sábado, 19 de abril de 2014

LO SIENTO,UN CORDERITO PATAGONICO A LAS BRASAS SIN NINGUN RITO ESTA BUENISIMO...DEJEN DE LEER MI BLOG SI LES MOLESTA


Con la iglesia hemos topado, amigo cordero: la religión por encima de derechos y compasión

Dinamarca se ha sumado a Islandia, Polonia, Noruega y Suecia en la prohibición de sacrificar animales para consumo humano sin aturdimiento previo, según rituales como el Halal (musulmán) y el Kosher (judío). En España, sin embargo, solo en Mercabarna un 35% de corderos y terneras se degüellan según la sharia o ley islámica.
Coincidiendo con la Pascua cristiana, donde en Italia es tradicional el consumo de corderos, Igualdad Animal ha presentado una nueva investigación en granjas y mataderos de aquel país, ofreciendo impactantes imágenes de corderos degollados sin aturdimiento previo. El vídeo de la investigación forma parte de la campaña “Salva un cordero”, que el año pasado logró reducir en un 40% el consumo de corderos durante la Pascua italiana.
Cordero degollado sin aturdimiento previo, según el rito halal. Foto: © Jonás Amadeo Lucas / TheAnimalDay.org
Cordero degollado sin aturdimiento previo, según el rito halal. Foto: © Jonás Amadeo Lucas / TheAnimalDay.org
“A todos los que matáis en nombre de un dios, os espero en el infierno” (Lucca Capiotto)
Vaya por delante mi respeto a las diferentes creencias religiosas, y junto a él mi rechazo a toda práctica que suponga maltrato físico o emocional para un ser vivo, la imponga la fe, un gobierno, una secta o una voz que suena en nuestro interior. Aclaro también que estoy en contra de sacrificar a un ser vivo para comérselo, sea su agonía laica o piadosa.
Dinamarca, siguiendo el ejemplo de Islandia, Polonia, Noruega o Suecia, entre otros, prohibió el 17 de febrero el sacrificio de animales según rituales que no permiten su aturdimiento previo. La nueva ley impide que se acabe con la vida de vacas, terneros, pollos o cualquier criatura comestible por “no impura” utilizando los métodos Kosher (judío) y Halal (musulmán), ordenados por sus respectivas religiones. El viceministro israelí de asuntos religiosos la calificó de antisemita, los islamistas dijeron que atenta contra sus derechos, tacharon al Gobierno de poco democrático e invitaron al boicot de productos daneses. En ambos casos insisten en que aturdir a los animales es incompatible con las normas de su fe. Con la Iglesia hemos topado, otra vez, amigo cordero. Superada la quema de gatos por parte de la católica en la Edad Medía al considerarlos demoníacos (Mahoma los quería porque su gata Muezza le salvó de la mordedura de una serpiente), nos encontramos con la tortura de aves y mamíferos de la mano de judíos y musulmanes en una especie de deja vu sangriento y secular.
El Kosher viene descrito en el Talmud, libro judío de leyes orales y tradiciones; el Halal en la Sharia, código de conducta según el derecho islámico. Esos textos recogen requisitos para el sacrificio de las criaturas destinadas al consumo de su carne y niegan el aturdimiento antes del degüello. Imaginemos que somos una vaca a la que van a matar sin ofender a Alá ni a Jehová. Nos inmovilizarán, tal vez aprisionándonos entre las paredes de un corral metálico, y nos sujetarán la cabeza. El desangrado total es una pieza clave en este mandamiento divino, así que nos colgarán de las patas traseras para asegurar una buena hemorragia. Mirando a La Meca en un caso y ante un rabino, en el otro, nos seccionarán de un tajo la tráquea, el esófago, la yugular y la carótida, la espina dorsal ha de quedar intacta. Y nosotros, o sea, esa vaca, obedeciendo al Corán o La Torá, lo estaremos viendo y sintiendo. Cada golpe de hierro, cada centímetro de acero, cada bocanada más de sangre y menos de aire. El olor de nuestra muerte. Ahorrarnos un instante de pánico y dolor sería pecar, y entre la hipotética condena propia o el seguro tormento ajeno, el segundo le incomoda  menos al único que puede decidir en este cruel binomio: el hombre.
Entre  diez y quince segundos, las ovejas y cabras. Unos sesenta, las vacas y el doble, las terneras. Tiempo de sufrimiento, digo. Eso asumiendo, claro, que el matarife sea hábil, que no tenga un mal día o no se haya distraído, que el animal no se mueva, etc. Así que partiendo de estos mínimos podemos llegar a varios minutos de agonía, terrible, pero eso sí, virtuosa para los verdugos y clientes de la cruenta y prolongada ejecución. ¿Podemos comprender que el segundero del reloj marcará eternidades en cada movimiento para los degollados? ¿Podemos?
Judíos y musulmanes aseguran que a los animales les evitan con sus métodos un sufrimiento presente en los que incorporan aturdimiento (sic). ¿Cómo? Si le clavamos una aguja a un ciudadano inconsciente y a otro que no lo está, ¿cuál chillará? La mentira tiene las patitas cortas y el traspiés se llama contradicción. En las condiciones para un sacrificio Kosher se dice: “No desollar previo a la insensibilidad”. ¿No quedamos en que no les dolía? Cristophe Buhot, presidente de la Federación de Veterinarios Europeos (ni rabino ni ayatolá, veterinario), indicó que con estos rituales la pérdida del conocimiento es lenta y el animal está estresado durante todo el proceso. Claro que duele, claro que aterra, ¿cómo no va a hacerlo?, tanto como que la ciencia y la decencia se arrodillen ante la falsedad y el miedo.
Estos códigos de costumbres incluyen deberes o prohibiciones que en España, como en otros países donde el Talmud o la Torá no son textos incuestionables a los que se les debe acatamiento y sometimiento, nos merecerán respeto, aunque creamos anacrónico o descabellado que transgreda la ley tomar un vino kosher tocado de cualquier manera por un gentil, comer y beber con la mano izquierda o bostezar durante la oración. Respeto, sí, pero sólo a veces, porque hay otras reglas que por atacar derechos fundamentales, por vulnerar la ley y retrotraernos al pasado son inadmisibles y directamente constituirían delito de llevarse a cabo aquí. Hablo por ejemplo de las Ofensas Hadd, que en ciertas regiones islámicas imponen la pena de lapidación o azotes por infidelidad conyugal o la amputación de una mano al ladrón.
Sabemos que si un afgano islamista residente en Calatayud azota a su esposa porque ella coqueteó con el cartero, sería juzgado y sentenciado de acuerdo a nuestro Código Penal, que es también el suyo, le guste o no, por mucha Sharia que haya leído. Y eso no es despreciar otras costumbres, no es burlarse de la interpretación de su doctrina religiosa, es algo más mundano y fundamental, algo que tiene prioridad sobre cualquier credo, sobre cualquier dogma: el respeto a los derechos de los demás, a la libertad, a la vida. Y necesitamos, exigimos, que los ataques a esos bienes inalienables sean sancionados porque es la única garantía que tenemos para proteger a los que, en condiciones de inferioridad, indefensión o desamparo, resultan víctimas propiciatorias. Y también, por supuesto, porque el progreso moral y científico nos demandan que esos principios -no los abusos- adquieran carácter universal y que el conocimiento -no el oscurantismo- sea puesto a su servicio. ¿O es que alguien se declara partidario del ensañamiento?, ¿alguno inclinado a prolongar el dolor de un ser inocente? Todo eso pretende la ley, nuestra ley. O no, a veces, no siempre, según, depende…
La Ley 32/2007 vigente en España sobre el “Cuidado de animales, en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio”, dictamina en su Artículo sexto que: “Las instalaciones y los equipos de los mataderos, así como su funcionamiento, evitarán a los animales agitación, dolor o sufrimiento innecesarios”. Pero unas líneas después llega la aberración en forma de exclusión, porque contempla que: “Cuando el sacrificio de los animales se realice según ritos propios de Iglesias, Confesiones o Comunidades religiosas inscritas en el Registro de Entidades Religiosas, y las obligaciones en materia de aturdimiento sean incompatibles con las prescripciones del respectivo rito religioso, las autoridades competentes no exigirán su cumplimiento siempre que las prácticas no sobrepasen los límites del artículo 3 de la Ley Orgánica 7/1980 de Libertad Religiosa”,que dice: “El ejercicio de los derechos dimanantes de la Libertad Religiosa y de Culto tiene como único límite la protección del derecho de los demás al ejercicio de sus libertades públicas y derechos fundamentales, así como la salvaguardia de la seguridad, de la salud y de la moralidad pública, elementos constitutivos del orden público protegido por la Ley en el ámbito de una sociedad democrática”.
Entonces, no ser sometido a un sufrimiento evitable, ¿no es un derecho fundamental?, ¿o tal vez el sistema nervioso de una ternera sacrificada en Mataró funciona si el matarife nació en Jaén y se anula si lo hizo en Teherán? Lo de la moralidad pública se las trae, no sabemos si es que la vaca tiene que agonizar con las ubres tapadas. Un dato: en Mercabarna, donde un 35% de corderos y terneras se degüellan según el rito islámico, utilizan un box giratorio para el ganado vacuno prohibido en el Reino Unido desde 1992 por razones éticas y de bienestar animal.
¿Qué es todo esto?, ¿una ruleta macabra en la que se evita la angustia de seres inocentes “de vez en cuando”?, ¿el reconocimiento de que una creencia religiosa está por encima del maltrato a un ser vivo?, ¿o simplemente una farsa en la que un mercado lucrativo y la trastienda del miedo comparten escenario con una justicia que, llena de resquicios, pretende nadar y guardar la ropa? La Comisión Europea, al establecer una normativa obligando al aturdimiento, demostró modernidad y valentía; cuando redactó la excepción para los degolladeros regidos por preceptos religiosos hizo gala de una profunda cobardía y primitivismo. Y España secunda las últimas. 
Las declaraciones en Francia de Dominique Langlois, presidente de la Asociación Nacional Interprofesional del Ganado y de la Carne, hablan de un engaño a los consumidores: en ciertos mataderos se sacrifica a todos los animales siguiendo el rito del desangrado. Las partes delanteras y las vísceras se envían certificadas a las carnicerías musulmanas, en tanto que las traseras van a parar al círculo normal sin que el cliente final sepa de qué forma ha muerto esa criatura. Mohamad Moussaoui, presidente del Consejo Musulmán de Francia, apuntó que la idea de etiquetar la carne halal o kosher fomentaría el resentimiento contra ambas minorías. Palabras suyas: “Estigmatizaría a musulmanes y judíos como las comunidades que no respetan los derechos de los animales y eso generaría tensiones”. No necesita mayor explicación.
La globalización y el multiculturalismo no pueden ser sangrientos. La solidaridad con los pueblos y el respeto a sus costumbres, algo necesario y enriquecedor, no deben traducirse en legitimar la crueldad porque forme parte de su acerbo, ha de ser condenada sin que quepa una sola justificación o exención. En Dinamarca, como en España. Ni una sola.

viernes, 18 de abril de 2014

¿Es realmente necesario el uso del sujetador?

Un estudio realizado en Francia desvela que la utilización de esta prenda interior femenina es una falsa necesidad

Un estudio publicado en Francia y realizado durante más de 15 años ha desvelado que el uso del sujetador no conlleva ningún beneficio para las mujeres e, incluso, puede ser causar daños en el pecho.
«Medica, psicológica y anatómicamente, el pecho no se beneficia de la privación de gravedad» asegura Jean-Denis Rouillon, un profesor de la Universidad de Franche-Comté en Besançon.
En el estudio realizado en el hospital de la Universidad, Rouillon, que no menciona nada del tamaño del pecho, ha examinado el pecho de más de 300 mujeres entre 18 y 35 años tomando nota de cómo la sujeción adicional provista por el sujetador afectaba al cuerpo a lo largo del tiempo.
Rouillon descubrió que las mujeres que no usaban sujetador se beneficiaban a largo plazo al desarrollar más tejido muscular con el que dar sujeción natural al pecho. Igualmente, se dio cuenta de que los pezones se elevaban en relación a los hombros en las mujeres que no usaban sujetador. Debido a la utilización de esta prenda íntima y los materiales con que son fabricados impiden la creación de tejido muscular y puede, incluso, acelerar la caída del pecho.
Sin embargo y a pesar de las conclusiones de su estudio, Rouillon afirma que sería peligroso aconsejar a todas las mujeres que dejen de usar el sujetador, ya que la muestra de mujeres utilizada para el estudio «puede no ser representativa de toda la población femenina».

Misterios paleogenéticos

 Por Martín Cagliani *
En la ciencia ficción y en la fantasía abundan historias en las que los humanos comparten el mundo con muchas especies inteligentes. Pueden ser los elfos, los enanos y los hobbits de Tolkien; los klingon y los vulcanianos de Star Trek; o los wookiees de Star Wars. A la vez, la ciencia no para de buscar vida inteligente en otras partes del universo. Pareciera ser que los humanos se sienten solos en este pálido punto azul que es el planeta Tierra. Tal vez la explicación esté en que no siempre estuvimos solos, porque hace unos 100 mil años el Homo sapiens compartía el planeta con, al menos, cuatro primates inteligentes, y sí, también eran humanos, pero de especies distintas de la nuestra.
La más conocida de todas es la del Homo neanderthalensis, el Hombre de Neandertal, que evolucionó hace unos 200 mil años en Europa, se expandió por Eurasia y terminó extinguiéndose hace unos 30 mil años. Nosotros, los Homo sapiens, aparecimos hace unos 200 mil años en Africa, y nos expandimos por Eurasia antes de que ellos se extinguiesen, por lo que convivimos en espacio y tiempo.
En 2004 el mundo científico se sorprendió al descubrir una nueva especie humana, muy diferente de la nuestra. Eran diminutos como Bilbo, el hobbit que hoy en día se está haciendo famoso en el cine. Se trata del Homo floresiensis, que se extinguió apenas hace unos 18 mil años, y vivió en la Isla de Flores, en Indonesia, donde posiblemente convivió con los Homo sapiens poco tiempo antes de extinguirse.
Pero más se sorprendió la comunidad científica cuando en 2010 se dijo que junto con nuestra especie, y los neandertales, había un Homínido X viviendo en Asia. Se lo conoce tan sólo por un fragmento de dedo de unos 30 mil años descubierto en la cueva de Denisova, en Siberia. En un principio se pensó que sería neandertal, ya que en la misma zona hay abundantes restos de ellos, pero tras un análisis genético la evidencia apuntó a una población totalmente distinta, que desde entonces se conoce como denisovanos.
Ahora, el misterio se vuelve cada vez más grande, ya que anunciaron hace poco en Nature (18/12/13) la secuenciación de un genoma neandertal de muy alta calidad, el más completo desde que se inició el Proyecto Genoma Neandertal en 2006, y que permitió responder muchas preguntas, pero abrió tal cantidad de incógnitas que llevará años poder desentrañarlas. El enigma más llamativo, sin embargo, es que permitió descubrir la existencia de otra especie humana más que convivía y se cruzaba con neandertales, denisovanos y Homo sapiens.

EL COMPAÑERO TONTO

Hasta hace unos quince años, tan sólo teníamos un pariente cercano inteligente, que era el neandertal. Por lo que los misterios asociados a él fueron uno de los principales motores de la paleoantropología. Así fue que las principales excavaciones paleoantropológicas fueron en Europa, y los primeros estudios genéticos realizados en fósiles se hicieron con huesos neandertales.
Por aquellos tiempos incluso se dudaba de su inteligencia. Pero en la última década se han realizado gran cantidad de descubrimientos desde la arqueología, la paleoantropología y desde la genética. Tanto que se pudo pintar el retrato de un neandertal inteligente, que creaba obras de arte, tenía una tecnología de piedra refinada, y que al momento de su desaparición –hace unos 30 mil años– no tenía nada que envidiarles a nuestros antepasados Homo sapiens de la época.
Ambas especies evolucionaron en ambientes geográficos totalmente dispares, los neandertales en regiones montañosas y boscosas de Europa, y los sapiens en la sabana africana. Esto hizo que tuviesen un aspecto físico diferente, y seguramente también tuvo impacto sobre la sociedad de esas poblaciones. Pero, al parecer, no les impidió entrar en contacto cercano.
En ayuda de la paleoantropología llegó la genética, que ya había avanzado mucho tras el Proyecto Genoma Humano, terminado en 2003, que consiguió secuenciar el genoma completo de un ser humano actual. Es decir, conocer cada uno de los genes que tenemos en nuestro cuerpo. Ese primer proyecto llevó 10 años, pero hoy en día la tecnología ha avanzado tanto que apenas se necesitan unas horas para secuenciar un genoma entero de cualquier persona.

PROYECTO GENOMA NEANDERTAL

En 2006, el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, en Alemania, al mando del famoso genetista Svante Pääbo, junto con la compañía de biotecnología 454 Life Sciences, anunciaron que intentarían conseguir el genoma neandertal. O sea, la totalidad de la información genética que definía a esa especie humana, y llamaron a la gesta Proyecto Genoma Neandertal.
No es lo mismo estudiar los genes de una persona actual que los de una especie que se ha extinguido hace 30 mil años. Tengamos en cuenta que a los neandertales los conocemos por los huesos de sus muertos, que gracias a que se han fosilizado llegaron hasta nosotros. Cuando un ser vivo muere, el ADN no vive por siempre en sus huesos. Se va degradando con el paso del tiempo, y más en climas cálidos y secos. Así que no es tarea sencilla obtener ADN de los fósiles. Costó en un principio obtener y secuenciar las primeras muestras, pero en 2010 se logró el primer genoma neandertal completo, aunque no de muy buena calidad.
Ahora, se ha anunciado en Nature (18/12/13) el primer secuenciamiento de alta calidad, es decir, casi igual al que se puede obtener de una persona actual. Esto ha permitido compararlo con los genomas de otros neandertales obtenidos en estos años, y con los de los otros humanos como los denisovanos, lo que ha llevado a pintar una red de relaciones entre los Homo sapiens y diferentes homínidos, incluyendo a uno del que la ciencia ni siquiera sospechaba que existía.

EN UNA CUEVA DE SIBERIA

En la falda de las montañas Altai, en el sur de Siberia, se encuentra la cueva de Denisova. Fue excavada durante décadas por arqueólogos rusos, pero fue en 2008 que dieron con algunos fragmentos de huesos fósiles. La cueva fue habitada durante 125 mil años, pero esos fragmentos son de un período que va desde hace 50 mil a 30 mil años.
Todos los fragmentos de hueso fueron enviados al Instituto Max Planck para que les hiciesen análisis genéticos. Querían saber si eran de Homo sapiens o de neandertales. La sorpresa fue que eran casi todos neandertales, menos uno que tenía un genoma distinto del nuestro y del neandertal. Una especie nueva, a los que por ahora, ante la falta de más evidencias físicas, se los llama denisovanos.
El genoma denisovano se obtuvo del fragmento de un dedo meñique de una mujer apodada Mujer X. El análisis y la comparación de este genoma con los de humanos actuales de diversas partes del mundo evidenciaron que muchos asiáticos actuales conservan genes denisovanos, por lo que serían descendientes de humanos que se relacionaron con ellos.
Incluso poblaciones indígenas de Australia y Nueva Guinea tienen genes denisovanos, lo que lleva a concluir que sus antepasados eran marineros avezados hace 50 mil años, ya que tuvieron que cruzar la llamada Línea de Wallace, una de las barreras biogeográficas más grandes del mundo, formada por una poderosa corriente marina que bordea la costa de Borneo, e impide que plantas y animales crucen esa frontera, y la que marca la gran diferencia que se ve entre la fauna de Asia y la de Oceanía.
Pero existe un cuarto linaje genético que no es ni denisovano, ni neandertal, ni sapiens, pero que sin embargo se conserva en los genes de denisovanos, sin ser un ancestro, sino porque se cruzó con ellos y les dejó genes de regalo, del mismo modo que hicieron los neandertales y denisovanos con nosotros.

PALEOGENOMAS

Los primeros estudios paleogenéticos eran en base al ADN mitocondrial, mucho más fácil de obtener de los fósiles, pero que cuenta con menos información genética del organismo, y también puede abarcar menos de la historia evolutiva de ese individuo. Sólo puede contar la historia de su madre, y del linaje materno, ya que se obtiene de las mitocondrias, que son estructuras de las células que se ocupan de la producción de energía, y el ADN ubicado allí se pasa sólo a través de la línea materna. El ADN nuclear se obtiene del núcleo de la célula y contiene material de ambos padres del individuo, y de todos sus ancestros, así que aporta una visión de la historia evolutiva de una población mucho más precisa.
Para que se entienda la diferencia entre ellos, baste decir que el ADN mitocondrial tiene sólo genes que se ocupan del transporte y el manejo de la energía que alimenta a nuestro cuerpo. El ADN nuclear es cientos de veces más grande y es el que tiene el código completo, que no se ocupa de una sola cosa, sino de todo el funcionamiento del organismo.
Pero en los últimos años se ha visto una revolución en la habilidad para obtener genomas nucleares de muestros fósiles, y más revolucionarios son los avances en la tecnología para secuenciarlos, es decir, para leer la información del código genético. La primera sorpresa del Proyecto Genoma Neandertal fue el descubrir que hubo intercambio genético entre los neandertales y nuestros antepasados sapiens.
Los humanos actuales (no africanos) se sabía que compartían entre el 1 el 4 por ciento de su ADN con los neandertales. Ahora, con el nuevo secuenciamiento anunciado en Nature, se ofrece una estimación más confiable del aporte de los neandertales al genoma humano, y es del 2 por ciento. Los africanos tienen casi nada de genes neandertales, seguramente porque nuestra especie se originó allí y se cruzó con los neandertales sólo en Eurasia. Los pocos genes neandertales que se descubrieron fue entre los yoruba, del oeste de Africa, pero no los recibieron de forma directa, sino que los consiguieron porque tuvieron un flujo de genes con poblaciones euroasiáticas hace unos 10 mil años.
Ahora, el hueso neandertal del cual provino este nuevo genoma de tanta calidad proviene también de la cueva Denisova, datado en unos 50 mil años de antigüedad, por lo que habría vivido varios miles de años antes que la Mujer X denisovana. Se pudo estimar que neandertales y denisovanos evolucionaron a partir de un ancestro común hace unos 400 mil años, y se separaron del linaje humano que derivó en nosotros hace unos 600 mil años.
Pero lo más provocador del estudio publicado en Nature, firmado por Kay Prüfer y una gran cantidad de colegas, resulta del descubrimiento de que estos grupos humanos tenían relaciones carnales con un grupo totalmente desconocido, del que no se tenía noticias, sólo conocido a través de la impronta que dejaron en los denisovanos. El análisis de esa herencia que dejaron sugiere que la separación de sus respectivos linajes evolutivos habría ocurrido hace unos 900 mil años.
Los autores del estudio opinan que muy posiblemente el Homínido X sea en realidad un Homo erectus, del que todavía no se ha obtenido ninguna muestra de ADN. Los Homo erectus son nuestros antepasados, que vivieron en Africa, Asia y Europa, entre 1,8 millón de años y 50 mil años atrás, en algunas regiones se extinguieron antes que en otras, dando lugar a nuevas especies, como nosotros, los neandertales, y denisovanos.

GENES CUENTACUENTOS

Ahora, una cosa es poder secuenciar los genomas de estas poblaciones y ver las diferencias que tienen, y otra muy distinta es analizar a fondo esos genes y ver qué hacen. Es decir, que si heredamos genes de neandertales, denisovanos y los nuevos Homínidos X, será esencial saber para qué sirven y por qué es que se han transmitido de una generación a otra. Ese es un trabajo que recién se desarrolla, aunque marcha más lento. Por ejemplo, se sabe que los neandertales nos han pasado a nosotros y a los denisovanos genes asociados al sistema inmunológico, encargado de protegernos de las enfermedades.
Otro detalle interesante que surge de este análisis es que los genomas de los neandertales y de los denisovanos tienen muy poca diversidad genética, apenas un cuarto de la diversidad que presentamos los Homo sapiens hoy en día. Esto significa que tenían poblaciones muy pequeñas, y era bastante normal que estuviesen emparentados unos con otros, de algún modo. Es algo paradójico, dado que denisovanos y neandertales cubrían extensiones geográficas enormes, como son Europa y Asia. Podría deberse a que estas dos especies ya se encontraban en un retroceso biológico, estaban en camino hacia la extinción antes de encontrarse con los Homo sapiens.
La paleogenética está pintando un panorama mucho más claro de las relaciones que existieron entre las diferentes especies humanas que poblaron el planeta durante los últimos 100 mil años. Están inclinando la balanza hacia la hipótesis que abogaba a favor de la existencia de un único linaje humano, que evolucionó a lo largo de cientos de miles de años, y se fue diferenciando por aislamiento geográfico, pero sin dejar de intercambiar genes de vez en cuando. Obviamente mediante el sexo, no es que se los pasaban como cartas de colección.
La barrera entre las diferentes especies del arbusto evolutivo humano no era tan grande como parecía, podían cruzarse entre sí y dejar descendencia con capacidad de seguir reproduciéndose. El arbusto evolutivo cada vez tiene más líneas rojas de contacto genético que unen a las distintas ramas; el contacto puede no haber sido constante, pero cuando ocurrió dejó improntaF

jueves, 17 de abril de 2014

¿IREMOS HACIA EL PSICOANALISIS DE LAS MASAS ?

SOBRE LA “IDENTIDAD POPULISTA”

Laclau y el psicoanálisis

Al recoger el legado conceptual de Ernesto Laclau –fallecido el domingo pasado–, la autora diferencia entre la formación de masa, donde “la identidad se alcanza por identificación y obediencia al líder”, y el populismo, donde “los sujetos tienen la palabra y devienen actores políticos”. Y sostiene que esta teorización “aporta al psicoanálisis la posibilidad de ampliar su campo de acción”.
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 Por Nora Merlin *

Ernesto Laclau produjo una teoría del populismo a partir del análisis del discurso, utilizando la lingüística de Ferdinand de Saussure, la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan y la retórica; transformó así una noción bastardeada por los medios de comunicación –y también por la academia– en un concepto fundamental para operar en la teoría política.
Recordemos brevemente el planteo que hace Freud en Psicología de las masas y análisis del yo. Afirma allí que las masas son asociaciones de individuos que se manifiestan con características bárbaras, violentas, impulsivas y carentes de límites, en las que se echan por tierra las represiones. Son grupos humanos hipnotizados, con bajo rendimiento intelectual, que buscan someterse a la autoridad del líder poderoso que las domina por sugestión. Se trata de una constitución libidinosa producida por la identificación al líder, en la que una multitud de individuos pone en el mismo objeto (el líder) el lugar del ideal del yo –operador simbólico que sostiene la identificación de los miembros entre sí–. Por lo tanto, dos operaciones constituyen y caracterizan a la masa: idealización al líder e identificación con el líder y entre los miembros. En resumen, la masa implica una respuesta social no discursiva sino puramente libidinal.
En contraposición, Laclau define la construcción populista en tanto realidad de discurso, de significación; la define a partir de una lógica de articulación de demandas diferenciales que se relacionan y conforman equivalencia. De este modo, referirse al pueblo no implica un supuesto ontológico dado, no se trata de un objeto exterior susceptible de ser estudiado, medido, calculado por expertos, sino más bien de un efecto contingente, un modo de construcción política inherente a la comunidad. Es impensable que la comunidad satisfaga todas sus demandas, y esta diferencia discursiva tiene como consecuencia la emergencia del pueblo, pero siempre a condición de que se cumpla la lógica de articulación y equivalencia. A través de esta lógica surge una identidad populista como efecto: no como un punto de partida o un supuesto apriorístico garantizado por algún impreciso “ser nacional”.
La identidad conferida por la masa difiere de la populista. En la primera, se trata de una identidad caracterizada por el enlace libidinal con el líder, alcanzada sólo por la identificación y obediencia a él. Sujeto único y amo de la palabra, el líder articula mandatos. La estructura de la masa es jerárquica: el líder ocupa el lugar del ideal y encarna las demandas que funcionan como imperativos a obedecer. Esa identidad es puramente imaginaria, consiste en un conjunto de yoes identificados. En la masa, los individuos están en posición de objeto, el sujeto no es tratado como tal, no tiene voz ni voto; nos encontramos ante una destitución subjetiva, que en el discurso capitalista se manifiesta en la producción mercantil de objetos y de sujetos tomados como objetos. El sujeto de la masa se encuentra sometido a un amo que articula ideologías preconcebidas, fijadas e ideales; pasivo y servil, su yo empobrecido está bajo el influjo de la sugestión. Advertimos que la masa no es un modo de lazo social, de discurso, sino que se constituye por un montón de gente seriada, indiferenciada y unificada que comparte un espacio y un tiempo. Freud vio en el rebaño, en la fascinación colectiva y la homogeneización de la psicología de las masas, un prolegómeno del totalitarismo.
Por el contrario, el populismo se plantea como una identidad producida desde el discurso, concebido como un sistema que reclama igualdad de derechos en la reivindicación de sus diferencias; los sujetos aquí tienen la palabra y por lo tanto devienen actores políticos. Esto supone una fuerza de inscripción política inclusiva y democrática. Consideramos de suma importancia establecer este despejamiento conceptual para evitar análisis políticos erróneos, tales como, por ejemplo, asociar peronismo a masa y por ende a manipulación, sugestión, fascismo o totalitarismo.
En este sentido, sostenemos que el peronismo comienza como masa creada por su líder. El peronismo proponía algo novedoso, fundaba su llamamiento político a los trabajadores reconociéndolos como fuerza social. Perón, en tanto líder, convocó a la participación popular en la vida económica y social construyendo la integración e inscripción de los trabajadores, que hasta ese momento se encontraban excluidos y desclasificados de la sociedad. Perón ofreció a la masa inscripción y representación, es decir, reconocimiento político y simbólico. La creación política de la masa produjo notables cambios en la cultura: subversión de valores y códigos, modificaciones en las costumbres y hasta en el paisaje. Los obreros, que en su mayoría habitaban los suburbios de Buenos Aires, aparecen, se hacen visibles y se apropian del espacio público.
La constitución y organización de la masa, que en su momento resultó una novedosa formación en la cultura argentina, devino luego construcción populista. Ciertas contingencias no calculadas produjeron este pasaje, y entre ellas ubicamos dos bisagras fundamentales. La primera, el 17 de octubre, a partir de la demanda que exigía la libertad de Perón. La segunda, a partir de 1955, cuando, proscripto el peronismo y exiliado su líder, con la lucha popular por su retorno –que articula a sectores heterogéneos de la sociedad– surgen demandas aglutinantes de la resistencia popular que van a constituir identidad populista.
Freud aportó una matriz propia de la masa, que nos permite comprender su conformación y funcionamiento. Laclau produjo la matriz propia del populismo, que permite concebir otra conformación de identidad, ajena a la pasión por el Uno y la identificación al líder. El populismo, en tanto construcción popular no determinada a priori ni preconcebida, ofrece un modelo fecundo para pensar la política democrática. A partir de los desarrollos de Laclau, es posible pensar lo común, condición indispensable de la política, no como fusión sino por el contrario como lo plural, aquello que agrupa y separa, aparición consistente en un hacerse visible en lo público, hablar y hacerse escuchar.
Esto permite pensar una construcción cultural que no se base en la moral, en tanto imperativo categórico universal, ni en las leyes generales de la ciencia. El populismo, como lo plantea Laclau, revitaliza en su accionar mismo la vieja retórica moralizante y predestinada de la política, y permite así que la creatividad de todos produzca iniciativas populares nuevas. Como se trata de una identidad popular que pone en acto la pluralidad discursiva, supone la idea de democracia como fundamento. Una cultura política posible, libertaria, emancipatoria, implica para Laclau, como condición, la construcción de hegemonía popular. Esto supone invención cultural, sin gradualismos ni puntos de llegada, con antagonismos que se inscriben en la democracia, posibilitando de este modo la irrupción de acontecimientos imprevistos e irreductibles a formas previas, asumiendo el riesgo de la verificación colectiva.
Conocí personalmente a Ernesto Laclau hace años, en el marco de mi interés por la articulación de política y psicoanálisis. Al principio, mi reflexión se orientaba a desarrollar qué podía aportarle el psicoanálisis a la teoría política: el sujeto, la pulsión de muerte, el objeto a, el síntoma, el goce, la satisfacción en el sufrimiento. Al interiorizarme del pensamiento de Laclau, la relación se hizo dialéctica y comencé a comprender que su teoría le aportaba al psicoanálisis la posibilidad de salir de los consultorios y ampliar su campo de acción, incluyendo la dimensión colectiva sin devenir en una psicología de las masas.
* La autora es psicoanalista y docente de la UBA y desarrolla los tramos finales de su tesis de maestría en ciencias políticas en el Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes), dirigida por Ernesto Laclau.

Desvelan cómo el cromosoma que provoca el síndrome de Down altera todo el genoma

Un estudio liderado desde Ginebra y con presencia española confirma que la trisomía 21 está vinculada a otras patologías

Desvelan cómo el cromosoma que provoca el síndrome de Down altera todo el genoma
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Un paso más para entender y descifrar la complejidad del síndrome de Down. Un estudio coordinado por el departamento de Medicina Genética y Desarrollo de la Universidad de Ginebra (Unige), en el que ha participado el Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, arroja luz sobre cómo el cromosoma extra 21, conocido también como trisomía 21, que provoca esta enfermedad, trastorna el equilibro de todo el genoma y puede causar así una amplia variedad de patologías.
Los investigadores de Ginebra estudiaron la genética de dos gemelos, uno de los cuales desarrolló esta trisomía 21 y el otro no, un caso no muy habitual, y la compararon con otros casos de personas con síndrome o sin. De todo ello, consiguieron confirmar que "hay pruebas que hay otras zonas fuera del cromosoma 21 alteradas" por este cromosoma, un avance que puede ayudar a vincular el síndrome de Down a patologías como el alzheimer o las enfermedades coronarias.
La investigación muestra por primera vez que la posición del ADN en el núcleo, o las características bioquímicas de las interacciones entre ADN y proteínas en las células con trisomía, se modifican, ocasionando así cambios en los patrones de expresión génica. "El material cromosómico extra modifica la función de todos e interrumpe el equilibrio de la expresión de los genes", detalla el director del proyecto, Stylianos Antonarakis, que compara este gran cambio a partir de un pequeño elemento al simple aumento de un grado de la temperatura de todo el planeta, que podría conllevar a muchos cambios en el clima.
El CRG de Barcelona, y otros centros europeos, colaboraron en el proyecto analizando parte de los datos con la técnica de secuenciación masiva, una tecnología que permite secuenciar el genoma y leer de manera más concreta, rápida y más económica el genoma humano.
El avance, que ha sido publicado hoy en la revista "Nature", abre más vías para identificar concretamente "qué genes están alterados" y ahora "tocará mirarlos con detalle y reducir la lista de genes que no están afectados". "Podremos comparar mejor, porque buscar por todo el genoma no es práctico, no sabes ni por dónde empezar", sentencia. Además, supone un paso más para que en un futuro puedan descifrarse todas las incógnitas acerca esta patología, que afecta a 1 de cada 800 nacimientos y que es la causa genética de discapacidad intelectual más frecuente.

miércoles, 16 de abril de 2014

¿Existe la muerte? Una teoría científica asegura que no

El profesor estadounidense Robert Lanza explica, basándose en el 'biocentrismo', que la muerte existe sólo en nuestra conciencia

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El científico Robert Lanza cree que la muerte es una 'ilusión'.

El científico Robert Lanza cree que la muerte es una "ilusión".

Es un interrogante que ha planeado siempre sobre las cabezas de filósofos, médicos, teólogos, pensadores e investigadores. ¿Existe vida después de la muerte? ¿Qué pasa con nosotros cuando el cuerpo ya no responde?
Ahora, un científico estadounidense afirma que la muerte "es una ilusión" y que las evidencias científicas sugieren que "la muerte no es el final".
En un artículo publicado en su sitio web y recogido en el diario británico The Independent,el profesor adjunto de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest de Carolina del Norte, Robert Lanza, cree haber hallado la respuesta en la Física Cuántica, más concretamente en la nueva teoría del biocentrismo, basada en que prácticamente todo lo que asumimos como un hecho, existe porque nosotros creemos que es así.
"Nuestra manera clásica de pensar está basada en la creencia de que el mundo tiene una existencia objetiva de observador independiente. Pero una larga lista de experimentos muestran justo lo contrario. Creemos en la muerte porque nos han enseñado que morimos. También, por supuesto, porque nos asociamos a nosotros mismos con un cuerpo y sabemos que los cuerpos mueren", señala Lanza en su artículo.
De este modo, el científico señala que conceptos como el universo, el espacio o el tiempo existen sólo en nuestra conciencia, como instrumentos construidos para la propia vida. "Todo lo que ves y experimentas en este momento -incluso tu cuerpo- es un remolino de información que ocurre en la mente", escribe.
Sostiene, por tanto, que si el espacio y el tiempo no existen, "la muerte no existe en un mundo intemporal y sin espacio". "La muerte no existe en ningún sentido real en estos escenarios", afirma Lanza.
¿Significa eso que vivimos eternamente? El profesor explica que la inmortalidad "no significa una existencia perpetua en el tiempo, sino que reside fuera del tiempo completo". Y explica así lo que podría quedar tras la muerte del cuerpo: "La vida es una aventura que trasciende nuestra manera lineal y ordinaria de pensar. Cuando morimos, no lo hacemos en el modo de una matriz aleatoria, sino según la matriz ineludible de la vida. La vida tiene una dimensión no lineal, es como un flor perenne que vuelve a florecer en el multiverso", concluye.

INGENIERÍA TISULAR Estudio en ratas

Esófagos de laboratorio para trasplantes

  • Gracias a la 'descelularización' se elimina el rastro del donante en el órgano

  • El esqueleto se 'siembra' con células madre de la médula ósea

  • Los animales trasplantados pudieron alimentarse correctamente

Imagen del esófago 'descelularizado' inmerso en una...
Imagen del esófago 'descelularizado' inmerso en una solución. PAOLO MACCHIARINI
Probablemente no pensemos mucho en él ni lo tengamos en cuenta a la hora de hablar de trasplantes, pero el esófago es una parte del aparato digestivo imprescindible para que la bebida o la comida lleguen a nuestro cuerpo. Sin embargo, tumores, enfermedades congénitas o accidentes pueden hacer que este tubo se deteriore comprometiendo en ocasiones la vida. Ahora, un equipo de investigadores de diferentes lugares del mundo ha dado el primer paso para acercar un tratamiento que no existe en la actualidad: el trasplante. De momento, lo han logrado realizar en ratas pero su objetivo último es el conseguirlo en personas, algo para lo que todavía deberán pasar años.
Al frente de este trabajo se encuentran dos de los protagonistas de los últimos años de la fabricación de órganos en el laboratorio: el italiano Paolo Macchiarini desde el Instituto Karolinska en Estocolmo (Suecia) y la estadounidense Doris Taylor, desde el Instituto del Corazón en Texas (EEUU). Los dos han explorado el método del lavado de órganos para eliminar las células del donante y evitar así una respuesta inmunológica del paciente receptor al recibir el implante. Macchiarini fue pionero al conseguir en junio de 2008 el primer trasplante de tráquea mientras que Taylor logró unos meses antes generar un corazón artificial completo, que no llegó a trasplantar, a partir de un método al que bautizó como descelularización, el mismo que empleó el cirujano italiano y el que ahora utilizan para el implante de esófago.
Para llevar a cabo este paso, los investigadores utilizaron esófagos de ratas que extirparon y los sometieron a un lavado con una serie de moléculas (agua, ácidos y enzimas) que eliminan las células y el ADN de este órgano. De esta manera, logran quedarse con el andamiaje del tubo, sólo formado por fibras de colágeno, que posteriormente sembraron con unos 90 millones de células madre de la médula ósea de varios donantes. Tras tres semanas, implantaron una pequeña parte, un trozo de 15 milímetros, en los animales receptores. "La parte trasplantada supone entre el 25% y el 30% del esófago de estos roedores. No es la totalidad pero hemos comprobado que han comido y que no han perdido peso. Y también algo muy importante, que no ha habido rechazo", afirma a EL MUNDO Paolo Macchiarini, quien señala que sólo mantuvieron con vida a los animales durante 14 días (equivalente a un año de vida humana) por requisitos del protocolo ético.
Aunque este cirujano reconoce que se trata de un primer paso, «es científicamente interesante porque si, con otros estudios, vemos que este nuevo órgano funciona igual de bien que la tráquea, podríamos plantearnos fabricar también un diafragma». Pero antes, necesitarán probar algunas cosas como la durabilidad del implante, algo que ya están estudiando, o su funcionalidad en animales más grandes como el cerdo. La finalidad última: llevar a cabo trasplantes en humanos. "Si todo va bien, y si la colaboración internacional sigue, puede que en los próximos cuatro años haya avances en este sentido", adelanta este investigador.
Los resultados obtenidos por este equipo son parte "de un camino con muchas posibilidades que está investigando esta técnica en varios órganos, claro que la tráquea y el esófago son mucho más sencillos si se compara con otros como el corazón o el hígado. Las patologías del esófago son complicadas y cuando hay lesiones se merma mucho la calidad de vida. Este trabajo está más próximo a la aplicación clínica que aquellos que fabrican estructuras mediante impresoras 3D", argumenta José Becerra, del laboratorio de Bioingeniería y Regeneración Tisular (LABRET-UMA) de la Universidad de Málaga.
Resonancia de tres esófagos, el de la izquierda está descelularizado.
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En cuanto a las limitaciones de este trabajo (el haber implantado sólo un trozo del esófago, haberlo hecho en animales que distan mucho fisiológicamente del humano y mantenerlos vivos sólo 14 días), Elisabeth Engel, del grupo de Biomateriales para Terapias Regenerativas del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (Ibec), manifiesta que «los resultados no se pueden extrapolar al humano. Pero es un paso necesario. Siempre se necesitan ensayos preclínicos en animales y se empieza por la rata o el ratón porque son más manejables y baratos, pero estos modelos están lejos del humano».
Para Xabier López Aranguren, investigador del Laboratorio de Terapia Celular y Regenerativa del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra, "la principal limitación del estudio es el corto periodo de tiempo por el que han trasplantado el esófago, ya que para su utilización en clínica habría que demostrar que a largo plazo es estable y que  la función del órgano es mejor que las terapias disponibles hoy en día".
Daniel Navajas, catedrático de Fisiología en la Universidad de Barcelona y también investigador del Ibec, afirma que "el logro conseguido por Macchiarini es un avance importante y sustancial. Es una variación de la Medicina Regenerativa que emplea matrices sintéticas y aquí son originales. Con ellas intentan dar una alternativa para resolver la falta de órganos para trasplantes o evitar el rechazo que generan los implantes". Pero, también advierte de que no se conocen detalles importantes, "como cuáles son las señales o los mecanismos que están detrás de la diferenciación celular. No se sabe si la aparición de células especializadas se debe principalmente a las células de la médula ósea o a ciertas señales que hacen un efecto".
Precisamente por ese desconocimiento, Engel insiste en que no hay que correr. "Eso tal vez es de lo que se le acusa a Macchiarini, de haber ido demasiado rápido en los implantes de la tráquea en pacientes cuando se sabe muy poco del comportamiento de estos andamiajes en humanos".
El mismo consejo da Antonio Campos, que dirige el grupo de Ingeniería Tisular de la Universidad de Granada, quien considera que "habría que seguir ensayando antes de dar el paso a humanos. No obstante, considera éste como un paso prometedor en la ingeniería de tejidos".

Órganos funcionales


Las diferentes pruebas a las que sometieron a los animales trasplantados mostraron, además de la existencia de células epiteliales, vasculares y nerviosas, que el nuevo esófago había recuperado su capacidad contráctil. "Ver la presencia y funcionalidad de las células musculares y de las neurogénicas, responsables de transmitir la contracción muscular, fue toda una agradable sorpresa", explica Paolo Macchiarini, principal autor de este experimento. Sin esa capacidad, el esófago sería incapaz de llevar a cabo de manera adecuada su principal función: el transporte de líquidos y alimentos de la boca al estómago.