad no la dicta el deseo.

Por otra parte, he tenido experiencias fuertes en hospitales cuidando a seres queridos. Si el cuento no arrancaba era porque la verdadera novela estaba en quien cuidase a ese enfermo. Ahí aparece el personaje que se revela como protagonista. La novela, pues, concentra dos periferias: la de quien se queda esperando al supuesto héroe masculino que viaja, es decir, Penélope, y la de quien cuida al enfermo, la forma en que queda trastornada y deformada su vida. Es un hecho que merece tanta o más atención narrativa que el enfermo, y acaba siendo el motor de la novela.

P.- Tres narradores muy diferentes y tres modalidades del habla, cada una con su propia sintaxis y puntuación. Todo un ejercicio de estilo.
R.- En lugar de aprovechar la experiencia previa para sortear dificultades, lo que busco es crearme esas dificultades. Eso no significa que la lectura sea difícil, la dificultad no se ha de exhibir, forma parte de las bambalinas de la escritura. En la voz del niño, lo complicado es que todo parezca sencillo, no puedes usar ningún recurso, no hay subordinadas ni lenguaje poético. Con la voz de Elena sucede todo lo contrario, tuve a mi disposición todos los resortes de la prosa culta.

P.- ¿Fue difícil indagar en la psicología femenina, especialmente en temas como la maternidad y el sexo?
R.- Fue difícil pero fascinante. La ficción tiene dos polos: trasladar experiencias íntimas -como haber cuidado a mi madre- y fabricar experiencias inaccesibles de otro modo. Las tres voces de la novela eran para mí como individuos inaccesibles: ya no podré ser niño -aunque lo intento-, nunca seré mujer y cuando me esté muriendo no tendré fuerzas para escribir. Al terminar, le pasé el manuscrito a varias amigas lectoras para que me dieran su punto de vista: tenía miedo de meter la pata al hablar de las contradicciones de la maternidad -hermosa y opresiva-, al describir físicamente un orgasmo femenino o cómo es mirarse en el espejo y descubrir el paso del tiempo. Escribir te da una falsa sensación de omnipotencia y corregir te baja los humos. Para que el libro quede lo mejor posible, tienes que aceptar lo malo que eres.

P.- Hablar solos pone de relieve cómo se esconde hoy la muerte, especialmente a los niños.
R.- No hace demasiado tiempo, los niños eran muy conscientes de la muerte y del dolor. Ahora creemos que cuanto más “Walt Disney” sea su infancia, mejor los educamos. El tabú no es la muerte sino el duelo. Uno de los textos que subraya Elena es del ensayista británico Geoffrey Gorer, que establece un paralelismo entre el pudor solitario en que se vivía el deseo sexual en el siglo XIX y el pudor solitario con el que se da rienda suelta al dolor del duelo desde el XX, como si fueran dos cosas socialmente no comunicables. Lo que ambas cosas tienen en común, pensé yo, es la presencia o ausencia del cuerpo. Por otra parte, los hospitales han tecnificado tanto la muerte que nos ha dejado indefensos para afrontar la muerte porque la hemos echado de casa.

Un tema fundamental de la novela es la culpa en sus diferentes planos: familiar, sexual y una muy terrible que afronta el cuidador, que es la de haber sobrevivido. A Elena, cuanto más suben los decibelios de la muerte, más suben los de la supervivencia, del sexo y del deseo. No es que haya por un lado muerte y por otro sexo, sino que en un mismo personaje confluye todo eso al mismo tiempo, porque Tánatos y Eros le suceden en un mismo acto.

P.- Elena es una lectora compulsiva que hace una especie de antología del dolor, la pérdida y el duelo. “Leo sobre enfermos y muertos y viudos y huérfanos. La historia entera de los argumentos cabría en esa enumeración”, escribe en su diario. ¿Cómo ha seleccionado las referencias literarias que aparecen en la novela?
R.- Se puede decir que Elena y yo compartimos biblioteca. Hice memoria de los libros que había leído que trataban esos temas. La relación básica con la lectura es muy parecida al I Ching: no se sabe quién lee a quién, si el libro devuelve una imagen de sí mismo o si el lector pide al libro que le cuente lo que le interesa.

ES COSA E' LOCO

Bienvenidos a la era del Bi-Fi, la "internet biológica"

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Mónica Ortiz  Foto: Norbert von der Groeben
"Al igual que en la internet, en la que la información va y viene entre computadoras, hemos logrado enviar paquetes de información física entre bacterias", dijo Mónica Ortiz. Foto: Norbert von der Groeben
Un virus inocuo fue utilizado por científicos en Estados Unidos para enviar mensajes genéticos de una célula a otra, en un sistema de mensajería celular descrito por los investigadores como una especie de internet biológica o "Bi-Fi".
El nuevo sistema aumenta en gran medida la complejidad y cantidad de información que puede ser transmitida en la comunicación celular.
Los investigadores, la estudiante de doctorado Mónica Ortiz y el profesor de bioingeniería Drew Endy, de la Universidad de Stanford, utilizaron un virus llamado M13, que tiene dos características clave: una vez que invade a su víctima no es letal y puede envolver o "empaquetar" cadenas de ADN con grandes cantidades de información.
"En nuestro sistema, la comunicación tiene lugar cuando una bacteria libera una partícula bacteriófaga, es decir un virus que infecta una bacteria. Esa partícula envuelve una secuencia de ADN y cuando entra en una segunda bacteria esparce no su propio material genético, sino el ADN que hemos codificado", le dijo Mónica Ortiz a BBC Mundo.
"Al igual que en la internet, en la que la información va y viene entre computadoras, hemos logrado enviar paquetes de información física entre bacterias".
Los científicos señalan que el nuevo mecanismo podría ayudar en el futuro al diseño de sistemas para la regeneración de tejidos u órganos.

Mensaje y mensajero

ADN Imagen Laguna Design/SPL
40.000 pares de bases pueden ser "empaquetadas" en el virus mensajero. Imagen: Laguna Design/SPL
El virus M13 empaqueta mensajes genéticos. Una vez dentro de su anfitrión se reproduce, tomando cadenas de ADN que los ingenieros pueden controlar, rodeándolas una a una y enviándolas en cápsulas dentro de proteínas producidas por el virus para infectar otras células. Una vez que ingresan a la nueva célula esas "cápsulas" liberan su mensaje de ADN.
El sistema basado en el virus M13 funciona esencialmente como una conexión de internet inalámbrica que permite a las células enviar y recibir mensajes, más allá del contenido de los mismos.
"Hemos separado al mensaje del canal de comunicación. Ahora podemos enviar cualquier mensaje de ADN que querramos a células específicas dentro de una comunidad microbiana compleja", afirmó Ortiz.
"En nuestro sistema, el mensajero o canal es la partícula bacteriófaga y el mensaje es la secuencia de ADN que hemos elegido codificar. Puesto que podemos cambiar la secuencia que deseamos enviar y mantener la misma partícula vehículo, hemos efectivamente separado al mensaje de su canal", dijo la investigadora a BBC Mundo.

Grandes cantidades de información

"Es difícil saber a donde puede llevar este trabajo, pero ciertamente dos potenciales aplicaciones serían coordinar la regeneración de tejidos y la producción de biomateriales"
Mónica Ortiz, Universidad de Stanford
Las células usan varios mecanismos para comunicarse, por ejemplo, sustancias químicas, pero estos mensajes pueden ser de complejidad limitada. Las señales químicas son al mismo tiempo mensaje y mensajero, ambas funciones no están separadas.
"Si la red de comunicación se basa en azúcar los mensajes están limitados a más azúcar, menos azúcar, o no azúcar", explicó Endy.
Los bioingenieros pueden programar células con M13 para comunicar mensajes mucho más complejos, como "comenzar a crecer", "dejar de crecer" o "producir insulina".
"M13 puede empaquetar hasta 40.000 pares de bases, aproximadamente el 1% del genoma bacteriano", dijo Ortiz. Los pares de bases funcionarían efectivamente como los unos y ceros en los sistemas informáticos.

Tejidos y biocombustibles

En el futuro, la internet biológica podría llevar a "fábricas biosintéticas", en las que grandes cantidades de microbios colaboren en la elaboración, por ejemplo, de biocombustibles.
"La internet biológica está es su infancia. Pero cuando la internet comenzó en la década del 70 era difícil imaginar la riqueza de usos que tiene hoy en día", señaló Ortiz.
La científica dijo a BBC Mundo que "es difícil saber a donde puede llevar este trabajo, pero ciertamente dos potenciales aplicaciones serían la regeneración de tejidos y la producción de biomateriales".
El estudio fue publicado en la revista científica Journal of Biological Engineering.

domingo, 7 de octubre de 2012

DAN LUGAR A PROBLEMAS, PERO COMPENSAN

Tipos y beneficios de las relaciones sexuales casuales

Tipos y beneficios de las relaciones sexuales casuales

 
 
“No es nada serio, sólo quedamos de vez en cuando”. Una frase habitual que todos estamos hartos de escuchar durante nuestra vida diaria, y que sirve para catalogar un gran número de relaciones que se mantienen en nuestro entorno inmediato. Pero, que al mismo tiempo, generan un gran número de dudas cuando es utilizada, ya que puede hacer referencia a cosas muy distintas, e incluso, en algunos casos, referirse también a relaciones consolidadas que se prefiere mantener en el anonimato. Parece ser, según muestran diferentes investigaciones, que las diferentes definiciones que cada uno de nosotros mantenemos sobre lo que es una relación casual es lo que propicia este tipo de confusiones que, en una instancia ulterior, provoca que los dos miembros de la relación terminen mal al no ser capaces de llegar a un acuerdo de lo que implica su relación.
Determinadas películas y programas de televisión producidos recientemente han ayudado a visibilizar de manera más clara este tipo de relaciones que en el pasado eran casi tema tabú, como es el caso de las comedias románticas Con derecho a roce (Friends with Benefits, Will Gluck, 2010) o Sin compromiso (No Strings Attached, Ivan Reitman, 201). Y ya se sabe: cuando una película protagonizada por Jennifer Aniston aborda determinada tendencia social, es porque esta ya puede ser aceptada y digerida por el gran público.
La intimidad de los amigos con derecho a roce puede dar lugar a conflictosUn estudio realizado por dos investigadores de la Universidad de Ottawa se ha propuesto averiguar cuáles son las definiciones que circulan en la sociedad sobre el sexo casual; principalmente, pero no únicamente, entre los llamados “jóvenes adultos”. Y llegaron a la conclusión principal de que existen cuatro categorías principales en las que se engloban este tipo de relaciones, que a su vez, implican una serie de reglas no escritas y sentimientos diferentes: amigos con derecho a roce, llamadas calientes, fuck friends y aventuras de una noche. La mayor parte de la bibliografía científica a tal respecto señala que las fronteras entre estas categorías son muy tenues, lo que puede dar lugar a conflicto. Es decir, ¿es necesario consumar la relación para considerar que se “está con alguien”? ¿Cuántos encuentros son necesarios para considerar que se tiene “un amante”? Y, ¿cuál es el grado de intimidad permisible antes de convertirse en pareja?
En lo que sí se muestran de acuerdo la mayor parte de investigaciones es que, a diferencia de lo que ocurre con las relaciones de pareja estables, el sexo casual suele dar lugar a un mayor número de consecuencias negativas, por moralista que pueda parecer esta afirmación. Entre estas se cuentan la propensión a mantener relaciones de riesgo, estrés emocional, sentimientos de culpa y una mayor propensión a sentirse solo o deprimido después del encuentro sexual.
Llamadas a media noche
En ese sentido, lo que hicieron Jocelyn J. Wentland y Elke D. Reissing fue delimitar las cuatro categorías anteriormente presentadas. La primera sería friends with benefits, el habitual “amigos con derecho a roce”, que definen en su texto como la relación sexual que se desarrolla a partir de una amistad anterior y que, según las estadísticas presentadas, suele mantenerse entre nada menos que el 50% de los estudiantes universitarios. Las investigadoras señalan que este tipo de relación, que tiene “una complejidad añadida”, implica aceptar por parte de ambos miembros de la misma unas reglas tácitas, como son no comunicar la relación a los amigos comunes o no implicarse emocionalmente. Este es, probablemente, el punto de mayor conflicto en este tipo de relación, ya que como señalan los entrevistados en el estudio, “implica un mayor grado de intimidad que otro tipo de relaciones casuales”, por lo que muchas veces los límites no están claros.
Los actos íntimamente emocionales están completamente prohibidos en estas relacionesEste, el de los amigos (excesivamente) cercanos, es el tipo de encuentro que ha sido estudiado con mayor detalle por las ciencias sociales. En Experiencias y percepciones de los adultos jóvenes en las relaciones de amistad con derecho a roce, tres profesores del Departamento de Psicología en la Universidad de St. Francis Xavier, en Antigonish (Canadá), intentaron averiguar qué era lo que sentían y consideraban como positivo y negativo los participantes en dichas relaciones. Aunque en su mayor parte (un 85%) consideraban que estas relaciones habían sido beneficiosas para ellos, también tenían su contrapartida negativa: podían arruinar sus amistades, volverse demasiado complicadas y dar lugar a sentimientos dañinos cuando ambas personas no se encuentran en la misma longitud de onda. Sin embargo, para la mayor parte de ellos primaba lo positivo: proporciona experiencia, seguridad, confianza y confort, crea sentimientos de compañerismo y cercanía, y encaja bien con las formas de vida de los que participan en este tipo de relaciones. Ah, y por último lugar pero no menos importante, también otorga un acceso sencillo y continuo al sexo.
Aventuras de una noche
El siguiente grupo definido en el estudio es el de las booty calls, de manera más o menos literal, “línea caliente”. Pero el concepto no hace referencia tanto a las conversaciones por teléfono como las llamadas a horas intempestivas con el objetivo que todos tenemos en mente. La urgencia es lo que define este tipo de relaciones, que de ninguna manera implican el largo plazo. Por eso mismo, señalan las investigadoras, los actos íntimamente emocionales están completamente prohibidos. Así que nada de cogerse la mano o besarse en la mejilla, signos inequívocos de que el amor empieza a aflorar: lo que manda, en este caso, es el atractivo físico del compañero y la actividad sexual inmediata. Como uno de los participantes en el estudio afirmaba, tiene su contrapartida, ya que “si está dispuesta para ti, debes tener presente que probablemente lo esté para más gente”. También, que “cuanto más veces descuelgues el teléfono para mantener este tipo de relaciones, más cerca te encuentras de tener que afrontarlas de manera más seria”. Romper las reglas significa cortar tu línea directa con el placer.
Si estás empezando a pensar en una vejez idílica junto a tu amante, quizá estés a punto de romper las reglasHarina de otro costal son los encuentros que no tienen mayor prolongación en el futuro, y que están caracterizadas por lo misterioso del asunto. Además, el carácter social de este tipo de relaciones no es tan marcado como el de las precedentes, no hay ninguna intimidad (al contrario que con los amigos con derecho a roce) y en ningún momento se debate la posibilidad de una relación. Sin embargo, señala el estudio, algo puede ocurrir algo con este tipo de parejas: que vuelvan a verse y establezcan una relación constante en el tiempo, en cuyo caso estaríamos hablando de lo que las profesoras de la universidad canadiense consideran como fuck buddies. Una categoría que se presta a la confusión, según declaran los consultados en el estudio, con la de amigos con derecho a roce. Según señala la investigación, la frontera se encontraría en el origen de la relación, puesto que estos fuck buddies nunca fueron amigos en un pasado, y no se estaría poniendo en riesgo ninguna amistad previa.
Entre el amor y el deseo
Esta clasificación no tendría mayor importancia si no fuese porque nos ayuda a saber en qué grado de nuestra relación con el otro sexo nos encontramos, y más importante aún, en cuál no estamos, una de las mayores causas de disputa y desencuentro de este tipo de relaciones entre sexos. Otro estudio editado en el Journal of Experimental Social Psychology por un grupo de investigadores alemanes y holandeses bajo el hombre de Cómo el amor y el deseo cambian las percepciones sobre su pareja señalaba que la motivación que late detrás de nuestras relaciones (¿es amor real o una mera atracción física?) es lo que cambia la visión de nuestros compañeros y la forma en que pensamos de ellos, por lo que quizá, analizando la manera en la que percibimos a las personas de nuestro sexo, podamos averiguar cuáles son nuestros sentimientos reales.
La conclusión es tan sorprendente como ilustrativa: los investigadores mantienen que, debido a que el amor nos hace pensar en el largo plazo, las ideas con que nos expresamos respecto a él son más globales (al igual que ocurre con las amistades) que en las relaciones marcadas por el deseo, sujetas a definiciones locales y limitadas en el tiempo. Esto se traduce en que, por ejemplo, las personas centradas en el atractivo y la lujuria tendían a infravalorar los aspectos más holísticos de la relación y centrarse en los componentes del aquí y ahora (¿dónde vamos a quedar este fin de semana?) y que las condicionadas por el amor procesaban la información a partir de categorías más generales, aunque sin perder de vista lo concreto. Es decir, las personas centradas en el amor eran capaces de mantener ideas generales sobre su pareja (“me gusta estar a su lado”), aunque estas no fuesen necesariamente negativas, al mismo tiempo que conocían los aspectos concretos de la relación (“le quiero, pero conduce mal”). ¿La conclusión? Que lo que diferencia el amor de cualquier otro sentimiento hacia el otro sexo es su sentimiento de eternidad y trascendencia respecto a lo meramente coyuntural. Así que ya sabes: si estás empezando a pensar en una vejez idílica junto a tu amante, quizá estés a punto de romper las reglas…

viernes, 5 de octubre de 2012

CACHOCABRON!!!!!!!!!!!!

Un cargo del PP: “Las leyes son como las mujeres, están para violarlas”

El presidente del Consejo de Ciudadanía Exterior, José Manuel Castelao, dimite tras el comentario.

domingo, 30 de septiembre de 2012

cuando gobiernan los peores

No los confundan

¿Por qué hemos elegido a los peores para tomar decisiones fundamentales? Esa es la gran cuestión

Entro en el hospital Gregorio Marañón a diario desde hace una semana. Es como entrar en una de aquellas ciudades cubiertas que aparecían en las series de ciencia ficción albergando la vida entera de un pueblo. Según van pasando los años, son más las plantas que he visitado, no como resultado de la mala suerte sino como consecuencia de la misma vida, en la que es casi imposible esquivar la enfermedad. En estos días de brutales cargas policiales y de inauditas declaraciones públicas, entre las que destacan la del ministro felicitando a la policía por su actuación y la de Ana Botella explicando con cara agria el dinero que les cuesta a los buenos madrileños que los malos se manifiesten, el Marañón encara cada jornada no ajeno a los recortes en sanidad. Los diferentes corchos que me voy encontrando en el camino a la planta en la que está mi padre dan cuenta de ello. Este espacio acotado es una metáfora total de lo que está sucediendo fuera.
Deseo aclarar que no amoldo mi experiencia de los últimos días al tamaño del artículo, sería imposible resumir aquí ese diálogo que escucho de pasada, esa imagen que me enternece o esa otra que me hace apartar la mirada. En cada escena que presencio percibo sombras de Valle Inclán, porque la gente es tan prodigiosa hablando que a veces parece que declama diálogos aprendidos. Ganas me dan de llevar un cuaderno y apuntar, por ejemplo, las palabras que F., un pequeño empresario que ha acabado viviendo en un albergue municipal, le dedica al pollo del Marañón: un pollo, nos dice con juicio de experto, que supere con creces al del Clínico. Desde esta silla de escay pienso en el Comidista: aquí hay tema. Aunque no me hace falta anotar lo que oigo, esos diálogos quedan a buen recaudo en el recuerdo y algún día tendrán una nueva vida en una ficción teatral, donde mejor se expresa la tragicomedia.
Pero como los personajes de ficción no deben ser marionetas al servicio de un mensaje, me he reservado para este espacio más prosaico algo que he venido pensando estos días. España está siendo contada y descrita en los últimos tiempos con bastante frecuencia en la prensa internacional. A menudo, la descripción del desastre económico que vivimos se limita a las actuaciones de la clase política y deja fuera a los trabajadores que están llevando el pesado trono de la crisis sobre sus hombros. Con frecuencia se percibe también una ironía indisimulada hacia los trabajadores del sur, que si la fiesta, que si la siesta, que si la inevitable haraganería que tienen que pagar los hacendosos del norte. Pero no vendría mal que los corresponsales pasaran alguna jornada en esta mole hospitalaria. El Gregorio Mogollón, como así se le nombra añadiéndole un apellido castizo a un edificio que ya lo es, es bullicioso, superpoblado, de una decrepitud setentera en su mobiliario que lo hace destartalado y poco funcional. Pero entre estos pasillos que han visto tantas recuperaciones como caídas definitivas se mueven limpiadoras, doctores, enfermeras, camilleros y demás personal hospitalario con una eficiencia a prueba de recortes. A menudo los enfermos florecen, les suben chapetas de color al rostro, mientras al personal sanitario se le dibujan las huellas del cansancio según avanza la jornada. Dan ganas de invitar a alguna enfermera a que se eche un rato en una camilla y ofrecerse, como familiar agradecido, a llevarle un vaso de leche y echar la persiana.
Dan ganas de gritar que no confundan a la clase dirigente con la que se desvela por sacar vidas de los nuestros a flote
Pero, ante todo, dan ganas de gritar, de pedir que no confundan a esa clase dirigente que en un porcentaje elevadísimo ha prevaricado, participado en corruptelas, favorecido a los suyos o esquilmado el país, con esta otra que cada vez con sueldos más bajos se desvela por sacar las vidas de los nuestros a flote. No es demagogia, es la pura verdad. No confundan a estos con aquellos: son del mismo país, pero unos no se merecen a los otros como compatriotas. Mientras la clase política no reacciona y sigue sujeta a su sistema de privilegios, hay quien mantiene, a cambio de muy poco, su vocación, porque vocación tiene que ser hacer el trabajo con tanto amor propio. Hay que negarse a ser estigmatizado por lo que hizo o hace una parte de la población; que el problema de España es su clase dirigente tiene que ser un clamor para que no confundan a unos con los otros. De vez en cuando surge la voz de algún experto que advierte del peligro de demonizar a los políticos, no vaya a ser que acabemos alentando el resurgir de un salvapatrias. ¿Qué hacer entonces, quedarse callados y en casa para que a la alcaldesa Ana Botella no se le descabalgue el presupuesto con las manifestaciones?
Al contrario, creo que hay que nombrar una y otra vez a todos aquellos trabajadores que proporcionan a los demás el bienestar que esta política nos está quitando. Porque son mayoría. Están mal pagados, cumplen sobradamente su horario y despliegan una profesionalidad que emociona; si son jóvenes, no podrán plantearse tener hijos; si son gente madura, mantendrán a sus hijos hasta los treinta o más; si están a punto de jubilarse, saben que su vejez será ajustada. Hay que verlos trabajar para percibir que eso no merma su capacidad de entrega. ¿Por qué hemos elegido a los peores para tomar decisiones fundamentales? Esa es la gran cuestión.
Mientras la clase política no reacciona y sigue sujeta a su sistema de privilegios, hay quien mantiene, a cambio de muy poco, su vocación

“Hay más de 10.000 ecuatorianos en riesgo”

Aminta Buenaño, embajadora de Ecuador en España. / Álvaro García (EL PAÍS)
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Lo primero que hizo Aminta Buenaño cuando se enteró de los planes del Gobierno español de dejar sin asistencia sanitaria a los inmigrantes en situación irregular fue enviar una carta de protesta. “Estábamos muy preocupados”, dice esta mujer, que está al frente de la Embajada de Ecuador en España desde diciembre de 2011. Nacida en Santa Lucía, un cantón del centro de Ecuador —en un año que prefiere no revelar—, Buenaño llegó a la política en 2007 después de años dedicada a la literatura y al periodismo.
 “Sanidad nos dice que en España hay 438.559 ecuatorianos oficialmente, que supongo que serán más de medio millón. También les preguntamos cuántos estaban inscritos en el paro, y nos dijeron que 49.493. Es un porcentaje bajo para el conjunto de la población, y eso nos da tranquilidad”, comenta.
Pero esta calma no la distrae de su mensaje principal. “Ninguna persona, sean una, diez o cien, debe quedarse sin atención sanitaria. Es un derecho humano”. Además, la situación de sus compatriotas le parece aún más injusta, si cabe. “Ningún ecuatoriano llegó a España por la puerta de atrás. Todos venían con trabajo, pero muchos se encuentran en una situación de irregularidad sobrevenida. Por la crisis se quedaron sin empleo, y esa situación les priva del derecho de residencia”, explica. Pero hasta en esa situación “contribuyeron a fortalecer la Seguridad Social con sus impuestos. Además, son personas muy jóvenes, que salvo por embarazo no van al médico. Ningún anciano quiere venir a trabajar”.
Como representante de la primera comunidad latina en España, Ecuador tiene 13 consulados en el país. “No nos constan, hasta ahora, problemas con la atención sanitaria”, admite la embajadora. Pero no piensa quedarse de brazos cruzados. “Hemos revisado el real decreto y hay espacio para firmar convenios, y eso es en lo que estamos trabajando. Cuando el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, visitó Ecuador en julio, le expresamos nuestro temor y voluntad de firmar un acuerdo de asistencia mutua o asistencia recíproca. Así se podría solucionar la asistencia de los 11.000 españoles que están en Ecuador, y que hasta ahora tienen que firmar un seguro”.
Las cifras ayudan al acuerdo. Después de contabilizar los ecuatorianos que tendrían derecho a asistencia en España aunque estuvieran en situación irregular (“las embarazadas, los menores de 26 años que viven con sus padres, las mujeres sin trabajo, pero que están o han estado casadas”, enumera Buenaño), la embajadora calcula que hay “entre 10.000 o 15.000” de sus compatriotas en una situación comprometida, de riesgo Una cifra muy similar a la de españoles en Ecuador, lo que debería facilitar el acuerdo. “Nosotros ya hemos hecho el primer borrador; ahora falta discutirlo con el Gobierno de España”, dice. Ella espera que se pueda firmar este octubre, cuando venga su ministro de Asuntos Exteriores.
No es su única iniciativa. “Con la crisis hemos activado líneas de retorno. La emigración es una oportunidad, pero también una herida abierta. Las familias quedan divididas. Además, desde la diáspora de hace 12 o 15 años Ecuador ha progresado enormemente, y ahora podemos ofrecerles mejores condiciones. Y tenemos que respetar su voluntad. Se habla mucho del pobrecito emigrante, pero también hay quien ha arraigado; emprendedores que han salido adelante y aportan tanto a España como a su país. Y quieren quedarse”. También cita la campaña Ecuador saludable, vuelvo por ti, médicos que han hecho la especialidad en España y retornan a Ecuador con trabajo.


jueves, 27 de septiembre de 2012

Muchos de los compuestos tóxicos del tabaco no están regulados

La legislación solo fija límites para nicotina, alquitrán y monóxido de carbono

Un estudio mide gases y partículas de 10 marcas de cigarrillos rubios

SINC

¿Tomaría usted voluntariamente isopreno, crotonaldehído o tolueno? ¿Y cotinina o hidroquinona? Seguramente no, y haría bien, porque son compuestos cancerígenos. Pero sin saberlo los ingieren diariamente el 30% de españoles que fuma, ya que se encuentran en los cigarrillos, según ha comprobado un grupo de la Universidad de Alicante, que ha publicado los resultados en Food and Chemical Toxicology.
Los investigadores –que no han querido detallar el desglose por marcas- ponen la atención en que de los más de 3.000 compuestos que se inhalan con un cigarrillo, solo tres –alquitranes, nicotina y monóxido de carbono- están limitados por ley, mientras que del resto no se dice nada. Y de estos, claramente perjudiciales, hay gran variedad entre marcas.
Además, no hay una relación entre los compuestos regulados y los otros. Es decir, una persona puede haber elegido una marca pensando que es más sana porque tiene menos alquitrán, y resultar que la concentración de alguno de los otros productos es de la más alta. “No hay que asumir, por tanto, que un cigarrillo que genere más alquitranes vaya a ser más tóxico que otro que produzca menos”, apunta María Isabel Beltrán, una de las autoras del trabajo.
El estudio, realizado mediante máquinas de fumar que recogen el humo y las partículas, también registró una gran variabilidad entre los productos regulados. “Al comparar con otros estudios se ha encontrado que el nivel de monóxido de carbono de los cigarrillos españoles es medio-alto” respecto a los de otros países.
Respecto a la nicotina, varía 0,28 a 0,61 miligramos por cigarrillo. Es decir, se puede doblar de una marca a otra, aunque dentro de los niveles legales. “Realmente la nicotina, aunque es la responsable de la adición, no es lo más peligro de los cigarrillos”, ha dicho Beltrán a la web de información científica SINC. “De los más de tres mil compuestos que lleva el tabaco hay otros mucho peores, como el cianuro de hidrógeno, el 1,3-butadieno o algunos de las familias de los aldehídos, las nitrosaminas y los fenoles”.
Los investigadores también han estudiado sistemas para reducir la inhalación de algunas de estas sustancias. Se trata de catalizadores que podrían incorporarse al tabaco para que los absorbieran. Uno de ellos, conocido como Al-MCM-41, reduce un 23% las emisiones de monóxido de carbono y más de un 40% las de nicotina. “La estructura tridimensional de este material —una arcilla con óxidos de silicio y aluminio— permite la formación de cuevas donde quedan retenidos los compuestos de cadena larga”, dice Beltrán, quien confirma que el sabor del tabaco apenas se ve afectado y que algunas grandes compañías ya han mostrado interés por la patente de este nuevo catalizador.