jueves, 12 de julio de 2012

money,money,money...

El capitalismo farmacéutico contra la salud y el conocimiento



Richard J. Roberts fue Premio Nobel de Medicina. Él y Phillip Allen Sharp fueron premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo gen splicing, el empalme de genes. Entrevistado por La Vanguardia en julio de 2007 [1], RJR afirmaba cosas sensatas del siguiente tenor: “La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas... La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…” “Como cualquier otra industria”, apuntilló el entrevistador. RJR no cayó en la pueril trampa: “Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos… Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos… He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad”.
Por qué dejaron de investigar, se le preguntó. La respuesta del Nobel: “Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que hacen crónica la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento… Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para convertir en crónicas dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria y comprobará lo que le digo”. Puso algunos ejemplos.
Se han dejado de investigar antibióticos porque eran demasiado efectivos y curaban del todo. “Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas”.
Sobre el Tercer Mundo señalaba RJR: “Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades “tercermundistas”, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella”.
Preguntado sobre las afirmaciones del Nobel –“¿exageraba mucho Richard J. Roberts? ¿Estaba cegado por alguna ideología izquierdista que ofuscaba su mente?”-, el científico franco-barcelonés Eduard Rodríguez Farré comentaba: “No, en absoluto, estoy totalmente de acuerdo. Si bien la industria ha generado medicamentos de gran valor, no puede haber duda sobre ello, también es cierto lo que indica (y denuncia) Roberts. No son incompatibles ambas afirmaciones” [2].

¿Es sólo eso siendo mucho ese “eso”? ¿No hay más residuos tóxicos en este lodazal? Sí, los hay.
Miguel Jara comentaba recientemente un caso relacionado con el laboratorio multinacional Pfizer [3].
Pfizer ha sido acusado de practicar “una conducta delictiva” y de financiar “un oscuro sistema de coimas y sobornos a los médicos en el marco de la cadena de comercialización de los medicamentos”, según ha dictaminado el Juzgado Nacional de lo Criminal de Instrucción Número 27 de Buenos Aires. Pfizer ha quedado “envuelto en un escándalo de imprevisibles consecuencias para la multinacional, ya que el juez de Instrucción Alberto Baños y la secretaria del juzgado María Noé Rodríguez recomendaron enviar los antecedentes al Juzgado Nacional en lo Penal Económico Número 8 para que determine la gravedad de las conductas delictivas y las eventuales condenas penales”.
El laboratorio opera así: identifica a los denominados ‘médicos-negocios’, aquellos con mayor potencial prescriptor, y envía a un agente de propaganda médica “a captar su voluntad mediante el ofrecimiento de diversos beneficios económicos como puede ser la entrega de un determinado electrodoméstico o un cheque o dinero en efectivo, de tal manera se asegura que aquél recete sus productos”.
El propio Jara explica cosas muy similares en su libro Laboratorio de médicos : lo mismo que ocurre en Argentina sucede cotidianamente en España “con numerosos laboratorios sin que las autoridades judiciales españoles actúen”. Los grandes laboratorios no conocen fronteras y tienen prácticas parecidas a lo largo y ancho del “mundo globalizado”. Es la Internacional del Capital(y el mal)

¿Era aquello y es también esto? ¿No hay más? Sí hay más. Tomo pie en el excelente artículo de Milagros Pérez Oliva en el diario global-imperial del pasado martes 10 de julio [4].
Hace 8 años, en 2004, se supo que GSK [GlaxoSmithKline] había ocultado una información, apenas “un pequeño detalle”: entre los niños y adolescentes tratados con Paxil [5], un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina usado para tratar la depresión, se producía una mayor tasa de pensamientos y conductas suicidas.
Al ser descubierta, digámoslo así, la Big Pharma llegó a un acuerdo extrajudicial. Por él se comprometía a publicar todos los datos de sus estudios clínicos. “Todos” es todos. De hecho, en 2007 un cambio normativo en Estados Unidos obligaba a las farmacéuticas a publicar los datos de los estudios clínicos que realizaran. No algunos, todos los datos.
La nueva normativa permitió otro pequeño descubrimiento: GSK había ocultado también datos comprometedores de Avandia, un fármaco que se recetaba para tratar la diabetes. La propia Glaxo había iniciado en 1999 un estudio secreto para averiguar si el fármaco en cuestión era más seguro que Actos, de Takeda, otra compañía farmacéutica global que absorbió Nycomed y que cuanto menos presenta dos faltas ortográficas elementales en su página web [6].
Los resultados de la investigación fueron desastrosos para GSK: no solo no era más eficaz el fármaco de la competidora sino que el suyo presentaba un significativo mayor riesgo de daño cardiaco.
Los resultados, una obviedad desde cualquier punto de vista próximo a una honestidad básica, deberían haberse comunicado a las autoridades sanitarias. Pero no se hizo.
En lugar de ello, GSK hizo todo tipo de maniobras para evitar que trascendieran. Una investigación del The New York Times reveló en 2010 correos internos entre directivos de la Big Pharma en los que se advertía que los datos del estudio no debían ver, bajo ningún concepto , la luz del día (ni siquiera las sombras en noches estrellada).
Los riesgos de Avandia fueron confirmados, tiempo después, en un estudio independiente de un cardiólogo de Cleveland. GSK reconoció finalmente que conocía los riesgos de Avandia desde 2005. ¡Rectificar es de sabios!
¿Ya está? ¿Paz y más tarde gloria? No lo crean: una mentira más sumada a otras mentiras. Son sistemáticos. Investigaciones posteriores probaron que la compañía ya tenía conocimiento de los efectos adversos no declarados desde antes de su comercialización, en 1999, y no sólo permitió que se prescribiera sin ninguna advertencia sino que hizo todo lo posible por ocultarlo sabiendo que había alternativas más seguras para los pacientes. ¡La salud humana no cuenta en sus cuentas!

Sin perdón, sin piedad, con la cuenta de resultados siempre por delante, en esas manos estamos. Que Avandia mantuviera su cuota de mercado era una cuestión “estratégica” para GSK, en un momento, señala MPO, en que su portafolio estaba huérfano de nuevos productos. Lo demás es nota a pie de página para las plegarias familiares de los domingos.
Entre los documentos ahora conocidos figura un informe interno en el que la compañía evaluaba el coste que tendría la revelación de los efectos adversos: 600 millones de dólares entre 2002 y 2004. Ese fue el punto, no la salud de las personas ni la veracidad de la información y del conocimiento. Al capitalismo realmente existente esas consideraciones le parecen ruidos, palabras pueriles o enunciados asignificativos. Puro non sense. Como el Caroll de Alicia en tierra de maravillas o a través del espejo.
En el trasfondo de lo anterior, señala MPO, subyace el giro estratégico emprendido por muchos laboratorios farmacéuticos a finales de los ochenta del siglo pasado con la finalidad de incrementar los beneficios -¡toda vale por la pasta!-, “no por la vía de obtener nuevos y mejores fármacos, algo que resulta cada vez más costoso, sino por la de conseguir nuevas indicaciones para sus viejos medicamentos”. La estrategia incluye la creación artificial de enfermedades, el intento, culminado con éxito en ocasiones, de convertir “procesos naturales en la vida como la menopausia, la tristeza o la timidez, en patologías susceptibles de ser tratadas con fármacos”. En esa estrategia seguimos inmersos, no muy distanciada de los señalado por el Nobel Richard J. Roberts.
¡Me olvidaba! GlaxoSmithKline es la tercera mayor farmacéutica del mundo. Su facturación en 2010 fue de 33.998 millones de euros, un 10% más que los recortes (es decir, hachazos) que la troika gobernante y dominante y el gobierno servil ultraconservador de Rajoy y sus muchachos y muchachas pretenden imponer a la ciudadanía menos favorecida.

PS. Para no cargas las tintas en GSK -la situación señalada está lejos de ser un “caso singular”-, vale la pena recordar también el caso de Abbott, otra farmacéutica. Tomo de nuevo pie en el artículo de MPO: Abbott extendió el uso de un anticonvulsivo aprobado en 1983 para tratar la epilepsia y el trastorno bipolar a otras patologías en las que no tenía ninguna eficacia probada (como la agitación en ancianos con demencia senil). ¿Cómo lo consiguió? El laboratorio pagó durante unos diez años a médicos y residencias de ancianos para que prescribieran el fármaco.
¡Como unos angelitos bondadosos! Por si hubiera alguna duda: palabras del máximo responsable ejecutivo de la división del fármaco Paxil, Barry Brand, ante la junta de accionistas de GSK: “El sueño de todo comercial es dar con un mercado por conocer o identificar, y desarrollarlo. Eso es justamente lo que hemos logrado hacer con el síndrome de ansiedad social” [7]. Grandes aplausos, corazones exaltados. ¡Viva el mal, viva el Capital!

Notas:
[1] Lluís Amiguet, en la contra de La Vanguardia, 27 de julio de 2007. http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2007/07/27/pagina-64/60624346/pdf.html
[2] Para el comentario de Eduard Rodríguez Farré, véase ERF y SLA , La ciencia en el ágora. Mataró (Barcelona), El Viejo Topo, 2012.
[3] http://www.migueljara.com/2012/07/05/el-laboratorio-pfizer-creo-un-sistema-de-sobornos-a-los-medicos/
[4] M. Pérez Oliva, “Medicamentos en busca de enfermedad”. El País , 10 de julio de 2012, pp. 28-29.
[5] El Paxil era un viejo antidepresivo, la paroxetina. Como señala MPO, “volvía al mercado con nuevos ropajes y, por supuesto, nueva indicación”. Desde los foros de salud pública se criticó al laboratorio por esta manipulación. Respuesta de los responsables de GSK: culparon a la prensa por distorsión. ¡La mejor defensa es un ataque despiadado y falsario!
[6] La frase, faltas no excluidas: “Construyendo una compañia [sin acento] farmaceútica [¡con acento en la ‘u’1] global Nycomed se ha unido a Takeda en Octubre de 2011”. http://www.nycomed.com/es/takeda/
[7] Tomado también del citado artículo de Mercedes Pérez Oliva

lunes, 9 de julio de 2012

recuerdos de la infancia

Martin A. Conway, investiga la memoria; ha sido profesor en la UIMP Barcelona.

"Nuestro primer recuerdo es a los tres años y cuatro meses"

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Batallitas
¡Cuánto descubro sobre mí mismo -y sobre los 'mí mismos' de todos ustedes- en amena charla con el profesor Conway! Ya no volveré a decir que alguien tiene mala o buena memoria según su fidelidad a los hechos. Porque nuestra memoria no ha evolucionado para ser una mera caja negra de los datos de nuestra existencia, sino para dar coherencia a nuestra identidad en coherencia con la idea que nos formamos de nosotros mismos. Tenemos recuerdos -más o menos ciertos- para construir nuestro yo y desde él poder cooperar con los demás. Por eso a los mayores les encanta contar batallitas, aunque en el fondo no gocen tanto al contarnos su vida como al recontársela a su manera.


Cuál es su primer recuerdo?
Juego a fútbol en el jardín.

¿Cómo sabe que sucedió?
No sé. Nadie sabe si lo que recuerda sucedió en realidad. Tal vez sí jugué o tal vez oí un día a mi madre: 'Martin de niño jugaba a fútbol en el jardín', y me imaginé a mí mismo jugando a fútbol. Esa imagen sería falsa; pero el recuerdo, no.

¿Hay algún modo de distinguir en un recuerdo lo real de lo imaginado?
No, porque la verdadera función de la memoria no consiste en recordar lo real.

Entonces, ¿para qué nos sirve?
Para darnos identidad y construir nuestro yo. Si el recuerdo es real o no es secundario.

¿Un recuerdo falso es igual de útil?
Sirve también para forjar esa identidad propia que nos permite interactuar con otros yo y así poder cooperar y sobrevivir.

¿Pero usted se ve a sí mismo jugando?
En nuestro recuerdo evocamos una imagen de nosotros mismos no siempre veraz.

¿Nos recordamos más guapos?
Nuestra imagen en un recuerdo suele ser mejor que la real, pero sobre todo es coherente con lo que creemos ser. Si me creo guapo, en el recuerdo seré más guapo de lo que era; pero si me creo feo, pero listo, me recordaré así más que como era en realidad.

¿Por qué recordamos unas cosas y otras no?
Recordamos los episodios consistentes con el conjunto de nuestro discurso biográfico, que es el que consolida nuestra identidad.

¿Eres lo que recuerdas de ti mismo?
Construimos nuestra memoria e identidad a la vez y al hacerlo también limitamos y enmarcamos lo que llegaremos a ser. Recordamos en el presente nuestro pasado y al hacerlo también prefiguramos nuestro futuro.

¿Cómo?
Si me recuerdo jugando a fútbol ya prefiguro una identidad de fuerza física. Si, en cambio, prefiero evocarme jugando al ajedrez, me construyo una identidad más reflexiva.

¿Cómo sabe todo eso?
Experimentamos. Por eso, sabemos que el primer recuerdo de los individuos de sociedades individualistas es más temprano que el de sociedades más gregarias.

¿El primer recuerdo de los japoneses es más tardío que el nuestro?
En Occidente nuestro primer recuerdo evoca un episodio biográfico sucedido de promedio a los tres años y cuatro meses. En cambio, el primer recuerdo de los asiáticos suele referirse a episodios de los cinco años.

¿De antes no recordamos nada?
Constatamos que un niño de seis años, por ejemplo, recuerda episodios anteriores, pero luego los olvida y, a los 10 años, cuando le preguntas por un primer recuerdo, evoca uno de los tres años y cuatro meses.

Es fascinante.
Asia y Occidente siguen estrategias bioevolutivas de cooperación diferentes. La madre occidental habla a su hijo como individuo -así ya le inicia el yo- antes que la asiática.

¿Cuándo empezamos a tener yo?
A los 24 meses sucede algo en nuestro cerebro que nos permite empezar a reconocernos como yo en el espejo. Así arranca el proceso que nos permitirá distinguir entre el yo sujeto y el mí objeto, Y llegamos a distinguirnos poco a poco en el Yo muerdo, pero también en el A mí me mordían.

¿La memoria varía según la lengua?
Los bilingües, cuando piensan en su primera lengua, tienen un primer recuerdo anterior al que tienen si piensan en la segunda.

¡Es verdad! ¿Y por qué?
Está relacionado con el momento de aprendizaje de las palabras. Porque la palabra es la llave del recuerdo. Le diré una palabra y dígame qué le sugiere: Restaurante. ¡Pero no se lo piense! Diga lo que se le ocurra...¡Ya!

¿Restaurante? Me dormí en una cena.
Si puede evocarlo es porque conoce la palabra restaurante. Un niño no recuerda algo hasta que aprende la palabra llave con la que clasifica ese recuerdo. Antes también almacena recuerdos, pero no podrá evocarlos hasta que no aprenda su palabra llave.

Sólo puedes evocar haber ido en bici desde el día que aprendes a decir bici.
Por mucho que antes ya fueras en bici.

¿Por qué contamos nuestra vida?
Porque disfrutamos contándola: la naturaleza nos gratifica con oxitocinas cuando explicamos -y nos explicamos otra vez- nuestra vida a alguien y de ese modo también haremos que los demás nos cuenten la suya. Es una estrategia de cooperación.

Si es que te dejan meter baza.
...Por eso, la cultura -escuchar es educado- refuerza esa tendencia cooperativa.

Leí que hablar de uno mismo activa los mismos circuitos de placer que el sexo.
Cierto, pero, además, ese placer para el ego dura más que el del sexo.

¿Por qué los viejos pierden memoria?
En realidad no es que la pierdan. Lo que sucede es que, con los años, aprenden a disfrutarla más y mejor que los jóvenes.

¿En qué sentido?
Son expertos en utilizar su memoria para maximizar su bienestar. Han aprendido a seleccionar qué prefieren recordar y a reinterpretarlo eliminando las incongruencias de lo sucedido con la imagen que se han construido de sí mismos. No es que se mientan: es que saben cómo contarse qué pasó.

A veces la memoria de los mayores también coincide con los hechos.
Sólo a veces y sólo en parte, afortunadamente. Por eso, cuantos más años tienes, más disfrutas contando tu -y subraye ese tu- vida. Y cada vez más a tu manera.
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domingo, 8 de julio de 2012

Cuando el sexo es doloroso


LA VULVODINIA PODRÍA AFECTAR AL 16% DE LAS MUJERES

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    Cuando el sexo es doloroso
    La vulvodinia es en muchos casos crónica y provoca fuertes dolores. (Corbis)
    “Las mujeres siempre han ido al ginecólogo porque les dolía la vulva y les decían 'ya se te pasará' o 'es la edad', pero ya no se conforman”. Así de claro se expresa la doctora María Isabel Heraso, jefa de anestesiología de la clínica San Francisco de Asís de Madrid, que acaba de publicar el libro El sexo en la mujer. Según cálculos de la doctora, que ha extrapolado datos de otros estudios estadounidenses, unas 800.000 españolas (un 16% de las mujeres de entre 15 y 65 años) han sufrido vulvodinia alguna vez en su vida, un dolor vaginal que implica todo el suelo del periné y los genitales. Se trata de una dolencia que en muchos casos es crónica, no tiene una causa clara y no se diagnostica correctamente. “Se trata de un problema que ha salido a la luz muy recientemente y para el que el sistema sanitario no está preparado”, explica la anestesista.
    Antes la medicina sólo se dirigía al hombre. A la mujer se le ayudaba en el parto y puntoSegún Heraso la mayor parte de los casos no se tratan –“en el mundo sólo hay seis especialistas en esto”, asegura– y los pacientes viven en un peregrinaje continuo por el sistema de salud: “El ginecólogo les manda al dermatólogo, que puede tratar problemas de la piel, pero no neuropatías. Al final acaban en el psiquiátrico”. En muchos casos el dolor es crónico y, a largo plazo, puede ocasionar problemas de salud mental, como baja autoestima, ansiedad o depresión. En opinión de la doctora, la vulvodinia se está empezando a tratar a medida que la mujer tiene mayor influencia social: “Antes la medicina sólo se dirigía al hombre. A la mujer se le ayudaba en el parto y punto. Por suerte, las cosas están cambiando”.
    Aunque según el Congreso Americano de Ginecólogos y Obstetricistas (ACOG) “se desconoce totalmente la causa de la vulvodinia”, hay diversas teorías al respecto. Heraso cree que en muchos casos tiene un origen psicosomático debido a “prácticas sexuales traumáticas o violaciones”. Tal como explica la doctora, en muchos casos la vulvodinia está asociada a dolores de cadera, debido a que estas mujeres, que en muchos casos han sufrido, o sufren, experiencias sexuales dolorosas, “protegen de forma instintiva su sexo”, provocando vaginismo, un espasmo de los músculos que rodean la vagina y que aumenta el dolor.
    La vulvodinia, un problema médico
    Según el ACOG la vulvodinia puede ser el resultado de más de un factor, además de un historial pasado de traumas sexuales, entre los que se pueden encontrar infecciones, factores genéticos, espasmos, alergias, cambios hormonales, irritación de los nervios de la vulva o un uso excesivo de medicamentos de aplicación local.
    Según algunos investigadores, la vulvodinia debe tratarse como un problema médico, no psicológicoLa investigación sobre sus causas es escasa y, aunque se ha tendido a considerar que sus origen es psicosomático, hay científicos que afirman que se trata de un trastorno neuropático debido a una hipersensibilidad de los nervios de la zona vaginal. Es la conclusión a la que llegó un estudio de la Universidad de Michigan publicado en 2004, uno de los pocos que se ha hecho al respecto. Según la doctora Barbara D. Reed, autora principal de la investigación, la vulvodinia debe tratarse como un problema médico, no psicológico, ya que las mujeres que la sufren “son hipersensibles en la zona de la vulva, pero no solo en áreas que son atendidas clínicamente por los ginecólogos, también en zonas periféricas y otras que no tienen nada que ver con la vagina, como el deltoides, las espinillas o el pulgar”. Algo que podría ser señal de un problema neuropático mayor.
    En buscan de un sexo placentero para la mujer
    El orgasmo más frecuente es el fingido, para quitarse de encima al hombre cuanto antesSegún un estudio de la revista Obstetrics & Gynecology, citado por la doctora Heraso, un 22,2% de las mujeres sufre dolor en sus relaciones sexuales. La doctora insiste en que para muchas mujeres “el coito se convierte en un acto traumático”. Por ello insiste en la necesidad de educar a hombres y mujeres para que el acto sexual sea placentero para ambas partes. En su opinión, la penetración es muchas veces dolorosa para las mujeres, por múltiples razones: “Para que no duela tiene que haber una correcta lubricación, para la que es necesario una sensación de placer que sólo se logra a través de muchos preliminares que el hombre se salta en más de una ocasión. Además la mujer puede mantener posiciones dolorosas de forma inconsciente, por miedo al embarazo o como recuerdo de experiencias anteriores no satisfactorias”.
    En opinión de la doctora el sexo con dolor está mucho más presente de lo que creemos: “El orgasmo más frecuente es el fingido, para quitarse de encima al hombre cuanto antes. Pero esto es un callejón sin salida, pues si el hombre cree que lo está haciendo bien lo seguirá haciendo de la misma forma”. Por ello Heraso insiste en hablar de estas cosas en pareja, porque el sexo “es cosa de dos”.

    sábado, 7 de julio de 2012

    SER CASPOSO ES UNA ENFERMEDAD NACIONAL

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    Que vuelven las suecas


    Se me acerca muy ufano mi jubilado falangista preferido y me dice:
    –Malvar, te invito a una copa si pones una cosa que te voy a decir en el periódico ese rojo de mierda en el que escribes.
    –A ver.
    -No os preocupéis, españoles –imposta la voz–, que España siempre se hunde en primavera para resurgir en verano.
    Como no está la crisis para despreciar una copa, acepto el envite/convite, barruntando que don Andrés se refiere al 14 de abril (hundimiento) y al 18 de julio (resurgir).
    –¡Qué borrico y retorcío has sido siempre, Malvar! ¡Que no, hombre! ¡Que me refiero al verano, a las suecas!

    Acabáramos. ¡Las suecas! La sueca. Un vendaval de memoria me retrotrae de repente a las playas de mi infancia, y me acuerdo de las suecas, de la sueca rubia y alta como fiordo, que venía a España a ponerse roja de sol y morada de jumilla y sexo. O eso fantaseaban nuestros reprimidos padres. “¡Hijo, mira! ¡Mira la sueca, qué puta va! ¡Si no estuviera aquí tu madre…!”. Y con esa frase parca, el español desmontaba todo el pensamiento feminista que Pirineos arriba iba destejiendo Simone de Beauvoir enrabietada.
    El mito de la sueca tenía una parte de verdad. Como apunta don Andrés, la sueca, el turismo, el verano, salvaban cada año a aquella yerma España de las tediosas y hambrientas primaveras de pertinaz sequía.
    De la parte falsa del mito, la sexual, emergía el latin-lover, un señor bajito, cetrino y con bigote que presumía en septiembre, de vuelta a la oficina, de haberse follado a la sueca.
    -¿Y en qué le hablabas a la sueca, que tú no sabes inglés ni sueco ni sabes ná, Vito Manué? –preguntaba siempre un listo.
    -El lenguaje del amor es universal –sonrisa de dientes tabaqueros.
    En el café de Chinitas
    Dijo Paquiro a su hermano:
    “Soy más valiente que tú,
    Más torero y más gitano”.
    El mito del latin-lover nace del complejo de inferioridad del español franquista, cuando el español intuye que está en el mapa de Europa sin ser Europa, que es la almorrana del continente, y se venga de Europa diciendo que se ha tirado a la sueca, que ha raptado a Europa cual Zeus transformado en toro y le ha echado cinco sin sacarla.
    "El rapto de Europa", de Rembrandt.
    Esto del complejo rojigualda del latin-lover, el bajito presuntamente superdotado, lo he documentado en el curso de mis innumerables viajes, constatando que España es el único país del mundo donde se vindica la Regla de la L.
    Al escuchar a mi falangista Andrés decir lo de la sueca, me doy cuenta de que vuelve a resucitar en nosotros el fanfarrón latin-lover como espita de nuestros complejos, porque volvemos a saber que no somos UE a pesar de estar en el mapa de la UE, porque nos creíamos el euro y ahora Merkel nos dice que solo somos la almorrana del euro, y porque don Andrés me sugiere volver a salvar el honor y la economía españoles por vía vaginal sueca.
    Le recuerdo a don Andrés, además, que la mujer española es ya un ente científicamente demostrable, no como en sus gloriosas juventudes. Por lo tanto, ahora ya también existe el sueco, igualmente alto y rubio, bien apañado y limpito, y la igualdad de sexos lo hace igualmente apetecible para rescatar España a polvos.
    Pero aquí me callo, porque don Andrés tiene hijas y nietas, todas muy decentes, y está a punto de sufrir un pasmo, un ictus, un carcinoma y un infarto simultáneos. Al cambiar la sueca por el sueco para salvar España, la gesta viril se le ha travestido violación fuenteovejunera, o casi.
    De vuelta a casa, rebusco en la biblioteca compilaciones de artículos de Cela, Ussía, Umbral y otros clásicos de la época, y enseguida encuentro dos que se titulan Las suecas, tres La sueca y uno Que vienen las suecas. Al releerlos ahora, suenan rijosos, resentidos, sucios, acomplejados, reprimidos, tristísimos. Y atisbo que deberíamos idear otra manera de salvar España. Aunque no sé si el gobierno estará por la labor.
    Pajares y Esteso, iconos casposos del latin-lover.
    Tras seis décadas de sol, la que ha salido ganando en todo esto es la difamada sueca, porque este año, en lugar del casposo latin-lover, le va a poner el jumilla un joven ingeniero aeronáutico de sonrisa cum laude, y la socorrista que la salve de morir devorada por las medusas será doctora en medicina con tres masters en Harvard y cuatro idiomas. Y es que, eso sí, en lo referente a camareros y socorristas, España ha avanzado una barbaridad. Olé nuestras panderetas.


    LOS GAYEGOS SON FELICES MATANDO

    La Xunta permite sacrificar caballos salvajes que no lleven microchip

    Medio Rural autoriza el envío de los animales al matadero para su “destrucción”

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      Caballos salvajes en la Rapa das Bestas de Sabucedo. / CARLOS PUGA


      ¿No podrian enviarlos a otros paises o regiones donde no hay caballos salvajes para repoblar Europa.?

      Será que la inteligencia no les da,porque hasta podrían venderlos...

      Mi padre decía que dios había puesto a los españoles sobre la tierra para que pudieran descansar los animales...no es el caso,los puso para que los mataran(toros,cabras,cerdos,galgos )y eliminar la competencia.
       

      viernes, 6 de julio de 2012

      blanqueate el culito que negro no me gusta

      Blanqueamiento anal, nueva tendencia estética de famosos y americanos

      Se puso de moda entre actores porno y ahora es un hit en las clínicas estéticas del otro lado del charco. Médicos y cirujanos nos cuentan métodos, pros y contras de esta técnica de belleza

      Glady de la Cruz
      Blanqueamiento anal.
      Blanqueamiento anal.
      Parece increíble, pero es totalmente cierto. Las pocas personas que hayan oído hablar de ello, será por un monólogo de Paco León de hace un par de años. Pero es totalmente cierto. El blanqueamiento anal existe. Lo que empezó como un rumor entre círculos del mundo del cine porno, se convirtió en una moda cuando Paris Hilton admitió haberse sometido a este tipo de cirugía.
      El blanqueamiento anal, -del inglés, ‘anal bleaching’-, consiste en, como su propio nombre indica, someterse a un tratamiento para que la zona que rodea el ano se aclare. Casi siempre suele ser por cuestiones estéticas. De hecho, toda esta historia empezó cuando una actriz porno se dio cuenta de que la zona perianal la tenía muy oscura. Y no le gustaba cómo quedaba, por lo que intentó buscar una solución.
      “El sobrepeso o el roce de la piel son algunos de los factores que influyen en el oscurecimiento de la piel”
      En la actualidad, es una de las tendencias más populares en las clínicas de Miami, junto a la depilación brasileña, y suelen tratarse tanto hombres, como mujeres. Guillermo Aldana, el director de Aldana Laser en Venezuela, afirma que existen diversos factores para que la zona genital y perianal tienda a oscurecer: “La edad, el roce de la piel con la ropa muy apretada, el sobrepeso, embarazos, o cambios hormonales son algunos de ellos”. El doctor Pablo González, añade que “son áreas muy húmedas, y sensibles a los cambio hormonales y de peso, que son mucho más pronunciados en mujeres de piel trigueña y posterior al embarazo”.
      Por estas razones muchas las mujeres se someten a esta práctica, que no siempre son quirúrgicas, ya que existen diferentes métodos.
      Diversos métodos
      Al ser una práctica de cierta popularidad en lugares como Miami, Colombia o Venezuela, ya existen diversos métodos para el blanqueamiento anal: cremas, peelings químicos o tratamientos con láser.
      El primero de estos métodos es la aplicación de una crema específica con funciones blanqueadoras. ESTRELLA DIGITAL contactó con William Kercher, de la empresa South Beach Skin Solution, que se encarga de fabricar ese tipo de cremas. “Puedes hacerlo con total seguridad en tu casa, aplicando el gel de forma suave sobre la zona”, explica. También advierte que algunos productos similares utilizan algunos elementos químicos “muy dañinos para el cuerpo humano, como la hidroquinina y el mercurio, que pueden tener efectos secundarios”, por lo que hay que tener mucho cuidado a la hora de elegir una buena crema blanqueadora.
      El doctor Aldana afirma que para el blanqueamiento genital y anal, “en tiempos pasados, se usaron peelings químicos de diferente composición, como ácido glicólico, ácido mandélico y hasta fenol. Con estos procedimientos, se logran buenos resultados, pero son dolorosos”. Por eso su clínica se especializó en la Tecnología Láser.
      En este caso, el procedimiento se hace tras un estudio de la piel, después de determinar la condición en la que se encuentra, para escoger qué tipo de láser utilizar: o bien de pigmento específico o láser quirúrgicos. Se realiza en dos o tres sesiones, dejando un período de descanso de tres semanas entre sesión y sesión. El láser “interactúa con el pigmento que genera la mancha, oxidándola y disminuyendo su concentración en la zona, con lo cual generamos su blanqueamiento”, cuenta el doctor. Este tratamiento se complementa con la aplicación de cremas emolientes en casa durante diez días. Este procedimiento cuenta con la ventaja de ser más eficaz que el uso de las cremas blanqueadoras, y además su tiempo de recuperación es más rápido y menos molesto para el paciente.
      Efectos secundarios
      “Las contraindicaciones más comunes son las quemaduras, el incremento de la coloración, o las infecciones bacterianas”
      Pablo González, de la clínica Venus Touche, hablando de las distintas técnicas de blanqueamiento, como la cremas o el láser de radiofrecuencia, afirma que “no generan ningún tipo de incapacidad”, y que los efectos son “mínimos”, entre los que se encuentran la  irritación temporal”.
      En cuanto a la tecnología láser, el doctor Aldana asegura que “bien usada, está exenta de efectos secundarios”, pero en ocasiones, en malas manos pueden surgir algunas complicaciones, de las cuales, “las más comunes son las quemaduras, el incremento de la coloración, o la infección secundaria”. Es decir, que pueden surgir complicaciones que se traducen en un exceso de blanqueamiento, algo que quedaría antinatural. Lo que se busca es un tono rosáceo acorde al tipo de piel.
      Las infecciones son otro punto en contra de este tipo de procedimientos. Sobre todo si las condiciones higiénicas del spa o de la clínica son cuestionables, los pacientes están expuestos a coger alguna infección bacteriana, como el herpes, lo que podría hacer difícil y dolorosa la evacuación.
      El ginecólogo Jorge Alberto García argumenta que “siempre existe la posibilidad de alguna reacción alérgica a los componente de la crema. Hasta ahora no se han presentado complicaciones, sin embargo en la medicina la palabra ‘nunca’ no se debe usar”.
      Miami, Venezuela y Colombia, donde más se aplica
      Si tuviéramos que hacer un ránking de lugares donde más se da este tipo de tratamientos, a la cabeza estaría Miami, la meca de las clínicas de cirugía estética y donde empiezan todas las modas.
      Sin embargo, Venezuela y Colombia también son países en los que se conoce de forma generalizada este tratamiento, ya que por las características de la piel de los habitantes de la zona, suelen ser más personas más afectadas por el oscurecimiento de la piel.
      En España todavía no se conoce del todo este tratamiento, pero el doctor William Kercher confirmó que, aunque su empresa no tiene salones de belleza en nuestro país, han realizado numerosos envíos a España, por lo que un pequeño porcentaje de españoles han podido someterse a un blanqueamiento anal.