martes, 7 de noviembre de 2017

LA CLASEMIERDA ARGENTINA LA BORDO CON LA DICTADURA...


Hospital Posadas: hallan posibles restos óseos que serían de un centro clandestino de detención

A través de un comunicado interno, las autoridades del hospital informaron el hallazgo que está en investigación.
Hospital Posadas: hallan posibles restos óseos que serían de un centro clandestino de detención
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A través de un comunicado interno, las autoridades del Hospital Prof. Alejandro Posadas, ubicado en la localidad de El Palomar, informó hoy a la comunidad hospitalaria que en el marco de una obra que se está realizando en el nosocomio se produjo el hallazgo de posibles restos óseos en las inmediaciones.
"En virtud de los trascendidos y versiones que circulan en las últimas horas en relación a hallazgos realizados en el predio de este Hospital Nacional, la Dirección Nacional Ejecutiva informa que en el marco de la construcción del Centro de Integración Comunitaria, en el sector del terreno lindante con la Calle Cacique Catriel, se produjo el hallazgo por parte de personal contratado de elementos de probable origen óseo en el transcurso de las tareas inherente a dicha obra", dice el comunicado firmado por el director del hospital Pablo Bertoldi.
Hospital Posadas: hallan posibles restos óseos que serían de un centro clandestino de detención
Comunicado del Hospital Posadas.
Esta información fue confirmada por fuentes del hospital, quienes indicaron que realizaron la denuncia pertinente en el juzgado de Morón y el caso se encuentra en investigación.
En el comunicado se afirma que “se procedió a instruir al Servicio Jurídico Permanente del Nosocomio a los fines que se tomen las medidas del caso. En tal contexto se realizó la denuncia pertinente por ante el Juzgado de turno, interviniendo a tales efectos el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nro. 1, Secretaria Nro. 1"
.La presunción es que durante la última dictadura allí se montó un centro clandestino de detención por el que pasaron trabajadores y vecinos del nosocomio para ser torturados y posteriormente, en su mayoría, desaparecidos.
La historia se relata en el sitio oficial del hospital, donde se afirma que la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), usando el testimonio de sobrevivientes, investigó el chalet del hospital y obtuvo pruebas con las que pudo confirmar, en mayo de 1984, que allí funcionó un Centro Clandestino.
El comunicado oficial cierra afirmando que "se encuentran informadas las autoridades: Gustavo Peters Castro, presidente del Archivo Nacional de la Memoria y Santiago Cantón, secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires."
Fuentes judiciales advirtieron que el comunicado interno difundido por las autoridades del Hospital Posadas debería consignar que la existencia del centro clandestino de detención "El Chalet" está probada en la Justicia y que incluso ya hubo condenas en el Tribunal Oral Criminal en lo Federal 1.
La instrucción del caso forma parte de la causa del Primer Cuerpo de Ejército que está a cargo del juez Daniel Rafecas.
LA BURGUESIA GANADERA Y TERRATENIENTE ARGENTINA,LA QUE EXTERMINO INDIOS Y CRIOLLOS PARA ROBAR SUS TIERRA(AHORA A LOS ULTIMOS MAPUCHES),ES LA MISMA QUE CON LA DICTADURA ASESINO E HIZO DESAPARECER A 8000 --PARA QUE ALGUN HIJO DE PUTA  NO DIGA QUE MIENTO--
LLEGARON AL EXTERMO DE TENER UN CENTRO DE TORTURA Y ASESINATO EN EL HOSPITAL MAS MODERNO DEL PAIS,EL "POSADAS".
ALLI SE HACIA MEDICINA POPULR Y DE VANGUARDIA.
LOS HIJOS DE AQUELLOS TORTURADORES,SON LOS QUE QUE GOBIERNAN CON MACRI.Y TIENEN TODO EL APOYO DEL "ARGENTINISMO "QUE ESTUDIO EN EL COLEGIO  NEWMAN,CHAMPAGNAT,MARISTAS... 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Y AHORA LA MODA DE LOS GATOS


Gatos

El verdadero peligro de tener gatos en casa

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Un grupo internacional de investigadores descubrió que el Toxoplasma gondii, un protozoo parásito que se transmite de gatos a humanos, puede causar cambios en el cerebro humano proclives a complicar enfermedades neurológicas, señala un artículo publicado en la revista Scientific Reports y divulgado por el portal Gizmodo.
Un equipo internacional, compuesto de 32 científicos de 16 instituciones de EEUU, el Reino Unidos, Canadá y Australia, entre otros países, ha identificado las vulnerabilidades que tiene el cerebro humano que permite a este parásito alterar el curso de una enfermedad e incluso empeorarla.
Tras analizar los datos de 246 personas afectadas por toxoplasmosis, los investigadores demostraron que la T. gondii provoca cambios en las conexiones neurales, características de enfermedades como Alzheimer, Parkinson, epilepsia y varios tipos de cáncer.
Una anciana (archivo)

Es más, el parásito alteró los receptores olfativos para hacer el olor de la orina de gato menos desagradable. Los especialistas estiman que la toxoplasmosis puede afectar hasta la mitad de la población mundial. En EEUU y Rusia, el 23% y 20% de la población, respectivamente, tiene esta enfermedad.
Tras anidar en el cerebro de los ratones, el parásito provoca la pérdida de miedo de los roedores a los gatos y los convierta en una presa fácil.
De esta forma, T. gondii se propaga entre las mascotas y puede transmitirse a sus dueños. En general, la toxoplasmosis no causa fuertes síntomas, pero las mujeres embarazadas pueden sufrir serias complicaciones.
La toxoplasmosis también suele ser asociada con una alteración en la conducta de las personas, que aumenta el afecto que sienten sus portadores hacia los felinos. No obstante, esta noción es altamente discutida por los científicos.

AL GRAN MARIO BUNGE ARGENTINO,¡SALUD!

Biblioteca Mario Bunge

El mejor homenaje para el sabio filósofo argentino: la reedición de su obra
Autor: Dr. Daniel Flichtentrei Fuente: IntraMed 
La Biblioteca Bunge de la editorial española Letoli está compuesta por textos corregidos, revisados por el autor y, en su mayor parte, con nuevos prólogos escritos especialmente para esta edición. La reedición de las obras -muchas inhallables hasta ahora- del sabio Mario Bunge constituye un acontecimiento cultural extraordinario. Su pensamiento es hoy imprescindible para iluminar con inteligencia y claridad conceptual los tiempos oscuros donde el desvarío intelectual posmoderno y el prejuicio anticientífico ganan posiciones dentro y fuera de la Academia. Saludamos con admiración esta aventura de auténtico coraje intelectual.
Algunos de las obras publicadas

  • La ciencia. Su método y su filosofía: Este libro ya clásico, manual de miles de estudiantes a lo largo de varias décadas, responde con brevedad y sencillez a varias preguntas que en mayor o menor medida nos interesan a todos. ¿Qué es la ciencia? ¿Cuál es el método de la ciencia? ¿Qué significa ley científica? Edición revisada por el autor con nuevo prólogo.
     
  • Materia y mente: Tal como escribe el autor, "algunas de las principales tareas en este libro consisten en dilucidar los conceptos generales de materia y mente a la luz de la ciencia contemporánea".
     
  • Economía y filosofía: “La economía mundial está cojeando, y la economía política hace poco por ayudarla a marchar. Cuando una disciplina es impotente es indicio de que está en crisis. El presente ensayo se propone precisamente eso: analizar algunas de las ideas básicas de la economía política y averiguar si corresponden a la realidad".
     
  • 100 ideas: Este libro recoge artículos periodísticos sobre una gran variedad de temas, tan diversos que el autor ha decidido ordenarlos, sin más complicaciones, por orden alfabético: son 100 textos (101 en realidad), 100 ideas expuestas con su lucidez habitual y buen humor.
     
  • Materialismo y ciencia: ¿Qué es el materialismo? ¿Qué es la materia? ¿Qué relación hay entre materialismo y ciencia? Este libro de Mario Bunge pone al día la filosofía materialista. "Nueva edición de un gran libro agotado" (José Pardina, director de Muy Interesante). Una reivindicación del materialismo y la ciencia.
     
  • Ciencia, técnica y desarrollo: ¿Qué lugar ocupan la ciencia y la técnica en el desarrollo de las sociedades? Edición revisada y con nuevo prólogo del autor. "La editorial Laetoli está pasando pulcramente a limpio en su Biblioteca Bunge" los libros del autor de Ciencia, técnica y desarrollo (Arcadi Espada, El Mundo).
     
  • Elogio del cientificismo: Este libro es una recopilación de ensayos de autores que decididamente están del lado de la ciencia. En torno a un escrito de Mario Bunge titulado Elogio del cientificismo, el filósofo Gabriel Andrade ha recopilado un conjunto de textos de autores de diversos países sobre este tema.

Las iluminaciones de Mario Bunge y la medicina
*Por Dr. Daniel Flichtentrei
Mario Bunge es una de las figuras más relevantes del pensamiento del último siglo, un sabio que evoca a los grandes hombres del Renacimiento. Sus intereses polifacéticos y su metodología sistemática hacen de su obra un hito imprescindible para quien  valore la cientificidad y considere a la razón como el logro más alto de la humanidad. La medicina no podía quedar excluida de su iluminadora reflexión.
El ejercicio de la medicina es múltiple y complejo. Como toda acción humana, su práctica no es autónoma sino que está emparentada con campos muy diversos del conocimiento, desde la economía y la política, hasta la ciencia y la filosofía. La perspectiva amplia y lúcida de Mario Bunge le ha dedicado numerosos artículos y un libro completo: Filosofía para médicos, Gedisa 2012. Los médicos tenemos mucho que aprender respecto de los supuestos básicos que fundan nuestra profesión y de los que, en general, no tenemos consciencia.
La obra de Bunge se inscribe en la perspectiva del materialismo sistémico emergentista, lo que aporta al abordaje de la salud y la enfermedad un marco teórico único por su amplitud y cientificidad. La consideración de los seres humanos como ocupando diversos niveles de organización: desde lo molecular a lo social es un punto de partida ineludible para una práctica que se ocupa de todos esos niveles.
Bunge propone dos tesis de interés para los médicos: “que la investigación biomédica exige filosofía, y que el ejercicio de la medicina se vuelve rutina tediosa sin una perspectiva filosófica”. Cualquiera sea el objeto que se estudia o se manipula es necesario ubicarlo en el sistema de sistemas que es el universo material; y al mismo tiempo ubicar a la disciplina que se practica en el sistema de las ideas contrastables. Hay que practicar el realismo que nos previene del riesgo del apriorismo y el sistemismo que nos resguarda de la fragmentación del conocimiento en parcelas imbuidas de una falsa –y muy peligrosa- sensación de autosuficiencia.
Afirma Mario Bunge que un médico aplica la filosofía aunque no lo sepa y lo sintetiza de un modo claro y contundente (ver cuadro).
Acciones  Filosofía
El paciente es un ser humano Realismo ontológico
Busca ayuda que estoy dispuesto a darle. Humanismo
Pregunta ¿qué le pasa? Realismo gnoseológico
Verá qué puede hacer Optimismo praxiológico
Pondrá en duda todo. Escepticismo metodológico
Buscará signos a partir de los síntomas. Materialismo
No hay órgano aislado ni paciente en un vacío social Sistemismo
Formula conjeturas e hipótesis y prescribe tratamientos basados en pruebas Cientificismo
Rechaza Visiones mágico religiosas, intuicionismo dogmático, empirismo ciego, escepticismo destructivo
“Conocer antes que actuar” Praxiología científica
Bunge no solo hace explícitas las bases filosóficas del ejercicio de la medicina sino que nos alerta acerca de los riesgos de una práctica ciega a sus propios fundamentos.
“La medicina debe protegerse de las políticas delictivas y de las filosofías morbosas”
  • Espiritualista: homeopatía, un remedio es tanto más eficaz cuanto menos materia tenga.
     
  • Anti-realista: las enfermedades no son trastornos biológicos sino construcciones sociales y la medicina científica es una invención de la industria farmacéutica.
     
  • Anti-humanista: los médicos que experimentaron con prisioneros, o los que se oponen a la sanidad pública
  La medicina no es una ciencia sino una práctica con fundamento científico, su objeto no es el conocimiento en sí, sino el padecimiento de las personas. No busca verdades, pero es científica porque emplea algunas de esas verdades para diseñar y evaluar sus intervenciones.
A lo largo de su obra Bunge deja muy en claro cuál es el propósito básico del trabajo médico así como contempla la enorme diversidad de los dos fenómenos básicos de los que se ocupa: la salud y la enfermedad. Reconocer la complejidad del objeto de estudio y su naturaleza multiestratificada es una actitud científica. Es en la propia definición de lo humano como ocupando estratos muy diversos donde el pensamiento de Bunge alerta al profesional acerca del peligro del reduccionismo ingenuo en cualquiera de sus formas. Por el contrario, nos ofrece una perspectiva sistémica donde la salud y la enfermedad son consideradas como propiedades emergentes cuyas características no pueden reducirse a las de sus componentes individuales.
Ninguna explicación biológica, por minuciosa que sea, puede dar cuenta de las complejidades del fenómeno de la enfermedad. Los determinantes sociales configuran tanto sus modos de presentación como su incidencia, prevalencia y las posibilidades reales de acceder a la asistencia o de sostener un tratamiento adecuado. Reconocer estas dimensiones forma parte del abordaje “científico” de la medicina contradiciendo la absurda idea que sostiene que la ciencia las ignora, las desconoce o las minimiza.
Un médico encuentra en la obra de Bunge las herramientas imprescindibles para abordar el conocimiento sin caer en las trampas de la manipulación.
“Correlación o causalidad: Ningún ensayo experimental, por riguroso que sea, puede probar que una correlación estadística fuerte, como la que existe entre el amanecer y el canto del gallo, prueba que haya una relación causal. Podemos afirmar que hay causalidad si y sólo si, además de obtener «positivos verdaderos », logramos probar la existencia de un mecanismo de acción”
Tal vez la más importante contribución de Bunge a la medicina es su propuesta de adoptar una perspectiva realista, materialista, sistémica y emergentista. La medicina sistémica prefiere síndromes a síntomas aislados, relaciona la parte afectada con el resto del cuerpo, ubica el cuerpo en su medio ambiente y tiene en cuenta todos los niveles de organización pertinentes, desde el físico hasta el social. Los principios de este marco teórico médico son los siguientes.
Principios de la Medicina Sistémica
1. El ser humano es un sistema de subsistemas, los que comprenden desde moléculas como agua y genes a otros que, como el cardiovascular, el nervioso y el inmune difuso, llegan a todas las partes del cuerpo. Moraleja médica: todo examen médico completo abarca al cuerpo íntegro y su entorno social.
2. Todos los subsistemas del cuerpo humano están conectados entre sí, ya directamente (por tejidos), ya indirectamente (por sangre y hormonas), e interactúan entre sí. Moraleja médica: todo tratamiento, por local que sea, tiene efectos distales, algunos de los cuales son adversos, por lo cual nunca habrá terapias perfectas.
3. Toda enfermedad es una disfunción de uno o más órganos, y toda enfermedad crónica es concomitante con otros trastornos (comorbilidades). Moraleja médica: Todo tratamiento médico debe proponerse la recuperación de las funciones normales de las partes afectadas, así como evitar efectos adversos en las demás.  
4. La salud mental es la del cerebro y por consiguiente es parte de la salud total. Moraleja médica: no se descuiden los posibles efectos mentales (p. ej. ansiedad y depresión) de males crónicos y tratamientos drásticos.
5. La salud individual y la condición social se entrelazan, y la pobreza tiende a aumentar la morbilidad. Moraleja médica: la búsqueda del bienestar individual incluye el control del entorno, en particular factores como la contaminación ambiental, el hacinamiento, y la salubridad y seguridad del trabajo.
6. Dada la complejidad del ser humano y su entorno social, el médico debe evitar el pensamiento sectorial, que separa y aísla componentes que de hecho están vinculados, y que tiende a «anclarse » en las primeras impresiones, informaciones y conjeturas".
Mario Bunge, Filosofía para médicos (GEDISA)
La estructura de múltiples niveles propia de todo lo humano debe advertirnos que las explicaciones válidas en un nivel pueden no ser apropiadas en otro, incluso pueden resultar contradictorias entre sí. Articularlas en cada caso individual forma parte de la auténtica tarea del médico. Nadie como el maestro Mario Bunge ha sacado a luz, con su lenguaje claro y su permanente deseo de ser comprendido, algo que cada médico intuye pero que pocos somos capaces de poner en palabras.
Una medicina sistémica resuelve el conflicto histórico y las triviales polémicas entre una medicina que define  su objeto de estudio de manera naturalista o normativa. Son las relaciones entre sus múltiples componentes y determinantes lo que producen la emergencia.  Es este marco teórico el que, por su propia definición, refuta la idea de que la medicina no se ocupa de la subjetividad de las personas. Esa afirmación es rotundamente falsa y solo puede esgrimirse como argumento cuando se desprecia o se desconoce a la ciencia como forma superior de acceder al conocimiento. Existe una creencia, bastante arraigada -que Bunge critica en toda su obra- acerca de que el padecimiento de las personas, sus historias de vida y sus circunstancias solo pueden abordarse desde perspectivas que la ciencia es incapaz de contemplar. Nada más alejado de la realidad. Es necesario tener una idea muy ingenua sobre lo que son la ciencia y la medicina para sostener semejante afirmación.
Incluso los aspectos subjetivos de la existencia merecen ser abordados mediante estrategias objetivas. Es éste, precisamente, el aspecto más humano de la medicina, que no abordan ni la biología ni la veterinaria. Una actitud responsable y prudente de cualquier forma de asistencia ante una enfermedad exige saberes que solo obtiene la investigación científica desinteresada. También es cierto que la psicología y la medicina se ocupan de “sujetos”, pero no los tratan subjetivamente sino objetivamente, es decir, como a objetos que existen fuera de la conciencia del psicólogo. Lo demás es, ya dogma infundado, ya improvisación a costillas del enfermo.
Su obra es una incansable lucha contra los desvíos (y los desvaríos) de imposturas intelectuales que han ganado posiciones de privilegio en gran parte del mundo académico
El método científico ofrece los resguardos que ninguna otra forma de encarar un problema puede ofrecer: conciencia de sus límites y pruebas que demuestren lo que se afirma. Este es el principio orientador que Bunge propone a los médicos. Su obra es una incansable lucha contra los desvíos (y los desvaríos) de imposturas intelectuales que han ganado posiciones de privilegio en gran parte del mundo académico: el nihilismo médico y el constructivismo radical posmoderno que niega la existencia misma de la enfermedad y la consideran una mera construcción social. La facilidad con la que estas ideas han obtenido consenso puede atribuirse a que –como afirma Bunge- es más fácil criticar a la ciencia que estudiarla.
No es verdad que la medicina niegue la complejidad. Por el contrario, es precisamente la investigación epidemiológica la que la ha puesto de manifiesto mediante metodologías rigurosas. Las teorías acerca de lo que son la salud, la enfermedad y las terapias no nacen por generación espontánea a partir de una simple colección de datos empíricos aislados. Son el producto de un riguroso trabajo intelectual que establece relaciones entre ellos y busca datos que corroboren o refuten sus hipótesis, desde el origen de una enfermedad hasta los mecanismos que explican el éxito de algunas terapias y el fracaso de otras. La salud es demasiado valiosa para entregarla a charlatanes o mercachifles. Mario Bunge ha ocupado gran parte de su vida y de su extensa obra para contrarrestar las imposturas que tanto daño le han hecho y continúan haciendo a la medicina.
Al sistemismo y al realismo hay que agregarles el cientificismo, la regla filosófica según la cual, toda exploración debiera conducirse a la luz del método científico ya que es el único que nos protege del dogmatismo. Dice Bunge: “el médico que se aferre a una posición dogmática se quedará atrás y constituirá un peligro para la salud pública. Para ayudar a vivir hace falta una filosofía viva, que se renueve a medida que progresen todas las ramas del conocimiento”.
La Medicina Basada en Pruebas tiene un límite y un peligro epistémico: se expone a conformarse con datos y generalizaciones empíricas, mientras que la buena ciencia también involucra hipótesis y teorías
La monumental obra de Bunge se ha ocupado en profundidad de los fundamentos del conocimiento científico. Ha indagado en el marco que sustenta a la Medicina Basada en Pruebas vigente en nuestros días. Su posición acerca de esta forma de valorar la información es imprescindible para quien se anime al pensamiento crítico sobre su propia tarea. Su idea central es que la Medicina Basada en Pruebas (Evidence Based Medicine) tiene un límite y un peligro epistémico: se expone a conformarse con datos y generalizaciones empíricas, mientras que la buena ciencia también involucra hipótesis y teorías más o menos profundas. Es decir conjeturas que no sólo se ajustan a los datos empíricos pertinentes, sino que también dicen algo sobre los mecanismos de acción que los generan (causalidad). Es necesario superar las hipótesis meramente descriptivas para formular otras de tipo mecanísmico. No alcanza con describir el efecto de una intervención, es necesario explicar a qué se debe, su mecanismo de acción. A su juicio en la medicina contemporánea sobran datos pero faltan teorías. Una idea valiente que pocos se han animado a expresar y a fundamentar.
Excede al propósito de este breve trabajo mencionar cada una de las áreas de la medicina que nos ha iluminado Mario Bunge con su pensamiento riguroso y su vocación de claridad conceptual. Cualquier persona interesada en el tema encontrará en su obra un espacio del que sus ideas saldrán enriquecidas y su práctica profesional transformada. Bunge es un personaje admirable en muchos sentidos: desde su deslumbrante inteligencia hasta su coraje cívico, desde su generosidad de maestro hasta su nobleza como hombre de su tiempo. Pocos contemporáneos merecen un homenaje tanto como él. Celebrar su obra y su incansable voluntad en defensa de la razón por sobre el oscurantismo y de la honestidad por sobre la manipulación y la ignorancia. También los médicos tenemos hacia él una enorme admiración y un permanente agradecimiento. La medicina encuentra en la obra de Mario Bunge, no solo respuestas a preguntas que se hace a diario, sino algo mucho más trascendente, el estímulo para plantearse las imprescindibles preguntas que no se ha formulado jamás.

domingo, 5 de noviembre de 2017

ESPAÑA PASA DE LOS ESCLAVOS A LA PUTAS Y DEL PORRO A LA VINCODINA

Juan Abelló pone a la venta su monopolio del opio en pleno debate sobre su venta descontrolada en EEUU

Junto a su socio Sanofi, Abelló espera ingresar unos 200 millones de euros por la venta de Alcaliber
La empresa lleva años batiendo récords de beneficios y tras lograr la primera licencia en España para cultivar y distribuir cannabis se ha aliado con la mayor firma de este negocio
Fuentes del consejo de Torreal dicen que la decisión de vender "no tiene nada que ver" con la epidemia de muertes por sobredosis en Estados Unidos, que ha puesto el foco en las farmacéuticas
El multimillonario Juan Abelló junto a su esposa, Ana Isabel Gamazo Hohenlohe, en septiembre de 2014. EFE
El multimillonario Juan Abelló junto a su esposa, Ana Isabel Gamazo Hohenlohe, en septiembre de 2014. EFE
Juan Abelló Gallo ha puesto el cartel de ‘Se Vende’ a Alcaliber, la empresa del grupo Torreal (brazo inversor del multimillonario) que tiene el monopolio del cultivo y explotación del opio legal en España.
Según avanzó Expansión, Torreal ha contratado al banco de inversión Rothschild para sondear entre inversores la venta, a lo largo de 2018, de su 60% de Alcaliber. El otro accionista, la multinacional francesa Sanofi (dueña del otro 40%), también está dispuesto a vender. Ambos valoran la empresa en unos 200 millones de euros.
.La decisión se produce en un momento dulce para Alcaliber, que encadena récords de ventas y beneficios en los últimos años y en 2016 logró  superar por primera vez en su historia los 10 millones de euros de ganancias, con una rentabilidad superior a la de la mayoría de las empresas del Ibex 35.
Fuentes del consejo de Torreal confirman a eldiario.es esos planes de venta, pero los desvinculan de los efectos colaterales que para Alcaliber podría acabar teniendo la prolongada epidemia de muertes por opioides que está sacudiendo Estados Unidos, calificada el mes pasado por Donald Trump de "plaga" y " emergencia para la salud pública". Esa coyuntura, indican, "no tiene nada que ver" en el proceso de venta, que "estaba decidido hace tiemPOResultado de imagen de FUMADERO DE OPIO CHINO FOTO O GRABADOSpo", aseguran.

Licencia para vender

La empresa, que no cotiza en bolsa, no detalla en sus cuentas anuales el destino de sus exportaciones, que suponen más del 90% de su facturación. Uno de sus destinos es Estados Unidos. En  enero de 2008, previa solicitud en 2005 del Gobierno español, Alcaliber obtuvo licencia del Departamento de Justicia estadounidense para exportar su producto allí y desde entonces, ha realizado "importantes inversiones" en estados como Carolina del Sur, según recogía  un informe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Washington de noviembre de 2015.
De acuerdo con datos de aduanas recogidos por el portal especializado en comercio exterior USA Import Data, entre junio y agosto Alcaliber introdujo en Estados Unidos más de 362 toneladas de semilla de amapola (grano) a través de los puertos de Newark (New Jersey), Long Beach, Los Ángeles y Oakland (California), Seattle (Washington) y Norfolk (Virginia). Esta actividad, según sus cuentas, supone un 16% de su facturación, que realiza a través de exportaciones a 40 clientes de 15 países.
El año pasado, las muertes por sobredosis en Estados Unidos se dispararon otro 21%, hasta 64.070 fallecimientos, según  datos preliminares del Departamento de Salud estadounidense. Una cifra sin precedentes que previsiblemente volverá a aumentar este año. En un 22% de los casos, la causa fue el abuso de medicamentos opiáceos de prescripción médica. La mayor parte, no obstante, estuvo relacionada con opiáceos sintéticos como el fentanilo, no derivados de la planta del opio que cultiva Alcaliber y que la empresa suministra (en grano o como principio activo) a compañías farmacéuticas de todo el mundo.
Como apuntaba recientemente la web especializada BiopharmaDive, "los fabricantes de opioides se están viendo sometidos a un creciente escrutinio de legisladores y reguladores" ante la magnitud de la gravísima epidemia de muertes que azota EEUU.
Hace unos días, The New Yorker  señalaba por ejemplo a los Sackler, "la familia que construyó un imperio de dolor", dueños del laboratorio Purdue Pharma, objeto, junto a otros fabricantes, de una catarata de denuncias de diversas administraciones públicas estadounidenses (entre ellos, varios Estados) por la publicidad engañosa de su analgésico OxyContin. Este fármaco procede de la tebaína, un alcaloide del que Alcaliber tiene una cuota en la producción mundial del 18%, según sus últimas cuentas anuales.

Cannabis a la vista

Con sede en la calle Génova de Madrid, la empresa española, líder mundial en producción de morfina con una cuota del 27%, está presidida por el propio Abelló y fue fundada por el padre de este en 1973, cuando la familia logró de la dictadura franquista el monopolio del cultivo de adormidera, que han mantenido durante más de cuarenta años. Ahora tienen en su punto de mira al floreciente negocio del cannabis.
La compañía explica en su web que "el 27 de octubre de 2016 Alcaliber se convirtió en la primera empresa española a la que se concede licencia para el cultivo, producción, fabricación, importación, exportación, distribución y comercialización de cannabis. Desde esa fecha una gran cantidad de recursos de la compañía se dedica al desarrollo de un modelo que nos convierta en líderes mundiales en la producción de cannabis y sus derivados para la industria farmacéutica".
En septiembre pasado, y tras obtener esa licencia del Gobierno español, Alcaliber  anunció un acuerdo con la canadiense Canopy Growth Corporation, la mayor empresa cotizada del sector de la marihuana (fundada en 2014, capitaliza unos 2.000 millones de euros) para lanzarse de lleno al negocio del cánnabis medicinal mediante la exportación de este producto. Con ese nuevo nicho en pista de despegue, Abelló ha decidido hacer caja.
ESPAÑA SE TRANSFORMO CON LOS SIGLOS EN LADRON Y ASESINO DE PUEBLOS,BARCELONA Y CADIZ EN PUERTOS DE ESCLAVOS Y AHORA DE PUTAS.
LA FAMILIA PUIGDEMONT FUE UNA DE LAS PRINCIPALES FORTUNAS NEGRERAS.
ESTAN YA EN EL HACHICH.
POR ESOS SUS POLITICOS SON CORRUPTOS Y SU POBLADORES EN DERECHISTAS DE ALMA.LO MAMAN DESDE HACE CERCA DE MIL AÑOS. 

sábado, 4 de noviembre de 2017

La droga que esconde el 20% de las agresiones sexuales

Entre el 17 y el 20% de las violaciones a mujeres se comete bajo efectos de alcohol o drogas, pero el Código Penal no lo tipifica como agravante para el agresor. En muchos juicios, de hecho, se ha usado como atenuante aprovechando la “amnesia parcial” de la víctima. 

Los médicos forenses, previo mandato judicial, son los primeros que reconocen a una mujer que acaba de ser víctima de una violación. En ese primer contacto, los profesionales tratan de hacer compatible las lesiones que encuentran en el cuerpo de la mujer con su relato de los hechos. Pero a veces el relato está incompleto o difuso. La víctima llega desorientada, nerviosa y es incapaz de recordar qué le ha pasado y de dónde proviene el dolor de su cuerpo. Los expertos lo llaman “amnesia retrógrada”.
Entre el 17 y el 20% de las agresiones sexuales a mujeres se cometen bajo el efecto de alguna sustancia química. Lo que explica esa pérdida parcial de memoria y de la voluntad de la víctima es una droga en su organismo, normalmente benzodiazepinas (valium, orfidal, tranxilium, diezepan), escopolamina (conocida comúnmente como burundanga), éxtasis líquido o rohypnol. Son sustancias que provocan somnolencia o desinhibición del comportamiento, en dosis bajas hacen efecto en una hora y desaparecen rápido de la sangre. En el argot policial lo llaman sumisión química.Hay unos 200 casos denunciados en Andalucía entre 2014 y 2016 (el 25% jóvenes de 14 a 16 años), según el Instituto Nacional de Toxicología. Se les llama la droga de los violadores, porque es habitual que el agresor haya puesto alguna de estas sustancias en la bebida de la mujer sin su consentimiento. Aunque las estadísticas señalan que el 50% de estas agresiones sexuales se comete bajo efectos del consumo excesivo de alcohol, y sólo un 30% tiene que ver con pastillas contra el insomnio o antidepresivos. Se les llama la droga de los violadores, porque es habitual que el agresor haya puesto alguna de estas sustancias en la bebida de la mujer sin su consentimiento
El informe pericial de los forenses tiene que tener muy en cuenta esas lagunas en la memoria, para que no se vuelvan en contra de la víctima durante el juicio. “Esa desorientación con la que llegan al hospital les hace sentir inseguras. Recuerdan pero no del todo, sólo flashes. Una chica se ha despertado desnuda en la cama de un amigo (la mayoría de los agresores pertenece al entorno cercano de la víctima) y se pregunta: ¿Cómo he llegado aquí? Poco a poco reconstruye una escena sexual en la que ella estaba consciente, pero incapaz de moverse”, explica Carmen Agüera, coordinadora de la Comisión de Violencia de Género en el Hospital Costa del Sol, de Málaga.
En el 8º Congreso para el Estudio de la Violencia contra las Mujeres, celebrado en Sevilla, todas las forenses que han participado coincidían en la importancia de abordar bien a las víctimas en las primeras horas posteriores a la agresión. “Si ha habido sumisión química, hay que actuar con urgencia antes de que la droga desaparezca del organismo. Pero no debemos precipitarnos, se necesita mucho tacto, porque antes tenemos que ayudar a la mujer a reconstruir las lagunas de su memoria. Y en esto es fundamental la manera de preguntarles. Por encima de todo hay que evitar que sientan vergüenza o culpabilidad por no poder recordar bien lo que les ha pasado”, explica Carmen Álvarez, coordinadora del Instituto de Medicina Legal y Forense en Andalucía.
Durante uno de los debates más intensos del congreso, Álvarez regañó a sus compañeros policías y jueces sobre la manera de interrogar a la víctima. “En el primer contacto con ellas, buscamos un sitio tranquilo e íntimo para la entrevista. Les explicamos muy bien los pasos a seguir, las preguntas que les vamos a hacer y el por qué de esas preguntas. Es importante que entiendan que no las están juzgando, que las preguntas van encaminadas a encontrar e identificar al agresor para así tipificar el delito”, dice. Preguntas como ¿Salió usted sola de noche? ¿Se emborrachó? ¿Consumió alguna droga? ¿Invitó usted al supuesto agresor a su casa? tienden a “revictimizar a la víctima si no se formulan adecuadamente”, apunta.
Los médicos forenses no suelen ser profusos en detalles en sus informes periciales, porque la mujer aún está aturdida, sufre amnesia parcial, y su primera versión puede ser algo diferente a la que luego aparecerá en la denuncia. Para evitar que esos huecos en la memoria suenen más tarde a contradicciones y sean usados en su contra durante el juicio, el Instituto de Medicina Legal de Andalucía recomienda a sus forenses no extenderse en detalles en el informe.
“Para los forenses, hay un camino fácil y otro difícil”, advierte Álvarez. El fácil es que en la exploración del cuerpo de la víctima encuentren señales de resistencia -moratones en el cuello, alrededor de la boca o en el interior de los muslos- que en el juicio serán “circunstancias agravantes” contra el agresor. El camino difícil es el de la sumisión química, porque no suele haber lesiones ni señales de forcejeo evidentes. Existen indicios que se repiten y refuerzan la acusación: cuando un cuerpo se convierte en un peso muerto es difícil manipularlo y suelen aparecer enrojecimientos en las zonas salientes (nalgas, omoplatos, codos, rodillas), de frotamientos con el suelo, por ejemplo. Pero no siempre son concluyentes.
El forense puede incluso hallar restos biológicos del acusado en el cuerpo de la víctima -pelos, saliva, semen-, pero eso no demuestra que el sexo no fuera consentido. “Una mujer drogada o bebida no pierde del todo la conciencia, ve lo que le está pasando, pero no puede impedirlo, y más tarde le costará recordarlo con claridad”, dice Agüera. El problema son esas preguntas del principio que, las formulen o no así, la víctima también se hace a sí misma, porque “todo el patriarcado y la cultura machista pesa sobre sus hombros”.

Qué dice el Código Penal

La sumisión química entró en el Código Penal en 2010, en el apartado de abusos sexuales. Pero el uso de sedantes con fines sexuales no está tipificado como agravantes. Es más, en algunos juicios ha servido de atenuante demostrar que la víctima había injerido mucho alcohol o que era consumidora habitual de marihuana. El problema es que la sumisión química no computa como agresión sexual (equivalente a una violación) en el Código Penal, sino como abusos sexuales, cuya pena es inferior.
La sumisión química no computa como agresión sexual (equivalente a una violación) en el Código Penal
Esto es algo que muchos forenses y especialistas y agentes de Policía han criticado esta semana durante los debates del 8º Congreso para el Estudio de la Violencia contra las Mujeres, celebrado en Sevilla. Incluso Naciones Unidas, en la Resolución 53/7 de la Comisión de Estupefacientes, insta a todos los países a legislar sobre las “circunstancias agravantes en los casos en que se administren subrepticiamente sustancias psicoactivas para cometer una agresión sexual”.
En España, el artículo 181 del Código Penal contempla penas de uno a tres años para quien “sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona”. Este artículo considera abuso sexual la anulación de la voluntad de la víctima mediante el uso de fármacos, drogas o cualquier otra sustancia natural o química idónea a tal efecto.
En ese caso, para los médicos forenses lo más urgente es tomar muestras de orina y sangre para localizar restos de droga antes de que desaparezcan del organismo. Aquí los tiempos están muy tasados y la mayor dificultad es que las víctimas hayan esperado demasiado al denunciar y ponerse en manos del forense. El alcohol permanece diez horas en sangre y orina, la burundanga deja poco rasto después de una hora, en seis horas es difícil verla en sangre y a las 12 horas es imposible hallarla en la orina. 24 horas después de una agresión sexual bajo efectos de las drogas, la única opción de localizar restos es por el cabello. Pero es una opción controvertida en los juicios, porque requiere llamar a la víctima un mes después de la agresión para tomarle una muestra de cabello, ya que los restos aparecerán en la raíz (el pelo suele crecer un centímetro por mes).
La sumisión química es un fenómeno más extendido entre los jóvenes menores de 30 años. Los chavales compran pastillas como la burundanga en internet, a través de servidores que no están alojados en España, y que la Policía clausura para ver cómo se reabren poco después con otro nombre. Aunque en muchos casos se usan antidepresivos, ansiolíticos u otras pastillas de la rama de los opiáceos que se consiguen en farmacia con receta, y cuya venta y difusión se ha disparado a consecuencia de la crisis.
El otro fenómeno “peligrosísimo” que se ha extendido en los últimos tres años es el de las agresiones sexuales vinculadas con páginas de contacto en internet o aplicaciones de móviles tipo Tinder. En este espectro, el perfil de la víctima cambia completamente, suelen ser mujeres próximas a los 40 años que han conocido a alguien por internet. “Es sorprendente como en ellas se agudiza un sentimiento injusto de vergüenza y de culpa. Sienten que a su edad ya debían ser conscientes de los riesgos de llevarse a un desconocido a casa y les cuesta más denunciar. A las jóvenes les cuesta menos hablar”, concluye Álvarez.

viernes, 3 de noviembre de 2017

LA MEDICINA BORGEANA DE LOS ARGENTINOS



El jardín de los senderos (clínicos) que se bifurcan

Cuando la clínica se convierte en una obsesiva acumulación de datos y la futilidad sustituye a la relevancia
Autor: Daniel Flichtentrei 
"Quien dedique parte de su tiempo al estudio de la epistemología: no confundirá lo que se postula con lo que se deduce, la convención verbal con el dato empírico, la cosa con sus cualidades, el objeto con su conocimiento, la verdad con su criterio". Mario Bunge
Los médicos nos hemos acostumbrado a considerar que la ignorancia consiste en no tener información. Pero la realidad, en su vertiginosa transformación, nos enfrenta a otras formas de ignorar. La ignorancia no consiste en no tener información sino en no saber. Es posible no saber porque se carece de información pero también es posible no saber teniendo información pero ignorando qué hacer con ella, cuál es su significado, cuál su relevancia o cuál es su pertinencia en un contexto determinado. La información es un insumo del conocimiento, no su definición. Yo tengo bastante información acerca de las reglas del fútbol, pero no “sé” jugar; soy un “ignorante” en cualquier puesto, en cualquier campo de juego.
Esta clase de malentendido es producto del uso indiscriminado de los términos saber e información como si fueran equivalentes. La medicina suele sentirse confiada porque está llena de datos que confunde con conocimiento. Cuando las circunstancias nos enfrentan a la incertidumbre de la clínica, apelamos a resolverla con el único recurso que aprendimos a valorar: más información. La acumulación de datos multiplica la incertidumbre en lugar de atenuarla. Entonces, volvemos a “cargarnos” de más información como si fuese el único combustible para el pensamiento. Datos cada vez más complejos, cada vez más sofisticados, cada vez más inútiles.
“La conciencia consiste en información no más que una persona que consume grandes cantidades de alimentos puede decirse que consiste en comida. La conciencia se nutre de información de la misma manera en que el cuerpo se nutre de comida. Pero los seres humanos no consisten en salchichas; consisten en salchichas que se han comido. La conciencia no consiste en salchichas sino que consiste en salchichas que han sido aprehendidas. Es lo que se hace con lo ingresado lo que nos define no la naturaleza de lo ingresado". Tor Nørretranders, The User Illusion: Cutting Consciousness Down to Size
La información es imprescindible y al mismo tiempo completamente insuficiente. Lo que nos hace médicos es saber qué clase de información necesitamos para confirmar o refutar una hipótesis. La clave es seleccionar los datos pertinentes para el caso, el escenario, los deseos y los valores de nuestros pacientes. Las conjeturas diagnósticas preceden a la búsqueda de información, nunca la suceden. Ninguna hipótesis relevante nace espontáneamente por la mera acumulación de datos. Y, cuando lo hace, sugerida por los hallazgos no previstos, es en general fútil e irrelevante a los efectos del caso real. No se trata de que no encontremos anormalidades o disfunciones al solicitar estudios sin un criterio diagnóstico que los oriente; por el contrario, la calamidad es que en general sí las encontramos.
Como Yu Tsun, el personaje del “El jardín de los senderos que se bifurcan” de Jorge Luis Borges, vamos detrás de caminos laterales que se ramifican al infinito y que en lugar de acercarnos, nos alejan del objetivo. Caemos en una multitud de dimensiones paralelas de diagnósticos que no buscábamos y que en nada se relacionan con el motivo original. O peor aún, tomamos esos nuevos datos como las causas del malestar que estamos estudiando cuando no son más que meras asociaciones no causales. Los senderos nunca se acaban, el laberinto se cierra sobre sí mismo. Caminamos en círculos porque no sabemos hacia dónde vamos.
El objetivo de la medicina es la relevancia clínica NO la significación estadística ni la modificación de variables subrrogantes
Desorientados pero convencidos, porque nos han enseñado –y lo hemos aprendido con obediencia y sin crítica- que la medicina consiste en acumular datos y buscar obsesivamente la certeza. No vemos que no vemos. Esta ceguera es en un escotoma epistemológico que nos impide percibir y pensar en lo que hacemos. No solo en el diagnóstico, también en el las intervenciones terapéuticas: arterias obstruidas sin clínica que se desobstruyen automáticamente sin considerar las evidencias que lo desaconsejan; imágenes de alta complejidad en lumbalgia sin signos de alarma; alimentación enteral en demencia avanzada; alimentación parenteral temprana en terapia intensiva; cirugía bariátria indiscriminada sin consideración del contexto ni del perfil metabólico y hormonal, etc. Se modifican variables pero no la evolución clínica en lo que se denomina “ilusión de control”, un desvío cognitivo propio de razonamientos inválidos. El objetivo de la medicina es la relevancia clínica NO la significación estadística ni la modificación de variables subrrogantes.
Es posible que, como tantas otras veces, las palabras (o el uso que hacemos de ellas) terminen reemplazando a lo que designan. Como si el dedo que señala la cosa se confundiera con la cosa señalada por el dedo. Es muy frecuente -en la medicina y en la vida- que tomemos una cosa por otra: al éxito por el prestigio, al placer por la felicidad, a la epidemiología por la clínica, a un biomarcador por la enfermedad, al riesgo por el peligro, a la correlación por la causalidad, a la biología por la biografía, a permitir morir por dejar morir. Como el Hidalgo Caballero, tomamos los rebaños por ejércitos.
El mapa y el territorio
"En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal perfección que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del Imperio toda una provincia. Con el tiempo, estos mapas desmesurados no satisfacieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un mapa del Imperio que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de la cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del sol y de los inviernos. En los desiertos del oeste perduran despedazadas ruinas del mapa habitadas por animales y por mendigos; en todo el país no hay otra reliquia de las disciplinas cartográficas" (De Viajes de Varones Prudentes de Suarez Miranda, libro IV, cap. XIV, Lérida, 1658. Citado por Jorge Luis Borges, "Historia Universal de la infamia")
Toda medición se corrompe cuando la métrica en sí misma se prioriza por sobre el rasgo que representa
Con frecuencia se publican trabajos de investigación que muestran resultados negativos respecto de intervenciones que, aun resultando eficaces para modificar una variable determinada o biomarcador, no logran tener impacto clínico en la evolución de los pacientes. Afortunadamente el método científico ofrece resguardos para advertir sobra la confusión entre variables subrrogantes y puntos finales duros como la mortalidad, la supervivencia o la aparición de episodios clínicos mayores. La era del "Big Data" en biología y medicina no consiste en la mera acumulación de variables cuantitativas, está indisolublemente asociada a una teoría que los sustenta: la biología y medicina de sistemas. Es, al contrario de lo que le suele creerse, este cuerpo teórico lo que orienta la integración de los datos en una perspectiva sistémica capaz de dar cuenta de las propiedades emergentes de fenómenos complejos como la vida o la enfermedad que no pueden comprenderse desde el reduccionismo mecanicista y aislados del ambiente donde suceden. Pese a las ingenuas afirmaciones que muchos sostienen, no existe ciencia ateórica.
En las más diversas circunstancias cotidianas apelamos a indicadores cuantificables que empleamos como medidas de situaciones clínicas complejas: fiebre, presión arterial, peso, glucemia, colesterol. Estos indicadores no son “causas”, ya que las cosas no pueden ser causas solo los procesos pueden serlo; no es el puñal sino la puñalada lo que hiere. Sabemos que las modificaciones de estas variables señalan solo algunos aspectos que co-varían con la evolución de las enfermedades en las que se utilizan. Lo sabemos, pero casi siempre lo olvidamos. En el razonamiento clínico es recomendable que nuestro cerebro analítico supervise lo que nuestro cerebro intuitivo hace sin consultarnos. El mundo en el que la correspondencia entre causa y efecto es uno a uno es fácil de entender, pero no es la clase de mundo que habitamos.
De este modo, impulsados por la repetición de la secuencia de: medir, intervenir y volver a medir, podemos confundir la medición con lo medido. Toda medición se corrompe cuando la métrica en sí misma se prioriza por sobre el rasgo que representa. La automatización de las conductas o el seguimiento irreflexivo y descontextualizado de algoritmos y guías de práctica clínica también facilitan este imperdonable olvido.
La lingüística nos ofrece un concepto muy interesante del que podríamos apropiarnos: la metonimia. También denominada transnominación, es un fenómeno de cambio semántico por el cual se designa una cosa o idea con el nombre de otra sirviéndose de alguna relación existente entre ambas. Es decir una palabra, un signo, que evoca un concepto en general más complejo. La parte por el todo, un significante que se desplaza hacia otro significante que le es próximo. Existen múltiples tipos y modalidades de uso de la metonimia.
•    Causa por efecto: Carecer de pan (carecer de trabajo).
•    Continente por contenido: Fumar una pipa.
•    Símbolo por cosa simbolizada: Juró lealtad a la bandera (jurar lealtad al país).
•    Autor por obra: Un Picasso (un cuadro de Picasso).
•    Objeto poseído por poseedor: El violín de la orquesta (por quien toca el violín).
•    La parte por el todo: El balón se introduce en la red (el arco).
•    El todo por la parte: Lavar el coche (la carrocería).
•    La materia por el objeto: Un lienzo (un cuadro).
•    El nombre del objeto por el de otro contiguo a él: El cuello de la camisa.
¿Qué pasa en la práctica médica?
En la clínica podríamos afirmar que el peso corporal o el índice de masa corporal son indicadores (aunque muy imperfectos) de la obesidad, las cifras de presión arterial de la enfermedad hipertensiva, la glucemia de la diabetes, la talla del crecimiento, etc. Dado que la práctica nos obliga a interactuar con estas mediciones a diario no es infrecuente que adquieran un ilusorio carácter ontológico, es decir de cosas u objetos en sí, con entidad propia. De este modo nos focalizamos en una variable perdiendo de vista aquello de lo que es un indicador. Reemplazamos una cosa por otra como la metonimia lo hace con los significantes lingüísticos.
Si reducimos el nivel plasmático de colesterol con el objeto de prevenir la ateroesclerosis o el de glucemia con el propósito de evitar o retrasar la retinopatía o la insuficiencia renal es conveniente no ensombrecer el objetivo final oculto bajo la fascinación por la cifra y lo medible. Bastaría una rápida observación acerca de algunas de las acciones que a diario tomamos y de las actitudes que revelan para comprender que periódicamente deberíamos recordar que:
  • Las cifras de presión arterial NO son la enfermedad hipertensiva.
  • Las cifras de glucemia NO son la diabetes.
  • El peso NO es la obesidad.
  • Las cifras de colesterol NO son la ateroesclerosis.
Cuando vas en la dirección incorrecta, el progreso consiste caminar hacia atrás
Obsesionándonos a nosotros mismos y a nuestros pacientes alrededor de la aritmética de las variables podríamos desdibujar los verdaderos fines de las intervenciones que realizamos. Todos sabemos que es posible modificar muchas de ellas sin que esto se traduzca automáticamente en el impacto clínico que procuramos o, lo que es peor aún, empeorándolo. Algunos trabajos recientes han demostrado en los hechos que esto resulta posible: Torcetrapib en la enfermedad coronaria, tratamiento intensivo de la glucemia en la diabetes, cirugía artroscópica de rodilla, tamizaje indiscriminado del cáncer mama, de próstata, renal o tiroideo, etc.
Cada una de estas variables opera en un contexto, señala situaciones mucho más complejas que lo que la mera cifra puede denotar lo que en modo alguno le resta valor a su propia –y a menudo imprescindible- existencia. Aquello que es señalado podría quedar oculto por lo que lo señala. El fin último de las intervenciones médicas son los hechos clínicos duros y significativos para la extensión y la calidad de la vida de las personas, no la modificación de biomarcadores.
Una regla que se midiera a sí misma se convertiría en un instrumento autorreferido que se ubicaría en los bordes de la inutilidad. Termómetros, balanzas, tensiómetros, resonadores magnéticos o las determinaciones bioquímicas son prótesis tecnológicas que amplían la mirada y orientan el juicio clínico, pero que están a su servicio no en su reemplazo. La seducción de la cifra, la utópica pretensión de reducir el mundo a sus dimensiones confundiendo los modos de estudiar la realidad a la realidad misma es un riesgo del que se debería estar advertido. Los indicadores son un recurso para conocer las cosas y procesos (gnoseología) pero no las cosas o procesos que pretendemos conocer (ontología).
Como los mapas del relato de Borges que tenían la exacta dimensión del territorio que representaban, a menudo sucumbimos a nuestro apetito de maravillas y creemos que un signo es capaz de significarlo todo. Entonces, la empecinada diversidad del mundo, nos sacude para arrebatarnos de la ambición de encontrar un nombre que contenga la totalidad de lo nombrado. Un utópico Aleph con el que una y otra vez nos hipnotizan y nos manipulan sin que logremos aprender de los sucesivos fracasos. La necesidad imperiosa de las personas de mantener una narrativa consistente puede triunfar sobre la memoria de lo que realmente ha ocurrido.
Que la ciencia recorte la realidad con el propósito de estudiarla, que construya indicadores que remitan a fenómenos que los exceden; en fin, que genere modelos conceptuales y objetos de conocimiento no implica que sus construcciones sustituyan la complejidad a menudo inabordable de lo real. Cerrar deliberadamente un ojo para focalizar la mirada en un aspecto minúsculo y particular, no es lo mismo que no haberlo tenido abierto nunca. Olvidarlo es un error epistemológico, es una vía directa que conduce al exceso diagnóstico y terapéutico, un modo bastante poco sutil de abusar de las analogías y las sustituciones. Una forma de ignorancia ilustrada, una vulgaridad.
Daniel Flichtentre-

jueves, 2 de noviembre de 2017


Miden las sinapsis que conectan el cerebro con los sentidos

    Neurocientíficos de la Universidad Autónoma de Madrid han conseguido medir por primera vez la estructura tridimensional de los contactos intercelulares que permiten que la información de los sentidos ‘entre’ a la corteza cerebral. El estudio se publica en la revista Cerebral Cortex y está adscrito al proyecto europeo The Human Brain Project.
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    <p>Modelo de la estructura tridimensional de los contactos intercelulares. / UAM</p>
    Modelo de la estructura tridimensional de los contactos intercelulares. / UAM
    Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) han conseguido medir los parámetros estructurales fundamentales de las sinapsis existentes entre los axones de las neuronas del tálamo y las de la corteza cerebral.
    Este es un significativo avance, tanto técnico como conceptual, para comprender cómo el ‘hardware celular’ contribuye a crear orden jerárquico en el flujo de información a través de las redes neuronales del cerebro. Los resultados se publican en la revista Cerebral Cortex.
    Los parámetros que se han logrado medir son valiosos para el desarrollo de modelos computacionales avanzados del funcionamiento de los circuitos del cerebro
    “Hemos descubierto especializaciones estructurales que podrían explicar por qué estas sinapsis en particular tienen tal potencia funcional que, pese a su pequeño numero relativo, imponen su ritmo de actividad eléctrica y su campo receptivo a las neuronas de la corteza cerebral a las que inervan, haciendo así que, por ejemplo, una determinada región de la corteza cerebral se dedique a procesar selectivamente información táctil, o visual, etc.”, Francisco Clascá, director del estudio.
    “Los parámetros que se han logrado medir son, además, un dato valioso para el desarrollo de modelos computacionales avanzados del funcionamiento de los circuitos del cerebro”, agrega el profesor.
    Durante los tres años en los que se llevó a cabo el trabajo, los investigadores se valieron de técnicas de marcado selectivo a larga distancia de axones en el cerebro de ratones. Estas las combinaron con técnicas avanzadas de microscopía electrónica tridimensional (S-TEM y FIB/SEM) para visualizar y medir con precisión las diminutas estructuras subcelulares.
    El estudio contó con la colaboración de investigadores del Instituto de Neurociencia y Medicina del Forschungszentrum Julich (Alemania) y del Laboratorio de Circuitos Corticales de la Universidad Politécnica de Madrid, y se ha realizado en el ámbito del proyecto internacional The Human Brain Project, financiado por la Unión Europea.