domingo, 31 de mayo de 2015

DEJA DE FUMAR BOLUDO

Para generar conciencia, hoy se conmemora el Día Mundial sin Tabaco

09:34 | El consumo de tabaco es la principal causa prevenible de muerte en el mundo, y actualmente mata a 1 de cada 10 adultos. Cada 31 de Mayo, fecha instaurada por la Organización Mundial de la Salud, invita a tomar conciencia sobre sus riesgos y la importancia de la promoción de políticas públicas eficaces que colaboren a reducirlo.
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El Día Mundial sin Tabaco, instaurado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) invita a tomar conciencia sobre los riesgos de su consumo para la salud y la importancia de la promoción de políticas públicas eficaces que colaboren a reducirlo. Como todos los años, la OMS propone un lema: "Poner fin al comercio ilícito de productos de tabaco".

El consumo de tabaco es la principal causa prevenible de muerte en el mundo, y actualmente mata a 1 de cada 10 adultos, ocasionando más muertes en conjunto que la infección por HIV/SIDA, el alcoholismo, las drogas ilegales y los accidentes de tránsito.




Se estima que el 40 por ciento de la población mundial de entre 15 y 65 años fuma, en tanto en Argentina la cifra ronda el 27 por ciento, alrededor de 9 millones de personas, de las cuales 3 millones consumen más de 25 cigarrillos por día.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada seis segundos fallece una persona a causa de una enfermedad relacionada con el tabaco, lo que representa casi 6 millones de muertes al año, y se estima que en 2030 la cifra llegará a más de 8 millones.

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sábado, 30 de mayo de 2015

HABLEN MENOS Y COJAN MAS

ASÍ SE FOLLA, SEGÚN ALI ADLER

Así funciona la sexualidad de la mujer: tres trucos para sacarle partido

La guionista Ali Adler ha publicado un libro en el que explica a los hombres cómo deberían comportarse con sus parejas si quieren que les vaya bien. Y sabe lo que dice: a ella también le gustan las mujeres
Foto: No hace falta postrarse a los pies de nadie para conseguir un poco de sexo, tranquilo. (iStock)
No hace falta postrarse a los pies de nadie para conseguir un poco de sexo, tranquilo. (iStock)
En España el nombre de Ali Adler (o Allison Adler) probablemente suene a chino a la mayor parte de lectores, pero en Estados Unidos es una figura de culto en el mundo del espectáculo gracias a su trabajo como guionista en series como Family Guy, Glee, The New Normal o, más recientemente, Supergirl, de la que es productora ejecutiva. Su ascensión en el mundo televisivo masculino ha ido acompañada de una valiente actitud a la hora de hablar de su vida personal: entre 2002 y 2011 vivió una larga relación con la actriz Sara Gilbert (The Big Bang Theory), con la que tiene dos hijos.
Al mismo tiempo que trabajaba en la serie de la superheroína, Adler ha escrito y publicado How to F*ck a Woman (es decir, “cómo f*llarse a una mujer”) que, editado por Weinstein Books, intenta ser una divertida guía para hombres sobre el verdadero funcionamiento de las mujeres, iluminada con las ilustraciones de Liza Donnelly. Al fin y al cabo, como la propia autora reconoce, ¿qué mejor que una mujer a la que le gustan las mujeres para enseñar a los hombres a tratar a las mujeres? “Incluso después de años de amistad, trabajar juntos, salir, follar, amarse o casarse, los hombres no parecen entender las cosas más básicas sobre las mujeres”, se lamenta en el libro.

¿El hándicap? Que lo más sencillo, que es preguntar a la mujer para saber qué quiere de verdad está descartado, no vaya a ser que piensen que somos unos incompetentes. Un fragmento del libro publicado en Salon da buena idea del estilo humorístico y irónico de la autora. En él, Adler relata cómo explicó a un grupo de compañeros cómo dar verdadero placer a sus mujeres después de que uno de ellos alardease de haber “follado fuertemente” a su pareja y haber “jugado con su clítoris” mientras hacía un gesto como si estuviese apagando y encendiendo un interruptor de la luz. Apenas dos semanas después de su lección, las novias de sus compañeros se le acercaron para darle las gracias por haber mejorado su vida.

Ellas tienen tetas. Tú, orejas

“El primer paso en tu cruzada para follarte una mujer es intentar entenderla”, explica la autora en un capítulo llamado “Trueque: cómo cambiar la atención por sexo”. A continuación ironiza con la visión habitual que muchos hombres tienen sobre las mujeres como seres “irracionales, hormonales e inconsistentes” pero que, a cambio, “huelen bien y tienen tetas”. “Para conseguir algo, tienes que dar”, recuerda. En definitiva, es necesario tratar a los demás como uno desearía que le tratasen o, mejor dicho, tratar a los demás como ellos querrían que tú los tratases. Una obvia máxima cristiana que, en momentos de ligoteo, suele traducirse en “comportarse como un macho alfa”, lo cual quiere decir “quedar en ridículo”.
Básicamente, recuerda Adler, el hombre que quiera tener éxito debe ir en contra de sus instintos naturales. Eso se traduce en hacer todo lo contrario que uno querría hacer, que es básicamente no escucharla. “Piensa en su necesidad de relacionarse”, explica la autora con ironía. “Sus emisiones verbales son una forma de eyaculación verbal”. Adler cree que el verdadero preliminar que excita a las mujeres es poder hablar de su día y de sus frustraciones, sin ser interrumpida. “Ya sé que es doloroso, y que te gustaría pasar de puntillas. Pero sé generoso ahora para que luego puedas ser egoísta”.
En lugar de las soluciones a nuestros problemas queremos tu empatía, y saber que nos escuchas
“Sí, a nosotras también nos gusta el sexo, pero si nos sentimos mal, no conseguirás sexo”. Ser escuchadas es una parte importante de su vida, de igual manera que para el hombre puede serlo “sentarte con la cabeza en blanco a ver la tele o pasar horas y horas en el retrete”. Muy importante: se trata de escuchar, asentir y mostrar empatías, no de proporcionar soluciones mágicas, por mucho que su condición parezca empujar al hombre a ello. “Tus soluciones nos molestan”, explica la autora. “Sentimos lo mismo con tus oídos que tú con nuestras tetas. En lugar de las soluciones a nuestros problemas queremos tu empatía, y saber que nos escuchas”. Así que apaga el ordenador, el móvil, la televisión, mira a tu pareja a los ojos, asiente a veces, pregunta por los detalles y todo irá bastante mejor. Para los dos.

Lo que el sexo significa para las mujeres

Las enseñanzas de Adler no se agotan en lo meramente emocional. Aunque muchas no estarán de acuerdo, la autora considera que, al contrario de lo que ocurre con los hombres, “para las mujeres el sexo es un medio, no un fin. Claro, para un orgasmo, pero también para conectar emocionalmente”. La guionista considera que el sexo sin ataduras es, para las mujeres, un mito tan grande como Blancanieves y los Siete Enanitos. Es evidente: ¿en qué estaban pensando siete pequeños hombres al llevarse a su casa a una chica inconsciente? ¿Acaso tiene algún sentido que un príncipe maravilloso fuese a preocuparse por una chica muerta en mitad del bosque?
“Las mujeres tienen una mala reputación por sus expectativas poco realistas”, señala la autora, “Pero a los hombres les pasa lo mismo”. En el caso masculino, lo que ocurre es que sueñan con encontrar a alguien que satisfará todas sus necesidades sexuales y emocionales sin tener que entenderlas o explicarlas. “Comieron perdices y fueron felices para siempre sin tener que levantar la vista de la pantalla del móvil, del sándwich o del porno”, resume.
La autora, además, advierte a los hombres contra el "efecto de la vagina" (The Vagina Effect), que impide a los hombres tomar decisiones cabales ante la visión de la mujer en la que están interesados. Un síndrome que suele acabar con muchas relaciones, y que generalmente se suele justificar a posteriori a través de una larga lista de razones (“es que ya no era lo mismo…”). “En la fase inicial, cuando estás borracho de coño (pussy-drunk), en la que tu fisiología llega a cambiar por la adrenalina, no puedes ver nada con claridad”, advierte la autora. Eso no funciona únicamente con las personas en una relación, sino con cualquiera que quiera tener algún éxito con el sexo femenino, advierte la autora. Y el que avisa no es traidor.

jueves, 28 de mayo de 2015

Calidad de vida vs. longevidad

El cardiólogo italiano Marco Bobbio propone no obsesionarse con prolongar la vida.
VOZ POLÉMICA. Bobbio está en contra de la prolongación artificial de la vida. También, del exceso en estudios y análisis a los pacientes.
VOZ POLÉMICA. Bobbio está en contra de la prolongación artificial de la vida. También, del exceso en estudios y análisis a los pacientes.
Marco Bobbio, de 63 años, dirige uno de los centros de referencia cardiológico en Italia, el hospital Santa Croce e Carie di Cuneo, en el Piamonte. Bobbio saltó a la fama cuando se colocó decididamente en contra de la obsesión por la preservación de la juventud a cualquier costo. De su padre, el filósofo Norberto Bobbio, defensor de los derechos individuales y un ícono a nivel mundial, el cardiólogo heredó la inteligencia y la ironía cortante con la que postula sus tesis.
“Mi padre decía que la persona culta es aquella que le da valor a la duda. Y es lo que hago cotidianamente ejerciendo la medicina”, dice Marco.
Periodista: La medicina preventiva es una rama con muchas historias de éxito para contar, pero a uste no lo convence totalmente… ¿por qué?
Marco Bobbio: Hay una exageración en las medidas que buscan evitar la difusión de las enfermedades. El médico debería intervenir menos y esperar un poco más a que las cosas sigan su curso natural. Creo en las intervenciones en situaciones agudas, como en el caso de un paciente que está siendo víctima de un infarto o de un derrame cerebral. Pero desconfío un poco de las medidas a largo plazo. Los tratamientos de la medicina moderna hacen que las personas vivan más. Se vive más, pero no se vive tan bien. Son poquísimas las personas que llegan a una edad avanzada sin problemas. La vida se prolongó. Pero también se acrecentó el malestar asociado al envejecimiento. Y no hay cura para ese malestar. Es lo que yo llamo “la paradoja de la medicina”. Veo personas que tienen 85 o 90 años y dicen todo el tiempo que están cansadas.
Periodista: ¿Cómo armonizar su propuesta con la premisa de la medicina de hacer todo lo que esté a su alcance para hacer que los pacientes vivan cada vez más?
Bobbio: Los cuidados preventivos pueden llevar a una persona hasta los 90 años con un sistema cardiovascular funcionando muy bien. Pero esos cuidados no pueden eliminar por completo todos los problemas que van asociados con la edad avanzada, como la dificultad de locomoción, la pérdida de memoria y el cansancio. La tecnología de los exámenes y la mejora de los medicamentos son dos recursos muy capaces para mantener a una persona viva por mucho tiempo más, pero hasta ahora no ha sido posible desarrollar mecanismos que sean capaces de proporcionar calidad de vida a los pacientes de edad avanzada.
Periodista: Una mujer de 50 años descubre al hacerse su chequeo anual que tiene un cáncer de mama en una fase inicial. En esas circunstancias, las probabilidades de cura superan el 90%. Sin medidas preventivas ella estaría condenada, ¿no?
Bobbio: Las pesquisas contra el cáncer de mama son uno de los pocos exámenes que tienen una capacidad preventiva comprobada. En ese caso hipotético, es innegable que la prevención sería decisiva. El problema surge cuando los médicos no respetan los valores y las necesidades de sus pacientes, creyendo que lo que les ofrecen es siempre lo mejor. No se pregunta ni siquiera qué es lo que el paciente quiere. Muchas veces la cuestión es darle el derecho de no seguir un determinado tratamiento, si esa fuera su voluntad.
Periodista: Conocer el riesgo de desarrollar una dolencia, por menor que sea, ¿no ayuda al paciente a organizar su vida?
Bobbio: Eso sería cierto si, al descubrir que tenemos una enfermedad, fuésemos siempre capaces de eliminarla. Pero el punto es que raramente es posible cambiar la historia de un trastorno. Las dificultades comienzan por los exámenes que identifican al problema. Los pacientes creen que los exámenes dan siempre una respuesta definitiva. ¿El tumor es benigno o es maligno? ¿La placa de grasa se va a expandir o no? Cualquier examen tiene lo que se conoce como resultado falso negativo o falso positivo. En caso de un falso negativo, el paciente se va tranquilo a su casa, aún cuando en realidad pueda tener un cáncer. Entonces, cuando un estudio o análisis confirman que hay alguna enfermedad, el paciente se somete a innumerables procedimientos invasivos y, posiblemente, a un procedimiento que lo va a mutilar. Actualmente hay un exceso de determinismo en la práctica de la medicina.
Periodista: Se calcula que, en promedio, uno de cada cinco estudios dan un falso positivo o un falso negativo. ¿Es un número muy alto, no?
Bobbio: La tasa de los falsos positivos y de los falsos negativos depende del tipo de examen, de la manera en que es aplicado y de las condiciones de su realización. Una regla para saber si vale la pena someter a un examen de detección precoz es conocer los datos globales de su eficacia.
Periodista: ¿Cuál es el pecado más evidente que los médicos cometen actualmente?
Bobbio: La mayoría de los médicos son muy arrogantes, y tratan de imponer su punto de vista a toda costa. Parte de la culpa es de las sub-especialidades médicas, un fenómeno reciente en la medicina. Ellas son necesarias para la comprensión más profunda de una enfermedad, pero cuando el médico se concentra en una pequeña porción de una determinada afección, pasa a ver al paciente de manera fragmentada. Los médicos de hoy día solo saben hablar de cuestiones referentes a sus subespecialidades. No del paciente. La postura de los especialistas es que para cada problema hay una única solución. Los exámenes y tratamientos están determinados por los estudios científicos, sin mayores reflexiones. Si una persona sufre un infarto en San Pablo, en Nueva York o en la India, es tratado básicamente de la misma manera. Son, evidentemente, buenos abordajes, pero que funcionan bien con un paciente promedio. Cuando el enfermo busca ayuda médica, los profesionales deberían comprender que es un individuo único, no un promedio. Esto parece una obviedad, pero no se tiene en cuenta. Cada paciente tiene una historia que debe ser tenida en cuenta. Y eso implica, muchas veces, no seguir las directrices médicas. Hay quienes quieren someterse a tratamientos menos eficaces, pero menos invasivos. También hay personas que no quieren prolongar la vida si no tienen calidad de vida. La decisión tiene que ser primordialmente del paciente.
Periodista: En el final de su vida su padre, el filósofo Norberto Bobbio, no fue sometido a ningún tratamiento extraordinario. ¿Eso fue una decisión suya?
Bobbio: En octubre del 2003, mi padre cumplió 94 años en condiciones bastante buenas. Estaba un poco limitado físicamente, ya no salía de casa, como mucho lograba caminar del cuarto de baño a la sala de estar. Festejamos su cumpleaños en su casa, pero dos días después se contagió una neumonía y fue al hospital, con una fuerte dificultad para respirar. Fue tratado con antibióticos, antitérmicos y recibió oxígeno. Se recuperó y volvió a su casa, el 6 de enero del 2004. Al día siguiente empeoró drásticamente, volvió la fiebre y su estado general se agravó. Tuvimos entonces que tomar una decisión, en cuanto a si dejar que fuera entubado y que recibiera alimentación artificial. Yo dije que no quería eso. Pensé que hasta hacía poco tiempo atrás mi padre tenía una vida maravillosa. Pero desde hacía tres años solo sentía que estaba deprimido, y en los últimos meses repetía con frecuencia la expresión latina “taedium vitae”, para decir que estaba cansado de la vida. A partir de aquel momento solo recibió el soporte médico necesario para controlar el malestar causado por la enfermedad. Incluso cuando su corazón empezó a latir más irregularmente, las enfermeras me preguntaban qué tenían que hacer. Nada, les respondí. El 9 de enero falleció.
Periodista: ¿Cómo puede estar seguro un médico de cuándo es la hora de interrumpir un tratamiento?
Bobbio: Es muy difícil, independientemente de la situación del paciente. Se trata siempre de una decisión que debe ser tomada con el paciente o sus parientes. Pero siempre trato de seguir la lógica de un movimiento médico que nació en la última década y se llama Slow Medicine (Medicina lenta), y del cual formo parte. El lema es practicar una medicina lo menos invasiva posible, que respete la voluntad del paciente.
Periodista: ¿Qué piensan sus pacientes de sus opiniones?
Bobbio: Los que no están de acuerdo no vuelven más. Pero le puedo garantizar que la mayoría vuelve.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Si acabás--CORRES-- con un robot y nadie te ve, ¿acabás realmente?

 Los robots sexuales son una amenaza de cambio en un futuro no muy lejano y en el suple, con una entrevista a una psicóloga, conseguimos separar la paja del trigo. Un objeto es un objeto y las relaciones sexuales se escapan de esa lógica. Amor, muñecos, cosificación y una cultura machista que logra enamorarse de los objetos que le otorgan placer.
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Las muñecas inflables, aquellas que con cara de espanto abrían la boca y se les notaba la costura, quedaron demodé. Y es porque ahora existen otras muñecas, más sofisticadas, con poquísima pinta de ser una imitación y, lo más importante, suavecitas y suavecitos al tacto. Casi casi piel. Casi casi sexo.

Podíamos contarte las nuevas y más sofisticadas tecnologías que se utilizan, principalmente en Japón, para la satisfacción personal, para la lucha contra la soledad, para una paja más actuada. Pero decidimos preguntarnos un poquito qué pasa, cuál es la diferencia, si es que la hay, a tener relaciones sexuales con un humano y tenerlas con un pedazo de plástico y metal.



La licenciada en psicología, Daniela Gasparini, nos explica algunas cuestiones. Los posibles beneficios que se indican al utilizar a estos acompañantes sexuales son varios y no menores: disminución de la prostitución, disminución de la pedofilia y disminución de las enfermedades de transmisión sexual.

“En primer lugar, respecto de que el sexo con robots podría reemplazar el consumo de la prostitución, lo veo difícil. Más allá de las subjetividades de la época, la prostitución ajena o explotación sexual de mujeres y niñas y niños, es un negocio mundial que difícilmente sea combatido por la promoción de sexo con robots. Por otro lado, las enfermedades de transmisión sexual deberían ser parte de la agenda pública sobre prevención de la salud, no salvarse por muñecos. Eso implica un cambio político y cultural que puede llegar a buen puerto si se toma con responsabilidad”, indica.

Gasparini sostiene que por más robots que haya, las relaciones sexuales con seres humanos no serán reemplazadas, por lo tanto, el riesgo en relaciones sexuales no cuidadas no disminuirá. “El amor y el enamoramiento se crean principalmente en el vínculo de dos o más personas que se relacionan, que lo hacen a través del lenguaje, la cultura, las emociones, los proyectos. En una relación hay un otro o una otra, hay un vínculo, en cambio en un robot solo se puede crear una manipulación de un objeto para satisfacer deseos sexuales”.

Buscamos mucho y, como todo el mercado sexual está hecho y pensado para los hombres culturalmente consumidores de pornografía, nos costó encontrar muñecos y no así muñecas. Pero algo hay, aunque poco. A los bichitos de las fotos, según dice la empresa “Synthetics” que los fabrica, los podés vestir como quieras, poner en donde quieras y en la posición que te guste más. Obviamente también podés elegir el tamaño del pene y ponerle uno algo floflo o uno erecto.





En Estados Unidos, Dave Cat, con 39 años, se enamoró hace 15 de ‘Sidore’, una muñeca que compró por 6000 dólares. Más acá, Daniela, que además de ser psicóloga está abocada a las problemáticas de género, nos explica que, que una mujer sea confundida con un objeto, es histórico y nada anormal. “Las mujeres hemos sido históricamente, en el marco de culturas y sistemas políticos, económicos y sociales patriarcales, objetivizadas, parcializadas, cosificadas. Tratadas como objetos sexuales para la satisfacción de los varones, estábamos para tener sexo con nuestras parejas, funciones de reproducción y para la educación de nuestros hijos. Por lo tanto, no sería raro que un hombre pueda llegar a crear una relación sentimental imaginaria con un objeto que le otorga placer sexual, desde la óptica cultural. Desde la óptica psíquica, yo pensaría en un buen tratamiento, una cosa es la construcción de una manipulación obsesiva de un objeto con un fin determinado, y otra es proyectar tu vida con un robot”.

El estudio, que además asegura que en pocos años los robots estarán y ocuparán muchísimos labores, no sólo el de la satisfacción del placer sexual, indica que estos robots sexuales o "sexbots" serán idénticos a los seres humanos, tendrán un tacto similar y, claro, se van a mover igualito a como se mueve el chico y la chica que te gustan.



“Los robots, así como los diferentes juguetes sexuales son objetos, y está bien utilizarlos para nuestras experiencias sexuales siempre que sólo impliquen la satisfacción de los deseos sexuales sin daños a sí mismos ni a terceros”, finaliza Gasparini.

Y bueno, será cuestión de saber utilizar estos aparatos sexuales y sacarle provecho a poder simular una relación sexual con la forma de tu compañero de trabajo que nunca te dio bola, o esa actriz famosa que te encanta pero que jamás te vas a cruzar en la vida.



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Descrito el circuito neuronal del placer

http://www.agenciasinc.es/Noticias/Descrito-el-circuito-neuronal-del-placer

lunes, 25 de mayo de 2015

La primera fase de la eyaculación es más eficaz para concebir


Los espermatozoides de la primera fase del eyaculado son más numerosos, se mueven más y presentan un ADN de mejor calidad que los más rezagados. Así concluye un estudio liderado por la clínica de fertilidad Ginemed, que afirma que mientras el objetivo de la primera parte es fecundar el óvulo, el de la segunda fase es que ningún espermatozoide de otro varón tenga oportunidad de fecundar.
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El primer objetivo de un eyaculado sería fecundar el óvulo y el segundo que otro varón no tenga oportunidad de fecundarlo. / FotoliaUn trabajo liderado por la clínica de reproducción humana asistida Ginemed, publicado en la revista Systems Biology in Reproductive Medicine, analiza las ventajas de usar, en la fecundación in vitro, fracciones del eyaculado por separado para mejorar así la calidad de la muestra de semen.
La hipótesis de los investigadores era que, de los diferentes impulsos de semen que salen en una eyaculación, la primera contendría los espermatozoides con los mejores parámetros seminales, por lo que se podría usar como un método útil de selección de espermatozoides antes de la fertilización.
El primer objetivo de un eyaculado sería fecundar el óvulo y el segundo que otro varón no tenga oportunidad de fecundarlo
“El eyaculado siempre se ha considerado como un todo. Sin embargo, pensamos que se divide en dos fases bien diferenciadas por su composición y funciones fisiológicas, orientadas a conseguir dos acciones igual de importantes en la reproducción”, explica a Sinc María Hebles, codirectora del laboratorio de reproducción de la Clínica Ginemed de Sevilla y primera autora del estudio.
El primer objetivo de un eyaculado sería fecundar el óvulo y el segundo que otro varón no tenga oportunidad de fecundarlo. Por ello, la primera fracción se caracteriza por tener componentes protectores como el zinc, mientras que la segunda contiene elementos que pueden causar daños a los espermatozoides.
Sin embargo, para su uso en técnicas de reproducción asistida el líquido se recoge normalmente en un solo bote, por lo que ambas fases están mezcladas. “Esto puede tener un efecto deletéreo sobre la población de espermatozoides”, añade Hebles.
Basándose en esto, los especialistas solicitaron a 40 participantes la recogida del eyaculado fraccionada en dos botes, uno para cada fase. De este modo, separaron la primera y segunda fase y estudiaron las características de los espermatozoides en cada una de ellas.
Los datos sugieren que la primera parte posee una subpoblación mejorada de los espermatozoides, con una menor fragmentación del ADN espermático. Por lo tanto, el uso de los espermatozoides de esta fracción puede tener un efecto positivo sobre la fertilización y el desarrollo embrionario.
La primera parte posee una subpoblación mejorada de los espermatozoides, con una menor fragmentación del ADN espermático
“Como esperábamos, los espermatozoides de la primera fase del eyaculado eran superiores en movilidad y recuento, y lo más importante, tenían una integridad del ADN superior a los espermatozoides de la segunda fase”, afirma la investigadora.
En vista de los resultados, los expertos ahora solicitan a todos los pacientes por protocolo la recogida fraccionada del eyaculado, “mejorando de forma simple y sin coste alguno la calidad de los espermatozoides que emplearemos para la fecundación”, subraya Hebles.
Fases de la eyaculación
El líquido expulsado durante la eyaculación se compone de varios fragmentos, distribuidos en una fase preeyaculatoria, primera y segunda fracción del eyaculado. Aunque no hay estudios definitivos al respecto, la fase preeyaculatoria o líquido preseminal no contiene espermatozoides, es una secreción incolora de las glándulas de Cowper que se expele para minimizar la acidez de la uretra.
Por su parte, la primera fase representa entre el 15 y el 45% del volumen del eyaculado, es rica en espermatozoides, fosfatasa ácida, ácido cítrico, magnesio y zinc, que ejercen un efecto protector sobre los espermatozoides. La segunda fase constituye el volumen restante, del 70 al 90%, y está compuesta por secreciones de las vesículas seminales ricas en especies reactivas de oxígeno, que tienen un impacto negativo sobre las características seminales.
Referencia bibliográfica:
María Hebles, Mónica Dorado, Miguel Gallardo, Mercedes González-Martínez, Pacual Sánchez-Martín. ‘Seminal quality in the first fraction of ejaculate’. Syst Biol Reprod Med, Early Online: 1–4 2014 DOI: 10.3109/19396368.2014.999390