jueves, 28 de mayo de 2015

Calidad de vida vs. longevidad

El cardiólogo italiano Marco Bobbio propone no obsesionarse con prolongar la vida.
VOZ POLÉMICA. Bobbio está en contra de la prolongación artificial de la vida. También, del exceso en estudios y análisis a los pacientes.
VOZ POLÉMICA. Bobbio está en contra de la prolongación artificial de la vida. También, del exceso en estudios y análisis a los pacientes.
Marco Bobbio, de 63 años, dirige uno de los centros de referencia cardiológico en Italia, el hospital Santa Croce e Carie di Cuneo, en el Piamonte. Bobbio saltó a la fama cuando se colocó decididamente en contra de la obsesión por la preservación de la juventud a cualquier costo. De su padre, el filósofo Norberto Bobbio, defensor de los derechos individuales y un ícono a nivel mundial, el cardiólogo heredó la inteligencia y la ironía cortante con la que postula sus tesis.
“Mi padre decía que la persona culta es aquella que le da valor a la duda. Y es lo que hago cotidianamente ejerciendo la medicina”, dice Marco.
Periodista: La medicina preventiva es una rama con muchas historias de éxito para contar, pero a uste no lo convence totalmente… ¿por qué?
Marco Bobbio: Hay una exageración en las medidas que buscan evitar la difusión de las enfermedades. El médico debería intervenir menos y esperar un poco más a que las cosas sigan su curso natural. Creo en las intervenciones en situaciones agudas, como en el caso de un paciente que está siendo víctima de un infarto o de un derrame cerebral. Pero desconfío un poco de las medidas a largo plazo. Los tratamientos de la medicina moderna hacen que las personas vivan más. Se vive más, pero no se vive tan bien. Son poquísimas las personas que llegan a una edad avanzada sin problemas. La vida se prolongó. Pero también se acrecentó el malestar asociado al envejecimiento. Y no hay cura para ese malestar. Es lo que yo llamo “la paradoja de la medicina”. Veo personas que tienen 85 o 90 años y dicen todo el tiempo que están cansadas.
Periodista: ¿Cómo armonizar su propuesta con la premisa de la medicina de hacer todo lo que esté a su alcance para hacer que los pacientes vivan cada vez más?
Bobbio: Los cuidados preventivos pueden llevar a una persona hasta los 90 años con un sistema cardiovascular funcionando muy bien. Pero esos cuidados no pueden eliminar por completo todos los problemas que van asociados con la edad avanzada, como la dificultad de locomoción, la pérdida de memoria y el cansancio. La tecnología de los exámenes y la mejora de los medicamentos son dos recursos muy capaces para mantener a una persona viva por mucho tiempo más, pero hasta ahora no ha sido posible desarrollar mecanismos que sean capaces de proporcionar calidad de vida a los pacientes de edad avanzada.
Periodista: Una mujer de 50 años descubre al hacerse su chequeo anual que tiene un cáncer de mama en una fase inicial. En esas circunstancias, las probabilidades de cura superan el 90%. Sin medidas preventivas ella estaría condenada, ¿no?
Bobbio: Las pesquisas contra el cáncer de mama son uno de los pocos exámenes que tienen una capacidad preventiva comprobada. En ese caso hipotético, es innegable que la prevención sería decisiva. El problema surge cuando los médicos no respetan los valores y las necesidades de sus pacientes, creyendo que lo que les ofrecen es siempre lo mejor. No se pregunta ni siquiera qué es lo que el paciente quiere. Muchas veces la cuestión es darle el derecho de no seguir un determinado tratamiento, si esa fuera su voluntad.
Periodista: Conocer el riesgo de desarrollar una dolencia, por menor que sea, ¿no ayuda al paciente a organizar su vida?
Bobbio: Eso sería cierto si, al descubrir que tenemos una enfermedad, fuésemos siempre capaces de eliminarla. Pero el punto es que raramente es posible cambiar la historia de un trastorno. Las dificultades comienzan por los exámenes que identifican al problema. Los pacientes creen que los exámenes dan siempre una respuesta definitiva. ¿El tumor es benigno o es maligno? ¿La placa de grasa se va a expandir o no? Cualquier examen tiene lo que se conoce como resultado falso negativo o falso positivo. En caso de un falso negativo, el paciente se va tranquilo a su casa, aún cuando en realidad pueda tener un cáncer. Entonces, cuando un estudio o análisis confirman que hay alguna enfermedad, el paciente se somete a innumerables procedimientos invasivos y, posiblemente, a un procedimiento que lo va a mutilar. Actualmente hay un exceso de determinismo en la práctica de la medicina.
Periodista: Se calcula que, en promedio, uno de cada cinco estudios dan un falso positivo o un falso negativo. ¿Es un número muy alto, no?
Bobbio: La tasa de los falsos positivos y de los falsos negativos depende del tipo de examen, de la manera en que es aplicado y de las condiciones de su realización. Una regla para saber si vale la pena someter a un examen de detección precoz es conocer los datos globales de su eficacia.
Periodista: ¿Cuál es el pecado más evidente que los médicos cometen actualmente?
Bobbio: La mayoría de los médicos son muy arrogantes, y tratan de imponer su punto de vista a toda costa. Parte de la culpa es de las sub-especialidades médicas, un fenómeno reciente en la medicina. Ellas son necesarias para la comprensión más profunda de una enfermedad, pero cuando el médico se concentra en una pequeña porción de una determinada afección, pasa a ver al paciente de manera fragmentada. Los médicos de hoy día solo saben hablar de cuestiones referentes a sus subespecialidades. No del paciente. La postura de los especialistas es que para cada problema hay una única solución. Los exámenes y tratamientos están determinados por los estudios científicos, sin mayores reflexiones. Si una persona sufre un infarto en San Pablo, en Nueva York o en la India, es tratado básicamente de la misma manera. Son, evidentemente, buenos abordajes, pero que funcionan bien con un paciente promedio. Cuando el enfermo busca ayuda médica, los profesionales deberían comprender que es un individuo único, no un promedio. Esto parece una obviedad, pero no se tiene en cuenta. Cada paciente tiene una historia que debe ser tenida en cuenta. Y eso implica, muchas veces, no seguir las directrices médicas. Hay quienes quieren someterse a tratamientos menos eficaces, pero menos invasivos. También hay personas que no quieren prolongar la vida si no tienen calidad de vida. La decisión tiene que ser primordialmente del paciente.
Periodista: En el final de su vida su padre, el filósofo Norberto Bobbio, no fue sometido a ningún tratamiento extraordinario. ¿Eso fue una decisión suya?
Bobbio: En octubre del 2003, mi padre cumplió 94 años en condiciones bastante buenas. Estaba un poco limitado físicamente, ya no salía de casa, como mucho lograba caminar del cuarto de baño a la sala de estar. Festejamos su cumpleaños en su casa, pero dos días después se contagió una neumonía y fue al hospital, con una fuerte dificultad para respirar. Fue tratado con antibióticos, antitérmicos y recibió oxígeno. Se recuperó y volvió a su casa, el 6 de enero del 2004. Al día siguiente empeoró drásticamente, volvió la fiebre y su estado general se agravó. Tuvimos entonces que tomar una decisión, en cuanto a si dejar que fuera entubado y que recibiera alimentación artificial. Yo dije que no quería eso. Pensé que hasta hacía poco tiempo atrás mi padre tenía una vida maravillosa. Pero desde hacía tres años solo sentía que estaba deprimido, y en los últimos meses repetía con frecuencia la expresión latina “taedium vitae”, para decir que estaba cansado de la vida. A partir de aquel momento solo recibió el soporte médico necesario para controlar el malestar causado por la enfermedad. Incluso cuando su corazón empezó a latir más irregularmente, las enfermeras me preguntaban qué tenían que hacer. Nada, les respondí. El 9 de enero falleció.
Periodista: ¿Cómo puede estar seguro un médico de cuándo es la hora de interrumpir un tratamiento?
Bobbio: Es muy difícil, independientemente de la situación del paciente. Se trata siempre de una decisión que debe ser tomada con el paciente o sus parientes. Pero siempre trato de seguir la lógica de un movimiento médico que nació en la última década y se llama Slow Medicine (Medicina lenta), y del cual formo parte. El lema es practicar una medicina lo menos invasiva posible, que respete la voluntad del paciente.
Periodista: ¿Qué piensan sus pacientes de sus opiniones?
Bobbio: Los que no están de acuerdo no vuelven más. Pero le puedo garantizar que la mayoría vuelve.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Si acabás--CORRES-- con un robot y nadie te ve, ¿acabás realmente?

 Los robots sexuales son una amenaza de cambio en un futuro no muy lejano y en el suple, con una entrevista a una psicóloga, conseguimos separar la paja del trigo. Un objeto es un objeto y las relaciones sexuales se escapan de esa lógica. Amor, muñecos, cosificación y una cultura machista que logra enamorarse de los objetos que le otorgan placer.
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Las muñecas inflables, aquellas que con cara de espanto abrían la boca y se les notaba la costura, quedaron demodé. Y es porque ahora existen otras muñecas, más sofisticadas, con poquísima pinta de ser una imitación y, lo más importante, suavecitas y suavecitos al tacto. Casi casi piel. Casi casi sexo.

Podíamos contarte las nuevas y más sofisticadas tecnologías que se utilizan, principalmente en Japón, para la satisfacción personal, para la lucha contra la soledad, para una paja más actuada. Pero decidimos preguntarnos un poquito qué pasa, cuál es la diferencia, si es que la hay, a tener relaciones sexuales con un humano y tenerlas con un pedazo de plástico y metal.



La licenciada en psicología, Daniela Gasparini, nos explica algunas cuestiones. Los posibles beneficios que se indican al utilizar a estos acompañantes sexuales son varios y no menores: disminución de la prostitución, disminución de la pedofilia y disminución de las enfermedades de transmisión sexual.

“En primer lugar, respecto de que el sexo con robots podría reemplazar el consumo de la prostitución, lo veo difícil. Más allá de las subjetividades de la época, la prostitución ajena o explotación sexual de mujeres y niñas y niños, es un negocio mundial que difícilmente sea combatido por la promoción de sexo con robots. Por otro lado, las enfermedades de transmisión sexual deberían ser parte de la agenda pública sobre prevención de la salud, no salvarse por muñecos. Eso implica un cambio político y cultural que puede llegar a buen puerto si se toma con responsabilidad”, indica.

Gasparini sostiene que por más robots que haya, las relaciones sexuales con seres humanos no serán reemplazadas, por lo tanto, el riesgo en relaciones sexuales no cuidadas no disminuirá. “El amor y el enamoramiento se crean principalmente en el vínculo de dos o más personas que se relacionan, que lo hacen a través del lenguaje, la cultura, las emociones, los proyectos. En una relación hay un otro o una otra, hay un vínculo, en cambio en un robot solo se puede crear una manipulación de un objeto para satisfacer deseos sexuales”.

Buscamos mucho y, como todo el mercado sexual está hecho y pensado para los hombres culturalmente consumidores de pornografía, nos costó encontrar muñecos y no así muñecas. Pero algo hay, aunque poco. A los bichitos de las fotos, según dice la empresa “Synthetics” que los fabrica, los podés vestir como quieras, poner en donde quieras y en la posición que te guste más. Obviamente también podés elegir el tamaño del pene y ponerle uno algo floflo o uno erecto.





En Estados Unidos, Dave Cat, con 39 años, se enamoró hace 15 de ‘Sidore’, una muñeca que compró por 6000 dólares. Más acá, Daniela, que además de ser psicóloga está abocada a las problemáticas de género, nos explica que, que una mujer sea confundida con un objeto, es histórico y nada anormal. “Las mujeres hemos sido históricamente, en el marco de culturas y sistemas políticos, económicos y sociales patriarcales, objetivizadas, parcializadas, cosificadas. Tratadas como objetos sexuales para la satisfacción de los varones, estábamos para tener sexo con nuestras parejas, funciones de reproducción y para la educación de nuestros hijos. Por lo tanto, no sería raro que un hombre pueda llegar a crear una relación sentimental imaginaria con un objeto que le otorga placer sexual, desde la óptica cultural. Desde la óptica psíquica, yo pensaría en un buen tratamiento, una cosa es la construcción de una manipulación obsesiva de un objeto con un fin determinado, y otra es proyectar tu vida con un robot”.

El estudio, que además asegura que en pocos años los robots estarán y ocuparán muchísimos labores, no sólo el de la satisfacción del placer sexual, indica que estos robots sexuales o "sexbots" serán idénticos a los seres humanos, tendrán un tacto similar y, claro, se van a mover igualito a como se mueve el chico y la chica que te gustan.



“Los robots, así como los diferentes juguetes sexuales son objetos, y está bien utilizarlos para nuestras experiencias sexuales siempre que sólo impliquen la satisfacción de los deseos sexuales sin daños a sí mismos ni a terceros”, finaliza Gasparini.

Y bueno, será cuestión de saber utilizar estos aparatos sexuales y sacarle provecho a poder simular una relación sexual con la forma de tu compañero de trabajo que nunca te dio bola, o esa actriz famosa que te encanta pero que jamás te vas a cruzar en la vida.



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Descrito el circuito neuronal del placer

http://www.agenciasinc.es/Noticias/Descrito-el-circuito-neuronal-del-placer

lunes, 25 de mayo de 2015

La primera fase de la eyaculación es más eficaz para concebir


Los espermatozoides de la primera fase del eyaculado son más numerosos, se mueven más y presentan un ADN de mejor calidad que los más rezagados. Así concluye un estudio liderado por la clínica de fertilidad Ginemed, que afirma que mientras el objetivo de la primera parte es fecundar el óvulo, el de la segunda fase es que ningún espermatozoide de otro varón tenga oportunidad de fecundar.
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El primer objetivo de un eyaculado sería fecundar el óvulo y el segundo que otro varón no tenga oportunidad de fecundarlo. / FotoliaUn trabajo liderado por la clínica de reproducción humana asistida Ginemed, publicado en la revista Systems Biology in Reproductive Medicine, analiza las ventajas de usar, en la fecundación in vitro, fracciones del eyaculado por separado para mejorar así la calidad de la muestra de semen.
La hipótesis de los investigadores era que, de los diferentes impulsos de semen que salen en una eyaculación, la primera contendría los espermatozoides con los mejores parámetros seminales, por lo que se podría usar como un método útil de selección de espermatozoides antes de la fertilización.
El primer objetivo de un eyaculado sería fecundar el óvulo y el segundo que otro varón no tenga oportunidad de fecundarlo
“El eyaculado siempre se ha considerado como un todo. Sin embargo, pensamos que se divide en dos fases bien diferenciadas por su composición y funciones fisiológicas, orientadas a conseguir dos acciones igual de importantes en la reproducción”, explica a Sinc María Hebles, codirectora del laboratorio de reproducción de la Clínica Ginemed de Sevilla y primera autora del estudio.
El primer objetivo de un eyaculado sería fecundar el óvulo y el segundo que otro varón no tenga oportunidad de fecundarlo. Por ello, la primera fracción se caracteriza por tener componentes protectores como el zinc, mientras que la segunda contiene elementos que pueden causar daños a los espermatozoides.
Sin embargo, para su uso en técnicas de reproducción asistida el líquido se recoge normalmente en un solo bote, por lo que ambas fases están mezcladas. “Esto puede tener un efecto deletéreo sobre la población de espermatozoides”, añade Hebles.
Basándose en esto, los especialistas solicitaron a 40 participantes la recogida del eyaculado fraccionada en dos botes, uno para cada fase. De este modo, separaron la primera y segunda fase y estudiaron las características de los espermatozoides en cada una de ellas.
Los datos sugieren que la primera parte posee una subpoblación mejorada de los espermatozoides, con una menor fragmentación del ADN espermático. Por lo tanto, el uso de los espermatozoides de esta fracción puede tener un efecto positivo sobre la fertilización y el desarrollo embrionario.
La primera parte posee una subpoblación mejorada de los espermatozoides, con una menor fragmentación del ADN espermático
“Como esperábamos, los espermatozoides de la primera fase del eyaculado eran superiores en movilidad y recuento, y lo más importante, tenían una integridad del ADN superior a los espermatozoides de la segunda fase”, afirma la investigadora.
En vista de los resultados, los expertos ahora solicitan a todos los pacientes por protocolo la recogida fraccionada del eyaculado, “mejorando de forma simple y sin coste alguno la calidad de los espermatozoides que emplearemos para la fecundación”, subraya Hebles.
Fases de la eyaculación
El líquido expulsado durante la eyaculación se compone de varios fragmentos, distribuidos en una fase preeyaculatoria, primera y segunda fracción del eyaculado. Aunque no hay estudios definitivos al respecto, la fase preeyaculatoria o líquido preseminal no contiene espermatozoides, es una secreción incolora de las glándulas de Cowper que se expele para minimizar la acidez de la uretra.
Por su parte, la primera fase representa entre el 15 y el 45% del volumen del eyaculado, es rica en espermatozoides, fosfatasa ácida, ácido cítrico, magnesio y zinc, que ejercen un efecto protector sobre los espermatozoides. La segunda fase constituye el volumen restante, del 70 al 90%, y está compuesta por secreciones de las vesículas seminales ricas en especies reactivas de oxígeno, que tienen un impacto negativo sobre las características seminales.
Referencia bibliográfica:
María Hebles, Mónica Dorado, Miguel Gallardo, Mercedes González-Martínez, Pacual Sánchez-Martín. ‘Seminal quality in the first fraction of ejaculate’. Syst Biol Reprod Med, Early Online: 1–4 2014 DOI: 10.3109/19396368.2014.999390

«La neurociencia hará transparente nuestro cerebro, como de cristal»

Este especialista publica un libro divulgativo con los últimos estudios
A Coruña
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Amor Pan analiza en este libro las repercusiones de la llamada revolución neurocientífica.
Sorprende y fascina. También provoca escalofríos. Habla de técnicas que permiten escanear el cerebro para pulsar resortes que ni conocemos: saber si está averiado y por eso cometemos un delito, si mentimos, dónde está la empatía o por qué consumimos un producto y no otro: «Se trata de detectar por neuroimágenes qué es lo que experimenta el consumidor cuando adquiere un producto... Ya se está investigando cómo determinados olores entran directamente en ciertas zonas neuronales para incitar al consumo». De esta revolución neurocientífica escribe José Ramón Amor Pan (A Coruña, 1966) en su nuevo libro Bioética y Neurociencias. El volumen, de casi 800 páginas y cuyos subtítulo es Vino viejo en odres nuevos, es fruto de cuatro años de trabajo y se presenta mañana, martes, a las 20.00 horas en la sede de Afundación.
-¿Por qué ese subtítulo?
-Los grandes temas que están detrás son los de siempre, los de la filosofía y la ética, solo que están con un nuevo ropaje, con nueva presentación, con algunos elementos novedosos.
-¿Como cuáles?
-La libertad, si somos o no somos realmente libres. Hay experimentos que parecen indicar que no lo somos, pero eso no es cierto. De ahí el subtítulo: la manía de reducir el ser humano a sus neuronas ya estaba en el materialismo del siglo XIX. Hago una crítica contra este neurocentrismo o el neuroexistencialismo.
-¿Cómo valora las actuales técnicas de neuroimagen?
-Se quieren llevar más allá del ámbito estrictamente médico y esto puede generar no pocos problemas éticos y legales. Se habla ya de un neuroderecho, es decir, podemos admitir como prueba en un juicio un escáner cerebral en el que se demuestre que ese cerebro tiene dañada una parte concreta y eso ha hecho que cometiera el delito. ¿Qué demuestra ese escáner? Hay gente que con la misma zona cerebral dañada no han cometido delitos. En Estados Unidos ya se hace para detectar si estás mintiendo en un interrogatorio o, con esta obsesión por la seguridad, plantean si en los aeropuertos podríamos utilizar un escáner cerebral para el control de la inmigración...
-¿Escanear el cerebro?
-Sí, y si se activa determinada zona estaría diciendo la verdad y si activa otra mintiendo... Seríamos de cristal, transparente y bien limpito, y eso daría mucha información sobre nosotros, pero al mismo tiempo seríamos altamente manipulables que es lo que me preocupa. La neurociencia ha dado en los últimos 15 años unos avances espectaculares y tenemos que estar muy satisfechos. Los enfermos de alzhéimer con los implantes cerebrales han vuelto a tener una gran calidad de vida. Ahora bien, usar fármacos para mejorar y potenciar nuestras facultades cognitivas, la memoria, la capacidad de alerta, de concentración es muy peligroso. Este consumo se está extendiendo masivamente, muchas veces con un control nimio o inexistente. Según datos de varios comités nacionales de ética el 34 % de los fármacos que se están usando como neuromejoradores se compran en Internet.
-Parece ciencia ficción...
-Todo lo que hayas visto en películas de ciencia ficción en este momento tiene ya visos de realidad. La bioética tiene que propiciar un debate informado y sereno sobre estos temas y de ahí este libro que, aunque es un tocho de 784 páginas, he intentado hacerlo de tal manera que sirva para ese debate informal de la ciudadanía.
José ramón Amor Pan Autor del libro «Bioética y Neurociencia»

«Me preocupa que intereses militares o económicos guíen las investigaciones neurocientíficas»

«En Galicia la bioética sigue sin tomarse en serio; somos la única comunidad autónoma histórica que no tiene un centro de bioética, cuando en el mundo ya hay centros de neuroética, algo que yo critico, porque creo que no tiene entidad propia. En Galicia llevo clamando 15 años y seguimos sin tener centro superior». Esto sostiene Amor Pan.
-¿Hay gente para ese centro?
-Habría una masa crítica, pero para que surja un centro tiene que haber alguien que ponga dinero, si bien ni las instituciones públicas ni las privadas parecen tener interés en la bioética. En cambio el centro de neuroética de Oxford lo paga una fundación japonesa. Las grandes universidades del mundo tienen todas un centro bioética y, a mayores, se están creando unidades sobre estos temas, sobre el pos humanismo, sobre la neuroética... Se dan cuenta de que hay que reflexionar sobre esto. En Estados Unidos el poshumanismo tiene una presencia mediática y en las universidades muy potente.
-¿La financiación condiciona esas investigaciones?
-Me preocupa que sean los intereses económicos, militares o nacionales los que puedan guiar las investigaciones neurocientíficas. En este sentido, el discurso de Obama hace un par de años al presentar el proyecto Brain es de antología: «No podemos permitirnos perder estas oportunidades mientras que el resto de las razas del mundo van por delante. Tenemos que aprovecharlas. No quiero que los próximos descubrimientos de nuevos puestos de trabajo sucedan en China, India o Alemania. Quiero que sucedan aquí, en los Estados Unidos de América».

domingo, 24 de mayo de 2015

Una adolescente discapacitada se suicida tras sufrir acoso escolar

La familia de la menor, alumna de un instituto madrileño, había acudido a la policía


Una adolescente discapacitada se suicida tras sufrir acoso escolar
Una adolescente cabizbaja tras recibir una amenaza a través de su móvil. / PACO PUENTES (EL PAIS)

Una chica de 16 años se ha suicidado este viernes en Madrid. Se despidió de sus amigas por WhatsApp y se tiró al vacío desde la sexta planta de su bloque de pisos. Estudiaba en un instituto del sur de Madrid capital, en el que había padecido acoso escolar, según denunció su familia hace apenas un mes. La menor, con discapacidad intelectual y motora, contó a sus profesoras que otro alumno del centro le exigía dinero y la coaccionaba con mensajes.
“Estoy cansada de vivir”, escribió la chica en un mensaje de teléfono a sus amigas antes de arrojarse por el hueco de las escaleras. Lo hizo en la vivienda familiar que compartía con su hermano menor y sus padres en el barrio de Usera, al sur de Madrid capital. Era un poco antes de las nueve de la mañana, cuando en el instituto al que asistía estaban empezando las clases un día más. La familia relaciona directamente el hecho con un caso de acoso escolar a la chica que detectó el centro y que sus padres habían denunciado ante la policía.
"Estoy cansada de vivir", escribió a sus amigas en un mensaje
Hace aproximadamente un mes, la familia presentó una denuncia en la comisaría del barrio después de que las tutoras de la menor avisaran a la madre de la chica de que estaba sufriendo acoso escolar por parte de un compañero del centro. Le exigía dinero y ella se puso a trabajar para conseguirlo. “Cuidaba de gente mayor y juntó los 50 euros que le pedía este sinvergüenza”, relataba conmocionado su tío a EL PAÍS en el rellano de la vivienda de la abuela, situada en otro barrio obrero de la capital, el Pozo del Tío Raimundo.
La alumna sufría una discapacidad motora y otra intelectual “de entre el 30% y el 40% que le hacía comportarse como una niña de 10 años”, según su tío. Repitió un curso y este año asistía a 2º de la ESO en el instituto en el que, según fuentes del centro, varios menores tuvieron que ser atendidos por los médicos por “ataques de ansiedad” tras conocer lo que le había pasado a la muchacha.
Fuentes de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid aseguran que no les constaba que esta menor hubiera tenido algún problema psicológico ni enfrentamientos anteriores con otros alumnos, un extremo que desmienten tanto la familia como las fuentes del centro consultadas por EL PAÍS.
Tras conocer la muerte de la estudiante, Educación envió al centro a un psicólogo y a dos inspectores que están valorando qué ha ocurrido, después de reunirse con profesores y con la única orientadora del instituto, al que acuden unos 1.200 alumnos. Sus familias han protagonizado distintas movilizaciones en los últimos años para pedir mejores dotaciones y más personal. La consejería ha anunciado que a partir del próximo lunes todos los alumnos que lo requieran serán tratados por especialistas.
Según el tío de la menor, esta le relató a sus profesoras el supuesto acoso del que era víctima y les enseñó los mensajes que recibía del chico. “No era la única a la que tenía atemorizada en el instituto, pero sí la única que lo denunció”, explica el mismo familiar.
Las tutoras avisaron a la madre de la chica, una niña “amable, superbuena y muy protectora con su hermano menor” que “reventó y contó su caso”. Ni su madre ni el resto de familiares llegaron a ver los mensajes enviados por el supuesto acosador. Cuando acudieron a presentar la denuncia a la comisaría, ella los había borrado.
Los docentes habían citado a la familia el próximo lunes en el centro para abordar el caso, según su tío, porque el pasado jueves la notaron muy nerviosa. Pero no dio tiempo: la joven ya no volverá a clase.

Este caso me llega directo al corazon.Tengo a mi hija mayor,Tamara de 41 años,con una minusvalía fisica por un parto sin asistencia,salvo la mia,en plena dictadura militar argentina.Estando clandestino no habia forma de tener asistencia.
No pague la represion con mi vida,pero la pago mi hija.
Por suerte no sufrio acoso escolar porque siempre estuvimos en centros especializados con profes de nivel.Pero hemos visto los gestos,actitudes,muecas de la gente que nos rodea cuando la conocen.
Asi somos los humanos,no solo los niños y adolescentes,todos,tendemos a burlarnos del diferente,joder al debil.
Por eso somos de izquierdas,porque defendemos a los debiles,sean psiquicos,economicos,sociales...