martes, 9 de septiembre de 2014

«Las farmacéuticas pueden ser tan peligrosas como los cárteles de la droga»

Allen Frances denuncia los abusos diagnósticos y químicos de la psiquiatría
"Vivimos en sociedades adictas", asegura el autor del manifiesto '¿Somos todos enfermos mentales?'

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MIGUEL LORENCI
"Se registran hoy más visitas a los servicios de urgencias y más muertes a causa de los medicamentos que a causa de las drogas ilegales compradas en la calle. Si sus productos se utilizan a la ligera, las compañías farmacéuticas pueden ser tan peligrosas como los cárteles de la droga". La denuncia es de Allen Frances (Nueva York, 1942), toda una autoridad psiquiátrica, catedrático de la universidad de Durhan y autor de un 'ensayo-manifiesto' que ha disparado todas las alarmas. Analiza y enumera en '¿Somos todos enfermos mentales?' (Ariel) los abusos y excesos de una psiquiatría que es rehén de la industria farmacéutica, que "ha ganado el partido por goleada", recurriendo masivamente a la química en detrimento de la terapia, "que es mucho más efectiva a largo plazo".
Arremete Frances contra el Manual Diagnóstico y Estadístico, DSM en sus siglas en inglés, la 'biblia de la psiquiatría mundial' que él mismo dirigió durante años y que ahora condena. Es donde se definen las enfermedades mentales y sus baremos diagnósticos, se enumeran síntomas y se establecen los tratamientos específicos.
Alarmado ante la deriva de el DSM, denuncia Frances como la psiquiatría "está perdiendo de vista la diferencia entre lo normal y lo patológico". Dice que se debe, en buena medida, "a la presión de las farmacéuticas, que tienden a considerarnos locos a todos", lo que es la base de un negocio monumental.
El DSM es una pieza clave en esta deriva, ya que "sirve para determinar quién está sano y quién enfermo, qué tratamiento se aplica, quién lo paga, quién recibe prestación por invalidez, quién tiene derecho los servicios de salud mental, quien puede adoptar un hijo, pilotar un avión o contratar un seguro de vida. O para establecer si un asesino es un criminal o un enfermo mental".
Trastornos que no lo son
El problema es la flexibilización de los criterios y la suma constante de "nuevos trastornos mentales que no lo son". "Si alguien penaba la pérdida de un ser querido durante largo tiempo se entendía como duelo, pero ahora si ese duelo dura más de una semana es un trastorno depresivo", apunta. Plantea idénticas dudas sobre el síndrome del comedor compulsivo o el de déficit de atención. "Todos conoceremos preocupaciones, decepciones o fracasos, desafíos asociados a un vida normal; pero la tendencia actual es considerarlos trastornos mentales que necesitan tratamiento médicos", explica Frances.
Recuerda las cautelas cuando él dirigía el DSM. "Solo aceptamos dos del centenar de nuevos trastornos propuestos, pero no sirvió de nada", lamenta. "La industria farmacéutica buscó los resquicios para golearnos, de modo que, a pesar de nuestras mejores intenciones, hemos asistido a varias epidemias psiquiátricas en los últimos años". Habla sin ambages de "falsas epidemias de trastornos mentales infantiles, como el déficit de atención, el autismo o el trastorno bipolar infantil".
Y tras tanta nueva patología está siempre la alargada sombra de la todopoderosa industria que tiene en sus psicofármacos "los productos estrellas para generar ingresos" y alienta esa "inflación diagnóstica" que hace que "millones de personas sean dependiente de agentes antidepresivos, antipsicóticos y ansiolíticos, somníferos y analgésicos". Tan es así que Frances sostiene que vivimos en "una sociedad adicta a las pastillas, con un 6% de los ciudadanos enganchados a los fármacos". Solo en EE UU un 11% de los adultos tomó antidepresivos en 2010, el 4% de los niños toma algún estimulante y el 4% de los adolescentes antidepresivos". Y lo peor es que no los recetan los psiquiatras. "El 80% las recetan médicos de cabecera tras una consulta de apenas siete minutos", explica.
Monocultivo humano
"Hace falta más psicoterapia para problemas menores. Sobra medicación y faltan mecanismos para vigilar los nuevos diagnósticos de manera tan escrupulosa como se hace con los nuevos fármacos. Los laboratorios están decididos a formar un solo monocultivo humano, un hombre estándar. Cualquier diferencia humana se convierte en un desequilibrio químico que hay que tratar con una pastilla. Transformar las diferencias en enfermedades es una de las mayores genialidades comerciales de nuestro tiempo".
"La industria farmacéutica dispone de recursos prácticamente ilimitados, fuerza política, habilidad publicitaria y ambición para buscar nuevos mercados y mayores beneficios" concluye Frances. Una situación que podría revertirse "si los políticos tuvieran motivación". Propone así acabar "con las fiestas, cenas, regalos promocionales y formación médica a doctores y estudiantes de medicina". También con los visitadoras médicos y agentes comerciales que se congregan en las salas de espera de los médicos, con las muestra gratuitas o con las aportaciones ilimitada y secretas a los políticos". También "reducir la protección de patentes a las empresas que infringen la ley" y a acabar la 'puerta giratoria', esto es "establecer una cuarentena de tres años antes de que los políticos, empleados a y burócratas implicados en el establecimiento y control de la regulación de las compañías farmacéuticas puedan incorporarse a las empresas del sector como directivos o empleados".

lunes, 8 de septiembre de 2014

Los recortes en sanidad abren el camino al sector privado y cargan el copago de las familias

El gasto privado ha subido 1.944 millones desde 2009, un 7,7%, mientras el público cayó en 6.748, un 8,9%
La factura familiar ha subido un 11% en tres años y un tercio del dinero va a pagar medicinas, gafas, audífonos u ortopedias
Uno de cada cuatro parados ha dejado de comprar medicamentos por el copago
El copago de medicinas ha cargado la factura sanitaria de las familias.
La aportación pública al sistema sanitario desciende año a año dejando cada vez más hueco al gasto privado. Según la última edición del Sistema de Cuentas de Salud de 2012, editada el pasado agosto por el Ministerio de Sanidad, la inversión pública cayó en 3.903 millones de euros: pasó de 72.500 a 68.600. Un 5,3% menos. En 2009 esa partida fue de 75.355 millones. Al mismo tiempo, el dinero privado pasó de 26.312 millones a 27.064. 752 millones más. Creció un 2,8%.
Las decisiones políticas que han detraído recursos a hospitales, centros de salud, residencias o campañas de salud han favorecido, por un lado, el aumento del campo de negocio de la sanidad privada y, por otro, han trasladado directamente al ciudadano parte de la financiación sanitaria, es decir, un mayor copago. Basta con mirar el apartado del documento que habla de "pagos directos de los hogares". Desde 2009, las familias han incrementado sus facturas sanitarias en 2.159 millones de euros (11,5%). Soportan el 77% del gasto privado.
Cuando las cuentas calculan ese tipo de gasto, se incluye el aseguramiento mediante compañías pero también el pago de medicamentos, productos de ortopedia, el abono directo de servicios como el dental o el óptico o los medicamentos que no están financiados.
Pero, además, la cuenta oficial consigna la cantidad de millones de euros que se computan como gasto público pero se van a cuentas privadas. En este sentido destaca el dinero de las residencias. El Ministerio revela que "más de la mitad del gasto sanitario público dedicado a financiar la asistencia prestada en establecimientos de atención medicalizada y residencial corresponde a conciertos". Trasvase desde las cuentas públicas.
La sanidad depende en una inmensa proporción de las Comunidades Autónomas. Un 91%. Así que hay que buscar las acciones y políticas de los Gobiernos regionales para dibujar una imagen del curso que toma el sistema sanitario. Y durante estos años, las palabras de los responsables políticos se han ocupado, sobre todo, de subrayar la factura a la hora de financiarlo. En esta línea, la presidenta de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal, repetía en julio de este año: "La mejor sanidad pública es la que cuenta con las mejores técnicas, los mejores profesionales y la que se puede pagar. Si tenemos una sanidad con 5.000 millones de euros de deuda -como ocurría hasta hace tres años- no se puede hablar de sanidad pública, sino de la bancarrota de la sanidad pública".
Esta semana, el 4 de septiembre, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, presumía de que "mientras que otras regiones reducían los gastos sanitarios de forma lineal en consonancia con sus menores ingresos, en Madrid, hemos aumentado el porcentaje de nuestro presupuesto destinado a financiarla, hasta alcanzar ya prácticamente el 50%". Su compañero en Galicia, Albero Núñez Feijoo, aseguraba en diciembre de 2013 que "ni privatizamos ni privatizaremos la sanidad pública en Galicia. Cualquier hospital gallego tiene la misma garantía de público que la catedral de Santiago", al explicar cómo adjudicaría a un contratista el hospital de Orense.

Menos peso global que en otros países

Más allá de las declaraciones, las cifras del documento oficial son tozudas a la hora de reflejar la realidad. Establecen, por ejemplo, que el "30,6% de los recursos financieros de las administraciones públicas para proveedores de atención ambulatoria y el 11,% para hospitales se dedicaron a sufragar servicios prestados en establecimientos sanitarios de titularidad privada". Es el lenguaje técnico que habla de las partidas destinadas a adjudicaciones a empresas, a las pruebas diagnósticas realizadas en clínicas privadas o las derivaciones a centros privados para operar –y aliviar en muchos casos las largas listas de espera quirúrgica–.
Además, la parte de gasto que llega desde las arcas públicas va decayendo con el paso de los años. En realidad, casi cada curso disminuye y en 2012, último dato cerrado, se quedó en el 71% (de 95.670 millones). "Queda demostrado que lo que nos cuentan sobre lo caro que sale mantener la sanidad no se corresponde con la realidad", reflexiona José Manuel Freire, que fue consejero de Sanidad en el País Vasco y ahora diputado regional en Madrid por el PSM. "Si comparas esa parte del pastel que se abona con fondos públicos con otros países compruebas que en el Reino Unido se van al 85%, en Francia también están en esa proporción. Nos mienten sobre lo costoso que es", insiste.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Las niñas que nunca envejecen

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Mujer joven con ventana de vieja
Un grupo de niñas parece desafiar una de las mayores certezas de la vida: el envejecimiento. Esta es la historia de las familias que luchan contra una enfermedad que no tiene explicación y el científico que cree que estas niñas podrían tener la clave de la inmortalidad.
En la década de los 60, cuando Richard Walker era un hippie de 26 años se propuso "curar" la vejez para cuando cumpliera los 40.
Se hizo científico para entender por qué era mortal.
"Ciertamente no se debe al pecado original y el castigo de Dios, como me enseñaron las monjas en el catecismo", dice. "Es el resultado de un proceso biológico y, por lo tanto, es controlado por un mecanismo que podemos entender".
Aunque hay varios centenares de teorías sobre el envejecimiento, que lo relacionan con una amplia variedad de procesos biológicos, todavía nadie entiende cómo integrar toda esta información dispersa.
Walker, actualmente de 74 años, cree que la clave para acabar con el envejecimiento podría estar en una extraña enfermedad que ni siquiera tiene un nombre real: el "síndrome X".
Ha identificado a cuatro niñas con dicha enfermedad, que se caracteriza por lo que parece ser un estado permanente de infancia, una atrofia drástica del desarrollo.
Sospecha que la enfermedad se debe a un defecto en alguna parte del ADN de las niñas. Su búsqueda de la inmortalidad depende de encontrarlo.

Preguntas mortales

Cuando Walker comenzó su carrera, se centró en el sistema reproductivo femenino como modelo de "envejecimiento puro": los ovarios de la mujer, incluso en ausencia de cualquier enfermedad, lenta pero inevitablemente caen en las garras de la menopausia.
Pero cumplió 40, 50 y 60 años sin haber alcanzado su meta.
Así que volvió a empezar de cero. Como lo describe en su libro, "Why We Age" (Por qué envejecemos), Walker revisó qué se sabe y qué no sobre el envejecimiento.
Manos de vieja
Rara vez se cuestiona la inevitabilidad de la vejez.
El envejecimiento se define generalmente como la acumulación lenta de daños en nuestras células, órganos y tejidos, lo que provoca en última instancia las transformaciones físicas que todos reconocemos en las personas de edad avanzada.
Nuestras células son vulnerables. Las jóvenes sobreviven únicamente porque tienen una serie de mecanismos confiables a disposición. Unas enzimas especializadas corrigen los errores en la división celular. Tenemos correctores de proteínas, que son vulnerables al calor, y antioxidantes y vitaminas que protegen a nuestros tejidos.
Lo que nos lleva al eterno enigma de los biólogos: si nuestro cuerpo está tan bien afinado, ¿por qué todo se daña con el tiempo?
Telómeros
Los telómeros son la secuencias de ADN que protegen los extremos de nuestros
cromosomas; con el tiempo, se acortan.
Una de las teorías es que todo se reduce a las presiones de la evolución. Los seres humanos se reproducen en una etapa temprana de la vida, así que todos los mecanismos de reparación dejan de ser importantes una vez pasada la edad de reproducción.
La mayoría de los científicos afirman que el envejecimiento es provocado la descomposición de muchos sistemas al mismo tiempo.
Ante el daño, nuestras células tratan de ajustarse. Pero con el tiempo, dejan de dividirse y de comunicarse entre sí, lo que provoca el declive que observamos externamente.
Al revisar las teorías, Walker se preguntó si todos estos científicos estaban partiendo de una premisa incorrecta.
¿Qué pasa si todos estos diversos tipos de daños celulares eran las consecuencias del envejecimiento, pero no la causa del mismo?

Brooke

La idea quedó en suspenso en su mente hasta la noche del 23 de octubre de 2005.
Walker estaba trabajando en la oficina de su casa cuando su esposa lo llamó para que viera lo que estaban presentando en televisión: el caso de una joven que parecía estar "congelada en el tiempo".
"Ella, literalmente, es la fuente de la juventud"
Howard Greenberg
Walker no podía creer lo que estaba viendo. Brooke Greenberg tenía 12 años, pero sólo pesaba 6 kilos y medía 69 centímetros. Los médicos no habían visto nada parecido a su enfermedad y sospechaban que la causa era una mutación genética aleatoria.
"Ella, literalmente, es la fuente de la juventud", decía Howard Greenberg, su padre.
Brooke había nacido prematura, con muchos defectos congénitos. Su pediatra la etiquetó con el síndrome X, por no saber cómo más llamarlo.
Walker quedó intrigado de inmediato. La niña tenía una enfermedad genética que detuvo su desarrollo y, con eso, sospechaba Walker, el proceso de envejecimiento. Ella podía ayudarlo a probar su teoría.

Síndrome X

Walker localizó la dirección de Howard Greenberg y, tras muchas conversaciones, le permitieron realizarle pruebas a Brooke.
En 2009, su equipo publicó un breve informe que describía su caso.
Cambios
La teoría es que el problema es que no hay nada que le diga al cuerpo que
suspenda el desarrollo.
El análisis de Walker descubrió que los órganos y tejidos de Brooke se desarrollaban a un ritmo diferente.
Su edad mental, según las pruebas estandarizadas, era de entre uno y ocho meses. Sus dientes aparentaban una edad de ocho años y sus huesos, de 10. Había perdido toda su grasa de bebé y su cabello y sus uñas crecían con normalidad, pero no había llegado a la pubertad.
Pero sus telómeros eran considerablemente más cortos que los de las adolescentes sanas, lo que indicaba que sus células estaban envejeciendo a un ritmo acelerado.
Todo esto era evidencia de que Brooke "no está 'congelada en el tiempo'", escribió Walker. "Su desarrollo continúa, aunque de manera desorganizada".
La gran pregunta seguía siendo por qué.

Cuando no se necesitan más ladrillos

Walker sospechaba que ella portaba un defecto en un gen (o un conjunto de genes, o algún tipo de programa genético complejo) que dirige el desarrollo saludable.
"Cuando uno desarrolla el cuerpo perfecto, debería dejar de modificarlo. Pero así no funciona la evolución"
Richard Walker
Este programa genético, según razonó Walker, tiene dos funciones principales: iniciar y conducir cambios drásticos en todo el organismo y también coordinar estos cambios en una unidad cohesiva.
El envejecimiento, pensó, se produce debido a que este programa de desarrollo, este cambio constante, nunca se desactiva.
Desde el nacimiento hasta la pubertad, el cambio es fundamental: lo necesitamos para crecer y madurar. Sin embargo, después de haber madurado, nuestro cuerpo adulto no necesita más cambio, sino más bien mantenimiento.
"Si uno construye la casa perfecta, llegará el momento en el que dejará de añadir ladrillos", explica Walker. "Cuando uno desarrolla el cuerpo perfecto, debería dejar de modificarlo. Pero así no funciona la evolución".
Tratamiento con botox
Walker es apenas uno de los muchos que se rehusan a envejecer. Muchos dan
la lucha con botox.
No tenemos un "interruptor de parada" para el desarrollo, dice Walker, así que seguimos añadiéndole ladrillos a la casa. A la larga, los cimientos no pueden sostener las adiciones y la casa colapsa. Esto, señala Walker, es el envejecimiento.
Brooke era especial porque parecía haber nacido con un interruptor de parada. Pero la búsqueda del causante genético resultó difícil.
Walker tendría que secuenciar el genoma completo de Brooke, letra por letra. Eso nunca sucedió. Para gran decepción de Walker, Howard Greenberg interrumpió abruptamente la relación.
Los Greenberg no han explicado públicamente por qué pusieron fin a su colaboración con Walker y se negaron a hacer comentarios para este artículo.

Una segunda oportunidad

En agosto de 2009, MaryMargret Williams vio una foto de Brooke en la portada de la revista People, justo debajo del titular "Misterio desgarrador: la bebé de 16 años de edad".
Pensó que Brooke se parecía mucho a su hija Gabrielle, así que se puso en contacto con Walker.
Gabrielle es la más pequeña de sus seis hijos a pesar de ser la segunda de mayor edad, con nueve años. Tiene piernas largas y delgadas y una cola de caballo larga y delgada. Según el almanaque, es casi una adolescente. Pero tiene la piel suave, los dedos apretados y la conciencia confusa de un recién nacido.
Cabello joven y viejo
Para MaryMargret, hay que aceptar la vejez.
Los Williams supieron que su bebé recién nacida había perdido en la lotería genética muy poco después de que viniera al mundo.
Con el paso del tiempo, Gabby siguió comportándose como un recién nacido. Pero lo más desconcertante y problemático era que no crecía.
John y MaryMargret la llevaron de un especialista a otro, pero todos decían lo mismo: no podían hacer nada.
Eventualmente, los Williams dejaron de acudir a los médicos.
"En algún momento decidimos", recuerda John, "que era hora de tener paz".

Mortalidad y moralidad

Después de revisar los detalles de Gabby, Walker la incluyó en su teoría. Dijo que las pruebas de los genes de Gabby podrían ayudarle en su misión de acabar con la enfermedad relacionada con la edad e incluso tal vez con el propio envejecimiento.
Pero eso no le cayó bien a los Williams. John, que trabaja en el Departamento de Correccionales de Montana, interactúa frecuentemente con personas que enfrentan la realidad de nuestro tiempo finito en la Tierra.
Manos jóvenes y viejas
El cuerpo humano está perfectamente afinado al principio pero luego se va dañando.
"Si la persona va a pasar el resto de su vida en la cárcel, eso la hace reflexionar sobre la mortalidad", dice. "Lo importante no es cuánto tiempo vivimos, sino lo que hacemos con la vida que recibimos".
MaryMargret piensa lo mismo. Ha trabajado durante varios años en un consultorio de dermatología de su ciudad y conoce muy bien las presiones culturales para mantenerse joven.
Desea que más personas acepten el carácter inevitable del envejecimiento. "Salen arrugas, uno envejece, eso es parte del proceso", dice.
Pero la investigación de Walker también tenía su lado positivo. En primer lugar, podría revelar si los otros hijos de los Williams estaban en riesgo de sufrir la enfermedad de Gabby.
Además, John y MaryMargret creen firmemente que Dios les dio a Gabby por alguna razón. La investigación de Walker les ofreció una reconfortante: contribuir al tratamiento del Alzheimer y otras enfermedades relacionadas con la edad.
Aún sin estar completamente seguros, los Williams siguieron adelante con la investigación.

Escenario público

"Lo importante no es cuánto tiempo vivimos, sino lo que hacemos con la vida que recibimos"
John Williams
Walker formó un equipo con genetistas de la Universidad de Duke e investigó los genomas de Gabby, John y MaryMargret.
Gracias a la prueba, los investigadores establecieron que Gabby no heredó de sus padres ninguna mutación del exoma -el 2% del genoma que codifica las proteínas- así que no es probable que sus hermanos le transmitan la enfermedad a sus propios hijos.
"Fue un alivio, un enorme alivio", dice MaryMargret.
Aún así, el estudio del exoma no produjo ninguna pista sobre lo que escondía la enfermedad de Gabby: se necesita comparar al menos dos personas con el mismo problema.

Todas son niñas

Por suerte para Walker, su presencia constante en los medios de comunicación lo llevó a otras dos niñas que parecen tener el mismo síndrome.
El hecho de que todos estos posibles casos de síndrome X sean niñas es intrigante. Podría significar que la mutación fundamental está en su cromosoma X. O podría ser una coincidencia.
Walker trabaja actualmente con un equipo comercial en California para comparar todas las secuencias del genoma de las tres niñas.
ADN
El propósito de Walker y su equipo es examinar exhaustivamente el ADN de las niñas.
Con respecto a su teoría, Walker dice: "es todo o nada, vamos a estudiar cada fragmento de ADN de estas niñas. Si encontramos una mutación que sea común a todos ellas, eso sería muy emocionante".
Muchos investigadores coinciden en que la búsqueda de los genes responsables del síndrome X es un esfuerzo científico que vale la pena, ya que, sin duda, serán relevantes para nuestra comprensión del desarrollo.
Sin embargo, están menos convencidos de que la condición de las niñas "vaya a ser relevante para el envejecimiento", como le dice a la BBC David Gems, genetista de University College London.
Además señala que es probable que estas niñas no lleguen siquiera a la edad adulta y mucho menos a una edad avanzada.

Largo camino

Ni siquiera está claro que estas niñas tengan la misma condición.
Incluso si la tienen, e incluso si Walker y sus colaboradores descubren la causa genética, faltaría un difícil camino que recorrer. Los investigadores tendrían que silenciar el mismo gen o genes en ratones de laboratorio, cuya esperanza de vida es de dos o tres años.
Ratones
Antes de los humanos, están los ratones.
"Si vive hasta los 10 años, sabremos que estamos en el camino correcto", dice Walker.
Luego tendrían que lograr lo mismo en personas y después empezar ensayos clínicos prolongados y costosos para asegurarse de que el tratamiento sea seguro y eficaz.
La ciencia es con frecuencia demasiado lenta y la vida demasiado rápida.

Fin de la vida

El 24 de octubre de 2013, falleció Brooke. Tenía 20 años.
A MaryMargret la noticia la afectó profundamente. "Aunque no hayamos conocido a la familia, ellos han sido una parte de nuestro mundo", dice.
Las cosas marchan bien con Gabby.
"La vida es la más hermosa y mágica de todas las cosas"
Richard Walker
John cumplió 50 este año y MaryMargret cumplirá 41. Si existiera una píldora para evitar el envejecimiento, dicen que no tendrían ningún interés en ella: quieren seguir envejeciendo, para experimentar las nuevas alegrías y penas de esa etapa de la vida.
Por supuesto, Richard Walker tiene una visión fundamentalmente distinta sobre el envejecimiento… y la muerte.
"La vida es la más hermosa y mágica de todas las cosas".
Si su hipótesis es correcta, ¿quién sabe? Algún día podría ayudar a prevenir las enfermedades y prolongar moderadamente la vida de millones de personas.
Sin embargo, Walker está muy consciente de que llegaría demasiado tarde para él. Como escribe en su libro: "Me siento un poco como Moisés, quien, después de vagar por el desierto durante casi toda su vida, pudo contemplar la Tierra Prometida, pero no se le permitió la entrada a ella".

RAJOY CONTRA LOS CIEGOS POR VENDER "POCO"

Encierro en la sede de la ONCE contra sanciones y despidos por bajo rendimiento

La Dirección de la ONCE inicio una implacable persecución disciplinaria contra los vendedores que tenían la desgracia de no alcanzar los topes mensuales de venta fijados.

La dirección de la ONCE en Madrid ha sancionado a dos nuevos vendedores a los que acusa de no alcanzar las ventas mínimas: a uno con 10 días y a otro ni más ni menos que con el despido
CCOO mantiene un encierro en la sede territorial de la ONCE en Madrid (Prim, 3), como continuación a la campaña de movilización con la que se viene denunciando la antisocial política de la Dirección.
Ya en el 2013, la Dirección de la ONCE inicio una implacable persecución disciplinaria contra los vendedores que tenían la desgracia de no alcanzar los topes mensuales de venta fijados por convenio, topes que desde el año 2000 han seguido creciendo de forma inversamente proporcional a la recaudación por ventas.
En el mes de junio, como ya se denunció en su día, la dirección de la ONCE en Madrid ha sancionado a dos nuevos vendedores a los que acusa de no alcanzar las ventas mínimas: a uno con 10 días y a otro ni más ni menos que con el despido.
La alta Dirección de la ONCE que percibe cuantiosos y opacos sueldos, se permite el lujo de sancionar y hasta despedir a personas con discapacidad, sus vendedores, simplemente porque la  clientela no les compra. En estos dos casos, adornando la acusación del expediente esgrimiendo que no exponen determinados productos, que no patean la zona de influencia, que actúan con  desgana en el ejercicio de la venta y que todo ello les sitúa en baja “rentabilidad”.
Pues bien, CCOO afirma que la ONCE dispone, por concesión estatal, de una importante cartera de productos de juego, exención de cuota patronal de toda su plantilla con discapacidad, unos 80 millones de euros al año y otros beneficios y subvenciones, mientras maltrata  a su personal vendedor ignorando en sus exigencias a esta plantilla, la discapacidad que padecen y cometiendo irregularidades laborales graves como es la de fomentar que vendan 365 días al año, o que se conviertan en jugadores de sus propios productos y así lo ha constatado la Inspección de Trabajo.
Sancionan y despiden por vender mal y en paralelo, la ONCE da la venta de sus juegos a estancos y gasolineras, genera competencia desleal entre la propia plantilla permitiendo y fomentando que unos pisen a los otros vendiendo en sus descansos o vacaciones o vendiendo fuera de la zona que tienen asignada. El mercado del juego no es de goma, si unos venden saltándose límites legales o zonales están robando la venta a quien sí los respeta.
CCOO mantiene su protesta sostenida, con una concentración que tuvo lugar el 28 de julio, con las protestas en agosto en los establecimientos del CFC (canal físico complementario), con la difusión pública del lema “ONCE no es social esclavizar”, y además se está distribuyendo un díptico recordando que por mucho que lo diga su publicidad, la ONCE no es ejemplar.

sábado, 6 de septiembre de 2014

LA PRENSA ESPAÑOLES NO ES SERIA

situación de la sanidad

España, a la cola de Europa en camas de hospital por habitante

El gasto sanitario, un 9,4% del PIB, está ligeramente por debajo de la media

La esperanza de vida al nacer, con 82,5 años, es la más alta de la UE

Madrid.
España está a la cola de los países europeos en número de camas hospitalarias. Con 3,1 por cada 1.000 habitantes, se sitúa como el cuarto con menor dotación en uno de los indicadores usados habitualmente para evaluar y comparar los sistemas de salud públicos. Es uno de los muchos datos que proporciona un informe reciente del Ministerio de Sanidad sobre los distintos sistemas sanitarios de los países de la UE. El trabajo, que se nutre de distintas bases de datos (Eurostat, OCDE, OMS, fuentes españolas...) ofrece una panorámica sobre modelos, copagos, estado de salud de la población y financiación de la sanidad. España mantiene el primer puesto en esperanza de vida; en gasto sanitario, está en noveno lugar, ligeramente por debajo de la media europea.
Indicadores sanitarios en la UE.  / EL PAÍS
Camas hospitalarias. España tiene una de las dotaciones de camas por habitante más bajas de la UE. Con 3,1 por 1.000 habitantes, está por debajo de la media (5,2). El informe ministerial lo atribuye al “aumento de la actividad ambulatoria”, es decir, la que no requiere ingreso en el hospital. “No existe un estándar establecido” sobre ratio de camas por habitante, explica Juan Oliva, expresidente de la Asociación de Economistas de la Salud y profesor en la Universidad de Castilla-La Mancha. “Si un país está al final de la lista puede ser porque sea mucho más efectivo en las rotaciones de camas (menos días de estancia por intervención) o porque sus centros hospitalarios estén más concentrados (mayores economías de escala y de resultados clínicos pero problema de acceso en municipios alejados) o porque la cirugía ambulatoria esté más desarrollada. Esto necesitaría un análisis más fino”, añade. Cataluña, Galicia y otras comunidades han vivido en los últimos meses protestas por el cierre de camas hospitalarias y el aumento de las listas de espera y el colapso en urgencias asociado.
"Los organismos internacionales hacen un gran esfuerzo en establecer comparaciones entre los países, pero el recurso cama no está medido de la misma manera en todos ellos", explican fuentes del Ministerio de Sanidad, que añaden en respuesta escrita: "Además el recurso cama no es un buen indicador aislado. España, al igual que otros países, apoya el desarrollo de la atención ambulatoria de muchos procedimientos quirúrgicos de menor complejidad; lo cual supone un indicador de calidad en el ámbito sanitario. Sistemas sanitarios que, como el nuestro, son sistemas nacionales de salud, como Reino Unido y Suecia, tienen una ratio de camas menor que la nuestra".
Gasto sanitario. España gastó en salud en 2011 —último año disponible— un 9,3% de su producto interior bruto (PIB). De esta cantidad, el 6,8% fue financiado con recursos públicos y un 2,5% con privados. España es el noveno país europeo en porcentaje del PIB destinado a sanidad, ligeramente por debajo de la media. “El PIB había caído en los años precedentes, pero el gasto sanitario público estaba empezando a ajustarse. Cae el denominador y se mantiene el numerador, el cociente aumenta. Si tuviéramos los datos de 2013 el panorama ya sería otro. Estamos en la media pero hay que tener en cuenta que en otros países no cayó tanto el PIB ni la crisis económica ha sido tan grave. De ahí que ese año se ganaran posiciones relativas, pero es bastante ilusorio”, asegura Oliva.
El informe también señala que para valorar el dato hay que considerar lo sucedido antes de 2009, “periodo pre-crisis”, y lo sucedido después. “En el periodo 2001- 2009 el porcentaje del gasto sanitario sobre el PIB creció 2,4 puntos y en el 2010-2011 cambió la tendencia decreciendo 0,3 puntos”, señala. El rango de lo que los países destinan a sanidad va desde el 12% de los Países Bajos al 5,9% de Rumanía. En España la financiación pública del gasto sanitario es del 73%, inferior a la de países como Dinamarca, Suecia, o Reino Unido, todos con proporciones superiores al 80%.
Esperanza de vida. España lidera la clasificación europea en esperanza de vida al nacer con 82,5 años. (79,4 en hombres y 85,5 en mujeres). En una década (2001 a 2011) se ha incrementado en 2,7 años. La media de la UE está en 79,3 años, con diferencias significativas entre países. Lituania, con 73,6, es la que menor esperanza de vida tiene. La esperanza de vida a los 65 años oscila entre los 17,3 años en mujeres y 14,1 en hombres de Rumanía, y 23,3 y 18,9, respectivamente de Francia.
Salud percibida. En general, los europeos tienen una percepción positiva sobre su propio estado de salud. España ocupa el séptimo lugar, con un 75,1% de encuestados que afirman encontrarse bien o muy bien —el 53,6% de la población califica su salud como “buena” y un 21,5% como “muy buena”—. En este indicador las diferencias también son muy acusadas entre países. Mientras en Irlanda el 82,6% de la población percibe positivamente su estado de salud, en Croacia es el 45%.
Mortalidad por infarto. Uno de los indicadores para evaluar la calidad de la atención sanitaria es el de la mortalidad intrahospitalaria por infarto agudo de miocardio (en los primeros 30 días después de entrar al hospital por un infarto; en adultos a partir de 45 años). La variabilidad es muy alta: del 3% de Dinamarca o el 4,5% de Suecia, a valores superiores al 8% en España, Alemania, Hungría y Luxemburgo. España es el cuarto país con el peor porcentaje: 8,5%. “Es sorprendente porque en otros indicadores de calidad asistencial hospitalaria (ingresos evitables por insuficiencia cardiaca, diabetes, asma...) estamos mejor que la media. Una posible razón podría encontrarse en que los infartados españoles tengan una mayor edad media que en otros países”, apunta Oliva. Pero la tendencia es descendente: España pasó del 10,5%, en 2005, al 8,5%, en 2011.
Copagos. En todos los países de la UE existe el copago en los fármacos con receta, según recoge el informe. En atención primaria (médico de familia y pediatra), España es uno de los seis países donde no existe copago (junto con Alemania, que lo eliminó en 2013, Dinamarca, Grecia, Italia y Reino Unido). En 11 países de la UE-15 la consulta ambulatoria a especialistas tiene copago. Las urgencias tienen copago en otros 11 Estados.

Sociedad

La Sanidad española, entre las mejores de la UE, según la mayoría de los indicadores


Un estudio elaborado con indicadores de la OMS, de la OCDE y de la Comisión Europea muestra que nuestro sistema sanitario aprueba con holgura el examen

Valorar un sistema sanitario es siempre una tarea compleja, y en el caso de España, también ardua porque el debate sanitario español es empleado con frecuencia como arma política. Por ello, una de las pocas opciones para analizar la realidad de la Sanidad española es su comparación con los sistemas sanitarios de la UE.
El estudio que ha hecho público el Ministerio sobre «Los sistemas sanitarios en los países de la UE», elaborado con los indicadores de la OMS, de la OCDE y de la Comisión Europea, permite obtener una nítida fotografía de la Sanidad en la UE. Y con todas las precauciones a las que obliga un estudio de múltiples indicadores y variables, podríamos afirmar que el sistema sanitario español aprueba con holgura el examen.
Una de las primeras cosas que hace el informe es dar las líneas maestras de los sistemas sanitarios europeos. Los dos grandes prototipos vigentes en la UE son los Sistemas de Seguridad Social, como los de Alemania, Francia, Bélgica o Austria; y los Sistemas de Servicio Nacional de Salud, como los del Reino Unido, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Irlanda y también Italia, Portugal y España. La diferencia entre unos y otros fundamentalmente estriba en si se apuesta por su financiación a través de cuotas obligatorias pagadas por empresarios y trabajadores o se hace a través de los impuestos.

El polémico copago

Determinar cual de los dos es mejor «en función de su coste y resultados sanitarios», no es posible según la propia OCDE. Lo que sí se puede hacer es dejar claras sus diferencias. Y una de ellas, y de las que más ampollas ha levantado aquí, es el tema del copago. aspecto en el que los datos del informe indican que somos de los países que menos lo aplican. De hecho, España, Dinamarca y Reino Unido son los únicos que solo contemplan esta modalidad únicamente para los fármacos con receta. En la mayoría de los países está extendida a todos los servicios sanitarios (atención primaria, especializada, ingreso hospitalario y urgencias), como ocurre en Irlanda, Suecia, Finlandia, Austria, Francia, Bélgica y Países Bajos.

La mayor esperanza de vida

La esperanza de vida de los españoles, con 82,5 años, es la mayor de toda la Unión Europea. Por detrás vienen los italianos (82,3), los franceses (82,2) y los suecos (81,8). Los comunitarios con menor esperanza de vida son los lituanos (73,6).
Con estas buenas perspectivas vitales, la percepción que los españoles tenemos de nuestra salud (personal) es bastante alta. El 75% considera que su estado de salud es bueno o muy bueno, frente al 82,6% de los irlandeses o el 79,9 de los suecos. Los que menos sanos se sienten de toda la UE son los ciudadanos croatas, con solo un 45%.
Otro indicativo de la buena situación de nuestro sistema sanitario es el balance de mortalidad infantil, de mortalidad por enfermedades del aparato circulatorio (la más baja tras Francia) y por cáncer; y aquí nos colocamos siempre entre los diez países de la UE con mejores índices.

Recursos humanos

En España estamos en séptima posición en cuanto al número de médicos, con 3,8 por cada 1.000 habitantes. El país que encabeza la lista es Grecia, con 6,1 médicos. Alemania tiene 4 y Francia 3,3 por cada 1.000 habitantes. Los que menos profesionales sanitarios tienen son Rumanía (2,4) y Polonia (2,2). Sin embargo, en cuanto a enfermeros estamos por debajo de la media europea. Mientras que Dinamarca tiene 15,4 por cada 1.000 habitantes, España cuenta con 5,2. La lista la cerraría Grecia, con tan solo 3,3 enfermeros por cada 1.000 habitantes.

Gasto sanitario

En lo referente al gasto sanitario total como porcentaje del Producto interior Bruto (PIB), España se sitúa con un 9,4 ligeramente por debajo de la media europea, que está en el 9,6. En el cómputo general, ocuparíamos la novena posición de los países de la UE-28 en este apartado. Los Países Bajos son los que están a la cabeza con un 12,1, seguidos de Francia (11,6) y Alemania (11,3). Al final de la lista se encuentran Estonia (5,9) y Rumanía (3,8). Traducido a gasto sanitario por habitante en dólares, España gastaría 2.998 frente a los 5.219 de los Países Bajos, o los 677 de Rumanía.

Calidad de la atención sanitaria

El porcentaje de la población española que considera que la atención sanitaria en nuestro país es mejor que la de otros países de la UE, es alto. En concreto, el 44% considera que nuesro sistema es mejor que el de nuestros vecinos, lo que nos coloca en la octava posición. Los belgas y alemanes son los que mejor valoran su atención sanitaria, con un 67% y un 61%, respectivamente, y polacos y eslovacos los que peor, con un 4%.

Estilos de vida saludables

Pero también tenemos retos, especialmente en el fomento de estilos de vida saludables; aunque los datos muestran que estamos en el camino. Por ejemplo, los fumadores son hoy un 24% de la población, cuando a principios del siglo XXI, eran un 32%. De la misma manera, el consumo de alcohol también ha descendido, situándonos entre los diez países con menos litros per capita en mayores de 15 años. Con la obesidad, sí hay un verdadero reto, ya que el índice de masa corporal por encima de 30 en mayores de 15 años es ligeramente superior al de la media europea. Y tampoco tenemos buenos indicadores de actividad física (añadido recientemente).

viernes, 5 de septiembre de 2014